Volviiii!!!!!!! No ha sido de mala q no actualicé, es q estuve estudiando, y tmp tuve mucha inspiración para el fic (para mi historia original si, asi q andaba loca porq mientras estudiaba se me ocurrían ideones!!! y no podía ponerme a escribir!!! pero no os desespereis!!! anote todos mis delirios!!! jajaja!! le veo mucho futuro a esa historia...hasta la portada y todo tengo pensada)... En fin... rindió frutos!!! Aprobé Algebra I!!!!!!! Con 8!!!! Wiii!!!! Me queda Análisis I el 18... asi q capaz q no actualizo hasta despues!!! Sory!!! Pero esas semanas de diciembre me las voy a pasar escribiendo!!!! si la a Sra. Inspiración no se le da por irse de vacas... XD...

Pero bueno, he sido buena y me quedé hasta las 4 am (ahora) escribiendo el cap, hasta q lo terminé!!!! Y quedó larguete!!! Y me tngo q despertar en unas hs porq me voy a Mina a un casamiento!!!! Así q a tener en cuenta q me sacrifico por mi arte!!!!!!


Poderes

(Bella POV)

– Sigue igual, ¿no? – preguntó Alice al entrar a la habitación donde estábamos Ben, Edward, quien no quería dejarme sola con un neófito suelto por la casa (algunas cosas nunca cambiarían), Carlisle y yo junto con Ángela. Mi amiga del instituto había estado paralizada durante toda la noche. Ben se había quedado a su lado sujetando su mano, que comenzaba a entibiarse, desde que habíamos dejado que entrara a la habitación.

– Igual. ¿Tú no has visto nada?

– Sólo que seguirá así un par de días más. Sigo teniendo una visión de ella abriendo los ojos, sus ojos. Pero nada más después de eso.

– Eso es bueno. Al menos sabemos que despertará. – nos alentó Carlisle.

– Es… – comenzó a decir Alice, pero mi esposo la interrumpió:

– Alice, ¿acompañarías a Bella a ver a Nessie? – lo miré confundida. Él me dio una mirada de "más tarde". Lo besé y salí con Alice.

***

– ¿Qué ibas a decir allí adentro? – le pregunté apenas estuvimos lo suficientemente lejos de la casa como para que nadie nos oyera.

– Casi meto la el taco aguja bien profundo en el lodo. Hay otra visión que sigo teniendo. Es como otra opción a la visión de Ángela abriendo los ojos.

– ¿Cuál? – pregunté preocupada.

– Que nunca los abra. Me recuerda a lo que pasa cuando alguien no se decide. Tengo varias visiones posibles sobre el asunto, hasta que se toma la decisión. – me explicó.

– ¿Crees que no se ha decidido? Como si pensara rendirse y… morir.

– No lo sé. Si es tan doloroso como convertirse, lo puede estar considerando. Para colmo hace poco que se convirtió. Tanto dolor junto. Demasiadas emociones…

***

– Hola, mi amor. ¿Cómo está E.J.? – todavía me costaba decirle nieto.

– Está relativamente tranquilo. Sigue preguntando por Ángela. ¿Cómo está ella? – le contamos lo que había pasado.

– ¡Abuela, tía! – bajó las escaleras corriendo. Detrás de él bajaba Rosalie.

– Mi niño. ¿Cómo te sientes?

– Bien, bien. ¿Cómo está Ángela?

– Está… igual. – No veía el punto en mentirle. Por más escudo que tuviera, me seguía costando mentir. – Pero tenemos esperanzas. Seguro va a mejorar.

– Espero que elija bien. Y que no le duela tanto. – agregó acongojado.

– ¿Qué? – preguntamos todos al unísono.

– Podía oír que le dolía. Como si se congelara, casi tanto que siente que se quema. Y quería morir para dejar de sufrir. Yo le dije que pensara en Ben y en todos los que la quieren. Que luchara por ellos. Se sorprendió al oír mi voz en su cabeza pero me prometió que iba a luchar. No quiero que sufra.

– No te sientas mal, hijo. No es tu culpa. – lo consoló Renesmee.

– Sí es mi culpa. Y me siento mal porque sufra. Pero sé que hice lo correcto. No iba a dejar que matara a nadie. Por el bien de todos y el suyo propio. – hablaba como todo un hombre, y no parecía mayor de 2 años. Indudablemente crecía a una velocidad mucho mayor que su madre.

