Capítulo 12: "El alma"
We'll do it all
Lo haremos todo
Everything
Todo
On our own
Por nuestra cuenta
La pelirroja abrió la puerta del baño. Un pequeño hilo de luz y el sonido del agua corriendo llegaron hasta ella. Por algún motivo que desconocía, su cuerpo no respondía como ella quería. Estaba inmóvil, delante de la puerta, viendo a través del pequeño haz de luz, cómo la rubia se enjabonaba su cuerpo desnudo. Se la veía bastante preocupada y a la vez pensativa. Destiny empezaba a notar como un calor abrasante se apoderaba de su cuerpo y lo recorría de arriba abajo. Con la vista que tenía delante, pudo notar cómo su ropa interior empezaba a humedecerse. Estaba claro que una oportunidad como esa solamente se presentaba una vez. Era cruel pensarlo, pero ahora no estaba la morena y tenía que aprovecharlo. Sólo estaban Buffy y ella. Además, estaba casi segura de que la rubia sentía algo por ella. Aunque estaba claro que tenía que sentir algo también por Faith. Para qué negarlo. Pero eso era algo que se le escapada de las manos y no lo podría evitar por mucho que quisiera. Podía notar el fuerte lazo que las unía.
Abrió un poquito más la puerta. Parecía que su compañera estaba tan sumamente enfrascada en sus pensamientos que no se daba cuenta de que estaba siendo observada detenidamente. La pelirroja podía ver claramente el cuerpo que tanto deseaba y con el que tantos sueños había tenido. Estaba magnífica e imponente, como siempre. Su cuerpo de complexión atlética, sus sedosos y firmes pechos, sus piernas, sus brazos, sus labios…
We don't need
No necesitamos
Anything
Nada
Or anyone
O a nadie
… toda ella era perfecta. Cada centímetro de su cuerpo, de su piel, de su pelo… era algo que deseaba con todas sus fuerzas. Saborearla, tocarla, todo. La primera vez fue genial, aunque tuviera que compartirla con Faith. Sin embargo, ahora podría disfrutarla y tenerla para ella solita. No podía negar que entre Faith y Buffy había una especie de conexión realmente fuerte. Ella también la sentía, y notaba como que estaba conectada con ellas, pero no era la misma intensidad que la de las otras cazadoras.
Muy despacio abrió la puerta lo suficiente para colarse dentro y la cerró tras de sí. Al escuchar la puerta, la rubia se asomó para ver quien había entrado. Para su sorpresa, observó cómo la pelirroja empezaba a desnudarse muy lentamente para disfrute de sus ojos.
Primero se deshizo de su camiseta, dejando así, al descubierto sus firmes pechos, todavía cubiertos en gran parte por el sujetador. Se desabrochó el cinturón y, acto seguido el botón del pantalón. Con unos suaves movimientos de cadera, éstos cayeron al suelo y los dejó a un lado. Algo dubitativa, se acercó un poco más hacia donde estaba Buffy, quien todavía no daba crédito a lo que estaba viendo. Aunque no por eso, lo disfrutaba menos. Sin embargo, se dejó llevar por el momento. Estiró los brazos hasta alcanzar a Destiny, atrayéndola hacia sí, para poder entrar en contacto con la suave piel de la pelirroja que, al notar la de Buffy, se erizó…
If I lay here
¿Y si me tumbara aquí
If I just lay here?
Y si sólo me tumbara aquí?
Would you lie with me
¿Te tumbarías conmigo
And just forget the world?
Y simplemente olvidarnos del mundo?
… para qué mentir, tanto Faith como Destiny le gustaban y ambas se morían por ella, ¿por qué no aprovecharlo? Estaba a gusto tanto con una, como con la otra, ¿por qué tenía que renunciar a una de las ellas, pudiendo tener a las dos?
La rubia empezó a dejar tiernos besos en el cuello de Destiny, mientras sus manos recorrían cada centímetro de su espalda, hasta llegar al cierre del sujetador, soltándolo al momento y dejando por fin al descubierto, sus ya de por sí duros pezones. Sus manos siguieron bajando, mientras sus bocas se encontraban y sus lenguas se entrelazaban. Suavemente, Buffy fue bajando la única prenda de ropa que le quedaba puesta a la pelirroja y, una vez se hubo deshecho de ella, la atrajo más hacia sí, metiéndose las dos por completo en la ducha.
El agua caía sobre sus cuerpos desnudos, resbalando y haciéndolas gemir al contacto con su piel. Sus cuerpos se rozaban el uno contra el otro, sus labios se buscaban deseosos para encontrarse en un salvaje beso, sus manos recorrían cada centímetro de su piel, mientras sus ojos dirigían intensas miradas a los de su compañera. Sólo estaban ellas, nadie más. La pelirroja había apoyado a Buffy contra la fría pared del baño y recorría con cierta impaciencia su cuerpo desnudo. Sus miradas se encontraron durante una fracción de segundo, para después volver a unir sus húmedos labios.
Las dos sabían que habían sentimientos de por medio. No tan fuertes como los que sentía por Faith, pero aún así la rubia sentía algo por Destiny. Parecía que era algo inevitable tratándose de cazadoras. ¿Para qué iba a negarlo? Estaba a gusto con la pelirroja y disfrutaba de su compañía tanto como la de Faith. Sabía que con Destiny todo era más fácil, ya que ella no dejaba de hablarle de un día para otro sin motivo alguno, no la rehuía cuando tenía un problema y no tenía una gran pared amurallada levantada a su alrededor. Sin embargo, sentía que las necesitaba a las dos. Aunque, sabía de sobra que en algún momento tendría que decidir y no estaba preparada, no todavía. Cada una tenía unos atributos diferentes a la otra. Y a pesar de lo mucho que se quejaba de la tozudez y cabezonería de Faith, era lo que más le gustaba de su personalidad. Eso y que muchas veces actuaba sin pensar. Definitivamente, eso era lo que más le gustaba. Por lo que había podido ver de Destiny, era bastante diferente a la morena. No tenía reparos en decir lo que le pasaba por la mente y no era cabezota para nada. Podía llegar a ser un poco pesada y una especie de secretismo parecía envolverla, lo que la hacía más atractiva y misteriosa. Sabía que la decisión sería difícil, pero ahora mismo le resultaba imposible. Tanto la una como la otra, la completaban.
(Mansión Webber, Nueva York)
La morena se vio completamente acorralada en una esquina por los tres vampiros que habían entrado por la puerta del despacho. Tenían cara de pocos amigos (como es muy habitual entre ellos y más cuando irrumpes en sus propiedades) y le enseñaban unos dientes perfectos y puntiagudos de forma amenazante. Sin embargo, no fue eso lo que le llamó la atención. Eran vampiros, eso estaba más que claro, pero no eran vampiros corrientes como a los que se enfrentaba de normal en un cementerio. Estos eran diferentes. Sus rostros perfectos y puntiagudos, excesivamente blancos para su gusto… definitivamente había dado con el clan O'Halley. Lo que le hizo recordar sus dos última palizas. Tendría que andarse con mucho ojo sino quería acabar como entonces. Pero la realidad era que no tenía ni puta idea de cómo iba a sortearlos y salir por la puerta, intacta. Además, si ellos estaban allí, lo más probable era que el resto también lo supieran. No podía estar más jodida y, sin embargo, no hacía más que pensar en Buffy.
