Este capítulo va dedicado a mis betas: Ale y Pablo. Y a mis amigos AoiFrey y La maniaca incomprendida.
¡Gracias por su apoyo!
El colmo de la vanidad
12
"Se dice que las mujeres son vanidosas por naturaleza; es cierto, pero les queda bien y por eso mismo nos agradan más."
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.
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Arabella Figg trabajaba en Potter & Black Company desde que el Banco había enviado un aviso de hipoteca siete años atrás. La enfermedad de su madre (cáncer de mama) había endeudado a su familia, convertido a su padre en un alcohólico (muerto tres días después de su esposa por un coma etílico) y dejado huérfanas, y endeudadas hasta las narices, a ella y a su hermana de dieciséis. Se había presentado para solicitar el puesto de secretaria ejecutiva, no porque sus estudios la hubiesen preparado para ello (rechazó-y no por gusto- el estudiar en la universidad Leyes) sino porque era el único trabajo cerca de casa y, por extraño que parezca, para el cual no pedían experiencia.
Su primera prueba llegó cuando Sirius Black le hizo la entrevista. Le costó un esfuerzo supremo controlar el timbre de voz, los temblores de las manos y el querer abrir la boca de la sorpresa, ¿por qué nadie le dijo que su posible jefe era un súper galán de ojos azules?
Un año después y durante una fiesta para la empresa organizada por ella, se enteró que había sido su nula reacción ante el atractivo de Sirius lo que le había dado el puesto. Esa fue la primera vez que lloró por Black. No era un hombre agradable, por lo menos en la oficina ¿cómo era posible que lograra conquistar a las mujeres? ¡Ah, claro! Era lo suficientemente rico para poder comprarles lo que quisieran. Las llevaba a los mejores restaurantes y clubes, y, de vez en cuando, las llevaba de viaje. Arabella siempre se sorprendía de lo mucho que las mujeres lloraban cuando las dejaba y suponía que el collar de diamantes que ella misma escogía les servía de consuelo. A ella, el collar le parecía vulgar y ostentoso, y una vez se lo hizo saber a su jefe.
-¿Te gustó el collar?- había preguntado Sirius.
-No me interesan mucho los diamantes.
-¿Te han regalado alguna vez uno?-se burló y entró a su oficina.
Jamás confesaría que ese comentario le dolió muchísimo pues en ese momento comprendió que estaba enamorada de él. Las órdenes cortantes, la exigencia, el mal humor y el desfile de mujeres la alteraban, pero poco a poco aprendió a tratarlo con calma y frialdad, a controlarse ante las provocaciones y aunque en varias ocasiones se sintió tentada a mandarlo al diablo, siempre ganaba su sentido común: el sueldo era bueno y tenía que pagar la universidad de su hermana.
Pero todo cambio cuando Tess llegó. Tess era rubia, de piernas largas, busto grande, cintura diminuta y doble personalidad. Con Sirius era toda amabilidad y dulzura, pero con los demás era una víbora sin corazón a la que había oído decir en el baño que iba tras la fortuna de Black.
Así que luego del espectáculo de Sirius con la rubia en turno durante la fiesta, no fue una sorpresa encontrarlo llorando totalmente borracho en mitad de la sala mientras mi madre lo escuchaba y sermoneaba como niño pequeño.
-¡Se fue!-decía mi padrino.-Nunca me hizo caso cuando se lo grité infinidad de veces antes ¿por qué ahora si?
-¿Quién se ha ido?-había preguntado yo entrando en la estancia, dejando mi mochila en el piso y sentándome a un lado de Lily luego de darle su respectivo beso.
-Arabella-había respondido mi madre.-El idiota que tienes de padrino la corrió porque se negó a disculparse con la pechugona que Black llevó a la oficina.
El regaño al que lo sometió mi madre fue digno de recordarse. Los adjetivos: idiota, ciego e insensible, se repitieron en cada frase una y otra vez, y cuando mi madre soltó un definitivo "Te lo mereces", Sirius se encogió y contrajo la cara llena de dolor. Y cuando se paró y fue directo a coger el whisky de mi padre, Lily lo tomó por la oreja y lo sentó, le preparó un café y llamó a Narcisa.
-Te necesito sobrio-le dijo con el teléfono en el oído.- ¿Cisa? Habla Lily, tenemos un SOS… no, no… el idiota de Black… oh, si… la pobre… no, esta borracho en mi sala… si, se lo merece… yo opino igual… pero… exactamente… bueno, ¿me ayudas?... no, no, tu encárgate de eso… sí perfecto, en dos horas. Gracias, querida, te debo una… no te preocupes se lo daré de tu parte. Nos vemos, chaito.
