Buenas!!!! Quería hacer broma del día de los inocentes, pero soy demasiado buena... Naaa mentira!!! Es q la broma servía si hubiera tenido más caps subidos!!!
Bueno... no es ilusión optica!!! Aca ta el cap nuevo!!!! Me costó un tanto escribirlo, no porq estuviera estudiando... porq Ya Terminé!!! Y aprobe!!! (Por lo menos hasta el año q viene q me tngo q poner a seguir estudiando... pero bue!!) Ya puedo cursar 2do y es un alivio!!!!!
El problema era q la inspiracion se me fugaba seguido, y por ahi llegaba pero con ganas de continuar mis otras historias...
En fin hoy fue un dia productivo... escribí bastante... En cualq momento publico mi libro!!!! Wiiii!!!

Disfruten!!! Los dejo!!!!


El Mejor Regalo

(Alice POV)

– Por supuesto que puedes poner la estrella en el arbolito. – le respondí a Mar anticipadamente. Por más que no pudiera ver su futuro, se notaba a leguas que deseaba eso. Estaba armando el arbolito de Navidad. Todavía faltaba para Navidad, pero se acercaba el cumpleaños de Mar y a ella le encantaban las fiestas Navideñas. Me entristecía muchísimo tener que alejarme de ella, pero según habíamos acordado que no podíamos dejarla con nosotros. Si los Vulturi se enteraran… Me estremecí. No quería ni pensarlo.

– Gracias, Alice. Eres super. – respondió sonriendo de oreja a oreja. Ya se sentía y veía completamente recuperada. Había logrado convencer a Carlisle de que dejara que se quedara una semana más para que pasara una "Navidad/Cumpleaños" con nosotros. Le compré muchos vestidos preciosos, accesorios para el pelo, maquillaje para niñas, muñecas y una casa de muñecas enorme con un auto rojo, su color preferido.

– ¡Buenas! – entró mi sobrino corriendo. – Pensé que necesitarían ayuda. Veo que ya terminaron. – dijo algo decepcionado.

– Puedes ayudarme a poner la estrella, E.J. – le ofreció Mar. Se llevaban de las mil maravillas. Especialmente desde el día en que Ángela había despertado.

FLASHBACK

Estábamos todos ansiosos en la casa. Ángela despertaría en unos minutos. Fui a ver a Mar. Ya estaba recuperada pero insistimos en que hiciera reposo unos días más. Cuando estaba por entrar a la habitación oí que estaba E.J. con ella.

– En serio. Anímate, E.J. Supervampwolf tiene que ser optimista. – le decía a mi sobrino.

– Tienes razón. Ángela va estar bien. Sé que hice lo correcto. Sin embargo, me duele que sufra.

– Eres un niño muy dulce y valiente. Me gustaría tener un hermano menor como tú.

– O mayor. En unos meses vas a parecer tú la menor.

– Creo que en unas semanas. Ya pareces de más de 3 años y no hace ni una semana que te conozco.

– Ojalá nunca te fueras. Me gustaría que seas mi prima. Sé que a ti también. – si yo hubiera podido llorar, lo hubiera hecho. – Hay que entenderlos. Lo hacen por el bien de todos. Sé que si fuera por ellos, te quedarías. Pero las reglas son las reglas.

– Mírense nomás. Parecen dos ancianos hablando. Únicamente por fuera son niños. ¡Un poco menos de seriedad, por favor! – entré sorprendiéndolos a ambos. – Presiento que muy pronto voy a tener que desempolvar el disfraz de emo y planear otra escapada. – Mar me miró confundida.

– Se escapó con mamá una vez, la única vez que mamá se escapó, de hecho. – le explicó mi sobrino. Pude ver que en un momento él la observó con duda y luego sonrieron en complicidad. No me enteré de qué se trataba hasta después del cumpleaños/Navidad de Mar. Para mi sorpresa, fui yo quien recibió el mejor regalo. Mejor dicho, varios recibieron los mejores regalos ese día.

– Falta sólo un minuto. – tuve la visión de Ángela despertando.

– Queremos bajar. – anunció Mar.

– No es seguro con Ben allí. Por más feliz que esté. – comencé a decir.

– ¡Ufff! ¡Después se quejan de mi abuelito! Se han vuelto demasiado precavidos. En cualquier momento tío Emmett comienza a manejar el jeep a 60 km/h. – se quejó. Nos miramos un segundo y concordamos al unísono:

– ¡Naaa! ¡Ni en un millón de años!

