Bueno, aquí os dejo, como prometí, el sexto y último capitulo de este fic. Quiero agradecer a todas aquellas personas que han dejado sus opiniones. Han sido de ayuda. Siempre es bueno que se valore tu trabajo de una forma u otra. Gracias. Espero que os haya gustado y lo hayais disfrutado tanto como yo escribiéndolo. Gracias por leer ^^


Capitulo 6

Después de haber entrado, cerré la puerta tras de mí y seguí a Buffy hasta el salón donde estaban todos, distribuidos a lo largo de toda la estancia. El niño me devolvía la mirada con una ceja alzada y estudiándome meticulosamente. Aunque no apartara la vista de él, sabía de sobra que el resto de la gente nos observaba, esperando a ver cómo reaccionábamos. Lo que no me gustaba ni un pelo. Odio que me estudien de esa forma.

-¿Os conocíais? –preguntó Buffy muy extrañada. No era para menos. Para ser sincera, la situación era muy extrañada.

-¡Madre mía! –exclamó Kennedy- ¡Es el vivo retrato de Faith!

Espera ¡¿QUÉ? ¿Qué coño significa eso?

-Repite eso último –rompí el contacto visual y dirigí mi mirada a Kennedy, frunciendo el ceño.

-¿Te acuerdas de eso que te he dicho de que tenía que enseñarte algo? –dijo un poco nerviosa la rubia. No hay que ser un lumbreras para saber qué es lo que va a salir por su boca-. Este es Jackson, tu hijo.

Vale, retiro lo dicho. Eso sí que no me lo esperaba.

-Bueno, nuestro hijo –aclaró Buffy al ver mi cara. Que en estos momentos, debe ser todo un poema.

-¿A qué día estamos hoy? –esto tiene que ser una broma.

-¿Qué? –todos me miraron extrañados.

-Hoy es 28 de diciembre ¿verdad? Porque esto tiene que ser una broma pesada.

-Vale, entiendo que esto sea un shock enorme para ti –decir shock es quedarse corto-, pero ¿acaso estás ciega o qué? –Kennedy se acercó a Buffy, quien seguía con el crio en brazos, y a mí-. Si sois dos gotas de agua. Bueno, a excepción de los ojos, que son exactamente igual que los de Buffy. Pero es indiscutible que compartís el mismo ADN, los tres. ¡Pero si levanta la ceja igual que tú! –lo miré. Vale, en eso tiene razón.

No puede ser, biológicamente hablando. ¿Pero cómo voy a negarlo? Volví a mirar al pequeño. Kennedy tiene razón. Es el vivo retrato de mí, a excepción de los ojos. Son los mismos que de los que me enamoré hace cinco años. ¡Pero si tiene hasta mis hoyuelos! Esto es de locos. No lo entiendo…

-Eso es imposible… -dije en apenas un susurro, dirigiendo mi mirada al pequeño, que me la devolvió-. Esto es demasiado. Necesito sentarme –dije mientras me dirigía hacia el sofá donde estaba Red.

Me agaché, enterrando mi rostro entre mis manos. Yo sólo quería ayudar y tener otra oportunidad con Buffy, no que mi vida se pusiera patas arriba. Por lo menos, sé que Buffy siente lo mismo que yo. Muy alentador…

-Faith… -Buffy se arrodilló enfrente de mí, poniendo una de sus manos en mi barbilla y levantándome el rostro para que la mirara-. Mírame. No es imposible…

-¿A no? Pues ya me explicarás cómo –la miré a los ojos-. Sé de sobra que nunca acabé el instituto y no creo que lo haga, y que nunca he sido una lumbreras, pero sé de sobra que es imposible que dos mujeres procreen. No hay forma posible.

-Sí que la hay.

-Soy toda oídos.

-Magia –dijo simplemente.

-Como no…

Buffy dirigió la mirada a Red en busca de ayuda. Esto es lo que me faltaba ¿magia?

-Creo que eso te lo puedo explicar yo.

Durante varios minutos lo único que se escuchó fue el interminable silencio que pareció apoderarse de toda la estancia. Tanto la pelirroja como la rubia pasaban la mirada de una a otra, para luego pasarla a mí. Parecían estar bastante nerviosas y no eran las únicas. Quería respuestas, pero tenía miedo de escucharlas. Aún así, la espera me estaba matando.

-Sigo esperando.

-Esto… -titubeó.

-Will hizo un hechizo –la ayudó Buffy.

-¿Y se puede saber por qué?

-Esto… es que Buffy… -estaba temblando. El miedo se apoderaba de sus ojos. Temía mi reacción-. Pero esa no era la intención del hechizo.

-¿Y cuál era? Si se puede saber.

-Tenía la sensación… de que Buffy…

-¡Suéltalo de una puta vez! –la corté.

-Sabía que Buffy me estaba ocultando algo e hice un hechizo que me diera una prueba de ello –dijo sin respirar.

