El colmo de la vanidad
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"Habría una manera de resolver todos los problemas económicos: colocarle impuestos elevados a la vanidad".
Jacques Tati
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Las cosas habían cambiado drásticamente desde la noche en la que mis padres descubrieron a Potter parado en el pórtico de la casa. Como buenos anfitriones lo invitaron a cenar a lo cual y supongo que por educación (o por simple hecho de molestar) él no se negó.
Mamá nos ordenó ir a mi habitación mientras ella preparaba espagueti y ensalada César, desde luego no pude negarme pues era mostrarle un espacio privado o dejar que mis padres lo sometieran, de una manera lenta y sutil, a una interrogación o a una sesión que incluía el repertorio selecto de mis momentos más vergonzosos y que ellos consideraban los más adorables.
Creí que Potter se reiría o haría comentarios sarcásticos y ofensivos de mi habitación o de cualquier cosa que hubiera en ella nada más entrar, pero para mi total y completa estupefacción solo miro con curiosidad alrededor para, enseguida, hacer un gesto con la cabeza pidiéndome permiso para poder sentarse en la cama.
El ambiente cargado hasta entonces de tención e incomodidad pronto se transformó en una agradable charla mientras juntos terminábamos su traducción de francés. Nos sumergimos también en una muy amena conversación en la cual descubrimos que nos gustaban las mismas cosas: preferíamos las películas de época y las de acción sobre las de drama; nos encantaba la música de rock pesado y la clásica; que no podíamos dormirnos sin habernos bañado antes; que odiábamos la coliflor y el pescado.
Hablamos, hablamos y hablamos, como lo hace un par de amigos que se reúnen cada tarde a hacer la tarea. Criticamos a algunos profesores y alabamos a otros, nos quejamos del sistema y discutimos las posibles preguntas de los exámenes.
Mamá nos llamó a cenar y Harry-me pidió lo que llamara así- se mostró amable y atento. Conversó con mi padre acerca de la banca y las inversiones, prometió que lo llevaría a la empresa y le daría un tour privado, así como también lo asesoraría en sus futuras inversiones.
Alabó a mi madre por su comida y por la casa tan acogedora que tenía, le dijo que la mejor amiga de su madre era una reconocida decoradora y que ésta estaría encantada con el "toque" que mi mamá le había puesto a la casa.
En fin, Harry Potter esa noche se comportó como el perfecto caballero Inglés.
Pero lo más sorprendente de todo y que me hizo permanecer despierta toda la noche fue lo que Harry hizo antes de irse… Como buena anfitriona y gracias a los modales inculcados y, porque no, a la mirada de mis padres, acompañé a Harry hasta la puerta.
-Lamento todo el circo de ahí a dentro-le dije una vez estuvimos en la banqueta.-Mis padres leen mucho las revistas y periódicos, así que saben…
-¡Ey!-me calló poniendo uno de sus dedos sobre mis labios-No te preocupes. Me divertí.
Pasmada cómo estaba gracias a su contacto no pude decir ni "mu", así que para no quedar como una idiota moví la cabeza de manera afirmativa para aceptar su explicación.
-Yo…-se acercó un poco y convirtió el contacto de su dedo en una caricia que recorrió mi mejilla. Yo contuve el aliento.-Yo…-volvió a trabarse con las palabras y sus ojos se movían rápidamente por toda mi cara. Supongo que me estaba poniendo azul por aguantar la respiración pues él, de una manera velos y eficaz colocó un mecho de mi pelo tras mi oreja y retiró su mano.-Yo… te veo mañana, número dos.-Y se fue, y pude respirar.
Jamás lo diría, incluso prefería sufrir tortura chin antes de admitir en voz alta que Harry Potter era lindo.
Tenía unos ojos increíblemente verdes y con pestañas espesas; su pelo tan rebelde, ligeramente largo y eternamente despeinado, invitaban a mis dedos a enredarse en el. Me daba vergüenza admitirlo también, pero sus labios se veían tan, pero tan besables, que la mitad de la noche me la pase pensando qué se sentiría besarlos. Mi mejilla aún palpitaba y cosquillaba ahí donde su mano se había posado, juró que aún podía sentir su calor… Él era tan… y yo al parecer estaba tan… que me costaba creer que Potter había hecho lo que había hecho.
