Este capítulo está ya listo gracias a mis betas: Ale y Pablo, quienes me regalan un poco de su tiempo para leer mis tonterías y corregir mi ortografía. ¡Gracias chicos!

También quiero dedicar este capítulo a Natys111. Mujer me sigue pareciendo increíble que te acordaras de mi cumpleaños, no tienes idea de cómo me sentí cuando vi tus felicitaciones en mi bandeja de entrada. Muchas gracias por acordarte de mí.

El colmo de la vanidad

10

"¡Cuantos desfiguros causa la vanidad!"

Doménico Cieri Estrada

-:-:-

La primera vez que asistí a este tipo de eventos tenía diez años. Lizzy usaba aparato dental, Draco se que quejaba de lo duro que tenía el pelo por la cantidad exorbitante de fijador que Narcisa le había puesto y Ron, de alguna manera, nos había convencido para que robásemos un pastel entero y nos escabullemos a comerlo debajo de una mesa.

Pequeños como éramos, no nos percatamos del tiempo que pasamos debajo de la mesa del bufé, ni que nuestros padres, al no encontrarnos, llamarían a la policía, a la INTERPOL y armarían una buena a los gerentes del hotel.

Según nos cuenta Sirius, James insistió (y no paró hasta que lo hicieron) en que registraran una por una las 136 habitaciones de los siete pisos de Ritz, incluyendo los cuartos de baño, debajo de las camas, las cocinas, elevadores... Además Lucius Malfoy había ordenado cerrar las puertas de hotel: Nadie entraba y nadie se iba hasta que apareciera su hijo, los mellizos y el menor de los pelirrojos. Arthur discutía con la policía y los amenazaba con hablar con los altos mandos. Mientras tanto, las señoras, o sea, nuestras madres, histéricas y llorosas les reñían a las niñeras.

Todo terminó cuando Lizzy se salió de nuestro escondite porque quería ir al baño y le jaló el vestido a mi madre para captar su atención. Lo siguiente que supe y que recuerdo es que fuimos sacados de un jalón y que nuestros padres nos abrazaban, besaban, lloraban y nos reñían.

Años después, y sin mi hermana, las fiestas eran insoportables. Estábamos en plena adolescencia y Sirius recientemente nos había enseñado el mundo de los Pub, la cerveza y el fútbol, así que estar rodeado de personas lame botas, chicas empalagosas y música para dormir, era un total suplicio.

Pero ahora por fin le encontraba el lado bueno.

Para empezar mi hermana esta otra vez con nosotros y eso marcaba una diferencia muy grande, puesto que ella siempre había sido una más del grupo, quizá porque era de nuestra misma edad, quizá por esa absurda y loca (pero real) conexión de mellizos o simplemente porque mi madre nos obligó, pero Elizabeth siempre estuvo presente y eso jamás nos molestó ni a mí, ni a Ron, ni a Draco.

Además, y muy importante, esta vez mi pareja es alguien especial y la chica más guapa del lugar. La señorita número dos. Debo de decir que cuando toqué el timbre de su casa y fue su padre el que me abrió la puerta por primera vez me sentí chiquito e intimidado.

El señor Granger era una persona genial pues sabía mucho, le gustaba el rock de los 70's, era fan del Manchester United*, planeaba votar por el padre de Ron y la única amenaza que me hizo fue más o menos así:

-¿Sabes que soy odontólogo, verdad?-me preguntó como quien te pregunta si crees que va a llover.

-Sí, señor.

- ¿Y… sabes que te tengo conocimientos de anatomía?

-Eh… si, lo sé, señor.

-Bien.-Me miró fijamente con los ojos entrecerrados mientras se sentaba frente a mí en el sofá individual.- Que te quede claro jovencito que no me importa quién seas o cuánto dinero tiene tu familia, te romperé un hueso por cada lagrima que mi hija derramé. ¿Estamos?

Tragué, mi garganta estaba seca y respondí:

-Me queda bastante claro, señor.

-¡Perfecto!-golpeó sus rodillas con las palmas de sus manos y se puso de pie sonriéndome.- ¿Quieres una cerveza?

En ese momento entre en una "crisis existencial". Me gustaba la cerveza y si aceptaba tal vez ayudaba a crear un lazo de amistad con el que quería fuera mi suegro, pero por otro lado, si decía que sí, tal vez el señor Granger lo tomaría como que era un alcohólico consumado y eso ensombrecería mi imagen. Y si me negaba, bueno pues adiós lazo de camaradería con el futuro suegro.

