Volví!!!! Si si!!! No es una alucinación!!!! Soy yo!!! Ya sé q iba a subir los caps luego de escribir toda la 2da parte, pero no me aguanté!!! Además Paky se enoja si no subo (pasen por su fic q se está poniendo re intrigante!!)!!!! Así q los voy a ir escribiendo y subiendo a la par!!!! Este cap no lo iba a subir hoy... pero gracias a Tiwii que está super atenta al fic (muchas gracias por eso!!! XD) y me pidió actualización acá les va...
Lo único es que me van a tener que tener paciencia!!! Todavía no escribí los caps siguientes!!!!
Besos!!!! Espero verlos pronto!!!!


E.J. Super-VampWolf

(Jake POV)

– ¡E.J., el vampirito, soy yo! – cantaba Alice a mi bebé. Con la melodía de ese programa para niños, del avioncito amorfo*.

– ¡Hey! ¡¿Y la parte de lobo?! – me quejé.

– Por suerte no la tiene. ¿No ves que es de lo más bonito? – me respondió la Rubia. Sí, E.J. era precioso. No tenía más de 1 mes de nacido y ya parecía de 1 año. Su piel era un color intermedio entre el de Nessie y el mío. Su cabello negro como el mío. Sus ojos verdes como los de su abuelito, Edward, en sus tiempos de humano. ¡Cómo me gustaba llamarlo abuelito! Aunque perdió la gracia cuando E.J. lo llamó así. "Abelito" fue su segunda palabra. Aunque, para los demás, fue la primera porque no consideraron el "Auuuu" como tal. Eso sin tener en cuenta la cantidad de palabras que transmitía mediante su mente. Formulaba frases completas y coherentes. Por fortuna había heredado la inteligencia de su madre.

Por lo demás parecía un niño normal, se alimentaba como uno (más como un niño lobo), no tenía ponzoña como los vampiros, y su piel no brillaba como la de ellos (aunque era igual de resistente). Era fuerte y rápido, casi tanto como Nessie o Nahuel. En fin, había heredado las mejores características de cada raza. Sin embargo, estábamos algo preocupados en cuanto a su desenfrenado crecimiento. Ness seguía creyendo fielmente en sus teorías matemáticas de infinitos y demás que a mí me mareaban, pero una vez que lo reflexioné le encontré la lógica.

– Digo yo, si planean quedarse en mi casa todo el santo día, podrían hacer menos ruido. Trato de estudiar. – Me quejé nuevamente. – ¿Para qué tiene E.J. semejante poder sino?

– Primero, esta es "tu" casa gracias a mi hermana Alice. – me echó en cara la Rubia. – Si no te hubiera aconsejado qué números jugar en la lotería estarías todo el día en nuestra casa. – Era verdad, como regalo de "primer hijo" Alice me había dado uno de los mejores consejos de mi vida. Y con ese dinero Nessie y yo pudimos comprarnos una casa cerca de nuestra Universidad y de los Cullen. – Segundo, nadie te mandó a ser padre adolescente. Así que ahora atente a las consecuencias. – me miraba con una sonrisa burlona. – Y deberías agradecernos que cuidamos de E.J. para que puedan seguir estudiando. – ¡Ja! Si le encanta cuidar de él. Como ella no puede tener un hijo propio, ¡ni que le molestara! Estaba a punto de gritárselo en la cara cuando E.J. habló en mi mente:

Papá, por favor no le digas eso a la tía. Se va a sentir muy mal.

– Está bien. Sigan jugando. – mi hijo más maduro que yo, ¡qué remedio! – Pero shhhh. – Rose me miró con suficiencia, pero luego de una mirada de mi hijo, y de seguro una reprimenda mental, ella alzó las cejas, suspiró y se disculpó (o lo que se puede considerar disculpa por parte de Rosalie):

– Está bien. No vamos a hacer ruido, perrito. Sigue estudiando. – se aclaró la garganta. – Y… cualquier duda que tengas… emmm… yo te puedo ayudar.

– ¡Wow! Gracias, Barbie profesora. – E.J. sí que era persuasivo.

– ¡Vamos E.J.! ¡Juguemos a los modelos! – gritó una emocionadísima Alice. Mi pobre hijo rodó los ojos pero me dedicó una sonrisa y una mirada de "lo que hago por vos, viejo". – Vamos a ver a los abuelos. Dejemos a papá estudiar tranquilo. – se giró a verme. – ¿A qué hora llega Ren?