-¡Faith, esa lengua! Que hay niños –me pegó con el dorso de la mano en el hombro.

-Entonces…

-Sí –me interrumpió Buffy- cuando sentimos la corriente eléctrica, fue cuando funcionó el hechizo, cuando le dio la prueba a Willow.

-¿Y qué derecho tenías tú para meterte en la vida de nadie? Si no se lo dijimos a nadie sería por algo ¿no crees?

La pelirroja me miró con pánico y asintió.

-Cojonudo… -me volvió a pegar-. Eso ha dolido. Pero es que no lo hago apropósito. Se me ha escapado. ¿Y cómo es que no he sabido nada de esto durante cinco años?

-Para cuando me enteré, tú… -se hizo el silencio- tú…

-Ya había jodi… os había traicionado –rectifiqué.

-Sí…

-Eso explica un trozo, pero… después de que me dejaras en coma, ocho meses más tarde, desperté. Y nos volvimos a ver ¡Hasta estuve en tu casa!

-Cuando nos enteramos de que habías despertado y después de nuestro encuentro fortuito en el campus de la universidad, decidimos que lo mejor sería que Jackson se quedara escondido en el apartamento de Giles. Aparte, Willow, hizo un hechizo para ocultarlo. No sabíamos cómo ibas a reaccionar con nosotros y menos con él, apenas tenía un año.

Durante unos minutos, el silencio se apoderó de la habitación. Durante ese tiempo estaba dejando que calaran dentro de mí todas las cosas dichas hasta ahora. Demasiado para digerir en un momento. Un crío. Tengo un crío de no más de cinco años, del que no he sabido nada durante todos estos años. Sinceramente, no sé si estar enfadada con Willow o estarle agradecida. Jamás pensé que llegaría a tener un niño y mucho menos que éste estuviera relacionado de alguna manera con Buffy. Pero así están las cosas. Y ahora mismo tengo unas ganas locas de levantarme del sofá y echar a correr. Estoy realmente acojonada, para qué mentir. Pero es algo que no puedo hacer. No puedo abandonar a Buffy otra vez Ahora que las cosas están medio habladas y ya no nos escondemos, no quiero volver a joderlas. Quiero estar con ella. Vale, y con él también.

-Faith, Faith ¿estás bien?

-Sí –alcé la cara y la miré a los ojos-. Voy a ser franca contigo, porque mentiría si te dijera que no tengo ganas de echar a correr en dirección opuesta. Pero no lo voy a hacer –me apresuré a decir al ver su cara-. Estoy muerta de miedo. En unas pocas horas he visto cómo mi vida ha dado un vuelco de 360º. Son muchas las cosas que se han dicho. Y descubrir que tengo un niño… -nuestras miradas se cruzaron, olvidándose por un momento de Red, donde estaba sentado en su regazo- es algo que jamás me hubiera imaginado y es algo que me aterra. Nunca he tenido una familia normal –cogí su mano entre las mías-. Pero quiero que sepas que todo esto, no significa que haya cambiado nada de lo que te he dicho en el cementerio. Era en serio. Buffy, te quiero, y eso no va a cambiar por nada del mundo.

-Yo también te quiero –dijo mientras lágrimas silenciosas abandonaban sus ojos cristalinos. Sabía que eran lágrimas de alegría, pero eso no significaba que me gustara verla llorar. Intentando calmarla, junté mis labios con los suyos-. Esto significa mucho para mí.

-Para mí también.

-Hay alguien que quiero presentarte –dijo mientras cogía al niño en brazos-. Faith, este es Jackson. Jackson, esta es Faith. Te he hablado de ella ¿te acuerdas? –el niño asintió.

-¿Qué tal, Jack? –aguanté las lágrimas que amenazaban con salir-. Tienes que ir con más cuidado cuando vayas por la calle.

-¿Tú también eres una caza vampiros? –sus ojos mostraban su entusiasmo por el tema. Sin embargo, por la mirada de Buffy, no le hacía ninguna gracia.

-La Caza vampiros. Además –le dije mientras se acercaba un poco-, yo soy mucho más fuerte que tu madre.

-¡Eso no es verdad! –saltó la rubia.

-¿En serio? –preguntó entusiasmado.

-Claro que sí –le guiñé un ojo-. Siempre que luchábamos juntas, ella acababa con el culo en el suelo.

¡Faith!

-¿Qué?

-¡No digas mentiras! ¡Eras tú la que mordía el polvo!

-Venga ya, B. Sabes de sobra que lo que estoy diciendo es verdad.

-Eso, B –dijo Jack.

-Esto es lo que me faltaba…

-Lo que yo decía –dijo entre carcajadas Kennedy-, como dos gotas de agua. ¿Cómo era el dicho ese de la astilla?

-De tal palo tal astilla –aclaró Red, también riendo.

-¿Y ahora qué? –pregunté.