Aceptar o no aceptar. Ese era el dilema.

Como Dios me quiere y mi ángel de la guarda me vigila 24/7 los 365 días del año, las pisadas de dos personas (Granger y su madre) me sacaron de mi dilema.

La señora Granger me sonrió cuando me vio parado en medio de su sala, me hizo un gesto con la cabeza a modo de saludo mientras caminaba hasta posicionarse al lado de su marido y enganchar sus brazos. Luego, con una sonrisa cómplice, me indicó que mirara hacia las escaleras. Lo hice y literalmente babeé.

Ella estaba hermosísima. El vestido le quedaba perfecto y me felicité a mí mismo por la elección. No es que fuera un experto en moda pero cuando pasé frente al escaparate de esa tienda de ropa mientras iba hacia mi casa y vi el vestido, lo único en lo que podía pensar era en cómo se vería la Srta. # 2 con el puesto. Y estaba… guau.

-Hola-me dijo cuando estuvo frente a mí y un sonrojo cubrió sus mejillas cuando me miró esperando mi respuesta. Yo simplemente estaba como idiota y de seguro sobre un charco de baba y con la lengua de fuera.- ¿Harry?

El sonido de mi nombre salido directamente de sus perfectamente brillantes y tentadores labios me sacó de mi letargo.

-Eh… si… este… humm… Hola.-Maldije a mi estúpida lengua por despertar a tiempo.- ¿Nos vamos?-pregunté y le estire mi brazo. Ella asintió con una pequeña sonrisa y con el ceño fruncido. Se volvió hacia sus padres para despedirse.

-Diviértete-le dijo su madre acomodándole rápidamente un mechón de su ahora perfectamente liso y brillante cabello y un poco los holanes del vestido.

Le dio un rápido abrazo a su padre quien le susurró un "te ves hermosa" y le beso la frente. Entonces ella se volvió hacia mí y me miró por segunda vez y sentí un hueco en el estomago mientras sentía como me examinaba de arriba abajo. La verdad es que no vestía con, digamos, mucho estilo, había optado por un simple y elegante traje negro y camisa blanca, pero de alguna forma me sentí "bien" cuando luego de su examen ella me sonrió.

Le correspondí la sonrisa y le ofrecí mi brazo, ella gustosamente lo tomó y salimos de su casa. Después de un coro de adioses por parte de todos, la conduje hasta mi auto, el cual –por falta de espacio-había estacionado una cuadra adelante. El calor y las cosquillas que su brazo le trasmitía al mío fue suficiente recompensa por el hecho de tener que caminar.

Cuando llegamos a la puerta del copiloto, quité la alarma y le abrí la puerta.

-Eh… Te ves preciosa-le dije antes de que ella entrara. Sus mejillas se tornaron rojas y bajo la mirada.

-Tú te ves muy bien también- susurró y rápidamente se metió en el auto. Una sonrisa idiota se instaló en mi cara y nuevamente me felicité por la elección de mi traje y nulo sentido de la moda.

Lo mejor de todo fue cuando cruzamos la alfombra roja pues la Srta. #2 aferró mi brazo todo el tiempo enviando descargas de felicidad a todos mis sistemas lo que, por supuesto provocaba una sonrisa idiota en mis labios.

Estaba tan contento que no me importó bromear con mi hermana y menos acompañarla a la mesa. Después de todo tenía a las dos mujeres más hermosas colgadas del brazo.

-:-:-

Luna temblaba, no sabía si de frío, por el llanto o por coraje. Jamás le había gritado a nadie y menos confesado (en medio de una discusión) sus más íntimos secretos. Pero quería que él de entre todas las personas entendiera que ella era más, que no estaba loca, ni drogada y que, desde luego no era una fugitiva de ningún instituto mental. Quería que Ron supiera lo sola que se sentía y lo dolida que estaba.

Por primera vez, ella había bajado sus defensas. Había dejado de ser la paria social, había dejado caer su máscara todo por creer que su historia de "Cuento de Hadas" por fin había llegado: el chico popular se ve forzado a pasar tiempo con la nerd, se enamoran y viven felices. ¡Ay, ajá!

Ella ya había aprendido la lección, acaba de aprender de una manera muy cruel que no es bueno creer en las personas, aspirar a cosas buenas y sobre todo, que los sueños no se hacen realidad.

Luna cerró los ojos con fuerza en un vago intento de controlar el mar de lágrimas que pugnaban por salir, tembló mientras contenía un sollozo y se llevo la mano al pecho en un intento desesperado e inútil de evitar que su corazón se rompiese.

