Wow! Casi casi que me olvido de cómo se subían capítulos! Al fin lo terminé... perdón que no me quedó tan largo como los demás, pero me costó bastante hacer un Carlisle POV... pero quería hacer uno desde su punto de vista... Quedan otros 2 capítulos y terminamos la SEGUNDA PARTE... voy a tratar de terminarlos antes de que se acabe el año... pero no prometo nada... tengo que rendir una materia que está duraza... y tmb ando medio de joda, y vaga y blah... muchas cosas han pasado este año... Los he extrañado! Gracias a los que me leen! Aunque los tenga medio abandonado!
Pero en fin... vamos a lo que nos importa... Disfruten mucho!
Reconciliaciones y Experimentos
(Carlisle POV)
– ¿Me puedes pasar aquel tuvo de ensayo, Nessie? –
– Claro, Abuelo. – respondió aún con toda su atención en el microscopio. Habíamos estado analizando la extraña "ponzoña" de E.J. para tratar de descubrir cómo funcionaba y si siempre funcionaría de ese modo. El sólo hecho de pensar en una "cura" era muy prometedor, revolucionaría nuestro mundo. Sinceramente, teníamos miedo de esa revolución, en especial, por la posible reacción de quienes estaban muy cómodos con su conservadora y privilegiada posición. Pero nuestra sed de conocimiento, que muy felizmente compartía con mi nieta, era irresistible. Además de que E.J. había insistido y estaba muy emocionado con la idea de "cambiar al mundo". Lamentablemente nuestras expectativas, iban mucho más aceleradas que los resultados. – Ufff… de nuevo… nada… – suspiró Nessie.
– Es increíble. Es como si el mismo veneno se trasformara como lo hace E.J. Y en cuestión de 3 días es saliva común y corriente. – acoté luego de echar un vistazo a la muestra.
– La verdad que no se me ocurre cómo atrasar el efecto. Pero por lo menos dura 3 días. Podríamos crear una "vacuna" de rápida utilización.
– ¡Ma! ¡Abue! ¿Necesitan más ponzoña? – corrió adentro de mi estudio E.J. muy emocionado. Siempre tan dispuesto a ayudar.
– No, hijo. Por el momento, estamos bien. Cuando necesitemos, te avisamos, ¿si? Muchas gracias. – sonrió amablemente mi nieta.
– Ohh, bueno. – respondió algo desanimado. Se notaba que no veía las horas de salir a "salvar al mundo" – ¿Promesa? – le acercó el meñique y lo cruzó con el de su madre. Eran tan adorables.
– Permiso. ¿Quién tiene ganas de comer un pastel? – entró mi amada Esme. Siempre tan maternal, parecía un ángel. Una de las razones por las que me interesaba tanto este experimento era darle la posibilidad de elegir volver a ser humana y tener una familia. Aunque ya me había dicho qué era lo que más deseaba, no podía negarle esta oportunidad. A veces uno nunca sabe lo que quiere hasta que ve que es posible tenerlo.
– ¿Pasa algo malo, tesoro? – le preguntó Esme a E.J. quien estaba jugando con su pastel con la mente en otro lado.
– Pareciera que está enamorado… – canturreó Mar mientras entraba, besaba a E.J. en la mejilla y pasaba un dedo sobre la crema de su pedazo de torta llevándolo a su boca y agregando. – ¡Siempre te superas a ti misma, Abu! ¡Está DELICIOSO! – mi mujer le sonrió dulcemente. – ¿Y bien, E.J.? – le guiñó un ojo.
– Opino que Collin es una muy buena influencia. Ahora eres mucho más divertida. Pero no, no estoy enamorado. – le respondió riendo. Parecían dos adolescentes conversando aunque a simple vista eran dos niños de no más de 8 años.
– Mmmm… todavía. – agregó suspicazmente la pelirroja.
– Tú sabrás. – se limitó a responder alzando los hombros. – Yo prefiero sorprenderme cuando sea la hora.
– ¿Sorprenderte por qué? – entró preguntando Bella.
– El amor… – suspiró soñadoramente Mar.
– Estás un poco pequeña para hablar de eso. – agregó Jasper mientras entraba al living junto con Alice.
– No seas un papá gruñón y sobreprotector. Ya pareces Edward…– lo retó ella.
– O peor… Bella. – acotó Emmett entrando de la mano de una muy humana Rosalie. Todavía no nos acostumbrábamos a su aspecto tan… débil. En especial ella misma.
– Muy gracioso, Em. – rodó los ojos Edward bajando las escaleras con Bella sobre su espalda como si fuera una niña.
