Capitulo 4: "Revelaciones"

(Horas antes en el hospital)

F: Y así es.

B: ¿Entonces?

La morena estuvo cavilando durante un rato largo sobre qué responderle a la rubia. Estaba hecha un lío, no sabía muy bien que contestarle, no quería meter la pata, por un lado, y tampoco quería ser descubierta por la rubia, por otro. Si no era por una cosa era por otra y aunque al final siempre acababa por arreglar la gran metedura de pata, tenía que empastrarla al principio.

Esta vez podía notar como se le acaba poco a poco el tiempo y cómo la mirada de la rubia se clavaba en su ser esperando, impaciente, una respuesta. -¿Y ahora qué coño le digo? Esto me pasa por abrir la boca, si me estuviera calladita nada de esto me pasaría. A ver si aprendo de una puñetera vez que a la rubia no se le escapa ni una, a ver que me invento ahora para salir de esta…- Iba a decir algo, pero la rubia se le adelantó.

B: ¿Y bien? ¿Piensas contestar o te vas a quedar ahí calladita?

F: Sí, claro… eh…

Dr. J: Buenas tardes señoritas.

B: (Tendrás suerte, siempre se escaquea, pero esta vez no…). Hola doctor.

F: (¡Buff! ¡Salvada!) ¿Me puedo ir ya? –Recibió un codazo disimulado por parte de su compañera- ¡Au! ¬¬

B: Discúlpela, todavía está un poco aturdida…

Dr. J: No se preocupe –dijo entre risitas- venía a preguntar cómo se encontraba la señorita Lehane.

F: ¡Genial! Como una rosa, ya lo ve doctor.

Dr. J: Sí, eso parece. Veamos… ¿le duele si le toco aquí? –Le apretó suavemente el abdomen-.

F: No.

Dr. J: Muy bien… ¿puede incorporarse?

F: Sí, claro –con un poco de dificultad se incorporó-.

Dr. J: Vamos a echarle un vistazo a esa herida. No se le han saltado los puntos ¿verdad?

F: No, pero me molestan un poco además de que me pican mucho –se rascó-.

B: ¡Deja de rascarte! – Le pegó en la mano como a los niños pequeños-.

F: Pero es que…

Dr. J: Tranquila. Pero debes hacerle caso a la señorita Summers. No debe tocarse los puntos por mucho que le piquen hasta que se los hayan retirado, tiene que cicatrizar correctamente. Se lo habrán dicho ya, pero es normal que le piquen, no se preocupe, que antes de irse le daremos betadine para que cicatrice.

B: Muchas gracias doctor Jensen.

F: ¿Entonces puedo irme ya? –dijo impaciente y atropelladamente-.

Dr. J: Parece que no hay ningún problema en que pueda marcharse. No veo ningún impedimento en que tenga que quedarse en el hospital por más tiempo del necesario. Eso sí, tendrá que venir en unos días para dar un repaso a la herida del costado y que le retiren los puntos si es conveniente.

B: No se preocupe doctor, aquí estará. Sólo díganos cuando tenemos que venir.

Dr. J: En… tres o cuatro días, para ver como evoluciona. Pero no debe hacer ningún tipo de esfuerzo que pueda saltarle los puntos. Reposo absoluto por al menos hasta que venga y después también sería recomendable que estuviera, al menos un mes, sin hacer esfuerzos innecesarios.

F: Joo…

B: Faith…

F: ¡Vale, vale! Nada de moverme… ¬¬

Dr. J: Muy bien. Ya puede ir vistiéndose, mientras iré a firmarle el alta, para que pueda irse.

Una vez el doctor Jensen salió de la habitación y volvieron a quedarse solas, Buffy intentó volver a sacar el tema de antes y retomar la conversación que no habían podido acabar, pero Faith se le adelantó.

F: Te odio, para que lo sepas.

B: Yo también te quiero. Pero "para que lo sepas" –le hizo burla- es por tu bien, te puedes poner como quieras, que no vas a hacer nada. Te estarás quietecita todo el día, te estaré vigilando.

F: No puedes estar vigilándome todo el día, en algún momento tendrás que salir a hacer algo, ya sea comprar, cazar, ir a mear… y me moveré.

B: Deja de decir tonterías, que pareces una cría de cinco años…

F: Que sepas que tengo unos cuantos más… -le cortó-, casi los 20 –le dijo sacándole la lengua-.

B: De verdad… es como tener que cuidar de un niño… –dijo pensando en voz alta-.

F: Que sigo aquí ¿eh?

B: Desisto de discutir contigo…, es como hablar con una pared.

F: Será eso… ¿por cierto, qué vamos a hacer con el Consejo?

B: Cuando lleguemos al apartamento ya me encargaré yo de llamarlos personalmente y les explicaré la situación, lo sucedido cuando llegaste y que nos concedan un poco más de tiempo hasta que estés completamente recuperada, porque sino no vamos a poder avanzar en nada de esta misión si no estás al cien por cien de tus fuerzas y ellos lo saben. Así que les entraré por ahí, a ver si lo comprenden por una puñetera vez en su vida…

F: No me parece justo –se cruzó de brazos indignada-.

B: Me da igual, a ti nunca nada te parece justo, es lo que hay y punto. Ves vistiéndote.

F: Yo sola no puedo –seguía con los brazos cruzados-.

B: (Es broma ¿no?) Qué remedio… ¿dónde está tu ropa?

F: ¿Y me lo preguntas a mí? Si para cuando desperté ya estaba casi en cueros, si lo hubiese sabido ¿te crees que seguiría llevando este babero en el que se me ve todo?

B: Deja de decir tonterías, que no es un babero, se llama bata –la miró con el entrecejo fruncido- aunque también es verdad. Voy a echar un vistazo a ver donde…

F: O podemos llamar a la enfermera y que ella nos los diga –dijo interrumpiendo a la rubia-.

B: Es una idea.

F: Es mí idea, que no es lo mismo.

B: (Será cría…) ¬¬

Dos minutos después, la cabeza de la enfermera se asomaba por el marco de la puerta.

E: ¿Me ha llamado?

F: Sí. Mi compañera y yo no podemos encontrar mi ropa.

E: ¿Es usted la señorita Lehane? –Le dijo coqueteando con la morena con la mirada-.

F: Sí –dijo devolviéndole una sonrisa-.

E: Voy a buscarla. Un momento –salió más feliz que una perdiz-.

F: Sin problemas.

B: Gracias.

F: ¡Esto es genial!

B: No sé cómo lo haces, de verdad…

F: ¿El qué?

B: ¡Eso!

F: Me he perdido.

B: ¡Si es que las atraes a todas! ¿No te das cuenta?

F: ¿Estás celosa?

B: ¿Yo? No digas tonterías… -dijo entre dientes- estarás contenta ¿no? Por fin vas a salir de aquí –dijo cambiando rápidamente de tema-.

F: No sabes cuánto. No puedo esperar a salir de aquí…

B: Pues nada, cuando tu "querida" amiga te traiga la ropa, nos podremos ir… -estaba que echaba chispas-.

F: ¿Seguro que no estás celosa? Porque cualquiera lo diría.

B: ¡Déjame en paz!

La morena miraba a su compañera divertida y se reía por lo bajo para que esta no lo pudiera escuchar, porque aunque esta dijera que no, estaba segura de que estaba celosa. Estaba feliz, por fin podía estar con la rubia sin que hubieran malos royos entre las dos y eso sin contar lo bien que se lo pasaba pinchando a su compañera. Intentó cambiar de tema para no molestar más de lo necesario a la rubia.

F: Necesito ropa en condiciones ya, no aguanto este babero que me han puesto desde que entré aquí.

B: No es un babero…

F: Lo que sea. Me da igual, en breves me lo voy a quitar, así que…

E: Aquí tiene su ropa señorita Lehane.

F: Llámame Faith –dijo coqueteando con la enfermera para pinchar un poquito más a la rubia-. Muchas gracias, guapa.

E: De nada, seño…

F: Ah, ah…

E: Faith.

F: Así me gusta –dijo guiñándole un ojo-.

B: ¿Te puedes vestir de una puñetera vez? Tenemos cosas que hacer…

F: Si, claro –no se acordaba de que estaba ahí-. Adiós guapa –le dedicó una de sus mejores sonrisas-.

E: Adiós –dijo completamente roja y salió torpemente de la habitación-.

B: ¿A qué esperas? –le apremió la rubia enfadada-.

F: A que se te pase el enfado…

B: Olvídame.

En menos de cinco minutos la morena ya se había vestido por completo y se sentía la mujer más feliz del mundo de poder volver a llevar ropa en condiciones. Se puso sus botas y su apreciada y querida chupa de cuero y le hizo una señal a la rubia diciéndole que ya podían marcharse. Cogió las pocas cosas que habían traído al hospital y bajaron, estaba deseosa de salir de una vez de ese sitio que le ponía los pelos de punta. Antes de poder salir definitivamente de allí el doctor Jensen recordó por última vez a Faith que tenía que volver en unos días y, por fin, salieron del hospital para alivio de la morena.

F: ¡Ah! –respiró hondo- al fin aire libre…

B: Pero mira que eres exagerada. ¡Sólo has pasado una noche en el hospital!

F: ¡¿Y qué? Parece mentira que aún no lo sepas, para mí es un martirio, odio los hospitales.

B: Eso ya me había quedado bastante claro, pero aún así, sigo pensando que lo sacas todo de quicio.

F: Bueno… lo que tú digas ¿cómo llegamos hasta el apartamento?

B: Como estás débil… -ignoró el bufido de resignación de la morena- y tienes que descansar, cogeremos un taxi, pero no te acostumbres que no está muy lejos de aquí.

F: ¡Qué no estoy débil!

B: No te alteres que se te saltarán los puntos…

F: ¡Olvídame!

Entraron en el primer taxi libre que pasó. La rubia le dijo la dirección y se pusieron en marcha. La morena seguía con el morro torcido y cruzada de brazos sin mirarla, aunque de vez en cuando la miraba de reojo. Seguía sin dirigirle la palabra a su compañera debido a su cabezonería. Buffy se alegró de que el viaje no fuera largo en exceso y en menos de diez minutos llegaron al edificio. Una vez bajaron del taxi la rubia se dirigió a la morena.

B: ¿Vas a seguir cabreada y sin dirigirme la palabra en lo que queda de día?

F: …

B: ¿Eso es un no? Lo digo por desistir y dejarte como caso perdido.

F: ¿Tú qué crees?

B: ¡Ah! ¿Ya me hablas?

F: No…

B: Pues no sé como lo verás, pero lo estás haciendo… -le hizo un poco la puñeta-.

F: …

B: En fin… lo que yo decía, un caso perdido…

Mientras la morena se indignaba todavía más, la rubia cogió la pequeña mochila de Faith, para que esta no hiciera ningún tipo de esfuerzo innecesario, y entraron en el edifico dirigiéndose al ascensor. Apenas tardaron dos minutos en subir hasta el piso. Cuando la rubia fue a abrir la puerta se dio cuenta de que no estaba cerrada con llave –juraría que había cerrado con llave, aunque posiblemente con las prisas se me olvidase ¡qué cabeza la mía!-. Mientras entraban, la rubia, al ver que Faith, ya no estaba de morros torcidos, comenzó la conversación que tiempo atrás habían dejado sin acabar, consiguiendo, únicamente, que la morena se mosqueara más de lo que ya estaba.

B: No, Faith, te digo yo que no es así.

F: ¡¿Qué sabrás tú? ¿Acaso has estado allí?

B: No…

F: Pues entonces no me rebatas. De las dos, la única que ha estado allí soy yo.

B: Pero mira que eres cabezota.

F: No, la cabezota eres tú ¬¬

B: Como veas…

F: ¡Déjame en paz!

(Minutos más tarde)

D: ¿Quiénes sois?

F: No, ¿la pregunta es quién coño eres tú y qué cojones estás haciendo en nuestro apartamento?

B: ¿Y qué haces revolviendo en mi armario?

D: ¿Vuestro apartamento?

B: Sí.

F: ¿Es qué además de rebuscar en cosas, propiedad de otra persona y allanamiento de morada también estás sorda? ¿Acaso necesitas sonotone?

D: No, pero puede que tú si vayas a necesitar cirugía completa de tu cara.

F: ¿En serio?

D: ¡Sí!

F: Pues ya tardas guapa.

Cuando estaban a punto de comenzar a puñetazo limpio, Buffy, intentando frenar el inminente hervidero de sangre que se avecinaba, se puso entre las dos chicas con una mano en cada pecho intentando, en vano que no llegasen a las manos.

B: ¡Ehhhh! Quietas las dos. No es preciso llegar a las manos.

F: Quita B, que esta chulita necesita que alguien la ponga en su sitio y de paso que le den una buena paliza.

B: En tu estado no vas a dar nada a nadie. No hagáis que os de una buena tunda.

D: ¡Oh, qué bonito! ¿Siempre haces caso de todo lo que te dice tu novia?

B: La madre que la parió, ahora sí que te vas a enterar de lo que es bueno.

F: ¡Para, B!

B: Déjamela a mí, déjamela a mí…

D: Eso, eso, deja que venga. A ver de que es capaz la rubia ésta teñida.

B: ¡¿Teñida? Ay lo que me ha dicho. ¡Qué me ha dicho que soy teñida!

F: ¡Te la estás ganando niñata!

D: Me juego cualquier cosa, a que soy mucho mejor que tú.

F: No sé porque lo dudo mucho, además de que yo tengo mucha más fuerza que tú.

D: Eso habrá que verlo.

F: No lo verás…

Cuando ya se estaban agarrando por los cuellos de las cazadoras de cuero a punto de llegar a las manos, como bien se temía la rubia, Buffy pensó que la mejor solución sería arrearles un buen puñetazo a cada una de las dos para acabar con la discusión. Y así lo hizo.

F: ¡Joder B! –Se quejó la morena masajeándose la zona dolorida- te has pasado tres pueblos.

D: ¡Coño con la rubia! –Dijo haciendo lo mismo que la morena- eso es un buen derechazo y lo demás son tonterías.