Empezaba a darse cuenta de lo mucho que la necesitaba en un momento así y de lo inconsciente que había sido. ¿Por qué se habría ido dejándola en ese estado? ¿Y si no se recupera? ¿Por qué la habría dejado con Destiny? No hacía más que recordar su pequeño encuentro en el baño días atrás. Empezaba a notar ese calor que recorría todo su cuerpo nada más pensarlo. Y la situación en la que se encontraba no ayudaba mucho, ya que cuando luchaba, ese calor se hacía casi irresistible y ahora mismo no tenía nadie con quien poder calmarlo. Tampoco es que pudiera satisfacerse ella misma. No, definitivamente no era el mejor momento. Sus pensamientos empezaban a desviarse del tema principal y desvariar en esa situación no era nada bueno. Sacudió la cabeza e intentó concentrarse en los tres gorilas que tenía delante. Y que su ropa interior acabara completamente húmeda, era algo que no había podido evitar. Era el resultado que obtenía siempre que pensaba en Buffy.
F: Bien… ¿y ahora qué? –dijo en un susurro. Si iban a luchar, iba a tener serios problemas.
V1: ¿Así que ya has conseguido burlar nuestra seguridad y entrar? –dijo en una mueca, enseñando los dientes-. Has sido más rápida de lo que pensamos.
La morena lo miró estupefacta, sin entender nada. Pasaba la mirada de uno a otro, y no hacía más que observar cómo sus sonrisas diabólicas se ensanchaban cada vez más.
V2: Te estábamos esperando… -Faith no pudo más que levantar una ceja y poner cara de póker.
F: ¿De qué coño estás hablando?
V3: El Sr. O'Halley quiere verte, acompáñanos.
F: Vas listo si piensas que voy a ir sin más –cada vez entendía menos a los vampiros.
Había sido pillado por sorpresa. ¿Quién lo iba a decir? No lo podía entender. Estaba todo más que calculado. ¡Era más inteligente que ellos! Aunque esta vez parecía haberse equivocado, ya que, al final, quien había sido pillado había sido él, y no ellos. ¿Quién le iba a decir que al final acabaría siendo atrapado por los de su misma especie? Ni que fuera la primera vez. Siempre que le habían atrapado había sido porque se había dejado y, sin embargo, ahora, después de tantos siglos de experiencia, lo habían cazado como cuan principiante.
Iba acompañado por dos gorilas más grandes que él, y eso ya era decir, y delante de ellos, iba uno más bajito que parecía ser el que mandaba de los tres. Lo raro era que no le habían maniatado ni nada por el estilo. ¿De verdad pensaban que no iba a intentar escaparse? Pues lo llevaban claro. Aunque… viendo lo visto a lo mejor valía la pena seguirles el rollo y ver que estaban tramando. Pero luego recordó que Faith se había escabullido y lo mejor sería ir a buscarla. Con la mirada tanteaba posibles formas y lugares por donde salir corriendo y perderlos de vista. A lo lejos había un par de árboles de los que podría sacar buen provecho.
V1: Yo de ti ni lo intentaría –se le quedó cara de póker.
A: [Ni que pudiesen leer mentes. Un momento, sí que pueden. Mierda…] ¿Me hablas a mí? –se hizo el remolón, recobrando la compostura.
V2: No te hagas el gracioso –rugió el vampiro de su derecha.
V1: Sabemos lo que planeas y no funcionará –hizo una pequeña pausa-. Si hubiésemos querido ahora mismo estarías muerto y hecho cenizas en el suelo. Pero el Sr. O'Halley te quiere vivo y sin "ataduras". No sé si me comprendes –rieron los tres vampiros.
A: Qué chistosos…
Siguieron andando por el bosque en silencio. Solamente se oían sus pasos y el sonido del viento al pasar a través de las hojas. Por su mente no hacían más que rondar pensamientos de lo que pudieran estar tramando y lo que más le molestaba era no saber el por qué. Le gustaba saber o, por lo menos, intuir lo que pudiese pasar. Pero en este caso estaba complemente sin pistas. Y, además, no sabía qué había sido de Faith. Seguro que había hecho alguna de las suyas y necesitaría ayuda. Esa cabezota y terca mula… ¬¬ ¡Era imposible! Cuando se le metía algo entre ceja y ceja no había nadie que la parase o la persuadiese. Más de una vez, esa tozudez tan característica suya, la había puesto en un apuro.
Después de lo que le pareció una eternidad andando, llegaron a la misma puerta en la que había encontrado por primera vez a la morena. Ahora que se fijaba mejor, podía decir que era una de las puertas más grandes que nunca había visto, y estaba llena de florituras. –Vaya clan de mariquitas… fíjate tú, cuantas chorraditas tienen en la puerta. Quien lo iba a decir de un clan tan maligno y perverso…-. Se abrieron las puertas y entraron.
F: ¿Estaréis de broma, no? –seguía en posición de defensa. Cuando se trataba de vampiros, toda precaución era poca. Y más con estos.
V1: ¿Vamos a tener que llevarte a la fuerza?
F: ¿Tú qué crees? –sonrió.
V2: Tú lo has querido –se abalanzó sobre la cazadora.
G: ¡Quietos! –se puso entre los dos-. Aquí no va a luchar nadie.
Una chica alta, morena y muy esbelta, apareció en el umbral de la puerta. Faith se quedó clavada en el sitio, sin poder mover ni un músculo. Esa melena, esos ojos color de noche…
F: Tú… tú eres la perra que me atacó… -se tensó- … dos veces.
G: Vaya… veo que me recuerdas –sonrió-. ¿Me echabas tanto de menos que has tenido que venir hasta aquí? Qué detalle.
F: Que te jodan.
G: Veo que vienes peleona… Me gusta. Aunque pensaba que con lo de las últimas veces habrías tenido suficiente… veo que no. En fin… lo siento, pero ahora no es el momento. Nos están esperando.
F: Vas lista si crees que voy a hacerte caso y a acompañarte por las buenas.
G: Lo harás. No querrás hacer esperar a nuestro invitado estrella ¿verdad?
(Apartamento cazadoras, Nueva York)
I don't quite know
No sé muy bien
How to say
Decir
How I feel
Cómo me siento
El agua recorría sus cuerpos desnudos. Buffy había arrastrado a la pelirroja hacia sí. Ésta estaba centrada en el cuello de la rubia, quien había tirando hacia atrás la cabeza, cerrando los ojos y disfrutando de las caricias que Destiny le estaba haciendo. Sus manos recorrían de arriba a bajo la espalda de su compañera, disfrutando de la sedosa piel y el suave tacto que se extendían bajos sus yemas.
Destiny dejó el cuello de Buffy para centrarse ahora en su lóbulo izquierdo. Sus manos colocadas en la cintura de la rubia, bajaron hasta su cadera, haciendo pequeños patrones con los dedos. Buffy juntó más sus cuerpos con ansia, deseosa de sentir cada centímetro de la pelirroja, empezando así a moverse, a un ritmo lento, frotando sus clítoris. La pelirroja dejó escapar un gemido entre dientes, y se fue en busca de los labios de su compañera, juntándolos en un salvaje beso, lleno de deseo y lujuria.
Sus cuerpos ardían bajo el tacto del otro, sus manos buscaban ansiosas partes inexploradas y sus lenguas batallaban por mostrar quien era la más fuerte. En un movimiento rápido, Destiny había pegado la espalda de Buffy contra la pared, rompiendo así el contacto entre ambas. La rubia se quejó y mirándola salvajemente a los ojos, sonrió. Acto seguido, centró toda su atención en uno de los duros pezones de la rubia, que gimió cuando Destiny lo mordisqueó suavemente, yéndosele el enfado. Sus manos acariciaban su vientre, bajando hasta la primera línea de bello, provocándole estremecimientos.
Buffy se dejaba hacer, disfrutando del momento. Sin embargo, no podía evitar sentirse culpable. Tenía la sensación de estar traicionando a Faith. Le gustaban las dos, de eso no había duda alguna. Pero tenía que admitir que con Faith era diferente. Completamente distinto. Eran muchos los años y las experiencias vividas por las dos. Era difícil para ella no pensar en la morena, en lo que estaba haciendo y en lo mucho que lo estaba disfrutando. De todas formas, Faith no estaba, había salido corriendo, otra vez, y no podía estar esperándola para siempre. Si había alguien que quisiera estar con ella, no iba a renunciar a ello.