– ¿Teniendo una regresión, suegrita? – rió Jacob mientras cerraba la puerta de entrada y sentándose al lado de mi nieta en el sillón. Bella se limitó a mostrarle la lengua mientras se sentaba en el banco del piano junto a su marido.
Duda despejada. Pensé.
– Digo yo, ¿ahora cada vez que alguien entre a la habitación va a hacer algún comentario chistoso? – interrumpió Nessie.
– Es que todos están copiando mi estilo para ser tan cool como yo. – se jactó Emmett. – No es que puedan. Pero los dejo intentarlo.
– Que bueno que están todos. Queremos pedirles disculpas por actuar tan infantilmente estas últimas semanas. En especial yo, por… bueno ya saben. No quería preocuparlos. No pude pedirles perdón como es debido antes. – Comenzó Rose. – Así que… en fin… eso… Disculpen.
– Hija mía, no es necesario. – la abrazó Esme.
– Sí lo es. Nunca está de más aceptar los errores de uno. ¿Cómo no traje la cámara? – agregó Jacob en broma. – Esto está para el recuerdo. La humanidad te ablandó, Rubita. ¿Quién lo diría?
– Nessie. Hazme el favor de ponerle bozal a tu perrito. – se defendió Rose. – Sin más preámbulos, voy al grano. Ustedes son mi familia y soy conciente que cualquier decisión que tome un miembro, perjudica a los demás… Así que esta vez voy a comunicarles mi…
– ¡Noooo! – interrumpió Alice luego de tener una de sus visiones.
– ¿Qué es, mi amor? ¿Los Vulturi? ¿Vienen? – se apresuró a preguntar Jasper.
– No pueden… Emmett… no puede… Lo vi… lleno de sangre… TU sangre, Rosie. – nos contó asustada. Los ojos de Emmett se abrieron como plato alejándose de Rose casi imperceptiblemente.
– Es imposible. Em tiene control. ¿Verdad, vida? Cuéntales. – parecía que trataba de convencerse a sí misma más que a nosotros.
– Es cierto. Todos recuerdan cuando se reconciliaron. – fue Edward el que intervino.
– ¿Oyen? ¿Recuerdas, Em? Por eso es que lo decidimos. Tú puedes controlarte. Podemos ser padres. – insistía Rose.
– Es cierto. En parte… – agregó Edward. Y miró a E.J. – ¿Quieres que les explique yo?
– No, abu. Está bien. Me corresponde por andar de metido. – respondió algo apenado.– La cosa es que… ¿Recuerdan que la Abella usó su escudo para ocultar los planes de tía Rose? – todos asintieron, Bella bajó un poco la mirada algo avergonzada. – Resulta, que yo le di una ayudita. – todos lo miramos desconcertados, excepto Edward, claro está. – Podríamos decir que el escudo de la Abella es como una bandita elástica que ajusta a su gusto. ¿Cómo creen que mi abuelo no se dio cuenta de que todos los pensamientos de la tía estaban escudados?
– Es porque no todos lo estaban, sólo los de su "plan". – respondió Bella.
– Exacto. Ahí es donde entra E.J. Digamos que tomó la bandita y la puso alrededor de esos pensamientos. – aclaró Edward.
– ¡Wow! Debe haber sido todo un trabajo tratar con neuronas tan pequeñas. – acotó Jacob, ganándose un florerazo cortesía de Rose, que no pudo atajar porque estaba muy ocupado riéndose.
– Como decía. – Edward prosiguió lanzándole una mirada reprobatoria a Jake pero con una pequeña sonrisa en la cara. – E.J. volvió a "tomar prestado" el escudo de Bella y esa vez lo puso en los pensamientos más "animales" de Emmett.
– Pensé que si podía esconder los pensamientos de alguien de otras personas, bien podrían esconderse para uno mismo. – agregó el pequeño.
– Qué interesante. El escudo de Bella, controlado por E.J. sería algo así como un nuevo "superyó"* para Emmett. – conjeturé sorprendido en voz alta.
– Eso mismo. – afirmó Edward. – Por eso es que "se controló" cuando se reconciliaron el otro día.
– Y cada vez que se besan de nuevo. – agregó algo apenado, algo hastiado el pequeño. No podía culparlo, esos dos estaban juntos demasiado tiempo. – Perdonen por invadir su privacidad, tíos.
– Es por eso que estuvimos interrumpiéndolos a cada rato todos estos días. – explicó Edward. – No sabemos hasta qué punto es efectivo el escudo. – Perdona tú también, mi amor. – se dirigió a Bella. – Pero necesitábamos que estuvieras cerca para que E.J. lo usara.
