Increíble, pero cierto. Así es, este es otro capitulo de mi querido fic medio abandonado. No sé cuanto taradaré en publicar otro, pero espero que no sea mucho tiempo. A ver si pasan los examenes de septiembre y me pongo manos a la obra. Siento muchísimo lo que he tardado, espero que la espera haya valido la pena. Espero haber aclarado algunas dudas. Gracias por leer ^^

Agradezco la increíble paciencia que estáis teniendo conmigo. Gracias!


CAPITULO 13: "Consecuencias"

La lluvia la empapaba a medida que avanzaba bajo la noche cerrada y nublada. A penas podía verse los pies, mientras corría por llegar lo antes posible a un sitio donde pudiera refugiarse. No podía creer que Angelus hubiera vuelto y Angel se hubiera ido. ¿Cómo había sido posible? El vampiro ese había hecho algo raro con las manos y acto seguido una bola brillante había salido del cuerpo de Angel, destruyéndose al momento. Ese clan de vampiros tenía superpoderes que no eran para nada normales. De esos que son imposibles vencer o hacer algo contra ellos. Estaban realmente jodidas. Sobretodo ahora que Angel ya no estaba con ellas. Sólo de pensarlo le entraban náuseas y la cabeza empezaba a darle vueltas. ¿Qué iba a decirle a Buffy? Nada más saberlo iba a echarle la culpa a ella, y tampoco es que le extrañara mucho. Después de todo había sido culpa suya. Sino se hubiera ido corriendo, dando esquinazo al vampiro, y yendo hacia la boca del lobo, Angel no hubiera tenido que ir tras ella a salvarle el culo, como siempre, costándole así el alma y uniéndose al bando contrario. Si no podían con ellos ya de normal, estando Angelus, iba a ser un suicidio. Tenía que haber algo que pudiera ayudarlas en su destino.

Mientras andaba malherida y casi sin poder sostenerse en pie, se agarraba el costado, para que el dolor fuera un poco más llevadero. Estaba casi segura de que tenía, por lo menos, dos costillas rotas, sino más. A pesar de su poder de curación de cazadoras, eso no era algo que fuera a curarse rápidamente.

Haciendo acopio de todas sus fuerzas, o las pocas que le quedaban, y respirando profundamente, echó a correr bajo el torrente de agua que caía ahora mismo sobre la ciudad de Nueva York. Mientras tanto, su mente trabaja a toda velocidad, intentando encontrar las palabras adecuadas para decirle a Buffy que Angel se había ido gracias a su estupidez. Sin embargo, tenía otra cosa en mente. No desfallecer hasta llegar, por lo menos, al portal del apartamento.

Después de estar corriendo durante más de diez minutos, empezó a divisar entre la cortina de agua el bloque de apartamento donde estaban instaladas las cazadoras. Alzó la vista y vio que una de las ventanas que daba a su piso tenía la luz encendida, lo que significaba que al menos, una de las dos estaba en casa. Una débil sonrisa se dibujó en el rostro de la morena. Apretó el paso y se plantó en la puerta del portal. Llamó al timbre y escuchó la voz de Buffy. Acto seguido, todo se volvió completamente negro, desplomándose en el suelo con un golpe sordo.

B: ¿Faith? – no hubo respuesta- ¡Faith!

La rubia soltó el telefonillo, que quedó colgando del cable en forma de gusanillo, y bajó corriendo a la calle. En menos de un minuto se plantó bajo. A Buffy se le olvidó por completo decirle nada a Destiny, que seguía en el baño, intentando asimilar lo que había sucedido entre ambas cazadoras. Sin embargo, al escuchar la puerta abrirse, salió, llamando a Buffy.

D: ¿Buffy? –llevaba la toalla enrollada alrededor del cuerpo. Había ido hasta donde estaba el interruptor para abrir bajo, viendo que éste estaba descolgado. Por el altavoz podía escuchar a Buffy medio sollozando y gritando desesperada a Faith para que se despertara o abriera los ojos. Parecía estar inconsciente.

B: ¡Faith, responde! Faith, por favor… no me dejes… no ahora… -podía escucharse la agitada respiración de la rubia-. Hay tantas cosas que tengo que decirte… que tenemos que hablar… aguanta, por favor… -si no llega a ser por el super oído de la pelirroja, no hubiera podido escuchar las últimas palabras que la rubia le dijo a Faith en apenas un susurro-. Te quiero, Faith…

Destiny colgó el telefonillo y se encerró en el baño de un portazo. Sabía que lo que Faith y Buffy tenían era algo intocable y algo que nunca llegaría a tener con la rubia. Lo supo desde el primer momento en que las había visto juntas. Venía incluido con la historia que ambas cazadoras compartían desde años atrás. Era algo contra lo que sabía no podía luchar a pesar de su conexión como cazadoras, pero escucharlo de los labios de Buffy… la superaba, y no podía evitar sentirse celosa y dolida al mismo tiempo, porque sentía que la rubia había juagado con ella. Pero lo peor de todo era que, ella lo había permitido. Era como si Destiny le hubiera abierto los ojos y se hubiera dado cuenta de sus sentimientos reales hacia la morena, lo que lo hacía todavía más insoportable. Se quitó la toalla y se metió bajo la ducha, dejándose llevar por el dolor y la traición que inundaba ahora su corazón, mientras el agua caía sobre su cuerpo desnudo.