La pelirroja había estado pasando de un pezón a otro, mordisqueándolos y lamiéndolos a su antojo para el disfrute de Buffy. Después de juguetear con ellos, Destiny fue bajando por el perfecto vientre, plantando besos hasta llegar a la línea de bello púbico. Buffy bajó la mirada para encontrarse con la de su compañera, quien se la devolvía con una ancha sonrisa en el rostro. Posicionó sus manos a ambos lados de su cadera y se centró en lo que tenía delante. Llevaba semanas queriendo saborear a la rubia y, ahora al fin, iba a poder comprobar a qué sabía realmente. Podía notar que la rubia estaba un poco tensa y nerviosa. Sus músculos se tensaban ante la idea. Destiny bajó y subió sus manos a lo largo de sus muslos, intentando relajarla un poco, lo que pareció funcionar, ya que abrió las piernas para ella.
Tenía ante sí, lo que para ella podía considerarse el cuerpo de una diosa, completamente desnudo y esperando ansioso algún movimiento por su parte. No quiso hacerla esperar y procedió a darle el mayor placer que nunca nadie le hubiese dado. Con rápidos besos cubriendo la zona de su vientre, mientras sus dedos jugueteaban con su clítoris y tentaban su entrada. Buffy había colocado sus manos sobre la cabeza de Destiny, instándola a que siguiera lo que estaba haciendo. Después de haber preparado bien el terreno, la pelirroja dejó el vientre que estaba colmando de atenciones, para centrar su atención, en la zona que estaba realmente interesada. Lamió una sola vez el clítoris de Buffy, soltando ésta un sonoro gemido y estremeciéndose de puro placer. Después de la increíble sensación, la rubia empujaba, sin darse cuenta, la cabeza de Destiny hacia su, ya de por sí, húmedo coño, para que siguiera.
(Mansión Webber, Nueva York)
F: ¿Invitado? ¿De qué coño estás hablando?
G: ¿Qué gracia tendría si te lo dijera? Si quieres saberlo, tendrás que venir… -hizo una pausa-. Además, ya hemos dejado claro que no vamos a luchar contigo. Así que, ¿por qué no dejas de resistirte de una vez?
La morena la fulminó con la mirada. No quería tener que ir con ellos por las buenas. ¿Pero qué más podía hacer? No le quedaba de otra que hacerle caso. Por su mente no paraba de rondar la misma pregunta ¿Y si ese invitado era Buffy? ¿Iba a quedarse allí sin hacer nada al respecto? ¿Significaría eso que también habían capturado a Destiny? No podía jugársela de esa forma. Si las habían cogido, había sido todo por su culpa. Por haberse largado. No tenía otra que arriesgarse y hacer lo que le dijeran o la situación podría ponerse peor.
G: Tranquila, no es tu dulce princesita… ni tu otra amiga.
F: ¿Pero qué coño…? [¿Cómo ha sabido en quien estaba pensado?]
G: Eres como un libro abierto para mí –sonrió.
F: Cállate la puta boca y vamos –dijo entre dientes, fulminándola con la mirada.
G: Veo que por fin, has entrado en razón. Ya era hora –añadió después de una pequeña pausa.
F: He dicho que cierres la puta boca –no le gustaba que se metieran en su mente y mucho menos esa zorra.
Antes de que pudieran dar dos pasos, un chico moreno, alto y de ojos color de noche, entró.
G: Te he dicho que ya íbamos –dijo cansinamente.
E: No he venido por eso, hermanita –miró a Faith.
F: [¿Hermanita?]
G: Sí, somos hermanos –se giró hacia la morena, a la que se le quedó cara de póker-. ¿Entonces se puede saber a qué has venido? –se dirigió ahora hacia su hermano.
E: Padre ha llegado… y él, también –añadió.
G: Perfecto. Vamos, entonces [¿cómo lo ves? ¿Saldrá bien todo?]
E: [Mejor de lo que esperamos. Aunque, no te precipites –pensó rápidamente al ver la reacción de su hermana-, no siempre sale todo bien y lo sabes] Ezequiel, encantado –le tendió la mano a la morena.
Faith lo miró de arriba a bajo con cara de asco y le giró la cara.
G: Cuidado, que muerde –rió.
E: Sólo intentaba ser educado.
F: Vete a la mierda. ¿Te parece lo suficientemente educado?
E: Qué vulgar –dijo mientras salía del estudio, seguido de su hermana y Faith.
Those three words
Esas tres palabras
Are said too much
Se dicen mucho
They're not enough
Pero no son suficientes
A medida que avanzaban por los largos y amplios pasillos, Fairh se daba cuenta de lo enorme que era la mansión. Lo que había visto en sus sueños no era comparable a la realidad. Era como si hubiera visto un tour guiado desde el salón de su casa. Después de todo, una no podía fiarse de esos sueños proféticos, porque normalmente, se equivocaban. Aunque, había habido veces que les habían salvado el culo, como en esta ocasión, que le habían valido para entrar en la mansión. Sin embargo, también podría haberse tachado de suerte, quien sabe. Lo que le resultaba más extraño a medida que avanzaban, era esa chica. ¿Cómo había sido posible que hubiera adivinado lo que estaba pensando en tres ocasiones? Era muy extraño, aunque viendo lo visto de ese clan, todo parecía posible. ¿Podrían ser esos poderes de los que le había hablado Angel? No es que hubiesen hablado mucho, la verdad. Es más, no le había dicho nada de lo que podían hacer, simplemente le había dicho que eran muy poderosos y bla, bla, bla… Sino hubiese salido corriendo y le hubiese prestado más atención… Era un desastre. Siempre tenía que meter la pata. Ya fuera por una cosa o por otra. ¿Cuándo aprendería a estarse quietecita y a obedecer al resto? No siempre, pero sí cuando sus vidas pendían de un hilo, como ahora. Era algo que no podía cambiar por mucho que quisiese. Porque mira que lo había intentado veces, pero al final, no lo conseguía. En lo único que podía pensar en ese momento era en el invitado sorpresa y en Buffy. ¿Quién podría ser? Tenía que ser sincera. Mentiría si dijese que no le picaba la curiosidad por saber quien era. La perra esa sabía cómo llamar su atención. Lo que hacía más evidente los poderes ocultos de esos vampiros. Estaba realmente jodida.
Cuando las puertas se abrieron, lo primero que pudo ver fue una gran masa de vampiros que lo miraban desde todas partes. Todos tenían pintadas en sus rostros una amplia sonrisa que le dirigían con malicia. Estaba seguro de que algo se traían entre manos, ya que tantos vampiros juntos no podía ser nada bueno. Estaban todos repartidos a lo largo y ancho de toda la estancia. Mirase donde mirase, había alguno enseñándole los dientes.
Era increíble lo blancos que los tenían y lo mucho que parecía gustarles presumir de ello. Nunca, en sus muchos siglos de vida, los había visto tan blancos y perfectos como los tenía este clan. –Joder tío, ya me gustaría a mí tener esa dentadura tan perfecta, la de amantes que tendría-. No pudo evitar sonreír al pensarlo. Sacudió la cabeza e intentó dejar de desvariar. No era el momento más idóneo para ello, lo último que necesitaba era perder la concentración. Justo al final de las enormes escaleras, había un chico bastante alto, y más apuesto que el resto. Vestía un traje negro con una corbata roja –qué original- y tenía las manos entrelazadas delante, a la altura de su cadera. Lucía una apuesta sonrisa y unos preciosos ojos color noche que brillaban bajo la poca luz que iluminaba la estancia. Dio por hecho que se trataba del hermano mayor, Jason.
Parecía que estuviese al mando, ya que no se veían a la vista ni a sus hermanos pequeños ni al cabeza de familia. Sus gorilas lo acompañaron hasta el principio de las escaleras y lo dejaron allí, solo, para hacerse hacia los lados, perdiéndose entre la multitud de vampiros.