B: Así me gusta. Ahora, las dos vais a ir hacia el sofá y os sentareis, sin discutir. No os dirigiréis la palabra hasta que yo haya vuelto de la cocina con algo de hielo para esos golpes. ¿Entendido?

Silencio. Las dos chicas no hacían mucho caso a la rubia y se desafiaban mutuamente con la mirada mientras sus manos reposaban en sus doloridas mejillas debido al golpe que la rubia les había propinado.

B: ¿Entendido?

Contestaron con un gemido de resignación a modo de derrota y se dirigieron hacia el sofá, pero siempre sin darse la espalda la una a la otra, no se fiaban ni un pelo. Se sentaron una a cada parte del sofá, ahora ya sin dirigirse la mirada (como si estuvieran ofendidas), ambas contemplando el apartamento e ignorando por completo a la otra. Como si no existiera. A los cinco minutos, Buffy volvía con dos bolsitas de hielo en cada mano y se las dio para que se las pusieran en la zona dolorida.

B: Muy bien. Veo que os estáis comportando, y ahora que ya estáis un poco más calmaditas, retomaremos la conversación o lo que fuera, y una vez hayamos sacado algo en claro, veremos qué hacer.

F: ¡Qué remedio!

B: ¡Faith!

F: Vale, vale… ya me callo.

D: Muy buena elección. ¿Nunca te habían dicho que calladita estás más guapa?

B: No te pases de lista guapa. Porque, como le he hecho callar a ella, también lo haré contigo. Por cierto, todavía no nos has dicho tu nombre.

D: ¿Y por qué tendría qué hacerlo? No os conozco de nada, perfectamente podríais ser asesinas.

B: ¿Te quieres llevar otra galleta como la de antes? Es que así vas a juego.

F: Jajajaja ¡muy buena B!

D: Será… rubia… -murmuró por lo bajo- ¡¿Por qué no te callas?

F: No me da la gana.

B: ¿Decías algo?

D: No, nada…

B: Pues entonces, empieza por decirnos tu nombre, que no tenemos todo el día.

F: Se le ha comido la lengua el gato. Ahora ya no eres tan chulita ¿eh?

B: ¡Faith!

F: ¡¿Qué?

B: ¡Qué te calles!

F: Jumm… -se cruzó de brazos-.

B: ¡Tú! –se dirigió a la pelirroja- o sueltas prenda o irás a juego.

D: Destiny.

B: Muy bien. ¿Qué estás haciendo aquí, en Nueva York, Destiny?

D: Me han enviado aquí, por una misión.

F: ¿Misión?

B: ¿Quiénes? –Prosiguió la rubia sin hacer caso a la morena-.

D: Eso ya no puedo decírtelo. Es por temas de trabajo, y la misión es un secreto, además de que ya os he dicho demasiado.

F: Entonces ¿si no eres de aquí, de dónde eres?

D: De Boston.

B: ¿Qué temas de trabajo exactamente?

D: Investigación. Ya no os puedo decir nada más.

B: ¿Qué clase de investigación? –Siguió insistiendo-.

D: ¡Ya te he dicho que no puedo decírtelo!

F: ¿Y qué haces en nuestro apartamento? Eso sí que podrás decírnoslo ¿no? –Se mofó la morena-.

D: Donde me han enviado, yo no elijo. Sólo obedezco órdenes.

F: ¿Y lo puedes probar?

D: Sí y no…

B: Explícate, que pareces un jeroglífico andante.

D: Ellos os lo podrían explicar, pero es que no puedo llamarlos.

F: ¿Por qué?

D: ¡Por qué no!

B: Lo único que sabemos de ti es tu nombre, aparte de eso, nada. Y si no estás dispuesta a hablar nos veremos obligadas a llamar a la policía por allanamiento de morada y agresión.

D: Pero si has sido tú quien me ha pegado primero.

B: Ha sido en defensa propia.

D: ¡Eso es mentira!

B: ¿Puedes probarlo?

D: Jumm… como ya os he dicho, vivo en Boston, con mi hermano pequeño Luke. Hace ya varios años… no sé exactamente cuántos, trabajo para ellos. Me llamaron desde Gran Bretaña y se hacen llamar el Consejo de Vigilantes…

F: Wou, wou, wou, para el carro. ¿Has dicho "Consejo de Vigilantes"? –La interrumpió la morena-.

D: Sí ¿por? ¿Pasa algo?

F: ¿Cazadora?

D: Si… ¿cómo lo has sa…?

B: Espera un momento –fue directa al teléfono y marcó un número-. Sí, soy yo. Pásame con Giles. Sí, estoy bien, ahora pásamelo que es urgente. Gracias… ¿Giles? Sí, Buffy… ¿me tenéis que preguntar todos lo mismo? En fin… que no hay tiempo. Necesito hacerte una pregunta importante. ¿Has estado en con tacto recientemente con el Consejo de Vigilantes? Vale… ¿Sabes algo acerca de una tercera cazadora? Nos la han vuelto a jugar… como siempre. Dame el número del Consejo –cogió papel y lápiz y apuntó- muy bien, gracias Giles, os mantendremos informados, adiós –colgó-.

F: ¿Y bien? ¿Qué te ha dicho Giles? ¿Sabe algo?

B: No, está como nosotras, el Consejo nos la ha vuelto a jugar con todas las de la ley. ¡Es que siempre hacen lo mismo! Ni si quiera le mencionaron nada la última vez que hablaron con él, ni una pista. Está igual de perdido y no sabe tampoco qué hacer. Aunque también hay que tener en cuenta que fue expulsado del Consejo hace ya unos años, pero aún así…, nos ha dado el número. Los llamaremos nosotras y a ver si sacamos algo en claro de todo lo que está ocurriendo, y de paso algo acerca de la misión.

D: ¿Es que no os fiais de mí?

F: No es eso, que tampoco es que confiemos mucho en ti, pero esto ya nos lo han hecho en otras ocasiones y las que hemos salido perdiendo hemos sido nosotras. No confiamos en ellos, a pesar de que trabajemos juntos. Queremos estar seguras, sólo es eso.

D: ¿Qué quieres decir?

B: Lo que quiere decir es que esto ya nos ha pasado antes… (Pero mira que es cortita…) –Puso los ojos en blanco-.

La pelirroja las miraba sin entender.

F: Me extraña que esto no te lo haya contado nadie, pero bueno… En cada generación hay una cazadora, sólo una.

B: Es decir, yo.

F: B, era la única cazadora, hasta que hace ya unos 8 años –miró a la rubia y esta asintió- que murió, y estuvo en ese estado, tan sólo un minuto.

B: Con lo que fue más que suficiente, y me reemplazaron por otra cazadora…

F: O sea, yo –sonrió-.

B: Fue entonces cuando Faith ocupó mi lugar y fue la nueva cazadora, pero lograron reanimarme y hasta dos años más tarde no sabía que existía otra y que, aunque seguía siendo cazadora, yo ya no era la primera. La cosa es que se sabía al dedillo toda mi historia, lo sabía todo acerca de mí.

D: Entiendo…

F: Y parece que ahora ha vuelto a pasar lo mismo, pero esta vez, ninguna de las dos, hemos sido informadas de nada.

D: Pero, si habéis dicho que antes de que tú –señaló a Faith- fueras la cazadora, ella –esta vez señaló a Buffy- tenía que morir ¿me equivoco?

Ambas asintieron.

D: Entonces –continuó un poco confundida- ¿no debería haber muerto alguna de las dos para que yo fuera ahora la cazadora?

B: No alguna de las dos, sino Faith.

D: ¿Pero, por qué ella?

B: Porque ella es… -se lo pensó mejor antes de responder- era la cazadora oficial, por decirlo de alguna manera, ya que yo había muerto. Que resucitara era otra cosa, así que…

Las dos chicas se giraron hacia la morena sin comprender nada.

B: ¿Cuándo narices has muerto? –preguntó intrigada-.

F: ¿Sabes? Esa es una muy buena pregunta. ¿Desde cuándo eres cazadora oficial?

D: Pues… creo que desde hace cuatro, pero no os fieis mucho de mí, que no estoy muy segura, la verdad…

B: ¿No estabas en la cárcel?

F: Si…, pero no me acuerdo de que pasara nada en especial. Seguro que los del Consejo sabrán algo. ¿No te había dado Giles el teléfono? Llamémosles.

B: Sí.

F: Recibamos respuesta entonces.

Las tres chicas fueron directas al teléfono, marcaron el número que Giles les había dado, pusieron el manos libres y se sentaron en el sofá justo al lado.

V: Consejo de Vigilantes, James Cook al habla.

B: Necesito hablar con el presidente, es urgente.

J: ¿Desde dónde llama?

B: Desde Nueva York.

J: ¿De parte de quién?

B: Buffy Summers, Faith Lehane y…

D: Destiny Bright.

F: Cazadoras.

J: Un momento, por favor.

(Inglaterra, Consejo de Vigilantes)

J: Señor, tiene una llamada procedente de Nueva York.

G: ¿Desde Nueva York dice?

J: Sí, señor.

G: ¿Y quién pregunta por mí?

J: Buffy Summers, Faith Lehane y Destiny Bright, señor. Las cazadoras.

G: Pásame la llamada y que nadie me interrumpa hasta que haya acabado.

J: Sí, señor.

(Nueva York, apartamento cazadoras)

G: Gregory Richardson, presidente del Consejo de Vigilantes. ¿Preguntaban por mí?

B: Con usted queríamos hablar.

F: Sí, nos debe una explicación. ¿Sabe el lio que se ha montado por no decirnos nada?

G: No era mi intención. Pero tomémonos las cosas con calma, son muchas cosas de las que hay que hablar.

F: Pues entonces empiece por el principio, ¿no cree? Para empezar, nos han mandado a una ciudad que está al otro lado del país, por nuestra parte –señaló a la rubia-, dejando a toda nuestra familia allí, sin saber siquiera cuándo vamos a volver. Además, está el tema de que no se nos ha dicho para qué hemos hecho tantos kilómetros para venir hasta aquí, a la ciudad de Nueva York. ¿Y cómo es que, ni Buffy ni yo, conociéramos la existencia de otra cazadora, eh?

G: Veo que no se les escapa ni una ¿verdad? Creo que lo mejor sería que fuéramos por partes ¿no creen? Muy bien, veamos ¿qué es lo primero que quieren saber?

B: El motivo por el cual estamos en la ciudad de Nueva York.

G: Muy perspicaz. Pero, tengo que decirles que no estamos muy seguros. Pero no se precipiten. Se nos ha informado de que un numeroso grupo de vampiros y posiblemente alguna que otra criatura más, lo cual desconocemos, se están congregando en la zona sur de la ciudad. De momento, a pesar del gran número que son, no suponen una amenaza ya que si querían haber atacado, lo habrían hecho ya. Se están movilizando y cada vez van reclutando a más. Por lo que, hay alguien más. Un líder. No creemos que pasará mucho tiempo antes de que den el primer paso. Os iremos informando a medida que vayamos obteniendo más información. Esto, como bien saben, tiene que ser recíproco. Es decir, ustedes tendrán que mantenernos informados en todo momento y tendrán que decirnos el plan de ataque una vez los vampiros hayan empezado. A parte de la misión que tienen en conjunto, como ya se habrán dado cuenta, hemos creído oportuno juntaros a las tres cazadoras…

F: ¿Pero cómo es que ni Buffy ni yo conociéramos la existencia de una tercera cazadora? Y lo que más me choca es ¿cuándo se supone que yo he muerto para que haya otra cazadora? Son respuestas que nos debe…

G: Por el momento, no necesitan saber nada más. Saber el gran cúmulo de vampiros congregados al sur de Nueva York y que deben actuar cuanto antes. Buenas tardes –colgó-.

B: Pero…

F: ¡Será cabrón! ¡¿Quién coño se ha creído que es?

D: El presidente del Consejo de Vigilantes…

F: Era una pregunta retórica… -la fulminó con la mirada-.

D: Creo que lo mejor será que nos calmemos y pensemos en todo este asunto –dijo ignorando a la morena-.

F: ¿Pensar? Pero si no nos ha dicho nada en lo que podamos pensar al respecto, el muy imbécil se ha callado todo lo que era importante. Sólo nos ha dicho lo de la estúpida misión que, muy a mi pesar, no vamos a poder solucionar nada hasta dentro de, por lo menos, una semana –estaba realmente furiosa y necesitaba pegar a alguien-.

B: ¿Cómo quieres que nos calmemos después de este golpe tan bajo por parte del Consejo? Faith tiene razón, no podemos ponernos a pensar en nada…

D: Siempre hacen lo mismo…

F: ¿No? ¿De verdad? –dijo con sarcasmo, estaba hasta las narices de la pelirroja-.

D: Tampoco tienes que pasarte tanto ¿eh? Que yo no tengo la culpa de nada.

B: Tiene razón, no debes ser injusta con ella. No es momento de enfrentarnos ahora.

F: Lo siento –estaba realmente frustrada- pero, es que me parece muy injusto. ¡Nos deben una explicación!

B: Eso está claro. Debemos permanecer unidas, ya que aquí, sólo nos tenemos a nosotras. Tenemos que trazar un plan.

F: Pero no podemos hacer un reconocimiento de la zona. El doctor Jensen me ha dicho que no haga ningún tipo de esfuerzo innecesario, que no es el caso, pero aún así… apenas sí puedo andar sin cojear.

B: No te preocupes. No vamos a hacer nada hasta que te hayas recuperado por completo. Sé que nos va a retrasar pero es lo que hay por el momento, quien no esté conforme que aporte sus ideas, estoy abierta a cualquier cosa. Lo mejor ahora sería ir trazando un plan con el que podamos proceder una vez vayamos al nido de los vampiros, pero eso sí, trabajando siempre desde aquí.

D: ¿Pero… y si atacan antes de que estemos preparadas y con un plan de ataque?

B: Por el momento habrá que fiarse de lo que dice el Consejo, aunque sea por una sola vez. No hay ningún indicio por el que haya saltado la alarma, de momento tenemos tiempo. Pero hay que ponerse a trabajar cuanto antes. Eso sí, ninguna palabra al Consejo. Actuaremos por nuestra cuenta. ¿Estás con nosotras? –se dirigió ahora a la pelirroja-.

