CAPITULO 2: "¿Casualidad?"

La rubia no podía creer lo que estaban viendo sus ojos –¡Joder! Está aquí ¿qué coño está haciendo aquí? ¿Eso qué noto es júbilo y alegría? ¿Qué hago? ¿Qué le digo? ¡Mierda! Todos estos estúpidos sentimientos… se me amontonan y no me dejan pensar con claridad. Ya no sé qué significan todos ellos y cada vez estoy más confundida y ahora con la llegada de Faith… pues qué quieres que te diga. ¡No! Yo la odio… la odio a muerte por todo lo que nos hizo… esos labios, esos esponjosos labios… la odio… ¿y ese cuerpo? Y ese cuerpo ¿lo has visto bien? La odio, pero… ¡¿quieres dejar de divagar ya? Esto no puede estar pasando… no puede estar aquí…- interrumpió sus pensamientos cuando vio caer a la morena al suelo con un golpe sordo.

B: ¿Faith?

Se agachó, pero no pudo ver nada, ya que la morena estaba de lado y no podía verle bien la cara. Estaba mojada. Con tanto lío no se había dado cuenta de que había empezado a llover. Pero lo de ahora no podría definirse como una simple lluvia. El agua caía fuertemente y con violencia al otro lado de la ventana. Parecía como si todo el mundo se hubiese puesto de acuerdo, para ponerse en contra de la cazadora rubia, ya que todo le salía últimamente un poco torcido de cómo lo preveía.

Faith estaba chopada y muy mojada, además de que tiritaba de frío incontrolablemente. La ropa que llevaba encima había ido calando la humedad en los huesos de la morena poco a poco haciendo que a cada momento que pasaba fuese bajándole la temperatura. Buffy se dio cuenta de que se estaba cogiendo del costado izquierdo con la mano derecha. Se la apartó cuidadosamente y fue entonces cuando vio que la morena estaba sangrando. Con sumo cuidado la volteó y la puso boca arriba, ésta soltó un gemido de dolor cuando la movieron del sitio y al instante quedó inconsciente. Una vez boca arriba le apartó el pelo que le tapaba toda la cara y observó que tenía toda la cara llena de rasguños y moratones. Un hilillo de sangre salía de sus labios y bajaba lentamente por la barbilla hasta perderse por su cuello. Parecía como si estuviese durmiendo. La rubia no pudo reprimir una silenciosa lágrima que le bajo por la mejilla y se precipitó al vacío cayendo en el rostro de la morena. Estaba muy asustada, no recordaba haberse sentido tan asustada. No quería perderla, no tenía muy claros sus sentimientos ni lo que pudiese sentir hacia ella, pero quería averiguarlo, y la necesitaba a su lado. No podía abandonarla, no así.

Rápidamente la cogió en brazos como buenamente pudo y la llevó al dormitorio, la tumbó en la cama y empezó, con mucho cuidado, a quitarle toda la ropa mojada para que no siguiera filtrándose la humedad en su cuerpo. En pocos minutos, la rubia se había deshecho fácilmente de la ropa de la morena, que estaba tumbada sobre la cama, únicamente con un simple top deportivo y un pequeño y provocador tanga. Ésta se quedó embobada contemplando el cuerpo estructural de la morena, entre embelesada y aturdida. Simplemente no podía evitarlo, estaba tan… -¡Ya! Esto no puede seguir así ¡me voy a volver loca! Pero… es que… mírala ahí, sobre la cama, tan indefensa… tan sexy… tan mona y desprotegida… tan terriblemente sexy… ¡Joder Buffy, contrólate! Ahora está herida y en muy malas condiciones y lo que necesita es que alguien le pare la hemorragia y no una cazadora en celo… (¿En celo dices? ¿Quieres dejar de poner palabras en mi boca que yo jamás diría? Te lo vuelvo a repetir, deja de flotar tanto -¿podemos continuar con la historia, por favor?- si claro, pero no digas mas mentiras –claro…, ahora resulta que quien dice mentiras soy yo ¬¬ en fin… continuemos-). ¡Mierda! La hemorragia, la herida ¡qué sigue sangrando!- rápidamente fue al cuarto de baño a por agua oxigenada, alcohol, gasas y todo lo que pudo encontrar que le fuese útil para poder curar a la morena. Tan pronto tuvo todo en las manos, haciendo malabarismos para que no se le cayese nada, fue corriendo hacia la habitación. La morena había dejado de tiritar tan frenéticamente.

En cada suspiro se le iba un poco de fuerzas, aún así, seguía con pequeños temblores y cada vez estaba más pálida. La sangre no paraba de salir a borbotones, haciendo así que la morena perdiese mucha sangre. Buffy llegó y lo dejó todo encima de la cama y fue a por una manta. El inconveniente era, que al no ser su casa y el hecho de haber llegado hace unas horas, no tenía mucha idea de donde podrían estar las cosas y el tiempo corría en su contra. Buscaba como alma que lleva el diablo en todos los armarios de la casa. Por fin encontró una manta lo suficientemente grande y fue a la habitación.

Cuando echó la manta sobre la morena dejó de tiritar, aunque le llevó su tiempo. Mientras tanto tenía pendiente una herida que curar y no tenía mucha idea, por no decir ninguna. La primera idea que se le pasó, flamante y rauda por su cabeza, fue la de coger el teléfono y llamar a la primera persona que se le ocurrió.

B: Venga… coge el puto teléfono.

Fr: "Investigaciones Angel" ¿en qué puedo ayudarle?

B: Hola ¿está Angel? ¡Es muy urgente!

Fr: ¿De parte de…?

B: Buffy ¡pásamelo ya joder!

Fr: ¿Pero qué pasa?

B: Es una urgencia. La vida de alguien está en juego. ¡Pásamelo de una puta vez!

Fr: ¡Angel! –Se escuchó al otro lado del teléfono- Te buscan.

B: Venga… el tiempo corre…

A: ¿Si?

B: ¡Angel! ¡Joder! Gracias a Jack (N/A lo siento, pero soy atea ^^) que estás. Necesito tu ayuda.

A: ¿Qué pasa? ¿Va todo bien? Buffy te noto muy alterada ¿Qué ha pasado?

B: Faith…

A: ¿Faith? ¿Qué le pasa? Se supone que debería estar en Nueva York.

B: Ya lo sé, está aquí conmigo.

A: ¿Tú también? ¿El Consejo?

B: No, perico el de los palotes ¡¿tú qué crees?

A: ¿Podemos dejar a un lado los sarcasmos? ¬¬

B: Sí. Angel… está malherida. Está muy mal. No deja de sangrar por el costado y está muy pálida, ha perdido mucha sangre, y no sé cómo parar la hemorragia. Estoy hecha un lío. Ayúdame.

La rubia estaba muy nerviosa. La situación la sobrepasaba y era incapaz de pensar con mucha claridad. No paraba de dar vueltas como una posesa por toda la habitación con el teléfono en la mano sin saber qué hacer y al borde de un ataque de nervios. Llevaba las manos llenas de gasas y sangre de la morena. No sabía cómo actuar o a quién acudir. La vida de Faith estaba en sus manos y ésta se iba desvaneciendo podo a poco, suspiro a suspiro.

B: Angel… -las lágrimas y los nervios pudieron con ella y le entró el pánico- ya casi no respira y hay mucha sangre por toda la cama. Por favor Angel, no se puede morir. No ahora. No así.

A: Vale… déjame pensar. Lo primero de todo es parar la hemorragia que tiene en el costado. Coge varias gasas y pónselas en la herida apretando muy fuerte, hasta que veas que deja de sangrar. Tienes que aplicar mucha presión. No tendrás problemas con eso.

B: Ya está. ¿Y ahora qué?

A: Ahora… lo que tienes que hacer es tranquilizarte. Coge aire y respira hondo. Piensa con claridad, eso es lo principal. ¿Estás más tranquila?

B: Sí… más o menos. Angel, cada vez respira menos, ya casi no se le mueve el pecho (¡y qué pecho!).

A: Tómale el pulso.

B: Lo tiene muy débil. Es muy difícil encontrarlo.

A: Lo importante es que ya no hay hemorragia y ya no pierde más sangre. Ahora ya no hay nada más que puedas hacer. Llama a una ambulancia. Necesitará una transfusión cuanto antes… ¿Buffy? ¿Buff?

La rubia se había quedado en estado de shock y no reaccionaba. Se le había desprendido el teléfono de la mano y podía oír al vampiro llamándola al otro lado del aparato, pero no prestaba la más mínima atención a lo que pudiese estar diciéndole, sólo estaba pendiente de la morena. Como un rayo y sin poder evitarlo le vinieron a la mente todos los momentos, ya fueran de alegría como de odio, que había pasado con Faith tantos años atrás y recordó que jamás la había visto tan débil. Ni siquiera cuando la sobrecogió el miedo y el pánico cuando se vieron envueltas, a la hora de derrotar a Kakistos, la primera vez que lucharon juntas. Ni siquiera cuando estuvo unos meses en ese coma, que ella misma le había provocado.

Cuando volvió en sí y vio la situación, en un movimiento instintivo colgó el teléfono. Sin darse cuenta, marcó automáticamente el número de urgencias. Explicó lo que pasaba y dio la dirección. Cuando colgó por segunda vez el teléfono fue directa a la cama donde reposaba una inconsciente Faith. Lentamente se sentó en el borde de la cama al lado derecho de la morena, observando muy atentamente su rostro, con mucho cariño, como si pudiese percibirlo. Con su mano izquierda le cogió la mano y con la otra le acarició la cara. Se inclinó cuanto a penas y plantó un tierno beso en los labios de la otra cazadora. Posó su dedo índice en los esponjosos labios de la morena, como si mediante el tacto pudiese sentir el sabor de éstos. Sin darse cuenta se recostó al lado de su compañera y se metió bajo la manta que la tapaba.

Se abrazó al inmóvil cuerpo, intentando darle el mayor calor posible, apoyando su cabeza sobre el pecho de Faith y ahí se quedó. Sin pensar nada, sin decir nada. Sólo sintiéndola junto a ella, protegiéndola del resto de mundo y toda la maldad que había en él.

El timbre la sacó de su ausencia. Rápidamente se levantó de la cama cuidando que la morena no sufriese ningún daño o pudiese moverse del sitio. Abrió la puerta y los de la ambulancia entraron con botiquines y una camilla plegable.

