NUEVOS ADVERSARIOS

–Buenas noches Eriol, me informaron que mañana viajaremos a Japón. Así que ya empaqué mis cosas ¡que bueno!, podré ver a mi guapísimo Touya otra vez, espero que no se haya casado todavía.

–¿Sigues pensando en él, Nakuru? –un gato negro la sobresaltó por encima de sus hombros.

–Claro que si. No creerás que me he olvidado de él, además creo que ya se olvidó de Tsukishiro y no podrá rechazarme ya que soy una de las modelos más bonitas que hay… ¿no es así Eriol? –dijo la hermosa joven sentándose en el apoya brazo del sillón en donde Eriol estaba sentado.

–Claro que si mi querida Nakuru… a mi también me alegra volver a Japón, me gustaría mucho volver a ver a Kaho.

–¿Pero seguro que ella querrá volver a verlo, Eriol? –Spinel-Sun preguntó.

–No lo sé, pero haré mi mejor esfuerzo.

–Claro que querrá verte Eriol –Nakuru irrumpió alegando tener la razón–, ahora que ya no eres un niño creo que ella te corresponderá como debe ser…

–Eso espero.

Unos golpes en la puerta interrumpieron en la conversación y una joven con cabello largo entró.

–Disculpen Eriol, Nakuru, Spinel-Sun, queremos despedirnos. Es hora de irnos, el avión saldrá en dos horas, debemos estar en el aeropuerto enseguida.

–Gracias Meiling, enseguida saldremos –Eriol hizo una reverencia muestra de sus modales.

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–¡Ya llegué!

–¿Cómo te fue hoy? –respondió al saludo el mayor de los Kinomoto mientras leía el periódico en la sala de estar.

–Muy bien gracias.

–Que bueno porque te toca preparar la cena hoy.

–Hermano… Andréu viene a cenar hoy así que compórtate, ¿quieres?

–Ya te dije que ese muchacho no me agrada ¿por qué lo traes?

–Es que hoy entrenaremos en el templo Tsukimine y quiere acompañarme.

–Está bien pero te aviso que Yuki también vendrá a cenar.

–¿En verdad? Que bueno, hace tiempo que no veo a Yukito.

–Ya deja de hacer sonidos de monstruos y ponte a preparar la cena, se te hace tarde y Yuki está por llegar.

–Si….

Touya Kinomoto, el hermano mayor de Sakura. Touya la quería demasiado, por esa razón la sobreprotegía, sobre todo con los chicos; aunque siempre la estaba molestando y tratando como a una niña, él era consiente de que su hermanita ya no lo era. Sino que al contrario, era una de las más hermosas señoritas que él haya visto. Su padre casi no pasaba en casa, por eso Touya se había tomado muy a pecho el papel de hermano mayor y siempre estaba al pendiente de ella; pero, aunque él hiciera todo lo posible por espantar a todos los pretendientes de su hermana, no había podido espantar a Andréu.

Muchas veces había intentado espantarlo con la amenaza de golpearlo, e inclusive, había utilizado al guardián de la maestra de cartas para sus propósitos; ya que a Kerveros tampoco le agradaba este muchacho. Pero el muchacho había resistido a todas sus amenazas y eso era algo que lo exasperaba al extremo. Touya estaba acostumbrado a ganar, pero Andréu era lo suficientemente valiente para afrontarlo. Al final el hermano mayor decidió acostumbrarse a la idea y tras la amenaza de que si le ponía un dedo a su hermana lo iba a matar, admitió esa relación de muy mala gana.

–¡Oye Touya ¿dónde está Kero?! –gritó la joven desde la cocina ansiosa de preguntar a la bestia del Sello sobre el libro que había encontrado su amiga.

–Está arriba, ayudando a papá con su clase para mañana.

–¡¿A que hora vendrá Yukito?!

–Pronto, ¿por qué?

–Es que quiero preguntar algo a Kero y a Yue.

–Pues date prisa haciendo la cena para que cuando llegue Yuki le puedas preguntar.

–Si, pronto estará lista.

La familia de Sakura sabía todo al respeto de las cartas mágicas y los guardianes por lo tanto Kerveros podía disfrutar de la casa a sus anchas, Kero comenzó a ser el consentido de la casa. Desde el incidente de la amenaza a Andréu, Kero había sido el cómplice de Touya, y lo ayudaba en todo lo que podía. Además Touya podía sentirse más seguro de lo que hacía Sakura si el guardián del Sol la acompañaba. Otra razón de esta amistad muy fuerte entre Kerveros y Touya era que ambos tenían un carácter complicado, diferente pero al mismo tiempo muy idéntico.

Por otro lado, el padre de Sakura también había tomado mucho cariño por Kero a partir de que lo descubrió el día de la batalla final contra Eriol en el cual él se había desmayado y cuando despertó había oído toda la explicación sobre el hechizo de separación de su otra parte. Ese día se enteró de que él también era la reencarnación del mago Clow. Suponía que ese cariño y simpatía a primera vista por Kero, eran porque en su anterior vida también debió querer mucho al guardián.