D: por supuesto. Nunca me han caído muy bien que digamos esos estirados británicos.

F: Entonces manos a la obra. ¿Pero primero, podríamos comer algo? Es que estoy hambrienta.

(En algún lugar del sur de Nueva York)

G: ¡Callaos! ¡CALLAOS! –El murmullo cesó- Bien… veo muchas caras conocidas y otras no tan conocidas, pero aún así, es un placer teneros aquí a todos de nuevo. Todos reunidos bajo un mismo ¿techo? No creo que esa sea la palabra adecuada. Pero no nos desviemos del tema. Os he reunida aquí, primero, para agradeceros que hayáis respondido a mi llamada y en segundo, deciros que las cazadoras han mordido el anzuelo muy fácilmente. Lo cual me parece muy extraño, viniendo de ellas… de todos modos, las tenemos donde quería. Por el momento, las tendremos ocupadas durante un tiempo, con nuestra pequeña trampa…, ahora es cuando necesito que hagáis una cosita por mí, que ya os diré más adelante. No os preocupéis, prometo que será divertido –sonrió maliciosamente-. Mmmm sí, parece que les va a llevar poco tiempo encontrarnos, mejor…

V: ¿Y cuándo podremos salir de aquí? Tenemos que alimentarnos de alguna manera si quieres que te seamos útiles.

G: Eso tiene fácil solución. ¿Cómo iba a olvidarme de vosotros? Por supuesto que os he traído comida, os necesito con fuerza para acabar con las dichosas y metomentodo cazadoras de pacotilla y más ahora que son tres. Y que sea la última vez que osas interrumpirme ¿o acaso se te ha olvidado quien está por encima de ti y quién te protege, eh? Bien. Como iba diciendo, necesitamos hacerles creer que están en lo cierto y que algo se cuece por aquí cerca. Pero es algo muy distinto a todo lo que han visto… -puso una mueca de odio y asco cuando se le pasaron por la mente las tres cazadoras-. Por el momento, seguiremos quedándonos aquí, pero no os preocupéis, que para cuando vayan a encontrarnos ya no estaremos aquí. Ya me encargaré yo de eso personalmente –dijo más para sí, que para sus oyentes-. Como ya os he dicho antes, necesito que hagáis algo por mí esta noche, así que id preparándoos, a media noche, saldremos de caza, pero antes, necesito que estéis en plena forma.

Entre un mar de gritos, Gabrielle ordenó a dos de los vampiros más fornidos del clan, que actuaban de guardia personal, que se acercaran. Ambos vestidos con gabardinas que les llegaban hasta los tobillos y de color negro azabache, a conjunto con sus ojos negros. Les dijo algo en un susurro que sólo pudieron escuchar ellos, y acto seguido aparecieron con una gran jaula, bueno, mejor dicho, enorme. Y la pusieron delante de los vampiros hambrientos. Dentro de esta, había 20 personas completamente pálidas, aterrorizadas y temblando, cuando la jaula se abrió y una bandada de vampiros hambrientos se abalanzaron sin piedad sobre ellos.

(Apartamento de las cazadoras, Nueva York)

Después de haber tomado un pequeño aperitivo antes de cenar y sus estómagos estuvieron llenos, ya que según la morena, así trabajaba mejor ya que pensaba con más claridad, cosa que no era del todo cierta, porque era una vaga en toda regla, con o sin el estómago vacío, se pusieron manos a la obra y empezaron, o más bien, intentaron trazar un plan.

No tenían muy claro por dónde empezar. Sólo sabían que los vampiros se estaban organizando en algún lugar de la zona sur de Nueva York, bajo el mando de alguien bastante más poderoso de lo que acostumbraban a ver últimamente, que por lo general, eran simples vampiros.

El Consejo no es que hubiera sido muy explícito en sus explicaciones, como siempre, es algo que ya se sabía de antemano, pero que no quitaba que molestara a las cazadoras. Otro problema era en las condiciones en que se encontraba Faith, que hacía imposible un reconocimiento a fondo de la zona.

Se encontraban con las manos atadas y sin saber muy bien contra qué se enfrentaban exactamente, a parte de los vampiros, evidentemente. Ya que llegaron a la conclusión de que estos, sólo eran peones de algo más grande aunque no por ello, menos peligroso.

B: Lo mejor será coger un mapa de la ciudad, que sea bastante grande, para ir apuntando cosas sobre la marcha y conforme vayamos averiguando cosas y de paso nos vamos centrándonos y localizamos donde están las cosas y edificios que nos puedan interesar en la búsqueda.

D: Me parece bien. Aunque creo que también sería conveniente localizar los cementerios relativamente cercanos y alguno que otro en la zona sur. Sería de mucha ayuda, vamos pienso yo.

F: Es una idea. Pero con tantos vampiros bajo un mismo techo, mal asunto. De algún lugar tendrán que sacar el alimento. También sería conveniente mirar en la prensa de los últimos días. Tiene que haber habido desapariciones recientemente.

B: Muy bien. Haremos esto: Faith, tú te quedarás aquí, mientras tanto. Y no me mires con esa cara de cordero degollado, no hay nada que discutir, te quedas y no hay más que hablar. Destiny y yo iremos a por el mapa y un par de periódicos de los dos últimos días en los que buscar alguna noticia, y de paso iremos a comprar algo de cena que la nevera está completamente vacía y no hay nada que comer.

F: Pero…

B: No hay peros que valgan y lo sabes –dijo cortando a la morena-.

F: … sí que puedo bajar a la calle. Que no estoy inválida por completo, que yo también soy capaz de andar, aunque cojee un poco… -dijo esto último en un susurro-.

B: El doctor Jensen dijo que reposos absoluto…

F: ¿Vas a repetirme siempre la misma frase? –Dijo cortando a la rubia- Lo digo, porque no te vendría mal, usar de vez en cuando, un poco más de vocabulario, que juraría, que tenías un poco más. Además que ya me he cansado de escuchar siempre la misma cantinela.

B: … eso significa que no te moverás para nada del sofá o de la cama, como mucho para ir al baño –acabó la frase ignorando la interrupción de la morena-.

F: ¿Eso significa que vas a ducharme tú y todo lo que conlleve? –dijo con retintín en la voz y aguantando la risa inminente al ver el careto de terror que puso la rubia-. Ya decía yo…, no hay que ser tan estrictamente correcta. Que hay cosas que sí que puedo hacer.

La rubia se quedó sin palabras. Destiny prestaba atención con demasiado interés por su parte, pero es que las conversaciones por parte de las otras dos cazadoras no tenían desperdicio. Es como si fueran un matrimonio que llevara casado casi diez años y empezaban a hartarse la una de la otra. Le parecía graciosa la situación de ambas. En cualquier momento empezarían a volar objetos por la habitación.

F: Por cierto, ¿me puedes decir qué coño voy a hacer yo mientras estáis fuera, eh? ¿Aburrirme? ¿Jugar al parchís? Porque vamos… no se me ocurre nada más. Aunque ahora que lo pienso, jugar al parchís yo sola, eso sería aún más aburrido y preocupante... Me voy a volver loca por tú culpa –señaló a la rubia, después de haber estado divagando durante un rato-. Que sepas, que si no me encontráis en casa, será porque se me habrán llevado al manicomio, y a ti será a quien eche la culpa.

B: Me da igual –dijo la rubia, que había recobrado la compostura otra vez-.

F: Porque no puedo hacer mucho más por aquí –se cruzó de brazos. Como siempre hacía cada vez que se enfadaba y no llevaba la razón-. Además de atrofiarme y empezar a echar raíces en el suelo, me voy a volver loca.

D: ¿Más de lo que ya estás? –intervino la pelirroja-. Porque sería todo un puntazo.

F: Tú cállate, nadie te ha dado vela en este entierro.

B: Tampoco vamos a tardar mucho –dijo ignorando la interrupción de Destiny-. Puedes llamar a Los Angeles y de paso hablas con Angel a ver si ha podido descubrir algo nuevo. Total, paga el Consejo…

F: Jooo…

Una vez que Buffy se aseguró de que Faith tuviese todo lo que necesitaba, para que no tuviera que moverse mucho del sofá, sólo para lo imprescindible, cogió la chaqueta y salió por la puerta acompañada de la pelirroja, que ahora que ya se habían aclarado las cosas, se sentía más relajada y empezaba a sentir admiración por la rubia, que pronto desataría una batalla campal.

Cuando ambas cazadoras salieron por la puerta, la morena no pudo aguantarse más y comenzó a quejarse de su mala suerte, como era de costumbre en ella. (¡Oye! ¡Que eso no es verdad! ¬¬ -si, si, lo que tú digas ¿me dejas continuar?- que remedio… -como iba diciendo…-). Siempre se quejaba por todo –No es justo ¿por qué tiene que ir esa imbécil de Destiny con Buffy? Sólo porque no pueda dar cuatro pasos seguidos, no le da derecho a dejarme tirada en el sofá… debería ser yo quien estuviera con ella en este mismo momento y no aquí, encerrada en casa, sin poder hacer nada de provecho. Aunque bueno, eso de comer, no está nada mal… Además de que no me puedo ni mover, me duele todo. Debe de haberse pasado el efecto de los calmantes que me dio el doctor y no sé si me puedo tomar otro, ¡eso lo lleva Buffy! Ya verás, al final me pondré como un tonel… ¿y si pongo la tele? Aunque… a estas horas, lo único que pondrán será tele basura y no valdrá la pena. Creo que lo mejor será hacer lo que me ha dicho B, y llame a Angel. Supongo que querrá saber cómo estoy. –Se estiró como los gatos hasta coger el teléfono de la mesilla, de lo que se arrepintió más tarde cuando le tiraron los puntos. Marcó el número que le había dado el vampiro antes de su marcha del hospital de camino a los Angeles y se lo puso en la oreja cuando ya estaba sonando.

Fr: "Investigaciones Angel ¿en qué puedo ayudarle?

F: Hola Fred, soy Faith. ¿Está por ahí Angel?

FR: ¡Faith! ¿Cómo te encuentras? Angel nos contó lo que te había pasado.

F: Ya estoy mejor. Aquí, tirada en el sofá, sin poder moverme hasta que vuelvan Buffy y Destiny.

Fr: ¿Destiny? ¿Quién es?

F: Es una larga historia… ¿Está Angel? –le caía genial Fred, pero estaba empezando a cansarse, quería hablar con el vampiro, lo necesitaba-.

Fr: ¡Ay, sí! Perdona, ahora lo llamo. ¡ANGEL! –Se escuchó un grito al otro lado del teléfono- ¡ES FAITH! Ahora se pone. ¡Cuídate!

F: Tú también Fred. Adiós.

Fr: ¡Adiós!

A: ¿Faith?

F: ¡Angel!

A: ¿Cómo anda la pequeña matona? ¿Ya has salido del hospital, no?

F: Sí, hace unas horas. Y de pequeña nada ¿eh? Lo de matona… bueno, tú ya me entiendes. La verdad, es que me encuentro mucho mejor, pero me pican los puntos.

A: Jajajaja pues no te los toques. No creo que a Buffy le haga mucha gracia eso de tener que volver a ir a urgencias a que te los cosan, otra vez.

F: Sí… mi enfermera tampoco me deja que me los toque…

A: ¿Quién? ¿Buffy?

F: Más bien… por cierto, no te vas a creer lo que tengo que contarte.

A: ¡Dispara!

F: Cuando llegamos del hospital, llamamos al Consejo y nos dijeron que un gran número de vampiros se están organizando en algún lugar del sur de Nueva York.

A: ¿En serio? No sabía nada…

F: No, pero la cosa no acaba ahí. Resulta, que no han atacado todavía, y según los del Consejo, no tienen intención de hacerlo. Así que, tenemos un montón de vampiros, todos bajo un mismo techo, sin poder hacer nada. Primero, porque apenas me puedo mover, y segundo, porque no tenemos idea de donde están exactamente y tampoco tenemos muy claras sus intenciones.

A: No te preocupes, nosotros investigaremos por nuestra cuenta ¿sino, para qué tenemos ese nombre? –La cara de la morena era todo un poema, que pena que Angel no la pudiese ver- dejando a un lado las bromas…

F: Muy malas, por cierto.

A: … y ya os llamaré. A todo esto, ¿dónde está Buffy?

F: Ahí quería llegar yo. Es que hay más. Está con Destiny.

A: ¿Destiny? ¿Quién es?

F: Otra cazadora.

A: ¿Otra cazadora? –no salía de su asombro-. No sé porque, pero no me lo creo. ¿Cuándo has muerto?

F: Tal y como lo oyes, así que ya puedes ir creyéndotelo. Hay una tercera cazadora.

A: ¿Pero cómo es posible? ¿Cuándo has muerto? –repitió con impaciencia la pregunta al no obtener respuesta alguna-.

F: La cosa es esa, que no lo sé. Es más, creo que nadie lo sabe y cuando llamamos al Consejo no soltaron prenda en cuanto a lo que se refiere a ese tema. Así que si saben algo, no lo quieren decir, lo cual es muy sospechoso. Únicamente nos dijeron lo de los vampiros y colgaron, así sin más. Pero no te preocupes, no vamos a dejar las cosas así. Parece mentira que todavía no nos conozcan, ni a Buffy ni a mí, porque no sé cómo será la pelirroja. Además de que no podemos ir a hacer un reconocimiento previo de la zona, porque no me puedo mover, es que ni siquiera, lo puedo sugerir, ya sabes cómo se pone B.

A: ¿Esperan que les mandéis o les digáis algo de cómo va la misión? Aunque bueno, eso no es algo nuevo, la verdad.

F: Tú lo has dicho. Nos dijeron que los mantuviéramos informados. Pero como no nos dieron tiempo a explicarnos, no pudimos decirles que fui atacada por una loca y que no podemos hacer mucho en estos momentos. Pero bueno, que se aguanten. Así aprenderán a esperar.

A: ¿Queréis que los llame yo? Sabes que a mí no me importa y que lo hago por gusto. Siempre me ha gustado ayudaros.

F: Ya lo sé, muchas gracias. Pero no te preocupes, no es necesario. Ya nos encargamos nosotras. ¿Quieres que le diga algo a Buffy? ¿Algo en especial?