FIN DEL FLASHBACK

Por suerte Ángela volvió a ser humana. Se sentía algo extraña pero estaba saludable. Ben terminó por convencernos de que E.J. lo desconvirtiera también a él ya que una vez que se decidió por completo pude verlo como humano nuevamente. Pasaron 3 días más y la pareja volvía a ser normal y muy feliz. Ben hizo todo lo posible por ayudarnos a descubrir qué hacían los Vulturi rondando por allí, aunque no llegamos a ninguna conclusión que nos dejara tranquilos, y luego partieron para la Universidad.

– ¡Listo! – festejaron los pequeños al terminar de armar el árbol.

– ¡Ohhh! ¡Yo quería poner la estrella! – Jake y Emmett se quejaron juntos mientras todos entraban a la sala. Tuve la visión de que Nahuel me llamaba al celular así que no alcanzó a sonar que ya lo estaba saludando:

– ¡Hola! ¿No me digan que no vienen esta noche? Están TODOS invitados. Y las tarjetas de invitación claramente dan a entender que tienen prohibido faltar. – comencé a retarlo.

– Calma, Alice. Estábamos yendo para allá. Pero… Es que recibí una… mala… noticia. – titubeó. – Joham. – hizo una pausa. – Creemos que está muerto.

– ¿Joham? ¿Tu… – no sabía si decir "padre", Nahuel no lo sentía así.

– Pásamelo. – me pidió, más bien, demandó, Edward. ¿Es que sólo tenía tacto con Bella? Me miró con cara de "este no es el momento para reclamos de niños". Argg. Ni modo. Le pasé mi celular, no sin antes mostrarle la lengua. – Hola, Nahuel. Lo siento mucho. – asintió en respuesta a lo que le decía Nahuel. Podía oírlo a la perfección:

– Ahora estoy viajando para encontrar a mis hermanas. Leah me acompaña. Parece que había ido a Italia. Ellos lo buscaron. Y hacía tiempo que no regresaba. Mis hermanas recibieron una llamada de él hace unos días. Parecía que estaba en apuros y que se despedía. No estamos seguro de qué le pasó, pero lo más probable… Hasta recién me avisaron.

– Lamento confirmarte la noticia. Pero es verdad. Es una larga historia. – le respondió mi hermano y prosiguió a contarle lo que había pasado. Ese vampiro que habían visto Ángela y Ben siendo acabado por los Vulturi, había sido Joham. Él era quien los había convertido. Sí. Johan había muerto. No veía su futuro. A menos que estuviera con un hombre lobo, lo que era muy poco probable. Asimismo, Ben y Ángela habían visto con sus propios ojos cómo le arrancaban la cabeza.

(Jasper POV)

Esa tarde, Alice y yo llevamos al Parque de Diversiones a E.J. y Mar. Así les daba tiempo a todos de llegar a la casa y gritar cuando entremos: "¡Sorpresa!" tanto como Alice quería.

E.J. se transformó para poder "sentir más emoción" en los juegos. Dado que ser vampiro, o medio, o un cuarto, o vaya a saber qué porcentaje; agudizaba sus sentidos. Pero en cuanto vio que Mar se ponía algo triste por no poder hacer lo mismo, volvió a la normalidad.

– Juro por Prada que no puedo entender cómo logra controlarse y transformarse a su antojo. – susurró Alice.

– No hace falta, E.J. Puedes ser SuperVampWolf cuando quieras. – le insistía Mar, aunque en el fondo estaba muy agradecida con su gesto.

– Lo justo es lo justo. Si tú no puedes, yo tampoco. Además no me importuna. – sentenció solemnemente. Y realmente lo sentía. No había ni una pizca de molestia en sus emociones. Le mandé una ola de orgullo y agradecimiento.

No hay por qué. Después del infarto que le va a dar en la fiesta. Rió en mi mente.

¿Infarto? ¿Por qué? Pregunté extrañado.

¿Te parece poco entrar en una casa llena de criaturas fantásticas y sobre todo que no conoces y que te griten "Sorpresa". Respondió con aparente calma. Pero pude sentir que se puso algo nervioso. Algo ocultaba.

No estamos hablando de tu abuela Bella. A Mar no le molestan los extraños. No es que le fascine ser el centro de atención, como a otros, pero tampoco lo detesta. Comencé a decirle.