Además de que Kero lo acompañaba y ayudaba en casa, y casi siempre que Fujitaka Kinomoto necesitaba salir de viaje, éste lo acompañaba; según Kero por cultura y la dicha de conocer otras tierras, pero Sakura sabía que era por la simple glotonería.

–Buenas Noches.

–Te tardaste ¿tuviste algún problema? –cuestionó preocupado el mayor de los Kinomoto mientras acariciaba el rostro de Yukito.

–No, yo estoy bien –gracias por preocuparte.

–Buenas noches Yukito.

–Como estás Sakura. Discúlpame por no avisarte de que iba a venir hoy a cenar.

–No te preocupes Yukito, estaba deseosa de verte.

–¿En serio? Yo también quería verte. Yue ha estado insistiendo en saber como estas, dice que tus poderes han disminuido un poco ¿qué pasa Sakura? ¿estás preocupada por algo?

–Hablando de eso, si no te molesta, quisiera hablar con Yue.

–Descuida, te lo pasaré.

La luz característica y el sello aparecieron en la sala de estar y enseguida guardián de la Luna apareció.

–Que demo… –dijo el guardián del Sol llegando a la estancia de la casa–, ha ya veo que viniste conejo de nieve.

–Vine porque sentí que mi ama desea verme.

–Yo… yo… –titubeó la dueña de los guardianes, mirando a los dos guardianes–, que bueno que están los dos aquí, tengo que mostrarles esto –Sakura corrió a traer algo y cuando volvió, traía consigo el libro negro de letras doradas.

–¿Qué es eso, de dónde lo sacaste? –el asombro se apoderó del rostro de Kerveros mientras ojeaba el libro.

–¿Sakura, tienes idea de lo que es esto? –el segundo guardián parecía más sereno.

–Tsuke lo encontró en la biblioteca, por eso lo traje, para preguntarles.

–Este es el libro negro de las cartas –explicó Yue.

–Este tipo de magia es usado por personas que quieren usar las cartas de forma distinta –concluyó el guardián del sol.

–¿Qué?

–La magia que utilizas es benéfica, es decir, no hace daño –intervino Touya–, las cartas fueron hechas de buenos sentimientos por eso su magia es blanca. Hay que aprender un tipo especial de magia si quieres utilizar esas cartas con otros fines.

–Este libro fue creado por alguien que también posee magia pero fue creado con el propósito de aprender a manejar las cartas de forma maléfica.

–Y si es ése tipo de libro… ¿por qué estaba guardado en la biblioteca?

–Seguramente trató de usarlo mientras Lee Clow vivía y como no pudo contra Clow, lo olvidó o se deshizo de el –concluyó el guardián del sol.

–¿Y qué debo hacer con el? –agregó la esmeralda.

–Debemos destruirlo cuanto antes –Kerveros se apresuró a decir.

–Nos traería muchos problemas si cae en manos equivocadas –agregó el otro guardián.

–Pero… pero… no sería mejor si antes de destruirlo, mejor lo estudio –decía la maestra de cartas nerviosa tratando de convencer a los guardianes y con miedo de que algo con tanto poder mágico sea destruido sin ser estudiado primero por ella. No quería que esto sucediera, no sin antes saber que y porqué se creó un libro así. Y una vez más su curiosidad estaba ganando la batalla –a...a...además soy yo la dueña de cartas ¿no es así? Serviría de mucho si, como maestra de las cartas, supiera todo sobre ellas… y, dime Kero… no vas a negar que te intriga saber. Incluso todos aquí podemos sentir un gran poder proveniente de este libro. Sería casi un pecado que no lo investiguemos –concluyó la castaña parada sobre la mesa y con el dedo índice señalando al techo dando a notar lo serio de la situación.

Todos en la estancia guardaron silencio, viendo fijamente a la castaña hacer el ridículo

–Muy bien Sakura –rompió el incómodo silencio Yue–; lo estudiaremos pero luego lo destruiremos, además debemos ser muy cuidadosos. No sabemos que clase de daño hará a las cartas.

–¡Gracias¡ –la joven saltó a los brazos de Yue.

–Voy a cambiar a mi forma falsa…

Segundos después Sakura se encontraba abrazando a Yukito, ya que este no le había dado tiempo a reaccionar y a soltarlo.

–Oye Sakura, a nadie le gusta que lo abraces de esa forma –dijo su hermano un tanto celoso–. Deja de comportarte como un monstruo y bájate, no debe ser nada fácil cargar a uno.

–¿Qué?

–Yo también voy a cambiar a mi forma falsa.

–Discúlpame Yukito –quien se encontraba sonriéndole como siempre.

–No te preocupes Sakura.

–Veo que ya acabaron de conversar, así que mejor vamos a cenar.

–Papá…

–Vamos, la cena está servida, no querrán llegar tarde al Templo.

–Aún no llega Andréu.