Al ver que Faith no reaccionaba, Buffy la cogió en brazos, protegiéndola como podía del frío, y la subió al piso. Tenía que entrar en calor lo antes posible ya que empezaban a ponérsele los labios morados y su cuerpo temblaba descontroladamente. Estaba helada. Cuando entró, cerró la puerta principal con el pie y se dirigió rápidamente al dormitorio, donde la dejó con sumo cuidado cobre la cama.

Durante unos segundos no supo qué hacer, más que mirar el cuerpo inerte de la cazadora morena, que se ponía morado por momentos. Después de titubear, decidió que lo mejor sería quitarle la ropa mojada y darle calor.

Se deshizo de todas las prendas, que cayeron al suelo, quedando amontonadas. Desesperada, buscó algo en la maleta de Faith para poder ponerle algo encima y la tapó con el edredón. Parecía que empezaba a entrar en calor, ya que el color volvía a cubrir poco a poco el rostro de la morena.

Se quedó plantada al lado de la cama, mirando a la chica de la que siempre había estado enamorada, pero que nunca antes había querido aceptar. Tenía el rostro lleno de magulladuras y cortes, cuya sangre ya estaba coagulada y empezaba a cicatrizar lentamente gracias al poder de curación de cazadora, lo que alivió un poco a Buffy. Sin embargo, esto le hizo caer en la cuenta de que no sabía si Faith tenía alguna herida más y si estaba para considerarla como grave. Volvió a pasearse inquieta por la habitación sin saber qué hacer. No creía que lo más conveniente fuera destaparla, ya que todavía estaba recuperando la temperatura. Pero era necesario saber si tenía alguna herida de gravedad. Se acercó al borde de la cama, y lentamente destapó, cuánto apenas, a Faith. Durante unos segundos se quedó admirando absorta, los pechos que tanto le gustaban. Cuando volvió en sí, sacudió la cabeza, deshaciéndose de esos pensamientos. No era momento para encandilarse ni embobarse en mirar el atlético cuerpo de la morena.

Con la mirada, fue escaneando el torso de Faith, buscando posibles heridas graves. Cuando sus ojos llegaron a la zona de las costillas, no pudo más que abrir mucho los ojos y taparse la boca con la mano. Como buenamente pudo, ahogó un sollozo que pugnaba por salir de su garganta, mientras seguía observando. Alargó una mano temblorosa, acercándola al lado izquierdo de Faith y dejándola suspendida en el aire. Era muy probable que tuviera una o dos costillas rotas, eso sin contar el gran hematoma que tenía, cubriéndole parte del abdomen y del costado, hasta llegar a la zona lumbar.

El pecho de Faith subía y bajaba a un ritmo muy lento pero constante. Era una buena señal. El labio inferior parecía habérsele hinchado en apenas unos segundos y un hilillo de sangre le resbalaba por la comisura. Con manos temblorosas y torpes, salvó la distancia y tocó suavemente las costillas que tenía rotas. Cuando ambas entraron en contacto, Faith gruñó y frunció el ceño. A pesar del estado en el que se encontraba, Buffy encontró este gesto adorable y no pudo más que sonreír tímidamente.

Faith parecía haber recuperado el color por completo. Gracias a Jack por el poder de curación. Después de examinarla y ver que, aparte de las costillas, sólo tenía magulladuras y cortes leves, la volvió a tapar y se dirigió hacia el salón. Acto seguido cogió el teléfono. Durante unos segundos, se quedó parada mirándolo sin saber muy bien a quién llamar. Estaba claro que la morena empezaba a recuperarse y curarse, pero iba a necesitar un médico que le vendara el tórax. Y en las condiciones en las que se encontraba, moverla no era lo más inteligente que dijéramos. Por otro lado, creía conveniente llamar a Sunnydale e informar de lo sucedido. Sin embargo, ahora que lo pensaba, no tenía ni la más remota idea de lo que había pasado. Solamente que Faith estaba viva y malherida. Poco más. Después de meditarlo durante un rato, decidió que lo mejor en estos momentos, sería llamar al médico de urgencias y que viniera a ver a la morena.

