Volví momentáneamente!!!! No los voy a saturar con excusas (ahora)... sólo disfruten!!!!!
Unas buenas dosis de humildad
(Bella POV)
– Lo siento, ¿vale? – soltó Rose de repente luego de entrar en la sala y sentarse a leer una revista por 10 minutos.
– ¿Disculpa? – medio sonreí.
– Vamos. No pienso repetirlo. Sé muy bien que me oíste. No como yo, que tengo que esforzarme horrores para escuchar los susurros ahora. – se quejó.
– ¿Dices que no te gusta ser humana? Pensé que eso era lo que más querías en todo el mundo. – fingí inocencia. – ¿Estamos arrepintiéndonos de nuestros actos, Rosalie?
– Vale, vale. Sólo quería disculparme. No necesito más sermones. – comenzó a retirarse.
– No tienes que disculparte. Yo fui la tonta que confió en ti. Era obvio que algo así ibas a hacer.
– ¿Entonces por qué me ayudaste?
– Supongo que porque era lo justo. – levanté los hombros.
– E.J. es una mala influencia para todos. – rió.
– Cierto. – acordé. – ¿Y cómo están las cosas con Emmett? – me atreví a preguntarle, humana o no, Rose era intimidadora.
– No me habla. – suspiró. – Creí que se le pasaría, pero… – nunca la había visto tan vulnerable. Parecía que iba a llorar en cualquier momento. – Supongo que ya se le pasará. – dijo no muy convencida. – ¿Y Edward? Seguro que ni se molestó porque le mentiste.
– Se molestó un poco. – mentí.
– Por favor, Bella. No eres buena mintiendo. – bufó.
– Está bien, lo admito. Prácticamente se culpó a sí mismo. Realmente no sé cómo siempre logra hacer eso. – sacudí la cabeza.
– Ah. Hola. – entró Alice. – Veo que las super amiguis están ocupadas juntas. No las quiero interrumpir. Sólo buscaba una revista de modas. – comentó ofendida.
– Ay, Alice. No seas ridícula. Te puedes quedar con tu mejor amiga. – Rose rodó los ojos.
– Gracias. – reí. – Qué bueno que tengo gente para que se ocupe de mi vida en lugar de mí. Después se quejan de Edward.
– No hace falta que sientan pena por mí. Tengo muchas amigas. No las necesito, ni a sus planes de escudos y desvampirizaciones de los que ni me hacen parte.
– ¡Qué lástima! Porque justo ahora estábamos tramando un mega plan para dejar a Rose despampanante así Emmett se queda con la boca abierta cuando la mire y la perdona. – Rosalie me observó con sorpresa y algo enojada. Alice parecía estar aguantando las ganas de saltar alrededor muestro. – Bueno, Alice. Nos vemos. ¿Vamos de compras, Rose?
– ¿Qué demonios estás haciendo? – preguntó Rose cuando nos dirigíamos a mi auto.
– Espera. 3… 2… 1…
– ¡¡¡¡¡MOMENTOOOOOO!!!!! – gritaba mi pequeña hermana mientras corría hacia nosotras. – No quiere decir que las perdone. La moda me llama y no puedo darle la espalda. – explicó mientras entraba al auto antes que nosotras. – Pero vamos a Portland. – ordenó. – Quiero ver a Fabish. Ella sí que es una gran amiga. Yo también tengo una amiga humana, Isabella. – le faltó el "jum" nomás. Sacudí la cabeza.
– Vale, vale. – sonreí. – Si me vuelves a llamar Bella te dejo que me vistas por una semana. – le ofrecí.
– Mmmm. Un mes.
– Dos semanas.
– Tres.
– Dos es mi última oferta.
– ¿Es que acaso no me quieres? – hizo un pucherito.
– Muchísimo. – respondí.
– Entonces tres.
– ¡Ay, Dios! ¡La vistes a ella por 3 semanas y a mí por 1! ¡Y listo! – explotó Rose. La miré.
– Esta fue tú gran idea. Creo que 3 semanas es demasiado justo. – soltó.
– Ok. – acepté.
– Y sin caras feas ni reclamos ni cambios de vestuario. – acotó Alice. Yo sólo suspiré.
– ¡¡¡Alice!!! – saludó una alegre rubia.
– ¡¡¡Fabish!!! – mi hermana la abrazó y amabas saltaron alegres.
– ¡Mira, mira! – le mostró un tatuaje que tenía a la altura del ombligo pero más al costado.
– ¡Uy, genial!
– Quería que me quedara como los que tiene Jasper pero no se podía.
– ¿Cómo? – preguntamos Rose y yo.
– Sí. Son medio plateados, casi no se ven pero están muy copados. – Wow. Esta chica sí que era observadora. – Bueno, en fin. Este me encantó lo mismo y bla. ¿En qué puedo ayudarlas? Ya sé, ya sé. Extreme Make Over.