– ¡Uh! Y yo q creía q tenía un superpoder nuevo". – protestó ella como una niña chiquita.
– Abella, es tuyo, pero combinado con el mío. Yo no puedo tomar prestado tu poder si tú no me lo permites. Digamos que yo canalizo o direcciono tu poder; tú le das la intensidad… es un trabajo en equipo. – le sonrió. – Igual hay que probar las medidas justas.
– ¿"Probar la medidas justas"? ¡Genial! Ustedes sigan divirtiéndose con mi cerebro. Total… – interrumpió ofendido Emmett.
– Lo siento mucho, tío. No fue nuestra intención invadirte. – contestó E.J. muy compungido.
– ¡Te la creíste! ¡Ja, ja, ja! – saltó Emmett. – Debería haber sido actor. Tengo madera de artista. – todos pusimos los ojos en blanco. – ¡Bah! Con un abuelo como el tuyo estoy más que acostumbrado a que anden rondando por mi cabeza.
– Entonces, tengo una idea que quería compartir con ustedes. – comenzó E.J. – No propondría esto si no fuera porque sé cuánto desea la tía Rose tener un hijo y cuánto lo merece. – respiró. – Me ofrezco para usar mi poder para "hacerle olvidar la sed" a Emmett, para que bue… – se aclaró la garganta. Hubo un momento de silencio.
– Yo podría ayudar controlando las emociones. – aportó Jasper.
– Y yo podría poner un escudo sobre los pensamientos de los dos para… – tosió Bella. – censurar… Sé que parece un adulto, pero E.J. sigue siendo un niño. No podemos exponerlo a ciertas… mmm… cosas.
– ¿Y qué hay de mí? Yo también tengo un estómago sensible. – agregó Jake con gesto de asco. Nuevamente un florero voló hacia él.
– Rose, querida. Me gustaría conservar alguno, si no es molestia. Jake, por favor, compórtate. – los retó Esme.
– Aunque Jacob tiene razón, habrá que bloquear los pensamientos de ellos para que nadie los oiga. – añadió Alice pensativamente.
– ¿Se dan cuenta de que están discutiendo de nuestra vida sexual así como si hablaran de algún experimento? – finalmente dijo Emmett, aunque Rosalie seguía callada y más ruborizada que nunca.
– Es que es un experimento. Hay que analizar todas las variables y tratar de controlarlas lo más minuciosamente posible. – contesté.
– Olvídenlo. Es demasiado raro que todos "estén presentes" mientras… bueno… ya saben. – sentenció Emmett.
– ¡Por favor, Emmett! Siempre estamos todos presentes mientras ustedes… "bueno… ya sabemos". – se burló Bella haciendo una muy buena imitación de mi hijo, lo que logró que todos se rieran abiertamente, incluso Rose, que aún sonrojada lo miraba dudando.
– Esto es lo que quieres, ¿verdad? – suspiró Emmett abatido finalmente. Rose asientió:
– Sé que es raro. Pero… el fin justifica los medios. – dijo firmemente.
– ¿Y no vas a extrañar ser humana luego? – quiso saber su esposo.
– Nunca. – bufó Rosalie.
– Así que… Recapitulando… Bella bloquea sus mentes para que no muramos deshidratados por vomitar tanto, mi hijo controla su escudo para "encerrar" la sed de Emmett, Jasper le da una mano fiscalizando sus emociones… y nosotros… mientras tratamos de no quedar marcados de por vida hacemos "guardia" en caso de que no funcione y te la quieras comer, literalmente hablando esta vez… – resumió Jacob entretenidamente y les guiñó un ojo.
– ¡Ah! Lo siento, Esme. ¡Pero voy a llenar tu alfombra con sangre de chucho! – gritó exasperada Rose corriendo hacia el bromista.
– ¡Alto! No va a funcionar, Rose. – interrumpió Alice con la mirada perdida en una de sus visiones. – No vas a quedar embarazada. – la miró con tristeza, y una lágrima recorrió el rostro de Rosalie cargada de desilusión, dolor y decepción, algo a lo que había estado acostumbrada casi toda su existencia.
* Superyó: es del Psicoanálisis. Espero que hayan visto algo de Freud, así es más fácil de entender. Básicamente es algo así como el "juez" que reprime los impulsos (pulsiones) del "Ello" (que viene a ser como la parte "animal" inconciente y "salvaje" de nosotros).
LOS DEJO! UN BESOOO! Y SEAN FELICES! XD