Desde que se había encerrado en el baño, había estado una hora larga metida bajo el agua de la ducha. Intentaba por todos los medios calmarse un poco. No había hecho otra cosa que absorberse en sus pensamientos y dejar pasar el tiempo, por si en una de esas, consiguiera que desapareciera el dolor. Necesitaba sentirse preparada para salir y afrontar la verdad de la situación. Sin embargo, era algo que quería evitar a toda costa. Deseaba con todas sus fuerzas poder quedarse en la ducha y de paso que la tierra se la tragara. De esa forma, tendría toda la eternidad para pensar y reflexionar. Pero, para su desgracia, eso era algo que no iba a pasar.

Mientras se estaba secando el pelo, escuchó cerrarse la puerta principal del apartamento. Extrañada, se puso la toalla alrededor de la cabeza, y la grande alrededor de su cuerpo, saliendo del cuarto de baño. Era muy extraño que Buffy o Faith se hubieran ido, y más después de la llegada de la morena que, como siempre, había sido triunfal. O al menos, esa era la sensación que tenía Destiny. Extrañada, se dirigió hacia el salón. No había nadie. Cuando se dirigía hacia la habitación, vio que la rubia salía de la cocina con un vaso de agua en la mano.

D: ¿Se ha vuelto a ir Faith?

La rubia la miró extrañada y negando con la cabeza habló:

B: No, ¿por?

D: Es que he escuchado cerrarse la puerta.

B: Ah… -suspiró-. Ese era el médico de urgencias.

D: ¿Ha pasado algo?

B: Faith tiene dos costillas rotas –hizo una pausa-. Le ha vendado el torso y le ha recetado unos medicamentos, básicamente calmantes, para el dolor. Acaba de irse.

La pelirroja dirigió ahora su mirada hacia el vaso de agua. Durante unos segundos se quedó pensativa. ¿Cómo era posible que no hubiera escuchado la puerta?

B: ¿Ya has acabado en la ducha? –parecía estar un poco ida. Como sumergida en sus pensamientos. Y no era la única.

D: ¿Qué? –sacudió la cabeza.

B: Si has acabado –dijo señalando las toallas.

D: … sí… -no se acordaba que solamente iba con las toallas. Fue entonces cuando cayó en la cuenta de por qué no había escuchado la puerta la primera vez. Había estado tanto rato dándole vueltas a sus cosas en su mente y bajo el chorro de agua, que no se había enterado absolutamente de nada.

B: ¿Podrías cuidar de Faith mientras me doy una ducha rápida?

D: Claro.

B: Todavía está inconsciente. El médico ha dicho que puede que tarde unas horas en recobrar la consciencia.

Destiny simplemente asintió y volvió a meterse en el baño para acabar de arreglarse y vestirse. No le hacía ni puta gracia tener que quedarse con la morena en la misma habitación. Pero no podía decirle que no a Buffy. A pesar de no soportar a Faith, sabía lo que significaba para la otra cazadora. Además, a pesar de no poder tenerla para ella, quería que fuera feliz y mantener la amistad que había ido forjando a lo largo de los meses que habían estado conviviendo. Y eso no pasaría si empezaba a rechazar a la morena. Se vistió lo más rápido que pudo y salió para cederle el baño a Buffy.

Cuando Destiny entró en la habitación, dejó el vaso de agua que Buffy le había dado en la mesita, justo al lado de la cabecera e la cama y observó a la morena. Todavía tenía el rostro hinchado, pero nada en comparación a unas horas antes. Sin embargo, tenía el semblante sereno y parecía estar en calma. Le habían vendado el torso hasta la cintura. El cubre le llegaba hasta la cadera, dejando entrever un poco de su ropa interior. Tenía los brazos a ambas lados, completamente relajados.

Se acercó un poco más, sentándose en el borde izquierdo de la cama. Aunque estuviese resentida con ella por quitarle a Buffy, este sentimiento se esfumó nada más verla en el estado en el que se encontraba. La veía completamente indefensa. Lentamente alargó el brazo, y alcanzó a tocarle el vendaje, pasando suavemente la mano a lo largo de su tronco. Durante un instante, la morena frunció el ceño. Era como si el leve roce le hubiera dolido. Rápidamente apartó la mano, justo cuando la puerta del dormitorio se abrió, apareciendo Buffy por el umbral. Destiny se levantó de un saltó, quedándose de pie al lado de la cabecera.

B: ¿Te he asustado?

D: Un poco… -bajó la mirada un poco avergonzada por su reacción. Era incapaz de mantenerle la mirada por más de unos pocos segundos. Esos océanos verdes podían con ella-. Has sido muy rápida.