–Mejor –acotó Touya en una voz casi inaudible para que su hermana no la oyese.

–¡Touya! –la pequeña miró a su hermano con enfado pues había logrado escuchar.

–Déjalo Sakura, no me interesan sus comentarios –irrumpió un joven de buen porte, vestido de forma casual asomándose en el vestíbulo.

–Qué bueno que llegas –Sakura saludó a su novio con un pequeño beso en los labios, lo cual su hermano y Kero vieron con desagrado. Yukito por su parte volteó a ver a otro lado, ya que, aunque no tenía nada contra él, la verdad es que tampoco le agradaba ver a este muchacho cerca de su dueña por alguna razón que no sabía explicar a sí mismo.

–Sakura, lamento decepcionarte pero no voy a poder ir con ustedes hoy al templo. Tengo un problema.

–No ¿te quedarás a cenar, verdad? –ante el asentamiento afirmativo de su novio ella sonrió–. ¿Puedo ayudar en algo?

–No te preocupes, yo me encargo de todo.

–Que bien... –irrumpió Touya–. La cena me caerá mejor.

–¡Touya!

–Déjalo Sakura... el de verte un momento es más que suficiente. Puedo aguantar los amables tratos de mi futuro cuñado.

–¡QUE DIJISTE IDIOTA!

–Bien… ya que estamos todos, vamos a cenar –invitó Fujitaka un tanto preocupado de que su hijo matara al novio de su hija.

Yukito, al momento que vio a Sakura besar a Andréu y ante el comentario se molestó. A pesar de todo lo ocurrido con Sakura hace unos años, él sabía que la quería mucho. Yue también la quería y el sentimiento de Yue se mezcló con los de Yukito haciendo que el sentimiento del muchacho creciera de forma increíble. Pero sobre todo, Yukito amaba profundamente a Touya, no le cabía duda. Esto evitó que comenzara a creer que amaba a su ama en forma distinta a la que él creía.

Observó por largos momentos a la niña que él había visto crecer ante sus ojos. Se veía realmente hermosa, su cabello no había cambiado en lo absoluto, su cuerpo daba a notar que ya no era esa niña y su mirada… sus ojos… Se concentró en esos ojos. No podía apartar la vista de esas esmeraldas que brillaban más que la luna. Era la misma mirada alegre que siempre había visto; sin embargo… había algo en esos ojos… un deje de brillo que faltaba… y él sabía que significaba: Shaoran.

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–Buenas noches tía, disculpa la tardanza.

–No me gusta que demores, soy una anciana y es muy cansado para mí enseñarte todo lo que tienes que saber siendo la única heredera de nuestro clan.

–Lo siento mucho –la joven se arrodilló para besar las manos de la anciana–, no volverá a ocurrir. Desde ahora tendré más tiempo libre y podré entrenar todos los días.

–Muy bien, empecemos. Ya has aprendido el uso de la magia oriental y occidental, es necesario que ahora, además de saber como funciona, empieces a dominarla. Porque no es lo mismo utilizarla que dominarla; tengo aquí unas técnicas que te ayudarán a manejar los cuatro elementos.

La joven adoptó una posición bastante conocida en las artes marciales chinas para poder empezar su entrenamiento, como todas las noches…

–Estoy lista.

–Estos cuatro pergaminos corresponden a los cuatro elementos... agua, fuego, aire, tierra… debes unirte a ellos para poder dominarlos. Si dominas a éstos cuatro, todas las cartas Clow restantes no serán peligro alguno, podrás dominarlas a tu conveniencia.

–Lo sé, abuela.

–Los cuatro elementos de la astrología clásica occidental representan cuatro formas en las que la energía se manifiesta, cuatro expresiones del todo, desde su forma más densa y pesada a la más inmaterial. Hay otras formas de energía, puesto que en el universo todo es energía, pero estas cuatro bastan para describir todo el amplio espectro de las manifestaciones físicas y psíquicas de los organismos: la Tierra, el Agua, el Aire y el Fuego. La mayoría de nosotros tiene algún grado de vínculo con los cuatro elementos, aunque predominen uno o dos. Aún así, el que ellos se expresen dependerá de múltiples factores, por ello este entrenamiento será muy complicado. Es necesario que aprendas a dominar los cuatro elementos para poder derrotar a la maestra de cartas y recuperar nuestro lugar.

–Entiendo

–Bien, empezaremos con el aire, representado por la carta Viento: Su poca materialidad le conduce a ser el rector del pensamiento. Su campo de acción está en las ideas, en la creatividad, en la imaginación, la reflexión, la fantasía. Representa nuestro poder cognoscitivo. El aire es caliente y seco, se asocia con el temperamento sanguíneo, es decir, violento y súbito. Para lograr dominarlo tienes que dominar tu mente, ser capaz de moverte ante los ataques del viento con tu mente… ¿Lista?

–Si.

¡Dios del viento ven y obedece mis ordenes¡–la anciana gritó mientras alzaba uno de los pergaminos al cielo y lo sostenía con fuerza debido a la fuerza de este elemento al salir de el pergamino.

