El colmo de la vanidad
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La cura más segura para la vanidad es la soledad
Thomas C. Wolfe (Novelista estadounidense)
-¡Nos vemos mañana!-dije antes de cerrar la puerta y despedir a mis dos amigas.
Lo que planeabas como una salida al cine se convirtió en una tarde de películas en mi casa. Luna llevaba años intentado conocerla pero de alguna manera me había librado de tener que llevarla, pero con lo que jamás conté fue con la terquedad y el poder de convencimiento que poseía Lizzy. Y ante la insistencia de una terca Luna y una aún más terca Lizzy terminamos en lo que muy por ridículo que suene ellas denominaron "La casa de plebeyos".
Pensé muy seriamente echarlas de allí pero su entusiasmo y sus caras de sorpresa ante lo que para mí era lo más común fue lo más divertido que había visto. Por ejemplo, casi se les salen los ojos cuando me vieron tomar agua directamente de la llave o lo maravilladas que estaban al ver como funcionaba el microondas.
Ni que decir de sus caras cuando les enseñé mi cuarto de 3 por 4 que solo contaba con una cama individual un librero que fungía a la vez como cabecera, un closet, un escritorio con una computadora y una vieja grabadora, y paredes azules con una ventana pequeña y muchas cositas pegadas en ellas.
Después de que, incrédulas, me hicieran explicarles cómo es que podía vivir en un cuartito chiquititito casi tirándole a cuarto de muñecas, las dos decidieron que mi habitación necesitaba un cambio de imagen, así que gracias a los conocimientos que poseía Luna y que, desde luego, no sabía que compartía con Lizzy, mi recamara terminó decorada al estilo "Fen-shui", lo que sea que sea eso. Yo sólo me aguanté las ganas de reír y rodar los ojos pues lo único que hicieron fue mover mi cama diez centímetros, ladear mi espejo y poner una bandeja con agua.
En fin, la tarde fue divertida y con todo lo acontecido terminé por olvidarme, o por lo menos pasar a segundo plano, mi enfado por perder el primer lugar. Queríamos ver otra película pero cuando pronuncié la hora Lizzy se puso como loca alejando que tenía que estar en casa desde hacía tiempo, intentó comunicarse con su madre pero su celular se había quedado sin batería, y antes de que pudiese ofrecerle mi teléfono para llamar, Luna se ofreció a llevarla y prácticamente ya estaban arriba de la limosina de la familia Lovegood.
Ni bien empezaba a subir las escaleras cuando el teléfono sonó. Contesté y la voz de mi madre me saludó del otro lado. Entre las cosas que me dijo que por favor hiciera (poner la lavadora, lavar los trastes y sacar la basura), me dio que se irían a cenar con un grupo de colegas, que llegarían tarde y que pidiera lo que quisiera para cenar.
Subí a mi habitación y me tendí boca abajo en mi cama y como mis amigas la habían movido así que la caja que tenía debajo sobresalía. Curiosa la destapé y me sorprendí al encontrar un par de revistas, las hojeé y al ver unos artículos una idea me llegó a la cabeza.
Me levanté entusiasmada por mi plan, me puse mi vieja pijama azul de estrellas que tenía agujeros en los puños, el cuello y en la parte baja del pantalón, y, mientras bajaba las escaleras sujeté mi cabello en una cola alta.
Descolgué el teléfono y pedí mi cena, una pizza estaría perfecta para lo que iba a hacer. Dije los ingredientes (peperoni y queso) y los datos necesarios: nombre, teléfono y dirección.
Una vez hecho el pedido y que me aseguraran que después de treinta minutos mi orden era gratis, colgué feliz y me encaminé a la cocina.
"Haz tu propio Spa en casa"
Ese era el título del artículo, los procedimientos eran sencillos y afortunadamente los ingredientes estaban en las alacenas bien surtidas de mi madre.
Para tener un rostro fresco y radiante-leí-, la mascarilla de fresa es buenísima. Lo que necesitas es dos fresas grandes y siete u ocho gotas de miel. Si tu piel es seca añade una cucharadita de mantequilla de barra.
Licua todos los ingredientes y aplícalos en tu rostro con movimientos rotativos de forma suave. Deja actuar por 15 minutos y luego enjuaga con agua tibia.