¿Qué había hecho ella para sufrir tanto? ¿Era tan mala persona que no se merecía ser feliz? ¿No le bastaba a la vida, a Dios, o quien sea que esté allá arriba, con haberle quitado a sus padres? ¿Fue acaso por la ves que le hecho una cubeta de agua a un gato o tal vez porque mató a un par de arañas?

Volvió a temblar y de repente algo se posó en sus hombros.

-Afuera hace frió. Deberías de entrar- dijo Ron luego de ponerle su saco sobre los hombros.

Luna estaba en shock, él le había… después de todo… él acababa de…

Una carcajada histérica escapo de sus labios y se quitó el saco de un tirón.

-¿Por qué estás aquí?-preguntó Luna aventándole sin cuidado de regreso su saco

-Porque podías estar en peligro- la voz de Ron al responder fue sin emoción alguna.

-¿Y? ¿Se supone que eso te importa?

-Sabes que sí.

-De hecho, Ronald, ya no se nada.-Luna lo miró unos segundos y después negó con la cabeza.-¿Crees que podrías ser honesto una solo vez y decirme por qué me trajiste aquí?

-¿Para qué preguntas si ya lo sabes?

-¿Lo hago?

-Luna déjate de estupideces. Sé que me escuchaste hablar con Lavander y que es por eso que estas montando un numerito…

-¿Así que lo admites?-espetó Luna- ¿Admites que me utilizaste? ¡Eres de lo pe…!

-¡Yo no estoy admitiendo nada!-gritó Ron ya harto. Quería agarrarla de los hombros y sacudirla.-¡Te has soltado a hablar como loca sin dejarme explicarme!

-¿Qué? ¿¡Ahora resulta que soy yo la que está mal!

-¡Mierda, si!

-¡¿Y por qué no intentaste explicarte primero?

-¡Porque estas alterada, joder! –Ron hizo bola su saco y lo azotó en el piso.- Sabía que estabas alterada y no me creerías y…

-¡¿Por qué por una vez no dices y haces cosas sin pensar? ¡No todo es lógica, Ronald!

-¡Lo es!-exclamó para luego pasarse las manos por el pelo desesperado.- Yo me tengo que preocupar por lo que va a pasar y por lo que hay que hacer para que ocurra.

-¿Y qué quieres que pase?

-¡Que me perdones, que me escuches, que entiendas porqué dije lo que dije y que todo sea igual que antes!

-Entonces baila con migo.-Lo retó, Luna sabía que él jamás lo haría.

-¿Qué?

-Que bailes con…

-¿Pero tú estás loca? Estamos en la calle, cualquiera nos puede ver. –Ron volteo a los lados para comprobar su punto, pero la calle estaba desierta.-No hay música

-¿Y? Me gusta bailar.- Ron la miraba como si tuviera tres cabezas, cola y orejas de gato, y eso la desesperó.- ¡Joder! ¡Has lago impulsivo por una vez!

-¿Y porqué tú no dejas de hacerlo? ¿Por qué quieres bailar cuando yo no quiero hacerlo? Si quiero bailar, bailaré. Si quiero hablar, hablaré. Si quiero soñar, lo haré. Y si quiero decir qué soñé, abriré mi boca y te lo diré. ¿Quieres una explicación?-Ron la miró y ella asintió.- ¿Quieres saber por qué contesté de ese modo y dije todas esas… estupideces?-Ron se pasó las manos por su cara y la miró fijamente.- ¿Por qué tendría que haberle dicho a esa reconocida cotilla y estúpida niñata que últimamente pienso en ti desde que me levanto? ¿Para qué decirle que desde que te conozco no puedo pensar bien, ni hacer mi trabajo ni nada bien? ¿Qué ganaría yo con decirle que sólo creo en las hadas cuando te veo porque creo que tú eres una, que cuando te vi llorar me dieron ganas de matar dragones y a cualquier bruja o monstruo que quiera o pueda hacerte daño? Eres la única persona que me hace querer volar. Y sí, joder, bailare contigo en la calle y debajo de la lluvia si quieres, pero no cuando estés enojada y llorando por mi culpa.

Y por primera vez Ron hizo algo impulsivo y sin pensar. Acorto la distancia y la besó.

-:-:-

Ginny se consideraba muchas cosas. Amante de la música, cine y teatro, excelente bailarina, poliglota, simpática, rica y hermosa. Pero también se consideraba humana, y como entre los sentimientos humanos se encontraban el odio y la envida, Ginny no se sentía mal por tenerlos.

