El colmo de la vanidad

7


"Estar celoso es el súmmum del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad."

Honoré De Balzac


"¡Oh, vamos! ¿Es que acaso el cosmos se confabula en mi contra?" Pensaba Elizabeth, mientras la conocida fragancia se colaba hasta su cerebro. Fue inevitable (como siempre) que sus músculos y todos sus huesos se tensasen en el instante mismo en que él se sentó a su lado.

La ya conocida descarga le recorrió el cuerpo cuando la rodilla de él por accidente rozó su muslo, de inmediato se corrió unos centímetros y más que verlo, lo sintió abrir la boca para disculparse. Estaba por ponerse de pie para irse y así impedir que se dirigiera a ella, pero el grito que dio Luna la distrajo de su acción.

Su amiga y Ron se metieron en una acalorada discusión a cerca de Peter Pan, así que la rubia no podía ayudarla, miró a Hermione, pero ésta discutía también con su hermano acerca del uso de comida en trabajos escolares. Consciente de que ya había pasado mucho tiempo sin decir nada, que no podía pararse de la mesa sola sin llamar la atención y aún con el firme propósito de ignorar a la persona de al lado, sacó su libro de Literatura y se dispuso a leer. Ni bien había abierto su libro en la página 92 cuando la voz de una pelirroja se escuchó:

-¡Cariño!

El estomago se le retorció amenazando con hacerle devolver la ensalada de lechuga y pollo que acaba de comer, la mandíbula se le tensó y reprimió con mucho esfuerzo el llevarse las monos al pecho a la altura del corazón.

-¡Ginny!-oyó que Draco exclamaba sorprendido.- ¿Qué… qué te trae por aquí?

-Nada solo viene a saludar a mi novio y a averiguar por qué él nunca viene a comer conmigo.

-Pues…-Lizzy sin necesidad de verlo supo que se había llevado las manos al pelo justo a la altura de las orejas y que se estaba rascando,- fue idea de Potter el venir a comer aquí, ya sabes, después de todo aquí está la hermana de un miembro del TD.

Elizabeth casi se ahoga con su propia saliva ¡Cómo si su hermano fuera capaz de obligarlos!, ellos estaban allí porque querían, además Harry tenía que ver a Hermione por esa estupidez de la FA, Ron al parecer se traía algo con Luna, más tarde se encargaría de sacarle la sopa a la rubia, pero Draco… ¿Qué carajos hacía allí?

-Yo también soy hermana de un miembro del TD y no han comido conmigo-le recordó su novia y Lizzy tuvo que admitir que el argumento era razonable e hizo un gesto con la cabeza dándole silenciosamente la razón.

-Eh… si, bueno, pero estamos hablando de Potter, y él es el líder y se trata de su hermana.-Lizzy supuso que él la señalo porque de repente sintió la mirada de Ginny.

-¡Lizzy!-dijo sorprendida y lo suficientemente fuerte como para poder ignorarla, se tomo dos segundos de recuperación y volteó.

-Ummm.

-¡Dios! Disculpa mi falta de educación, no te reconocí-se explico colgándose del cuello de su novio para verla mejor. Lizzy se esforzó por no rodar los ojos y compuso una sonrisa.-Ha pasado mucho tiempo y estas cambiadísima.

-Descuida-hizo un gesto con la mano,- yo tampoco te había visto, y sí-sonrió y rodo los ojos,- todos me dicen que he cambiado.

-Y valla que lo hiciste-siguió Ginny mirándola de hito en hito.-¿Es que acaso fue culpa de un muchacho?-sonrió con picardía.

-¡Oh, no!-Lizzi también sonrió y negó con la cabeza.- Solo me quitaron el aparato dental, crecí varios centímetros y el ballet hizo su trabajo.

-No sabía que practicases ballet.-Dijo Ginny ladeando la cabeza.