El elemento no tenía forma alguna pero comenzó a atacar a la joven mientras ésta lo esquivaba con precisión. La ráfaga era suave al inicio pero la anciana al ver que la joven esquivaba todos sus ataques, tomó mas aplomo y comenzó a atacarla con fuerza, forzando al elemento a formar columnas de aire con las cuales atrapó a la joven. Las columnas se apoderaron de sus manos y pies, mientras que una quinta columna se concentraba en ahogarla.

La joven estaba a punto de ahogarse cuando la anciana le gritó desesperada:

¡Utiliza la fuerza de tu mente!

Ya no podía soportar más. No sabía como lograr que el elemento la soltase, su mente ya no razonaba con claridad. Era obvio que ella nunca sería capaz de ser una verdadera ama de cartas…. Comenzó a recordar….

"Nunca vas a lograr nada, eres bastarda, como se te ocurre si quiera pensar que puedes ser parte de este clan, te detesto¡¡vete!! Eres una inútil, nunca serás nada, no eres digna de nada."

Yo… yo NO soy una bastarda, soy la heredera.

De repente abrió los ojos y con las pocas fuerzas que le sobraban logró hacer que el elemento la soltara y pudiera respirar, aunque aún no lograba hacer que el elemento soltase sus extremidades.

La anciana sonrió al ver esto pero no dejó que la joven la viera, no podía mostrar esa debilidad ante ella. Al inicio no creía que lo lograra a la primera oportunidad, pero estaba claro que la única esperanza de recuperar el puesto que le correspondía a la familia Hizihimiro sería recuperada por su sobrina. Ya que ni su hija ni su hermana pudieron lograrlo. La anciana pronunció algo en voz inaudible y el elemento soltó a la joven y regresó al pergamino haciendo que la joven cayera al suelo apoyada en sus brazos esforzándose por respirar.

–Deberás entrenar muy fuerte, casi mueres –concluyó la anciana dando por terminado el entrenamiento. Dio la vuelta retirándose y dejando a la joven reponerse.

En su pensamiento había una sola cosa: vengarse de Clow Reed. Aquel que se había marchado de ese mundo sin importarle su familia y heredando las cartas a otra persona; ahora por fin su venganza se haría realidad con su sobrina. No importaba que ella no supiera la verdad realmente, ni si quiera importaba que ella no sea del Clan, puesto que había sido adoptada. Sólo sería su instrumento para recuperar lo suyo, y nadie se interpondría en su camino. Ya había pasado por mucho sufrimiento siendo una descendiente bastarda de Clow. Había sido lastimada, ultrajada por causa de ese mago que nunca la quiso, que nunca le importó lo que sucedería con su familia actual, ahora ya nadie la lastimaría. Nadie.

–Yo jamás pasaré una deshonra de nuevo. Lo juro por la sangre de Clow que corre por mis venas, juro que mataré a la reencarnación de Clow ya la falsa heredera, recuperaré mi lugar y los Li serán desplazados como descendientes de Clow. Todo me pertenecerá, a mí y a mis hijos. LO JURO.

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"Señores pasajeros en 30 minutos estaremos aterrizando en Tomoeda - Japón, les rogamos que permanezcan es sus asientos, gracias"

–¿No estás emocionado Shaoran? Pronto llegaremos a Tomoeda. Aunque es tarde… y no podremos ver a Kinomoto todavía…- decía apenada la amatista.

–Meiling… Creo que debemos esperar, mañana no tendrá clases. Es domingo, podrás ir a verla… mientras tanto yo esperaré en la casa de Daidouji.

–¡AHHHHH! –se oyó el grito de Meiling–, se me olvidó por completo llamar a confirmar nuestra llegada para el día de hoy.

Shaoran bajó los ojos obviando a su prima que se lamentaba –típico de ella olvidar las cosas– él tenía otras preocupaciones, luego se podrían encargar del asunto del hospedaje. No creía que a Daidouji le importara mucho el tenerlos unos días más en su casa y tampoco el que llegaran sin avisar si eran amigos de infancia…

Aita había tenido un problema con la visa así que llegaría en cuanto el problema se haya resuelto, por otra parte él estaría muy confundido sin Aita junto a él. Se sentiría muy confundido al estar con cosas y personas que no sabría reconocerlas. Después de todo Aita era su mano derecha y era ella quien le decía todo concerniente a su vida y él dudaba que Meiling se pusiera en ese plano, conociendo a su prima.

Miró a través de la ventana del avión y vio las luces de la cuidad… un suspiro salió de sí… ¿Qué fue eso?

A pesar de que su magia no era la misma desde el día de su accidente; con la ayuda de Aita había logrado aumentarla mucho más que antes y desde el lugar que estaba pudo sentir la presencia de una persona con un nivel de magia asombroso… - su estómago se revolvió – esta persona sobrepasaba el nivel de magia de él. Concentrándose un poco más sintió cuatro entes mágicas muy fuertes también – su corazón empezó a latir muy fuerte sin saber porqué y esto lo hizo confundir y desesperarse…. ¿Qué sucedía con él?

