Capítulo 5: "Juegos"

(Mansión O'Halley)

Un par de apresurados pasos bajaron la gran escalinata quedando amortiguados por la gran alfombra de color ocre bajos sus pies. Detrás le seguían otro par de pasos que, al contrario que los primeros, eran mucho más tranquilos y acompasados a la vez que confiados y seguros, que ponían los pelos como escarpias a cualquiera.

Los dos extraños se reunieron bajo con un par de hombres muy altos y de pelo negro a la vez que corpulentos como dos armarios. Ambos iban vestidos completamente de negro. Los dos extraños, de tamaño normal y muy delgados, llegaron junto a los otros dos hombres, que les pasaban dos cabezas. Haciéndoles señas con las manos, les dieron unas indicaciones a las que asintieron enseguida. Dieron media vuelta y salieron por la puerta, dejando solos a los otros dos.

Eran un hombre y una mujer, bastante jóvenes. Entre los veinticinco y los treinta de cabellos largos castaños, ocultándoles completamente el rostro, pero dejando a la vista unos dientes muy blancos y afilados, en una media sonrisa.

(Hospital, Nueva York)

Por fin habían pasado los seis días que había dicho el doctor Jensen para que Faith volviera al hospital y así que le quitaran de una vez los puntos que tanto le habían molestado, pero sobre todo picado.

La rubia la había estado curando con betadine durante los seis días y dejándola al aire de vez en cuando para que se secara y cicatrizara mejor. A excepción de que se le soltaran una vez, la herida se veía bastante bien. Eso sí, le seguía picando mucho y más de una vez se había llevado un manotazo por parte de la rubia, mosqueándose con ella.

Estaban sentadas en la sala de espera. Buffy y Destiny hablaban animadamente sobre algún tema relacionado con animadoras. Que de la rubia era evidente que lo había sido, ¿pero la pelirroja? Era bastante extraño verla con una minifalda de esas y dos pompones gritando y saltando como si algo le importara mucho. Sin embargo Faith, se mantenía en silencio sumergida en sus pensamientos. Seguía sin hablarse con Buffy y cuando habló con Angel… no es que hubiera sido de mucha ayuda sobre el tema en cuestión. –Hablar con ella… ¡Vaya tontería! ¡Cómo si fuera tan fácil! Lo que necesito en estos momentos, es que me quiten los puñeteros puntos y salir a cazar, despejarme y olvidarme de todo, pero sobre todo de todas, en especial de B. Luego está el otro quebradero de cabeza, los del Consejo. Que, sinceramente, no sé por qué todavía sigo en esta misión. Supongo que una de las razones de más peso es la rubia, de eso estoy segura. Si es que la carne es tan débil… pero sobre todo la mía. No puedo seguir evitándolo y ella tampoco, para mi desgracia…. Algún día habrá que hablar sobre lo que pasó en el baño, en la ducha para ser más exactos. Sigo yo que estará igual de confusa que yo ¿no? La situación de "no hablarse" no puede seguir así por más tiempo, no se sostiene. ¿Pero… y si no siente nada y todo fue un calentón de ese momento? Si, lo más posible es que haya sido eso, por parte de las dos y no es necesario sacarlo de contexto ni suponer nada. Estoy segura de ello…- intentaba convencerse de esto último mientras miraba a la rubia de reojo. El nombre que les había dicho Gregory se le pasó por la cabeza. -O'Halley… me suena a nombre irlandés, pero no estoy segura, posiblemente Angel lo sepa. Y esa mansión del sueño… ¿Tendrán alguna relación? Sería mucha coincidencia ¿no? ¡Qué lío! Tengo demasiadas cosas en la cabeza…-. Sus pensamientos fueron interrumpidos por algo, o mejor dicho, por alguien que tiraba de su codo hacia arriba. Tenía la mirada perdida en algún lugar del hospital. Seguía dándole vueltas en su cabeza a todo. La persona que tenía delante seguía tirando de ella y esta seguía sus pasos, pero no se daba cuenta de adonde la llevaban. Cuando recuperó la consciencia otra vez y enfocó, se dio cuenta de que estaba sentada en una camilla del hospital y alguien le estaba quitando su chupa. Cuando subió la mirada vio a Buffy y al doctor Jensen como salía de la habitación dejándolas completamente solas, ya que la pelirroja, no sabía cuando ni tampoco le importaba, había desaparecido.

Dirigió la mirada hacia la rubia. La miraba directamente a los ojos sin apenas parpadear. Ésta, se la devolvía, mientras la ayudaba a quitarse, con cuidado, la camiseta, dejando a la vista un sujetador negro de sport. Eran esos momentos, en los que Faith se sentía realmente cómoda con Buffy. Quería decírselo todo, explicárselo, pero no sabía cómo o por dónde empezar. Su boca se abría y cerraba sin que ningún sonido saliera por ella. Optó por mantenerla cerrada ya que haría menos el ridículo delante de la rubia. Parecía ser el mejor momento para aclararlo todo, sobre todo sus sentimientos, si es que los habían, ya que ninguna de las dos estaba muy segura de ellos. Se sentían completamente perdidas.