Además solo había una sola persona que se los inspirase: Elizabeth Potter.

Esa niñita siempre tuvo lo que ella siempre quiso: al TD.

Ginny al ser la menor de siete hijos y la única mujer en la familia fue una niña muy consentida que tenía todo que quisiera, por eso cuando una tarde vio jugar a su hermano con los mellizos Potter y al joven Malfoy, prácticamente exigió ser una más del grupo. Su madre no opuso resistencia, bien que mal Elizabeth Potter solo era un año más grande que Ginny y siendo las dos mujeres… era lógico que serían mejores amigas.

Desafortunadamente todo salió mal. Ninguno de los chicos quería jugar con ella, en especial su hermano, o sea, ¿Quién quiere estar cuidado a su hermanita todo el día? Harry y Draco también dijeron que no ¿Cómo una mujer iba a jugar con ellos? La única que acepto, con renuencia, fue Lizzy, quien luego de dos horas y unas cuantas exigencias de Lili, terminó por decir que si.

Ginny legó feliz la siguiente tarde a la mansión de los Potter, llevaba consigo todos sus juguetes, se instaló en el patio y a los diez minutos los chicos aparecieron.

-¿Qué traes ahí?-le preguntó Harry mientras ella abría su casa de Barbie.

-Eh… s…s…so…so… solo es una casa-respondió sonrojada. Y es que eso era otra cosa que Ginny siempre había querido a Harry Potter. ¡Que se muriera Cho Chang por interponerse en su camino!

-¡Oh!, es genial-exclamó la melliza y Ginny la fulminó con la mirada por interrumpir su perfecto momento con Harry.-¡Vamos a jugar! Voy por mis cosas.-Anunció para luego desaparecer dando brinquitos.

Cuando los chicos también desaparecieron para ir por sus juguetes Ginny se emocionó ¡ya era una más del grupo! Acomodo la ropa, los accesorios, armó los dormitorios, sacó a los bebes y vistió a su muñeca de novia. A los pocos minutos Lizzy regreso con su muñeca a quien de inmediato vistió de ejecutiva, Ginny no le dio importancia y siguió peinando a la Barbie novia.

Los chicos llegaron después y rápidamente armaron su campamento de los G. I. Joe.

-¡Listo!-gritó Lizzy luego de colgarle una bolsa a su muñeca.- ¡Yo soy la jefa! Y Ginny-Lizzy miró a la Barbie Novia, frunció el ceño e hizo un puchero.- Ella puede ser ¿la rehén?

-No-dijo Malfoy.-Mejor que sea un invento de Cobra y…

Ginny se perdió la explicación, lo demás fue demasiado rápido. De un momento a otro era la novia perfecta y después se vio sumergida en un juego de espías y soldados en donde ella era un experimento genético, Lizzy la jefa del escuadrón, Harry el malvado doctor y Draco y Ron los soldados.

Intentó, después de ese fracaso con las muñecas, jugar al banco. Saco su caja registradora y su dinero de juguete, los chicos aceptaron la propuesta y una vez el escenario estuvo listo, todo se volvió caos… otra vez. Lizzy pasó a ser la cómplice del malhechor interpretado por Malfoy quien quería robar el banco, Harry y Ron los detectives encargados del caso y ella, la pobre cajera que no tenía ni idea…

Cuando Elizabeth de manera apresurada dejó el país, Ginny creyó que por fin había llegad su turno, al ser la única chica cercana al TD y con lazo de sangre de por medio, pensó que ahora sí la aceptarían, pero los chicos habían entrado a la adolescencia y descubierto que su nuevo pasatiempo era mirar un par de "tetas" y eso jamás se les ocurriría hacer con la hermanita de su amigo Ron.

- Buenas noches-la voz de Harry hizo que Ginny levantara la cabeza solo para encontrarse con dos chicas guapísimas colgadas del brazo Potter. Ginny las detestó al instante. Si tan solo la estúpida de Cho Chang no se hubiese interpuesto en su camino dos años atrás…

-Pero mira nada más,- dijo Draco poniéndose de pie.- ¿Es que no te basta con una Potter?

-Lo que pasa es que tienes celos, yo tengo las mujeres más guapas de la noche.

-Nadie dice lo contrarío-contestó el rubio viendo a la chica del vestido plateado haciéndole una seña con el brazo para que se sentara en la silla que acaba de hacer para atrás.