Actualmente me encontraba con mi dos mejores y únicas amigas sentada cerca del lago en la orilla oeste, donde estaba un roble caído y que casi desde el inicio del curse se había convertido en nuestro centro de reunión.
Estaba sentada lamentando mi nueva desgracia y tanto Luna como Lizzy estaban intentando levantarme los ánimos desde hacía una hora aproximadamente.
- Hermione debes de tranquilizarte-me decía Luna frotando en círculos mi espalda.- Piensa en las consecuencias que tendrías que afrontar si asesinas a Potter. Además no querrás dejar a Lizzy sin hermano.
-Por mucho que no lo soporte y aunque suene tentador-intervino Lizzy haciendo una mueca-, no quiero ser hija única.
-Pero es que es tan… tan… tan…-llevé mis manos hacia mí cabello y tiré de él.
-Engreído, prepotente, mandón, presumido, ególatra, narcisista, imbécil y snob-enumeraron las dos de carrerilla la sarta de insultos que había venido repitiendo una y otra vez.
-Y… y… y… Petulante y… y… y vanidoso también.-Era importante que no se olvidaran de esos dos adjetivos.- ¿Cómo pudo hacerme eso?-empecé a lamentarme para ponerme a caminar de una lado a otro y así intentar sacar mi coraje y ansias de sangre.- ¿Por qué yo? ¿Qué hice para merecer esto? ¿Es que ser pobre es malo? Sé que me dio la FA, y que, por eso, soy su esclava académica, pero ¿qué no le basta con cargarme la mano con sus tareas?
-Ya, ya-me palmeo Lizzy el hombro.- No es tan malo.
-¿¡Que no es malo!? ¿¡Que no es malo!?- Volví a explotar.- Si ese pedazo de idiota hubiera mantenido su boquita cerrara… Además, cómo se le ocurre que yo…
-Mira,-me cortó Luna con voz severa y claramente harta de mi perorata -ya deja de lamentarte. Yo te lo advertí, ¿recuerdas? Te dije que no vinieras a la escuela, que tu horóscopo decía que no debías de levantarte con el pie derecho y del lado izquierdo de la cama, pero me hiciste caso, ¡no! Así que ahora te aguantas.
-Muchas gracias-respondí con sarcasmo,-pero tu advertencia debió de ser más especifica. Tal vez hubiese tenido efecto si me decías que el imbécil de Potter me inscribiría al equipo de porristas.
-¿Sabes que puedes librarte de eso, no?-intervino Lizzy- Simplemente no te presentes a las pruebas.
-Eso es absurdo-contestó Luna por mí.- Todo el colegio a estas alturas ya sabe (o no tardará en saber) que la "Gran Hermione Granger" se apuntó a las audiciones, lo que significa que ella se tiene que presentar, su vanidad es taaaaan grande que sacará sus mejor dotes de gimnasta para no quedar en ridículo y así entrar al equipo.
-Yo no tengo la culpa de ser buena en esa disciplina-me defendí. Luna rodó los ojos.
-Como sea-continuo la rubia mirándome-, Potter jugó muy bien sus cartas y te ató de tal manera que no puedes negarte a entrar. Yo que tú tendría cuidado, al parecer él te conoce muy bien.
Por toda respuesta le mostré mi lengua.
-Si lo que necesitas es apoyo moral…-habló Lizzy
-¿Van a hacer las pruebas conmigo?-interrumpí.-Yo sabía que eran buenas amigas. ¡Son las mejores! Se los deberé de por vida, yo sabía que no me dejarían morir sola…-Seguí alabándolas y haciéndoles la pelota. No me importaba adularlas de por vida si me acompañaban y hacían las pruebas conmigo.
-Bueno-dijo Lizzy deshaciéndose de mi abrazo,- yo me refería a que daríamos ánimos desde las gradas pero… yo creo que puedo hacerlo. Luna…
-Creo que no tengo otra opción. ¿A quién tenemos que impresionar para estar dentro?
-Cho Chang, es la capitana.-Informé y no sé porqué Elizabeth palideció.
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Elizabeth nunca se había considerado una mujer cruel y desde luego no era una mujer cruel, simplemente estaba siguiendo el consejo más sensato que había recibido ante su problema de enamoramiento no correspondido.