Pero si lo que quieres es tener un cabello sedoso y con brillo, sin esas molestas puntas secas, lo mejor que puedes hacer es aplicarte a siguiente mezcla: bate dos huevos junto con una cucharadita de ron y otra de aceite de ricino, aplícala directamente sobre todo el cabello, déjala actuar por 20 minutos y después lava tu pelo de la forma habitual.
Jamás había hecho una cosa así, pero por alguna extraña razón que desde luego no iba a ponerme a analizar, esta vez parecía divertido. Así que antes de ponerme manos a la obra, prendí el estéreo a un nivel moderado (tenía que escuchar el timbre), y cantado "Inmortal" de La Oreja de Van Gogh (¡Ah, que buenos eran esos muchachos!), comencé a hacer mis mezclas.
Me puse con facilidad la mezcla pegajosa en el cabello y luego me lo volví a atar, sentía el huevo escurrir por mis hombros, pero en lugar de molestarme o encontrarlo asqueroso, comencé a reír, era divertido hacer algo normal de chicas.
Gracias a la función random la canción cambió y una de mis favoritas se escuchó por la casa. Me puse la mascarilla moviendo las caderas al ritmo lento de la melodía cuando el estribillo empezó, tomé la espátula a modo de micrófono y comencé a cantar:
-Juntó al maaar, tú nunca fuiste sincero. Junto al maaar, me conseguiste engaaaañaaaar. Y esperé mil noches después (1)…-el timbre interrumpió mi concierto, le puse pausa al disco y el timbre volvió a sonar.- ¡Voy!-exclame caminado hacia la mesita conde estaba mi cartera.
-¿Vive aquí Hermione Granger?-preguntó el pizzero.
-Sí, soy yo-contesté abriendo la puerta aún buscando el dinero. Levanté la cabeza con el pago en la mano y el alma se me fue al piso y más abajo.
Harry Potter estaba allí.
Metí tercera en el momento gusto en el que el sonido del motor me indicó que había llegado a las tres mil revoluciones, contento de oír a mi carro susurrar tan suavemente comencé a mover la cabeza a ritmo de I gott a feelin (2) que salía a todo volumen de mi recién estrenado estéreo. Divisé por el retrovisor el auto negro de mis guardaespaldas y aceleré. Lo normal era que viajara en limosina o en una camioneta blindada y negra, pero tan solo unos meses atrás me habían dado mi licencia y como premio mi padrino me había regalado un increíble Porche que muy raramente conducía, así que como hoy era una de esas raras ocasiones, me divertía haciendo sufrir a mis pobres guardianes.
Derrapé en al camino de piedra que decoraba el jardín de la Residencia Potter y le aventé las llaves al jefe de mi equipo de seguridad para que estacionara mi auto en el garaje.
Aún tarareando la canción entre a la casa. Puse al pié de la escalera mi mochila y mi balón de soccer y fui a saludar a mi madre.
La encontré paseando de un lado a otro en la sala con el teléfono pegado al oído y a punto de sufrir un ataque de histeria.
-Ya llegue-informé y le di su respectivo beso en la mejilla. Una de las reglas familiares era que, siempre, antes de irte y al regresar tenías que saludar con una beso a mamá y/o papá y viceversa.
-¿Viene tu hermana contigo?-me preguntó marcado insistente el teléfono.
-No, ¿por?-me senté frunciendo el ceño.
-Digo que llegaba a las 7… ¡Maldición! ¿Para qué carajos quieren los celulares, si cuando uno los llama no contestan?
-Mamá, son…-miré mi reloj-las siete menos cinco y…
-¡Precisamente por eso!-exclamó casi al borde de la histeria.- Lizzy siempre llega quince minutos antes de la hora… ¿Y si le paso algo? ¿Si la secuestraron? ¿Si…?
-¡Mamá!-la tomé de los hombros para tranquilizarla -Lizzy está bien. Debe de haberse olvidado de la hora, tal vez hay mucho tránsito o intenta llamar pero la llamada no entra, pero ella está bien. ¿Dónde te dijo que iba?
-Iba a ir casa de su amiga Granger, creo que así se llamaba. Me dio la dirección-mi mamá caminó hasta una mesa y me tendió la nota.
-Bien, iré a buscarla-le pasé un brazo por los hombros y le di un beso en la sien.- Cualquier cosa te llamo.