E: ¿Dónde está?

B: En el dormitorio. Ha perdido mucha sangre y estaba completamente helada cuando le he llevado a la cama. Le he quitado toda la ropa mojada que llevaba y la he cubierto con mantas para que no le bajase más la temperatura.

E: Muy bien. No se preocupe.

B: También le he parado la hemorragia, ya que no paraba de sangrar.

E: Está bien. A partir de ahora nos ocupamos nosotros.

Los enfermeros le habían quitado las mantas a la morena. Buffy fue corriendo y le puso algo de ropa, ya que Faith estaba en ropa interior. Una vez la hubo vestido, los enfermeros cogieron la camilla dividida en dos y pusieron una mitad a cada lado de la morena. A la de tres juntaron ambas mitades bajo el magullado cuerpo de Faith y la levantaron para llevarla a la ambulancia.

B: ¿Puedo ir con ella? Por favor, aquí no tiene a nadie más. Nos han enviado a nueva York por temas de trabajo y sólo nos tenemos la una a la otra. No conocemos a nadie más.

El enfermero dudó por unos instantes. No estaba permitido que fuera en la ambulancia con ellos, además de que él no tenía la autoridad para decirlo. Lo consultó con su superior y le comentó la situación de las dos chicas. El otro asintió y no puso ningún impedimento. El enfermero se giró hacia la cazadora y con un movimiento de cabeza hizo saber a la rubia que no había problema alguno en que fuese con ellos.

Buffy cogió una mochila con poca ropa y salió tras los enfermeros. Pero antes de cerrar la puerta vio que la sangre de Faith todavía seguía en el suelo del apartamento y que luego tendría que limpiarla. Se estremeció al recordar el rostro de la morena nada más traspasó el umbral, sacudió la cabeza para deshacerte de estos pensamientos y de un portazo cerró la puerta.

Mientras iba en la ambulancia de camino al hospital su mente funcionaba a toda velocidad -¿Cómo se me ha podido ir esto tanto de las manos? Lo único que quiero es que salga de esta. No sé cómo se mete en estos líos. La necesito a mi lado, no puedo explicar el porqué, pero sé que la necesito conmigo, junto a mí. Creo que el sueño de anoche ha tenido parte de culpa, pero aún así… sé que hay algo más. No puede ser sólo un simple sueño, tiene que tener un significado, que ambas desconocemos… pero eso no significa que la haya perdonado. Ahora lo que necesita es una amiga que esté a su lado y no puedo dejarla en estas condiciones, además de que cada vez que estoy cerca de ella me infunda un sentimiento de seguridad y paz, tranquilidad que nunca antes había sentido, ni siquiera estando con ella. Me siento cómoda con ella y…- una voz procedente de un lugar que le sonaba lejano reclamaba su atención y no tuvo más remedio que dejar sus pensamientos a un lado y prestar atención a aquella voz.

E: Señora… ya hemos llegado.

B: … -no lograba enfocar bien la mirada y su mente todavía no estaba donde debería- ¿Disculpe?

E: Que ya hemos llegado. Vamos a llevar a su amiga a urgencias. De momento está estable, pero todavía está en riesgo. Lo mejor es que se quede en la sala de espera y espere a que el médico vaya a informarle en cuanto haya alguna novedad sobre el estado de su amiga. Por el momento no puede hacer nada más, váyase a casa y descanse.

B: Vale… ¿Cuánto tardarán?

E: No lo sabemos, sólo seguimos el procedimiento habitual.

La rubia bajó de la ambulancia un poco aturdida y perdida. Se había pasado todo el viaje cogiéndole la mano a la morena, necesitaba sentir a su compañera cerca, sentir su tacto, simplemente sentirla. Iba un poco zombie, eran las tantas de la noche y no había probado bocado desde que estuviera a mitad camino en el avión y de eso hacía varias horas.

Con la cabeza gacha y sintiéndose muy agotada, fue andando lentamente hacia la sala de espera donde se dejó caer pesadamente sobre una de las sillas. Echó una mirada rápida a toda la sala y vio a varias personas, familias y gente solitaria esperando como ella, y se preguntó el porqué estarían allí.

Una vez se hubo repuesto, como si fuese una autómata se fue hacia una máquina expendedora y compró lo primero que vio más a mano. Cuando el médico le dijese que Faith se encontraba fuera de peligro, entonces iría a buscar alguna cafetería cerca para tomar algo más consistente que el miserable sándwich que tenía en la mano. Mientras tanto se sentaría y llamaría a casa para saber cómo iban las cosas por casa, pero sobretodo, necesitaba hablar con Tara. Estaba muy confusa.

Cuando estaba a punto de caer en lo brazos de Morfeo, vio como varios enfermeros entraban y salían con mucha prisa por la puerta por la que había visto por última vez a la morena.

Corrían con agitación plasmada en sus rostros, además de la preocupación que reflejaban sus cansados ojos. Buffy no pudo evitar sentir un escalofrío que le recorrió toda su columna hasta erizarle los pelos de la nuca. Presentía que algo no iba bien y no le gustaba nada, sabía que aparte de los sueños compartidos, la conexión que tenían como cazadoras, le estaba advirtiendo. Se quedó parada por un momento sin saber qué hacer o cómo reaccionar. Vio como un médico salía por la dichosa puerta, no se lo pensó dos veces, se levantó veloz y fue directa a éste.

B: Doctor… ¿pasa algo? Había muchos enfermeros entrando y saliendo rápidamente. ¿Cómo está Faith?

D: Buenos noches, soy el Dr. Jensen. ¿Es usted pariente o familia de la señorita Lehane?

B: No exactamente. Somos amigas desde hace mucho tiempo, y nos han dicho de venir aquí por temas de trabajo. Aquí sólo nos tenemos a nosotras. ¿Se encuentra bien Doctor?

Dr. J: ¿Sabe cómo se ha podido hacer esa herida y llegar a ese estado?

B: No, llegó a casa sangrando por el costado izquierdo y se desmayó. No me dio tiempo a nada más. ¿Está muy grave?

Dr. J: El estado de la señorita Lehane es bastante crítico. Tiene múltiples contusiones a lo largo del cuerpo y una herida muy profunda en el costado izquierdo. Por suerte no le ha dañado ningún órgano y no tiene derrame interno alguno. Pero ha habido una complicación y ha entrado en parada, por suerte la hemos logrado reanimar y ahora se encuentra estable, pero es una situación muy delicada y crítica.

B: ¿Qué…? –Las lágrimas resbalaban por su rostro y le caían por las mejillas agolpándosele todas ellas en la delicada barbilla- ¿P-puedo… verla?

Dr. J: Lo siento, pero tendrá que esperar hasta las horas de visita del hospital. Es muy tarde y ahora mismo lo que necesita la señorita Lehane es descansar. Y usted también debería hacer lo mismo y coger fuerzas. La tendremos dos días en observación y si todo va bien, entonces la bajaremos a planta.

B: Por favor…necesito verla… aunque sean sólo cinco minutos –temblaba incontrolablemente de pies a cabeza- ver que está bien y ya está. Por favor… se lo suplico doctor Jensen.

Dr. J: Veré que puedo hacer…, pero no le prometo nada señorita…

B: Summers, Buffy Summers.

Dr. J: Señorita Summers.

El doctor se fue por la puerta por la que había salido. Buffy estaba a punto de desmayarse. Ninguna parte de su cuerpo parecía querer hacerle caso y la espera se le hacía eterna. No habían ni pasado cinco minutos cuando el doctor Jensen volvió a salir por la puerta y se dirigió hacia la rubia.

Dr. J: Señorita Summers…

B: ¿Si…?

Dr. J: Parece que podemos hacer una pequeña excepción y puede ver a la señorita Lehane. Pero sólo por cinco minutos, ni uno más.

B: No se preocupe. Muchas gracias doctor Jensen. De verdad que sí.

Dr. J: De nada, pero tiene que ser breve.

B: Descuide.

La cazadora hizo un gran esfuerzo por hacer que sus piernas respondieran a las órdenes que le dictaba el cerebro para que siguieran al doctor Jensen.

Mientras iba de camino a la U.C.I., se puso a recapacitar en que esa había sido la noche más extraña que hubiera experimentado en mucho tiempo, por no decir, nunca. Todavía tenía que llamar a Sunnydale para decirles que ya había llegado, pero lo único que le rondaba por la cabeza, o mejor dicho, la única, era la morena. Necesitaba verla y saber que estaba bien. Se fiaba de la palabra del doctor Jensen, pero no le era suficiente, tenía que verla con sus propios ojos.

Se subieron en uno de los ascensores y emprendieron el camino de subida sin mediar palabra alguna entre ellos. La unidad de cuidados intensivos se encontraba en los últimos pisos del hospital.

El silencio parecía ir extendiéndose y cerniéndose poco a poco sobre ellos y Buffy cada vez se sentía más incomoda y nerviosa. Por suerte para ella las puertas se abrieron y salieron.

Se dirigieron hacia una puerta donde había muchas batas. El doctor Jensen se giró hacia la rubia.

Dr. J: Señorita Summers, para poder entrar tendrá que ponerse una bata, el gorro y la mascarilla. No puede tener ningún contacto con la señorita Lehane. Le recuerdo que sólo va a poder estar cinco minutos. No lo olvide.

La rubia asintió y, obediente se puso todo para poder entrar a ver a la morena. Una vez lista y vestida con los accesorios, se dirigió hacia el doctor Jensen y entraron por otra puerta que daba a la habitación donde se encontraba Faith. Antes de retirarse, el doctor se volvió hacia Buffy y le recordó otra vez que sólo cinco minutos. La rubia asintió y se dirigió hacia la cama de la morena.

Cuando estuvo a su lado se le cayó el alma a los pies y el mundo se le vino encima. Estaba claro que no era la primera vez que la veía toda llena de cables, magulladuras y en un estado tan lamentable, pero sí era cierto que ahora… todo le parecía muy diferente a unos años atrás. Se sentía culpable e iba a visitarla, pero la situación de ahora era diferente. Aunque no lo tenía muy claro, sabía que algo había cambiado.

Notaba en la morena un cambio, lo podía sentir… en la cazadora que llevaba dentro, su instinto pocas veces se equivocaba.