Buffy s acercó a ella. Estaban a pocos centímetros la una de la otra. Respiraban entrecortadamente y sus manos se habían entrelazado. Se sentían más seguras que hacía unos días, pero aún así, sus movimientos eran torpes y no estaban sincronizados. Sus labios se estaban rozando cuando oyeron como la puerta empezaba a abrirse y por ella entraba Destiny con un par de sándwiches y una botella de agua en las manos.

De manera instintiva, se separaron bruscamente y Faith se tapó con la camiseta. Tenían el pulso y la temperatura por las nubes y sus mejillas estaban ruborizadas. Bajaron la mirada cuando la pelirroja se reunió con ellas.

D: ¡Vaya delantera! Y parecías poca cosa… -no puedo evitar que su mirara se desviara hacia el sujetador de la morena, después de todo estaba como un tren- ¿Tenéis hambre?

Tenía los brazos extendidos hacia Buffy, ofreciéndole los sándwiches, mientras la morena estaba en shock y la rubia la fulminaba con la mirada por el comentario de la pelirroja dedicado a Faith, a su Faith. ¿Cómo se atrevía? Faith no era ningún objeto de deseo que se pudiese admirar así como así. Iba a contestarle cuando el doctor Jensen apareció por la puerta otra vez.

Dr. J: Muy bien. ¿Cómo se encuentra hoy, señorita Lehane? Veamos cómo están los puntos… -hasta ese momento no se acordaba de ellos para nada. Pero con el simple hecho de habérselos recordado, empezaron a picarle y no pudo evitar el acto reflejo de rascarse-.

B: ¡Estate quieta y no te rasques! –Le dio un manotazo-.

F: ¡Jopeee! ¡Es que me pican mucho! –Miraba ceñuda a la rubia-.

B: Me da igual –dijo firme e irrevocable-.

F: Quítemelos, quítemelos… -le rogó al doctor, mientras la rubia la miraba con los ojos como platos, ¡si es que parecía una niña pequeña!- La herida ya está bien. Mire –dejó caer la camiseta y se los enseñó-.

La pelirroja miraba descaradamente a Faith sin cortarse ni un pelo. Jamás hubiese pensado en lo tremendamente buena que estaba la morena, después de todo era la rubia quien la atraía, pero… ¡quién la pillara! Sacudió la cabeza e intentó pensar en otra cosa ya que podría tener un serio problema si seguía por ese camino.

D: ¿Entonces se los van a quitar? –Seguía mirándola, pero hacía que observaba los puntos-.

Dr. J: No veo porque no. La herida ya está seca y parece que ha cicatrizado bien, así que no veo el problema. Eso sí –se dirigió a la morena- reposo, aunque no como el de estos últimos días –se apresuró a decir al ver la cara de Faith- un reposo más light ¿te parece? Podrás hacer vida normal.

F: Que remedio…

B: ¡No seas quejica!

F: Seré lo que me venga en gana –le sacó la lengua-.

Dr. J: Muy bien, Túmbate de costado. Ahora vengo –y salió por la puerta-.

En menos de media hora ya estaban fuera del hospital de camino al apartamento. La morena estaba más feliz que una perdiz. Por fin podría salir a dar una vuelta y por la noche de caza, estaba empezando a oxidarse y no le gustaba nada.

Habían pensado en ir a alguna librería especializada, pero se le había hecho tarde y ya estaba todo cerrado. Así que decidieron que lo mejor sería ir esa misma tarde y mirar. Y si fuese necesario llamarían a Tara y a Willow para que buscaran el libro en The Magic Box.

Nada más llegar, la pelirroja se dirigió como una bala hacia el cuarto de baño. Necesitaba una ducha muy fría, ya que al final, había llegado mojadita a casa por mirar lo que no debía. Las otras dos se miraron sin comprender. Se encogieron de hombros y se dirigieron a la cocina a preparar la comida.

Después de comer, se sentaron las tres en el sofá para matar el tiempo hasta que abrieran la librería. Lo mejor sería ver una de esas películas malas que echaban por la tele. Buffy decidió probar suerte sentándose al lado de la morena, ya que parecía que ya le hablaba, visto lo visto en el hospital. Por suerte para ella, Faith no se apartó de su lado y le hizo un sitio para que se sentara a su lado. Parecía que ya se le había pasado, o por lo menos un poquito, el enfado. Cogió una mantita, ya que hacía algo de fresquillo y se la echó por encima. Para su sorpresa, la morena también se tapó, mirándola durante un segundo y volviéndose hacia la tele.