Fui directamente al garaje para sacar mi auto mientras maldecía la costumbre de Lizzy de siempre ser puntual. Encendí el motor e introduje la dirección en el GPS, pues a pesar de ser en un Pedregal (3) no tenía ni idea de donde era.
El camino se me hizo largo, más porque no podía poner música pues tenía que seguir las indicaciones de la molesta vocecita que no cesaba de decir gira a la derecha, ahora a la izquierda…
Pero de repente el paisaje de sacó de mi letargo.
No había mansiones, ni casas extravagantes como las que había en mi calle, los jardines no tenían las plantas en formas estrafalarias de figurillas o de animales y las únicas luces que había eran las de las farolas de la calle.
Extrañado confundido releí la hija con la dirección pesando que tal vez hubiese interpretado mal la letra de mi madre, al no encontrar error alguno, decidí checar el GPS, quien quita y metí mal la dirección, pero no, el aparato decía que estaba en el lugar indicado y por si no fuera poco la placa que estaba en la esquina confirmaba mi ubicación.
No tardé mucho con dar con el número 15, era una casa pequeña de dos plantas tenía una especie de terraza en el piso superior que, a su vez, fungía como techo para un pequeño porche de forma cuadrada y que estaba asegurado con una reja. La mitad de la pared frontal daba el aspecto de estar hecha con muchos tabiques de diferentes tonos de gris y un escalón te permitía el acceso. Estaba pintada de un color turquesa con los marcos de las ventanas en color crema, y la herrería en verde.
En sí la casa era bonita, pero no del estilo que debería tener la casa de un estudiante de Hogwarts.
Extrañado, me acerqué, abrí la reja dispuesto a preguntar, después de todo, puede que quizás sí me haya equivocado.
Música se colaba por la puerta al momento de que toqué el timbre y pensé que con semejante escándalo iba a pasarme un rato pegado al aparato, no pude evitar sorprenderme cuando de inmediato alguien respondió.
-¿Vive aquí Hermione Granger?-pregunté para no perder más tiempo. Aún no sabía si mi hermana ya había llegado o si tenía que ir hasta el otro lado de la cuidad den pos de la Señorita número dos, pues no tenía motivo alguno como para fingir que no sabía quién era la amiga de mi pequeña-por tres minutos-hermana.
Desde el primer día de clases, y solo Dios sabe porqué Elizabeth había declarado a mitad de la cena que ya había encontrado a sus dos mejores amigas, después había dado un monologo de cuarenta minutos acerca de la cualidades de Granger y Lovegood, de lo geniales y listas que eran y de que si las podía invitar un día de estos a la casa.
Lily no puso ningún pero y, gustosa, se ofreció a organizar todo siempre y cuando le avisaran con tiempo. James solo sonrió aún contento por tener a su nena en casa, aunque yo sabía que lo primero que hizo mi papá luego de levantarse de la mesa y encerrarse en su estudio, fue investigar a "Lunatica" y a la "Srta. # 2". También me quedó más que claro que no encontró nada malo, pues no puso ninguna objeción.
-Sí-me contestaron y me congelé,-soy yo.
¡Oh, Santo Dios todopoderoso!
No, no, no. Ella no podía ser Granger, simplemente era imposible.
Si, soy yo. Si soy yo.
El eco de su voz al responder mi sencilla pregunta se repetía una y otra vez en mí cabeza impidiéndome pensar. Necesitaba que fuera mentira, una broma o, por lo menos, un universo alterno, porque de no ser así…
Su cara batida con lo que parecía ser tomate tenía plasmada una expresión de absoluto terror e incredulidad, expresiones que de igual manera se reflejaban en la mía. Volví a recorrerla con la mirada de la cabeza, la cual goteaba una cosa rara, a los pies enfundados en un pantalón que tenía más agujeros que el queso gruyere y algo que parecía ser huevo le escurría del pelo y despedía un fuerte olor a alcohol.
Una gota de lo que sea que tuviese en el pelo al caer, fue la que nos hizo reaccionar, o más bien la hizo reaccionar a ella que soltando un grito, muy similar al de las películas de terror, cerró la puerta de un portazo. Yo me quede como idiota todavía unos segundos más en los que asimilaba el hecho de que el portazo y el grito eran la confirmación que necesitaba de que había tenido a la Srta. # 2 enfrente.