Se había sentado en el borde de la cama. Con una mano le quitó un mechón que le caía sobre la cara. Suavemente le acarició la mejilla magullada y una solitaria lágrima resbaló por su rostro hasta caer en la mejilla de la morena. Posó su mano derecha sobre la de Faith y se recostó suavemente al lado de esta.

Dr. J: Señorita Summers, su tiempo ha expirado.

B: Muy bien –dijo en un susurro, casi no tenía voz para contestar-.

Lentamente se incorporó, mientras su mano derecha seguía junto a la de la morena, con su mano izquierda se quitó la mascarilla y posó sobre los labios de Faith un tierno, pero a la vez tímido beso en los labios de esta, que hizo que le recorriera un pequeño escalofrío.

Salió del cuartito junto al doctor Jensen, una vez se hubo quitado todo. Y el mismo recorrido que habían hecho para subir hasta donde se encontraba la morena, lo deshicieron para bajar.

Cuando llegaron a la sala de espera, el doctor dio media vuelta, pero antes de que pudiera dar un paso más, Buffy le puso una mano sobre el hombro y le hizo detenerse y volverse.

B: Doctor, si hay algún cambio o algo…

Dr. J: No se preocupe, será avisada enseguida.

B: Muchas gracias. ¿La bajarán pronto a planta?

Dr. J: Puede que en unos días sí, pero dudo que antes pueda ser posible. Por el estado en el que se encuentra. Debería irse y descansar un poco, se la ve cansada.

B: Eso haré. Gracias. ¿A qué hora son las visitas?

Dr. J: Sólo son por las mañanas, y como máximo puede permanecer con la señorita Lehane por media hora. El horario es de 12:00h a 12:30h y no está permitida la entrada a más de dos personas.

B: Media hora… -dijo más para sí- no habrá despertado ¿no?

Dr. J: Ha perdido mucha sangre, aunque está con transfusiones, su estado es muy crítico. Puede recuperarse, es fuerte. La mayoría de las contusiones que tenía se le han curado rápido y sin dejar marca, aunque no puedo decir lo mismo de la herida del costado izquierdo. Estamos pendientes de que no entre en coma.

Ante estas última palabras no pudo evitar derrumbarse del todo, ya no podía aguantar más, demasiados problemas para una sola noche. Se dio media vuelta y salió corriendo del hospital dejando al doctor Jensen con la palabra en la boca.

En coma… esa palabra le resonaba fuertemente en la cabeza. Se sentía débil, cada segundo que pasaba se derrumbaba cada vez más y el mundo se le venía encima poco a poco. Se la tragaba como un agujero negro que no tenía fin, y se saciaba con su dolor y sufrimiento, que en ese momento era superior a sus fuerzas y de lo que podía soportar. La preguntaba que le rondaba por la mente era siempre la misma ¿porqué? ¿Porqué se sentía de esa manera por una persona que nunca se había preocupado por ella y tanto daño le había causado? Pero se equivocaba, sólo que ella aún no lo sabía. La chica que se encontraba ingresada y por la que se sentía de esa manera, que nunca antes había experimentado, sí que se había preocupado por ella. Todos y cada uno de los días con lo que había estado con ella, los que había pasado en la cárcel y los días que había pasado lejos de la rubia, y que poco a poco la mataban por dentro debido a su arrepentimiento y sus acciones pasadas.

No se percató de que había empezado a llover otra vez, con menos intensidad que cuando habían llegado, pero sin interrumpirse. Aún así, ya se había calado hasta los huesos de humedad y frío que recorrían cada parte de su cuerpo. No le importaba. Se apoyó en la pared y se dejó caer hasta quedarse sentada. Se abrazó a sus rodillas y escondió su rostro entre estas, mientras el agua caía sobre ella empapándola cada vez más. Había estado toda la noche aguantándose, pero no pudo soportarlo más y estalló. Las lágrimas caían por su rostro. Eran lágrimas silenciosas, pero todas ellas llenas de sentimiento. Necesitaba desahogarse y llorar hasta que no le quedaran más lágrimas por derramar. Echarlo todo y tranquilizarse, pasar la noche, y mañana sería otro día. Lloraba agazapada en el suelo, siempre ocultando su rostro para que nadie pudiera verla en ese estado tan lamentable.

La noche era fría y húmeda; temblaba de frío, pero no le importaba, era donde quería estar en esos momentos. Una sombra se le acercó sigilosamente. Ésta, puso una mano en el hombro de la rubia instando a esta a levantar la cabeza y mirar quien se le había acercado.

(En algún lugar de Boston)

D: Déjame en paz. ¿No ves que estoy entrenando? Parece mentira que todavía no sepas que odio que me molesten mientras entreno y más si eres tú quien osa interrumpirme. ¬¬

L: ¡Joder! Usted perdone mi señora, que ya no la molesto más. Estás tú muy susceptible hoy ¿no? ¿Estás con la regla? Porque cualquiera te dice nada.

La pelirroja le dirigió una mirada, que si éstas matasen… Odiaba que la molestasen y más cuando estaba entrenando. Era la única manera que tenía para desconectar del mundo que la rodeaba y parecía que su hermano pequeño no lo acababa de entender.

D: ¿Se puede saber qué es lo que quieres ahora Luke? ¿Algo en especial? Porque si quieres que te preste otra vez el coche, vas listo así que se lo pides a uno de los amigotes esos que tienes o simplemente, te vas a pata a donde quiera que tengas que ir, porque no tengo tiempo para llevarte a ningún sitio, y con la última ya tuve suficiente.

L: ¡Joder Des! Mira que estás insoportable, no me extraña que Shane que te dejara, si es que… ¡las espantas!

Apenas pudo decir nada más, ya que tuvo que salir por patas. Su hermana se le había echado encima y por poco lo coge. Es la suerte de ser más pequeño y delgado, que pudo zafarse a tiempo pero no por mucho. Corretearon por toda la casa hasta que la pelirroja logró coger al pequeño y lo derribó con un golpe contundente, cayendo los dos en el sofá.

D: ¿Y ahora qué?

L: Jajajajaja… para… por favor… ¡QUÉ ME AHOGO!

D: Ese es tu problema ¿no? ¡Sabes que si te metes conmigo tienes las de perder!

L: ¡TE ODIO! Jajajajajaja… ¡Para!

D: Así no lo arreglas… ¿Vas a seguir molestándome?

L: Jajaja ¿Qué… pregunta es… esa?...

D: Vaya con el enano… veo que le gusta sufrir. Muy bien, tú lo has querido.

La chica aumentó la velocidad de las cosquillas que le hacía a su hermano. Éste estalló en carcajadas todavía más fuertes, mientras se retorcía bajo las manos de su hermana.

D: ¿Te rindes?

L: … Jajajajaja

D: ¿Eso es un no?

L: Jajajaja… está bien –dijo casi sin aliento y sin poder articular palabra alguna-.

D: No te oigo…

L: ¡ESTÁ… BIEN…!

D: Satisfecha.

Se separó de su hermano levantándose del sofá y fue a la cocina donde cogió una botella de agua y la abrió. Mientras su hermano cogía aire poco a poco y se tranquilizaba de la sesión de cosquillas que le había dado su hermana y que por casi lo mata por la falta de aire.

L: Te odio…

D: Yo también te quiero. Pero te lo merecías por haberme molestado mientras entrenaba.

L: ¿A eso lo llamas entrenar?

D: Tú quieres morir ¿verdad? ¿O es que simplemente no has tenido suficiente y quieres más?

L: Será eso… pero que sepas que he parado tu "entrenamiento" porque han llamado preguntando por ti.

D: Renacuajo estúpido ¡¿No sabes decírmelo antes?

L: No… si ahora voy a tener la culpa. Lo he intentado, el problema es que estás con la regla y por lo tanto susceptible y no se te puede decir nada.

Este último comentario le supuso un capón en la cabeza por parte de su hermana, mientras iba hacia el teléfono, haciendo que se llevase la mano a la zona dolorida con un gemido de resignación.

La pelirroja fue corriendo hacia la mesita donde se encontraba el teléfono, que estaba descolgado. –Genial… habrán escuchado todo lo que ha pasado, porque me puedo hacer una ligera idea de quién puede haber llamado. Y tengo la sensación de que no me va a gustar en absoluto lo que tengan que decirme.- Cogió el aparato, respiró hondo y contestó.

D: ¿Dígame? Sí, soy yo. ¿Cuándo? ¿Mañana? Está bien –dijo con resignación, ya que no le quedaba otra- ¿Por cuánto tiempo? Genial… allí estaré. Hasta luego.

L: ¿Quién era?

D: No te interesa mocoso –colgó- pero, tendrás que quedarte con Shane. Lo que no sé es por cuánto tiempo.

L: ¡¿Qué? ¡¿Por qué?

D: Porque me tengo que ir fuera de Boston por un tiempo, y no sé cuando voy a volver, así que por el momento te quedarás con Shane.

L: Eran ellos ¿verdad? –La pelirroja asintió- ¿Dónde te vas?

D: A Nueva York.

L: Pero…

D: No hay peros que valgan Luke, te quedas con Shane y no hay más que hablar.

L: ¿Cuándo te vas?

D: Mañana temprano.

(Nueva York. Hospital)

La mañana se había levantado muy fría y húmeda. El sol se asomaba tímido entre las nubes, cuando aún quedaba algún resquicio del amanecer y algunas gotas de lluvia todavía se hacían presentes, pero a medida que avanzara la mañana brillarían por su ausencia. Buffy se sentía cuadriculada y casi sin poder moverse debido a la posición en la que se había quedado dormida en la puerta del hospital. No se acordaba de nada de lo que había pasado a lo largo de toda la noche desde que hubiese salido corriendo, dejando plantado al doctor Jensen. Sólo algún que otro pensamiento pasaba fugazmente por su cabeza, pero a esas horas de la mañana, le era imposible pensar con claridad, y más si tenía el estómago vacío.

Le dolían todas y cada una de las partes de su cuerpo. Se sentía dolorida y apenas podía moverse con soltura y sus extremidades parecían no querer hacerle mucho caso, ya que se le habían engarrotado y entumecido durante toda la noche.