B: No quiero que Faith se despierte y se encuentre sola.

D: No estaba sola… -dijo a la defensiva.

La rubia, cayendo en la cuenta, no pudo más que soltar un "oh", avergonzada por lo que acababa de decir y sintiéndose mal.

B: Lo siento… no quería decir eso exactamente.

D: Lo sé. No he debido reaccionar así –la tensión podía tocarse en el ambiente. Buffy asintió y las dos se quedaron en un silencio incómodo.

Durante unos minutos, ninguna habló. Evitaban constantemente dirigirse la mirada, pero de vez en cuando se miraban por el rabillo del ojo. De repente, escucharon movimiento en la cama y ambas se giraron para ver cómo Faith empezaba a mover los brazos.

B: Faith –dijo en un susurro, acercándose a la morena.

Lo único que obtuvo fue un gruñido, seguido de un gemido de dolor, ya que había intentado moverse un poco. Sin embargo, todavía no había abierto los ojos. Buffy se había arrodillado a su lado y le acariciaba la frente con toda la ternura del mundo. Destiny seguía de pie, observando la escena, con una mirada de tristeza en el rostro. Parecía que la morena iba a despertarse antes de lo previsto. Lo que, si se pensaba, no era nada extraño. Su poder de curación era superior a cualquier ser humano.

B: Faith –lo volvió a intentar-. Si me escuchas, apriétame la mano –le dijo mientras entrelazaba sus dedos con los de la otra cazadora.

Buffy recibió un apretón como respuesta. Su mano seguía acariciando la frente de Faith. Cuando ésta volvió a darle otro apretón con la mano, Buffy no pudo aguantar las lágrimas que escapaban de sus ojos. Era casi un milagro que la morena estuviera viva y consciente. No sabía si podría volver a soportar que cayera en otro coma, como en años anteriores. A pesar de que sabía que Faith era fuerte, había tenido sus dudas de que lo consiguiera. Sin embargo, no había perdido del todo esperanza. Se incorporó y le dio un tierno beso en la frente, haciendo que la morena frunciera una vez más el ceño. Salió de la habitación, para segundos después, volver a entrar con un botecito de plástico en la mano, dejándolo al lado del vaso de agua. El médico le había dicho que cuando se despertara se tomara las pastillas para el dolor.

F: Angelus… -gimió.

(Mansión Webber, Nueva York)

No hacía más de diez minutos que la cazadora se había ido corriendo. Gabrielle había intentado ir detrás de ella, pero su padre le había dicho que la dejara ir. Ya llegaría su momento de terminar con ella. Por ahora, no les hacía falta. Ya tenían lo que había andando buscando. O al menos, una de las cosas que tanto ansiaban.

El clan O'Halley miraba a Angelus detenidamente. No entendían el por qué lo necesitaban, si él no contaba con los mismos poderes que ellos tenían. Era más débil, más lento y más torpe en sus movimientos. No sabían de qué les iba a servir exactamente. Vale que tenía una reputación que lo precedía y esas cosas, y que era extraño que ningún vampiro hubiese oído hablar sobre él. El vampiro con alma. Sin embargo, su poder no podía compararse con el suyo.

Por su lado, Richard, lo veía como un diamante en bruto que sólo necesitaba ser pulido un poco más. A pesar de contar con una fuerza bastante inferior a la suya, Angelus jugaba un papel muy importante en lo que concernía a las cazadoras. En especial con la rubia… Ahora sólo les faltaba localizar lo último que necesitaban: La Esfera de Eros. Una vez ésta estuviera en su poder, estarían preparados para dar el primer paso. El cabeza de familia no pudo evitar la enorme sonrisa que se empezaba a dibujarse en su rostro. Todo estaba saliendo a pedir de boca.

(Casa Summers, Sunnydale)

Todos los presentes en la casa Summers se movían inquietos por el salón. Habían pasado varias horas desde la última vez que habían hablado con Buffy o con Angel. El estar completamente sin ningún tipo de información hacía que sus mentes volaran libres y se montaran sus propias películas de lo que podría haber pasado. El vampiro les había prometido llamarles con nuevas una vez hubiera encontrado a la cazadora morena, pero nada de eso había pasado todavía. Buffy tampoco había vuelto a llamar y no tenían ni idea de si se había recuperado del todo del sueño que habían compartido, de si había ido tras Faith o qué había pasado exactamente. Estar sin ningún tipo de información los estaba matando a todos, en especial a Tara, que se sentía impotente al ver que no podía hacer nada al respecto. Sentada al lado de Willow en el sofá, no hacía más que tocarse inconscientemente la bolita del collar que llevaba puesto. Algo que hacía cuando estaba inquieta o nerviosa, o ambas a la vez.