Al darse cuenta de que esa persona con el nivel más alto de magia alimentaba el poder de dos de ellos, se quedó anonadado y el entusiasmo empezó a recorrer su cuerpo… Había alguien muy, pero muy fuerte en esa ciudad… tal ves esa persona podría enseñarle y así podría incrementar su nivel de magia…

–¡Shaoran! –la joven estaba desesperada.

–ah –Shaoran al salir de su trance se encontró con unos ojos de fuego que lo miraban muy de cerca. Se asustó...- Mei… Meiling lo siento.

–Claro, yo hablándote y tu pensando en quien sabe que… Yo preocupada en donde vamos a pasar la noche y tu tan tranquilo como siempre –la china cruzó los brazos y dio la espalda por completo al ambarino a su lado.

–Lo siento Meiling, no escuché nada –el ambarino trataba de excusarse nerviosamente.

–Todo este tiempo he estado hablando y tu solo has estado viendo esa ventana… –suspiró–, se ve que me va a tocar decidir donde quedarnos. A veces pienso que el tiempo desde que éramos niños no ha pasado, otra vez me va a tocar buscar en donde quedarnos.

–No creo que a Daidouji le importe si llegamos sin avisar… son amigas desde hace mucho tiempo ¿no?

–Claro que somos amigas, pero es una descortesía llegar así de la nada a una casa –regañó la joven a su primo–; creo que no tendremos otra opción que ser descorteces con Daidouji. Se me va a caer la cara de vergüenza –empezaba la joven de nuevo a quejarse–, pero no tenemos otra opción

–¿Acaso no tenemos una casa donde nos quedábamos cuando niños?

–Ah, si… esa casa; pues no podemos quedarnos ahí. Tu madre la vendió, ya que se supone que nunca regresaríamos a Japón.

"Señores pasajeros, bienvenidos a Japón, en este momento descenderemos en el Aeropuerto de Tomoeda así que les pedimos tomar asiento y abrochar sus cinturones"

–Supongo que tendremos que ir donde Daidouji esta noche…

–Explícame de nuevo… quien es ella… Daidouji.

–La mejor amiga de Kinomoto. Ayudó mucho cuando niños en la captura de las cartas. Es una gran chica, de seguro te agradará… ¿no estás nervioso, verdad?

–¡NO! Claro que no, e...e...está bien yo solo quería saber –Shaoran se sintió de repente nervioso al saber a donde se dirigían y quien sería su anfitriona durante todo el tiempo que se quedarían. Le preocupaba que las dos se confabularan para hablar de la card máster y lo hicieran sentir incómodo–. Solo promete que no vas a estar hablando todo el tiempo de Kinomoto y haciéndome quedar en ridículo ¿si?

–Está bien –la china respondió cruzando los dedos por detrás de su espalda para que su primo no la viese.

Shaoran soltó un suspiro de alivio, por lo menos estaría tranquilo por unos momentos. Y es que era desesperante tener a Meiling hablando todo el tiempo de lo maravillosa que era Kinomoto en china, y como si eso no bastara, ahora en Japón estaba seguro que la situación no mejoraría. Las turbulencias habían empezado y el ambarino tomó su maleta para poder extraer algo de su interior. Cuando lo tuvo entre sus manos, su corazón dio un vuelco que no precisamente causaban las turbulencias… La fotografía de la joven se arrugó en sus dedos pero aún así no quiso guardarla… le gustaba ver esa foto…

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¡VIENTO!

El guardián de la maestra esquivó el ataque fácilmente mientras que el otro guardián la atacaba por la retaguardia.

¡SALTO!

Un estallido se produjo en el lugar donde estaba la maestra, mientras que ésta se elevaba por los cielos tratando de convocar otra carta para atacar a sus guardianes. Estaba muy cansada, el entrenamiento de hoy era mucho más fuerte. Como si estuviera cargando un costal de piedras; aunque suponía que esto era a causa de las tres semanas que había dejado de entrenar… Yue le disparó una serie de flechas que esquivó con dificultad y fue en ese preciso momento en que se vio atada por aparentemente ¿nada?, regresó a ver el lugar de donde emanaba la fuerza y vio a su amiga Tsuke que había llegado invocando un hechizo que seguramente la lastimaría mucho. Haciendo un esfuerzo sobre humano logró sacar la carta de sombra que logró atrapar por unos momentos a Tsuke, mientras tanto se concentró en Yúe y Kerveros.

Pensando que podía atrapar con la carta árbol a Kerveros la activó mientras daba otro salto para no quedarse en el suelo y no ser atrapada por su amiga, que para ese entonces, ya se había liberado de Sombra; pero Kerveros había esquivado la carta con facilidad y lanzó una bola de fuego directamente a Sakura cuando esta, intentaba activar las cartas Espada y Arena. Como era irremediable, el ataque de Kerveros la alcanzó sin que ella pudiera esquivarlo y cayó rápidamente chocando su cuerpo contra el suelo.