Poco a poco y como pudo fue incorporándose lentamente y frotándose el cuello y la rabadilla. Se sentía más débil que hacía unas horas. Entró en el hospital y sintió el calorcillo que provenía de este, entrando en calor poco a poco y sintiendo como su cuerpo le respondía mejor que anteriormente. Una vez ya dentro, se dispuso a buscar un teléfono ya que todavía no había llamado a Sunnydale. Con todo lo que había pasado se le había olvidado por completo y estarían preocupados.

D: ¿Sí?

B: ¡Dawn!

D: ¡Buffy! Chicos, es Buffy –gritó al resto- pongo el manos libres.

B: Muy bien ¿Cómo estáis todos? ¿Alguna novedad?

D: Bien… Hemos pateado el culo de algún vampiro y Xander casi se cae en una tumba… lo de siempre.

X: ¡Hey! Que era de noche… ¬¬

D: ¿Pero cómo estás tú? ¿Qué tal el viaje?

B: El viaje bien, al igual que yo, pero… ha habido un pequeño contratiempo y todavía no he podido pasar por casa y deshacer la maleta.

D: ¿Qué ha pasado? ¿Dónde estás?

B: En el hospital…

D: ¿Pero tú estás bien?

B: Sí… es Faith la que está peor…

W: ¡¿Qué?

B: ¿Will? ¿Eres tú?

W: ¡¿Estás con ella? ¡¿Con esa asesina?

B: No te pases, y sí, estoy con ella. Está malherida y ahora me necesita, además de que el Consejo la ha mandado aquí también por la misión. Está conmigo.

W: ¡¿Te has vuelto loca? Esa sólo sabe que traer problemas.

B: No, todavía conservo la cabeza sobre los hombros. Está herida e ingresada, por el momento no puede hacer mucho estando inconsciente y con riesgo de caer en coma.

W: Como si fuese la primera vez que utiliza ese truco. No te confíes ¿o ya no te acuerdas de cómo acabó la última vez?

B: Claro que me acuerdo. Es difícil olvidar todo lo que nos hizo, a todos. Pero ahora está en un estado muy crítico y no puedo dejarla tirada, como ya te he dicho la necesito para esta misión. Además, algo me dice que ha cambiado…

W: No será tu sentido común…

B: Sin comentarios Will ¬¬ en fin… ¿se puede poner Tara? Necesito hablar con ella.

W: ¿Por qué la buscas a ella? A mí me puedes contar lo que sea…

B: Ya lo sé Will, pero ahora necesito hablar con Tara. Por favor ¿se puede poner?

W: Sí, claro… un momento. Tara –gritó- es Buffy. Ya se pone. Ándate con cuidado, Faith puede ser muy peligrosa.

B: Ya lo sé. Lo haré, lo prometo.

W: Bien, ya nos vemos.

B: Adiós.

T: ¿Sí?

B: Hola Tara ¿Qué tal?

T: ¡Buffy! Bien, nada interesante ¿Qué tal tú?

B: En el hospital… aquí con Faith.

T: Ya he oído gritar a Willow ¿cómo está?

B: En estado muy crítico y con riesgo de que entre en coma. Estoy muy preocupada Tara. Está claro que nos ha hecho cosas terribles, pero no sé porqué, siento la necesidad de estar con ella. Como compañera no puedo dejarla, pero es que hay algo más. No sé cómo explicarlo, creo que puedo llegar a sentir algo por ella. Pero no es amor, que quede claro. Además, que no creo que ella sienta lo mismo por mí, que no estoy diciendo que sea algo serio, así que no saques conclusiones de de lo que acabo de decir, porque posiblemente sea por el estado en el que se encuentra y el tiempo que hace que no la veo, y eso añadiéndole los malditos sueños de las últimas noches, que han hecho que me ablande, pero nada más. Por cierto, durante el viaje de avión, la podía sentir cerca y la noche anterior tuvimos otro sueño compartido y pasaron cosas…

T: Ya lo sé…

B: ¡¿En serio? (Venga ya…)

T: Sí, pero primero vayamos por partes ¿te parece?

B: Claro.

T: Muy bien. Primero, es muy normal que estés preocupada por el estado de Faith. De verdad que lo es, ahora vuelven los recuerdos de cuando ibais juntas, además de que vuelve a ser tu compañera, y eso es algo inevitable. En un pasado ya lo fue, y pasasteis muchos momentos, tanto buenos como malos, pero siempre juntas. Con lo que, ese vínculo, aunque haya pasado el tiempo y todas las cosas que os hizo, no se ha roto por completo, ya sea por suerte o no, y creo que, nunca se romperá, y en estos momentos, parecéis notarlo más unido que nunca. De ahí que hayáis vuelto a conectar en sueños, algo bueno.

Segundo, deja de contradecirte a ti misma, que así no vas a solucionar nada ni a llegar a nada en claro. Estás pensando con la cabeza la mayor parte del tiempo y no dejas que tu corazón se exprese con claridad ni libertad. Es decir, deja libre tus sentimientos hacia ella, sean cuales sean, buenos o malos, pero déjalos fluir. Eso sí, no intentes odiarla, porque sabes que no funciona, y no vas a poder hacerlo. Pero sé, que esos sentimientos son buenos, aunque intentes negarlos una y otra vez, así lo único que consigues es engañarte a ti misma, al resto del mundo le da igual y los que te rodeamos respetaremos tu decisión, aunque no pasa nada, porque el tiempo me dará la razón. Además de que tú misma has dicho que sientes algo por ella, algo más. Así que…

B: Pero…

T: No hay peros que valgan. Al menos no en este tema y lo sabes, aunque bueno, ya te darás cuenta tu solita, y no sólo tú, Faith te seguirá, antes o temprano. Porque sois las dos realmente cabezotas. Y tercero, ya sé que anoche tuvisteis otro sueño.

B: ¿Ein? ¿Cómo es eso posible?

T: Veo que hablo para las paredes… ¿Es qué nunca me escuchas?

B: Yo te escucho cuando hablas… ¬¬

T: Ya veo…. En fin, cuando viniste a contarme el primer sueño que tuviste, te comenté que haría un hechizo para así poder entrar en vuestros sueños. Y mientras te duchabas antes de hacerte la maleta, lo hice.

B: Ajammm pero… creo recordar que me dormí una vez hice la maleta y eso fue, antes de cenar.

T: Cierto. Pero, resulta que no porque te durmieses antes de cenar necesariamente hubieras tenido el sueño o estuvieras soñando. Me explico. El sueño tiene varias fases, con lo que no siempre estamos soñando, sino que eso se da en la fase REM. Y lo que para nosotros parecen horas de sueño, perfectamente podrían ser simples minutos. Además, de que tienes que tener en cuenta, que Faith también está contigo en el sueño, así que ella tiene que estar durmiendo y soñando al mismo tiempo que tú para que haya algún tipo de conexión. ¿Lo entiendes?

B: Sí, pero… hay una cosa que no acabo de entender del todo.

T: Dime.

B: ¿Cómo es posible que tú entres en nuestros sueños, si cuando nosotras estemos durmiendo tú estarás despierta? Quiero decir, ahora que estamos en costas diferentes y los horarios no son los mismos.

T: Buena pregunta. Lo bueno de este hechizo es, que yo no tengo porque estar durmiendo. Es decir, puedo estar despierta y perfectamente acceder a vuestro sueño una vez este haya empezado y la conexión se haya establecido. Lo que no puedo es entrar y salir de él como quiera. Cuando haya empezado el sueño, todo lo que pase en él, se me presenta como una película en mi mente, algo que sólo puedo ver y sentir yo, ya que forma parte todo del hechizo.

B: ¿Sentir?

T: Sí, todas vuestras emociones, todo lo que sentís en el momento en que ocurre el sueño, vuestros miedos, incluso hasta lo que pensáis, pero esto último sólo a veces, también lo siento yo. Es decir, el "amor" ese que dices que no existe, lo siento, aunque lo sigas negando. Esos sentimientos que sentís la una por la otra y sobretodo vuestras inseguridades, que son muchas. Pero esto, sólo puedo sentirlo estando con vosotras en el sueño, durmiendo al mismo tiempo que las dos. Sin embargo, cuando estoy despierta sólo puedo verlo, lo cual tiene algunos inconvenientes.

B: ¿Inconvenientes? ¿Cuáles?

T: El hecho de no poder estar ahí con vosotras, de no poder sentirlo, crea algunas dificultades con vuestros sentimientos. Se hace difícil averiguar un poco más sobre ambas y vuestras ambiciones e intenciones, que es lo que querías saber, más o menos, sobre Faith. No sé cómo explicarlo, pero te diré que con el último sueño, puedo asegurarte que los sentimientos de ambas son sinceros y puros, aunque me lo niegues. Como ya te he dicho antes, ya te darás cuenta y Faith también, daros tiempo.

B: ¿Pero podrás averiguar algo viendo sólo nuestros sueños? ¿O el por qué se producen y la conexión entre ambas?

T: Como ya te he dicho, lo de averiguar algo sólo visualizando los sueños, será muy complicado, pero no imposible, haré todo lo posible. Puedo saber si estáis en peligro o no, los sentimientos de ambas, como ya te he dicho antes, y las intenciones de Faith, si es que tiene alguna. En cuanto al porqué se producen y la conexión, tendré que consultar en los libros. Iré al Magic Box, pero no creo que pueda hacer mucho más, con sólo verlos.

B: Muy bien. Gracias por todo. Yo también investigaré por mi cuenta, a ver si consigo encontrar algo que nos sea de utilidad. Pero, todo esto, una vez haya salido Faith del hospital.

T: No te preocupes. Nos llevará tiempo poder encontrar algo que nos pueda ser útil. Pero lo primero de todo es que no te nos vengas abajo con todo lo que está pasando. ¿Cómo estás?

B: Estoy bien, aunque podríais dejar de preguntarme todos lo mismo, ¿no crees? Pero de verdad, que estoy mejor, por lo menos he podido hablar con vosotros. Y una vez haya despertado Faith, yo ya estaré tranquila. Gracias por todo, de verdad.

T: De nada.

B: Cuídate, y cuida bien a todos, sobre todo a Xander, que está pasando un mal momento.

T: Descuida.

B: Adiós.

La rubia colgó el teléfono. Se sentía muy cansada. No había descansado nada y podía notar como sus ojos se le cerraban poco a poco. (N/A es una sensación realmente incómoda, suele pasar cuando estás en clase a punto de sobarte en la mesa, muy habitual cuando no duermes lo suficiente ^^) Fue hacia la sala de espera y se sentó. Agachó la cabeza y se puso las manos en la cara, cerró los ojos y recordó todo lo que había pasado en toda la noche.