Mi mamá colgó el teléfono y en menos de un segundo le dio un zape en la cabeza a Sirius.
-De parte de Narcisa. Y mueve tu culo, Black. Te quiero sobrio en una hora. Nos vamos a París.
-¿París?
-¡Espabila, Black!-Lily rodó los ojos y puso los brazos en jarras.- ¿No me dijiste que es ahí donde puede estar Arabella?
-Sí, pero…
-¿La quieres de vuelta?
-Sí
-Entonces, ¿Qué esperas para tomarte el café? Todavía tienes que afeitarte, ducharte y hacer algo para quitarte el aspecto de vago que tienes. Yo voy a hablar con James para ver si podemos localizarla.
Después de eso mi madre salió de la sala y dos horas más tarde me encontraba con mis padres, Lucius, Narcisa, Tonks, Lupin y Sirius rumbo a París.
¿Qué fue lo que pasó cuando llegamos al hotel donde estaba Arabella? No tengo ni la menor idea. De lo que me enteré después y mientras paseábamos los días siguientes en la cuidad luz, era que mi padrino aún seguía en la habitación de Arabella.
El domingo, cuando la pareja por fin salió y mientras guardaba en una bolsa Chanel todas cosas que le compré a Hermione, Sirius entró en nuestra suite y anunció muy sonriente su próxima boda. Lily, Tonks y Narcisa corrieron para hablar con Arabella supongo que sobre cosas de la boda, el vestido y esas cosas. Mientras que los hombres palmeaban y bromeaban con Sirius. Yo sinceramente lo único que quería era regresar a Londres para poder verla y quizás convencerla para que viniera conmigo a París, sería genial poder pasear de la mano con ella y recorrer los museos, subir a la Torre Eiffel, visitar Versalles y…
-¿Quieres por favor bajar la velocidad?- me interrumpió mi hermana.
Giré mi cabeza para verla, la pobre estaba pegada a su asiento y con las uñas clavadas en la tapicería.
-Lo siento-dije quitando mi pie del acelerador.-Es solo que he estado cinco días sin verla y…
-Y te mueres por una respuesta, lo sé. Según mamá no dejaste de quejarte ni un solo segundo.
-Pues ella tiene la culpa. Yo tengo mis propios problemas como para además tener que cargar con los de Sirius. ¡Mira que arrastrarme una semana a París!
-Cierto, mucho tiempo. ¿En que terminaron las cosas?
Miré a mi hermana rodando los ojos mientas movía la palanca de velocidades.
-¿Es que no te lo imaginas?-pregunté con sarcasmo y un poco de incredulidad
-Tengo mi cabeza llena de mis propios problemas, gracias.
Bufé y volví a rodar los ojos. ¿Cuándo Malfoy dejaría de ser tan idiota?
-En boda,-respondí- ¿de qué otra forma iba a terminar?
Lizzy soltó una carcajada que le hizo la cabeza hacia atrás contra el asiento.
-Menos mal-contestó una vez que se le paso el ataque de risa.- Mira que ya llevábamos… ¿Qué? ¿Siete años?
-Siete años-confirmé.- Y debiste verlo. Según papá se puso de rodillas y suplicó.
-¡Oh, por Dios!-mi hermana me miró con las manos en la boca y con los ojos a punto de salirse de sus cuencas.- ¿Qué hizo Bella?
-No tengo la menor idea-respondí haciendo una mueca.- Lily los saco a todos del cuarto. Supongo que no le gustó que James y Lupin sacaran una bolsa de palomitas y se sentaran en el sillón como si estuvieran en el cine.
-Entonces… ¿no vieron nada?-me preguntó con un puchero
-Nada de nada-sonreí aparcando el carro. Cuando quité las llaves del contacto y miraba a mi hermana bajar, una sensación de vacío se instaló en mi estómago, las palmas de las manos comenzaron a sudarme y mi cabeza solo recitaba: la vas a ver, la vas a ver. Inclinándome sobre el asiento del copiloto saqué de la guantera el presente para la señorita número dos, traído desde Francia. ¿Qué otra cosa podía hacer luego de que mi madre nos sacara de la habitación sino ir a pasear por París? ¿Qué culpa tenía yo de no poder dejar de pensar ni un solo segundo en ella, de imaginarla caminado a mi lado con mi brazo sobre sus hombros y el de ella rodeando mi cintura?