– Así se habla, hijo. ¡Hijo de lobo! – lo felicitó Jake mientras entraba a la casa. E.J. sonrió de oreja a oreja. – Ya hablé con la manada. Van a estar atentos por si hay más vampiros cerca.

– Buenos días a ti también, perrito. – lo saludó Rose.

– ¿Sigues aquí? Qué pesado que está el día.

– ¿E.J.? – Alice interrumpió a Rose que estaba por replicarle a Jacob. – ¿Te apetece un helado de chocolate blanco?

– ¡Siii! Todavía siento el gusto a sangre. Es horrible. Aunque cuando era Supervampwolf me gustó. – observé a Nessie confundida.

– Esta mañana, Jake le pidió que se convirtiera de nuevo. Le costó un poco. Se ve que cuando está enojado o asustado le es más fácil. En fin, pasó un venado cerca y a E.J. se le hizo agua la boca y nos pidió permiso para comerlo. – nos explicó mi hija.

– Con razón tuve esa visión de E.J. comiéndose al venado.

– Tranquila, Bella. E.J. está en completo control de sí mismo cuando está transformado. – me dijo Rose.

– Porque Supervampwolf es un héroe, ¿verdad? – añadió Alice dedicándole una sonrisa a mi nieto.

– Al servicio de la comunidad. – agregó él estoicamente. No dejaba de sorprenderme.

– ¡Es mejor que su padre! Y hay que ser mejor que yo.

– Sí, por lo menos no anda haciendo trizas su ropa al transformarse. – lo reprendió Alice.

– Ni deja pelos por toda la casa. – se burló Rose.

– En cuanto a la ropa. Soy más lindo sin ella. Y sobre el pelo, sólo voy a decir lo que decía mi abuela: "Homo peloso, homo virtuoso".

– ¿Tu abuela hablaba italiano? – rió Nessie.

– Para nada. Era lo único que sabía decir. Siempre sospeché que tuvo un novio italiano.

– ¿Podemos ir con ustedes? – pidió E.J. cuando nos volvíamos a la casa grande.

– No creo que sea una buena idea. – le contesté acariciando su cabeza.

– No va a pasar nada. – me dijo Alice. – Ben no se va a despegar de ella hasta…

– Y si no pasa lo que él quiere. No podemos correr riesgos. Imagina cómo reaccionará entonces. ¿Cómo reaccionarías tú?

– Tranquila, Bells. ¡Wow, lo sobreprotector se pega! – rió Jake. – Vamos a estar todos allí. – Finalmente todos nos dirigimos a la casa.

***

Cuando volvimos, Ben le susurraba a Ángela:

– Mi vida, vamos. Tú puedes. Eres fuerte. Recupérate y vamos a estar juntos como siempre.

– Le sugerí que le hablara. – me explicó Edward. – Sus pensamientos son de dolor y abatimiento. Necesita motivación para seguir luchando. Pero apenas puede oírlo. Sus sentidos están como atrofiados.

– Yo puedo hacer que oiga. – irrumpió E.J. en la sala. Otra vez se había escapado. Le habíamos dicho que mejor no entrara. – Ya sé. Perdón por no hacer caso. Pero esto es más importante.

– Déjalo. – me pidió Edward. ¿Ahora era yo más sobreprotectora que él? ¿Tendría razón Jacob?

– Ben. – lo saludó. Éste primero lo miró con odio culpándolo de lo que le pasaba a su novia. Pero al parecer estaban teniendo una conversación en sus mentes. Finalmente Ben asintió. La piel de E.J. se volvió más blanca, sus ojos rojos y su aroma se endulzó asemejándose al de un vampiro.

– Es más fuerte su poder cuando está transformado. – me explicó Edward. – Está haciendo mucho esfuerzo para que Ángela oiga a Ben. Todavía no sabe controlar muy bien su poder. Es posible que todos en la casa oigan esto. Le cuesta canalizarlo. – retiré mi escudo para comprobarlo y efectivamente lo oía.

Amor. No te rindas. Sé que duele. – era la voz de Ben, pero en mi mente. – Ojalá pudiera pasar por esto en lugar tuyo, para que no sufras. Te pido por favor que no me abandones. Prometo que voy a hacerte muy feliz. Voy a dejar de ver esas películas de acción que tanto te aburren, nunca voy a mentirte, siempre te vas a sentir la mujer más amada del mundo a mi lado. Pero, no me dejes…

Mi vida. – era suave y estaba cargada de dolor, pero se la sentía esperanzada. Era Ángela. – Te amo.