W: No te preocupes, cariño. Llamará –le dijo mientras cogía entre sus manos la que Tara tenía libre-. Estarán bien, ya lo verás.

T: Hmmm mmh

(Apartamento cazadoras, Nueva York)

F: Angelus… -repitió la morena en apenas un susurro.

Buffy pasaba la mirada de una a otra un tanto nerviosa. No acababa de entender el por qué Faith no hacía más que repetir ese nombre que tan malos recuerdos le traía. Sólo hacía que ponerle los pelos de punta. Destiny se la devolvía un poco desconcertada, ya que ella desconocía toda la historia de Angelus y andaba un poco perdida, en cuanto al tema se refería. Sin poder resistirlo más, la pelirroja se acercó a Buffy y le preguntó.

D: ¿Quién demonios es Angelus? ¿Y por qué no hace más que repetir su nombre?

Durante unos segundos, Buffy se quedó sin palabras y en completo silencio. Su cristalina mirada reflejaba el miedo que sentía en esos momentos. No podía ser… no otra vez.

D: ¿Buffy? ¿Qué pasa?

Cuando abrió la boca para explicárselo, una voz ronca y muy débil se le adelantó.

F: Un jodido y mal parido cabrón. Eso es lo que pasa… -sentenció.

B: ¡Faith! –gritó casi tirándosele encima. La rubia debió de ver l cara de terror de la morena y se paró a mitad camino, enrojeciendo hasta la raíz del pelo. Pero sabiendo disimularlo más o menos. Más o MENOS- Mm ¿cómo estás?

A Faith no le pasó desapercibida la reacción de Buffy, pero no dijo nada. Mejor dejarlo pasar. Por el momento.

F: Como si un jodido camión me hubiera pasado por encima, una y otra vez.

D: Francamente, es lo que parece que ye haya pasado –ante el comentario, Destiny se llevó una mirada asesina por parte de Buffy- ¿Qué? ¡Es verdad!

Faith intentó reírse, arrepintiéndose en seguida de haberlo hecho, ya que un dolor agudo penetró su costado izquierdo, haciendo que le saltaran las lágrimas. En vez de risa, lo que salió por su boca fue más bien un gemido de dolor, seguido de llanto.

F: Joder, eso ha dolido –se quejó como un niño de cinco años que se ha rozado la rodilla.

D: Pero que quejica que eres…

B: Tranquila –dijo ignorando el comentario de la pelirroja y cogía unas de sus manos entre las suyas. La morena la miró extrañada, aunque supo recuperarse a tiempo y no dijo nada.

Destiny seguía de pie, junto a la cama, mirándolas minuciosamente. Era algo que no podía evitar. Sin embargo, al ver las reacciones de la morena, estaba casi segura de que no se había enterado de todo lo que le había dicho Buffy. Lo que la aliviaba un poco. Lo último que podría soportar, sería verlas con arrumacos y gilipolleces varias. A pesar de ser las tres cazadoras, no podía sentir lo mismo o tan intensamente que ellas, sintiéndose un poco celosa.

Las otras dos parecían estar en su mundo, como si todo lo que estuviera a su alrededor no existiera y sólo estuvieran ellas dos, solas. Lo último que quería en ese momento, era permanecer en la misma habitación, pero la curiosidad podía con su deseo de dejar la habitación e irse a dar una vuelta. La cazadora en ella, estaba tomando su cuerpo. Ese tal Angelus… ¿quién podría ser? ¿y por qué Buffy había cambiado drásticamente al oír su nombre? Antes de seguir con sus cavilaciones, lo mejor sería obtener respuestas de aquellas que parecían saber algo. Se aclaró la garganta para llamar la atención de sus compañeras.

D: ¿Quién demonios es Angelus y por qué has flipado y casi hechas a correr al oír su nombre? –esta vez dirigió su mirada a Buffy.

F: Su ex –Buffy la fulminó con la mirada.

B: No es mi ex –dijo tajante.

F: Bueno… es como… -dijo rascándose la cabeza pensativa- como el Mr. Hyde de su ex –sonrió satisfecha con su analogía.

La pelirroja las miraba sin comprender.

D: Tendréis que explicaros mejor…

B: Está bien, te lo explicaremos todo. Pero antes que nada –se giró hacia la mesita de noche y cogió el vaso de agua con una mano y el botecito de plástico en la otra, y se dirigió hacia Faith-. Tómate esto.

F: ¿Estás intentando envenenarme? –alzó una ceja mientras intentaba incorporarse a duras penas.

B: No se me había ocurrido, pero ahora que lo dices… es una buena idea -dijo mientras le tocaba con los dedos sus costillas.

F: ¡Eso es trampa! –se quejó.