Los guardianes al ver a su ama dejaron de atacarla y volaron a su ayuda. La encontraron milagrosamente bien, solo adolorida. Tomoyo y Tsuke corrieron preocupadas pero la voz de Sakura las detuvo con la activación de la carta Escudo. Los guardianes vieron a Sakura sonreír y trataron de alzar su guardia pero fue demasiado tarde al darse cuenta que ya se encontraban atados por las cartas Bosque y Sombra.

Tsuke rompió el sello de escudo y comenzó una enfrascada lucha uno a uno con Sakura. Esta pelea era una mezcla de magia y artes marciales. Sakura sabía que ella podría rápidamente derrotarla con tan solo una carta, pero le pareció algo injusto de su parte y dejó la magia a un lado para luchar solo con artes marciales en las cuales difícilmente lograba salir adelante. Un descuido por parte de Sakura provocó que su amiga convocara un hechizo que la dejó inmóvil y con la cabeza en el suelo mientras sentía que una espada filuda le apretaba la garganta.

–Déjala en paz –Tomoyo empujó a la joven haciendo que cayera –Sakura ¿estás bien?

–Si… gracias Tomoyo… pero…

–Óyeme… ¿pero qué te sucede, acaso estás loca?

–Que te sucede a ti. Creí que esta batalla era solo para entrenar a Sakura –la mirada acecina de las dos chocaron como si una bomba nuclear hubiera estallado–, casi matas a Sakura.

–Es el entrenamiento de ella. Se supone que es ella la que debe combatir no tú. Además no podría dañar jamás a una de mis mejores amigas… –Tsuke decía esto para lastimar a Tomoyo que estaba a punto de matarla.

–Cálmense chicas, no es para tanto. –Sakura estaba nerviosa. Tomoyo era una de las chicas más maduras que ella había visto. Siempre llevando los problemas de la mejor manera, pero no lograba entender como todo eso de la madurez se esfumaba cuando aparecía frente a ella Tsuke, que al parecer, era la única que lograba sacar de quicio a su mejor amiga.

–Tomoyo, Tsuke, cálmense por favor –la voz del guardián del sol al acercarse a ellas junto con Yue luego de haberse liberado de la cárcel provisional de Sakura, parecía haberlas detenido–. No es correcto que ustedes estén peleando aquí. Tomoyo, no debes interferir en el entrenamiento de Sakura. Esto es para probarla en todos los sentidos –Tsuke sonreía con descaro–; y tu Tsuke, deja de provocar a Tomoyo.

–Es culpa de ella por entrometerse ¿No estarías mejor en algún lado, cosiendo alguna cosa o tomando el té con tu madre? Es peligroso estar aquí algún ataque podría llegarte por equivocación y no queremos que eso pase ¿verdad?

–Es verdad Tomoyo, no deberías estar aquí –irrumpió Yue. Siempre había optado por no interferir en la batalla de esas dos.

–Está bien, no interferiré más y me iré si eso es lo que tanto quieren. –La amatista dio la vuelta y se dispuso a marcharse…

–No, Tomoyo… no te vayas –rogó la castaña.

–Descuida Sakura… nos vemos el lunes.

–Tomoyo, no estamos en tu contra…, pero a veces pareces olvidar que Sakura necesita entrenar. Tú sabes que te quiero mucho –Kero sonaba apenado.

–Está bien… yo se… no los molesto más… adiós –sonreía la amatista antes de desaparecer por las puertas del templo.

Todos se quedaron quietos por un momento….

–¿Sintieron eso? –Tsuke no podía moverse.

–Esta presencia la conozco –Sakura intentaba descartar todas las posibilidades.

–Es verdad, esta presencia es conocida.

–Creo que fue suficiente entrenamiento por hoy –Yue opinó luego de que la presencia desapareció por completo –es mejor que descanses, Sakura.

–Si...

–Nos vemos mañana –dijo Tsuke antes de salir corriendo.

–Nosotros también nos vamos.

Los guardianes tomaron sus identidades falsas antes de marcharse, Sakura desactivó la carta Ilusión, barrera para que las cosas dañadas se repusieran y las personas no sintieran los daños.

–Bueno, me voy Sakura, no vemos.

–Eh… Yukito….

–Dime pequeña…

–Crees que… esa presencia…

–No te preocupes.

–Si –aseguró Sakura sin estar segura.

–Vamos Sakura, es hora de irnos, ya quiero probar ese postre que no me dejaste comer en la cena –el pequeño Kero la animó.

La maestra se fue del lugar con sentimiento confuso.

Mientras tanto Tsuke llegó donde se encontraba Tomoyo que se dirigía a cualquier lugar menos a su casa. Tsuke no tenía nada en contra de la amatista pero es que a veces ella misma no podía controlarse. A pesar de todo, ella sentía algo muy especial por Tomoyo aunque sin llevarse bien.