A: No, tan solo cuídala. Tú ya me entiendes.

F: Te odio…

A: Lo sé. No, ahora en serio. Cuidaos.

F: Por supuesto, colmillos ^^

A: ¡No me llames así!

F: Jajajajajaja ¿Acaso te molesta?

A: ¿Tú qué crees? Bueno da igual, ¿cómo te van las cosas con Buffy, eh?

F: No te importa, cotilla. Eres peor que las marujas estas que hablan de cómo le van las cosas a la Marujita Diaz.

A: Eso es un poco redundante ¿no crees? ¿Entonces eso significa que no has avanzado en nada?

F: Eso significa que no te metas donde no te llaman.

A: Mira que eres tiquismiquis. La tiene ahí. ¿Es que os tengo que dar un empujoncito o qué?

F: No tienes que dar nada a nadie, así que más te vale que no metas las narices en ningún lado…

A: Está bien…

F: Bueno, estaremos en contacto.

A: Muy bien, ya hablamos. ¡Adiós!

F: ¡Adiós!

La morena colgó el teléfono entre risas mientras se recostaba otra vez en el sofá. A pesar de haberse pasado la tarde tirada en el sofá, estaba realmente cansada –buff, que cansado es esto de estar todo el día sin pegar ni chapa, es más cansado que hacer algo de provecho…-. Empezaban a dolerle otra vez los dichosos puntos, además de que seguían picándole y no podía rascarse. Se había pasado todo lo que había durado la conversación con el vampiro sentada y empezaba a resentirse ahora.

Diez minutos después de haber colgado el teléfono, se oyó como se cerraba la puerta principal, y un par de pasos atolondrados se aproximaron hacia el salón. Aparecieron por el marco de puerta del comedor las cabezas de Buffy y Destiny. La morena no se inmutó en darles la bienvenida y siguió con los ojos cerrados, mientras se aguantaba el dolor, como hacía de costumbre. Más orgullosa y no nacía.

B: ¿Faith?

D: ¿Estará durmiendo? Si eso déjala descansar.

B: No creo, ¿Faith? –Se acercó cuidadosamente a la morena, ya sabía el mal despertar que tenía- ¿Estás durmiendo?

F: (¿Que no podría haberle hecho caso, por una vez, a la pelirroja o qué?) Para mi desgracia no… ¬¬

B: Vaya, veo que sigues mosqueada.

F: ¿Yo? ¿Por qué debería estarlo? –Contestó sarcástica- ¿Tú qué crees? ¡Me habéis dejado aquí toda la tarde! Eso es abandono…

B: Pero si sólo hemos estado una hora y media fuera, y eso si llega.

F: Me da igual –se giró y le dio la espalda a la rubia, algo de lo que se arrepintió al momento- déjame en paz.

B: ¡No seas así de cabezota! Que no es necesario ponerse en ese plan, por cierto ¿cómo te van los puntos? ¿Te duelen mucho?

F: Bien… -dijo secamente-.

La pelirroja miraba la escena entre entretenida y divertida. Si es que se lo pasaba pipa cuando las otras dos discutían. La rubia intentó levantarle la camiseta a Faith pero esta no le dejó. –Si es que… más cabezota no podría ser…-. Haciendo, que del tirón, se formara un manchurrón de un color rojo intenso en la camiseta blanca de la morena, justo en el costado izquierdo de esta.

La rubia mirada horrorizada y en estado de shock, como la sangre, poco a poco se iba extendiendo por toda la camiseta de su compañera, a un ritmo bastante rápido, sin saber muy qué hacer. La pelirroja, al ver el panorama se acercó rápidamente al lado de Buffy, intentando calmar la situación, cuando vio como la morena empezaba a perder el sentido.

B: ¡Faith! ¡Los puntos, deben de haberse soltado! –dijo en un grito ahogado una vez recuperó el control sobre sí misma-.

D: Que no cunda el pánico (muy original, ¿no podrías haber dicho algo que no fuese tan sumamente típico?) Ayúdame a levantar con mucho cuidado la camiseta –intentaba que no le temblase la voz-.

B: ¿Qué vamos a hacer? –Temblaba de pies a cabeza-.

D: Lo primero de todo mantener la calma (tendré que buscar nuevo repertorio) Está empezando a perder la consciencia, tienes que mantenerla despierta. Háblale, cógela de la mano, cualquier cosa para que no pierda el sentido. Yo intentaré volver a coserle los puntos.

B: ¿Es una broma?

D: ¿Me ves con cara de estar bromeando? Hice unos cursos hace unos años, confía en mí, sé lo que me hago.

En unos minutos, la pelirroja consiguió volver a coser la herida abierta con mucha maña, mientras Buffy hacía todo lo posible por mantener a la morena consciente. Una vez estuvieron seguros otra vez los puntos, la rubia limpió la sangre del costado de Faith, con sumo cuidado, mientras un cosquilleo se extendía por todo su cuerpo, al contacto con la piel de la morena.

La dejaron descansar en el sofá, pero pendientes de que no perdiera el sentido ya que había perdido sangre y la taparon con una manta para que no cogiera frío.

La cena transcurrió tranquila y sin ningún incidente más. La rubia llamó a Sunnydale e informó de lo acaecido en las últimas horas, le comentó a Giles lo que les había dicho el Consejo de Vigilantes y después habló con Tara, lo admitiera o no, necesitaba consejo.

Sin sacar nada en claro ninguna de las dos, decidieron que lo mejor sería irse a dormir, descansar un poco, y mañana sería otro día, ya verían que podrían hacer con todo lo que se les echaba encima. Decidieron que lo más recomendable para Faith es que durmiera en la cama hasta que mejorara, ya que así tendría más espacio. Buffy se quedaría con ella por si necesitaba algo y Destiny dormiría en el sofá. Entre las dos, y como mejor pudieron, llevaron a la morena con mucho cuidado al dormitorio y la tumbaron boca arriba, quitándole previamente la camiseta ensangrentada y le pusieron otro limpia, tapándola después.

La rubia cogió su pijama y se fue al cuarto de baño, se cambió, se lavó un poco y se aseó para luego dejar todas sus cosas encima de la maleta y se recostó al lado de la morena. La estuvo observando durante un rato largo, mientras esta dormía tranquilamente. Mientras miraba como subía y bajaba el pecho de Faith acompasadamente, oía como los se alejaban pesadamente los pasos de la pelirroja hacía el sofá.

Se acercó un poco más a la morena, metiéndose bajo de la manta y se acurrucó a su lado, apoyando su cabeza en el hombro de esta. Pudo sentir el calor que Faith desprendía y se embriagó de su olor, inspirando muy cerca de su cuello para luego depositar un tímido beso en él. Su corazón rebosaba alegría y sólo podía que acercarse más y más.

Se levantó sobre un codo y le dio un pequeño beso en la frente, otro en la nariz y, dudando, logró darle otro beso fugaz en los labios, rozándolos cuanto apenas. Volvió a acurrucarse en el hueco de su cuello y poco a poco fue cerrando los ojos hasta quedarse dormida.

F: ¿Otra vez tú aquí? ¿Es que no te cansas que tienes que invadirme hasta los sueños?

B: Serás tú, ¡por que este sueño es mío! Yo no te invado nada… ¬¬

F: Será eso… Pues menudo sueño me ha tocado…

B: ¿Qué quieres decir?

F: Que me toca compartirlo otra vez contigo… ¡te tengo hasta en la sopa! Bromas aparte, mira a tu alrededor…

La rubia echó un rápido vistazo a su alrededor para murar lo que les estaba diciendo su compañera. Pudo comprobar por sí misma, que todo estaba completamente oscuro. Como si hubiesen apagado todas las luces y no hubiese ninguna ventana. -¿Cómo habrá hecho Faith para saber quién era? Supongo que ya se habrá hecho a la idea, como debería hacer yo también, de que a partir de ahora vamos a tener los sueños compartidos-. Pero más que eso, no había absolutamente nada.

Se encontraban en un sitio que no podría decirse si era pequeño, grande, ancho o estrecho. No eran perceptibles las dimensiones en semejante sitio. Era completamente diferente a todo lo que había visto la rubia y eso que había muerto dos veces… -No creo que me falte nada por ver… con esta racha que llevo. ¿Y qué coño vamos a hacer ahora?-. Lo único de lo que Buffy tenía seguridad era que se encontraba al lado de la morena y que no entendía nada de nada de lo que estaba pasando. Era verdad que se encontraban en un sueño, pero este no tenía ni pies ni cabeza. -Cuando decían que los sueños eran abstractos no mentían…-.

B: ¿Y… dónde se supone que estamos? ¿Qué estamos haciendo aquí? Y el resto de las preguntas, ya me entiendes…

F: ¿Y me lo preguntas a mí? ¿No decías que este era tu sueño y bla bla bla? Pues ala, apáñatelas tú solita.

B: ¬¬

D: ¿Vosotras aquí también? ¿Es que no puedo ni soñar tranquila que tenéis que estar en todos los sitios? Esto raya lo imposible…

F: Pues vete acostumbrándote guapa. Porque a partir de ahora van a ser todos así.

D: ¿Eh? ¿Por qué?

B: Porque es un sueño compartido entre cazadoras y ahora que hemos creado un vínculo entre las tres, pues lo más probable es que pasen a menudo.

F: Eso te pasa por novata.

D: Eres igual de imbécil aquí que cuando estás despierta ¡increíble! –La morena le sacó la lengua- ¡Cría! –la pelirroja hizo lo mismo-.

B: Vosotras dos sí que sois crías…

F: Te vas a enterar mocosa… -hizo ademán de abalanzarse sobre ella, pero antes de poder dar tres pasos, una mano la agarró de la camiseta y no pudo avanzar más- ¡Eh! ¡Déjame!

D: ¿Mocosa dices? ¡Pero si soy mayor que tú! –La morena la estaba sacando de sus casillas-.

F: Eso no te lo crees ni tú, a ver ¿cuántos años tienes, eh? –Seguía sujeta por la rubia-.

D: 21 ¿y tú?

F (¡Mierda! Pues sí que es mayor que yo, pero por sólo un año…) casi 20…

D: ¡Ajá!

F: Pero sólo por un año –le volvió a sacar la lengua-.

B: Pero seréis crías… y tú –se dirigió a la morena- o dejas de forcejear y te estás quietecita o…

Pero no pudo acabar la frase, ya que una sacudida hizo que las tres se cayeran de bruces al suelo. El tirón de la sacudida hizo que la rubia cayera sobre la morena quedándose las dos relativamente la una de la otra. La morena de una sacudida se quitó de encima a Buffy y se levantó espolsándose la ropa de tierra. Cuando las dos se volvieron a mirar una vez ya de pie, pudieron comprobar que ambas estaban completamente rojas como tomates. Retiraron la mirada rápidamente para echar una ojeada al sitio donde había ido a parar.

F: ¿Pero qué coño…? –le temblaba la voz aunque intentara disimularlo-.

D: ¿Dónde estamos? ¿Y qué se supone que está pasando? No entiendo nada…

B: No eres la única… -estaba a punto de salírsele el corazón por la boca-.

F: ¿Y qué hacemos ahora? ¿Os suena de algo dónde estamos? ¿Alguna de las dos? –Las aludidas negaron con la cabeza- genial… esto es francamente genial.

B: No lo sé…

F: Te puedo asegurar que no es como los anteriores sueños… este todavía es más raro que los otros.

B: ¿No, en serio? –dijo con sarcasmo y completamente roja al recordar el último entre las dos- de eso ya me había dado cuenta yo sin necesidad de que tu lo dijeras…

D: ¿No es la primera vez que pasa?

F: Jajajajajajaja no… jajajaja si yo te contara…

B: Tú no vas a contar nada.

F: Vale, vale… -se llevó el dedo a los labios e hizo como si se cerrara una cremallera- ya me callo… -le guiñó un ojo sin que la pelirroja la viera-.

B: Olvídame… -dijo ruborizándose hasta las orejas-.

D: ¿Creéis que significa algo?

F: Siempre significan algo… ¿el qué? Ya es otra cosa –dijo ya un poco más calmada-. La cosa es cómo lo averiguamos.

D: ¿Y cada vez que durmamos tendremos este tipo de sueños… compartidos?

F: Pues no lo sé… supongo…, con este ya van tres.

B: Tara está investigando la conexión entre las cazadoras y el significado de los sueños, aunque no creo que encuentre mucho. Posiblemente nos esté viendo ahora mismo.

F: ¿En serio? –Sonrió maliciosamente- ¿Entonces nos vio en el sueño anterior?

B: Sí… -dijo en un susurro que sólo pudo escuchar la morena, mientras el rubor le llegaba hasta la raíz del pelo-.

D: ¿Qué pasó en el sueño anterior?

B: ¡Nada que te importe! –Empezaba a perder la paciencia- (maldito sueño de pacotilla…) Centrémonos en lo que tenemos aquí ahora.

D: Vale… ya no te pregunto más, un poco más y te me echas a la yugular.

F: ¿Por qué no vas y miras a ver qué hay por ahí, eh? –quería estar a solas con la rubia sin que nadie la molestara, y menos la pelirroja-. Nosotras miraremos por allí.

Una vez la pelirroja se perdió de la vista de Faith, la morena cogió de la mano a la rubia y tiró de ella para que la acompañara. Buffy clavó la mirada en el suelo, mientras se observaba los pies, incapaz de mirar a su compañera. La morena la miraba entretenida y divertida y la observaba detenidamente, como examinándola, con una sonrisa en la cara. Estaba feliz de tener un momento a solas con la rubia. Rebosaba alegría.

B: ¿Por qué lo has hecho? –seguía sin poder mirarla-.

F: ¿El qué? Si no he hecho nada… bueno. –Se puso frente a ella, y con la mano derecha le levantó la barbilla para mirarla a los ojos-. Venga… que tampoco es para tanto. Además, que más te da lo que ella pueda pensar, eh?

B: Si me da igual…

F: Pues ya está.

Volvieron a emprender el paseo y rápidamente, Buffy volvió la mirada al suelo, otra vez. Para cuando la rubia se dio cuenta, Faith la había llevado a una especie de callejón, donde la condujo hasta una pared y allí se paró y se puso frente a ella. Cuando levantó la mirada se encontró con los ojos marrones de Faith, mirándola con deseo y con esa sonrisa traviesa aún en su rostro perfecto.