B: Tómatelas –dijo ignorando sus quejas. La morena la miró con el ceño fruncido-. Yo de ti, ni lo intentaba.

F: ¿El qué? –puso su cara de "no he roto un plato en mi vida".

B: Tirarme el agua encima.

F: Jamás… -dijo mientras se metía las pastillas en la boca y se las tragaba con un sorbo de agua-. ¿Contenta? –la rubia asintió sonriendo.

D: Bueno… ahora que ya habéis dejado de hacer el imbécil, ¿me explicáis lo que está pasando?

Durante más de media hora larga, las dos cazadoras estuvieron contándole y explicándole con pelos y señales todo lo relacionado con Angel/Angelus: su vida pasada, la maldición gitana, el alma y las consecuencias que conllevaba el haberla perdido. Para desgracia de la rubia, también entraron en la épica historia de amor entre ella y Angel, aunque no con tanto detalle. De todo lo que se había mencionado en la conversación, lo que más le había llamado la atención a Destiny fu, sin duda, que Buffy se hubiera acostado con un vampiro. Era algo que no se hubiera imaginado. Menos mal que no le habían contando nada relacionado con Spike. Eso ya hubiera sido imposible de digerir. Lo único que pudo decir fue:

D: ¡Eeeeeew! –Buffy la fulminaba con la mirada, mientras Faith intentaba por todos los medios posibles, no descojonarse en su cara. El dolor de las costillas no era nada comparado con los puños de hierro de la rubia-. De verdad que no entiendo como una cazavampiros se puede acostar con un vampiro. Nuestros objetivos es matarlos, no pasárnoslo bien con ellos. Creo que no entendiste bien el concepto.

F: Cuanta razón –Buffy le dio una palmada en el brazo- ¡Auu!

B: ¿Podemos dejar ya de una vez el maldito tema? No es algo de lo que me sienta muy orgullosa, la verdad.

F: Entiéndelo, B. Cuesta imaginarlo. Va contra las leyes de la naturaleza.

B: ¡Fue sólo una vez!

D: Porque si no perdería su alma, otra vez. No me quiero imaginar lo que hubiera pasado si hubiera sido con más de uno.

F: Touché.

D: Bueno… ¿y todo esto a qué ha venido?

Las dos se giraron hacia Faith, que les devolvía la mirada con temor en los ojos.

F: Estamos realmente jodidas.

Buffy la miró intensamente. Sabía más o menos por podría ir el tema y no sabía si quería saberlo con seguridad. Sin embargo, podía ver claramente la respuesta en los oscuros ojos de Faith. Su inquietud escrita por todo su rostro y su temor extendiéndose por ella, se lo confirmaba. Se pasó la mano por el pelo. Claro signo de nerviosismo que empezaba a revelarle la situación en la que se habían metido. O mejor dicho, el Consejo las había metido.

Buffy seguía mirando a Faith. Había empezado a mover la cabeza, inconscientemente, de lado a lado, negando lo que ésta iba a decirle. Destiny observaba la escena. Sólo con ver sus rostros, se daba cuenta de la gravedad de la situación. Al ver que ninguna de las dos decía nada, decidió hablar ella.

D: ¿Pero qué ha pasado exactamente? ¿Dónde has estado?

F: ¿Os acordáis de aquella mansión enorme con la que hemos estado soñando?

Las dos cazadoras asintieron.

F: Pues es allí donde he estado, y es allí donde se encuentran los O'Halley.

D: ¿Y cómo coño llegaste hasta allí sino tienes ni la más remota idea de donde está?

La morena se quedó pensativa durante un rato y se rascó la cabeza.

F: Esa es una muy buena pregunta –se encogió de hombros-. No sé –dijo después de una larga pausa-, era como si supiera donde estaba. Bueno, más bien como si mis pies lo supieran. Alguien parecía estar guiándolos o algo así. No sé si me entendéis… es algo raro.

B: ¿Cómo si alguien te guiase? –la miraba incrédula.

F: Sí, bueno no. A mí, no. A mis pies. Mi mente estaba en otro sitio. Y a la que me di cuenta, ya estaba allí. No tenía ni idea de cómo había llegado, pero al ver que ya estaba allí, decidí investigar. Y como vi que me sonaba la mansión, pues mejor que mejor.

D: ¿Y cómo entraste?

F: Por una ventana que estaba a tomar por culo. Eso sí –añadió-, las hostias que me di, no me las quitó nadie.

B: ¿Y Angel? –preguntó en apenas un susurro.

F: Me lo encontré. O mejor dicho, el me encontró a mí antes de que pudiera entrar. Me dijo que volviéramos. Pero como siempre, no le hice ni puto caso y le di esquinazo –bajó la cabeza. En estos momentos, era incapaz de mirar a Buffy a los ojos.