Sonreí como idiota mientras me dirigía a mí auto, esto se iba a poner muy bueno.
*-*-*-*-*-*-*-*
Estaba jodida, realmente jodida y con mi sentencia de muerte firmada con sangre.
¿Cómo demonios me había descubierto?, ¿Sabido mi dirección y encontrado mi casa?
La respuesta no tardo en llegar: Lizzy, Lizzy, Lizzy… Ya decía yo que por algo no debía de haberlas traído a casa, ¿en qué demonios estaba pensando cuando lo hice? Y ¿Por qué, maldita sea, no me avisó-o me previno-de que su hermano iba a venir?
Miles y miles de preguntas se a galoparon en mi cabeza mientras mi respiración seguía agitada, pero de todas era una la que más se repetía: ¿Qué se suponía que debía hacer?
El mundo, o al menos el mío, así cómo lo conocía acaba de irse al caño. Sabrá Dios lo que ese niñato presumido podría hacerme. Potter había visto mi casa y el barrio donde se encontraba, y dado que él, cual genio que es, no necesitaría pensar mucho para deducir que no tenía una cuenta bancaria de más de seis cifras, así que lo más probable era que mañana a primera hora una FA me diera la bienvenida y así toda la escuela supiese que era becada.
¿Qué se suponía que debía hacer?
¿Esconderme, faltar a clases, mudarme, cambiarme de nombre o inventar que tenía una gemela?
Lo de menos sería inventar una enfermedad estilo sarampión, gripe española o mínimo la enfermada de las vacas locas y así postergar el momento y mi consiguiente destapamiento como alumna becada, pero mis padres jamás se lo creerían, sobre todo si tenemos en cuenta el día que asistí a la escuela, prácticamente arrastrándome, con 38 y medio grados de temperatura, una toz de perro y con la nariz goteando cual llave de agua.
Solté un gemido lastimero y golpeé mi frente contra la puerta de la cual no me había movido después de, prácticamente, cerrarla en sus narices. El sonido de lago viscoso llamo mi atención y me llevé las manos al cabello.
Cuando sentí lo viscoso del huevo, volví a azotar mi cabeza contra la puerta. ¿Cómo se me pudo olvidar que tenía mascarilla en la cara y una mezcla de lo más rara y apestosa en la cabeza? ¡Y Potter me había visto así!
Gemí fuerte y comencé a llorar.
Se suponía que tenía que esto no tenía porqué pasar, nadie debería de saber que era becada, terminaría mis estudios en paz y con las mejores notas, obtendría otra beca para una universidad en el extranjero, la terminaría en la mitad de tiempo y me pondría a trabajar para ayudar un poco a mis padres.
Pero ahora…
Sacudí mi cabeza para alejar esos pensamientos y la mezcla de mi cabello volvió a escurrir y de paso salpicó un poco. Suspiré intentando calmarme y con la manga de mi camisa me limpié los ojos e hice una mueca cuando vi que tenía una mancha roja producto de la mascarilla ¡genial, ahora tenía más cosas que limpiar!
Si tan solo no se me hubiese ocurrido hacer esta tontería del Spa en casa, quizá hubiese podido alegar que estaba en la casa de un pariente lejano o algo así, pero… ¡Oh, Dios!, ¿por qué, por qué, por qué, tenía que pasarme esto precisamente a mí?
Con lagrimas de miedo y frustración al no saber qué iba a ser de mí mañana en la escuela, comencé a ir hacía mi habitación para poder tomar un baño y sacarme las cosas que traía en la cara y el pelo. Apenas iba en el tercer escalón cuando el timbre de la puerta volvió a sonar. Me congelé y sentí un escalofrío recorrer mi columna, ¿Sería Potter capaz de llamar a sus amigos?, ¿Pensaba tomarme una foto y humillarme más?, ¿Se disculparía o exigiría una explicación?
-¡La Pizza!-gritaron, y por fin, pude meter aire en mis pulmones. Regrese a la puerta y mentalmente maldije a mi padre por no ponerle una mirilla a la puerta. Esta vez fue más cuidadosa, y apenas si abrí lo suficiente para poder ver con un ojo.