No sentía su cuerpo y tampoco notaba que tenía toda la ropa mojada debido a que había pasado lo que quedaba de noche en la calle, mientras llovía a mares.

Notó como una mano le tocaba el hombro e inconscientemente dijo el nombre de la morena y levantó la cabeza. La sorpresa se expresó claramente en los ojos de la rubia, ya que empezaba a pensar que la falta de sueño la hacía alucinar, pero no, era completamente real todo.

A: Mmmmm no. Creo que todavía no me han salido dos alucinantes tetas, pero estaré atento, por si las moscas, ya sabes.

B: ¿Angel? –La rubia abrió mucho los ojos ante la sorpresa-.

A: En carne y hueso, preciosa. Pero por poco sólo en polvo, tu ya me entiendes –le guiñó el ojo-.

La rubia se echó encima del vampiro y lo abrazó fuertemente mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas, dejándole los ojos rojos e hinchados. Ya que estas habían sido suficientes, la alegría que sentía al verlo, no se la quitaba nadie, y eso sin contar el tiempo que hacía que no lo veía. Ahora se sentía feliz y, no sabía por qué, pero protegida.

B: ¿Qué haces aquí? –dijo sin poder evitarlo-.

A: ¡Vaya! Yo también me alegro de verte. ¿Qué tal las cosas? Etc…

B: Sin comentarios… ¬¬

A: ¿Cómo está Faith?

B: No sé nada. No hace mucho que estoy en la sala.

El vampiro la miró sin comprender.

B: Es que hasta hace un momento estaba hablando por teléfono y la noche la he pasado en la calle. Tengo frío…

A: Normal, estás completamente empapada. Ven aquí, sé que no puedo hacer mucho, pero bueno… -la tuvo entre sus brazos, hasta que la cazadora se sintió con fuerzas y reconfortada- ¿Entonces no sabes nada de Faith?

B: Estaba en cuidados intensivos, ha pasado allí la noche. Ayer tuve la oportunidad de estar cinco minutos con ella, pero no sé nada más.

Se despegó por fin del vampiro y levantó la vista por si el doctor Jensen estaba por allí. Seguía tiritando de frío, se agazapó en el pecho de Angel, mientras negaba con la cabeza y le dirigió la mirada al vampiro que se la devolvía. Hacía mucho tiempo que no se veían y ya se había olvidado de aquellos ojos tan negros como la noche.

La puerta de urgencias se abrió y el doctor Jensen salió. Los ojos azules de la rubia dirigieron la mirada rápidamente hacia este y no dudó en salir corriendo para preguntarle por la morena y si había habido algún cambio. Pronto descubriría que el haber esperado había tenido resultados satisfactorios y más si se trataba de la cazadora morena.

Dr. J: Buenos días señorita Summers.

B: Buenos días doctor Jensen. ¿Ha habido alguna mejora respecto al estado de Faith?

Dr. J: Venía precisamente por eso. Pero no se asuste –se apresuró a decir al ver la cara de la rubia- se trata de buenas noticias.

B: ¡¿En serio?

A: ¿De qué se trata? Perdone mi falta de modales, soy Angel, amigo de Faith.

Dr. J: La señorita Lehane evoluciona favorablemente después de la noche acontecida. Durante la noche se ha notado una gran mejoría en su estado y es muy posible que esta tarde la bajen a planta.

A: Eso es bueno ¿no? ¿Pero estará despierta?

Dr. J: No lo sabemos. Ha mejorado mucho en las últimas horas, pero no creemos que para esta tarde esté despierta. Pero no se preocupen, porque si no despierta para entonces, mañana será muy posible que lo haga. Pueden estar tranquilos.

A: Muchas gracias doctor.

Dr. J: Lo que no acabamos de entender es como ha podido recuperarse tan rápido. Es un chica fuerte, ¿pero en sólo una noche? Es increíble.

A: Usted lo ha dicho, es una chica muy fuerte.

Dr. J: Eso parece. En unas horas podrán entrar a verla. Buenos días.

A: Buenos días.

Sin más que decir, el doctor Jensen dio media vuelta y marchó hacia la puerta de urgencias donde se requería su presencia. Buffy se había quedado sin habla y no podía articular palabra alguna. En su mente resonaban fuertemente las palabras "tarde" y "planta". Sabía que eran buenas noticias, pero no tenía muy claro cómo reaccionar ante estas. Estaba paralizada de miedo, volver a ver a la morena era todo un dilema. Salió de su ensimismamiento porque Angel, al ver que no reaccionaba, la zarandeó un poco.

A: ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?

B: …

A: ¿Buffy, es qué no te alegras? La van a bajar a planta esta tarde. ¡Anima ese careto!

B: …

A: ¡Reacciona! –la zarandeó más fuerte y fue entonces cuando reaccionó-.

B: ¡¿Qué pasa?

A: Es broma ¿no? En serio, te juro que a veces no hay quien te entienda. ¿Te has enterado de lo que ha dicho el doctor?

B: Pues claro, ¿acaso lo dudabas?

A: ¿En serio quieres que conteste a esa pregunta? En fin… ¿has desayunado?

B: No, cuando había acabado de hablar con Tara, has venido tú al poco rato. La verdad es que no me ha dado tiempo.

A: ¿Desayunamos? Ya me entiendes –dijo al ver la cara de la cazadora- venga va, te invito.

B: ¡Vale!

Ambos salieron de la sala de espera ya que todavía faltaban un par de horas para que pudiesen entrar a ver como se encontraba la morena.

Entraron en la cafetería yendo siempre, por supuesto, por las zonas de sombra y sin ventanas, y buscaron el sitio más alejado de las dos ventanas ubicadas en el centro del habitáculo y se sentaron. La rubia se levantó y pidió un buen café caliente y bien cargado de cafeína y una napolitana de chocolate como a ella le gustaban. Estaba realmente hambrienta. Cuando volvió a la mesa se dispuso a devorar su exquisito manjar, pero antes de nada, habló.

B: ¿Cómo coño has llegado hasta aquí en tan poco tiempo? Estamos al otro lado.

A: Ya estás hablando como Faith, jejejeje. ¿Qué pregunta es esa? Parece mentira que todavía no me conozcas. Secretos de vampiros. ^^

B: Eres cruel…

A: Será eso. ¿Qué tal por Sunnydale?

B: Nada nuevo. Que si mato a un vampiro por aquí, no te ofendas, que si un demonio por allá. El fin del mundo, la boca del infierno… ya sabes, lo de siempre.

A: Ya veo… ¿Cómo llevas lo de Faith?

B: ¿A qué te refieres exactamente con "lo de Faith"?

A: Eh… que cómo estás tú, ya sabes esas cosas. Es decir, con todo lo que ha pasado y todo.

B: Aaaaaaaaa… eso… pues… ahora mejor, la verdad. Gracias a que estás aquí y a que ella está mejor… lo sobrellevo bien (espero que no se me haya visto el plumero).

A: Me alegro. ¿Pero qué quieres decir con "eso"?

B: (¡Mierda! Me ha pillado…) ¿Con qué?

A: Buffy… que nos conocemos y sabes perfectamente a lo que me refiero. Además, parece mentira que no sepas que puedes contarme lo que quieras, y que tampoco puedes esconderme nada.

B: (Todo me sale mal… ¬¬) es una tontería.

A: Me da igual. Suéltalo.

La rubia tomó un sorbo de café y comenzó a hablar. Le contó lo de los últimos sueños omitiendo, por supuesto, algún que otro detalle íntimo entre ambas cazadoras. Ambos se preguntaron qué significados podrían tener y porqué había o existía esa conexión entre las dos, ya que en anteriores ocasiones, nunca habían coexistido dos cazadoras al mismo tiempo. La investigación que estaba llevando a cabo Tara y que ella en cuanto pudiese salir del hospital también se pondría a buscar por su parte, para ayudar en lo máximo que pudiera a las brujas. Que seguía esperando la llamada del Consejo de Vigilantes para saber el propósito de esa misión y qué debía investigar en la ciudad de nueva York.

Una vez hubo acabado se formó un pequeño silencio entre ambos. Sin embargo, este silencio no era de esos incómodos que sucedían varias veces. Entre ellos todo era distinto y podían estar perfectamente sentados el uno junto al otro sin necesidad de decir palabra alguna y que esto resultase incómodo. El silencio sólo quedaba roto por el sonido del ambiente de la cafetería, de la entrada y salida de parientes que tenían a alguien ingresado y de los médicos manteniendo conversaciones sobre temas banales, alejados todos ellos de lo que ocurriese en el hospital.

El vampiro se quedó pensativo, recopilando toda la información que la cazadora le acababa de contar. En cierto modo, tenía idea de la mayoría de las cosas, ya que Faith le había contado lo referente a los sueños, aunque no había entrado en detalles, al igual que la rubia, y lo del viaje a Nueva York, ya que el Consejo había contactado con él, para localizar a la morena. Pero tenía muy claro que la rubia no se lo estaba contando todo.

A: Entiendo. ¿Y Tara no ha podido encontrar nada?

B: De momento no. Me ha dicho que sería difícil, ya que, como te he comentado antes, somos las únicas dos cazadoras que hemos vívido a la vez, en el mismo momento. Es decir, que en ocasiones anteriores sólo había una cazadora en cada generación, mientras que en esta somos dos: Faith y yo.

A: En eso tienes razón. Será difícil averiguar el porqué, de todo este embrollo, y por supuesto de donde proviene esta conexión que mantenéis. Habrá algo, Wes y yo también estamos investigando.

B: ¿Pero cómo es posible? Espera… no me lo digas, Faith ¿me equivoco?

A: Más bien.

B: ¿Pero… cuando te contó todo esto?

A: Mmmmm déjame que piense… justo el día antes de irse a Nueva York. Cuando la noche anterior tuvisteis el primer sueño, después de tanto tiempo.

B: (Bueno… por lo menos no te ha contado el último…) ¿Estaba contigo? ¿Cuánto tiempo llevas en contacto con ella?

A: Desde que entró en la prisión. Iba todos los días siempre que podía a visitarla, para que no se sintiese tan sola y a ver cómo le iban las cosas.