–Tomoyo espera.

–¿Quieres humillarme más?

–No, yo no quiero eso… yo solo quiero ayudar.

–No te preocupes, estoy bien.

–Oye… quiero preguntarte algo que no se si…

–Qué quieres. Tengo algunas cosas que hacer.

–Yo se que estas muy ocupada… con alguna reunión para tomar el té ¿verdad? –Tsuke parecía muy molesta, pero lejos de eso ella quería molestar a la amatista.

–Si –la amatista al darse cuenta de sus intenciones no le dejaría ganar la batalla.

–Es sobre Li… ¿cuándo vendrá? La reencarnación de Clow también vendrá ¿no es así?

–Pronto ¿por qué tanto interés? –Tomoyo vio algo en el rostro de su "compañera" que no supo descifrar y aunque ella era muy observadora y podía ver que sentimiento escondían las personas con solo ver sus ojos, no se atrevía a juzgar la mirada de la chica que tenía en frente.

A Tomoyo no le desagradaban las personas, es más era de esas chicas a quienes todo el mundo quería. Siempre se llevaba con todas las personas, siempre mostraba una sonrisa. Tomoyo era una chica muy hermosa tanto por dentro como por fuera, su sonrisa y su mirar irradiaban: paz, tranquilidad, amor…

Ella era la hija de una gran empresaria, sus padres estaban divorciados desde que ella recordaba y su padre trabajaba mucho fuera del país por lo cual Tomoyo no podía verlo casi nunca. Pero cuando él volvía a verla, la mimaba como a una niña pequeña lo cual no la molestaba porque ella también extrañaba a su padre y disfrutaba mucho cuando el venía a verla. Todas estas cosas habían formado a Tomoyo con una gran personalidad, la habían hecho madurar y al mismo tiempo le habían enseñado el valor de cada persona en el mundo…

Por esas razones Tomoyo nunca miraba el lado malo de las personas, pero Tsuke definitivamente era extraña… "o tal ves son mis celos por Sakura…debo dejar de ver cosas que no son. Si, lo más seguro son mis celos" pensaba la joven todo el tiempo "y es que en estos cinco años que la conozco siempre ha ayudado en todo lo posible a Sakura, si no fuera eso hace tiempo que ya habría hecho algo… pero lejos de lastimar a Sakura, ella siempre la ayuda en todo. Debo dejar de buscarle las cinco patas al gato y tratar de llevarme bien con ella".

–Por nada, es que me preocupa Sakura… no se cómo lo tome ella, tu sabes que Shaoran fue alguien muy importante en su vida... y… y yo.

–Descuida… yo me haré cargo de ese asunto… pero gracias por preocuparte por ella.

–Y… Eriol… –al mencionar este nombre, Tomoyo se quedó impávida–, tu estarás bien ¿verdad?

–Eso no es de tu incumbencia.

–No soy tonta Tomoyo, yo se mucho más de lo que te imaginas –Tsuke trataba de esconder su mirada, sabía que la chica frente de ella era muy buena en analizar las miradas y no quería que la descubriera.

–Buenas noche Tsuke, nos vemos el lunes.

–¿No vienes mañana?

–No tengo ganas de ir… pero gracias. Adiós –la amatista retomó el paso, tratando de sacar esas ideas de su cabeza, no quería ir a su casa. Quería correr hacia la oscuridad y no salir de allí hasta que esa herida se cierre de nuevo. Tsuke la había lastimado, solo le había bastado decir una palabra para destrozarla, para hacerla llorar. No pudo evitar que un par de lágrimas salieran de sí, pero no se detuvo, siguió su camino… Tsuke… nunca se llevaría bien con ella.

La joven solo miraba a Tomoyo desaparecer en la oscuridad de la noche no había querido lastimarla, pero creyó que era mejor hacerla entrar en razón, dejar que llore y se desmorone antes de la llegada del mago para que cuando llegase, no la viera morir…

"Tomoyo… ¿Por qué?" susurró Tsuke sin apartar su vista de ese enorme vacío negro en donde había desaparecido… "Nadie te lastimará de nuevo…"

Esa promesa no iba dirigida a nadie, era una promesa para sí misma. Tampoco odiaba a Tomoyo, a decir verdad, desde es primer día que la conoció todo su mundo se había trasformado. Pensó que serían buenas amigas pero, cuando ella empezó a entrenar con Sakura, Tomoyo comenzó a portarse extraña en su trato. Aún recordaba esos días en que se llevaban bien, en los cuales Tomoyo era dulce, tierna y amable; esa era la Tomoyo a la que ella quería. Poco a poco Tomoyo comenzó a excluirla, a dejarla fuera de conversaciones y entonces ella tuvo que cambiar su trato también. Añoraba esos días… tal ves algún día regresarían a aquellos tratos… donde no existiría nadie interponiéndose… se aseguraría de eso.