Durante toda la película, se estuvieron echando miradas de reojo cuando la otra estaba concentrada en la televisión, o por lo menos lo disimulaba muy bien. No supo en qué momento exactamente lo hizo, pero Buffy comenzó a notar muy caliente su mano y se encontró con que la tenía "atrapada" por la de Faith.

Probó a mover, cuanto a penas, los dedos y este movimiento fue correspondido con otros dedos juguetones por parte de su compañera. Notaba como estos le acariciaban cariñosamente los suyos, haciendo que un millón de sensaciones recorrieran todo su cuerpo. Era un momento mágico, o por lo menos así lo vivía la rubia. Miró a su izquierda y se encontró con esos ojos castaños que tanto le gustaban devolviéndosela y una media sonrisa se dibujó en sus rostros. Volvieron su atención a la película, o eso querían dar a entender, mientras jugueteaban con sus manos y sus dedos bajo la manta.

Así se pasaron lo que quedaba de película hasta que ésta acabó.

Media hora después ya estaban lis tas y preparadas para irse. Salieron del apartamento y se dirigieron hacia la librería especializada que habían encontrado en el mapa de la ciudad, esperando no perderse. Fueron paseando tranquilamente y viendo un poco más la ciudad. No era nada en especial, pero les hacía ilusión. Tardaron unos cuarenta y cinco minutos en llegar y cuando entraron, la rubia se dio cuenta de que era muy parecida a The Magic Box, en lo que se refería a la organización de las estanterías y las cosas.

Sin embargo, para las otras dos, todo era completamente nuevo, ya que nunca habían estado en una tienda parecida. Se dirigieron a la sección de libros, pasando por varios pasillos. Faith y Destiny lo miraban todo con los ojos como platos, sin poder evitarlo y con la boca abierta de par en par. Buffy las miraba perpleja, aunque podía entender a la pelirroja, ya que muy posiblemente no hubiese estado nunca en una tienda parecida, pero de la morena, le extrañaba bastante, que nunca hubiese estado en ninguna. Siguieron caminando. Desde los pequeños frascos que contenían cosas flotando en sus interiores hasta manos verdes con largas uñas, si es que se les podía llamar así, ya que parecían garras, más que otra cosa. A la morena se le pasaron varias ideas para gastar bromas con esa pezuña y se rió entre dientes. Pero la sección que más llamó su atención fue, sin lugar a dudas, la que contenía una gran colección de armas de todo tipo. Desde espadas, hachas, arcos y ballestas hasta armas mucho más sofisticadas que les emocionó hasta casi dar saltitos de emoción. Aunque se inclinaban más por las del primer tipo sin pensárselo dos veces.

Mientras Buffy buscaba algún libro relacionado con vampiros, las otras dos cogían las armas y las agitaban en el aire haciendo florituras. Probaban su peso, la agilidad con la que la movían y la velocidad que podían moverlas. Pero, aunque fuera una vez, estaban de acuerdo, que ninguna era comparable a la tradicional estaca de madera, hablando de matar vampiros, que habían utilizado siempre.

Una vez cogieron todos los libros que pensaron que podrían serles útiles, salieron de la tienda, compraron algo que picotear por el camino, sólo por si las moscas, y se dirigieron hacia el apartamento. Se les había pasado volando la tarde y cayeron en la cuenta de que un poco de marcha no les vendría nada mal a ninguna de las tres. Así que decidieron salir esa noche de fiesta, a divertirse y olvidarse, aunque fuera sólo por unas horas, de los vampiros y el clan O'Halley.

Una vez hubieron cenado y se hubieron duchado, salieron de casa dispuestas a comerse el mundo si era necesario. Con su inseparable chupa de cuero negro, la morena vio, en esta salida, una oportunidad perfecta de acercarse un poco más a Buffy e intentar llegar a algo más. Unos pensamientos muy parecidos se le pasaban por la cabeza, para desgracia de Faith, a Destiny.

Estaba claro, que no podía seguir enfada por más tiempo con la rubia. No podía hacer nada al respecto, ya que no había más camas ni sitios en los que pudiese dormir. Además de que ella no tenía culpa alguna que un buitre como Destiny se le echase encima de esa manera. Pero tampoco se atrevía a pedirle que durmiera con ella en la cama grande sin que preguntara el porque ni sospechara nada.

Llegaron a un pequeño pub localizado en el centro de la ciudad, que les costó Jack y ayuda encontrarlo, ya que estaba bien escondido entre dos callejones estrechos. No estaba muy lleno, pero tampoco estaba vacío, era normalito, con gente de todo tipo y raza. El ambiente no estaba cargado, la gente bailaba en pista de baile en el centro del local y otra se sentaba en las mesitas resguardas de todo ruido y músico, charlando y bebiendo tranquilamente. Se decidieron a entrar y una gran luz de color rojo las cegó por completo durante unos segundos. Se frotaron los ojos y se dirigieron a la barra a por un bebida fresquita, estaban sedientas.