El silencio se apoderó de la estancia durante unos minutos. Ninguna sabía qué decir. Faith repasaba en su mente, una y otra vez, todo lo que había ocurrido esa noche. Por su parte, Buffy hacía lo mismo. No podía evitar sentirse culpable por todo lo que había pasado con Destiny. Pero la carne es débil, y una no es de piedra. Por suerte, sabía que Faith no tenía ni idea del asunto, y era mejor que siguiera de esa forma. No tenía ganas de que se enfadara otra vez y saliera corriendo.

D: Si le diste esquinazo –dijo, sacando a sus compañeras de sus pensamientos- ¿cómo es que lo viste luego?

F: Después de haber entrado por la ventana, me asaltaron tres vampiros. Cuando estábamos a punto de empezar a darnos de hostias, llegó una cuarta persona –le hervía la sangre sólo de pensar quien era-. Era uno de los hermanos O'Halley. Gabrielle –hizo una pausa-. La zorra que me abatió en dos ocasiones. Así que pensé que era el momento de vengarme por todo lo que me había hecho. Además, creo que tiene que ver con lo que te pasó –se giró hacia Buffy.

Ésta se tocó, donde horas antes, había habido un hilillo de sangre.

B: ¿Cómo lo sabes?

F: Es un presentimiento.

B: Sabes tan bien como yo, que no debes guiarte por presentimientos.

F: Lo sé, pero algo dentro de mí me dice que los poderes de los que me habló Angel, tiene que ver con los sueños.

B: ¿En qué te basas?

F: En que no creo en las coincidencias.

D: ¿Qué pasó después? ¿Luchasteis?

F: No, la perra esa no dejó me tocaran ni un pelo. Después apareció el otro. Ezequiel. Durante un rato estuvimos andando por las entrañas de la mansión, hasta llegar al hall, donde vi que Angel estaba con otro vampiro. Era mayor que los hermanos y se parecían bastante entre ellos. Tenían pinta de ser hermanos, pero no estoy muy segura. Vi que Angel estaba tirado en el suelo retorciéndose y gritando de dolor, y corriendo a su lado –Buffy se estremeció-. Esos vampiros son muy poderosos, B. Ya no solo por la fuerza bruta que parecen tener en comparación a cualquier otro al que nos hayamos enfrentado, sino porque parece que tengan una especie de dones psíquicos. Como si lo controlaran todo con la mente. No sé…

D: ¿Y cómo nos vamos a enfrentar a ellos y salir con vida?

F: No tengo ni puta idea. Pero ya habéis visto en qué condiciones me han dejado. Primero la perra esa, y después los tres juntos me dieron una paliza que me dejó casi sin poder moverme. No sé cómo coño conseguí llegar hasta aquí de una sola pieza.

B: Habrá que llamar a Sunnydale, que esperan saber algo de nosotras.

F: Eso no es todo –las dos se giraron en seguida-. Después de eso, llegó el tal Richard y, haciendo algo raro con las manos, hizo que saliera de Angel una bolita de energía y la destruyó. A partir de ahí, todo cambió. Angel ya no era Angel. En su lugar apareció Angelus –hizo una pausa-. Creo ha destruido su alma, Buffy. Para siempre.

Buffy se llevó la mano a la boca, ahogando un gemido. No podía creer que Angel se hubiera ido, otra vez. Nunca había sido capaz de luchar contra Angelus. Demasiados recuerdos volvían a su mente. La última vez que lo hizo, acabó matando a Angel, y no se sentía con fuerzas para hacerlo otra vez. Sabía que a Faith tampoco le entusiasmaba la idea de tener que acabar con él, y más después de todo lo que la había ayudado.

B: ¿Qué vamos a hacer entonces? No podemos matarlo…

F: ¿Cómo hizo Red que volviera a ser él, a ser Angel?

B: Con un conjuro que dejó la Srta. Calendar antes de morir, pero creo que eso ya no existe.

D: ¿Algo podremos hacer, no?

F: Tenemos que llamar a Sunnydale –las otras dos asintieron.