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La Joven maestra de cartas se acostó en su cama con cierto temor en su corazón. La presencia que había sentido la alarmaba. ¿Sería posible que esa presencia sea Li?...

"claro que no, su viaje a Japón será el próximo mes… Tomoyo me lo dijo, todavía tengo tiempo…"

Este pensamiento no la dejó dormir… todavía recordaba como fue todo…

…Flash Back…

Las cartas Clow habían sido recolectadas, de pronto sucesos extraños habían comenzado a suceder… Eriol, la reencarnación del mago Clow había causado todas estas cosas para que Sakura pudiera cambiar las cartas. Luego de la batalla final en la que ella cambió las cartas Luz y Oscuridad, Eriol y la Profesora Mitsuki tuvieron que partir a Inglaterra… y también… Shaoran.

"…Cuando alguien muy cercano a ti, esté por ir lejos, piensa en que tiene de diferente lo que sientes en ese momento… y lo que estás sintiendo ahora… Así vas a poder descubrir quien es verdaderamente la persona más importante para ti…"

Que lástima que Eriol tenga que volver a Inglaterra.

Si –respondió Shaoran con un tono cortante mientras que volvían juntos a casa después de la escuela.

Ah… tenemos que hablar Sakura recordó la plática que tenían pendiente–, me prometiste que cuando volviéramos de la Torre de Tokyo me ibas a decir algo ¿qué era? –la maestra de cartas sonreía.

Shaoran solo la miró sonreír con un gran pesar en su corazón como pensando en decírselo o no, mientras que Sakura le sonreía con cierta interrogación.

Yo… te…te quiero…

El viento sopló fuerte a la mención de esa frase que decía tanto a la pequeña. El ruido de los columpios del parque pingüino sonó quedamente. Todo el tiempo del mundo se quedó detenido, la castaña trataba de digerir lo que había escuchado…

–¿… Eh...?

Que yo estoy enamorado de ti…solo quería decirte eso… ten cuidado al volver a casa.

La niña fue a su casa y se encerró en su alcoba, tratando de descifrar que era lo que había pasado, no le importó que Yukito estuviera abajo, estaba confundida… "Yo estoy enamorado de ti"

"Shaoran… ¿que es lo que siento por él?... lo quiero como un amigo?... pero solo como eso?"

La ideas brotaban enmarañadas junto con los recuerdos junto a él: la captura de las cartas, cómo le ayudó a sostener el báculo cuando cambió a Luz y Oscuridad, el ascensor descompuesto cuando él gritó su nombre con desesperación al caer ella por el abismo, cuando ella cayó en el agujero con las ovejas y el golpeaba con desesperación la barrera tratando de que se rompiera.

"no sólo como eso…pero este sentimiento es diferente a lo que sentía por Yukito... ¿Qué es lo que siento?... Shaoran…"

-.-.-.-.-.-.-.-.-

Así que hoy se van… Sakura lucía realmente triste.

Si sonreía Eriol.

Que pena... Tomoyo declaró.

Teníamos ganas de despedirlos al aeropuerto…

Pero hoy es sábado… así que tienen clases no hay nada que hacer… la profesora Mitsuki aclaró.

¿Puedo seguir escribiéndole? preguntó Sakura.

Por supuesto…

¿Y a ti también Eriol?

Me encantaría.

Yo también voy a escribirles se apresuró Tomoyo a decir.

Muchas gracias.

Ese día Eriol se marchó a Inglaterra… "por favor Sakura, no te olvides…Cuando alguien muy cercano a ti, esté por ir lejos, piensa en que tiene de diferente lo que sientes en ese momento… y lo que estás sintiendo ahora… espero que nos volvamos a ver algún día…"

¿Vas a ir a ver a Li?...

T...Tomoyo... e…estee…Shaoran… m… me dijo…

Que estaba enamorado de ti.

¿C…c...co…cómo lo sabías?

Me basta con solo mirarte.

Pero todavía…

No le respondiste…

No se que hacer..., cuando pienso en él siento algo en el pecho…pero cuando trato de entender que significa… el pecho me duele más… no entiendo nada…de lo que me pasa…

Lo que menos entiende la gente es a sí misma… –su amiga trataba de consolarla con una dulce sonrisa–, …en especial su corazón… pero solo tu lo puedes entender verdaderamente a tu propio corazón…no te preocupes, dentro tuyo está la respuesta y vas a tener una oportunidad de descubrirla – la amatista le tomó de la mano clamándola.

Continuará….

N.A: Je je hola… Ya se que me he tardado horrores en subir el capitulo deben disculparme pero es que la universidad no me había dejado tiempo para casi nada.

Bueno, aquí ya van apareciendo varias cosas que son la base de la historia y que en los siguientes capítulos se pondrán más interesantes.

El flash back es real, es del manga. Es que me gusta mas el final del manga y por eso me decidí ponerlo… me suena mejor para cosas que pienso poner…

Bueno me despido, esperando reviews porfa, para continuar.

Gracias a todos lo que lo leen.

Bye…