-A prepararse para la gran batalla contra el Primero –dijo sonriendo.

Seis meses después

Hace ya medio año que ganamos la batalla contra el primero. Mucho ha pasado desde entonces. Para empezar, SunnyD se ha convertido en uno de los cráteres más grandes del mundo. También el hecho de que hayamos perdido a tantas personas, entre ellas muchas potenciales, Anya y Spike. Grandes pérdidas que han afectado muchísimo a la toda la pandilla. Por suerte, muchos de nosotros salimos intactos, algún que otro rasguño, pero nada más. La excepción fue Xander, quien en el transcurso de los acontecimientos, perdió su ojo izquierdo.

Después de que Sunnydale implosionara, nos dirigimos a Los Angeles, al hotel de Angel, donde nos alojamos durante un tiempo, hasta que decidiéramos cuál sería nuestro siguiente movimiento. Giles decidió volver a Inglaterra y construir de cero un nuevo Consejo de Vigilantes, donde entrenarlos y así estén preparados para ayudar a las nuevas cazadoras. El resto de los scoobies se dirigieron a Cleveland, donde había otra Boca del Infierno y durante nuestra ausencia la mantenían a raya con el resto de las cazadoras. En lo que se refería a nosotros, decidimos tomarnos un año sabático, para así pasar más tiempo con Jackson y Buffy. Y desde entonces, hemos estado viajando por todo el mundo. Más o menos.

Desde que me enteré que Jack era mi hijo, hemos profundizado nuestra relación. Es una de las mejores cosas que nunca me ha pasado en la vida, junto con Buffy, por supuesto. Ellos dos lo son todo para mí y haría cualquier cosa por protegerlos. Bueno, basta de sentimentalismos. Nada de lo que ha pasado en estos últimos seis meses se me hubiera pasado por la cabeza. Es que ni mis mejores sueños se acercan, ni un poco, a la realidad. Será mejor que me levante ya. Hay que empezar a moverse.

-Hey princesa –le susurré en el oído.

-Hmmm hmmm

-Bon Giorno –le mordí el cuello, poniéndole la piel de gallina- ¿No quieres levantarte?

Buffy negó con la cabeza, tapándose entera con la sábana. No me extraña que no quiera levantarse. Después de una noche tan movidita a mí también me apetece dormir durante todo el día. Pero no va a ser posible. Es nuestro último día en Venecia y hay que aprovecharlo. Ya habrá tiempo de dormir cuando volvamos. Se me ocurren varias ideas para que se levante.

-¿Seguro? –me metí bajo la sábana y me puse encima de ella. Empecé a besarla, mordiéndole el labio inferior y fui bajando poco a poco: su lóbulo, su cuello, su clavícula, sus apetecibles y sedosos pechos… me metí en la boca uno de sus pezones erectos, arrancándole un sonoro gemido- Shhh, o nos oirá Jack.

-Pues para… -gimió.

-Sabes que no puedo parar cuando haces eso –mi mano viajó hasta la goma de sus bragas, bajándolas un poco y acariciando su clítoris-, estás empapada…

-Me pregunto por qué…

-Yo también –junté nuestros labios, mientras mis dedos tentaban su entrada.

-Entra… -dijo en apenas un susurro.

-Eso está hecho –la penetré con dos dedos.

Estaba tan mojada que no tardaría en llegar al clímax.

-¿Ya has vuelto a tener sueños húmedos, B?

-Hmmm hmmm

Sonreí y aumenté el ritmo. Notaba cómo las paredes oprimían mis dedos. Sus uñas empezaron a clavarse en mi espalda. Dato que me indicaba que estaba a punto de caramelo.

-¡Mami! –la repentina entrada de Jack hizo que saliera bruscamente de Buffy, dejándola sin acabar. Nada bueno.

-¿Qué pasa, campeón? –le indiqué que se acercara a la cama, subiéndose en ella.

-Tengo hambre –sus tripas rugieron, haciéndole eco las mías.

-No eres el único –le revolví el pelo-. Vamos a hacer una cosa, ¿por qué no vas a vestirte y bajamos a desayunar?

-¡Sí! –le di un beso en la frente y se fue corriendo.

Cuando se hubo cerrado la puerta tras él, dirigí mi mirada a Buffy, que no había dicho nada. Estoy segura de que si abre la boca, hay dos opciones: o que le salga un gemido o que se ponga renegar.

-¡No es posible! –dijo por fin- ¡¿qué es como la sexta vez que lo hace?

-Es un crío, no lo hace adrede. Tendrá algún radar o algo –dije entre risas-. No le des más vueltas. Todavía tenemos unos minutos antes de que vuelva y tengamos que bajar a desayunar.

-¿Y a qué esperas? –sonrió provocadoramente.

Por muy inoportuno que sea Jack, y por muy quisquillosa que sea Buffy, no los cambiaba por nada del mundo.