-Gracias-dijo la chica pero negándose a sentarse.-Pero las mesas son para cuatro.

Para Ginny no paso desapercibida la rápida mira que Draco y Harry intercambiaron, así como tampoco el mensaje de que era ella la que sobraba.

-¿Y?-respondió la chica castaña.- ¿No podemos quitar la silla de otra mesa?

-Francamente-intervino Ginny ante la ignorancia y falta de elegancia de la chica,- si la señora Potter eligió esta distribución fue por algo.

-¿Y?-volvió a preguntar mientras miraba a la chica de plateado.- Honestamente, Lizzy, dudo mucho que tu madre se moleste si te sientas en la mesa que se te asigno y con tus amigos. Después de todo no es tu culpa que otro ocupe tu lugar.-Terminó su discurso y acomodándose la parte de atrás de su vestido se sentó en la silla que Harry le ofrecía, éste sonrió y dijo:

-Lo ves, hermanita. Siéntate donde te plazca.- Lizzy sonrió y con una mirada de agradecimiento se sentó en el lugar que Draco le ofreció con un ademan, para luego tomar la silla más próxima.

Ginny sintió su sangre hervir al ver como su novio atendía a la princesita y no dejaba de verla como si fuera lo más lindo del mundo. Ginny se tragó la lista de maldiciones que pugnaban por escapar de su boca ¿Quién sino iba a ser Lizzy la que llamara la atención?

Pero ¿Qué importaba que Elizabeth luciera hermosa con ese vestido de diseño exclusivo y sin su aparato dental?, ¿qué más daba que se anexara al grupo como lo hacía en años anteriores y se entendiera con los chicos de tal manera que ninguno de ellos prestara atención a las demás personas? Si ella, Ginny Weasley, tenía por primera vez algo que Elizabeth no.

Draco estaba muy bien. Era guapo (con un cabello rubio-platinado y unos ojos grises fabulosos); tenía dinero y poder, tal vez no tanto como el que tenía Harry, pero de que había, había. Pero lo más importante, el fantástico bonus que Draco traía, era lo que más le gustaba a Ginny.

Porque Ginny sabía, con ese extraño poder femenino que tal parece poseen las mujeres desde tiempos ancestrales, que Elizabeth Potter estaba enamorada de Draco Malfoy, y ahí radicaba el atractivo del chico. Así que ¿qué más daba que Lizzy se llevara bien con los muchachos si ella podía abrazar, besar y acariciar a Draco?

-¿Y qué vamos a hacer esta noche?-preguntó Draco una vez todos sentados y con bebidas, sacándola de sus pensamientos.

-Lo mismo que hacemos todas las noches-respondió Harry.

-¿Qué?-intervino la chica del vestido café- ¿Tratar de dominar al mundo?

Todos estallaron en carcajadas ante la broma simple y Ginny los miró molesta.

-No le veo la gracia-dijo-. Y no veo como pueden…

-¿No me digas que nunca viste a Pinky y a Cerebro?-la castaña frunció el ceño.- ¿Animaniacs?-preguntó con un deje de desesperación e incredulidad. Ginny la miró como si estuviera hablando en chino.- "Es hora de Animaniacs. Estamos locos de atar…"- la chica comenzó a cantar el intro de la caricatura haciendo que los Potter y Malfoy cantaran con ella.

-No-contestó Ginny cortante haciendo que todos pararan sus rizas cuando terminaron la tonta pero pegajosa cancioncita.-Pero tampoco te conozco a ti.

-Oh-dijo Harry con una sonrisa de disculpa.-Ella es Hermione Granger. Y ellos son Draco Malfoy-señaló al rubio,- a quien ya conoces y Ginny Weasley, la hermanita de Ron.

-Mucho gusto-saludó Hermione con una sonrisa que solo el rubio devolvió.

-Al contrario-respondió la voz de un hombre a su espalda,- a todos nos da gusto conocer a la chica que es capaz de quitar la expresión de "me duele el culo" que normalmente porta mi ahijado. Mucho gusto, soy Sirius Black-se presentó extendiendo su mano. Hermione la tomó y se puso de pie.

-Hermione Granger-contestó la aludida toda sonrojada y levantándose. A su lado Harry hizo lo mismo.