Poco a poco, la morena se había ido acercando a la rubia hasta que las dos se habían quedado a escasos centímetros la una de la otra. Podían notar como sus respiraciones abrasaban su piel. La morena puso su mano derecha en el rostro de la rubia, acariciándole las mejillas, que ardían y le quemaban. Con la otra, la cogió por la cintura y la acercó hacia sí. Buffy hizo lo propio y pudieron notar al unísono como sus respiraciones entrecortadas les daban en el rostro, haciendo que sus corazones latieran desbocados en sus pechos. La morena se acercó más a su compañera hasta que alcanzó la oreja de esta, le dio un suave mordisco en el lóbulo.

F: Olvídate del tema, olvídate de todo lo que nos rodea… -le susurró al oído- sólo estamos tú y yo – el cuerpo de la rubia dio una sacudida y un escalofrío le recorrió la columna vertebral- …nadie más.

Faith estaba realmente cerca del rostro de la rubia. Volvió a mordisquearle el lóbulo, para luego depositar tiernos besos por el cuello de Buffy. Esta echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos y dejándose llevar por el momento que tanto había ansiado desde el último entre ambas cazadoras.

Podía sentir la agitada respiración de la morena justo en su cuello y como esta iba bajando por este hasta un poco más arriba de su pecho. Si las cosas seguían ese rumbo, lo más probable es que la morena le quitara la camiseta de un momento a otro, que no era que no quisiera, pero con la pelirroja por ahí cerca, no era el mejor momento. Pero para su sorpresa Faith, fue bajando hasta su cadera, mientras ella ponía las suyas alrededor del cuello de esta.

Se miraron durante un escaso segundo y se fundieron en un apasionado beso que apenas duró unos segundos, para luego separase muy despacio y mirar los resultados de esta acción. La rubia no hacía más que preguntarse lo mismo una y otra vez ¿por qué? Era algo que no entendía y era superior a sus fuerzas. Pero, por alguna extraña razón, que no desconocía del todo, para qué engañarse, no le desagradaba en absoluto. –Espero que Tara esté viendo esto, es lo más seguro, porque necesito respuestas inmediatamente. Esto no puede estar pasando, es demasiado real para que sólo sea un sueño. Una segunda vez… es demasiado, incluso para mí, pero es lo único que quiero en este momento-.

Sus miradas seguían quietas, mientras se observaban la una a la otra con mucho detenimiento, fijas en los ojos de la otra y sus respiraciones, a la vez que alteradas, estaban coordinadas. Buffy se abalanzó sobre Faith, besándola, esta vez con más sentimiento y pasión. Se separaron otra vez. Todavía estaban abrazadas, perdidas en ese sentimiento que en esos momentos las envolvía por completo a las dos, haciendo que perdieran cualquier noción de tiempo. Sólo estaban ellas dos y nadie más, pero esta ilusión se les fue de inmediato cuando escucharon a lo lejos la voz distorsionada de Destiny. Se separaron bruscamente antes de que esta apareciera por la boca del callejón. Rápidamente se pusieron a hacer como que "buscaban" mientras la pelirroja las miraba un poco desconcertada ya que las dos estaban completamente rojas y un poco acaloradas y aunque sus caras reflejaban enfado, o eso es lo que veía Destiny, en sus ojo se leía todo lo contrario, ternura, cariño y algo que atisbó de amor, pero no estaba muy segura de ese último. (¡Venga ya! No digas más tonterías, que es lo único que has hecho desde que empezaste esta historia –dejad de negarlo ya, que siempre es lo mismo, aquí decido yo…- ¡Cállate! -¿me dejáis continuar? Gracias. Como iba diciendo…). La pelirroja les contó que no había encontrado mucho, ya que tampoco sabía qué tenía que buscar exactamente. Por mucho que lo intentara, ninguna de las otras dos le estaba prestando la más mínima atención además de que ni se dirigían la mirada ni la palabra.

Mientras estaban en silencio sin saber qué hacer, otra gran sacudida las pilló desprevenidas y las tiró al suelo, otra vez. Para cuando abrieron los ojos estaban tumbadas en sus respectivas cama y sofá, empapadas en sudor y completamente desorientadas.

Cuando Faith abrió los ojos se encontró enfrente de sus narices con otros ojos, azules, que le devolvían la mirada igual de desconcertados y asustados que los suyos. Cuando la morena fue a moverse se vio medio "atrapada" por los cálidos brazos de la rubia, que la rodeaban por la cintura, pero siempre cuidados con la herida de Faith.

Cuando oyeron los atolondrados pasos de la pelirroja, que se acercaban a paso rápido, hicieron como en el sueño, y se separaron bruscamente haciendo más pronunciado el espacio entre las dos, para que corriera el aire. Para cuando Destiny entró, estaban cada una a un lado de la cama de matrimonio, bien lejos la una de la otra, aunque sus colores en las mejillas las delataban.

D: ¡¿Qué ha sido eso? –Preguntó un poco alterada-.

F: ¿Qué ha sido el qué?

D: ¡Eso!

B: ¿El sueño? –Se aventuró-.

D: ¡Sí! –gritó ya nerviosa-.

F: Pues vete acostumbrándote…, es algo que posiblemente, a partir de ahora, pase con frecuencia y más si estamos las tres bajo un mismo techo.

D: ¿Pero qué esto ya había pasado antes?

F: ¿Te cuesta, verdad? Ya hemos tenido esta conversación y ya te hemos dicho que sí, aquí y en el sueño. ¿Qué no te acuerdas de nada o qué?

D: Vagamente… -se excusó la pelirroja-.

B: Pues sí. Esto es muy normal y antes de venir, Faith y yo, ya teníamos los sueños compartidos, aunque a veces vienen y van y no siempre ocurren. Algunas veces los tenemos y otras no, depende.

D: ¿De qué?

F: No sabe, no contesta –la morena se encogió de hombros-.

B: Eso es lo que estamos intentando averiguar…

D: Vaya…

B: Lo mejor será que volvamos a dormir y descansemos. Ya veremos qué hacemos mañana.

D: Está bien. ¿Se volverá a repetir esto cuando volvamos a dormirnos?

B: No lo sabemos.

D: Buenas noches –salió de la habitación y cerró la puerta tras de sí-.

B: ¿Cómo te encuentras? –Se dirigió a la morena mirando la herida-.

F: Mejor… -dijo mirándosela también-. No ha vuelto a sangrar.

B: Bien…

F: ¿Quieres que duerma fuera con la pelirroja? No me importa.

B: ¡No! No digas tonterías, la pérdida de sangre te ha afectado al cerebro. En todo caso me iría yo –dijo mientras se levantaba de la cama-.

F: ¿A dónde vas?

B: Al sofá. Creo que lo mejor será que me vaya, así dormirás más cómoda. (Pídemelo, no es tan difícil. Dilo. "Quédate").

F: (Por favor, no te vayas. Quédate conmigo…) Como veas.

B: (…) Está bien. ¿A qué hora quieres que venga a despertarte? –En la expresión de los ojos de la rubia podía leerse la decepción-.

F: Cuando te levantes.

B: Muy bien. Buenas noches…

F: Buenas noches…

La rubia salió de la habitación dejándola completamente sola, o así es como ella se sentía, y se dirigió al sofá con la pelirroja, que dio gracias a Jack.

La morena se quedó sentada en la cama durante unos minutos, pensando en lo que había pasado en el sueño. Un sueño muy caliente. -¿Por qué no le habré dicho que se quedara? Este estúpido orgullo mío… me pierde y ya de paso, me hace perderla a ella también. Al final se la llevará la estúpida esa de la pelirroja… mejor no me pueden estar saliendo las cosas. Lo mejor será descansar un poco y mañana llamaré a Angel y le diré lo del sueño de esta noche… Pero primero tendré que hacer algo con el calentón que llevo encima, por culpa de cierta persona, aunque ella no estará mucho mejor-. Se levantó, muy a su pesar y se dirigió hacia el baño.

La mañana se levantó fría y húmeda. Unos tímidos rayos de sol entraron por la ventana de la habitación y fueron a parar directamente a los ojos de la morena, quien dormía plácidamente después de una noche movidita. La deslumbraron por unos minutos dejándola sin poder ver absolutamente nada. Le costó incorporarse un rato debido a la falta de sueño y a los puntos. –Puñeteros puntos… no me dejáis vivir tranquila…-. Lentamente salió por la puerta y se dirigió pesadamente hacia el baño, cuando, sin poder evitarlo, echó una rápida mirada al comedor y allí vio a las dos chicas en el sofá, juntas y medio abrazadas, tapadas por una gruesa manta.

Una vez salió del baño, un poco más despejada fue directa a la cocina ya que sus tripas empezaban a rugir pidiendo algo de comer, pero se llevó una desilusión ya que no había nada para desayunar. –Se les olvidaría ayer comprar algo que comer esta mañana, genial… además- su estómago volvió a rugir impacientemente –ayer no cené nada ¡y me estoy muriendo de hambre!-. Se vistió lo más rápido que sus puntos se lo permitieron, cogió algo de dinero que había encima de la mesa y salió sin hacer ruido.

El frío mañanero acarició el dormido rostro de la morena despejándola ahora por completo del sopor de la noche, todavía presente en ella. El primer problema con el que se encontró fue que no conocía para nada el barrio. Le costó Jack y ayuda encontrar el horno más cercano al apartamento, a pesar de las indicaciones que pidió a los viandantes que pasaban por allí, tardó veinte minutos encontrar el camino correcto. -¡Joder, aquí no hay quien se aclare! A ver… repasémoslo.- Volvió sobre sus pasos y empezó otra vez. –Bien. Primero a la derecha… ¡no! A la izquierda. Maldita dislexia… lo complica todo. Luego recto, otra vez a la izquierda… ¡esto es una mierda!-. Después de varios tropezones con las calles de Nueva York, logró encontrar el dichoso horno donde pudo comprar un variadito de cruasanes, ensaimadas y algún que otro donut para aquellas que fueran más golosas.

Cuando llegó al apartamento, sus dos compañeras ya estaban despiertas y pudo notar que en el aire se respiraba una tensión que se podía cortar con un cuchillo. Nada más entrar una masa de pelo rubio se le echó encima en un abrazo estrangulador que la dejó inmovilizada y sin poder ver nada. Una vez se apartó y la soltó, la rubia le gritó, como no.

B: ¡¿Pero se puede saber dónde coño te habías metido? ¡Estaba muy preocupada, pensaba que te había pasado algo!

F: A por el desayuno –movió la bolsita delante de su cara- porque no había nada para hincarle el diente y pensé en ir a despejarme ya de paso. Pero si lo llego a saber… ni me molesto.

B: No es eso y lo sabes, conforme están las cosas no es plan de que te vayas sin decir ni mu. La próxima vez, avisa, por favor.

F: Claro, sin problemas… ¿desayunamos? –dijo distante-.

B: ¿Oye, te pasa algo? –le susurró en el oído- no pareces tu.

F: Estoy bien –le contestó secamente- no he dormido mucho.

Pasó por su lado y la dejó atrás con los ojos como platos. La pelirroja ya estaba sentada en la mesa, después de haber sacado tres tazones, platos y leche. Miraba la escena, sintiendo curiosidad por el estado de ánimo de la morena, ya que no era normal en ella, tratar así a su compañera.

La mañana pasó tranquila y sin lamentar ningún incidente. La morena se encontraba muy cansada, la verdad es que no había pasado una de sus mejores noches. Se echó en la cama hasta la hora de comer. Las otras dos se encontraban entre la espada y la pared, ya que no tenían nada con qué empezar a buscar o investigar acerca de lo que podrían estar tramando los vampiros.

A pesar de estar en compañía de Destiny, Buffy sentía como una especie de vacío en su interior, como si algo le faltara. Se sentía bastante sola, echaba de menos el sarcasmo y la ironía de la morena, que provocaban en ella esa calidez que le recorría todo el cuerpo cada vez que ella estaba presente. Pero, de lo que sí que estaba segura, era que no era amor. Eso estaba más que claro.

Por su lado, a pesar de estar enfada con el mundo, pero sobre todo con la rubia, Faith, siendo sincera consigo misma, también la echaba de menos. Por eso cuando la vio durmiendo en el sofá con la pelirroja, un huracán de celos se apoderó de ella. No podía soportar verla con ella, pero ¿qué podía hacer ella para evitarlo? Si era el deseo de la rubia, ella no iba a ser nadie para impedírselo.

Estuvieron discutiendo durante toda la mañana hasta la hora de comer. Lo que podían hacer y lo que no, sin dejar durante mucho tiempo sola a Faith. Mientras discutían, Buffy seguía dándole vueltas en su cabeza, una y otra vez, el comportamiento de la morena.

Esa mañana, el sueño… había sido diferente y eran demasiadas cosas las que tenía en mente. –Esta vez… no ha sido como la última, ni como las anteriores. Es decir, no era como un sueño normal de los que sueñas y luego ni te acuerdas. Y si no me equivoco, creo que Faith piensa lo mismo, pero no me habla y no sé porqué, así que es como hablar con una pared. Pero volviendo al sueño, era como si realmente estuviera allí, como si pudiera controlar mis emociones, mis actos… todo. No sé, estoy hecha un lío y ya empiezo a divagar. Eso no puede ser una buena señal. Lo mejor será hablar con Tara, a ver qué piensa ella de todo este asunto. Me esperaré a mañana, por si esta noche volvemos a tener un sueño compartido, y así que Tara lo vea, a ver si saca algo en claro. Lo único que quiero es que cambie esa actitud que ha adoptado Faith. Empiezo a preocuparme, no me ha dirigido al palabra en toda la mañana, sólo cuando le he preguntado, pero ya está y eso es muy raro en ella, que no se calla ni bajo el agua. Intentaré hablar con ella esta tarde, cuando Destiny vaya a por la cena y tengamos un momento para estar solas y, se supone, que no tendrá ningún problema en decirme que pasa, o es creo…-. Volvió a prestar atención a lo que estaba diciendo Destiny, que articulaba de manera exagerada con las manos, aún dándole vueltas en la cabeza.