B: ¿Entonces ha estado realmente en prisión?

A: Sí, ¿es que acaso lo dudabas? Estuvo durante cuatro años, hasta que obtuvo la condicional y salió libre bajo vigilancia las veinticuatro horas del día durante tres meses. Llevaba esa pulsera para que no intentase huir. Después fui varias veces más a verla en donde se alojaba y pude ver el gran cambio que había experimentado, y me di cuenta de que ya no era la misma que fue en un pasado. Está claro que sigue siendo muy insolente y una deslenguada, pero eso es algo que creo que, nunca cambiará. Después de quedar en libertad el Consejo se puso en contacto conmigo a través de Wesley y me preguntó por el cambio de Faith y por su comportamiento. Les comenté la situación y me dijeron que ya me llamarían para asignarle una misión. Pasaron varias semanas desde que fuera a verla hasta hace dos días que fue ella quien vino a verme a mí, por un sueño que había tenido, en el que salías tú, y que no había sido el primero, pero sí, desde que entró en coma hace varios años. Mientras estábamos hablando, llamó el Consejo para enviarla aquí, a Nueva York.

B: … no sé qué decir.

A: Lo que sientas, lo primero que se te pase por la cabeza, no sé.

B: ¿Pero por quién? Porque te has empeñado en que siento algo por alguien, cuando no es así (mentira…).

A: ¡Por Faith!

B: ¡Venga ya! No digas tonterías. El paso de los años ha hecho mella en tu cerebro hecho ceniza.

A: Buffy… que a mí no me engañas. Así que deja de fingir de una vez, y deja de esconderte.

B: ¡Qué no finjo!

A: Ya… claro… ¬¬ eso no te lo crees ni tú.

B: Que no, jope… ¿porqué no me crees?

A: Porque nos conocemos, demasiado… -la rubia le pegó un puñetazo en el brazo- que era broma –dijo frotándose la parte dolorida- como estamos ¿eh? En fin… además, que sé que hay algo más que, no sé porque, no me quieres contar y sabes perfectamente que puedes confiar en mí y a lo mejor te puedo ayudar.

B: No sé porque, pero lo dudo mucho…

A: Venga… ¿qué pierdes?

B: Mi ego…

A: ¡Pero si tú de eso no tienes!

B: Eso lo dirás tú.

A: Va…o, yo que sé, dame alguna pista con la que pueda sacar pequeñas conclusiones, que me lleven hasta el asunto en cuestión.

B: Pero mira que eres pesado. ¡Qué no hay nada de lo que hablar!

A: Mmmm… ¿tiene que ver, por alguna remota casualidad, con el sueño que tuvisteis Faith y tú?

B: (¿Se lo digo o no? Es Angel, además, que no es un asunto de vida o muerte, y tampoco pierdo nada por contárselo) Puede, vas por buen camino.

A: Interesante… ¿pasó algo en ese sueño?

B: (¡Será morboso!) ¿"Algo"? ¿Me lo explicas?

A: Es muy simple, pensaba que eras más inteligente. Si pasó algo entre ella y tú.

B: (Sabe algo… ¡cachis!) No flotas… ¿cómo va a pasar algo?

A: Podría ¿por qué no?

B: ¿Estás insinuando algo, vampirito de pacotilla?

A: ¿Porqué? ¿Debería?

B: Vale, esto empieza a ser una conversación de besugos sin mucho sentido, ya que no haces más que decir tonterías y…

A: Y tú evitando las preguntas.

B: Eso es no es verdad…

A: ¡Pues entonces cuéntamelo!

B: ¡Es que no hay nada que contar! ¿Cómo te lo tengo que decir?

A: En chino, sería divertido jejeje… como veas, pero que sepas, que sea lo que sea, me lo puedes decir, y actuando así, sólo haces que confirmar lo que ya pienso y es evidente, pero allá tú.

B: (Ha sido Faith, seguro. Cuando la pille…) Me da igual lo que pienses. Mira la hora, ya podemos ir a ver a Faith.

A: Ok, vamos.

B: (Por si no sospechaba ya, ahora ya es evidente desgraciadamente…. Genial, esto es genial) El último sorbo de café… ya podemos irnos.

Ambos salieron de la cafetería una vez hubo pagado el pequeño desayuno de la rubia y emprendieron el camino de subida a la UCI. Pero cuando llegaron, después de haber subido 8 pisos, allí no encontraron a nadie. Buscaron al doctor Jensen, pero tampoco tuvieron mucha suerte, ya que no lo veían por ningún sitio. No les quedó otro remedio que bajar otra vez y preguntar por el doctor a una enfermera que pasaba por la sala de espera con varios historiales médicos.

B: Perdone ¿dónde podemos encontrar al doctor Jensen?

E: Está en la planta 3, porque han bajado a una de sus pacientes que se encontraba ingresada en la UCI.

B: ¿Sabe el nombre de la paciente?

E: Creo que era… Lehane, pero no estoy muy segura.

A: Somos amigos suyos y nos habían dicho que hasta esta tarde, como muy pronto, no la bajarían a planta. Hemos subido, pero ya no la hemos encontrado allí.

E: ¿No les ha avisado el doctor Jensen?

B: No, puede que una vez la hubieran puesto en una habitación nos avisarían, no sé. ¿Podría decirnos en qué habitación se encuentra, por favor?

E: Esperen y se lo miro en un momento.

A: Gracias.

E: Planta 3, habitación 377. Cojan el ascensor y luego cuando bajen a mano derecha. Puede que si se dan prisa, todavía se encuentre el doctor Jensen allí.

B: Muchas gracias.

Mano a mano, volvieron a subir en el ascensor camino de la planta 3, hacia la habitación donde se encontraba la morena. Cuando por fin llegaron, después de haberse perdido, dos o tres veces, pese a las indicaciones de la enfermera, encontraron al doctor Jensen, que estaba a punto de salir de la habitación.

B: Buenos días doctor.

Dr. J: A usted iba a buscar ahora mismo, pero parece que ya lo sabe. Hemos bajado a planta a la señorita Lehane.

A: Ya lo hemos notado.

B: Habíamos subido a la UCI, pero ya no estaba allí. Hemos preguntado a una enfermera que nos ha mandado aquí, porque habían bajado a Faith. ¿A qué es debido que ya esté en planta antes de tiempo, doctor?

Dr. J: Tengo que decirles, que la señorita Lehane ha efectuado una gran mejoría y evoluciona favorablemente. Su estado ha mejorado en cuestión de pocas horas. Parece imposible, pero cierto. Sus constantes estaban estables y hemos creído oportuno bajarla a planta esta mañana. No era necesario que pasase el resto de la mañana en la UCI.

B: ¿Despertará?

F: ¿Dónde estoy? ¿Qué es todo esto que llevo? ¡¿Por qué coño no llevo ropa interior? ¿Qué coño ha pasado? ¿Es qué nadie me va a decir nada?

A: Ahí tienes la respuesta.

F: ¿Angel? ¿Qué hace tú aquí? ¿Me lo explica alguien?

A: Yo también me alegro de verte.

F: Siempre.

Dr. J: Soy el doctor Jensen. Se encuentra ingresada en el hospital y ha pasado toda la noche en la UCI. Estuvo a punto de entrar en coma y no debe moverse para que no se le salten los puntos del costado izquierdo.

F: Ya decía yo que algo me molestaba y picaba… ¿cuándo podré salir de aquí? Es que odio los hospitales, no se ofenda. Demasiado tiempo en ellos…

Dr. J: No se preocupe. Posiblemente mañana pueda irse, aunque si pasa lo de esta mañana, ya no sabría que decirle. De todas formas, la estaremos observando, para ver como sigue evolucionando. Si tuviese cualquier problema con los puntos, apriete este botón rojo de aquí y una enfermera vendrá y si le pican, no se rasque, llame a la enfermera.

F: ¿Y no podría irme? ¿O por lo menos ponerme algo más de ropa? Es que no me gusta ir en cueros por ahí, y si pudiese ser más cómoda que este babero…

A: No cambias…

F: Lo sé ^^ y orgullosa que estoy de ello.

Dr. J: Veo que ya se encuentra bastante mejor y que está en buena compañía. En una hora vendrán a traerle la comida.

F: Muy bien. Muchas gracias doctor Jensen. Siento las molestias.

Dr. J: Ninguna, es mi trabajo. Cuídenla –se giró hacia la rubia y el vampiro-.

A: No se preocupe.

El doctor Jensen salió de la habitación y Angel se acercó hacia la cama de la morena, mientras esta miraba a la rubia, sin perderse ninguno de sus movimientos, que no es que fueran muchos. Que no había dicho ni una sola palabra desde que se hubiera despertado.

F: ¿Qué le pasa? –Preguntó en un susurro al vampiro-.

A: ¿Por qué no se lo preguntas tú?

F: Es que…

A: Se ha pasado aquí toda la noche. Estaba muy preocupada por ti.

F: ¿En serio? (Genial…) Siempre la tengo que meter en algún lío de los míos, no sé cómo me lo monto, de verdad.

A: No ha sido culpa tuya. ¿Qué pasó anoche?

F: La verdad es que no me acuerdo de nada. La última cara conocida que vi antes de desmayarme, fue la de B –la miró esperanzada de que le devolviera la mirada, pero seguía de espaldas, ajena a la conversación, o eso creía la morena- lo siento.

A: ¿Por qué?

F: No va por ti. Lo siento B, de verdad que sí. No era mi intención que pasase esto. Bastantes problemas tendrás ya, como para tener que ocuparte de mí también. Lo siento.

B: ¡Deja de disculparte ya! ¡No quiero tus disculpas! Porque no pienso perdonarte todo lo que nos hiciste, y ya me he cansado de escuchar lo mismo, para que luego no cumplas nada de lo que dices. ¡Te odio! –Salió corriendo de la habitación-.

A: No te preocupes, ahora voy a por ella… (No sé para qué coño pierdo el tiempo hablando con ella de Faith, para que luego monte estos numeritos…).

F: Es verdad. Tiene toda la razón del mundo, es normal que esté enfadada, y que nunca me perdone todo lo que hice lo comprendo perfectamente. Tiene todo el derecho de decirme eso y más.

El vampiro la miró con tristeza en su rostro. No se merecía que la tratasen de esa manera, estaba claro que había hecho cosas impensables, pero ya iba siendo hora de perdonar. Todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad, aunque con la morena ya sería la tercera o la cuarta. Aún así, ella había pagado por todos sus errores del pasado y la rubia debía entenderlo.