– ¡Vamos a la Montaña Rusa! – anunció. Bien sabía yo que estaba tratando de evadirme. Pero bueno, Mar y Alice estaban demasiado emocionadas y me contagiaron la sensación.

– ¡Pido sentarme con Alice! – exclamó Mar.

– ¡Perfecto! ¡Así no voy a ver qué va a pasar en cada vuelta! – la tomó de las manos y comenzaron a dar vueltas en el lugar.

– A mí me gusta sentir qué va a pasar. – comentó Mar cuando estábamos sentados. – Es como sentirlo dos veces.

– ¿Cómo es eso? – preguntamos Alice y yo extrañados.

– No es como ustedes. No es un poder. Es más un presentimiento. – nos explicó.

– ¿O sea que es como si tuvieras visiones? – quiso saber Alice, claramente orgullosa de que tuvieran algo en común.

– Pero es algo que sientes. Sientes cómo se sienten los demás. Y puedes influenciarlos. – no quería arruinarle el momento a Alice, pero recordé cómo había actuado Mar la noche en que la salvamos.

– A mí me parece más una mezcla de las dos cosas. – agregó E.J. – Es como si percibieras cómo se van a sentir los demás en el futuro, ¿verdad?

– Exacto. En un futuro cercano. Y también cómo yo me voy a sentir. – añadió. – Y es verdad, a veces siento que puedo tranquilizar a los demás y a mí misma.

– ¡Ni que fueras hija de mis tíos! – exclamó E.J. guiñándole un ojo a Mar. Alice estaba muy feliz porque Mar se pareciera tanto a nosotros y a la vez estaba triste por tener que dejarla ir. El juego comenzó a funcionar y les mandé una ola de adrenalina a todos.

***

Llegamos a la casa y Mar tuvo su grito de "¡Sorpresa!" como Alice lo había organizado. Mi esposa estaba muy feliz porque había salido todo bien. Últimamente, con tanto lobos e imprimados dando vuelta, le era difícil ver el resultado de sus planes. Salvo porque faltaban Leah y Nahuel, estaban todos. Los pocos licántropos jóvenes que faltaban estaban en camino. Alice se encargó de averiguar su paradero apenas se percató de su ausencia. Y los demás la tranquilizaron contándole que ya llegaban.

Mar bailaba encabezando la fila del trencito. Aunque algunos estábamos algo preocupados por los acontecimientos recientes todavía, todos desbordaban felicidad. Hasta Edward estaba bailando.

Vi a Alice observándola con ternura y nostalgia. Me acerqué y besé su cabeza.

– La voy a extrañar tanto. – susurró.

– Lo sé. Yo también.

– Si hubiera alguna forma de quedárnosla. – rió. – Sonó como si fuera una mascota o un juguete.

– Sabes que si hubiera alguna forma, que no pusiera en riesgo a la niña o a la familia…

– Si ya sé. Estúpidos Vulturi. Ni siquiera tienen sentido de la moda. Mira que usar negro todo el año. Sé que es un clásico y nunca va a pasar de moda, pero "Hello! Hay más colores". – comenzó a balbucear para evitar ponerse sentimental. No quería que Mar llorara en su cumpleaños ni que estuviera triste nunca. La comprendía a la perfección. Yo deseaba lo mismo.

– Ojalá hubiera una forma. – suspiré. La frase "Cuidado con lo que deseas" le vino como anillo al dedo a lo que sucedió a continuación. Sonó el timbre y fui a abrir. Sentí que Mar se ponía nerviosa y E.J. no controló un grito de felicidad que sonó en todas nuestras cabezas. Eran tres chicos de la manada de Sam.

– Buenas. Disculpen que se nos hizo tarde. – saludó el mayor, Collin, algo extrañado por el silencio que se había formado en la fiesta ante su llegada. – Pero nos habíamos olvidado del rega… – se calló de repente y clavó su mirada en… Mar. Sus sentimientos eran de amor puro. Nada romántico, ya que él tenía le duplicaba la edad… ¡dos veces! ¡Cómo se atrevía a imprimarse de mi hi… de Mar! Tuve una leve ráfaga de furia paternal. Aunque comparada con la reacción de Bella de hacía unos cuantos años, era una brisa de verano. Debía admitir que ese amor tan incondicional que comenzaron a sentir Mar y Collin el uno por el otro, era embriagador. Y la felicidad de Alice era la frutilla que… ¡Un momento! ¿Felicidad de Alice? ¡Estaba eufórica!