Luego de que saliera corriendo del Gran Comedor y se saltara las siguientes tres clases por estar llorando a mares gracias a los recuerdos, Hermione la había encontrado en su ya declarado lugar de reunión: en el roble caído junto al lago.
Desesperada por un hombro sobre el que llorar, Lizzy le conto a su amiga todo, desde cómo es que era la relación que tenían de niños, cómo fue que se enamoró, hasta el día que le dio la carta. Le dijo cómo reaccionó y lo que la motivo a irse con sus padrinos a New York, también le contó como se sentía cada vez que lo vía junto a su novia y que ya no sabía qué hacer.
-Háblale-fue la respuesta de Hermione.-Dices que él sabe que te gusta, Draco no es tonto y supongo que también intuirá que fue por él por quien te fuiste, y si ahora te dedicas a ignorarlo le estarás diciendo que le das demasiada importancia. Yo opino que lo mejor que puedes hacer es tratarlo como si nada hubiera pasado. Demuéstrale, o hazle creer, que ya lo olvidaste que ya no te duele… que ya no te importa. Tal vez con eso te sea más fácil olvidarte de él y seguir con tu vida.
Lizzy no contestó, asintió con la cabeza y abrazó a su amiga, quien no se quejó porque le mojara su inmaculada blusa.
Minutos después y una vez tranquila, se despidió y subió a su camioneta blindada para ir a casa. Cuando llegó se cambió el uniforme y cogiendo su reproductor de música portátil, fue al jardín trasero.
No supo cuanto tiempo estuvo pensando en lo que le dijo Hermione, pero llegó a la conclusión de que debía de intentarlo, no solo porque Draco había dejado más que claro que él jamás se figaría en ella, sino por su propia salud mental. Ya era hora de que siguiera adelante, que buscara a otra persona a quien dirigir su afecto y abandonara los sueños absurdos de convertirse en la Señora Malfoy por mucho que supiera que él era su alma gemela.
Con la decisión tomada, abrió los ojos y se encontró con el dueño de sus pensamientos mirándola fijamente. ¿Por qué hacer mañana lo que puedes hacer hoy? Se dijo y lo invitó a sentarse.
Lo demás había sido historia. Sí que le había dolido el corazón cada vez que él se reía, sí que le habían picado las manos por acomodarle ese terco mechón de rubio pelo que se empeñaba en cubrir sus lindos ojos grises, pero había hecho de tripas corazón y sacado lo mejor de la tarde.
Hablaron de todo y nada, recordaron los viejos tiempos e ignoraron la "etapa negra" como le había nombrado Lizzy, compartieron sus gustos y sus opinión con respecto a varios temas y luego, cuando Draco se tuvo que ir a su casa y Harry dijo que tenía que darle un recado, ella se ofreció voluntaria y así se vio hablando con él hasta las tres de la mañana, ruina que se había venido repitiendo durante el fin de semana.
Además Harry le había propuesto acompañarlos al entrenamiento para que así conociera el estadio que Siruis había comprado. Fue con ellos a tomar unos refrescos y participó en sus conversaciones de negocios, igual que en los viejos tiempos.
El problema era que todo estaba igual que en los viejos tiempos, y sospechaba que eso no iba a ayudar de mucho si lo que se proponía era olvidar a Draco Malfoy de una vez por todas.
Haciendo una mueca de fastidio porque nada le salía como planeaba se dejó caer en la mesa reservada para el uso exclusivo del TD en el Gran Comedor, lugar donde se venían sentando desde el día que su hermano y sus amigos las acompañaron a desayunar.
-Pero amor, tu dijiste que iríamos a tomar un helado-Ginny hizo un puchero y un amago de tomar asiento. Ella aunque era hermana de un miembro del TD al igual que Elizabeth, no contaba con la total aprobación para unirse al grupo que ahora era de seis.
-Ginny-dijo Draco con cansancio y un poco de fastidio antes de sentarse frente a Lizzy,- ya te dije que mi padre tiene planes para esta noche y tengo que llegar a casa temprano para arreglarme.
-¡Es la fiesta de "Potter&Black Corporation", lo sé!- medido gritó la pelirroja aún de pie y poniendo las manos en sus caderas.