Cuando bajé del auto con la bolsa rosa con negro colgando de una de mis manos, Lizzy arqueó las cejas, negó con la cabeza y sonriendo me hizo un gesto con la mano para que entrásemos juntos, sin embargo, la jalé para poder abrazarla y darle un beso en la cabeza.
-¿Y eso?-preguntó devolviéndome el abrazo.
-Por ser la mejor hermana del mundo-respondí encogiéndome de hombros y comenzando a hacerle cosquillas.
-¡Ey!-exclamó entre risas.-Para ya, mi mejor amiga y tu futura novia viene para acá. Seguí la dirección de su mirada. Hermione caminaba con paso rápido, la mirada gacha y con los libros fuertemente sujetos contra su pecho. Noté que muchos la señalaban y murmuraban cuando ella pasaba, de inmediato fruncí el ceño. Me disponía a interrogar a mi hermana, cuando un par de chicas nos saludaron con un chillón "Hola Potter" lo suficientemente fuerte para atraer la atención de varias personas incluyéndola a ella.
Sus ojos encontraron los míos y comencé, como tantas otras veces lo hice la semana anterior, a perderme en ellos, pero esta vez noté algo diferente. Sus ojos no mostraban ni la altivez de siempre, ni la alegría de verme, ni la chispa de calor que advertí la noche del baile. No, sus ojos mostraban traición, dolor y decepción.
Preocupado y con el ceño más fruncido que antes acorté la distancia. No me dio tiempo de nada, en cuanto la tuve enfrente su mano se estampó contra mi mejilla y me gritó:
-¡Que te jodan!-iba a gritarle de vuelta, pero sus ojos ahora estaban llenos de lágrimas y eso me contuvo.-¡Que te jodan!-repitió y se echó a correr.
-¿Qué fue eso?-le pregunte a Lizzy, por toda respuesta se encogió de hombros y echó a correr.
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Se sentía como si tuviera un enjambre de abejas a mí alrededor. Bzz por aquí y más bzz por allá, ojalá los malditos murmullos se pudieran espantar solo agitando la mano. Llevaba dos días y diez minutos aguantando los cotilleos y cuchicheos de todo aquel que estaba mi lado y todo gracias a la FA que recibí en el Gran Comedor.
Cuando logré recuperar mi capacidad de movimiento y haciendo uso de toda mi dignidad, recogí mis cosas a velocidad normal, tomé asiento y terminé mi almuerzo mientras una aturdida Luna me seguía la corriente y hablaba de banalidades. Todo el tiempo permanecí con la cabeza bien alta, ignoré los comentarios y susurros que se levantaban cada vez que pasaba por algún lugar y no fue hasta que estuve en la seguridad de mi casa y de mi dormitorio que me permití ser presa de un ataque de histeria.
Había sacado la FA con las manos temblorosas y aunque pude apreciar que era una rosa demasiado bonita (con el color muy vivo y los pétalos casi perfectos) lo que representaba me volvió a aturdir y la aventé como si me quemara.
Tenía que haber una explicación. Tal vez alguien se confundió de maleta, una broma pesada, o algún admirador que no tenía conocimiento de que las rosas amarillas no eran las apropiadas para cortejar a una chica de Hogwarts.
Con eso en mente había tomado mi móvil e intentado comunicarme con Harry pero me mandaban al buzón, lo mismo con el de Lizzy. Intenté no perder el control y seguir el consejo de Luna: No sacar conclusiones apresuradas. A fin de cuentas, al siguiente día hablaría con Harry y todo terminaría.
Pero él no fue al colegio el jueves, ni el viernes y tampoco lo hicieron su hermana, Malfoy y Weasley, este último, según me informó Luna, porque estaba en un viaje de campaña con su familia. Así que me vi obligada a soportar murmullos, miradas de desdén y de lástima. Estas más que nada de los profesores, aunque algunos como Snape, de química, optaron más por ignorarme y fingir que no existía, además, otros compañeros me impidieron entrar a la biblioteca y al comedor y unas chicas me tiraron sobre el uniforme la comida que Luna había conseguido para mí.
No fue hasta el domingo en la noche mientras preparaba mi mochila y descubría que mi libro de Historia estaba destrozado que la realidad me golpeó con fuerza: él se burló de mí.
Las mismas leyes de la naturaleza lo decían: la chica linda no sale jamás con el chico popular. ¿Cómo pude siquiera creer que iba enserio, si desde un principio lo que inició todo fue una tonta FA?