– Exacto. – asentimos las 3. Alice muy alegre y Rose y yo resignadas.
Pasamos una muy linda tarde. ¿Quién lo iba a decir? Más que todo fue porque con Fabish el tiempo pasaba volando. Hasta a Rose le caía bien. Incluso se puso a hablarle sobre sus problemas con Emmett, claro, obviando algunos pequeños detallitos.
– Si tanto quieres ser madre, ¿por qué no adoptas?
– Es que quiero que sea MI hijo.
– ¿Inseminación artificial?
– Quiero que sea SU hijo también. – respondió luego de considerarlo un momento. – No va a cambiar de opinión.
– Peeeero. – sonrió Fabish como tramando algo. – ¿Y si le haces creer que realmente lo estás considerando?
– Mi amiga tiene ideas geniales, ¿no? – acotó Alice. Me di cuenta de que estaba cargando un paquete enorme, envuelto para regalo.
– ¿Qué es eso? – pregunté.
– Es el regalo de cumpleaños de Fabish. – lo dijo como si fuera la cosa más obvia.
– Ay, Alice. No hacía falta. – sonreía de oreja a oreja.
– Sí que hacía falta. No lo abras hasta mañana. No te deseo feliz cumple porque da mala suerte. Espero que te guste. Es un set de todas las herramientas y materiales que vas a necesitar para tu carrera.
– Volviste a hacerlo, Alice. Arruinaste la sorpresa. – se quejó Rose.
– Oops. – mi hermanita se encogió de hombros.
– ¡No! ¡Justo lo que me hacía falta!
– Lo sabía. – se jactó Alice.
– Siempre lo sabes. – rió Fabish.
Terminamos de hacer las compras y de confabular el plan "Hagamos que Emmett quiera darle un hijo a Rose" (deberíamos haber trabajado más en el nombre) y nos dirigimos al Centro de Inseminación Artificial para recoger unos catálogos de donantes.
– Sí que vamos a divertirnos con Emmett. – dije muy entusiasmada.
– Pero primero vamos a probar con el plan A. – acotó Alice, cortando mi emoción. – Extreme Make Over.
– Ufa. – me quejé.
Para la noche dejamos (más bien Alice la dejó, yo sólo le alcanzaba la ropa que ella pedía y el maquillaje y demás) a Rosalie extremadamente abrumadora.
– Si Emmett no cambia de parecer con esto. No sé qué lo hará cambiar. – suspiró mi hermana.
– Yo sí sé. – sonreí agitando el catálogo.
– Bueno. Ya veremos. – acotó Rose algo abatida. – Ni siquiera puedes ver cómo va a reaccionar, Alice.
– ¡Rosalie! – la reté. – No pareces tú misma. Pareces… bueno… ¡yo! – eso hizo que todas riéramos. – Mírate. – La llevé hacia el espejo. Eso la hizo sonreír aún más.
– Tienes razón. – ahí estaba la Rosalie vanidosa que todos conocíamos y sinceramente extrañábamos. Fuimos al encuentro de Emmett. Estaba en el patio con Edward, Jasper y Jake…
(Rose POV)
Eres la mujer más hermosa, inteligente y segura del mundo entero. Me decía a mí misma. Sólo respira. Cómo se siente de lindo respirar. Una de las mejores cosas de ser humana. Aunque el resto sea una porquería. Nada comparado con ser vampira. Basta, basta. Seguridad. Soy una diosa. Me repetí y fui en busca de Emmett.
(Emmett POV)
Los pensamientos fueron censurados por ser demasiado inapropiados para la salud mental de personas sensibles. Disculpen las molestias.
(Edward POV)
Golpeé a Emmett en la cabeza para que dejara de pensar a los gritos todas esas obscenidades. Uno pensaría que uno se acostumbra con tantas décadas de convivencia, pero no.
– Compórtate. – susurró Jasper. Pobre, él tenía que lidiar con sus emociones.
– Chicos. ¿Vamos a salir? – sugirió Alice.
– Ehhhh… – balbuceó Emmett.
– Me parece que ganamos la apuesta, ¿no, hermano? – susurré a Jasper. En cuanto Emmett oyó esto se compuso. ¿Apuesta?
– Tengo planes ya. – les informó. En ese momento sonó el timbre. Gracias a la presencia de Jake las tomamos desprevenidas. Fuimos hacia la puerta para ver entrar a una mujer preciosa. – Cindy, mi cita. – nos la presentó. Rose la observó con una de sus más frías miradas, pero manteniendo la compostura le dijo a Bella:
– ¿Lo tienes?
– Por supuesto. – y mi Bella le pasó un catálogo de donantes, de manera muy evidente, para que todos lo pudiéramos ver.