-¡OH!-exclamó una mujer llevándose las manos a la boca, para luego dar pequeños brinquitos sujetándose del brazo del hombre que estaba a su lado y que llegó con ella.- ¡Pero si eres hermosa! Lizzy ya nos los había dicho, pero aún así su descripción no te hace justicia. ¡Oh, James! ¡Es tan bonita! Ya sé por qué conquistó a Harry, si ya decía yo que nunca lo había visto tan enamora…

-¡Mamá!-Harry, con las mejillas ligeramente sonrojadas, detuvo el monólogo de Lily.- ¿Quieres dejar de ponerme en ridículo?

-Tiene razón Harry, querida. Deja de ponerlo en ridículo, para eso estamos Sirius y yo.

-¡Papá!

-¿Qué? ¿Ahora te vas a poner….?

-¡Basta!-dijo Harry levantando la voz y con las mejillas más rojas.- Hermione, quiero presentarte a mis padres: James y Lily Potter- señaló a los susodichos con la cabeza.- Padre, madre…

-¡Uy, pero que formal!-susurró Sirius haciendo que Harry rodara los ojos y Hermione riera bajito.

-Ella es Hermione Granger.

-Mucho gusto, señor Potter, señora Potter.

-¡Oh! Querida, por favor llámame Lily. Si dices Señora Potter inmediatamente busco a mi suegra detrás de mí.

-Y créeme-dijo James- a nadie le gustaría que apareciera.

-Bueno-dijo Sirius,-teniendo en cuenta que murió hace diez años, veo muy difícil que aparezca. Amenos claro,- se llevó un dedo a la barbilla- que mi querido Cornamenta se haya portado mal y su mami le venga a jalar los pies en la noche.

Todos estallaron en risas, menos Ginny quien miraba a la tal Hermione con odio contenido sólo por haber logrado lo que ella quería: Tener a Harry Potter.

-:-:-

Lizzy estaba a punto de explotar, tenía unas ganas locas de gritar y de jalarse el pelo. Le dolían las mejillas por estar tanto tiempo fingiendo una sonrisa, que se sospechaba le iban a quedar así para siempre. Pero era eso o soltarle una bofetada a Ginny. ¿Pero quién se creía que era?

Llevaba toda la noche molestando, no solo a ella, sino también a los demás y parecía que le había nacido una antipatía hacia Hermione. Lo único bueno era que todos (Draco, Harry e incluso los Malfoy, Sirius y sus padres) se habían dado cuenta, pues Weasley no había dejado de criticar a la chica ni un solo segundo. Afortunadamente Hermione no había perdido la compostura y se tomaba todo con calma, a veces ignoraba los comentarios mordaces y otra los contestaba con una elegancia digna de cualquier princesa que, incluso Lily y Narcisa (pendientes de lo que sucedía en la mesa de sus hijos) habían sonreído.

Pero lo que más la lastimaba era ver las muestras de cariño que tenían. Ver a Ginny tocarle el brazo, entrelazar las manos y acariciándole el pelo a Draco, era mucho para su corazón. Hermione también se había dado cuenta de eso y había intentado distraerla en más de una ocasión, es decir, cuando se besaban, pero aunque Elizabeth, volteaba la cara o cerrara los ojos los pocos segundos que duraba el acto, ser consciente de lo que Draco y Ginny hacían le partía el corazón.

Así que cuando la orquesta comenzó a tocar una balada lenta de los sesenta y Ginny había arrastrado a Draco a la pista para bailar abrazados, ella había huido al tocador a refrescarse la cara e impedirse a sí misma derramar lágrimas.

-¿Está todo bien?- la voz de Narcisa la había sacado de sus tristes y dolorosos pensamientos provocándole un susto y que soltara la tapa del brillo labial que estaba intentando retocarse.

-Si, si. Todo bien, ¿por qué no habría de estarlo?-respondió sonriendo.

La sonrisa al parecer no fue muy buena pues Narcisa frunció el ceño y contesto:

-Porque mi hijo, y que Dios me perdone por lo que voy a decir, es un tarado que no se da cuenta de lo que sientes por él y pierde el tiempo con esa niña Weasley que tiene de encantadora lo que yo tengo de morena.-Narcisa negó con la cabeza, ignoró la repentina palidez de Lizzy y cogió el brillo de labios que Lizzy tenía en la mano y sujetándola de la cara se lo comenzó a aplicar.- No me malinterpretes, quiero mucho a Molly y a Artur, pero su hija es otro cantar. A veces pienso que es adoptada…

Lizzy no entendió ni mucho menos escuchó el monólogo de Narcisa sobre los Weasley, lo único que su cerebro podía procesar eran las siguientes palabras: Mi hijo es un tarado que no se da cuenta de lo que sientes por él.