-Sí, bueno-Lizzy sonrió apenada, e intentó no removerse en su asiento ante la atenta mirada de Draco. -Lili me obligó a ir desde que tenía tres. Si me disculpan-dijo poniéndose de pie, tenía que salir de allí, Ginny le estaba besando el cuello a Draco y enredaba sus dedos en su rubio cabello, y eso era más de lo que ella podía soportar,- tengo que ir a la biblioteca antes de clases. Nos vemos.-Se despidió agitando una mano y colgándose la mochila en el hombro salió del Gran Comedor.

-¡Chispas!-exclamó Ginny mirando su reloj de oro segundos después de que la menor de los Potter abandonara la cafetería.-Será mejor que me apure yo también o llegaré tarde a Mate.-Se inclinó y le dio un último beso en la mejilla a Draco.-Te veo después, cariño.

Draco solo asintió, su mente aún seguía puesta en Lizzy y en todas las cosas que no sabía de ella. Frustrado por la falta de información regresó su atención a su comida y un pedazo de papel en la silla llamó su atención. Con cuidado lo desdobló y el corazón le dio un vuelco cuando vio lo que era: el poema de Lizzy.

Igual que un niño que pretende hacer una travesura, Draco miró para todos lados, comprobó que nadie le ponía atención, ni siquiera sus amigos (Harry discutía con Granger acerca del uso de lentejas en las maquetas, mientras que Ron se dispuso a leer…


Esto realmente era humillante, frustrante y difícil de creer, ¡Jamás me habían dicho lo que tenía que hacer! Era la responsabilidad en persona, pero por más que quisiera y aunque Lizzy había intercedido por mí más de una vez, no había manera de que escapara limpia de mi desgracia, solo podía maldecir mi suerte y esperar sentada, parada o de cabeza, la lista con la tarea. Estaba más que claro que después de aquel día en que recibí mi muy particular y casi ultra secreta FA, mi pesadilla empezó.

Por supuesto me había felicitado por los excelentes trabajos que había hecho, no sin antes reñirme por el uso de lentejas y que me prohibiera, en un futuro, usar cualquier tipo de alimento o material comestible para hacer un trabajo, además, el muy listillo, había decidido que para evitar errores y malos entendidos él mismo tenía que revisar las cosas que yo hacía.

Al principio lo hicimos como el primer día, es decir, antes de entrar que iniciaran las clases, pero como el señorito estaba empezando a fastidiarse y fatigarse por tener que levantarse temprano, me obligó a esperarlo en la biblioteca luego de clases.

-Yo termino de practicar a las siete, salimos de la escuela a las dos, así que dispones de cinco maravillosas y completas horas para hacer mis deberes. ¡Aprovéchalas, número dos!

Y luego de eso el muy cínico se había ido dejándome con su tarea.

Así que aquí me tenían dos semanas después de recibir mi FA sentada sola cerca del lago con un diccionario tamaño familiar traduciendo dos textos en francés, del cual no tenía ni idea.

De lo que tampoco tenía idea era de las muchas actividades que el señorito y heredero Potter hacía. Además de las taras correspondientes a las respectivas materias del semestre, Potter estudiaba tres idiomas: Francés, Alemán y Mandarín… ¡Mandarín! Según me dijo su hermana, un día en el que aventé el pesado diccionario contra la pared de mi recamara cuando, frustrada, le pregunté si solo lo hacía por fastidiarme, él debía de saber esos idiomas básicos para poder atender el negocio familiar pues, finamente, su padre era un reconocido economista y tenía inversiones por todo el mundo, además, Lizzy me confesó que ellos ya sabían español, portugués e italiano.

También, y eso lo descubrí por accidente, me entere de que le gusta tocar la guitarra. No sé nada de música pero se distinguir partituras cuando las veo, mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí que entre uno de sus cuadernos había dibujado lo que parecían ser pentagramas y estos estaban llenos de notas musicales.