Destiny salió de la habitación, dejándolas solas. Faith sabía que no podía moverse. Por lo menos, no en unas horas. Todavía estaba débil de la paliza que le habían propinado. Sin embargo, quería ayudar en todo lo posible. Podía ver en el rostro de Buffy el desasosiego y la desesperación de la que estaba siendo presa. Quería alargar sus brazos, y atraerla hacia sí, para poder consolarla. Pero se abstuvo. No estaban acostumbradas a esas muestras de cariño entre ellas. Una cosa es que hubieran follado y otra muy distinta que volvieran a ser amigas. No significaba que no lo deseara, pero aún quedaba un largo trecho hasta llegar a ese punto. De todas formas, cuando, años atrás, todo iba bien entre ellas, nunca se habían hecho muestras de afecto. Todo era flirteo y juegos. Nunca nada más. Inconscientemente, había alzado su brazo y había puesto su mano en la mejilla de Buffy. Ésta se giró y la miró. Tenía los ojos vidriosos, a la vez que preciosos. Sin darse cuenta, se habían ido acercando, poco a poco, quedándose a pocos centímetros la una de la otra. Faith escuchó cómo su corazón latía desbocado en su pecho, retumbando fuertemente en sus oídos, y posiblemente en los de Buffy.

Faith vio como una solitaria lágrima dejaba sus ojos y recorría su mejilla hasta morir en el dedo gordo de la morena, que la limpió. Al contacto y ternura de la suave piel de la morena, Buffy cerró los ojos. Faith retiró su mano y se alejó un poco. Se miraron durante unos segundos. Sabían que con una de las dos se moviera un poco, sus labios se juntarían.

F: Será mejor que llames a Sunnydale. Tienen que saber lo que ha pasado –la rubia asintió, un poco decepcionada.

Buffy se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta. Antes de salir por esta, se giró, cruzándose su mirada con la de Faith. En esos momentos, fue incapaz de descifrar el significado de ésta y de lo sucedido minutos antes. Todo era demasiado complicado.

B: Será mejor que descanses y cojas fuerzas. Las necesitaremos –con esto, salió, cerrando la puerta tras de sí.

D: ¿Y Faith? –preguntó cuando la rubia entre en el pequeño salón.

B: Todavía no puede levantarse. Lo mejor será que se quede descansando. Cuando tengamos algo claro, iremos a decírselo. Mientras tanto, es mejor que se quede en la cama.

D: ¿Qué vamos a hacer?

B: No tengo ni idea…

(Casa Summers, Sunnydale)

Muchos de los que habían estado esperando a que Buffy llamara con noticias, ya fueran buenas o malas, habían desistido y se habían ido a descansar. Las únicas que esperaban impacientes, eran las dos brujas, sentadas en el sofá. Willow estaba pegada a su portátil, buscando cualquier tipo de información nueva que pudiera serles de ayuda. Por su lado, Tara hacía lo propio buscando en una pila infinita de libros antiguos, ayudada de vez en cuando por Giles.

W: ¿Encuentras algo? –Tara alzó la vista de su libro.

T: De momento nada… es inútil… -lo cerró suspirando-. Es como buscar una aguja en un pajar…

W: Si tan sólo tuviéramos alguna palabra con la que empezar a buscar… sería mucho más fácil. Un punto de partida sería genial.

T: Sí –volvió a abrir el libro-. La cosa es que ya no sé qué buscar –tocaba inconscientemente la bolita de su collar- ¡Espera!

W: ¿Qué pasa, cariño?

T: Creo que he encontrado algo.

(Apartamento cazadoras, Nueva York)

Buffy se paseaba por todo el salón, mientras Destiny la observaba atentamente. Llevaba así, ya un rato largo. Como siguiera así, Destiny estaba segura de que acabaría por hacer un hueco en el suelo allá por donde estaba pasando. Intentaba formar las palabras y las frases precisas para explicarles a las brujas lo que había pasado. Estaba casi segura de que estaban esperando ansiosas su llamada. Una vez tuvo claro en su mente lo que iba a decir, se dirigió hacia el teléfono y marcó el número de Sunnydale.

B: ¿Tara?

T: Buffy, tenemos novedades.

B: Yo también –hizo una pausa-. Faith ha vuelto…

T: ¿En serio? Eso es genial ¿está bien? ¿Y Angel? –cortó la bruja.

B: Sí, pero no es la única que ha vuelto…

T: ¿Qué? ¿Qué ha pasado?

B: Hubo un pequeño contratiempo, aparte del hecho de que Faith se fue –hizo una pausa más larga que la anterior, llevando la tensión a un nivel excesivo para el gusto de la bruja-. Angelus también ha vuelto…

T: No puede ser…

B: Faith lo ha presenciado.

T: ¿Pero qué ha pasado? –repitió- ¿Cómo está Faith?

B: Está bien, tiene dos costillas rotas y varias magulladuras. Ahora está descansando en la cama. El clan O'Halley le ha dado una buena paliza. Ha conseguido llegar hasta el portal y se ha desplomado cuando ha llegado. Me ha tocado bajar y subirla, ya que estaba inconsciente. No sé lo qué vamos a hacer…

T: Nosotras tampoco, pero hemos encontrado algo que puede ser de gran ayuda –dijo con convicción.

B: ¿Qué es?

T: La Esfera de Eros.