Faith no podía evitar que la ira que sentía fuera expandiéndose a lo largo de todas sus extremidades hasta llegar a las manos de ver cómo Destiny se comía con la mirada a la rubia. Empezaba a ponerse nerviosa. Un poco más y tendría que ponerle un cubo a la pelirroja y a todos los tíos del bar., incluso la camarera miraba a Buffy con deseo. ¡Increíble!

La rubia la estaba mirando de reojo. Quería saber exactamente si Faith tenía algún interés en ella o simplemente fue un polvo casual y nada más. Pero por las reacciones y movimientos de esta, parecía que algún tipo de interés sí que mostraba. Tendría que parar de coquetear o, muy posiblemente, la morena se liaría a puñetazos de un momento a otro, con todos los que estaban en le bar. Aún así, lo acabaría de comprobar a la antigua usanza y le daría un poco más de celos.

Cogió su baso y se dirigió a la pista de baile moviendo, de manera exagerada, las caderas. La morena se atragantó cuando vio a Buffy moverse de semejante forma, que quitaba el hipo a cualquiera. Pensó que sólo le faltaba la barra para dar el número al completo. La pelirroja no perdió el tiempo y la siguió sin pensárselo dos veces. Se puso a bailar con ella, apretándose y juntándose excesivamente a la rubia, para el gusto de Faith.

Se giró, dirigiéndose a la camarera y le pidió un chupito de lo más fuerte que tuviera. Cuando se lo puso, se lo bebió de un trago, y con mucho valor, ya que no le gustaba mucho bailar, lo dejó con un golpe sordo en la barra y se dirigió al encuentro con las otras dos en la pista de baile. Si quería guerra, la tendría.

Cuando llegó donde estaban las otras dos, se puso justo detrás de Buffy, quedando esta en medio de las dos. La agarró por la cadera y la giró hacia sí. Su corazón latía desbocado en su pecho, nunca se había sentido tan nerviosa en toda su vida, ni si quiera cuando lo hicieron las dos por primera vez. Cogió su cara entre sus manos y la acercó, juntando así sus labios con los suyos, entrelazando sus lenguas en un baile sin fin. La rubia le correspondió cogiéndola por la cintura, metiendo su mano por debajo de la ropa de la morena. Acariciaba la piel desnuda de Faith, que se le había puesto de gallina y la notaba ardiendo bajo el sensual tacto de Buffy.

Antes de poder separarse del todo, Destiny se le había acercado y había cogido la cadera de la rubia, apartando así, las manos de la morena. Esta, subió sus manos por la espalda de Buffy, hasta llegar al cuello, donde le echó el aliento, estremeciéndose. Le dio unos cuantos besos, mientras le devolvía el beso a la pelirroja, empezando una lucha de lenguas en sus bocas.

Faith, enfadada como estaba, no iba a permitirle a Destiny ganar tan fácilmente y no pensaba rendirse. Subió desde el cuello hasta el lóbulo izquierdo de la rubia, mordisqueándolo.

Pasó al otro, y lentamente fue bajando hasta el cuello, otra vez, ya que sabía que era su punto débil. Sin poder resistirse, con tan sólo rozárselo, Buffy rompió el beso con la pelirroja y se giró para empezarlo con la morena.

El espectáculo que estaban dando las tres chicas, no tenía desperdicio alguno. Pero la que mejor se lo estaba pasando, era sin duda alguna, la rubia. Podía presumir de que tenía a dos espectaculares chicas peleándose por ella y lo que era quejarse, quejarse, pues como que no. Eso sí, empezaba a estar muy calentita con tanto beso y tanta caricia y más si se lo hacían en el cuello, que no creía poder aguantar mucho más con ese jueguecito. Así que, pagó la cuenta a la camarera y cogió a sus dos chicas del brazo y se las llevó fuera del pub en dirección al apartamento a toda prisa y sin pararse por nada ni por nadie.

Por el camino iba de la boca de una a la de la otra, mientras sus manos pasaban de un cuerpo a otro, ansiosas por tocar todo lo que pudiesen y más. Antes de poder acabar de abrir del todo la puerta del apartamento, ya estaba desabrochando el botón del pantalón de la morena y le bajaba la cremallera, mientras la besaba. Sus manos fueron directas a los pechos de esta, escapándosele así un ahogado gemido de placer. Por su parte, la pelirroja había rodeado la cintura de Buffy estrechándola hacia sí, casi sin dejarla moverse y le desabrochó el botón del vaquero.