Jason empezó a bajar muy lentamente escalón tras escalón, mirándolo fijamente y sin parpadear en ningún momento. Empezaba a estar un poco incómodo, ya que no le gustaba ni un pelo que lo mirara de esa forma. Era como si estuviera analizándolo con un scanner de rayos X de arriba a bajo. Podía verse perfectamente reflejado en esos ojos color de noche, mientras un escalofrío recorrí su espina dorsal.
El vampiro seguía acercándose con una sonrisa siniestra pintada en el rostro. A pesar de lo esbelto y afilado que lo tenía, se podía ver claramente la maldad que lo envolvía. Le recordaba mucho a él cuando empezó sus años donde sembró el terror allá donde fuera. No eran muy diferentes. Lo que él fue tiempo atrás, ahora lo veía reflejado en otro de su especie, tan parecidos en algunas y tan diferentes en otras. Sin embargo, la sed de poder y las ganas de dominar a todo ser viviente es lo que más fuerte llama. Él lo sabía muy bien. Era una sensación fabulosa, hacías lo que se te antojaba y no respondías ante nadie, solamente eras tú y tus deseos. Sin embargo, no todo dura para siempre y sino, que se lo digan a él. Sobre todo cuando, mediante un hechizo le devolvieron su alma. Todas las maldades, todas las personas que había matado, toda la destrucción que había sembrado… todo, resonaba en su cerebro a todas horas, recriminándole, una y otra vez, lo que había hecho. Desde entonces vivió con la culpa. Al principio fue muy duro y se juró que jamás volvería a ser esa persona. Pero era imposible olvidar así como así, todas las vidas que había sesgado ya fuera por diversión o por alimentarse. Sus voces empezaron a resonar fuerte y claramente en su mente. Los gritos, las súplicas de sus víctimas pidiendo clemencia, sus llantos, sus rezos… todo volvía a estar fresco en su memoria y los recordaba como si fuera ayer. Incapaz de seguir aguantando tanto dolor, cayó de rodillas en el suelo con las manos tapándose los oídos, para no escucharlos. Cerró los ojos fuertemente, intentando dejar la mente en blanco, pero era imposible. Los gritos le estaban taladrado los oídos, dejándolo incapacitado y completamente indefenso. ¿Por qué no paraban? Seguía en el suelo revolviéndose, incapaz de escuchar otra cosa que las angustiosas súplicas de sus víctimas.
If I lay here
¿Y si me tumbara aquí
If I just lay here?
Y si sólo me tumbara aquí?
Would you lie with me
¿Te tumbarías conmigo
And just forget the world?
Y simplemente olvidarnos del mundo?
Desde que habían salido del estudio, habían subido y bajado varias escaleras, pasado varias estancias un tanto extrañas para su gusto y visto varios vampiros que se habían unido a la marcha. Eso más que una mansión, parecía un laberinto enorme. Después de un rato, salieron al vestíbulo, que ya le sonaba de algo por haber estado en uno de sus sueños, donde había un montón de vampiros congregados. Parecían estar absortos mirando algo muy interesante, ya que no se percataron de su presencia. Fue entonces, cuando escuchó unos gritos que le habían pasado desapercibidos en un principio, pero que ahora los escuchaba claramente. Su rostro parecía expresar su miedo, ya que la chica a su lado la miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Los hermanos empezaron a abrirse camino entre tanto vampiro, sin perderla de vista en ningún momento. A medida que se acercaban al griterío, éste se hacía más fuerte. Su rostro empezó a cambiar y en un abrir y cerrar de ojos, se puso pálida. Se quedó paralizada por unos segundos, hasta que un grito más fuerte de lo normal, la hizo reaccionar. Antes de llegar al centro de todo el tumulto, salió corriendo y gritando.
F: ¡Angel! –se puso de rodillas a su lado- ¡Angel!
El vampiro se revolvía de puro dolor en el centro de la estancia. Cuando había salido corriendo, los hermanos se habían reunido con otro que estaba a escasos pasos de ellos, mirando fijamente a Angel y sonriendo, enseñando los dientes.
F: ¡¿Angel, qué te pasa? –lo zarandeó, intentando que reaccionara de alguna manera. Pero era imposible. No servía de nada.
A: ¡NO! ¡PARA!
F: ¡¿Qué pare el qué? –le cogió el rostro entre sus manos para que le mirase, pero tenía los ojos cerrados- ¡Angel!
A: ¡HAZ QUE PARE! –gritó desesperado.
Faith levantó la cabeza y vio que el chico más alto no había retirado la mirada de Angel en ningún momento. Ni si quiera para parpadear. Fue entonces cuando recordó su conversación con los otros dos. En tres ocasiones, la chica había sabido lo que estaba pensando. En un principio había pensado que era pura coincidencia, porque la tercera vez era lógico que su rostro hubiera expresado algún tipo de desconcierto al escuchar la palabra hermana.
Pero la primera y segunda vez… era imposible que lo hubiese adivinado por mera casualidad. ¿Cómo era posible que supiera que estaba pensando en Buffy y Destiny? ¿Y lo del libro abierto? No podía ser. Estaba claro que no eran vampiros normales y que lo que le estaba pasando a Angel tenía que ver con uno de ellos. Y estaba casi segura que el que más papeletas tenía para ese cometido era el que parecía más mayor.
G: Mierda –dijo en apenas un susurro.
E: ¿Qué pasa?
G: Lo ha averiguado.
E: ¿El qué?
Su respuesta llegó cuando la morena se levantó del lado de Angel y se fue directa hacia ellos, con decisión y cara de pocos amigos.
F: ¡¿Qué le estás haciendo? –se dirigió hacia Jason.
E: Oh, mierda –los hermanos se movieron para ponerse entre su hermano mayor y la morena-. Parece que al final, no es tan estúpida como pensabas, Gabrielle.
G. Cállate
F: ¿Qué estáis haciendo? –los fulminó con la mirada- ¡Apartaos!
G: ¿Quieres que te de otra paliza?
F: Más quisieras.
E: Somos dos contra una.
F: ¿Desde cuándo eso ha sido un problema? –se puso en pose de defensa con los puños levantados.
J: Dejadla hermanos –levantó por primera vez la vista-, tengo una idea mejor –y la dirigió hacia Faith.
(Casa Summers, Sunnydale)
Todos estaban realmente nerviosos. Parecía que el momento de la verdad había llegado. Nadie podía parar quieto más de dos segundos en un mismo sitio. Tenían que estar haciendo cosas para mantener la mente ocupada. Faith se había metido en la boca del lobo y Angel había ido a ayudarla, como siempre pasaba. Por otra parte, Buffy parecía estar malherida y no podía moverse para ir a ayudar. Aún así, no pensaban que fuera buena idea que las otras dos cazadoras se fueran a la aventura sin tener un plan primero. No fuera que acabaran las tres muertas y, definitivamente, ese era un plan nefasto. Aunque después de todo lo que habían leído, no sabían si con Angel sería suficiente para convencer a la morena de volver y salir de allí intactos.
Mientras el resto de la casa se movía ajetreada de un lado para otro, Tara vio la oportunidad perfecta para escabullirse durante un par de minutos y meterse en el baño. Cerró la puerta tras de sí y puso el pestillo, sólo por si acaso. No quería tener a nadie que la molestara. Se acercó al lavabo, apoyó las manos y se miró en el espejo. Era extraño. Nunca se había fijado en su rostro. Por mucho que se compara con Willow, ella siempre era más blanca, más pálida. Con los años su rostro se había ido afilando poco a poco, estilizándose bastante. Pero con lo sucedido, empezaba a entender el por qué. Abrió la boca y vio cómo le sobresalían los colmillos. Con todo el lío que habían tenido, se le había olvidado por completo. Menos mal que nadie se había dado cuenta. Murmuró cuatro palabras y volvió a mirarse en el espejo. Sonrió y observó que los colmillos habían desaparecido por completo.