– En unas horas. Tenía examen de Química. – Y yo que me quejaba por tener que estudiar tanto. ¡Medicina había elegido Ness! Ver los libros de ella me daba ganas de seguir estudiando lo mío. "Por lo menos no tengo que estudiar tanto como Ness" me repetía cuando me sentía desalentado.

– ¿Qué te parece una pijamada en casa, sobrinito? – lo invitó Alice. Nos estaba regalando a Nessie y a mí tiempo a solas. ¡Qué vampira más adorable! Le sonreí en agradecimiento. Me guiñó un ojo. A veces me preguntaba si se daba cuenta de que mi hijo era capaz de leer la mente. ¡Qué remedio! Sacudí la cabeza.

***

– Hola, mi vida. – me sobresalté. Era mi Nessie. Yo todavía seguía sentado estudiando y me había acostumbrado al silencio. Me abrazó por detrás, dándome un beso al estilo Spiderman. ¡Cómo me encantaba! – No sabía que los poderosos alfas se asustaban con tanta facilidad. – Se burló entre besos.

– Eres un monstruito aterrador, amor. – la levanté y la recosté sobre mi falda. Ella puso sus brazos alrededor de mi cuello mientras reía. – ¿Sabes? Tenemos toda la noche para nosotros solos.

– Lo sé. Alice me avisó. – sonrió seductoramente. – Por eso te traje un regalito. – susurró besando mi oreja y luego mi cuello.

(Ness POV)

Esa mañana desperté antes que Jake para prepararle el desayuno. Él siempre quería prepararme el desayuno, pero no le hacía mucha gracia drenar a un animar para traerme la sangre y a mí no me apetecía comer medialunas con chocolatada.

– ¿Piensas dormir todo el día, precioso? – lo desperté susurrándole al oído. Él sonrió pero no abrió los ojos.

– Estoy empezando a creer que tu objetivo en la vida es matarme del cansancio. No dormí ni 4 horas. Menos mal que es sábado.

– Me parece que te estás poniendo viejito, Jakie. Si quieres seguir durmiendo, está bien. Pero va a ser una lástima tirar el desayuno.

– Mmmm… me voy a sacrificar. – y se acomodó en la cama para comer. Sacudí la cabeza mientras reía. – No puedo permitir que se desperdicie la comida. Está delicioso. – lo observé comer. – ¿Quieres? – me ofreció un hotcake.

– No, gracias. – negué con la cabeza sin poder evitar el gesto de asco. – Jake, me parece que tendrías que hablar con Leah.

– ¿Leah? ¿Sigue ocupada con los exámenes? – contestó con fastidio. – Hace mucho que no la veo. ¡Ni siquiera ha conocido a E.J.! ¿Tanto le va a afectar en sus estudios venir a conocer a nuestro hijo?

– Es que ayer la vi en la Universidad. Me quiso evitar pero la alcancé. No se puede dar el lujo de cambiar de fase en pleno campus. – sonreí pero Jake seguía enfuruñado. – La cuestión es que ya sé por qué no ha venido a conocer a E.J.: la razón es E.J. – me miró confundido. Suspiré. – Ya lo sospechaba, sólo necesitaba confirmarlo. Tiene miedo de imprimarse de él y lastimar a Nahuel.

– ¡Pues es una cobarde! Dejar todo. Abandonar a su familia y amigos por un miedo infundado. – soltó. Aunque parecía menos indignado. Acaricié su cabello. Eso siempre lo serenaba. – Está bien. Estoy exagerando un poco tal vez. No nos ha abandonado. La entiendo. Pero… me sigue dando bronca. Que quede claro que voy a hablar con ella, pero que sigo enojado.

– Eres tan fácil. – lo besé.

– Es tu culpa. – susurró contra la piel de mi cuello. – Creo que Leah puede esperar un par de horas…

– Me parece que tu objetivo en la vida es morir de cansancio… – pude murmurar.

– Qué bueno que tengamos el mismo objetivo, entonces.

***

Al mediodía fuimos a ver a E.J. y a avisarles que íbamos a ir a ver a Leah.

– ¿La tía Leah? – preguntó E.J. emocionado. – ¡Yo quiero ir! ¡La quiero conocer! El tío Seth me ha hablado mucho de ella. – miré a Jake para que me ayudara a darle una excusa. Gracias al cielo mamá estaba ahí usando su escudo. Ya se le había hecho costumbre. No era recomendable que E.J. escuchara todos los pensamientos de la gente. Además le daba dolor de cabeza, lo que era razonable. A mi papá a veces le abrumaba escuchar mentes y eso que era vampiro.