Lo que sientes por él. Lo que sientes por él. Lo que sientes por él.

-¿C… c… co…co…cómo…?

-¿Cómo lo sé?-Lizzy asintió. Narcisa le cogió la cara entre sus manos y le dedicó una sonrisa pequeña.- Te conozco desde que has estado en el vientre de tu madre. Te he visto crecer y convertirte en la hermosa mujer que eres ahora. Te he observado Lizzy. Debo confesar que uno de nuestros secretos (de tu madre y mío) era que tuviéramos un niño de diferente sexo para que así al crecer se enamoraran y unieran a nuestras familias. No sé si a Lily ya se le olvidó, pero a mí no.

"Es egoísta, lo sé. Pero siempre he querido eso. Así que cuando tú naciste, dos minutos después de Harry supe que tenía esperanzas. Así que los observe, descubrí el cariño que se profesaban de chicos, la manera en la cual siempre eran equipo. Noté cuando comenzaste a verlo diferente y casi estoy segura de que te fuiste por su culpa. Y ahora, puedo darme cuenta de lo mucho que te duele verle con ella. Jamás intervine y no lo voy a hacer ahora, si eso pasa, pasará. Pero no creas que me voy a quedar de brazos cruzados, después de todo, una madre hace cualquier cosa por ver feliz a su hijo, y sé que el mío no lo será si no está contigo.

Narcisa sonrió y limpió las lagrimas que Lizzy había derramando.

-Ahora-dijo la señora Malfoy,- ¿Qué te parece si mientras me retoco el maquillaje me hablas de la encantadora señorita que trae de un ala a tu hermano?

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Para ser sincera, estaba aterrada por conocer a los padres de Harry y más aún de mezclarme con la flor y nata de la sociedad londinense. Todo había sido opulencia, lujo y dinero desde que entre al hotel donde se celebraría la recepción. Pensé que los Potter me mirarían por encima del hombro y criticarían cada célula de mi cuerpo, finalmente eso es lo que pasa en todas las películas donde el millonario sale con una muchacha pobre, pero eso no había sido así. La madre de Harry me había abrazado cuando nos presentaron y me hizo dar saltitos con ella cuando acepté la invitación de tomar el té con ella.

El señor Potter y el padrino de Harry, el señor Black, se habían pasado media hora interrogándome acerca de Harry y nuestra relación (que si nos habíamos besado, que si Harry besaba bien, que si había usado la lengua, que si era mano larga…) logrando que, para su diversión, Harry y yo termináramos como tomates. Afortunadamente la señora Potter, o Lily, como me ordenó que la llamara, los mandó a callar.

Por otro lado, Harry se había mostrado todo el tiempo muy atento y al pendiente de mí: ¿quieres agua o soda?, ¿está bien la comida?, ¿necesitas algo?, ¿mas postre?, ¿prefieres pay de fresa o de manzana, o si quieres de piña puedo pedir que lo hagan?, ¿tienes frío?, ¿quieres bailar?... Así que no me podía quejar, además estaba el hecho de que la mayoría de las chicas de nuestra edad que había en la fiesta me comían con la mirada cada vez que nos reíamos o cuando él me pasaba el brazo por los hombros, me acomodaba el pelo detrás de la oreja o me abrazaba mientras bailábamos, justo como ahora.

-¿En qué piensas?-me preguntó en un susurro

-En que debo de ser un milagro médico.-Se separó de mí para poder mirarme con el ceño fruncido en un gesto interrogante.- Dado que las féminas de este lugar me matan con la mirada, más esa oriental que está allí-señalé a la chica con un gesto de barbilla y Harry nos hizo girar para que él pudiera verla. Cuando lo hizo, sentí cómo se tensó y me apretó más contra él.

-Ignórala-fue todo lo que me dijo.

-Harry…

-Solo no le hagas caso. A nadie, menos a ella. Ahora solo quiero bailar y darte las gracias.

-¿Las gracias?

-Sí. Por aceptar venir y por ayudar a mi hermana.-La música terminó y él me condujo hacia una pequeña terraza.- No soy tonto, ¿sabes?, y tampoco estoy ciego, o al menos no desde esta noche.

-¿Qué…?-sentí pánico, si Harry sabía lo que Lizzy sentía por Draco solo Dios sabía de lo que era capaz de hacer.