T: perfecto –dijo sonriendo, y salió del baño.
(Casa cazadoras, Nueva York)
Destiny lamía su clítoris, haciéndola vibrar de arriba a bajo. De vez en cuando notaba cómo lo chupaba, succionándolo cuanto a penas, provocándole sensaciones increíbles y haciéndole correrse. Sus manos recorrían sus muslos, pasando por su perfecto trasero y acariciándolo, y en algunas ocasiones, hasta apretándolo. Destiny paró por un momento. Buffy la miró y le instó a que continuara con lo que estaba haciendo, pero ésta no se dio por aludida. Sin embargo, la pelirroja no había parado, sino que estaba saboreándolo y disfrutando, mientas dirigía su lengua hacia su húmeda entrada. Cuando la lengua de su compañera se adentró en ella, no pudo evitar el gemido que se le escapó. Estaba segura de que ahora mismo la pelirroja estaba cubierta de sus fluidos y eso la encendió más. Era incapaz de controlar su cuerpo que daba pequeñas sacudidas de puro placer. Parecía estar en el cielo. Sus manos empujaban inconscientemente la cabeza de Destiny para que siguiera con lo que estaba haciendo. Ésta, obediente, movía su lengua en su interior, metiéndola y sacándola, saboreándola y provocándole estremecimientos a cada movimiento que hacía. Estaba disfrutando tanto que empezaba a notar cerca el inminente orgasmo que se apoderaba de ella. No quería irse tan pronto y ella también quería divertirse un rato con la pelirroja.
B: Des-tiny… -articuló como pudo- no me… queda… mucho…
A la cazadora no parecía importarle mucho ya que aumentó el ritmo de su lengua. Buffy no pudo más que arquearse, tirar la cabeza hacia atrás y cerrar los ojos de puro placer. No quería llegar todavía, pero después de las atenciones que estaba recibiendo, no sabía si iba a poder aguantar mucho más, aunque quisiera. Después de todo, tenían tiempo de sobra. Instintivamente, sus manos empujaron un poco más la cabeza de Desiny al notar como empezaba a sobrecogerla el inminente orgasmo que pugnaba por salir. La pelirroja al notar cómo se cerraban las paredes, oprimiendo su lengua, aumentó el ritmo.
B: Me voy… -gimió-. Oh, sí…
Forget what we're told
Olvidemos lo que nos dijimos
Before are get too old
Antes de hacernos demasiados viejos
Show me a garden
Muestrame un jardín
That's bursting into life
Que esté floreciendo
B: ¡Oh! –se dejó ir, llenando de sus fluídos a Destiny- joder…
Destiny se incorporó y la miró fijamente. Buffy se la devolvía, todavía extasiada por el orgasmo que acaba de tener. Había sido una de las mejores sensaciones que había tenido. Por su cuerpo todavía recorría esa sensación de placer y ese hormigueo que tanto le gustaba, dejándole pintada en el rostro una sonrisa estúpida. La pelirroja se acercó, juntando así sus labios con los de Buffy, en un tierno beso. Las manos de la rubia bajaron hasta la cadera de su compañera, donde se quedaron reposando, mientras que las de ésta, acariciaban su brillante pelo rubio. Buffy notaba como a medida que profundizaban el beso, un calor conocido empezaba a volverla otra vez, haciendo que se juntara todavía más con Destiny, rozándose mutuamente. Iba a ser una larga y entretenida noche.
(Mansión Webber, Nueva York)
Let's waste time
Perdamos el timepo
Chasing cars
Persiguiendo algo que se nos escapa
Around our heads
En nuestras cabezas
Angel yacía tirado en el suelo del vestíbulo todavía con las manos en los oídos, pero había dejado de gritar. Jason había dejado de fijar su mirada en el vampiro, para ahora dirigir su atención hacia Faith, que se la devolvía desafiante. Era muy extraño, pero al mirar esos ojos color noche, su cuerpo parecía relajarse y olvidar todo. Era como si le dieran confianza, pero nada más alejado de la realidad. Lo que le ponía los pelos de punta nada más pensarlo, ya que eran vampiros y no eran de fiar, y mucho menos este clan. Aún así, no iba a rendirse. Sabía que ahora estaba sola, ya que Angel no estaba en condiciones de ayudarla. No sabía que le había hecho ese vampiro, pero se las pagaría todas juntas. Sin embargo, lo que echaba más en falta en ese mismo momento, era Buffy. No hacía más que pensar en ella. Y lo que más le jodía era que, lo más probable es que estuviera con Destiny. Y era normal, siempre que ella había intentado ayudarla, Faith la había ignorado y había pasado de todos aquellos que habían querido algo mejor para ella. Incluso aunque en años anteriores había visto que entre ellas habría podido haber algo más que una amistad, lo dejó pasar y lo jodió todo, haciéndole mucho daño. Y al final del camino, siempre había acabado por estar sola y sin nadie que quisiera volver a ayudarla o que intentara abrirle los ojos hacia una realidad muy cruda, porque ella misma los había ido apartando uno a uno de su lado, incluso a la única persona que había querido. Era muy normal, que hubiera saltado a los brazos de otra. Justo como ahora. Se había largado del apartamento, dejando a Buffy malherida y con Destiny. Después de todo, parecía que no había cambiado para nada. Seguía siendo la cazadora solitaria, marginada por la sociedad y los que en algún momento de su vida habían sido sus amigos, que había acabado en la cárcel por el asesinato de una persona inocente y sin ser perdonada. Estaría sola para el resto de su vida…
I need your grace
Necesito tu bendición
To remind me
Para recordarme
To find my own
Cómo encontrarme
No sabía que lo que había pasado. Sólo que se encontraba tirado en el suelo y con las manos en los oídos. Todo se le presentaba bastante borroso y a penas recordaba algo. Mientras su mente se esclarecía poco a poco, vio a tres vampiros enfrente de él. Uno de ellos, el que parecía ser el más alto, le sonaba de haberlo visto antes. Los otros dos, que estaban uno a cada lado, se parecían mucho entre ellos, pero no recordaba haberlos visto. Los tres miraban muy entretenidos algo que estaba sucediendo a unos pocos metros de distancia de su derecha. Se giró para ver a una chica morena que estaba de rodillas, mirándolos fijamente y con los dientes muy apretados. Parecía que estaba sufriendo, aunque nadie la estaba tocando. De repente, como si de una revelación se tratase, recordó perfectamente dónde estaba y quien era esa chica a su derecha. Se levantó de un salto y fue corriendo hasta ella.
A: ¡Faith! –la rodeó con los brazos-. ¡¿Faith, qué pasa?
F: An… angel… gimió.
A: ¿Qué te pasa?
G: ¿Cómo es posible qué pueda hablar? –tenía los ojos muy abiertos
E: Será su fuerza de cazadora… -dijo con los dientes apretados-, puede que la hayamos subestimado.
F: El… el al-to… -lo miró a los ojos- es… el-el… al-to…
No le hizo falta saber nada más. Se levantó de su lado y se abalanzó sobre el vampiro más alto, que estaba en medio. Los dos hermanos pequeños vieron las intenciones de Angel y fueron a detenerlo, pero Jason los retuvo alzando ambos brazos horizontalmente, poniéndolos a la altura de sus pechos. Éstos lo miraron extrañados pero conociendo a su hermano, sabían lo que se hacía, así que asintieron y se quedaron donde estaban.
Angel seguía avanzando hacia él. La morena empezaba a no poder seguir aguantando. Estaba a punto de desplomarse en el suelo. Pero antes de poder llegar hasta Jason, Angel tuvo que apartarse de su objetivo lo más rápido que pudo, ya que un enorme reloj había salido volando de no se sabe donde, en su dirección para derribarlo.