Por si eso no fuera suficiente, Potter iba tres veces por semana a la empresa de su padre para ir entendiendo el funcionamiento interino del lugar; practicaba soccer cuatro veces por semana, se daba el lujo de salir con sus amigos de jerga y ser el número uno del colegio. Y todo eso lo hacía también antes de que yo lo "ayudara" a hacerle la tarea. Si el muchacho no fuera tan pedante y engreído, tal vez me impresionaría y lo respetaría, más de lo que ya lo hacía.

-¡Buenas tardes!-su saludo prácticamente cantado me sacó de mis pensamientos y me volví a verlo. Venía con el cabello mojado por lo que supuse que se había bañado después de la práctica, se sentó a mi lado y miró frunciendo el ceño el gran diccionario 'Larousse' que estaba cerca de mis piernas.- ¿Y eso?

-Solo una ayuda para tú tarea de francés.- Contesté y le pase la pagina que ya había terminado de traducir.

-¡Por dios!-dijo admirado- ¡Si que has hecho una buen trabajo, numero dos! ¡Esto está perfecto! No sabía que supieses francés.

-Y no lo sé,-me levanté y sacudí mi falda-las únicas palabras que conozco son: "merci", "madame" y "bonjuor" y supongo que no las pronuncio bien-cogí mi mochila junto con el libro.- Así que he estado traduciendo palabra por palabra. Si no te importa ahora quiero irme a casa, la otra pagina casi esta lista, me falta tres párrafos. Si me das tu correo electrónico te lo enviare antes de las nueve y así podrás revisarlo.

-¿Qué hay con tú tarea?-me pregunto poniéndose igualmente de pie.

-No será la primera vez que me desvele-me encogí de hombro.-Además creo que ya descubrí la cantidad exacta de café que necesito para estar despierta. ¡Si vieras lo rico que me queda! Un día te prepararé uno. Ni los café de Starbucks son tan buenos como los míos.

Harry soltó una carcajada y llegó con la cabeza mientras me hacía una seña para que empezásemos a caminar hacia la salida. No habíamos dado más de dos pasos cuando sin decir una palabra y con solo un movimiento de la mano me quitó mi mochila y el gran diccionario, como pudo (dado que traía él también una maleta y su mochila) se colgó mis cosas.

Varios de los estudiantes que aún rondaban por el colegio, nos miraron y de inmediato juntaron sus cabezas para poder chismosear a gusto. La verdad era que eso ya no era novedad pues después de que el TD se sentase con nosotras y que el rumor de que Luna era la tutora de Weasley (¡Le estaba enseñando a imaginar!) se extendiera cual gas y si a eso le sumamos que Luna y yo éramos las amigas de la hermanita de Potter, nosotras pasamos a ser el centro de atención en un abrir y cerrar de ojos o más bien, de una clase a otra.

Semanas atrás yo no hubiese tenido ningún problema con tener todas las miradas sobre mí, es más, hubiese caminado por los pasillos cual reina de la primavera en un mea desfile: moviendo mis manos con el típico saludo corto, corto, largo. Pero en vez de sentirme como una "miss" y caminar como tal me encontraba cruzando los pasillos con la cabeza agachada y desenado haber puesto tapones para las orejas. Los comentarios no eran ofensivos (o al menos no todos) pero sí eran incómodos ¡se decía que Potter y yo salíamos! Y lo que verdaderamente hacía que quisiese esconder mi cabeza como un avestruz es que todos decía que hacíamos una bonita pareja y que estábamos hechos el uno para el otro.

Cuando las chicas que antes se acercaban para pedirme ayuda se atrevieron a preguntarme cómo era que había "cazado" al mejor partido de la escuela, desde luego que lo negué rotundamente, claro que mis dos horas de argumentos se fueron al caño cuando Potter apareció, me quitó mi mochila y me acompañó a la siguiente clase. Tampoco ayudo mucho el hecho del que, cuando fue su turno de ser interrogado, no afirmase ni negase nada, y como pude notar mis compañeros decidieron seguir al pie de la letra la frase "El que calla otorga"… ahora era el centro de atención no por mis calificaciones sino por ser la supuesta novia de Potter.