Cuando llegó la hora de comer, Buffy fue a despertar a la morena, que se había quedado dormida minutos después de haberse recostado en la cama. Esta, cuando escuchó entrar a la rubia, le dio la espalda y siguió durmiendo, o por lo menos hacía como que dormía, ignorándola por completo. Después de intentarlo varias veces, sin conseguir nada, salió indignada y enfadada, sentándose en la mesa, mientras Destiny sacaba la comida.

Faith no salió para comer. No se encontraba de humor como para tener que aguantar a sus compañeras. Tampoco salió en lo que quedaba de día, sólo para ir al servicio y de vez en cuando, iba a la cocina para coger un vaso de agua. Para cuando Destiny salió por la puerta principal para comprar la cena, Buffy ya no tenía ganas de ir a hablar con la morena de nada. Ahora era ella quien se había enfadado por haberla tratado así. ¡Ella no había hecho nada!

Faith, pensando que se había quedado sola en el apartamento, se levantó de la cama, y se arrastró cuan alma en pena hasta el comedor. Tenía ganas de ver un rato la televisión, a ver si se entretenía un poco y dejaba de darle vueltas a todo. Necesitaba desconectar. Pero cuando llegó y vio sentada en el sofá a la rubia, dio media vuelta y volvió a la habitación, haciendo caso omiso a su compañera, como si no existiese. Buffy quería haberla parado, haberle gritado y haberse desfogado, porque no entendía nada, quería echarse a llorar, pero fue más fuerte que su impulso y se mantuvo serena, sentada en el sofá mirando a la nada.

Las tres chicas cenaron en silencio sin encender si quiera el televisor, y una vez terminaron de fregar y guardar todo en su sitio, la rubia se dio una ducha rápida, cogió algo de ropa para cambiarse, ignorando a la morena y se fue al comedor a dormir con Destiny como la noche anterior. Se acomodó lo mejor que pudo en el sofá mientras la pelirroja se duchaba y antes de que esta llegara, el cansancio y la tensión pudieron con ella y se durmió.

Otra vez todo estaba oscuro. No veían absolutamente nada. Cuando se miraron, mirando al brillo de los ojos que se podía ver, una sacudida las tiró al suelo de morros. Cuando se levantaron torpemente, notaron

que ya no estaban en el mismo sitio de la última vez. Ahora se encontraban dentro de lo que parecía una enorme casa, o en pocas palabras, en una mansión. Era bastante antigua aunque con toques neoclásicos y renacentistas que la hacían bastante extraña. Vaya mezcla más extravagante, pensó la morena y no iba muy desencaminada del todo.

Dieron un rápido vistazo a la estancia en la que se encontraban, el hall. Una larga alfombra de color ocre (N/A un color muy feo para mi gusto), muy parecida a la alfombra roja si no fuese por el color, se extendía bajo sus pies hasta llegar a lo alto de la escalera del piso superior, que se accedía por una escalinata, en cuyas barandillas a ambos lados de esta y en el centro, se apreciaba un trabajo artesanal con florituras vegetales y una estatua, una réplica en miniatura, del escultor Antonio Canova, "Eros y Psique".

Se quedaron maravilladas cuando alzaron sus vistas hacia el techo y vieron lo que era una réplica de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel. Aquella casa era como un museo en las entrañas de Nueva York, o eso creían, no estaban muy seguras. Una vez arriba, decidieron que lo mejor sería dividirse y explorar la casa al completo, por si acaso encontraban algo de utilidad, no con los vampiros, pero sí para el futuro. Si esa mansión se encontraba en la ciudad, lo mejor sería averiguar todo lo posible sobre ella.

Cuando Destiny se hubo ido, Buffy aprovechó el momento para seguir a la morena e intentar entablar algún tipo de conversación. Si de verdad creía que podían controlar sus emociones y sus actos, lo más probable fuera que Faith siguiera enfadada. –Bueno, si sigue mosca, será difícil sacarle alguna palabra, siendo sinceras, con que me insulte, ya sería todo un logro. Aunque si es un sueño, creo que se podría cambiar algo ¿no? Entre todos me van a volver loca.- Alcanzó a la morena la cogió por el brazo y la detuvo, para estar cara a cara.

B: ¿Faith?

F: ¿Qué quieres? –Dijo cortante- ¿no tendrías que estar buscando por otro lado?

B: Quería ir contigo, y de paso, pensé, que podríamos hablar.

F: No quiero hablar, y menos si se trata de hablar contigo ¿Te importa? –Dijo parándose delante de ella- estás en medio.

B: ¿Eh? –dijo sin entender- Sí, claro. Pero es que no entiendo porque estás actuando así. ¿Te he hecho algo? Porque si ha sido así, no me he dado cuenta, lo siento. Sólo dime que es lo que te pasa. Me tienes preocupada.

F: Tengo cosas que hacer y tú también, por si no te has dado cuenta –dijo como si no hubiese dicho nada-.

B: ¿Y qué pasa con el sueño de ayer? –No iba a dejar salirse con la suya a la morena-. ¿No significó nada entonces?

F: ¿Qué pasa con él?

B: Dímelo tú.

F: No tengo nada que decirte –empezaba a cabrearse y lo último que quería era empezar una pelea con Buffy, aunque si lo miraba bien, a lo mejor así se desahogaba-.

B: No te entiendo –le temblaba la voz, estaba a punto de echarse a llorar- no pareces tú…

F: … -la mataba ver así a la rubia y más si era por su culpa, pero aún así no dijo nada-.

D: ¿Habéis encontrado algo vosotras? –dijo corriendo la pelirroja acercándose a ellas-.

F: No –la rubia se mantuvo serena lo que pudo aguantar. Faith pasó por su lado ignorándola, reuniéndose así con Destiny- por aquí no hay nada. ¿Qué tienes tú?

D: No estoy muy segura…

F: Echemos un vistazo –echó a andar decidida-.

D: Sí –siguió a la morena- ¿Vienes? –la rubia se había quedado quieta-.

B: Si…

Pero antes de que pudieran dirigirse hacia donde les estaba indicando Destiny, volvieron a notar otra sacudida, esta vez más fuerte que la anterior. Para cuando volvieron a abrir los ojos, se encontraban en sus respectivas camas, empapadas en sudor y temblando de la impresión.

Volvieron a dormirse durante unas pocas horas, las que le quedaban a la noche. La primera en levantarse fue, como siempre, Faith. Media hora más tarde, amanecieron Destiny y Buffy. Una vez estuvieron preparadas y listas, salieron para ir a comprar para sobrevivir lo que les quedaba de semana.

Desde hacía dos días que la morena evitaba a Buffy e iba a su bola. Lo de costumbre pero sin hablar. En el supermercado, esta iba por delante, de vez en cuando cogía algo y lo dejaba en el carro, pero como si fuera sola.

Iba en su mundo aparte, intentando evitar cualquier conversación con la persona que fuera y si era inevitable, siempre el menos tiempo posible. Desde siempre había sido una persona solitaria, pero se incrementó aún más, estando en la cárcel. La mayoría de las veces le gustaba mantener la mente en blanco y no pensar en los problemas que a diario tenía, pero desde que había vuelto a estar con Buffy, no le fue necesario. Aunque ahora volvía ser lo mismo y poco a poco su mundo se iba desmoronando, cayéndose pieza a pieza ya que era incapaz de mantenerlas todas juntas. Fue Buffy quien las mantuvo juntas años atrás y hasta hace dos días. Aún así, intentaba no pensar en ello, sólo hacía que sumergirla en un pozo sin fondo, del que no sabía cómo salir. Siguió andando y cogiendo cosas de los estantes del supermercado.

B: No lo entiendo. ¿Por qué se comporta de esa manera?

D: Mira, yo no sé de qué va todo esto ni el rollo que os lleváis entre vosotras. Dale tiempo. No la conozco mucho, pero sí que he podido observar que es muy solitaria. Puede que el ataque… no sé.

B: Pero si estaba bien, tú misma la viste. Y nos hablaba, aunque fuera para decir tonterías o algún que otro improperio. No es ella misma.

D: Como ya te he dicho, no es mucho lo que te puedo decir sobre ella, pero si quieres mi consejo, lo mejor que puedes hacer es darle tiempo y espacio. Es bastante introvertida.

B: ¿No es muy difícil averiguarlo, verdad? –Dijo con sorna- es más terca que una mula.

D: Jajaja eso parece. ¿Por cierto, respecto a esos sueño, qué vamos a hacer?

B: Pues… -seguía pensando en la morena sin poder evitarlo- esta tarde llamaré a Sunnydale y hablaré con Tara, una amiga bruja –añadió al ver que la pelirroja no entendía- a ver que nos puede decir de estos dos último sueños. Está investigando.

D: ¿Bruja? ¿Existe de eso?

B: Me sorprendes. Siendo una caza vampiros y habiendo visto vampiros, valga la redundancia, y algún que otro monstruo, me extraña que no hayas oído hablar de brujas.

D: Cosas que pasan…

B: Pues sí, ella y Willow son brujas bastante fuertes, por no decir que son la hostia. Aunque a Will no le hace mucha gracia que Faith esté conmigo en esta misión.

D: ¿Y eso?

B: Una larga historia.

Le hizo un breve, que digo, un brevísimo resumen sobre lo que habían sido sus vidas, en especial la de Faith y la suya, hasta el presente. Omitiendo, como era de esperar, algún que otro detalle sobre sentimientos enterrados años atrás y que habían vuelto días atrás, sueños pasados con la morena y todo ese tipo de cosas escabrosas entre ambas. Sí le contó su relación con Angel, la traición de Faith, etc, etc, etc… (N/A empiezo a aburrirme de estar repitiendo todo el rato lo mismo… ¬¬).

D: ¡Vaya con la morena! Y yo que pensaba que era una mosquita muerta…

B: Pues ves con cuidado con esa "mosquita muerta", es capaz de muchas cosas y más si le tocan las narices. Así que ya sabes. Ándate con ojo.

D: Si que han pasado cosas…

B: ¿Me lo dices o me lo cuentas?

D: ¿Vamos a salir a cazar algún día? Creo que estoy empezando a atrofiarme…

B: Tú misma me acabas de decir que tengo que darle tiempo a Faith. No sería justo si saliéramos ahora de caza sin ella. Se enfadaría aún más.

D: tienes razón

B: Siempre la tengo.

D: Sin comentarios… ¿Podría llamar yo primero a Boston? Es que no sé nada ni de mi hermano ni de Shane.

B: ¿Shane?

D: Mi ex.

B: Ahhhhh… (¿Es bollera entonces? ¿Pero qué pregunta es esa? ¡Pues claro que lo es! ¡Es evidente!). Tenemos que empezar a pensar que hacer con esos vampiros.

D: Pero si no podemos ir a echar un vistazo…

B: Desde casa. Además, tengo un presentimiento sobre esos sueños. Creo que son pistas.

D: ¿En serio?

B: ¿Y por qué no? Piénsalo bien. Si tenemos esos sueños, serán por alguna razón ¿no?

D: Puede ser. Habrá que averiguar algo más. Con un presentimiento, no creo que sea suficiente.

B: Bien. Pero desde casa, no voy a dejar sola a Faith. Cuando se recupere ya veremos que hacemos.

D: Está bien. ¿Pero, todo esto, dónde está?

B: Estaba delante de nosotras…

Después de haber estado comprando durante dos horas que se les hicieron eternas. Las tres chicas volvieron todas cargadas, a excepción de Faith, que llevaba las bolsas de menos peso, pero no por eso menos importante, hasta el apartamento. Las dejaron en el suelo, y entre las tres, fueron guardando las cosas en silencio, pero coordinadas y sin contratiempos. Ninguna tenía ganas de hablar y la que menos de todas la morena.

Una vez acabaron de poner todo en su sitio correspondiente, cada una se puso a hacer sus cosas hasta que llegara la hora de comer. Teniendo en cuenta a Faith, pusieron todas sus cosas en sitios no muy altos para que tuviera que esforzarse lo mínimo.

Mientras Buffy se ponía a intentar encontrar algo en internet sobre una posible secta de vampiros, la pelirroja cogió un mapa y se puso a buscar posibles sitios, señalizándolos con un rotulador rojo, en la zona sur de la ciudad. Tenían que reconocer, que no habían estado tan perdidas desde hacía tiempo y sin la colaboración de Faith, todavía lo estaban más. Era difícil sin su ayuda y sus ideas.

Fue la morena quien se metió en la habitación y cerró la puerta, asilándose de sus compañeras. Quería estar sola, con sus pensamientos y sin que la molestaran. -¿Puede ir peor? Siempre va peor… debería estar ahí fuera, ayudándolas con la búsqueda ¿pero, de qué serviría? No tenemos nada con lo que buscar. Esta vez los del Consejo nos la han hecho bueno. Serán… Además, que no estoy de humor para ver cómo la pelirroja coquetea con Buffy y esta, o no se entera o no quiere darse cuenta, y paso. ¿Qué más me dará a mí? Buffy puede hacer con su vida lo que le dé la gana, yo no soy quién para decirle nada. Sinceramente, no entiendo porque me molesta tanto…- se tumbó en la cama y puso los brazos detrás de la cabeza. Algo de lo que se arrepintió y rápidamente quitó el brazo izquierdo debido a la tirantez de los puntos. Se levantó cuidadosamente la camiseta y miró la gran herida en su costado –por suerte no se han vuelto a soltar… aunque como siga así, no me los curo en la vida. Lo mejor será que les ponga un poco de betadine y los limpie, para que vayan cicatrizando y toda la parafernalia. Ahora que lo pienso ¿cuántos días quedan para ir otra vez al hospital y que me los revisen?- mientras se levantaba e iba de camino al baño, contaba con los dedos de las manos los días que habían pasado desde su salido del hospital.

La rubia había estado pendiente o todo lo que había podido, de todos los movimientos de Faith, durante todo el rato. Cuando la vio salir sin camiseta de la habitación, aparte de que le subiera la temperatura desmesuradamente y se pusiera más roja que un tomate, se dio cuenta, una vez hubo puesto todos su pensamientos en orden, de que se dirigía al baño con la mano en la herida para curársela. Desde que habían llegado al apartamento, había sido ella, quien se la había curado. Se levantó del sofá, haciendo que Destiny levanta también la cabeza, y se dirigió hacia donde estaba la morena.