Por eso cuando lo vi en la mañana con esa sonrisa sexy como si fuera el dueño del mundo, decidí enfrentarlo y dejarle claro que aunque no estuviera a su altura económicamente hablando, sí que estaba a su nivel en cuanto a orgullo. No estaba pensando cuando lo abofeteé enfrente de todos, y sabía que las consecuencias serían desastrosas, pero si así podía caminar con la frente en alto… Por si las dudas pasé todo el día evitándolo.
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Lizzy caminaba por los pasillos buscando a Luna con desesperación, era imperioso que le explicara qué demonios había pasado durante el tiempo que faltaron a la escuela antes de que Harry, en uno de sus arranques, cometiera una locura. Además necesitaba algo para olvidar sus propios problemas.
¿Cómo pudo siquiera pensar que su sueño se había vuelto realidad, que Draco la quería y qué estarían juntos? Jamás pensó que de entre todas las personas él le pudiese haberla traicionado así. Sólo de pensar cómo se rieron de ella él y Ginny se le revolvía el estomago y los ojos le empezaban a picar.
Una mano se cerró en torno a la suya y en menos de un pestañeo Lizzy se encontró en medio del aula de matemáticas y con la cara furiosa de Malfoy a centímetros de la suya.
-¿Qué demonios te pasa?-preguntó Draco en un furioso siseo y sujetándola de los hombros.-Me has estado ignorando las últimas cuarenta y ocho horas. Lizzy, luego de reconocer a su captor, guió su mirada en un punto de la pared detrás de Draco. -Creí que estábamos bien-continuo el chico con deje de histeria en la voz.- Yo te quiero y tú me quieres…
Lizzy siguió sin decir nada, sin mirarlo y sintiendo como la rabia fluía en su interior.
- ¡Contesta, maldición!-Draco la soltó luego de zarandearla y se pasó las manos por su rubio pelo con desesperación y la miró con el ceño fruncido.- Quizás Ginny tenía razón-le dijo después de un rato,- y es una venganza. Juegas con migo por no haberme fijado en ti… ¡Estas con Teddy y me besas a mí!
El nombre de Ginny hizo que Elizabeth viera todo de color rojo y por fin miró a Draco unos segundos antes de estampar su mano en la mejilla de él.
-¡No te atrevas a siquiera nombrarla!-le grito-¡Dices quererme y le crees a ella!
-¡Pues al parecer ella tiene razón! ¡Te comportas como una cual…!- Sólo cuando oyó el golpe de su mano en la cara de Malfoy, Elizabeth se dio cuenta de que había vuelto a abofetearlo. Se tapo la boca con la mano, agacho la cabeza, negó con ella y comenzó a llorar.
-Si de verdad crees que yo soy… que soy capaz de hacerte algo por venganza-se limpió las lagrimas de un manotazo- es que no me conoces ni me mereces.
-Teddy…
-¡Teddy es mi amigo, maldición!-le gritó ella.- ¡Él estuvo cada vez que lloré por tu culpa, y no fue una o dos veces, fueron meses! Esa vez no solo rompiste mi corazón, Draco. También destruiste mi autoestima y amor propio. Que el chico por el que te levantas cada mañana te diga que eres fea… no es algo que se supere fácilmente.
-¿Entonces sí es una venganza?-pregunto Draco con los dientes apretados. No le gustaba saber lo mucho que la había lastimado y ahora, cuando por fin entendía que la amaba (o más bien, que la había amado desde siempre) el que Lizzy lo ignorara después de haberse confesado y sin saber la razón lo estaba matando.
-¡No!-exclamó Elizabeth
-Entonces, ¿por qué…? ¡Explícame, carajo!
-¿No crees que soy yo la que te debe de hacer esa pregunta?, ¿disfrutaste riéndote te de mí?, ¿todo este numerito es gratis o sigue siendo parte de la apuesta?
-¿De qué estás hablando?-
-Los vi, no te atrevas a negarlo-explico Elizabeth.-Los vi a ti y a Ginny en la mañana. Estaba tan feliz que fui a tu casa a verte y vi como la besabas y ella misma se encargo de contarme que cómo es que se habían divertido ilusionando a la patética Potter para después verla sufrir. Al menos dime ¿lo disfrutaste? Porque debe de ser muy buena en la cama como para que te arriesgaras a que mi hermano te parta la cara si se llega a enterar de lo que me hiciste. ¿Lo disfrutaste?-preguntó otra vez.- ¡Contesta! Al menos déjame saber que el que me rompieras el corazón de nuevo valió la pena.