Llegamos entre cuchicheos a la salida donde uno de los vigilantes estaba esperando con el carro de Potter y su escolta (tenía tres guarda espaldas distribuidos en dos camionetas negras) lo esperaban para poder partir.

-Bueno, Potter-le dije tendiendo mi mano para recibir mis cosas,- ¿me das tu e-mail, o se lo pido mejor a Lizzy?

-¿Cómo demonios vas a ir tu casa?-respondió ignorando mi pregunta y frunciendo el seño, me pasó el diccionario y la mochila.- ¿No es ya muy tarde para que andes sola? ¿Tú chofer pasa a recogerte?

Ante la última pregunta no pude evitar soltar una carcajada ¿Yo, con chofer? ¡Já!

-Yo no tengo chofer-respondí y me acomodé la mochila en el hombro.- Además no es la primera vez que ando sola, últimamente salgo tarde.-No quería que se sintiera responsable, pero si quería que supiera que desde que me hacía esperarlo me iba tarde.

-Bueno pues eso se acabó.-Sentenció y sin previo aviso me tomo del brazo y me arrastro a su carro.

-¡¿Qué…qué haces?!-exclamé cuando me abrió la puerta del copiloto y me hizo una seña para que entrara.

-Te llevo a tu casa. Sube.-Ordenó y yo obedecí.


Ron comenzaba a estar hastiado, el hecho de tener que invertir la mayor parte de su tiempo libre en las "lecciones" con Lunatica Lovegod estaban por agotar su paciencia.

Al inicio no eran tan malas solo criticar un poco a "Peter Pan" y su habilidad para volar, pero cuando lo obligo a ir a media noche a un cementerio con la esperanza de hacer contacto con un fantasma o cuando lo hizo jugar a la quija, Ron supo que esto debía de terminar.

Decidido a ponerle fin a sus tutorías se encaminó rumbo al roble que estaba en la orilla del lago, lugar que, según les había dicho Lizzy, era donde se reunían, no dio ni dos pasos cuando una voz conocida lo hizo detenerse.

-¡Dame eso!-decía Luna intentando atrapar un libro que cinco estudiantes formados en un círculo a su alrededor se pasaban el uno al otro.- ¡Dámelo, es mío!

-¿O qué? ¿Le dirás a papi que publique una noticia?-se burló uno de los chicos.

-Pero Goyle, si hasta su propio padre le tiene miedo, por eso jamás la ve-contestó otro.

-No-intervino un tercer chico recibiendo la libreta,- mejor dejemos que le llame a su amigos del TD.

-¿Amigos? ¡Ella no tiene amigos! O al menos ninguno vivo-el chico se volvió hacia Luna riéndose estruendosamente mientras que le movía el libro de un lado a otro para que la chica lo cogiera.-¿Tanto quieres esto?

-¡Dámelo!-ordenó Luna con una especie de gruñido y las mejillas encendidas- ¡Te dijo que me lo des!

-¡Toma!-exclamó el chico y empezó a desojar el libro.-¡Recógelo, fenómeno!

Los demás reían mientras veían como Luna se apresuraba a levantar las hojas y con el pelo intentaba ocultar su cara para que no notaran que estaba llorando. Y eso fue todo lo que Ron pudo soportar.

Caminó con paso decidido pero relajado, llevaba una mano en le bolcillo derecho de su pantalón generando un andar casual, no dio más de cinco pasos cuando logró capturar la atención de los brabucones.

-Lárguense-dijo Ron con cansancio y pasándose una mano por el pelo.