– Genial. El número 30405 parece perfecto, pero siempre puede haber uno mejor, ¿no es verdad, Em? – éste no supo qué responderle por unos segundos. Pero de inmediato agregó:
– Seguro, Rosi. Nos vemos, chicos. No me esperen. Yo también las prefiero morenas, Eddy. – me guiñó un ojo.
– Bueno, chicas. A elegir se ha dicho. – comentó Rosalie emocionada, aunque no podía ver sus pensamientos por el escudo de Bella, me pareció atisbar un rastro de pena. Sin embargo parecía bastante decidida a continuar con eso.
A la mañana siguiente, Emmett se la pasó alardeando sobre su cita, aunque en sus pensamientos podía ver que se la había pasado con la mente en Rose.
Cuando fuimos al colegio. Rosalie se la pasó coqueteando con todo el que la mirara.
Eran golpes bajos tras golpes bajos.
– ¡Qué cálido que eres, John! – reía Rose tomando la mano de un sorprendido, pero muy a gusto, jugador de fútbol. – E inteligente. Y ¡Dios! Mira estos músculos.
– ¡Vivi, qué hermosa eres y tan dulce! – halagó Emmett a una porrista que se sonrojaba. – Y aún con toda esa belleza que te desborda no eres para nada vanidosa.
Y así continuaron por dos semanas. Cada uno había salido con una persona distinta cada día. Esa vez íbamos a tener que mudarnos por vergüenza y no para que no descubrieran nuestra naturaleza.
– Bueno. Basta. Nos hartaron. Arréglense o callen para siempre. – les planteamos en la cafetería. Ya todos estábamos hasta la coronilla de sus comportamientos infantiles. Incluso Bella había dejado de usar su escudo sobre Rose y ahora podía ver con claridad sus verdaderos sentimientos. Ambos se morían por volver a estar juntos.
– Es más que obvio que se aman. ¿Pueden dejar de ser tan orgullosos y perdonarse? – agregó una hastiada Alice. Sin embargo, hicieron como si el otro no existiera. La Ley del Hielo en todas sus dimensiones. Ninguno iba a dar el brazo a torcer…
Así que debíamos torcérselos nosotros mismos…
En la casa los emboscamos. Jasper les tiraba ondas de comprensión y humildad. Pero no iban a rendirse. ¡Vaya cabeza-duras!
No fue sino hasta que E.J. llegó que las cosas cambiaron.
– Perdonen. No hago esto sin el permiso de los implicados pero se necesitan medidas extremas. – informó e hizo que Rose pudiera ver los pensamientos de Emmett y Emmett los de Rose.
Por unos segundos se mantuvieron en silencio y los demás nos retiramos para darles privacidad, bueno, algo de privacidad.
Finalmente, ambos rompieron el hielo.
– Perdón. – soltaron al unísono y acto seguido rieron y rompiendo la distancia que los reparaba se fundieron en un abrazo demasiado pasional para mi salud mental. Estuvimos a punto de interrumpirlos. Rose era humana, habría problemas si Emmett no se controlaba… Pero se estaban besando y Emmett no había reaccionado como vampiro… Más aún, ni siquiera pensaba como uno… ¿Dónde estaba la sed?
– No quiero tener otras mujeres, sólo te quiero a ti. – le decía a Rose.
– Yo no quiero un hijo que no sea tuyo. – le respondía ella.
– ¿Pero qué demonios? – solté yo.
– Shhhhh. – me calló Alice. – Momento romántico en la otra sala.
– Abuelo, yo te explico… – me dijo E.J. mentalmente. Sacudí la cabeza. Este niño era una caja de sorpresas…
Gemeeee!!! Esta era tu otra sorpresa de cumple!!!! Otra aparición en el mundo crepusculero!!! Medio tarde (igual q la bufanda… ya voy a terminarla… espero ¬¬) pero 0 ganas de escribir antes!!!! Por lo menos en la ficción tenés tu torno!!!!! Ojalá te lo compren!!!! Te amo hermana!!!!! Y Feliz Cumple!!!!!!
Selenita, gracias por tu review… me sentí obligada a hacer el cap!!!
MIL GRACIAS por los reviews a todos!!!!!!!!!!!!!!!! Y por leerme, ponerme en favs y alertas!!!!!!!!!!!!!!! Me ponen super feliz!!!!!!!!! ^^
Perdón a todos por la demora, pero es que anduve de fiesta en fiesta, feliz, enojada, medio loca, después estudiando, y tmp tuve muchas ganas de ponerme a escribir… excusas, excusas…
Espero no tardar tanto para la próx!!!! Un besote!!!!!!!!!!!!!!!!!
Ahhh... si tienen ganas lean mi nuevo fic y mis canciones...