No te despidas. No te lo permito.

No me despido, tontito. Sólo te recuerdo que te amo. Y puedes ver todas las películas absurdas de acción que quieras. Sólo que no conmigo. – rió en nuestras mentes, no sin dolor. En eso entró Alice sonriendo.

– E.J. que me oiga, por favor. – le pidió. – Ángela, aguanta. Faltan sólo 2 días. Sé que duele, pero pronto volverás a ser humana. Todo volverá a la normalidad.

Gracias, Alice. – dijeron Ángela y Ben al mismo tiempo.

Ve a alimentarte, Ben. Sangre animal, sangre animal. – le ordenó. – Y podrían prender la estufa. Siento demasiado frío.

– ¡Jake! – lo llamó Edward. – Se necesita calor por allí. – le indicó con la cabeza cuando entró.

– Es puramente por motivos de salud. – observó a Ben con culpa cuando acostó a Ángela encima suyo mientras éste le gruñía.

– Por suerte Edward es frío. – dijo por lo bajo. Miré a mi esposo confundida.

– Luego te explico. – me besó. Y todos vimos y escuchamos a Edward hablando con Emmett detrás de Ben en el instituto, sobre invitar a Ángela al baile. Había sido un plan para que él se animara a invitarla.

– Perdón, abuelo. No pude controlarlo. – se disculpó E.J. mientras volvía a la normalidad.

– Gracias. – le dijo Ben ya de mejor humor. – Por todo. Aunque eso fue un poquito cruel. – se dirigió a mi esposo. – Pero gracias igual. ¿Podría ir a cazar? Y si no es mucha molestia, que alguien me acompañe. A veces siento que no puedo confiar en mí mismo.

– No tenías ni que pedirlo. Emmett, Jasper y yo te acompañamos.

– ¿Tan poderoso soy que se necesitan 3 de ustedes para detenerme? – rió.

– Mejor prevenir que curar. – rió Edward. No. Definitivamente él seguía siendo más sobreprotector que yo.

(Edward POV)

– Así que no recuerdan quién los convirtió. – comenté con Ben mientras volvíamos de la caza.

– Salíamos del cine, estaba oscuro. Aunque ahora que lo pienso bien, pude ver que me resultaba familiar. ¡Sí! Lo había visto antes en el centro comercial cuando acompañé a Ángela a comprar ropa. Iba detrás de una señora. Creo que era la misma que murió en el incendio.

– ¿Qué incendio?

– Cuando despertamos en ese callejón, pudimos ver un accidente de auto. Sólo que no fue un accidente. Fue para encubrir las muertes.

– ¿Qué muertes? – preguntó Jasper.

– Había un pequeño grupo de vampiros. Eran 3. Con ojos raros. Como si usaran lentes de contacto. Pero no eran… neófitos. ¿Así se dice no? – asentí. – Llevaban capas de viaje negras. – Pude ver en sus recuerdos quienes eran.

– Dimitri, Félix y Jane. – les conté a mis hermanos.

– Sí, recuerdo que la niña llamó a uno Dimitri. Le preguntó si podía localizar a alguien. Pero éste le dijo que no.

– ¿No recuerdas a quién querían localizar?

– No lo dijo. – miré a Jasper preocupado.

– ¿Quiénes son ellos? Se ve que los conocen.

– ¿Recuerdas que te conté de los Vulturi? Pues, se ve que tuviste el gusto de conocer a 3 de ellos. – le contestó Emmett.

– ¿Cómo no me di cuenta antes cuando me lo contaste? – se golpeó la cabeza.

– Tenías cosas más importantes de qué preocuparte. – lo tranquilicé. – Sigue contándonos.

– La cuestión es que vimos cómo ellos le arrancaban la cabeza al que nos convirtió, cuando lo encontraron alimentándose de esa mujer. Corrimos para el lado contrario inmediatamente. Por suerte no nos vieron. Y nos escondimos en el sótano del orfanato desde esa noche hasta ayer. No alimentábamos de ratas y animales pequeños. No nos arriesgábamos a salir muy lejos. Ángela se negaba a que matáramos a alguien, pero era insoportable la sed. Y cuando entró esa niña no me pude contener. – sacudió la cabeza. Jasper se tensó. Le había tomado mucho cariño a Mar. – No puedo creer que estuve a punto de matar a una niña.