Un chico vestido con una playera de color azul y con el logotipo de la pizzería estaba parado afuera con una caja grande en las manos, suspiré relajándome, al menos no era Potter otra vez. Antes de abrir completamente y tomar mi cena, di un rápido vistazo alrededor por si las dudas, al no ver nada extraño o fuera de lo común, abrí la puerta, le arrebaté mi pizza al repartidor y le puse el dinero en las manos, todo en menso de veinte segundos antes de cerrar con un portazo.
Puse a comida en la mesa (se me había quitado ya el hambre) y subí a bañarme.
Mientras enjuagaba mi cabello tomé la decisión que, quizá, fuera la más importante de mi vida: esperaría a ver qué pasaba y fuera lo que fuera ya habría tiempo de ponerle cara.
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Sabía que aún tenía la sonrisa idiota que adopté cuando me fui de la casa de la Srta. #2 , pero me era imposible borrarla de mi rostro, además la sensaciones de ansiedad y euforia por mi reciente descubrimiento no me lo hacían más fácil.
Cuando llegué a casa media hora más tarde mi hermana ya se encontraba allí recibiendo un sermón de parte de Lily por no tener con batería su celular. La podre Elizabeth no se cansaba de decir que lo sentía, que no volvería a pasar y que mamá necesitaba ser más flexible, después de todo ella había llegado tres minutos antes de la hora.
Me acerqué a ellas feliz y le revolví el cabello a mi hermana. Lizzy me mostró su lengua y yo solté una carcajada, me acerqué a mi madre y pasándole un brazo por los hombros le di un beso en la mejilla.
¡Dios, estaba tan feliz!
-¿Se puede saber qué rayos te pasa?-me preguntó mi padrino luego de que me riera como idiota cuando mi padre me pidió la sal.-Estás tan feliz que, hijo, realmente asustas. No te ofendas, pero siempre tienes una geta… Claro que no podemos culpar a James…
-Cierto-intervino mi padre.- Lily y yo tenemos la culpa de la cara que tiene, pero nunca de la geta que pone.
En cualquier otra noche y en cualquier otro momento, un comentario como ese, hubiera bastado para que ofendido y molesto aventara la servilleta en la mesa y me fuera a mi cuarto no sin antes decirles que se metieran en su vida, pero hoy no.
Hoy estaba demasiado complacido con migo mismo, así que me reí.
-¡Jesús!-exclamó Sirius- Hay que hacerle pruebas de sangre. ¡Jovencito, te he dicho que drogas no!
-¡Ey! Solo estoy feliz-contesté luego de soltar otra carcajada-¿Acaso es malo?
-No-respondió mi hermana dejando a un lado su tenedor y girando en su silla para poder verme.- Solo es raro que estés muy feliz, ¿Qué te tiene muy feliz?
-¡Oh! Nada, nada.-Hice un gesto con alas manos para quitarle importancia al asunto.- Solo estoy contento porque estés aquí-le dije con una sonrisa.
-Suficiente-dijo mi padre con el seño fruncido-¿quién eres y que hiciste con mi hijo?
-¡James!-regaño mi madre-¿Qué tiene de malo que nuestro hijo por fin exteriorice los sentimientos que guarda por su hermana?
-Pues que nunca había pasado-contestó Lizzy.
-Vamos, ¿no creerás que no te extrañe, verdad?-le revolví el pelo- Además si no fuera por ti, jamás hubiera conocido la casa de Granger- mi sonrisa se extendió y mi hermana palideció.
-Tú… tú… ¿co… como…?- tartamudeo con los ojos a punto de salirse de sus órbitas
-Fácil, mamá me mandó a buscarte- me encogí de hombros.- Estaba preocupada porque no llegabas, así que me dio la dirección que dejaste y…
-¡Mierda!-exclamó y se golpeó la frente con la palma de la mano.
-¡Lizzy!-la reprendió mi madre- Cuida tu vocabulario jovencita.
-Vamos, Evans-dijo Siruis-no seas tan…
-¿Qué pretendes?-me preguntó Lizzy entre susurros aprovechando la clásica pelea entre mi padrino y mamá.-Y no me digas que nada porque tu reputación te precede y…
-¿Y qué?, ¿Crees que por ser amiga tuya se va a escapar?
-No te metas con ella, o yo…
-¿Qué? ¿Planeas acusarme con papá?- le revolví una vez más el pelo antes de ponerme de pie y marchar hacia mi habitación.-Te recuerdo querida hermana que gracias a ti sé quien es en realidad la señorita número dos.