Se tiró al suelo, esquivándolo justo a tiempo, ya que iba dirigido a su cabeza. Le pasó zumbado la oreja para acabar estrellándose en la pared del fondo. Se levantó del suelo de un salto y dirigió una mirada amenazante y cargada de veneno a Jason. ¿De dónde coño había salido ese reloj? Y lo más importante, ¿quién coño se lo había tirado con tanta fuerza? Estaba casi seguro de que no se lo habían tirado con la mano. Algo que también tenía claro era que no querían que ayudara a la morena, pero no iba a rendirse tan fácilmente. Se levantó, pero esta vez se quedó donde estaba y evaluó la situación. Si cuando había ido a por el vampiro un reloj había salido volando hacia él, tendría que tener más cuidado a la hora de hacer sus movimientos, ya que la próxima vez podría ser cualquier cosa. No podía arriesgarse a que le estuvieran lanzando todo tipo de objetos y que alguno de ellos tuviera suerte y diera en el blanco. Pero tampoco sabía cómo acercarse sin ser un blanco fácil. Si pudiera distraer la atención de Jason para que dejara a la morena, sería mucho más fácil. Tampoco tenía mucho tiempo y se le acababan las ideas.
(Apartamento cazadoras, Nueva York)
La pelirroja puso una de sus piernas entre las de Buffy y comenzó a moverse, rozando sus clítoris y haciéndolas vibrar de placer. Rompieron el beso a la vez para tomar un poco de aire. Sus cuerpos seguían moviéndose a un ritmo marcado y pausado. Disfrutando del momento, ya que tenían toda la noche por delante. Sus miradas eran intensas, sus latidos atronadores y sus emociones abrumadoras.
If I lay here
¿Y si me tumbara aquí
If I just lay here?
Y si solo me tumbara aquí?
Would you lie here with me
¿Te tumbarías conmigo
And just forget the world?
Y simplemente olvidarnos del mundo?
Con cada movimiento de sus caderas, sus gemidos se hacían audibles y sus corazones latían desbocados en sus pechos. Buffy notaba como su respiración se hacía cada vez más difícil y cada aliento se hacía cuesta arriba. Sin embargo, era una de las mejores sensaciones que había experimentado. Pero, había ciertas diferencias entre Faith y Destiny.
Mientras que la morena era más salvaje y se dejaba llevar por la lujuria que siempre la había caracterizado, la pelirroja era más delicada y tenía más detalles. Tenía más en cuenta sus sentimientos y dejaba de vez en cuando que ella llevara el control. Faith era más posesiva y le gustaba ser ella la que dominara, pero era algo que le encantaba. Pese a que Destiny le hacía sentir como si estuviera volando, la morena le hacía sentirse en las nubes y aunque lo negara, cada vez que la veía sentía revolotear mariposas en su estómago, no podía evitar morderse el labio inferior, en su rostro se le dibujaba la sonrisa más estúpida nunca vista y sus pupilas se dilataban solo de pensar en lo que podría hacerle.
Pero, por mucho que deseara estar con Faith, ahora no estaba y tampoco estaba segura de sus sentimientos. Sin contar con que Faith no era la típica de una relación estable. Más bien de aquí te pillo, aquí te mato y si te he visto no me acuerdo. Y lo más probable es que no fuera bien recibida en Sunnydale. Ojalá pudiera fusionar a Faith y Destiny en un mismo cuerpo. Tendría lo mejor de las dos en una sola persona.
Sacudió la cabeza, y alejó todos esos pensamientos de su mente. Ahora estaba con Destiny y no podía seguir pensando en alguien que posiblemente nunca estaría con ella. Su mano derecha se agarró al cuello de Destiny y la acercó hacia sí, juntando sus labios en un tierno y profundo beso. Buffy abrió su boca, permitiéndole así, la entrada a la ansiosa lengua de Destiny para juntarse con la suya en un baile sin fin. Su mano libre se fue directa a uno de los duros pezones de la pelirroja que gimió en su boca al sentir el contacto de la cazadora. Ésta no se quedó atrás y ambas manos empezaron su camino de ascenso desde el increíble trasero de la rubia, pasando por su perfecto vientre, hasta llegar a esos sedosos pechos que tanto le gustaban, quedándose con ellos y acariciándolos con ganas, haciendo gemir a la rubia.
Desde que Destiny había entrado por primera vez en el baño hasta ese mismo momento, podía decir sin ningún problema que la actitud de Buffy había cambiado. Al principio, la sorpresa la inundaba y estaba escrita en su rostro, además de que podía verla claramente en esos ojos verdes esmeralda. Pero a medida que la noche había ido avanzando, la rubia se había dejado llevar y empezaba disfrutar de su compañía, habiendo tenido un orgasmo cuando la había follado con la lengua. Sin embargo, ahora podía ver en sus ojos una tristeza que no sabía de dónde venía y sus actos parecían estar guiados por una rabia interna que había empezado a apoderarse de ella y de su cuerpo. Buffy había empezado a moverse más rápido y sus embestidas eran cada vez más fuertes. Era como si, en un abrir y cerrar de ojos, hubiera tomado el completo control de la situación. El beso que había empezado siendo tierno y profundo, se había vuelto salvaje y lleno de rencor. O al menos, esa era la sensación que le daba a Destiny. De todas formas, no le importaba en absoluto que la rubia tomara el control, así que dejó que hiciera y deshiciera a su antojo.
(Mansión Webber, Nueva York)
La morena se retorcía en el suelo. Sin embargo, no parecía que el dolor infligido fuera físico. No sabía explicar el por qué, pero algo que sí que tenía claro era que al final sí que lo sentías en tus huesos. Parecía más un dolor psíquico, como cuando había empezado a recordar a todas sus víctimas y sus gritos inundaron su mente. Al final, había acabado por dolerle todo el cuerpo. Era una de las peores sensaciones que nunca había experimentado y no quería que Faith pasara por lo mismo. Podría ir esquivando los objetos que le tiraran, pero sabía que en cuanto se acercara a Jason, los hermanos pequeños saldrían en su defensa y no podría con los tres, sin contar que era demasiado arriesgado.
Empezaba a desesperarse. Veía impotentemente cómo la morena se retorcía de dolor en el suelo y él no podía hacer nada al respecto. Lo que no podía hacer era lanzarse y ver qué pasaba. Era un acto suicida y sólo conseguiría que los dos acabaran muertos. No, definitivamente, no era una buena idea.
F: ¡HAZ QUE PARE, JODER! –gritó con desesperación. Tenía las manos en los oídos y los ojos cerrados.
Los gemelos se rieron y los todos los vampiros allí presentes los siguieron a corro. Angel no pudo aguantar más y se lanzó para embestir a Jason. Las consecuencias daban igual.
Forget what we're told
Olvidemos lo que nos dijimos
Before are get too old
Antes de hacernos demasiados viejos
Show me a garden
Muéstrame un jardín
That's bursting into life
Que esté floreciendo
Por suerte para él, los pilló a todos desprevenidos, ya que ni siquiera Ezequiel había sido capaz de preverlo, y logró alcanzar de lleno al vampiro, tirándolo al suelo y perdiendo así todo el contacto visual con Faith que cayó desplomada.
Los dos rodaron por el suelo, dando puñetazos a diestro y siniestro hasta que la pared del fono los paró, quedándose Angel encima de Jason a horcajadas. Le propinó varios golpes de los cuales no llegó a rozarle ni la mitad. Para su desgracia, el vampiro era más rápido que él, y paraba la mayoría de los que le daba.