Para cuando llegaron a la habitación, las tres se habían quitado las camisetas, que estaban esparcidas por el suelo del apartamento. Los pantalones corrieron la misma suerte. Una vez ya en ropa interior, Faith aprovechó para acercarse a la rubia y volver a juntar sus labios en un beso salvaje. Apenas podía controlarse, cuando Buffy se encontraba tan cerca de ella y con tan poca ropa. Y esos labios… la volvían loca, era algo que no podía evitar. Llegaron a la cama, Faith se sentó sobre las piernas de la rubia mientras le besaba el cuello.

Destiny no perdió el tiempo y se subió en la cama y se puso justo detrás de la espalda de Buffy, jugando al otro lado del cuello de esta. La rubia tenía las manos en el musculoso culo de Faith, mientras escalofríos recorrían todo su cuerpo y casi sin poder evitar gemidos ahogados, que pugnaban por salir por su garganta. Mientras intentaba controlar su cuerpo, subió sus manos hasta la línea de las braguitas de la morena y se las fue bajando poco a poco. La pelirroja le quitó el sujetador a la rubia y esta a Faith, quedando así, completamente desnuda encima de ella que se corría sin poder evitarlo.

Se dio la vuelta, quedando la morena tumbada bajo. Esta le acabó de quitar las braguitas que aún llevaba puestas y se tumbó a su lado, pasando su mano por la zona sensible de su compañera, haciendo que se estremeciera bajo su tacto. Destiny se puso al otro lado, quedando la rubia en medio de las dos.

Ambas chicas siguieron dándole besos en el cuello, mientras sus manos recorrían ansiosas sus cuerpos desnudos, disfrutando cuando acariciaban suavemente los duros pezones de la otra, escapándoseles sonoros gemidos, que eran incapaces de controlar.

Buffy pensaba que explotaba. Habían sido demasiados los precalentamientos. Que si en el bar, que si de camino a casa, que si un beso por aquí, otro por allá, que si todos iban a su cuello. Era demasiado para ella y sino entraba alguna de las dos, no se haría responsable de sus actos.

Como si le hubiese leído el pensamiento, la morena la penetró con los dedos, haciendo que se estremeciera y gimiera en su oído. Esto provocó que Faith se corriera. Estaba realmente caliente. Y Buffy tampoco es que la ayudase mucho, pasando su mano constantemente por su muslo, subiendo y bajando, rozando casi su parte más sensible en ese momento. Le dirigió una mirada de soslayo a la pelirroja y le cogió la mano, no se aguantaba más. Destiny se dio por aludida, pero la rubia fue más rápida y la penetró antes de pudiera mover su brazo en dirección a la morena.

Cuando se recobró, penetró a Faith, que se encontraba realmente desesperada, ya que la habían dejado la última. Cuando la pelirroja entró en ella, se giró hacia Buffy y entrelazaron sus lenguas en una lucha interminable, por ver quien era la más fuerte. Mientras, sus dedos se movían dentro de ellas y sus corazones palpitaban incontrolados en sus pechos. Decían palabras sin sentido alguno en medio de un mar de gemidos, estremecimientos y sensaciones que las abrumaban por completo, dejándolas sin consciencia alguna y disfrutando del momento como nunca lo habían hecho antes.

A medida que subían la velocidad con que movían sus dedos, se estremecían más. Pedían bocas a las que besar. Sus manos se movían frenéticas mientras subían y bajaban por sus cuerpos desnudos. Masajeaban sus pechos, jugueteaban con sus pezones, arrancándoles gemidos de placer y con sus lenguas lamían el cuello de la que tenían al lado.

La rubia iba de una boca a otra, ya que ambas cazadoras reclamaban de sus caricias y atención. Empezaban a notar como llegaban al clímax. Cada vez se corrían más y sus dedos se movían frenéticamente dentro. De sus bocas se escaparon gemidos incontrolados, echaron sus cabezas hacia atrás y arquearon sus espaldas, mientras un intenso placer recorría sus cuerpos y las embriagaba.

Salieron despacio y se tumbaron boca arriba. Respiraban entrecortadamente y sus corazones latían rápidamente. Intentaron volver a tener un pulso normal, mientras la rubia pasaba su mano por los abdominales, acariciándolos, subiendo hasta sus pechos y finalmente hasta su rostro. Le giró la cara y la miró directamente a los ojos. Esta le devolvió la mirada, mientras se perdía en esos ojos azules que tanto le gustaban.

Lo hicieron varias veces en la cama, para luego volver a pasar a la ducha y de ahí al sofá. En resumen, fue una de las noches más intensas que habían vivido y experimentado hasta entonces. Las sensaciones que les sobrevinieron… eran incapaces de explicarlas con palabras.