– No lo hiciste. Eso es lo que importa. – Emmett palmeó su espalda.

– Pero sigo queriendo sangre humana. ¿Soy un monstruo?

– Todos nos sentimos así alguna vez. Ya se va a pasar. Con el tiempo podrás controlarte. A algunos les cuesta más que a otros. – dijo Jasper.

– Y si… cuando Ángela vuelva a ser humana. Ese niño, E.J., puede morderme a mí. Volvería a ser humano también.

– Eso no lo sabemos. Puede que sea diferente con cada persona. – le expliqué. – Es la primera vez que vemos esto. Es inaudito. Podría ser muy peligroso.

– ¿Entonces Ángela está en peligro? – preguntó alarmado.

– Alice ya vio que va a estar bien.

– Eso no lo entendí muy bien. ¿Cómo que vio?

– Algunos de nosotros tenemos un poder extra. Alice puede ver el futuro.

– ¡Wow!

– Creo que tú también tienes un poder. – me di cuenta.

– ¿Yo? – preguntó incrédulo.

– Los Vulturi no dejan cabos sueltos. Por lo que cuentas es imposible que hayan logrado escapar. Creo que tienes un escudo, o algo así. Algo que hace que no te puedan seguir el rastro. ¿No se dieron cuenta ustedes? No tiene olor. Por eso pudieron estar ocultos.

– Pero, ¿entonces cómo nos encontraron ustedes?

– Alice los vio. Ya sabía dónde estarían. Con todo lo que pasó nadie se dio cuenta de que no tienes aroma a vampiro. Es algo así como tu camuflaje.

– Super poder o no, prefiero ser humano y vivir tranquilamente con Ángela.

– Y yo que pensaba que no existía ser más aburrido y cursi que Edward. Estos días han estado llenos de sorpresas. – se burló Emmett. – ¡Es lo más ser vampiro! ¿Por qué todos lo odian? – sacudió la cabeza.

– Cada uno con sus gustos. En fin. Como les iba diciendo. No salíamos del sótano muy seguido, pero en una de esas salidas vimos en un diario que había habido un accidente automovilístico. Mucho fuego, 4 víctimas y una de ellas era esa mujer. Pienso que las otras víctimas fueron comida de esos Vulturi.

– Es muy probable. Tendríamos que averiguar más. – Cuando llegamos les informamos a todos sobre lo que Ben nos acababa de contar.

– ¿Pero qué hacen acá? No fue como la otra vez que hubo muchas muertes. Eran tan solo 3 neófitos y muy recientes. ¿O habrá más? – decía Carlisle.

– Si hay más hay que acabarlos. – sentenció Jake. Todos lo miramos. – Bueno, podríamos desvampirizarlos o darles clases de autocontrol y vida vegetariana. – agregó sarcásticamente.

– No podemos dejar que maten a más inocentes. – dijo E.J. – Yo puedo ayudar.

– Ni loca. Tu papá estaba bromeando con lo de desvampirizarlos. – Nessie le dirigió una mirada enojada a Jacob. – No te vamos a poner en peligro. Y punto. – mi nieto se calló pero seguía pensando qué injusto que era ser tan chico y demás.

– Tranquilos. Si había más neófitos Jane, Dimitri y Félix ya se encargaron de ellos. – interrumpió Jasper. Claramente Emmett estaba decepcionado.

– Eso si no los crearon ellos. – añadió Rosalie.

– ¿Por qué los matarían si los crearon ellos? No. Acá hay algo raro. – aportó Esme.

– Es obvio. – nos volteamos todos para ver a mi esposa. – Nos tienen vigilados. Por si rompemos alguna regla. Buscan excusas para llevarnos con ellos.

– Suena lógico, mamá. ¿Es que nunca nos van a dejar en paz? – se quejó mi hija.

– Tranquila, amor. – la abrazó Jake. – No voy a dejar que nada nos pase. Nadie va a dejar que nada le pase a esta familia. – Todos asentimos.

– Me parece que nos vamos de compras a Port Angeles. – saltó Alice de repente.

– Creo que no es el mejor momento para derretir la tarjeta de crédito. – se burló Jake.

– Ni menos para ir allí. Puede haber más neófitos, Alice. – agregué. – O peor. Pueden estar todavía esos 3.

– Fabish, mi amiga de la tienda de ropa, me contó del accidente. La tía de su compañero de trabajo murió allí. Podemos preguntarle. – agregó Alice seriamente.