Los gemelos iban a ir a ayudar a su hermano mayor cuando se dieron cuenta de que la cazadora empezaba a volver en sí. Se había medio incorporado, poniéndose de rodillas e intentando situarse, ya que ahora mismo estaba un poco desorientada y confundida. Sin embargo, le costó menos tiempo volver a la realidad que a Angel. Viendo la situación, se puso en pie de un salto y se dispuso a ayudar a su amigo. Pero antes de poder dar dos pasos en su dirección, Gabrielle y Ezequiel salieron a su encuentro, interponiéndose entre ellos.
F: Esta vez no vas a poder conmigo –alzó los puños.
G: No pudiste conmigo siendo una, ¿crees que tienes alguna oportunidad estando mi hermano?
F: Me subestimas demasiado.
G: Te equivocas. Sólo veo a un gallito a punto de que se le dicte sentencia.
F: Eso ya lo veremos.
Empezaron a moverse en círculo, examinándose minuciosamente. Ninguno se movía ni un centímetro en dirección a su oponente. Faith se daba cuenta que si salía viva de esa situación, sería un milagro. Pero no tenía otra opción, ya que Angel también estaba ocupado intentando que no lo mataran.
(Apartamento cazadoras, Nueva York)
Buffy rompió todo contacto con Destiny y la miró durante unos segundos de arriba abajo. No podía evitar comérsela con los ojos. Aunque no fuera Faith, tenía que admitir que tenía un cuerpo muy deseable y perfecto. Y mentiría si dijera que no se sentía atraída por ella de alguna forma, físicamente hablando. En cuanto a lo que al campo sentimental se refería, no podía seguir engañándose. Destiny la hacía sentirse querida, pero lo que sentía por Faith iba más allá y era imposible seguir negándolo. Durante muchos años había intentado odiarla por todo lo que les había hecho a ella y a sus amigos, intentando enterrar los sentimientos que la envolvieron la primera vez que la vio. Después de la traición de la morena, encerró todo lo que tenía que ver con ella e intentó hacer como si nada hubiera pasado, como si no existiera. Pero con el tiempo, el pasado volvió para darle una patada en el culo, y con él todos los sentimientos, haciéndose estos más fuertes en su corazón, ya que su mente pensaba en ella día sí, día también, más de lo que hubiera deseado. Y cuando se reencontraron el Nueva York, no pudo evitar más que sentirse aliviada de que siguiera viva. A medida que pasaban los días, su fachada empezaba a caer y las barreras que rodeaban su corazón y sus sentimientos hacia ella, se derrumbaban, dejándola completamente vulnerable frente a Faith. Con la llegada de Destiny, todo cambió. Parecía que Faith se había abierto un poquito y empezaba a hablar, pero con la pelirroja rondando y metiéndose en su tumultuosa relación, Faith volvió a cerrarse en sí y lo que habían avanzado, se fue al traste. Sin embargo, con las atenciones que recibía por parte de Destiny, lo dejó pasar y comenzó a engañar a su corazón, pensando que podría llegar a algo más con la nueva cazadora. Pero después de que Faith la penetrara y la hiciera sentirse completa por fin, empezó a darse cuenta, aunque no quisiera aceptarlo, de que no podía seguir rehuyendo sus sentimientos. La experiencia que estaba viviendo con Destiny en ese mismo momento no era comparable a la que pasó con Faith. Estaba claro que nadie podría sustituirla por mucho que se empeñara. Las tonterías y locuras que la morena había hecho sólo para llamar su atención eran algo que adoraba de ella y sólo había conseguido que se pillara más.
Sacudió la cabeza, intentado olvidar a Faith y concentrarse en lo que tenía delante. Destiny no apartaba la mirada, estudiándola minuciosamente. Podía ver en sus ojos sus dudas, miedos y sentimientos. Se sentía tan vulnerable ante la pelirroja… no le gustaba ser tan transparente. A pesar de que Destiny pudiera ver a través de ella, sólo Faith había conseguido entenderla completamente. Aunque las tres fueran cazadoras, el vínculo que compartía con la morena era muy fuerte y nadie, nunca, había conseguido flanquearlo. Llevó sus manos a ambos pechos de la pelirroja y los masajeó mientras mordía el cuelo de su compañera. Fue bajando poco a poco sus manos, hasta llegar a su vientre y a la primera línea de vello púbico. Se deslizó más hacia abajo, tomando entre sus dedos el susceptible clítoris de Destiny que gimió cuando lo acarició. Podía notar lo mojada que estaba por ella, por su contacto, por sus caricias… lo dejó por un momento y dejó vagar sus dedos por su húmeda entrada, notando como se estremecía bajo su tacto. Lentamente deslizó un dedo dentro de la pelirroja que se arqueó, para luego introducir el segundo.
Destiny se corría y bañaba los dedos de Buffy con sus fluidos. Su cadera se movía al ritmo que dictaba la rubia. Para no quedarse atrás, ésta la penetró haciendo que parara un momento debido a la sorpresa ya que no se lo esperaba, pero recobrándose en seguida y siguiendo con su cometido. No es que no quisiera que Destiny la penetrara, pero estaba tan absorta en follarla que no pensaba en nada más. Poco a poco, empezaron a aumentar el ritmo, moviendo las caderas y sincronizándose mientras sus dedos entraban y salían de sus húmedas entradas. Buffy empezaba a notar cómo el orgasmo inminente cobraba forma dentro de ella. Sus latidos se hacían más fuertes y rápidos, resonándoles fuertemente en los oídos y sus respiraciones se entrecortaban debido al gran esfuerzo y placer que recorría sus cuerpos.
Sus bocas se buscaban deseosas y sus lenguas deseaban entrelazarse. Sin embargo, no podían aguantar más que unos pocos minutos hasta que rompían el beso en busca de aire. A medida que empezaban a llegar al clímax, sus dedos se movían más rápidos en ellas. El orgasmo que estaba por llegar, oprimía y presionaba sus dedos, haciendo difícil seguir moviéndolos. Sus gemidos se hacían cada vez más audibles y sus espaldas se arqueaban al sentir el placer tomar posesión de sus cuerpos.
D: No… me queda… mucho –dijo en apenas un susurro.
B: Hmm mmh –cerró los ojos y se mordió el labio inferior, incapaz de parar su hilo de pensamientos, que solamente se centraba en Faith.
All that I am
Todo lo que soy
All that I ever was
Todo lo que alguna vez fui
Is here in your perfect eyes
Está aquí en tus perfectos ojos
They're all I can see
Que son todo lo que puedo ver
(Mansión Webber, Nueva York)
Angel seguía en el suelo subido a horcajadas sobre Jason, defendiéndose como podía. Por su parte, Faith se había lanzado sobre Gabrielle, queriendo devolverle todo lo que le había hecho en sus dos encuentros anteriores y que la había mandado directa al hospital.
La morena había recibido la embestida de la cazadora y la había evitado sin problemas, dándole un fuerte puñetazo en la barbilla. Faith cayó al suelo con un golpe sordo, masajeándose la zona dolorida y fulminándola con la mirada. Un hilillo de sangre brotó del labio inferior. Se lo limpió con la manga de la chupa y se levantó de un salto. Tendría que ir con más cuidado si no quería acabar como las dos últimas veces.
G: Vaya, vaya… eres de marca fácil –sonrió-, y pensar que eres una cazadora, ¿quién lo iba a decir?
F: No es nada –el labio empezaba a hinchársele. De todas formas la curación de las cazadoras era rápida.
G: Yo no diría lo mismo.
F: Cállate –se lanzó otra vez contra ella.
Esta vez tuvo más suerte y Gabrielle no fue lo suficientemente rápida para esquivar el golpe. Sin embargo, no consiguió moverla ni un centímetro.
G: Tendrás que hacerlo mejor si quieres vencerme.