Para Buffy había sido la mejor noche de su vida, mientras que para Destiny había sido insuperable. Estaba realmente feliz, por fin se había acostado con la rubia y tenía que repetirlo como fuera, aunque lo más inesperado había sido acostarse también con la morena, que para ser sinceros, no lo había hecho nada mal. Pero Faith tenía en mente otras cosas. Era ya la segunda vez que había tenido sexo con la rubia ¡y vaya sexo! ¿Había algo que no supiera hacer podidamente bien? Ya no podía seguir negando, sin engañarse a sí misma, que sentía algo por Buffy. Y era algo realmente fuerte, muy fuerte, sobre todo para tratarse de ella, de Faith Lehane. Y este sentimiento se había visto incrementado, por otro. El de no querer compartirla con la pelirroja. No había sido el simple polvo de una noche y nada más, bueno, los simple polvos, había sido, al menos para ella, algo más. A pesar de no querer compartirla, había sido su única excusa que se le había ocurrido para estar con ella, aunque ella conllevase también a Destiny.

Esa sensación de cuando el corazón te da un vuelco cada vez que la ves, o se te encoje cuando ves que con la persona con la que está no eres tú y piensas que se te va a escapar de las manos, o todas esas mariposas que revolotean incontrolablemente en el interior de tu estómago cuando se te acerca, te habla o simplemente te mira y te sonríe o todo a la vez, empiezas a pensar que las piernas te van a fallar y que te vas a caer de un momento a otro, te sudan las palmas de las manos o cuando esa estúpida sonrisa se te dibuja en el rostro y parece que no se puede borrar. Como odiaba esa sonrisa… pero era incapaz de de quitársela cuando la veía cada mañana, completamente dormida y con ese pijama tan gracioso de conejos rosas que, si lo viese Anya, muy posiblemente le prendería fuego para luego enterrar las cenizas a cien metros bajo tierra como mínimo, para que nadie pudiese recuperarlo jamás. Pero aunque odiara todas esas sensaciones, no podía vivir sin tenerlas o sentirlas, sabiendo que la rubia se las provocaba, todas y cada una de ellas.

Con estos pensamientos, abrazó a la rubia, que aún seguía un poco aturdida, le dio un tímido beso en la espalda y apoyó la cabeza en el hueco entre el cuello y se quedó dormida, pensando, como no, en Buffy.

-Mmmm…- se puso la mano en la frente y cerró los ojos- qué dolor de cabeza…- se puso los dedos índice y pulgar en el puente de la nariz, apretando ligeramente. -No me acuerdo absolutamente de nada… creo que anoche bebí demasiado… la cabeza me da vueltas, todo me da vueltas…- intentó incorporarse -mala idea, lo mejor será que me quede tumbada que bastante mareada estoy ya como para ir moviéndome demasiado. ¿Por cierto, donde estoy? Por que esto no es el sofá…- levantó la vista y vio que estaba en medio de la cama y que no estaba sola -definitivamente esto no es el sofá-. Después de un rato de haber estado divagando, se dio cuenta de que estaba tapada con la sabana y sus peores temores pasaron por su mente. Miró por debajo de esta y vio que SÓLO llevaba una SÁBANA, pero eso no era todo, no estaba sola. Dos pares de piernas desnudas descasaban a su lado, haciendo realidad sus peores temores. -Vale… recapitulemos. Estoy en la cama de nuestro apartamento, que gracias a Jack no es el de otra persona, completamente desnuda y con dos personas a mi lado. Estoy soñando-. Se pellizcó -¡Au! Vale, no estoy soñando… ¿Tanto bebí anoche? Esto no me puede estar pasando a mí…-.

B: ¡Joder! –se miró el brazo. Una pequeña marca roja empezó a hacerse visible-. Genial… lo que me faltaba…

F: ¿Ya es de día…? Hummm… -una dormida Faith levantó la cabeza a su izquierda con los ojos llenos de legañas y unas ojeras que le llegaban hasta los tobillos-.

B: ¿Faith? –Su semblante cambió por completo, aunque no sabía si eso era bueno o malo- ¿eres tú?

F: No… -dijo con sarcasmo- soy el fantasma de tus navidades pasadas, no te jode. ¡Pues claro que soy yo, B!

B: Entonces… -algo a su derecha se revolvió. Empezó a entender y una expresión de terror cruzó su rostro- no puede ser… dime que no.

F: ¿De qué estás hablando?

B: ¿Quién está aquí a mi lado? –Dijo en un susurro señalando a un bulto a su lado derecho-.

F: ¿En serio no lo sabes? ¿Estarás de broma, no?

B: Sí, pero es que no quiero decirlo en voz alta… -antes de poder continuar con la frase, una maraña de pelo pelirrojo asomó por debajo de las sábanas-. Destiny…

D: Mmmm… buenos días… -dijo en un bostezo-.