-Entonces, ¿por qué me molestas?
-¡Por qué me tienes que llevaar!- Ginny se inclinó y le apuntó con el dedo.
-¿Y?-Draco se encogió de hombros.
-¡Soy tu novia!-esta vez Ginny sí gritó y varios estudiantes voltearon.
Elizabeth que los estaba observado como si se tratara de un partido de tenis, fijó su vista en Draco ante el último estallido y vio claramente el momento en el que el gris de sus ojos se obscureció de furia.
Sin previo aviso la mano de Draco tomó la mano de Ginny que segundos antes le había señalado y con un brusco jalón la sentó a su lado.
-No te atrevas jamás a hacerme una escena-le susurró furioso.-¡Oíste, jamás!
-Me…me… me lastimas-tartamudeo Ginny pero Draco no aflojó su agarre.
-Olvídate de la cena y apártate de mi vista.
Ginny con los ojos cargados de lágrimas producto quizá de la humillación y del coraje abandonó la cafetería con la barbilla en alto y de manera apresurada.
Lizzy sabiamente no dijo palabra alguna y se dedico a sorber su jugo de mango, esperando que a Malfoy se le bajara el coraje. Mientras se dedico a pensar donde poner a Ginny, si en la lista de los valientes o en la de los estúpidos, pues era bien sabido por todos que lo último que debes de hacer es poner a un miembro del TD, y en especial a Draco, en medio de un escándalo.
-¿Sabes que puedes llevarla, no?-se aventuro a hablar.
-Si hubieses querido que fuera se lo hubiera pedido-le espetó.- ¡Sabes que odio que impongan…!
-Cuida tu tono conmigo-lo cortó Elizabeth en cuanto empezó a elevar la voz y lo fulminó con la mirada.- Yo solo remarque un hecho. Los problemas que tengas con tu fierecilla no me interesan,- aunque una parte de ella se alegraba de verlos pelear.- Si quieres evitar escenitas domestícala en privado y no te desquites conmigo.
-Lo siento-la miró arrepentido y luego sonrió. Todo rastro de mal humor había desaparecido de su semblante.- ¿Vas a ir tú?
-Sí, papá quiere tener a toda la familia esta vez.
-¿Quién va a ser tú pareja?
-Pesaba ir con mi hermano, pero creo que si las cosas van como creo que van, él posiblemente valla con alguien más.
Los dos se quedaron en silencio unos segundos en los que LIzzy sorbió su jugo y Draco desatapó su gelatina.
-¿Narcisa te obligo a ir a la sastrería?-retomó Potter la conersacón.
-Ni te imaginas me hizo probarme como tres docenas de esmóquines. Yo los veía todos negros, pero ella insistía en no sé qué del acabado. Terminó comprando el primero.
-Seguro que te estará esperando con el gel y el cepillo. Si no es que ya contrató a un estilista.
-Mi madre no entiende que detesto peinarme con el pelo hacia atrás y aún así insiste en querer que lo lleve de ese modo. ¿Y tú? ¿Qué tal la tortura con Lily?
-¡Oh! No fue nada. De hecho me divertí horrores eligiendo los vestidos. Supongo que pasar tanto tiempo con Tonks en las tiendas de New York, terminó por sacar mi lado natural de mujer adicta a la ropa.-Hizo una pausa para tomar más jugo.-Mi vestido es sensacional, es plateado con unos zapatos increíbles y…
Draco la dejó hablar a sus anchas sin ponerle el más mínimo interés ¿Será que ella tenía la menor idea de cuan soñadora y dulce parecía al hablar? ¿Ó de cuanto demostraba su fragilidad y delicadeza? Malfoy sintió deseos de cerrar el puño y golpear la mesa. ¡No debía de estar pensando en ella! No cuando su novia había salido corriendo con lágrimas bañando sus mejillas.
Pero no lo podía evitar.
Sabía que parecía un tarado con esa sonrisita absurda que tenía plasmada en la cara, pero estaba total y completamente feliz.