– Es una buena idea. Emmett, Jasper y yo te acompañamos. – le dije. – Los demás quédense todos juntos. No vaya a ser que se les ocurra venir de visita a esos 3. ¿No ves que planeen una visita, no? – le pregunté a Alice.

– No, de hecho. Creo que ya volvieron a Volterra. Los veo en un avión.

– Mejor. – asentí.

– Para ellos. – rió Emmett. – Entonces, ¿vamos?

– Ahora vengo, voy a buscar mi cartera.

– Sigo pensando que es una excusa para ir de compras. – susurró Jacob.

– No necesito excusas. Y por ese comentario, extreme make over para ti. – le sacó la lengua. Mi yerno suspiró resignado.

Una vez en la tienda de ropa, una chica muy entusiasta se acercó a nosotros y abrazó a Alice. Le caía muy bien mi hermana. Era diferente a la mayoría de los humanos que nos evitaban. Pero ya me había acostumbrado a lo raro. Y el cariño era mutuo, Alice la apreciaba mucho. Y podía ver por qué. Eran muy parecidas. Leyendo los pensamientos de Alice, me llevé una sorpresa. Alice había averiguado que Fabish era su sobrina nieta política. El otro día que se había quedado a darle una mano y había estando curioseando entre las cosas de los empleados. Y vio una foto de su sobrina entre las pertenencias de Fabish. Cuando le preguntó, le dijo que era la esposa de su tío y vivía en Biloxi. La mujer de la foto era la hija de su hermana Cynthia.

– Qué bueno verte otra vez, Alice. Pero, ¿tan pronto vas a desvalijar mi tienda de nuevo? – preguntó.

– ¿Qué voy a hacer si mi familia no tiene sentido de la moda? – suspiró mi hermana.

Mientras Alice hacía sus compras, aprovechamos para averiguar más sobre el accidente.

– ¿Y cómo está Patrick? – le preguntó. – Veo que no ha vuelto a trabajar.

– Está acompañando a sus primos. Pero vuelve a trabajar mañana, por suerte.

– Se supo más del accidente.

– 4 víctimas fatales. Unos cuantos heridos que estaban cerca. – en su mente pude ver el rostro de la tía de Patrick. Era la misma mujer de la que se estaba alimentando ese vampiro que mataron los Vulturi. Quise ver si los había visto a ellos también pero no estaba pensando en ellos. No quería sacarle el tema por si ellos volvían. La pondría en riesgo. Así que se me ocurrió una idea. Tomé un sobretodo negro con capucha y me lo puse en frente suyo tratando de parecer de la Guardia de los Vulturi. Funcionó. Fabish recordó ver a un hombre que se veía parecido a mí, Dimitri, que entró detrás de otro que parecía algo loco (no lo recordaba muy bien, pero se parecía al que convirtió a Ángela y Ben), justo el día en que la tía de Patrick los había ido a visitar, un día antes del accidente. Así que lo estaban persiguiendo. Yo sabía que lo conocía de algún lado pero no podía decir de dónde.

Cuando terminamos de hacer nuestras averiguaciones y le dijimos a Alice que era hora de volver, por supuesto, le llevó media hora más estar lista para volver. Lo bueno de todo esto era que iba a tener el gusto de ver a Jacob con un chupín de jean. También había elegido montones de vestidos para Marianne. Le había tomado mucho cariño a la niña, como Jasper. No le quise arruinar el momento preguntándoles qué íbamos a hacer con ella.

– ¡Qué bien me cae esa chica! Fabish es genial. – exclamó Jasper tomando la mano de su esposa, mientras nos dirigíamos al auto.

– ¿No te dan celos, Alice? – comentó Emmett, ¿cuándo no?, burlonamente.

– ¿Por qué? – se encogió de hombros. – A mí también me cae super.

– Raros. – susurró mi hermano mayor rodando los ojos.


Les cuento que saqué el cap 5.5 de Bonus porq no iba de acuerdo al rating (creo q se escribe así) de este fic... no vaya a ser q me multen... jajaja!!! cualq cosa me dicen y se los mando!!!!

Seguro Fa q t gustó este cap, no??? jajaja!!! Grax por el poster!!!!!! (me hizo un poster del bombonazo de Jake!!!!!!!)

Sory si no quedó centrado el titulo pero esta cosa me seco la mente!!! Y no me dejaba centrarlo!!!!

Bue... me despido!!!!!!! Beso!!!!!!!!!!