Faith gruñó y volvió a contraatacar. Ezequiel veía cómo su hermana y la cazadora desaparecían en una nube de puñetazos y patadas. Por suerte, tenían una velocidad superior y a la morena le estaba costando poder con ella. Después de varios minutos, el cansancio empezaba a hacer mella en Faith. Sin embargo, no iba a rendirse tan fácilmente. Dirigió una patada que su oponente paró sin ningún problema con el antebrazo, para luego darle con el puño contrario que este sí que dio en el blanco, impactando en el estómago de Gabrielle y derribándola, cayendo al suelo de culo. Ezequiel, al ver cómo estaba todo, se apresuró a ponerse entre su hermana y Faith. De esta manera, tendría tiempo suficiente para recuperarse e incorporarse, mientras él se encargaba ahora de ella.
E: Vaya, vaya… sí que tienes agallas.
F: Nunca subestimes a una cazadora, y mucho menos a mí.
Cuando iba a abalanzarse sobre el vampiro, escuchó un golpe sordo a su izquierda y vio a Angel tirado en el suelo. Jason lo había lanzado por los aires, como si de una pluma se tratara, impactando contra una pared. El mayor de los hermanos, que se había espolsado el polvo, se dirigió hacia donde estaban ellos.
F: ¡Angel! –gritó desesperada.
Intentó salir corriendo para socorrer al malherido vampiro, pero Ezequiel y Gabrielle, que ya se había recuperado, se interponían en su camino, dándole el tiempo suficiente que necesitaba su hermano para llegar hasta ellos. La cazadora vio impotente como Angel intentaba levantarse y fallaba estrepitosamente en el intento, cayendo de bruces en el suelo y cómo sus agresores se acercaban cada vez más. Era imposible que pudiera con los tres.
Había utilizado más de la mitad de su fuerza para derribar a Gabrielle y no había servido de nada, ya que no tenía ningún rasguño, mientras que ella tenía el cuerpo lleno de magulladuras y lo más probable es que tuviera una costilla rota. Además de que apenas podía mantenerse en pie. Sin embargo, hizo acopio de todas sus fuerzas para seguir luchando. Una cazadora nunca se rendía.
G: ¿Crees que vas a poder con los tres? –dijo mientras la rodeaban.
Ésta no contestó. Sólo se concentró. Su fin estaba cerca y en lo único que podía pensar era en Buffy. La echaba tanto de menos… había sido tan imbécil al irse y dejarla… si conseguía salir con vida de la mansión, iba a dejar de hacer gilipolleces como la que había hecho. Sólo podía que recriminarse todo por lo que le había hecho pasar y el sufrimiento que le había causado. Los tres hermanos se abalanzaron sobre ella, derribándola, ya que no le quedaban más fuerzas para resistir semejante ataque tan directo. Las últimas las había gastado en mantenerse de pie y no desfallecer ahí mismo. Ezequiel la había cogido por los brazos desde atrás. Estaba de rodillas y delante suya estaban Gabrielle y Jason. Éste le cogió el rostro y la miró minuciosamente. Acto seguido, le propinó un puñetazo en la nariz, empezándole a salir sangre a borbotones. El vampiro se apartó, dejándole la vía libre a su hermana. Ésta sonrió y se ensañó con ella.
F: Buffy… -dijo en apenas un susurro.
I don't know where
No sé donde
Confused about how as well
Confundido del cómo, también
Just know that these things
Sé que estás cosas
Will never change for us at all
Nunca cambiarán para nosotros en absoluto
B: Faith… -susurró mientras el orgasmo la envolvía.
Los vampiros habían formado un corro en torno a los tres hermanos y la cazadora. Sólo se escuchaba el griterío de los allí presentes, que empezaba a ser ensordecedor. Angel hacía enormes esfuerzos por levantarse, sin mucho éxito, ya que volvía a caer desfallecido. Jason lo había dejado muy mal y apenas podía moverse. Levantó la cabeza y se dio cuenta que no podía ni ver a Faith. El gran tumulto de vampiros le impedía ver nada y lo más probable es que la morena estuviera dentro. Escuchaba el ruido de golpes y puñetazos y se maldecía por no poder ir a ayudarla. Se sentía completamente impotente ante la situación.
De repente, se abrieron las enormes puertas principales de la mansión y por ellas entró un vampiro de estatura media. Tenía los mismos ojos que los tres hermanos. Hermosos y a la vez peligrosos. No parecía muy mayor, alrededor de los treinta y cinco, y los cuarenta como mucho. Tenía el pelo castaño y corto, y lucía una perilla muy cuidada y arreglada. Su sola presencia imponía autoridad a pesar de lo joven que era.
R: ¡Basta! –el corro que se había formado, se deshizo al instante, dejando a la vista a las cuatro personas que estaban dentro.
J: Padre… -abrió mucho los ojos.
R: ¿No os había dicho que nada de peleas?
G: Sí, pero…
R: ¡Pero nada!
Ezequiel soltó a la morena que cayó desplomada en el suelo. Angel vio que por lo menos respiraba, aunque parecía estar inconsciente.
R: ¿Dónde está? –preguntó dirigiéndose a Jason.
Éste levantó un dedo tembloroso y señaló en la dirección de Angel.
R: Traedlo.
Los tres vampiros que lo habían acompañado hasta la mansión, fueron por él, y entre los dos gorilas, lo levantaron y lo llevaron ante el cabeza de familia. Angel vio que la morena empezaba a moverse otra vez. Después de todo no estaba inconsciente, lo cual era bueno. Aunque parecía estar en muy mal estado. Se medio incorporó, apoyándose en una columna cercana y cogiéndose el costado. Tenía el rostro lleno de moratones y cortes, además de que tenía el labio inferior completamente hinchado y morado. Por muchos poderes de cazadora que tuviera, todas esas heridas iban a tardar bastante en curar. Y lo más probable es que necesitara ir a un hospital cuanto antes. Pero dadas las circunstancias iba a ser imposible. Aunque empezaba a temer por su propia vida.
R: Veo que tú no estás tan mal como tu amiga.
A: ¿Qué es lo que quieres?
R: A ti –sonrió.
A: Entonces, déjala marchar –la morena fue a hablar, pero no pudo abrir la boca. La tenía demasiado hinchada.
R: Todo a su debido tiempo.
El vampiro levantó las manos en dirección a Angel y cerró los ojos, concentrándose. Éste lo miró extrañado. De repente, una fuerza desconocida y salida de la nada, le hizo caer de rodillas al suelo, sin poder levantarse. La morena observaba la escena sin poder hacer nada al respecto. Intentó levantarse, pero sólo consiguió que un fuerte dolor le impidiera moverse. Richard sacudió los brazos. Angel se desplomó finalmente en el suelo y una bola de energía azul, o al menos eso es lo que le parecía a Faith, salió de su cuerpo y ascendió hasta quedarse flotando, enfrente del vampiro jefe. Éste la cogió con la mano y la apretó en su palma, haciéndola desaparecer por completo.
F: ¡ANGEL! –gritó, con lágrimas en los ojos.
Durante unos minutos, todo quedó en un silencio sepulcral. Nadie habló, nadie se movió… Todo el mundo miraba el cuerpo inerte de Angel, que estaba en el centro de la estancia. La morena aguantaba la respiración, pidiendo por favor, que se levantara. Era incapaz de cargar con otra víctima a sus espaldas. Éste, como si hubiera leído su mente, comenzó a moverse, incorporándose poco a poco. Una débil sonrisa asomó en el rostro de Faith. Con la poca fuerza que le quedaba, se levantó, medio arrastrándose, y se dirigió hacia él, cogiéndose el costado.
F: ¿Angel? –le tocó el brazo.
A: Hola, pequeña –se giró con una sonrisa malévola-. Un placer volver a verte.
F: Angelus… -dijo en apenas un susurro, su mirada mostrando su miedo.
If I lay here
¿Y si me tumbara aquí
If I just lay here?
Y si sólo me tumbara aquí?
Would you lie with me
¿Te tumbarías conmigo
And just forget the world?
Y simplemente olvidarnos del mundo?