Su vida había dado un giro luego de esa fabulosa tarde pasada con Lizzy, no solo se quedaban hasta altas horas de la madrugada hablando por teléfono, sino que incluso ya tenían una agenda programada con los diferentes museos y exposiciones que querían ver. Además, Draco sentía un impulso tremendo de enseñarle sus pinturas, sus escritos y de leerle sus poemas favoritos, quería saber su opinión y qué era lo que ella pensaba sobre ellos. De hecho todo en lo que podía pensar era en ella. Y eso le estaba causando problemas pues Ginny no parecía muy contenta de que estuviera ignorándola.
De hecho se había justificado el no invitarla a la fiesta anual de los Potter, diciéndose una y otra vez que ella debía de estar con su padre.
Ron, días atrás cuando Harry les recordó el aniversario de la empresa, les informó que ese año le sería imposible asistir pues su padre tenía ese día una cena muy importante con los representantes del partido y qué, debido a la campaña, era necesario que la familia estuviera presente.
-Ya saben, por todo ese rollo de que el primer ministro debe de tener una vida impecable.-Les había dicho.- Cuestión de imagen.
Y como era bien sabido que los cinco hijos mayores del matrimonio Weasley estaban dispersos a lo largo del mundo (Egipto, E.U.A, Rusia y Brasil), era absolutamente necesario que los únicos que estaban asistieran esa noche.
Sí, ese era el motivo por que no había invitado a Ginny, y no el hecho de que esperaba pasar la velada con Elizabeth, pues él también era de la opinión de que Harry llevaría a otra persona a la cena.
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-¿Estas seguro?-preguntó por nonagésima vez Luna. La mirada fulminante que le dedico Ron le indico que ya no iba a recibir respuesta, pero aún así ella insistió.-Es que necesito saber si realmente quieres que vaya contigo, sé que hay muchas chicas lindas que se mueran por acompañarte. ¡Tan solo mira a Lavander Brown!
-Luna-dijo Ron a modo de advertencia y se dispuso a ignorar el parloteo de su copiloto. Llevaba ya un par de días con la misma cháchara: insistía en saber si estaba seguro de quererla llevar a la cena de campaña de su padre.
¿Cómo diablos le hacía comprender que sí? ¿Era posible que hubiera otra mujer con menos autoestima que ella?
-Además no creo que tu madre quiera que su hijo…
-A mi madre le importará un bledo con quien valla. Además eres la hija del dueño de la mitad de los medios de información del país y…
-Y precisamente por eso puedo afectar la campaña de tu padre, ¿Qué no lo ves? Puede que ellos piensen que tenemos un trato o algo así y…
-Y a mi padre y a mí nos importará un bledo-la cortó estacionando el auto, se bajo con movimientos elegantes hasta llegar a la puerta de Luna y tendiéndole una mano la ayudó a baja.-Paso por ti a las ocho.
-Pero…
-Estoy muy seguro de que quiero ir contigo. Paso por ti a las ocho.
Su tono no admitía replicas así que Luna, en silencio, lo vio partir.
¡Genial! Pensó mientras subía a su apartamento, ahora tenía que buscar un vestido que no le hiciera quedar en vergüenza ante el futuro primer ministro.
Suspiró en cuanto la puerta se cerró a sus espaldas, miró el reloj, marcaba las tres de la tarde, lo que indicaba que tenía cinco horas para hacerse medianamente pasable.
Volvió a suspirar cuando abrió la puerta de su armario.
No se podía quejar, tenía muchos vestidos bonitos, pues algunas veces tenía que acompañar a su padre y asistir a ese tipo de fiestas por mero formalismo social, pero siempre deseo tener a su madre para asesorarla y no a las dependientas o a las revistas las cuales leía para saber cómo maquillarse y peinarse. Tomó una de ellas y se la llevó al comedor, se preparó un ligero almuerzo y prendió la televisión para crear ruido. Mientras comía hojeo la revista viendo que peinado le iba al vestido que le compró su papá la última vez que se suponía la iba a llevar a cenar.
Aún le sorprendía la forma en que Ron había cambiado desde la vez que la salvó y la consoló. Se había vuelto más abierto de mente y ya no mostraba su habitual hostilidad a cada proyecto que ella proponía. Es más, hasta se había interesado en saber los orígenes de los signos del zodiaco y escuchado atentamente una supuesta grabación del más allá. Luna no podía estar más feliz, no solo había logrado que Ron dejara de ser el frío calculador y matemático, sino que también que él se interesara en pasar un rato con ella.