A: ¡Buffy! ¡Espera!

B: ¡¿Qué? –Tenía los ojos anegados en lágrimas-.

A: ¿Por qué te has ido así? ¿No querías que despertara? No lo entiendo.

B: ¡¿Por qué? ¿Sabes que es lo gracioso? Que me lo preguntes tú, justamente tú.

A: Te lo pregunto, porque de verdad, que no lo entiendo. Hace unas pocas horas estabas realmente preocupada por ella y no estabas dispuesta a rendirte y menos si se trataba de Faith. Y ahora que despierta, después de haber estado hablando de todo en la cafetería, me sales con estas. Ha estado a punto de entrar en coma, ¿coges y te largas? Pues perdona que no lo entienda, y sí, yo.

B: Pues precisamente por todo eso que has dicho actúo así. No sé cómo explicártelo, son muchas cosas las que han pasado, muchos sentimientos lo que me han sobrecogido. Estaba muy asustada, han pasado muchos años desde la última vez que nos vimos las dos, y fue para matarnos entre ambas. Cuando la vi por primera vez, después de tanto tiempo, casi se me desangra en la misma puerta del apartamento nada más llegar a una ciudad que desconozco por completo, y todos esos sueños… son muchas cosas, y esperaba que lo entendieras. Y cuando la he visto despierta, se me ha parado el corazón y me ha dado un vuelco, ¡se me ha puesto de pajarita! No podía hablar ni decir nada, ni siquiera moverme. Estaba feliz, pero a la vez aterrada, más que cuando estaba inconsciente, porque no sabía cómo actuar, cómo decirle tantas cosas que siento, que he sentido por su culpa. No sé Angel, ahora lo único que quiero es… -se lo pensó unos segundos antes de responder- abrazarla, simplemente eso.

A: ¡Pues entonces hazlo! Házselo saber todo. Ha cambiado mucho en estos últimos años, te lo he dicho antes y te lo vuelvo a decir ahora. No es la misma persona que cuando se fue. Créeme…

B: Pero…

A: Venga va, te acompaño dentro y hablas con ella. Necesitáis aclarar muchas cosas entre las dos. Pero no huyas y tampoco le grites. Porque a ninguna de las dos os hace ningún bien. Ahora lo que necesita es un poco de apoyo y comprensión, luego ya decides lo que quieras una vez hayáis salido del hospital ¿vale?

B: Está bien. Pero no te vayas. Es decir, quédate fuera, es que… no quiero estar sola en lo que queda de día.

A: No vas a estar sola, estarás con Faith y así os ponéis al día de todo lo que habéis hecho en estos últimos años. Aunque, tú ya lo sabes, pero bueno da igual. Y así, podéis también, hablar de los sueños que compartís.

B: ¿Pero, no te quedas?

A: No puedo, Wesley me ha llamado antes de encontrarte. Me necesitan en L.A., lo siento.

B: (¡Genial! Lo que me faltaba, hablar con Faith de esos estúpidos sueños… ¡pues no flotas!) Créeme cuando te digo que me quedo mucho más tranquila si te quedas, que si me quedo yo sola con Faith…

A: ¿Y eso? ¿Por qué? ¿Pasa algo?

B: (No quieras saberlo…) No, por nada, pero después de tanto tiempo… no sé cómo estarán las cosas.

A: No te preocupes, no muerde –dijo riendo-.

B: (Eso es lo que tú te crees…) Ya… claro…

Volvieron a la habitación mientras Angel se reía de la rubia y del rubor que esta llevaba encima, debido al último comentario del vampiro y que este, le había hecho recordar el último sueño entre ambas cazadoras y lo sucedido en él.

F: ¡Hey! ¡Ya estáis de vuelta! Pensaba que os habríais ido, dejándome aquí solita… (¡Faith! ¡Recoge la baba, que se ve a la legua!).

A: Casi… jajaja Bueno chicas, pero me tengo que ir, que Wesley reclama mi presencia en Los Angeles.

F: ¡Oh! El viejo Wes, ¿cómo le van las cosas? Veo que sigue sin apañárselas él solito ¿eh?

A: Tú siempre tan chistosa Faith…

F: Lo sé ^^

A: En fin… me voy ya, antes de que no pueda salir a la calle. Que puedo soportar un poquito de sol, pero tengo mi aguante, y no tengo ganas, de hacerme cenizas antes de lo previsto. Nos vemos y sed buenas ¿eh? –Guiñó un ojo a la rubia- sobre todo tú, Faith.

F: ¡Eh! ¡No es justo!

A: Mira que te gusta quejarte de todo, ya nos vemos. Estaremos en contacto –lanzó una última mirada a las dos cazadoras y salió de la habitación-.

Buffy anduvo unos pasos hacia la ventana de la habitación, se cruzó de brazos y se quedó contemplando el "paisaje", mientras pensaba en la conversación que había tenido lugar cinco minutos atrás. Por una vez, intentaba hacerle algo de caso al vampiro, ya que si decía que Faith había cambiado, ¿quién era ella para contradecirle? Aunque seguía teniendo sus dudas, era inevitable.

La morena la miraba embobada y enfrascada, también, en sus pensamientos. El silenció reinó y llenó la habitación durante unos minutos, hasta que la rubia se decidió por fin a hablar, aún mirando por la ventana.

B: Faith…

F: … -siguió mirándola embobada-.

B: ¿Cómo te encuentras?

F: …

B: ¡Faith! –Se dio la vuelta-.

F: ¡¿Qué? ¡¿Dónde está el fuego? –Cerró rápidamente la boca e intentó levantarse-.

B: ¿Me estabas escuchando? (¿Pero qué pregunta es esa…? ¬¬).

F: Sí, claro.

B: No sé porque, pero lo dudo…

F: Cinco por cinco, B.

B: (Qué alivio…) Bien, entonces no te importará que me vaya por una horas. Tengo que ir al apartamento, ducharme, cambiarme de ropa, comer algo por el camino y volver para cuando hayas acabado tú de comer. ¿Te parece?

F: Por supuesto. Bastantes problemas te he creado ya como para que no te cuides tú. Así que, creo que lo mejor será que te quedes todo el día en casa, descansando y duermes esta noche en casa, que te vendrá de perlas, que estas sillas no son las más cómodas del mundo. Como ya te he dicho me encuentro bien, un poco hambrienta, pero bien al fin y al cabo. El médico ha dicho que mañana me dará el alta, así que ya acudiré yo a casa.

B: ¡¿Pero qué gilipolleces más grandes dices? ¿Estás segura, que no te dieron un golpe en la cabeza aparte de haberte abierto como a un pescado? O, simplemente, la falta de riego, te ha afectado mucho. No te voy a dejar sola, así que a medio día volveré. Y te puedes poner como quieras, porque va a ser así.

F: Está bien… (Qué remedio…).

B: En unas horas vuelvo.

F: ¡Adiós, B!

B: Adiós… ¬¬

Después de salir de la habitación, se fue del hospital y observó el día que había amanecido que, después de la tormenta acontecida anoche, era increíble que se hubiese despejado en unas pocas horas, e inevitablemente le vino a su mente la imagen de Faith al principio de la noche, y la gran mejoría a lo largo de esta y ahora por la mañana. –Genial… no me la podía quitar de la cabeza cuando sólo compartíamos sueños, ahora va a ser insoportable vivir con ella en la misma casa y…- se acordó de que sólo había una cama de matrimonio en el apartamento –¡tener que tener que dormir en la misma cama! Y para colmo están, como no, las conversaciones con Tara y Angel, de los sueños compartidos…, que tampoco logro quitármelos de la cabeza y lo único que hago es darles vueltas una y otra vez, sin saber qué hacer o cómo reaccionar. Lo mejor será darse prisa y que no esté mucho tiempo sola, que no me fio ni un pelo de ella.- Apresuró el paso y después de perderse en varias ocasiones, consiguió llegar al apartamento que, después de todo, no estaba tan lejos del hospital.

Cuando se quedó sola, la morena tuvo tiempo suficiente de recapacitar sobre todo lo que había pasado y de todo lo que le pasaba por la cabeza, que no eran pocas cosas. Intentó incorporarse, pero un agudo dolor en el costado izquierdo le decía que mejor no hacerlo o los puntos se le saltarían. Se levantó la bata poco a poco y dejó al descubierto una larga cicatriz que iba desde su cintura hasta casi su axila. Volvió sus ojos hacia el centro de su abdomen y allí encontró otra de sus marcas de guerra. Pero ésta, mucho más antigua que la del costado, y hecha de forma muy diferente. Recordó con dolor como llegó hasta allí. Con sus dedos pasó de una a otra, quedándose más tiempo en la más fresca, tocando los puntos y cerrando los ojos, intentando recordar qué le había pasado la noche anterior. -¡Mierda! No consigo acordarme de nada de lo que pasó anoche y es realmente frustrante- Entonces, como si de una revelación se tratase, una imagen le vino a la mente, rápida y fugaz, pero muy nítida.

(Flashback)

Se encontraba en una esquina que desconocía por completo. Su costado izquierdo no hacía más que sangrar, y poco a poco iba perdiendo fuerzas y sintiéndose cada vez más débil. No sabía cuando se lo había hecho su atacante, pero le daba igual. No podía dejarse vencer por alguien como ella. Con sus manos apretaba cada vez más su herida, intentando parar la hemorragia, pero sin mucha suerte. Se le había dislocado el hombro derecho y el labio se le había hinchado, tomando un tono morado, que no dejaba de sangrar. No lograba verle la cara a su atacante, pero tenía muy claro que se trataba de una chica. Podía notar como sus fuerzas la abandonaban con cada suspiro que salía por su boca y las pocas que le quedaban no podía desperdiciarlas en una lucha en la que no tenía garantías de ganarla. Así que decidió utilizarlas en salir corriendo, cuando tuviese oportunidad y buscar el puñetero apartamento y desde allí pedir ayuda.

Se levantó como buenamente pudo del suelo y antes de poder dar un paso, su atacante le pegó una patada en la cara rompiéndole el labio e incrementando el tamaño de este. Estaba segura de que la chica desconocida, sabía quién era y que la quería muerta. Cayó al suelo dando vueltas hasta dar con una contundente pared quedando boca arriba sin poder moverse.