-No fue difícil darme cuenta de cómo lo mira, o que las veces que él besaba a Ginny (mejor dicho que ella lo besaba a él) tú hacías cualquier cosa para que ella los ignorara y nos los viera… Además y por si fuera poco, es mi hermana melliza y aunque no lo creas esa conexión de la que la gente dice que hay entre hermanos gemelos, de verdad existe y siento su dolor.

-Harry, no…-di un paso para poder tocarlo pues se veía muy afligido y quería consolarlo.

-No, no-dijo cogiendo mi mano y poniéndola sobre su pecho.-No voy a hacer ni a decir nada. Elizabeth es una Potter y como cualquier Potter tiene su orgullo y sé que si Draco elige estar con ella será porque él así lo quiere y no por lástima o porque yo se lo impuse.

-Eres muy lindo-le dije sonriendo y zafé mi mano de entre las suyas para poder rodearle la cintura.

-¿Y te gustan los chicos lindos?

-Sólo si se parecen a Orlando Bloom y tienen la sonrisa de Tom Welling-le respondí sonriendo mientras me dejaba abrazar y escuchaba su risa.

-También debo de darte las gracias por aguantar a Ginny.

-Eso sí que se merece un reconocimiento-le dije separándome un poco de él para poder mirarlo a los ojos.- Esa tipa es una pesada. No conozco mucho a Ron Weasley, pero más le vale no ser un idiota como su hermana. ¡Dios! Un segundo más y le habría saltado encima.

-Yo le habría saltado antes y creo que Draco también-me volvió a pegar a él y me rodeo más fuerte con sus brazos.- Para excusarla, debo decir que ella siempre intentó encajar en nuestro grupo, creo que sentía que tenía el derecho por ser la hermana de Ron y mujer al igual que Lizzy, pero nunca lo logró, aún cuando mi hermana dejó, por decirlo de algún modo, vacío su lugar.

-¿Y eso que tiene que ver conmigo?

-¿Es que no lo ves?-me dijo sorprendido mientras negaba con la cabeza y ahora era él quien se separaba para poder mirarme.-Tú encajaste desde el principio. No sólo te convertiste en la amiga de mi hermana a tal grado que te contó sus secretos, sino que le caes bien a Malfoy ¡Lo hiciste cantar a gritos!-Ambos nos reímos al recordar el episodio que protagonizamos cuando Draco (me autorizó llamarlo así) me preguntó cuál era mi canción favorita.

-Actualmente-había respondido,- estoy loca por los Franz Fedirnand y el ritmo loco y pegajoso de Do you want to me hacen querer saltar como loca…

Ni siquiera había terminado de dar mi explicación cuando Lizzy, Harry y Draco estaban ya cantando la primera estrofa:

OH WELL I WOKE UP TONIGHT AND SAID I
I´M GONNA MAKE SOMEBODY LOVE ME
I´M GONNA MAKE SOMEBODY LOVE ME
AND NOW I KNOW, NOW I KNOW, NOW I KNOW
I KNOW THAT IT´S YOU
YOU´RE LUCKY, LUCKY
YOU´RE SO LUCKY!

Yo me les había unido en el tutu turururu. Para el coro, los cuatro estamos sacudiendo las cabezas y cantado a grito pelado.

-También-continuó Harry una vez que dejamos de reírnos del recuerdo,- le agradas a mis padres y a mi padrino. Eres especial Señorita Numero Dos.

Harry acarició mi mejilla con el dorso de su mano sin dejar de mirarme con intensidad. Me perdí en sus ojos los cuales brillaban más que otras veces.

Tan perdida estaba que no noté cuando Harry comenzó a acercar su cara a la mía y menos que yo levantaba la mía como por inercia. Sentí su aliento golpearme el rostro y un vacío en el estómago cuando comprendí lo que iba a pasar. Su nariz rozó la mía y él movió su cara un poco, yo cerré mis ojos y esperé el contacto. Lo sentí por una fracción de segundo antes de que un ruido fuerte proveniente del interior nos hiciera separarnos de un brinco.

- Mataré al idiota que hizo eso.-Lo escuché murmurar antes de que me cogiera de la mano para entrar. No opuse resistencia, yo lo iba ayudar.


¡Epa! ¿Si que ha pasado tiempo, no? Mil disculpas por la tardanza pero entre una cosa y otra... en fin solo me queda decirles que espero les haya gustado y que no dejen de visitar mi blog (linck en mi porfile) hay pondré unos enlaces para las canciones y... no sé alguna que otra cosa interesante.

Nos leemos en el proximo cap.

Besos y abrazos oso-rompe-costillas.

Kry