– SIIIIIIIIIIIIIIIII ¡¡Mar se queda!! – comenzó a dar saltitos y aplaudir.

– ¡Todos a bailar! – exclamó Esme al ver la situación incómoda en la que estábamos, especialmente por Charlie que por más que supiera algo de todo nuestro mundo, más información no le caería demasiado liviana exactamente.

– Se ve que el destino de los licántropos está bastante pegado al de los vampiros. – susurró Carlisle

– Un momento. Pero si Mar no es vampiro. – Sam respondió a ese comentario algo a la defensiva. Como si fuésemos a morder a Mar allí mismo en ese mismo instante.

– Pero es mi hija. – sentenció firmemente Alice. – Y de Jazz. Y nunca haríamos nada que la dañe. – Mar corrió a sus brazos con lágrimas en los ojos. Se sentía aceptada y muy feliz.

– Sí. Alice y Jasper son mis papás y el resto de los Cullen, mi familia; así como siento que lo serán todos ustedes. – les dedicó una sonrisa a los licántropos. Eso tranquilizó al alpha.

– Perdonen. Es el instinto. Hay costumbres que tardan en retirarse. – se disculpó Sam algo apenado mientras Mar se dirigía a abrazar a Collin.

– Hola. Soy Marianne. Vas a ser mi mejor amigo, ¿verdad? – le preguntó tímida y dulcemente.

– Hola. Soy Collin. Y siempre voy a ser tu amigo. – le aseguró sonriéndole. – Este es tu regalo. – le tendió un paquete que Mar abrió de inmediato. Era un vestido rojo.

– ¡Me encanta! ¡Es mi color preferido! ¡Muchas gracias! Ya vengo. – y se fue a cambiar de ropa, no sin antes buscar la aprobación de Alice:

– ¡Perfecto! ¿Lo elegiste tú, Collin? – él asintió. – ¡Genial! ¡Voy a tener un yerno con buen gusto para la moda! ¡Imagínate a mis nietos! – susurró demasiado entusiasmada cuando Mar se había ido a cambiar.

– ¡En serio, hermana! A veces te pasas de rara. – Emmett palmeó su espalda. – ¡Y tú! – se giró para ver a Collin. – ¡Pobre de ti si lastimas a mi sobrina! – lo amenazó. La verdad, que ya me compadecía de él. Entre una suegra como Alice que ya pintaba el futuro con nietos y demás y un… bueno… un Emmett. Le transmití tranquilidad y medio sonreí. Se sintió muy agradecido. Cuando Mar volvió vestía su regalo, había soltado su cabello pelirrojo y sonreía de oreja a oreja.

– ¿Les gusta? – en realidad esa pregunta estaba dirigida casi únicamente a Collin.

– ¿Sabes? Me recuerdas a Annie. – le comentó éste. No. Si ya empezaba a hacer comparaciones, había dado un más primer paso.

– ¿La de la peli? – sonrió. ¡Ahh! La película. Ya parecía una novia celosa y perseguida yo. Era cierto. No lo de la novia. Mar se parecía a ese personaje. Tanto que habría que pagar Derechos de Autor por la idea. Pura coincidencia. Pura coincidencia.

– Sí. Además tu nombre es parecido. Mari-anne. Annie sería el diminutivo. Te sienta Annie. – agregó.

– Me gusta Annie. – se sonrojó.

– Entonces te llamaré así si no te molesta. – durante toda la conversación éramos todos espectadores, pero para ellos era como si sólo existieran ellos dos.

– ¿Yo te puedo llamar Lin entonces? – rió Mar.

– Mmmm. Ya veremos. – respondió no muy convencido.

¡Dios! ¿Qué es lo que tienen los licántropos y sus imprimados con los apodos? Se quejó Bella dentro de las cabezas de todos. Se hizo un silencio y todos en la fiesta la miramos. Lástima que no era más humana, fue un momento Kodak.

– ¡Perdón, Abella! – se disculpó E.J. y el silencio incómodo se llenó de carcajadas.


Ojala les haya gustado!!!!! Siento q me olvido de decir algo... pero bue... tngo sueño... me fui.... Beso!!!!!!!!!!!!!!! ^^