G: Esto es todo lo que representas, tú y tu amiguita la rubia. Nada.

F: A… ella… déjala fuera… de esto…

G: Más quisieras… ya nos veremos guapa.

F: ¿Quién… coño eres…?

G: Dale recuerdos a Buffy.

Le dio una última patada en el costado herido y salió corriendo del callejón, dejando a la morena malherida, sin poder moverse y sangrando, casi inconsciente.

(Fin del flashback)

Ahora empezaba a recordar. Se le había quedado grabada en la mente, la voz de la chica que la había atacado. Todavía resonaban en la cabeza de la morena las últimas palabras que ésta le había dicho. Era una chica realmente fuerte, que había podido con ella sin apenas esforzarse demasiado. Con tan sólo tres golpes la había tirado al suelo, dejándola casi sin fuerzas para poder escapar a tiempo de morir desangrada, aunque no debía precipitarse ya que sólo era el final de la lucha, o eso parecía. Le intrigaba mucho el por qué la había atacado, por qué la conocía y cómo había podido llegar hasta el apartamento donde encontró a la rubia.

La enfermera interrumpió sus cavilaciones, trayendo consigo una bandeja llena de comida, dietética toda ella, pero aún así, comida. Se incorporó como pudo y arremetió contra la bandeja, ya que estaba hambrienta. Anoche no cenó y esta mañana tampoco había desayunado, así que estaba deseosa por comer algo. Con movimientos torpes, cogió el tenedor y el cuchillo y comenzó a cortar el pescado como pudo, intentando que los trocitos no volasen por el aire.

Mientras, al lado justo del hospital, la cazadora de ojos azules, se daba un pequeño baño relajante, intentando tranquilizarse y soltando tensiones de la noche pasada y se su primer encuentro con la morena después de tantos años. –Tengo que espabilar, que si no, hoy no llego a ninguna parte. Compraré algo de camino y a ver si en una hora, soy capaz de estar allí toda arregladita y sin que se me olvide nada importante, aunque si no me visto, lo dudo mucho…- Salió como alma que lleva el diablo de la ducha, y a toda prisa se puso lo primero que pilló una vez hubo abierto la maleta, cogió algo de dinero para la comida y se fue directa al hospital, esta vez sin perderse y llegando a tiempo tal y como lo había planeado.

Entró corriendo en el hospital, siendo así que le llamaron la atención por correr por los pasillos, y subió al ascensor. Pulsó el tres y una vez se abrieron las puertas, salió a toda prisa camino a la habitación 377 donde se encontraba la morena acabando de comer algo que parecía ser el postre de gelatina. –Será golosa…-.

B: ¡Ya estoy! –Las gotas de sudor resbalaban por su rostro-.

F: Sinceramente, no sé para qué coño te has duchado. Porque no te ha servido absolutamente de nada… (Pero tengo que decir que… me pone aún más… ¡Faith! Controla y deja de decir bobadas, ¡recoge la baba por Jack!).

B: Gracias, yo también te quiero… ¬¬

F: (Yo más…) ¿Has comido?

B: ¡Mierda! ¿Tú ves? Ya sabía yo que algo importante se me olvidaba…

F: Corre, baja y pilla algo de las máquinas.

B: ¿Cómo sabes que hay máquinas?

F: ¿Pero qué pregunta es esa? Hay en todos los hospitales ¡Es de cajón!

B: Usted perdone, ahora bajo ¡no tardo! –Dijo saliendo por la puerta-.

F: ¡Tranquila, que yo no me moveré de aquí! (no puedo…) –Gritó-.

Mientras la rubia bajaba a por algo de picar, la morena recapacitaba de si contarle o no, la breve imagen, y lo que había sucedido antes de que se reencontrara con ella en el apartamento. No tuvo más tiempo para seguir cavilando, ya que la rubia había bajado y subido como un relámpago, y ya se encontraba de pie junto a la cama.

F: ¿Tenías prisa –dijo, para hacerle un poco la puñeta y mosquearla- o es que, simplemente, me echabas de menos?

B: Que modesta ¿no? Lo que pasa es que tengo hambre y no quería que te quedaras más tiempo sola… -le tapó la boca con la mano- para que no hicieses de las tuyas, que no me fio.

F: Ya… claro… y yo me lo creo.

B: ¿Siempre tienes que quejarte de todo?

F: ¿Algún problema?

B: No, ninguno –se sentó en el sillón al lado de la cama y se cruzó de brazos indignada-.

F: ¡Oh! La nena se ha enfadado. ¿Tú no tenías hambre, a todo esto?

B: (Deja vú…) ¡No! ¡Sí! ¬¬

F: ¿En qué quedamos?

B: Déjame en paz…

F: Eso hago ^^

B: En fin… ¿qué tal el costado? ¿Mejor?

F: No sé –se levantó la bata y le enseñó los puntos- parece que la herida cicatriza favorablemente –dijo imitando al doctor- como dirían los médicos jejeje, me duele un poco cuando intento incorporarme, pero por el resto va bien.

La rubia no sabía cómo reaccionar. Ya no sólo por los puntos del costado izquierdo, sino por la cicatriz que tenía en el abdomen. Por su cabeza pasaba una y otra vez, como si de una película se tratase, el momento en el que le había clavado a la morena aquel puñal que le había dejado esa señal en su escultural cuerpo de infarto. Desde que Faith se hubiese subido la bata, el corazón le había dado un vuelco y era incapaz de cerrar la boca y de recuperar el color de piel normal, que en aquellos momentos era evidente en su rostro.

La morena, al ver la cara de su compañera y de que no reaccionaba, mirándole la cicatriz del abdomen, comprendió y rápidamente bajó otra vez la bata tapando ambas.

F: No fue culpa tuya, de verdad.

B: Pero…

F: Olvídate del tema, es algo que ya ha pasado y se ha quedado en el pasado. ¿Nunca te han dicho que hay que olvidar el pasado y seguir adelante? Además, como ya te he dicho, no fue culpa tuya, sino mía por seguir a quien no debía, como el Alcalde Wilkins. No le des más vueltas o acabarás por marearte. Hakuna Matata ^^

B. No cambias… -se asomó una tímida sonrisa en sus labios-.

F: ¡Nop! Pero… has sonreído, así que con eso me basta.

B: (Mejor cambiar de tema… no vaya ser que me vaya de la lengua…). Así que… has estado en contacto con Angel ¿no?

F: (Creo que he metido un "poquito" la pata). Sí, desde el día que entré en prisión. Estuvo visitándome todos los días, aunque no me lo merecía, pero me sirvió de gran ayuda, la verdad. Y cuando salí, me acogió durante un tiempo hasta que pude pillarme un piso, pero siempre cerca de él, porque el Consejo así lo quería. Era necesario que tuviese una vigilancia, al principio de 24h y a medida que avanzaba el tiempo, me fueron rebajando las horas, hasta que finalmente me quitaron la vigilancia, aunque tampoco era que se fiasen mucho del pobre Angel, que raro ¿no? -dijo con retintín la última frase-.

B: Y que lo digas jajajajaja

A las dos cazadoras se les pasó por mente el mismo pensamiento a la vez. Nunca habían estado tan bien como en estos momentos, sin contar, por supuesto, los últimos sueños compartidos, ya que ahí, sí que habían estado muy bien, demasiado bien…

F: ¿Has llamado ya a Sunnydale?

B: Sí, hace unas horas. Poco antes de que se presentase Angel por sorpresa. Parece que se las arreglan bien por allí sin mí. Es algo bueno, la verdad. Aunque bueno… Xander casi se nos mata, otra vez.

F: Vaya, vaya… pero siempre viene bien tenerlo cerca. No les habrás dicho que estás conmigo ¿no? (Espero que no pille el otro sentido…).

B: Sí, ¿por?

F: ¿Y no ha corrido sangre? (ufff… no lo ha pillado, menos mal) Sobre todo por parte de Red.

B: Mmmmm… un poco, más o menos, pero da igual. Estabas, es decir, estás herida y no te voy a dejar tirada y más si el Consejo quiere que trabajemos juntas.

F: Los odio… siempre hacen lo mismo. Es que ni con los años cambian esos condenados…. Primero actúan y luego, ya si eso y si les conviene, preguntan por el culpable. Por cierto, ¿cómo está la pequeña de los Summers?

B: Bien, tan revoltosa y desobediente como siempre, ya sabes.

F: Sí, me hago una ligera idea jiji

B: Sí, yo también. Aunque no creo, es más, espero que no sea como tú. Lo que me faltaba, menudo elemento.

F: ¡Oye! ¡Qué tampoco era para tanto!

B: ¬¬ No lo dirás en serio ¿no?

F: Bueno vale…, pero sólo un poco. Era una chica incomprendida, que quieres que te diga. Aunque… ahora que lo pienso, lo sigo siendo.

B: ¡Tendrás morro!

F: Pero sólo un poco. ¿Me ayudas? –Le tendió una mano para que la ayudara a incorporarse- es que empiezo a quedarme atrofiada de estar tanto tiempo tumbada. Necesito sentarme aunque sea.

B: Claro.

Con la ayuda de la rubia, logró incorporarse sin problemas. Pudo comprobar que las heridas ya no le dolían como hacía unas horas. Le preguntó a su compañera si le había suministrado calmantes, pero está negó con la cabeza, ya que el doctor le dijo que de momento no eran necesarios, a no ser que la cosa empeorara, que por el momento parecía ser que no. Una vez incorporada del todo, hubo un pequeño roce entre ambas, que llevó a que la rubia se separa bruscamente de la morena, y las dos acabaron como tomates.

F: Perdona –dijo con voz ronca- no ha sido mi intención.

B: No te preocupes, ha sido culpa mía. ¿Te encuentras mejor?

F: La verdad es que sí. No me había encontrado mejor en mi vida. (Sobre todo porque tú estás aquí, pero eso es algo que nunca sabrás…).

B: (¡Genial!) Me alegro. ¿Quieres que vaya a buscar al doctor Jensen?

F: ¡No! Es decir, que ya vendrá él ¿no?

B: ¿Pero es que no quieres saber si ya puedes salir de aquí? Hace una hora estabas desficiosa de salir aquí, que odiabas los hospitales.

F: Y así es.

B: ¿Entonces?