– Es que vamos precisamente para traerla aquí, hijo. – le contestó Jake con la verdad. – De los pelos si es necesario. – agregó en un susurro bastante audible para todos. – Voy a prender el auto, Nessie. Te espero afuera.

– ¿Ma? – me llamó la atención E.J. cuando estaba abriendo la puerta. – No vas a dejar de le tire le los pelos a la tía Leah, ¿no? – me pidió preocupado.

– Por supuesto que no, hijo. – reí. – Además Jake no es capaz de traerla de los pelos… – lo miré. – Te prometo que no lo dejaría. – sonrió de oreja a oreja y me dio un abrazo.

***

Llegamos al campus y llamé a Nahuel para preguntarle dónde estaban.

– ¡Nessie! ¡Disculpá que no hemos ido a ver a E.J.! – me respondió con culpa. – Leah me contó que ya saben por qué. – estaba apenado. – Perdón por todas las excusas. No quería mentirles.

– Tranquilo, Nahuel. – reí. – Y a propósito. A E.J. le encantaron todos los juguetes que le mandaron. Siempre me ha parecido curioso que cuando la gente se siente culpable regala cosas.

– Siempre te ha resultado curioso todo a ti. – rió junto conmigo.

– Bueno, ahora te voy a pedir un favor así ya no te sientes culpable. – no me contestó.

– ¡Boo! – Jake y yo nos sobresaltamos. Nahuel se había dado cuenta que estábamos aquí y nos había sorprendido por la espalda. Cuando dejamos de reír nos abrazamos como si hubieran pasado años. – Se ven muy bien. Les sienta la paternidad. – nos halagó. – Ni se nota que tuviste un hijo, Nessie.

– Ni siquiera me dolió. – me jacté.

– Habla por ti. Mi mano no ha vuelto a ser la misma desde que la sostuviste en el parto. – bufó Jake. Bueno, sí, había dolido un poquito… un poquito bastante. – Nahuel sacudió la cabeza mientras sonreía:

– Y veo que tu sentido del humor no ha cambiado ni un ápice.

– Vale, vale. Ni que no nos hubiéramos visto por 10 años. Te estás volviendo nostálgico, Nahuelito. – se burló Jake. – Yo también te he extrañado, viejo. – Y se dieron un medio abrazo de "machos".

– ¿Quieren que los deje solos un par de horas? – me reí. – Hablando en serio. Queremos hablar con Leah.

– No la van a convencer. Ya saben lo dócil que es. – nos advirtió. – Hasta tenía miedo de que si yo iba, la terminara convenciendo de que fuera conmigo a visitarlos. Está paranoica.

– Hombre, parece que te tuviera de rehén. – Jake rodó los ojos.

– La entiendo, Jacob. Tiene miedo de volver a sufrir y de hacerme sufrir a mí. Debo admitir que yo tampoco estoy muy tranquilo que digamos, pero creo que le hace peor aislarse de esa manera. Lo he pensado mucho y lo que menos quiero es que ella sufra. Si se imprima de su hijo, lo aceptaré. – su mirada era triste.

– Nahuel. – le di un abrazo. – No tiene por qué pasar eso. Ustedes se aman.

– Sam y yo también nos amábamos. – nos dimos vuelta y vimos a Leah. – Perdónenme. – susurró.

– ¡Beta abandónica a la vista! – rió Jake. Si me quedaba alguna duda de que la arrastraría de los pelos de vuelta a casa, en ese momento se me borró. Sabía que la extrañaba mucho. Toda esa fachada de lobito indignado no me engañaba. Entonces, el Porche amarillo de Alice estacionó al lado nuestro y nuestro hijo gritaba de alegría:

– ¡Tío Nahuel! ¡Tía Leah! – y saltó a los brazos de Leah. Todos los miramos desconcertados.

– E.J. – musitó finalmente Leah con mucha ternura.


NOTAS:

* "Jay-Jay, el avioncito" (la canción sonaba: YEY-YEY, el avioncito soy yo)… Siempre me quedó pegada la melodía!!! Jaja!!! La canción de Alice sonaría "I-YEY, el vampirito soy yo"

Bue.. perdón por dejarlos en suspenso!!!! Recuerden que algunas cosas de E.J. me las prestó Sofía Swan!!!! Grax de nuevo!!!!!! Todavía no digo bien todas las cosas que me prestó para no spoilear el fic!!!!!!! (incluye el nombre, el color de ojos y una carácterística q no voy a adelantar)

No sé si estoy del todo convencida con el cap pero bue.. si me pinta después lo cambio... XD

Besos!!!!! ^^