B: ¿Necesitas ayuda para curarte los puntos?

F: No –dijo secamente- puedo yo sola, gracias.

B: Sabes que no me importa.

F: Ya te he dicho que puedo yo sola.

B: (Pero mira que es orgullosa…). Aún así, si necesitas algo me lo dices, estaré en el sofá.

La morena no contestó. Se metió en el baño y entrecerró la puerta dejando una ranura por la que Buffy, habiendo hecho amago de irse, se quedó mirando por esta, por si Faith, o eso quería creer ella, necesitaba ayuda y de paso, echando alguna que otra mirada furtiva al torso de la morena.

Debido a su orgullo, la morena era incapaz de pedir ayuda a nadie y menos, en ese momento, si se trataba de pedírsela a la rubia. Pero sabía muy bien que no iba a poder curársela debidamente sin que nadie la ayudara, aunque no lo negara –bueno… no debe de ser muy difícil ¿no? ¿O sí?- fue a coger el betadine con el brazo izquierdo, siempre se le olvidaba, y la tirantez de los puntos le hizo retirarlo, otra vez, de inmediato. -¡Mierda! Siempre me olvido… al final empeorará por mis descuidos…- mientras la morena se maldecía a sí misma por su torpeza, la rubia la observaba sin saber qué hacer, si entrar o no. Después de un pequeño debate interior, decidió que lo mejor sería entrar sin importar lo que pensara o dijera Faith, ya que era por su bien, por muy terca que esta fuese.

F: Te he dicho que no necesito tu ayuda –dijo cortante cuando la rubia entró, cerrando tras de sí la puerta y colocándose a pocos centímetros de la morena- Vete.

B: Me da igual lo que digas –le temblaba la voz, pero lo disimuló muy bien. La ignoró y cogió un algodón- te aguantas.

Con mucho cuidado, la rubia se acercó a la morena, poniéndose justo detrás de esta. Podía notar como su temperatura subía desmesuradamente y como su corazón latía desbocado en el interior de su pecho con apenas estar a menos de cinco centímetros de Faith. Lentamente estiró el brazo izquierdo, pasando este realmente cerca y rozándole cuanto apenas el hombro, haciendo notar sus efectos en su compañera.

Tan cerca, que pudo notar como la respiración irregular de la rubia iba directa a su nuca, poniéndole los pelos como escarpias y notando como le ardía.

La morena intentó que no se le notaran lo efectos que estos producían en su cuerpo, volviéndolo completamente vulnerable ante la rubia y la situación. Apenas sí podía aguantarse en pie, teniendo a Buffy detrás suya, pero a esta no se le pasó por alto y una sonrisa de suficiencia y traviesa atravesó su rostro, a pesar de que se encontrara en igual o peor situación que la morena.

En un movimiento reflejo, Buffy, mientras cogía el betadine de arriba del estante para curar la herida, puso su mano derecha en la cintura de Faith, haciendo que esta se estremeciera bajo su tacto y que un escalofrío recorriera todo su cuerpo de arriba abajo, haciendo imposible, esta vez, disimular la reacción.

Sus corazones retumbaban en sus oídos como tambores anunciando el juicio final, sólo que la situación no era exactamente esa. La morena podía notar cómo le sudaban las manos y como algo en su interior comenzaba a despertarse, queriendo salir y ser liberado de una vez. La rubia, no se encontraba en mejores condiciones que su compañera. Ya había cogido el algodón, pero por algún motivo, no desconocido del todo, era incapaz de retirar la mano de la cintura de Faith. Por su lado, esta notaba ardiendo su piel bajo el tacto de la rubia, y lo único que quería era sentirlo hasta que le fallaran los sentidos y las fuerzas. Como si Buffy le hubiese leído el pensamiento, dejó el betadine y el algodón en el banco del baño y aventuró la otra mano a ponerla, con sumo cuidado, encima de la herida, provocando en la morena un respingo, pero que seguía sin poder girarse. Creía morir bajo su tacto y lo haría sino seguían en contacto.

La rubia, al ver que Faith no hacía nada, decidió probar suerte y fue bajando las manos muy lentamente, esperando alguna reacción por parte de la morena. Fue recorriendo con los dedos los fuertes abdominales de su compañera hasta llegar a la cadera de esta. Se paró allí durante unos minutos. Introdujo los dos dedos índices, cuanto apenas, en la ropa interior, acariciando el interior, para luego volver a subir, reconociendo cada zona a fondo, sin perderse nada, hasta llegar a esos sedosos pechos, con los que tantas veces, aunque lo negara, había soñado. Se paró en la línea del sujetador, cavilando qué movimiento hacer a continuación. Pero antes de poder hacer nada más, la morena ya se había girado quedando las dos, cara a cara y las manos de Buffy, justo en el cierre del sujetador de Faith.

Esta la miraba intensamente a los ojos, en los que podían verse reflejados una mezcla entre felicidad e inseguridad. En un movimiento, las manos de la morena, que habían estado a los lados de esta, inmóviles, estaban ahora levantado la camiseta de Buffy y acariciándole la desnuda espalda, mientras la rubia se estremecía bajo su tacto, derritiéndose de placer. Con un hábil movimiento, le se la quitó definitivamente, dejando al descubierto un sujetador de encaje negro y un cuerpo de escándalo.

Se fundieron en un apasionado y salvaje beso, mientras sus manos recorrían entre ansiosa e impacientes sus cuerpos, explorándolos minuciosamente. Las manos de la morena desabrocharon el botón del pantalón de su compañera, bajando así la cremallera. Esta, no se quedó atrás, e hizo lo mismo. Pero cuando acabó, fue más allá y subió por la espalda de Faith hasta su sujetador y lo desabrochó también, ayudándola a quitárselo. Se quedó durante unos segundos admirando los pechos de su compañera sin poder hacer ni decir nada.

Sin darse cuenta, sus manos fueron directamente hasta estos, acariciándolos y deteniéndose en los pezones duros de la morena, que al tacto frío de Buffy, gimió cerrando los ojos de placer. Esto desató en la rubia una reacción nueva para esta. Empezaba a sentirse realmente excitada y con sólo oír a la morena, algo en su interior se despertó. Deseaba a Faith y deseaba hacerla suya.

Se acercó y lamió uno de sus pezones, arrancando otro sonoro gemido. La misma sensación recorrió todo su cuerpo. Pasó al otro, y experimentó lo mismo. Cuando Faith pudo recobrarse, desabrochó también el sujetador de la rubia. Se deshizo de él dejándolo en el suelo y besó a Buffy, mientras sus manos se deslizaban por su espalda hasta la cadera y fue bajando los pantalones hasta que llegaron a la altura de los tobillos. Con dos movimientos, ésta, se los quitó fácilmente, dejándolos en el suelo junto al resto de la ropa.

Faith empujó a Buffy hasta apoyarla contra la pared. Cogió sus manos y las subió hasta ponerlas por encima de su cabeza, inmovilizándola. La reacción de la morena la pilló desprevenida, pero se le pasó de inmediato cuando sus húmedos y cálidos labios entraron en contacto con los suyos, empezando así una lucha entre sus lenguas, que apenas duró. Ya que la morena fue bajando por su cuello, hasta llegar a sus pezones, pasando de uno a otro y provocándole escalofríos por todo el cuerpo.

Mientras Faith seguía a lo suyo, Buffy se encontraba bastante indispuesta debido a las atenciones que la morena le estaba proporcionando. Su cuerpo sólo hacía que reaccionar al tacto de las manos de Faith. Todo eran sensaciones nuevas para ella. Sensaciones que ni siquiera había vivido o experimentado con Angel o con cualquier otra persona.

De la misma manera lo notaba y sentía Faith. Sus manos fueron bajando, desde los pechos de la rubia, pasando por la cintura, hasta llegar a la cadera. Le quitó las braguitas, la única prenda que le quedaba a Buffy, y sin poder resistirlo ni un segundo más, la penetró.

Buffy creyó morir de placer. Nunca pensó que pudiera sentir tanto placer y menos aún viniendo de la morena. Mientras esta movía sus dedos dentro de ella, a un ritmo lento al principio, que luego fue incrementando, no podía reprimir los gemidos que Faith le provocaba. Esta, le susurraba al oído. No quería que Destiny sospechara nada, aunque si no lo había hecho ya, era muy estúpida, o eso pensó la morena. Aunque siendo sinceras, le daba absolutamente igual. En esos momentos era realmente feliz.

La rubia, haciendo uso de toda su fuerza de voluntad, se deshizo de los pantalones y las braguitas de la morena, quedando así, las dos, completamente desnudas. Antes de poder hacer nada, se dirigieron hacia la ducha, mientras Faith le volvía a susurrar al oído.

F: Te estás corriendo… -una amplia sonrisa se dibujó en su rostro, la voz casi le temblaba de la emoción-.

B: Mmmm… no… creo que… ahhhh… tú… estés… mucho mejor… -logró decir entre gemidos-.

F: Shhh… o nos oirá la pelirroja, bueno, más bien te oirá a ti –le susurró al oído, para luego mordisquear suavemente e lóbulo-.

D: Eh… ¿Chicas? –Dijo la pelirroja desde el otro lado-.

B: ¿Mmmm? –No podía articular palabra-.

D: ¿Estáis bien? –Empezaba a preocuparse. Ya llevaban varios minutos dentro-.

Cuando Faith iba a contestarle, notó, como dos dedos fríos la penetraban hasta lo más profundo de su ser, dando como contestación un gemido casi inaudible, pero que a la rubia no le pasó desapercibido.

Ninguna de las dos podía contestar. Estaban demasiado ocupadas, la una dentro de la otra como para hacer caso de la pelirroja. La mano que les quedaba libre iba y venía, recorriendo todas las partes de sus cuerpos desnudos. Pero cuando sus dedos empezaron a moverse cada vez más rápido, se concentraron en la cantidad de sensaciones y sentimientos que empezaron a abrumarlas en esos momentos.

D: ¿Chicas? ¿Necesitáis que entre? –un no ahogado salió de la boca de una de ellas- Está bien, era para deciros que esta mañana se nos han olvidado unas cuantas cosas y voy a bajar, que las necesitamos para esta noche.

F: Está… mmm… bien… -dijo jadeando. Apenas podía aguantarse en pie-.

B: Ahora… quien se… corre… eres tú… -le susurró-.

F: Mmmm…

Cuando oyeron abrir y cerrar la puerta principal y luego un silencio absoluto, sabían que estaban solas para un buen rato, aprovecharon y la rubia abrió el grifo de la ducha.

El agua comenzó a correr, resbalando en sus desnudos y calientes cuerpos, mientras estos se estremecían al contacto de las gotas, que las notaban heladas, a pesar de estar bastante caliente. Se pusieron bajo el chorro y se juntaron más, para no dejar que pasara nada, ni siquiera el aire que respiraban. No pensaban. Sus cerebros estaban completamente en blanco. Sólo se guiaban por su instinto y sus hormonas. Podían sentir como la adrenalina fluía por sus venas a toda velocidad, como se les dilataban las pupilas y como los corazones latían desbocados en sus pechos.

Notaban como estaban llegando. Ambas se dieron cuenta de la necesidad de la otra y empezaron a mover más rápido sus dedos, mientras que con el dedo gordo estimulaban el clítoris, gimiendo aún más alto.

Cuando llegaron, estallaron de placer, creyendo morir en ese mismo momento. Desplomándose de cansancio, se separaron la una de la otra, intentado que sus respiraciones volvieran a la normalidad, al igual que su ritmo cardíaco. Mientras tanto, el agua seguía corriendo, cayendo y mojando sus extasiados cuerpos y relajándolos. Se miraron a los ojos. Tenían las pupilas dilatadas. Cada vez que Faith los miraba, y le devolvían la mirada, esos intensos ojos azules, sentía perderse por completo en un mar desconocido a la vez que familiar. Era una de las sensaciones que más le gustaba. Se acercó y la besó en los labios. Rodeó su cintura con sus brazos y la estrechó hacia sí, fundiéndose en un tierno abrazo.

Se formó un silencio entre las dos, pero no era nada incómodo, ya estaban acostumbradas. Al final fue Faith quien se decidió a romperlo.

F: Deberíamos secarnos y vestirnos antes de que vuelva Destiny –dijo bajando la mirada y rompiendo el abrazo. Cuando lo hizo, sintió como si una parte de ella se fuera con la rubia-.

B: Si… -su felicidad se iba desvaneciendo a medida que la morena se alejaba de ella-.

Salieron en silencio de la ducha. Apagaron el grifo y se secaron, pero siempre en silencio y sin dirigirse la mirada. Se pusieron la ropa interior y los pantalones, y en el caso de Buffy la camiseta. Le curó la herida que ya empezaba a cicatrizar y salieron del baño antes de que la pelirroja llegara. Faith se fue a la habitación con sus pensamientos y se tumbó en la cama y Buffy al sofá con los suyos.

La comida pasó como los últimos días. En silencio, donde las protagonistas eran, como siempre, Faith y Buffy. Sólo que este silencio era completamente diferente. No había tensión ni malas vibraciones.

La pelirroja se olía que algo había pasado en el baño esa mañana, pero no tenía intención de preguntarlo, no fuera a ser que recibiera algún mordisco por parte de la morena. Aunque mentiría si decía que no le picaba la curiosidad por saberlo. Cuando acabó la comida, Faith se metió otra vez en el cuarto, Destiny se puso a ver la televisión tumbada en el sofá y Buffy aprovechó para coger el teléfono, meterse en el baño, para que nadie la molestara y llamar a Sunnydale. Necesitaba hablar con Tara urgentemente. Marcó el número y se puso el auricular en la oreja.

T: ¿Sí?

B: ¿Tara? Shhhhhhhh –se apresuró a contestar- no digas mi nombre en voz alta. Tengo que hablar contigo de algo importante y no es necesario que se entere el resto de que he llamado.