-¡Esto no me puede estar pasando a mí! Con Faith aún… ¡¿pero con Destiny? Vale… es una situación muy realista, pero a ver, hagamos memoria- poco a poco, imágenes fugaces de la noche anterior, fueron pasando por su cerebro como flashes. Cuando estaban en el pub bailando, la increíble manera de besar de la morena, el baile de lenguas que llevaban las tres de camino al apartamento, Destiny en ropa interior, ella en ropa interior, Faith en ropa interior encima de ella… -vale, vale… ¡centrémonos en lo importante! No hay que irse por las ramas si quiero sacar algo en claro de esto. Está claro, que ayer fue noche de alcohol y desenfreno, pero sobretodo de…- era incapaz de pensar con claridad en ese momento y más si se trataba de esa palabra en concreto. Se le había secado la boca con tan sólo recordar pequeñas partes de anoche e intentaba serenarse para que las otras no se dieran cuenta –sexo. Las tres. Las tres juntas. Con Destiny. Con Faith…- Una sonrisa bobalicona se le dibujó en el rostro y con este último pensamiento, se perdió-.

F: ¿B? –Le movió la mano delante de la cara repetidas veces sin obtener respuesta alguna- ¿Buffy? ¿Estás aquí?

B: …

D: ¿Estará bien? ¿Buffy? –La zarandeó un poco sin conseguir nada- empieza a preocuparme. Esa sonrisa que tiene me está poniendo los pelos de punta. ¿En qué estará pensando?

F: Vete tú a saber. Es Buffy, cualquier cosa que le haga feliz por lo que veo. Dejémosla, ya reaccionará, esa sonrisa me está poniendo nerviosa.

D: Se me ocurre una idea… -sin esperar respuesta ni explicar nada a la morena, se abalanzó sobre la rubia, plantándole un beso en los labios-.

F: ¡¿Pero qué coño…? –la morena estaba que flipaba en colores plastidecor mientras observaba estupefacta la escena que tenía delante de sus ojos. Pero para su desgracia funcionó y Buffy reaccionó-.

B: ¡¿Pero qué coño estás haciendo? –La rubia acabó la frase que Faith había empezado, apartando de un empujón a Destiny-.

D: Es que estabas en shock… -le puso ojitos-.

B: Ammm –estaba siendo una mañana muy, muy, muy rara-. Estás bien. ¿Y si desayunamos?

D: Me parece bien –dijo resplandeciente la pelirroja. La morena estaba apunto de estrangularla cunado se quedó a cuadros a raíz de la frase de Destiny- ¿Oye, sabéis dónde están mis bragas?

Venga ya…

B: Nup –movía la cabeza de un lado a otro evitando cualquier mirada, mientras le subían los coloretes-. Aunque no creo que sea muy difícil ¿no? –se asomó por encima de la cama y vio la ropa de las tres tirada en el suelo. ¡Era imposible encontrar ahí nada!- Vaya… ¿Y cómo lo hacemos?

D: Pues…

F: ¡Pero qué pudorosas! ¿Después de lo de anoche y me venís con estas? No hay quien os entienda… -se levantó de la cama tal y como su madre la trajo al mundo y se puso a revolver entre la ropa mientras murmuraba para sí-. Esa estúpida pelirroja… ¡Ajá! –Levantó unas braguitas negras zarandeándolas en el aire- ya lo tengo todo. Cuando gustéis, salís y desayunamos.

Después de diez minutos, las otras dos chicas salieron de la habitación riendo y haciéndose bromas. Era una escena inaguantable. La morena se puso enferma nada más verlas delante de sus narices, ya que Destiny no se cortaba ni un pelo -¡Pero mira qué es descarada! ¿Ya podría cortarse un poco delante del resto no? En fin… lo mejor será dejarlo pasar, POR AHORA. Pero esto no se va a quedar así. Por encima de mí cadáver-. Desayunaron y decidieron que ya se pondrían después del fin de semana. Así descansaban y se daban una vuelta por la ciudad. Era un plan que les rondaba por la cabeza desde que llegaron a Nueva York. La habían visto en películas, revistas y series de televisión. Era una de las ciudades más conocidas del mundo, y les hacía ilusión darse un garbeo por las tiendas y a lo mejor ir al cine. Pero lo primero era darse una siestecita ya que la cabeza les daba vueltas, sobre todo a Buffy, que era la que más había bebido.