Una vez en mi recamara y luego de una baño reparador y con la sonrisa y felicidad bailando en mi cara y recorriendo mi cuerpo, me acosté en mi cama demasiado extaciado como para leer.
Tenía tanto que pensar, planear y programar que me quemaban las ansias de que ya fuera mañana, pues el día pintaba muy prometedor.
¿Quién hubiera dicho que Hermione Granger, mañana recibiría su correspondiente Flor Amarilla?
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Ron se llevó las manos al pelo en un patético intento de liberar su frustración y no lanzar su PC portátil contra la pared. Llevaba ya cuatro horas trabajando en él y había leído por lo menos diez veces el dichoso expediente y aún no podía encontrar nada que pudiese servirle de argumento para despedir a Minerva McGonagall.
¡Si tan solo hubiera algo, todo sería más fácil! Pero la dichosa profesora no tenía ni un punto fuera de lugar y aunque Ron tenía prisa por deshacerse de la dichosa maestra no lo haría si no había un motivo lógico.
Sí, despedirla era una manera estúpida, infantil y ruin para no hacer el trabajo, eso lo sabía, pero McGonagall no tenía ningún derecho de asignarle un compañero y menos un tutor.
¡Mira que emparejarlo con Lovegood!
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1.-: Puse ésta palabra en la dirección porque en la cuidad en la que vivo (y los demás chilangos no me dejarán mentir) la mayoría de las "Zonas Residenciales" (donde viven políticos y gente rica) tienen en su nombre la palabra 'Pedregal' o 'Lomas' (Lomas de Chapultepec, Pedregal de San Ángel, son un ejemplo). Pero lo que causa gracia, al menos a mí, es que hay lugares poco conocidos y donde vive gente de la clase media y baja, que también llevan la palabra 'Pedregal' y 'Lomas' en el nombre, por ejemplo, mi colonia que se llama Pedregal de Santa Úrsula, y créanme que no hay ninguna mansión.
2.-: Fragmento del coro de la canción Flores en la Orilla de La Oreja de Van Gogh de su disco A las 5 en el Astoria.
3.-: Nombre del sencillo de The Black Eyed Peas de su disco The E N D
Hola, mis queridos lectores.
Tengo muchas cosas que comentarles y que aclarar con ustedes. Una de ellas es la frecuencia de las actualizaciones y la longitud de los capítulos. Si bien los primeros tres capítulos los subí con un intervalo de quince días, estos no tenían la longitud que yo deseaba y que se que muchos de ustedes esperan. Así que, aunque haré lo posible para subir rápido los caps, no les garantizo más que dos actualizaciones por mes (eso si bien nos va, tengo tiempo y mi inspiración no se va de paseo) y con una longitud decente. Para mayor información en mi Home page con link en mi profile.
Ahora, con respecto a los animes, al principio aclaré que estaba basado en el anime Karekano, tomé solo algunas cositas de la historia pues cuando lo miraba me imagine a Hermione como Yukino por todo ese rollo de la perfecta estudiante, además de que me vino a la mente su frase de: "…Antes de que nos maten o peor aún, que nos expulsen…". Lo demás se fue dando solito. Siempre me ha encantado que Harry y Draco fueran amigos ¿por qué? No tengo ni idea pero me gusta la idea, lo mismo pasa con la familia Potter viva y casi estoy segura de que si ese hubiera sido el caso Harry tendría un hermano o hermana (el que fuera su melliza se lo deben a Elisa Li Kinomoto quién me dio la idea). Lo del Trio Dorado y la onda de la FA, lo dijo enserio fue onda de mi cabeza, ni siquiera sabía de la existencia del anime Hana Yori Dango, asi que cualquier similitud, ahora sí, que es mera coincidencia. Fuerin Ann5 y Ysabel-Granger quienes me dijeron de las similitudes, estoy viendo la serie sí hay dos que tres y aunque ya tenía una idea del camino que mi historia iba a tomar, este nuevo anime está ampliando mis horizontes.
Por el momento es todo, espero que les guste, que me digan sus chismes, opiniones y dudas, y que se den una vuelta por la pagina de videos famosísima y chequen Vamparie Knigth y Code Geass (mi anime favorito), les van a gustar.
Kry.