T: Está bien, no te preocupes. Espera un momento –se alejó del teléfono- ¡Se han equivocado! –Gritó al otro lado-. Vale, ya estoy contigo. Voy a subir al cuarto. Tú ves hablando que yo te escucho.

B: Es que… no sé muy bien cómo empezar…

T: ¿Qué te parece si empiezas por el principio?

B: Muy graciosa… ¬¬ ¿Sabes? Empiezas a parecerte a Faith con ese sarcasmo…

T: Jeje, era broma. ¿Qué tiquismiquis estamos, no? ¿Qué tal va todo? ¿Cómo está Faith? ¿Por cierto, quién es la otra chica, la pelirroja?

B: Vaya, es verdad, no os había dicho nada. Como supongo que ya habrás averiguado, es otra cazadora, Destiny. No sabemos mucho más, ya que el Consejo nos la ha vuelto a jugar y no han soltado prenda, como siempre. Luego querrán que les digamos todo y seamos las mejores. En fin…

T: Vaya novedad.

B: Y qué lo digas.

T: ¿Tenéis alguna pista sobre esos vampiros?

B: No, la cosa es que no podemos movernos de aquí, por Faith. La herida, y le dijeron que tenía que hacer reposo, tampoco quiere quedarse sola, mientras se pierde toda "la diversión" como dice ella. Nos encontramos con las manos atadas en este asunto. Además, que tampoco tenemos ningún libro el en que poder buscar nada. ¿Y de los sueños, tienes algo?

T: No, nada tampoco. Si supierais algo más de esos vampiros… características, no sé. Algo, cualquier cosa con la que empezar a buscar… Eso sí, la casa del último sueño, no me dio muy buena espina, que digamos. No creo que pertenezca a buenas personas.

B: Sí, eso pensamos nosotras, pero ya viste que antes de poder investigar nada, ya estábamos en nuestras camas. Por cierto, hablando de los sueños, ya sé que no has averiguado nada, ¿pero sabes qué coño le pasa a Faith? Me tiene preocupada.

T: Estaba muy rara. Pensaba que tú lo sabías. Creo que está enfada contigo, como es evidente, por algo. Pero no estoy allí, no puedo saberlo todo.

B: Es una terca…

T: Mira quien fue hablar…

B: Déjame en paz.

T: Jajaja… Bueno, ¿qué era eso tan importante que tenías que contarme? Que por cierto, vaya sueñecitos que tenéis tú y Faith ¿no?

B: De eso quería yo hablarte –a la rubia se le subieron todos los colores. Menos mal que Tara no estaba delante de ella. Titubeó antes de seguir- ha… ha pasado… algo…

T: ¿Qué ha pasado? ¿Algo por lo que deba preocuparme?

B: Pues no lo sé, la verdad.

T: Vega Buffy, suéltalo de una vez. ¡Qué me tienes en ascuas!

B: Pues… Faith y yo… pues… esto que…

T: ¡Noooo! ¿L-lo habéis hecho? –Le interrumpió la bruja-.

B: ¿C-cómo lo has s-sabido? –La rubia tenía los ojos como platos-.

T: Venga Buffy… que nos conocemos y no me chupo el dedo. En los últimos sueños, si no lo habéis hecho ha sido por mala suerte.

B: También… ¡pero que esto no ha sido un sueño! La cosa es esa. Es que no llega ni a dos horas.

T: ¡¿En serio?

B: ¿Tú crees que estoy como para bromear con estas cosas?

T: ¿Y qué dice Faith? –la bruja estaba emocionadísima. Por fin había pasado-. ¿Cómo fue? ¿Estuvo bien? ¿Qué pensáis hacer ahora?

B: No corras tanto. Por si no te habías dado cuenta, Faith no me hablaba en el último sueño. Pues que sepas, que sigue sin hacerlo y después de esto, no tengo ni idea de lo que va a pasar. Y para serte sincera, me da miedo lo que pueda pasar. Te he llamado porque estoy más confusa que en toda mi vida y no sé qué hacer o cómo actuar con Faith. Ha sido lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo, por no decir en la vida. Estuvo genial. La experiencia fue magnífica, ni siquiera la he vivido ni con Angel ni con Spike. Ha sido completamente diferente. Ha sido increíble.

T: No sabes lo que me alegro por ti, Buffy. Y, aunque no quiera ser aguafiestas, creo que lo mejor sería hablar de esto con Faith. Pero si no te habla… No sé. Puede que se sienta igual que tú, y con lo tercas que sois las dos, no lo sepas. Porque a lo mejor lo significa todo o nada, pero eso ya depende de cómo lo veáis las dos. ¿Cómo surgió? No sé si me explico…

B: Sí, te entiendo. Pues resulta que a Faith la hirieron en el costado izquierdo. Pero como está enfadada con todo el mundo y es más terca que una mula, pues no quería que yo la ayudara, así que se encerró en el baño. Pero a cabezota no me gana nadie, y entré y pues… una cosa llevó a la otra y acabamos dentro de la ducha.

T: ¿Y Destiny? ¿No sospechó nada?

B: Pues… no lo sé, supongo. Tonta no es, por mucho que lo piense Faith –al pensar en su comentario una media sonrisa se dibujó en su rostro-. Pero se bajó a no sé dónde y nos quedamos solas, así que aprovechamos. Por cierto, eres una cotilla y una morbosa.

T: Jeje –fue la bruja quien enrojeció ahora- cosas que pasan.

B: Oye, que te tengo que colgar, parece que alguien viene…

T: Está bien. Ya sabes, dale tiempo y cuando te hable, creo que lo mejor sería que fuerais sinceras la una con la otra. Será lo mejor.

B: Ok. Ya os llamaré. Cuida de Will y de Dawn. Ah, y de Xander.

T: Sin problemas. Tú también. Adiós.

B: Adiós.

Nada más colgar, la puerta del baño se abrió y por ella apareció Faith. Las dos cruzaron una rápida mirada para luego bajarla y mirarse los pies. La rubia salió pasando al lado de la morena, casi rozándola. Ante esto, sus corazones dieron un vuelco. Entró y cerró la puerta. Buffy se fue al comedor, colgó el teléfono y se sentó en el sofá al lado de Destiny.

No pasó mucho tiempo desde que la rubia había colgado el teléfono, cuando volvió a sonar. Las dos chicas se miraron sin comprender ya que ninguna de las dos estaba esperando ninguna llamada. Miraron en dirección a la habitación, esperando que la morena dijera algo, pero en vez de eso, Faith, apareció en el salón sin camiseta.

F: ¿No vais a molestaros en cogerlo? –dijo de mala manera fulminándolas con la mirada, mientras las otras la miraban con la boca abierta-.

B: Pues…

F: Da igual –dijo cortando a Buffy y cogiendo el aparato- ¿Si? Espere un momento. Voy a poner el manos libres para que podamos escucharle todas. Es el presidente del Consejo –dijo tapando el auricular-. Quiere respuestas…

D: ¿Respuestas? ¿Sobre qué?

B: Sobre vampiros…

F: Anda y que le peten.

B: Faith… -dijo en tono de aviso-.

La morena puso los ojos en blanco y apretó, a regañadientes, el botón de manos libres. Se sentó en el sofá con el resto de las chicas, pero siempre evitando a la rubia, y se dispusieron a escuchar lo que el Consejo tenía que decirles.

G: ¿Estáis todas escuchando?

F: Si… ¿qué quiere?

G: En primer lugar, saber cómo van con el tema de los vampiros. Si han investigado a fondo la cuestión y si ya saben algo acerca de ellos y lo que puedan tramar. Y en segundo lugar, hay algo, y que no tiene nada que ver con vampiros, de lo que tenemos que hablar y que creo conveniente que sepan.

F: De los vampiros no sabemos absolutamente nada. Solamente lo que usted nos dijo la última vez que hablamos.

G: ¿Y eso a qué se debe?

F: Se debe a que, si nos hubiese dejado explicarnos antes de que colgara el teléfono, sabría que fui atacada por una desconocida muy poderosa y tuvieron que hospitalizarme. Apenas puedo moverme ni andar. Además que tengo que guardar reposo, muy a mi pesar, como para ir en busca de vampiros al sur de Nueva York.

G: Podrían haber ido las otras dos sin ningún problema. No es necesario que vayan las tres, con que sean dos, incluso una, es más que suficiente.

B: Nosotras no lo vemos así. Y si no vamos todas, no vamos ninguna. Si no sabe aceptar eso, no espere que resolvamos esta misión, ni ninguna otra que nos encomiende el Consejo de Vigilantes. No sería la primera vez que hagamos las cosas por libre, ni será la última, créame. Estamos con vosotros porque nos lo pedisteis, no por obligación –la morena la miraba con los ojos como platos-. Hace años que rompimos toda relación con el Consejo y si hemos vuelto a cooperar ha sido por hacerles un favor, así que si quiere seguir teniéndonos, tendrá que ser bajo nuestras condiciones. Bastante hemos hecho ya viniendo hasta aquí y sino ya puede ir buscándose a otras. Además que nos debe una explicación y no seguiremos con la misión hasta que nos la dé.

G: Muy bien. ¿Qué quieren saber?

B: Usted ya lo sabe. No es necesario volver a repetirlo.

G: Años atrás, cuando la señorita Lehane estaba todavía en paradero desconocido, después de que huyera de Sunnydale, creímos conveniente contratar especialistas tanto en el arte de luchar, como en otros campos –hizo una pausa-. Como bien sabrá señorita Summers, su compañera no es que fuera muy propensa a aceptar y acatar órdenes, ni a respetar a una autoridad, además de su poderosa e increíble fuerza. Y su traición pasándose al bando contrario y ayudando al alcalde Wilkins en su ascensión. Después de que nuestro equipo fallara en capturarla, tuvimos que acoger a más gente, más fuerte y con mucho más entrenamiento. Pero cuando apareció en Los Angeles, y se volvió a aliar con el enemigo, el bufete de abogados Wolfram & Hart, en un intento de mata a Angelus…

F: Angel –le cortó la morena- se llama Angel.

G: El señor Wyndam-Pryce nos llamó para alertarnos de que la habían encontrado y que estaba suelta. Llevamos a nuestro equipo por si algo salía mal y era necesario entrar en acción y actuar con la máxima rapidez y eficacia. Pero al final, la señorita Lehane se entregó a la policía y no hubo, por suerte, que lamentar nada.

F: Todo ese rollo ya lo sabíamos, más bien porque lo hemos vivido, y no nos aclara absolutamente nada. Además, que no ha respondido a nuestra pregunta.

G: Todo a su debido tiempo, jovencita. Como iba diciendo, durante su estancia en la cárcel, tuvo reconocimientos médicos, cada pocas semanas, como las otras presas. Pero a diferencia de sus compañeras de prisión, sus reconocimientos eran diferentes, pero usted no lo podía saber. En una de esas revisiones, tenían que administrarle una dosis de "morfina", por llamarla de alguna manera, para dormirla. Pero esta "morfina" estaba en proceso de pruebas y no sabían muy bien los efectos secundarios que podría producir en la paciente. Se había probado en ratones y los resultados habían sido satisfactorios., aún así, no había sido testada en humanos. En un principio, si la señorita Lehane no se hubiese entregado a la policía, lo que llevaban esos dardos era esta "morfina". Por eso necesitábamos especialistas en otros campos, como ya le he comentado anteriormente –las tres chicas escuchaban expectantes. Pero Faith lo hacía todavía con más interés que las otras-. Uno de sus efectos, es que a quien se la inyectaran sería incapaz de recordar nada que hubiera pasado en los dos últimos días, ni si quiera el reconocimiento llevado a cabo, además de la rigidez permanente del cuerpo durante varias horas. Estos son, en teoría, para una persona normal, pero al ser una cazadora, había que inyectársele una dosis mayor, aunque los efectos posiblemente variarían. En un descuido del personal, esta dosis fue muy superior a la que se le había que inyectar y ni si quiera una cazadora podía soportarla. Entró en paro cardíaco y durante más de quince minutos estuvieron reanimándola, pero sin éxito alguno. Estaban a punto de certificar su muerte, cuando, por alguna razón que todavía desconocemos, su corazón comenzó a latir débilmente, otra vez. Técnicamente, estaba muerta.

Después de escuchar atentamente la explicación que Gregory les había dado, las tres chicas se quedaron en silencio sin saber muy bien qué decir o cómo reaccionar. Era demasiada la información que se les había dado como para asimilarla de golpe, sobre todo para Faith. La morena estaba atónita y procesaba en su cerebro, muy poco a poco, todo lo que el presidente del Consejo acababa de decir, ya que seguía sin poder creérselo del todo. A pesar de que aún estaba flipando en colores plastidecor (N/A por cortesía de mi novia Sandra ^^), fue la primera en hablar.

F: A ver si me aclaro. ¿Me estás diciendo, en pocas palabras, que me matasteis? –Ahora fue ella quien dejó sin palabras al presidente-. Aunque luego "volviera a la vida", eso me da igual.

G: …

F: ¿Piensas contestar?

G: Si se mira de ese modo, sí. Pero no es necesario que sea tan drástica, ¿no cree?

F: ¡¿Me estás diciendo que estoy siendo demasiado drástica? –Empezaba a perder la compostura- Perdona que te diga que me matasteis, porque así fue ¡durante más de quince minutos estuve sin pulso! Y nunca lo he sabido hasta ahora. Sois una panda de mentirosos de mierda que sólo quieren ser los amos del mundo y que se postren a vuestros pies, pues perdona que te diga, pero no pienso prestaros mi ayuda para ese fin. Así que no m digas que estoy siendo muy drástica, ya que estoy en todo mi derecho.

B: Lo mejor será que dejemos la conversación –agarró a la morena por los brazos, ya que le temblaban de ira y en cualquier momento estallaría la bomba de relojería dentro de la chica-. No queremos que se salten los puntos otra vez, Faith –la morena asintió, ante el asombro de la rubia, pero seguía sin sentarse- a no ser que quiera añadir algo más, sobre los vampiros, la conversión ha terminado.

G: Ya que no habéis averiguado nada, sólo podemos proporcionarles un nombre. Con eso tendrán que apañárselas para encontrar algo.

D: ¿Y cuál es ese nombre?

G: O'Halley –dicho esto, colgó-.