Durante todo el día, Destiny estuvo encima de Buffy, coqueteando y jugueteando con ella. Que si una carantoña por aquí, que si un piropo por allá, que si te cojo la mano y te digo no se qué. La verdad era que Faith estaba hasta las narices de la pelirroja, pero no se quedaba atrás y lo hacía de una manera más sutil. Estaba claro que no iba a dejarle el camino fácil a la pelirroja y más si se trataba de Buffy. No le parecía nada bien que para Destiny sólo fuera un jueguecito o la manera de pasarlo bien una noche, un ratito o lo que fuera. No lo iba a permitir. Aunque tenía que reconocer que era eso lo que hacía ella normalmente con los chicos y para que mentir, con alguna que otra chica también lo había hecho. Eran, de usar y tirar. Pero es que Buffy… con ella todo era diferente, no era lo mismo, simplemente algo mucho más grande y sincero.

Por la mañana estuvieron dando un paseo por la enorme ciudad. Fueron a la Gran Manzana. Se fascinaron con sus lujosas y enormes tiendas y para almorzar se compraron el típico perrito caliente con kétchup y mostaza.

Hacia la hora de comer, se dirigieron a un chino, ya que se morían de hambre y tampoco tenían muchas ganas de pensar en un sitio. En lo que sí que estaban todas de acuerdo era que sólo tenían dos opciones: el chino o el McDonald's. Descartando este último sin pensárselo dos veces. Bastantes guarradas comían ya de por sí en el piso, como para ir ahora a un restaurante de comida basura. Además de que tenían que cuidar lo que comían.

F: Tengo hambre… -se quejó- tendría que haberme pillado otro perrito… -se le hacía la boca agua con tan solo pensar en comida- mira que estaba bueno…

B: ¿Tengo que pedir un cubo o vas a dejar ya de babear?

F: Ja ja ja me parto…

B: Mira que eres gorda… siempre pensando en comida.

F: Es lo que tiene –dijo sonriendo. Le dio un golpecito con el pie por debajo de la mesa de forma cariñosa, a lo que la rubia le correspondió con otra sonrisa-. Además, ¿me vas a negar que no te estás muriendo de hambre? –Las tripas de la rubia se quejaron- ya decía yo…

B: Vale, vale… estoy hambrienta. Me has pillado –dijo con una sonrisa de oreja a oreja-.

D: No eres la única –la pelirroja se había sentado al lado de Buffy, mientras que la morena lo había hecho enfrente-. No creo que tarden mucho más en traernos la comida ¿no?

F: No lo sé, pero haber si se dan prisa… -su estómago rugió-.

Cinco minutos después, la comida estaba en la mesa y todas estaban con el tenedor y el cuchillo, en este caso los palillos, en ristre, preparadas para abalanzarse sobre sus platos, dispuestas a no dejar ni las migas. Estuvieron hablando un rato, charlando y comentando. Después de haber acabado de comer, decidieron ir a ver una película al cine, ya que hacía mucho tiempo que no iban. El problema llegó cuando tuvieron que ponerse de acuerdo en cuál irían a ver, ya que cada una decía una diferente y la elección de cada una no satisfacía a las otras dos. Acabó ganando la morena al típico juego de "piedra, papel o tijera", así que, para su mala suerte, les tocó ir a ver una de miedo a pesar de los gruñidos de resignación de las otras dos a lo que Faith les respondió con una amplia sonrisa de satisfacción.

Compraron las entradas y se dirigieron a por palomitas, algo de chuches y un refresco. La comida les había sabido a poco y tenían más hambre. Se fueron directas a la sala que les tocaba y pillaron un buen sitio, ya que no estaban numeradas. Faith y Destiny tenían muy claro donde se iban a sentar y aunque las dos querían ganar, decidieron que lo mejor sería que Buffy se sentase en medio de las dos. Sin que ésta se diera cuenta, entre las dos, consiguieron que se pusiera en medio de estas, estando así, todo el mundo feliz. Nada más se apagaron las luces, la pelirroja aprovechó la oportunidad para meter mano a la rubia que, para ser sinceros, no le importaba en absoluto.

La mano de Destiny se posó en su muslo, dejándola reposar durante un rato, comprobando que Buffy no se la retiraba de un manotazo, para luego acariciarlo suavemente, subiendo y bajando a lo largo de la pierna, hasta llegar demasiado arriba para el aguante de la rubia que no pudo evitar el impulso, tomando su cara con las manos y juntando sus labios en un húmedo beso, donde sus lenguas luchaban por vencer a la otra juguetonas.

Al otro lado, la morena miraba completamente estupefacta la escena ante unos incrédulos ojos, incapaz de creerse lo que estaba viendo. Sin que las otras dos se dieran cuenta, ya que se había puesto al lado de las escaleras, se levantó y salió de la sala, todavía aturdida, sin saber donde dirigirse en una ciudad tan grande como era Nueva York.

Cuando superó el shock, decidió que lo mejor sería ir a dar una vuelta y despejarse. Luego llamaría a Angel, necesitaba hablar con alguien; y si eso, después al cementerio, necesitaba desahogarse y quitarse ese puñal que tenía clavado, a traición, en la espalda.