Cuando en la TV anunciaron que eran las cinco, Luna decidió que ya era hora de arreglarse, tenía que tomar un baño, depilarse las piernas y exfoliarse la cara. Lo menos que podía hacer era adecentarse de tal manera que Ron no se avergonzara de ella, eso sería la muerta, pues aunque jamás lo admitió, ella era una de las tantas que había caído bajo los embrujos de uno de los miembros del TD.
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Decir que me sentía orgulloso de mi mismo era quedarse corto, por fin había encontrado la razón perfecta para que Granger pasara las únicas horas que le faltaban conmigo, es decir, las horas que yo pasaba en los entrenamientos de soccer: la había inscrito en el equipo de porristas. Sabía que ella no podría resistirse al hecho de desmostar ser la mejor, por lo que también sabía le pondría todo su empeño y estaría dentro del equipo.
La encontré donde siempre, caminado de un lado a otro como un león enjaulado tan así que en cuanto me vio, literalmente, rugió.
Lovegood rodo los ojos y mi hermana, que también estaba con ella, me lanzó una furiosa mirada.
-Espero que te despelleje-me dijo cuando me tuvo enfrente.- Te la pase con lo de la FA, pero esto… ¡esto es indignante! ¡Mira como la tienes!-señalo a donde estaba Granger y me paralice.
Si estaba enfadada, sí estaba rugiendo, pero además estaña llorando.
-¡Más te vale que lo arregles Potter! O me olvidaré que era mi hermano.-Y diciendo esto se marcho jalado a Lovegood del brazo. Yo las seguí con la mirada intentado saber qué demonios era lo que pasaba, con esa pregunta en mente me volví hacia la Srta. Número Dos esperando que me revelara el motivo del enfado de mi hermana, pero para mi sorpresa me la encontré corriendo lejos de mí.
No lo dudé y la seguí. Sobra decir que gracias a su buena condición física y a que era la segunda mejor en deportes, tuve que sacar lo mejor de mis habilidades así que corrí con fuerza.
-¡Espera!-la llamé, ella me miró por sobre su hombro y por su expresión de sorpresa me di cuenta de que no esperaba que la siguiera, así que corrió con más fuerza.- ¡Granger, espera!-La llamé de nuevo y de nuevo ella volteo supongo que no vio una piedra o una rama, porque lo siguiente que supe era que ella estaba en el suelo. Los segundos que se tomó para recuperar el aliento e incrase fueron los que me tomaron a mí en llegar a su lado. Una vez ahí apoyé mis manos en mis rodillas y baje la cabeza para aspirar bocanadas de aire, tenía años que no corría tan rápido.
Cuando levanté la mirada esperando ver a Granger en un estado similar, me encontré con que la chica estaba a unos tres metro lejos de mí, pues la muy listilla había avanzado gateando.
Harto de no saber qué pasaba y molesto porque ella huyera de mí, hice lo que me pareció correcto: la tacleé.
Antes de que mi consciencia y los modales de perfecto caballero inglés que mi madre se había esforzado tanto e inculcarme, la hice que quedara boca arriba y yo me instale sobre sus rodillas, de inmediato mis manos aprisionaron sus muñecas y me incliné sobre ella.
Su respiración al igual que la mía era agitada, producto de la sorpresa o de la carrera, no hizo ningún intento de zafarse, pero me miraba con odio.
-¿Por qué huyes?
-¡Suéltame!
-¡No! No hasta que me digas que pasa…
-¿Qué pasa? ¡Tú eres lo que pasa!-Exclamó y empezó a moverse intentando liberarse.
-¡Ey! Tranquila-le dije intentando calmarla,-si no te estás quieta…
-¡¿Qué?! ¡¿Por fin harás que me expulsen?!
-¿De qué diablos estás hablando?-dejó de forcejear y me miró con odio, sus ojos derramando lágrimas de coraje.
-No te hagas el ignorante, Potter, que no te queda. Sabes de lo que hablo. No te basta con humillar a las personas, tienes que destruir sus vidas. ¿Qué hay de malo con ser pobre? ¿Qué hay de malo con aceptar un poco de ayuda para realizar los estudios? ¿Tienes idea del trabajo que cuesta obtener una beca, de todo lo que tienes que hacer para entrar a esta escuela, para que un grupo de niños mimados que lo tienen todo con solo darte una estúpida rosa amarilla destruyan todos tus sueños? ¿Qué hice yo para que me trataras así, para que me humillaras así?