Era bien sabido que el que más poder tenía en el colegio y al que había de temer era a Potter, la fortuna de su familia era inmensa por lo que contaba con muchísimos contactos: médicos, policías, abogados… así que era mejor tener cuidado y no meterse con él. Malfoy, por otro lado, el que nunca preguntaba nada, lo primero que hacía cuando te metías con él o con alguien cercano a él, era estampar su puño en tu cara. Draco no permitía que te explicaras simplemente se limitaba a molerte a golpes y a preguntar después.

Ron, por otro lado, tenía una mezcla del carácter de sus amigos, tanto podía usar las influencias de su familia y hacerte la vida imposible, como de buenas a primeras partirte la cara, los alumnos que molestaban a Luna lo sabían muy bien, por eso cuando Ron los miró frunciendo el ceño luego de ordenarles irse, no se lo pensaron dos veces antes de comenzar alejarse.

-¿Estás bien?-preguntó Ron tendiendo una mano para que la chica se levantase luego de comprobar que los brabucones se hubiesen ido realmente.-Luna, mírame-demandó al ver que la chica seguía hincada en el piso sin moverse.-Luna, preciosa, por favor, mírame.

Al parecer el ruego de Ron fue escuchado pues la chica se volvió y clavó sus ojos azules ahora rojos e hinchados en él.

-Vete-le dijo con voz rota.- Déjame sola.

-Pero…

-¡Que te vayas!-gritó Luna en medio de un sollozo.-No quiero ni necesito tu lástima

-¿Pero si ellos regresan?-preguntó Ron sorprendido por la reacción de la chica. Esperaba que llorara, que se lanzara a sus brazos, incluso que le diera un beso y que lo proclamara su caballero de brillante armadura, pero no que lo corriera. Eso lo molestó.

Ron maldijo entre dientes cuando la oyó llorar y el poquito enojo que tenía producto de su rechazo se esfumó con un plumazo, y se juró que haría pagar a los responsables cuando vio como se sacudían sus hombros y su mente corrió a toda velocidad recordando las caras. Más tarde las buscaría en la base de datos del colegio y planearía su venganza.

-Pues no es la primera vez que me molestan-le contestó como si nada y aún de rodilla empezó a recoger las hojas del libro que había tiradas. Cuando sus manos cogieron la hoja donde con letras negras estaba escrito "Peter Pan", gimió con fuerza y un lamento salió de su garganta junto con una nueva tanda de lágrimas.

Y eso fue más de lo que Ron pudo soportar. Sin ponerse a pensar y con un movimiento preciso la jaló hasta envolverla en sus brazos. Luna se revolvió un poco e intento zafarse pero lo único que lograba era que Ron la apretase más contra si, así que termino por rendirse y llorar en su pecho.


Muchas cosas habían cambiado desde que empecé a tratar a la Señorita Número Dos. Para empezar sentía una imperiosa necesidad de pasar más tiempo con ella, razón por la cual le había dicho que ya no nos veríamos en las mañanas (diez minutos no eran suficientes) así que con la patética escusa de que me daba flojera levantarme, nos encontrábamos en a la hora de salida inmediatamente después de que el timbre sonara indicando el final de las clases. Además, y por muy extraño que pudiese parecer, encontraba agradable el hecho de que hubiera alguien esperándome al terminar mis prácticas.

También había descubierto que disfrutaba hablar con ella, incluso las discusiones que teníamos resultaban entretenidas y es que Granger le hacía honor al título de Numero Dos, jamás había conocido a una chica capas de debatir mis argumentos y mis puntos de vista con tanta agudeza y tan bien argumentados como la hacía ella. Además tenía la habilidad de hacerme reír cada dos por tres, me hacía sentirme feliz, completo, relajado y en paz.

Me despedí de los chicos en el vestuario de manera apresurada, no me molesté en secarme el pelo y literalmente corrí hacia el lago donde Granger se suponía me estaba esperando.

La encontré sumergida en unos papeles junto con un gran libro. Descubrí con asombro que estaba trabajando en mis traducciones, que no sabía nada de francés y que el hecho de que lo estuviera haciendo tan detalladamente me hizo sentir un poco culpable.