-¡No!-exclamó Draco con la cara pálida y acercándose a ella hasta poder acunarle la cara entre sus manos.- ¡No fue así! Yo jamás estuve con ella, jamás me acosté con ella. Yo de verdad, de verdad te quiero. Esa mañana cuando desperté y te vi dormida entre mis brazos, tan segura, tan tranquila, tan feliz, tan pura… Todas las dudas que pudiese haber tenido se borraron, y cuando suspiraste mi nombre… ¡Dios, Lizzy!-la jaló hacía sí para abrazarla.- Me fui porque tenía que hablar con Ginny y terminar con ella. Debía de darte el lugar que siempre te perteneció. Te quiero y te respeto tanto que no podía estar con ella más tiempo si lo único que quería era estar contigo, que fueras mía.
"Esa tarde que fui a tu casa Ginny yo habíamos discutido. Estaba tan celoso de Teddy-hizo una mueca la pronunciar el nombre,- y del tiempo que pasabas con él, que no le prestaba atención a ella. Se enojó y se marchó de mi casa, así que supongo que cuando le llame la mañana siguiente y le dije que quería verla, pensó que era para reconciliarnos.
-Pero los vi besándose.
-Ella me beso-aclaró Draco.- Se que suena típico, pero fue ella quien se me aventó y yo la parte de inmediato. No eres cotilla así que eso no lo viste. Ginny no se tomo muy bien que termináramos, y aunque no le dije por quién, ella es lista y supo que había sido por ti. Supongo que todo lo que te dijo de la apuesta era su modo de vengarse. –Le acarició la mejilla y beso su frente.- ¿Cuándo hablo contigo?
Lizzy se dejó abrazar y con su cara en el pecho de Draco respondió:
-Después de verlos corrí, pero me sentía tan mal, tan lastimada-Draco la abrazó más fuerte.-Que simplemente me quede parada a media calle, entonces ella llegó y me dijo…
-Creo que ya se lo que te dijo-Malfoy acuno la cara de Lizzy y le dio un pequeño beso.-Te quiero, y si para que lo entiendas debo de repetirlo una y otra vez, lo haré.
Elizabeth sonrió, se puso de puntitas y le rodeo el cuello con los brazos.
-Yo también te quiero,-le dijo antes de besarlo.
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Pueden llamarme cobarde y pueden aplicar el refrán "Mejor que digan aquí corrió, que aquí murió". No soy estúpida y soy consciente de las consecuencias por haber golpeado a Potter, pero ultimadamente una tercera FA no pude hacer mucha diferencia ¿o sí?, era mejor no arriesgarse y evité a Potter.
Salí media hora después de que anunciaran el final del día para no encantarme con él ni con ningún otro y así evadir bromas y comentarios de mal gusto. Respiré tranquila y me permití relajarme cuando comprobé que no había nadie. Apresuradamente crucé el patio y la puerta principal, moví mi cabeza de izquierda a derecha para comprobar mi soledad y sonreí al no ver de nueva cuenta a nadie. No había dado ni dos pasos cuando de repente una mano me cubrió la boca y otra me rodeo de la cintura, intente zafarme forcejeando y mordiendo la mano que me impedía respirar y cuando ésta abandonó mi boca, rápidamente llene mis pulmones de aire para poder gritar pero justo cuando el sonido de la letra A se empezaba a formar en mis cuerdas bucales, la mano regreso. Esta vez con un trapo con amoniaco. Intente, juro que intenté contener la respiración y forcejeé con más fuerza pero otro par de manos me cubrieron la cabeza con una bolsa de tela negra. Lo último que supe antes de perder el conocimiento fue que me aventaron dentro de un carro.
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Corto lo sé, pero sufrí una crisis de "Inspiración ausente" que para que les cuento. Por otro lado acabo de empezar a estudiar Letras, sí Letras, y dos de mis materias son: Narrativa y Redacción, así que con todo lo aprendido en ellas, sentarme a escribir ya no es tan fácil por lo que me cuesta mucho plasmar de manera correcta mis ideas, y si a todo eso le agregamos trabajos finales (por cierto voy a hacer una investigación sobre el vampiro en la literatura , si alguien tiene información se los agradeceré muchísimo), exámenes y decenas y decenas de lecturas…
Lo bueno es que ya pude actualizar y llevo unas dos páginas del siguiente cap. Escritas. Dejen su opinión, sus consejos, dudas, chismes y tomatazos, para que me inyecten ánimos y pueda escribir.
Un beso de chocolate para todos…
Kry