"No te bastó con tenerme haciendo tus tareas, no, querías más, pues te demostré que podía con todo. Nunca tuviste una queja por los trabajos que hice, no dormía por terminarlos y aún así logré mantener mis notas, hice ejercicios de los cuales no tenía ni idea con tal de que no me echaran de aquí, pero tú no te conformaste con eso ¿verdad? Querías restregarme lo poca cosa que soy, por eso me inscribiste en el estúpido equipo de porristas para que tu novia se pudiera burlar de mí.
-¿Mi qué?
-¡Tu novia, Cho Chang!
-¡Yo no tengo novia!
-Lizzy dijo…
-Lizzy se equivoca y tú también.
-Yo no…
-Sí ¡Lo haces! ¿No se te ha ocurrido pensar que todo lo que he hecho es para estar cerca de ti?
Me puse de pie y me llevé las manos al pelo desesperado
-Es cierto que soy rico y puedo tener todo lo que quiera, pero jamás he menos preciado a alguien por su falta de recursos económicos.
-¿Pero las FA…?-me preguntó ahora sentada en el pasto.
-Aunque no lo creas-la miré y le sonreí de manera nerviosa,- era una manera de honrar a los becados, de reconocer su esfuerzo. Fueron los demás estudiantes quienes… Asumo la culpa de no ponerles un alto, aún no sé por qué jamás los detuvimos.
-¿Entonces por qué me…?
-¿Te trate así?-completé su pregunta hincándome frente a ella.-Porque te encuentro fascinante. Mientras que las demás chicas se pelean por mi atención, tú volteas la cara cada que me vez. Me ignorabas a pesar de que siempre intentabas o intentas vencerme; me forzabas a estudiar cada vez más con la esperanza de que tal vez así te fijarías en mí.
" Cuando descubrí que eras becada, fue la excusa perfecta para acercarme, para hablarte y conocerte y para explicarme el porqué me intrigas tanto… ¡diablos! Te encuentro más fascinante que antes. Estoy consciente de que te lance muchas puyas y que hice comentarios que… pero es que te ves tan linda cuando te enfadas: la forma en la que tus cejas se juntan, el brillo que sale en tus ojos cuando se te presenta un reto, el puchero que se forma en tus labios…
"Sin querer, el golpe de gracia me lo diste la noche que cené con tu familia. Yo ya sabía que son buenas personas, que tú eres buena persona y que son felices. Esa tarde platicamos de todo, convivimos como dos amigos y fue increíble, jamás me había sentido así. Después mientras platicaba con tus padres y veía como te desenvolvías en tu ambiente, en tu hogar encontré mi respuesta
-¿Cu..cu..cuál es?
-Que me gustas. Me gustas mucho y solo quiero pasar mi tiempo contigo.
Hola mis queridos lectores. Esta autora se disculpa por no poder subir antes el capítulo, pero las excusas son, como siempre, casi las mismas: la falta de ganas, tiempo, inspiración y los odiados examenes. De todas formas espero que haya sido de su agrado y que me dejen sus comentarios aunque sean solo de una palabra: ¡Sigue!, pues me ayudan a escribir y por lo tanto a actualizar más rápido. Me disculpo también por las faltas de ortografía que de seguro encuentran (uno lee lo que quiere leer), de igual modo aprovecho para decir que ¡necesito un beta! ¿alguien se ofrece?
Los invito también a que se den una vuelta por mi humilde blog (linc en mi profile donde dice 'homepage') ya que se me ocurrió una idea (leyendo un fic, por supuesto) de cómo quiero que los personajes- al menos una pareja- se de su primer beso, y para no repetir el fic que leí necesito su ayuda e imaginación. Las bases las publicare a más tardar el miércoles, chequenlas y diganme que opinan.
Sin más por el momento...
Kry
P.D.: Fhrey, otra vez tu correo no salío, ¿por qué no lo escribes todo, por ejemplo: fulanito de tal guión bajo treinta y cuatro arroba hot mail punto com? ;) igual y de esta manera sí se puede.