Dicho sentimiento aumento cuando de manera indirecta (y quiero pensar que sin intención) me dijo que se estaba yendo sola a su casa. Solo de pensar en los peligros que pudiese encontrar en el camino, se me pusieron los pelos de punta. Tal vez si viviese en un lugar de más categoría como en una calle privada, con policías y cámaras de seguridad y si tuviese un carro, me conformaría con confiarla a alguno de mis escoltas, pero como buena representante de la plebe carecía de todo eso, así que me vi moralmente (y gracias a mi consciencia) obligado a llevarla. Y no, no tenía nada que ver el hecho de que disfrutase su compañía.

El camino hasta su casa fue en un cómodo silencio y demasiado rápido gracias al GPS. Me detuve enfrente de la casa azul y no pude evitar mirar de reojo a Granger y comparar a la siempre digna Señorita Número Dos, con aquella chica vestida casi en harapos y jitomate en la cara que una vez me abrió la puerta. Sonriendo por las imágenes me volví para mirarla.

Al parecer ella estaba pensando lo mismo pues sus mejillas estaban sonrojadas y al sentir mi mirada sus ojos conectaran con los míos, al instante su cara se volvió completamente roja, yo no puede aguantar más y estallé en carcajadas.

Reaccioné cuando escuché la puerta de mi auto cerrarse y me apresuré a ir tras ella, lo menos que quería era que se enfadase más conmigo.

-¡Espera!-alcancé a sujetar la tira de su mochila justo cuando introducía la llave.- No quería incomodarte yo…

Ella abrió la boca, supongo que para decirme unas cuantas verdades, pero en el que levantó sus ojos para enfrentarme, el color se le fue del rostro, su mano aferró la mía y dijo:

-Mierda, mis padres.


Draco rodó los ojos ante la actitud de colegiala de su madre y soltó un bufidito cuando la Sra. Potter se puso a dar saltitos. Se había visto arrastrado hasta la mansión Potter nada más llegar a su casa, al parecer Narcisa debía de consultar con Lili el diseño de las nuevas cortinas de la sala.

Era extraña la manera en la que se comportaban esas dos mujeres. Podían ser las madres más compresivas, las esposas más cariñosas, las perfectas anfitrionas y todo un az en los negocios (Lili era medico y Narcisa decoradora de interiores), pero cuando estaban juntas ¡parecían un par de adolecentes! Y claro, eso sin contar a Nymphandora, porque cuando las tres se juntaban… no había quien las aguante. Entre piyamadas, salidas de compras, cambios de imagen y tardes de té, a todos los volvían locos.

Draco volvió a rodar los ojos cuando al entrar a la sala vio a Lili dando saltitos y palmaditas mientras exclamaba:

-¡Es divino, Cisa, divino!

En el último instante Draco decidió que no quería ser participe en una conversación sobre cortinas, así que se dio la vuelta y optó por vagar.

Harry no estaba en su casa, al parecer aún no llegaba del colegio, lo cual era raro por la manera tan apresurada que salió del vestidor aunque si estaba con Granger era entendible su retraso.

Aburrido a más no poder se encaminó a los jardines y de allí al viejo árbol en el que solían subirse de niños y en el que se sentaban a pasar el rato ahora de grandes. Se detuvo a dos metros.

Lizzy estaba recargada en el tronco, con las rodillas abrazadas por sus brazos, la cabeza apoyada en ellos y cantando muy bajito una canción. Sintió un impulso de abrazarla, de que en lugar del tronco fuera su pecho donde se recargara, de saber qué era lo que pensaba…

No supo cuanto tiempo paso observándola y oyéndola cantar pero de repente se encontró reflejado en unos ojos verdes.

-Hola-susurró. Para su estupefacción Lizzy ladeo la cabeza y respondió:

-Hola.

-Yo… yo… yo no quiero molestar.

-Tú nunca molestas… Draco- Él la miró con sorpresa mientras ella se quita los audífonos.

-¿Puedo sentarme?- arriesgaba su suerte pero era una oportunidad única, ella le estaba hablando luego de cinco años sin verse y tres meses de indiferencia. Ella había dicho su nombre.

-Es un país libre-respondió alzando los hombros.- Además parece que ésta es más tu casa que la mía. Mi madre ha hecho tantos cambios que… ¡¿puedes creer que me perdí intentando llegar a la cocina?!

Draco no sabía si estaba despierto o s había entrado en un universo paralelo cuando Lizzy comenzó a narrarle cómo fue que se perdió la segunda noche luego de su llegaba, intentado llegar a la cocina para poder robarse un pedazo de pastel.

-Tuve que gritar con todas mis fuerzas llamando a mamá, la pobre creo que ni supo como carajos se levantó; mi padre accionó la alarma y diez minutos más tarde toda la propiedad estaba llena de policías; y Sirius (que se había quedado ese día a dormir) apareció en bóxers y con un bat en la mano preguntando donde estaba el violador.

-¿Y Harry?

-El muy sinvergüenza ni se entero. Se había quedado dormido con los audífonos puestos y no escucho nada. En la mañana cuando le contaron la historia, estoy segura que se meo encima de tanta risa. Luego de que se tranquilizara, y con ese tonito de sabiondo y prepotente que se carga y el cual odio, me palmeó la cabeza me dijo: "Tranquila te daré un mapa". ¡Y me dio un mapa!

Draco rió con ganas y Lizzy se le unió.

Se inclinó hacia él y le hizo señas para que acercara su cabeza

-No le vayas a decir, pero aún lo cargo conmigo. Es muy útil.

Esa noche y ya en la soledad de su recamara y acurrucado bajo su edredón, Malfoy sonreía como idiota. Había tenido la tarde más increíble y divertida que pudiese recordar.

Él y Lizzy habían hablado de todo y nada. Habían recordado momentos graciosos y reído como locos. Habían pasado lapsos indefinidos de tiempo en un cómodo silencio y otros tantos cantando canciones del play list de Lizzy. Sorprendentemente Draco se había hecho fan de "The ting tings" al ver como Lizzy seguía el ritmo con la cabeza y se divertía cantando la canción de "That's not my name".

La había echado tanto de menos que no podía esperar a que fuera de mañana para poder estar de nuevo con ella.

Solo había una cosa que eclipsaba un poco su estado de ánimo, y eso era la hoja de papel con el poema de Lizzy.

¿Qué tan ciertas eran esas palabras?, ¿Se debía a la primera línea su actitud de hoy?, ¿Lo habría perdonado ya?, ¿Lo habría escrito recientemente? ¿O a los pocos días de irse?

Sea como fuese, las palabras aún rasguñaban su conciencia y otra cosa que no se atrevía siquiera a pensar, aún así, y tal vez, por una vena masoquista que no sabía que poseía, se atrevió a abrir de nueva cuenta el papel y a leer su contenido:

"Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada.

Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: «qué calor hace», «dame agua», «¿sabes manejar?», «se hizo de noche»... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho «ya es tarde», y tú sabías que decía «te quiero»).

Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón."*


*Este lindo e increíblemente fabuloso poema (que debo decir es mi favorito) pertenece, como ya sabrán, a Jaime Sabines.

Muchas gracias por todas esas alertas y favoritos, y, por supuesto, por sus dudas, chismes y palabras de apoyo que me hacen llegar por el link verde de abajo.

Sin, más por el momento los dejo esperando que hayan disfrutado el capitulo.

Kry

P.D: en mi muy humilde intento de "blog" (al cual acceden en mi perfil dándole click donde dice 'homepage') puse unas fotos de cómo me imagino que son las casas y las recamaras de los personajes, así que si alguien tiene curiosidad… pues seséela dándose una vuelta.