A mis betas, quienes no han revisado este cap. y a Aoi fhery.

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El colmo de la vanidad 13

La vanidad muere con dificultad. En algunos casos obstinados, sobrevive al hombre.

Robert Louis Stevenson

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Mi garganta estaba desgarrada por tanto gritar aún con una mordaza fuertemente atada. Mis muñecas y tobillos, también atados (entre ellos y después en una silla) presentaban heridas graves. Los ojos me dolían por llorar y aunque nadie intentó propasase conmigo, el terror de que eso sucediera en cualquier momento me llenaba de ansiedad.

Sabía, por el silencio en la habitación que estaba sola, mis captores no habían aparecido aún, por lo que no podía determinar cuántos eran o qué querían de mí. Ni siquiera sabía dónde estaba, úes cuando recobré el conocimiento estaba atada y con los ojos vendados.

Un ruido de voces y pasos apresurados me pusieron alerta. Me removí con fuerza intentando liberarme sin éxito. Chillé cuando me lastime la muñeca y mientras nuevas lágrimas caían por mi cara, una puerta se abrió, alguien soltó por lo bajo una maldición y veloces pisadas se acercaron a mí.

La persona me quitó la venda de los ojos con sumo cuidado y la luz me lastimo. Parpadeé varias veces y el rostro patidifuso de Harry fue lo primero que vi. Con una caricia quitó los mechones de pelo que tenía en el rostro para luego con igual cuidado desatarme el trapo que tenía en la boca.

Extrañamente no grite. Una rara sensación de saberme protegida y a salvo me corrió por las venas y simplemente lo dejé hacer mientras me llenaba la visión con su rostro. Él desato mis tobillos y pasó su mano por el lugar lastimado por la cuerda, después desató mis manos, acercó mis muñecas a su cara y soltó un gruñido de furia, les pasó el pulgar lentamente y con delicadeza las besó. Gemí por el contacto y por lo horrible que lucían, el sonido lo hizo mirarme y sus ojos llenos de ternura me despertaron de mi letargo y me arrogué a sus brazos. Harry me apretó con fuerza y pasó sus manos una y otra vez por mi cabello mientras yo lloraba con desesperación.

No supe cómo me sacó de allí porque en algún momento, luego de subirnos a un coche y aún en sus brazos me quedé dormida. Cuando desperté el cuarto estaba obscuro y no reconocía nada, grité con todas mis fuerzas pero unos brazos me aprisionaron con fuerza contra un pecho duro. Comencé a golpear al malhechor con todas mis fuerzas, esta vez presentaría pelea; esos idiotas se llevarían unos buenos moretones antes de poder llevarme.

-¡Hermione!-dijo una voz conocida-Soy Harry.-Potter logró sujetar mis muñecas, las pasó detrás de su nuca y bajó su cabeza hasta quedar frente con frente.- Tranquila-susurró- no dejaré que nada te lastime.

-¿Dónde estoy?-pregunté entre sollozos.

-En la casa de mis padres.-Levanté la cabeza de su pecho y lo miré con sorpresa.-Y más específicamente en mi habitación- sonrió.

-Pero…

-Llamé a tus padres-hizo una mueca,- eh, mejor dicho, Lizzy llamó a tus padres y les dijo que debían terminar un trabajo y por tanto te quedarías a dormir. Mi madre también hablo con ellos y dieron tu permiso. Creí que no querías preocuparlos contándoles lo que te pasó y yo…

-¿Cómo…?-hice un gesto con las manos pues no sabía qué debía preguntar primero: ¿cómo supo lo que pasó?, ¿cómo me encontró?, ¿cómo me sacó?

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¡Mierda, mierda, mierda!

Tenía la esperanza de que no preguntara nada y dejara pasar el tema, pero como siempre: la Srta. Número Dos no podía simplemente dejarlo y ya, ella debía saber hasta el mas mínimo detalle. Mi cerebro trabajaba a velocidad luz en busca de res puestas idóneas para saciar su curiosidad, ya que obviamente no le iba a responder lo que realmente pasó: yo te mandé secuestrar. ¡Impensable!

-Me golpeaste en la mañana-respondí con la verdad a medias, y fue enternecedor ver cómo se le coloreaban las mejillas,-y quería saber por qué. Intenté hablar contigo, pero me ignorabas y decidí seguirte. Después de la salida no te encontré. Mi familia es poderosa, lo sabes-afirmé.- Solo necesité hacer una llamada.

Y despedir a un par de imbéciles incapaces de seguir una orden tan… Bien tal vez no fui lo suficientemente claro cuando di la orden: Tengo que hablar con ella sea como sea. Desde luego ese como sea no incluía secuestrarla, o bueno, tal vez sí, pero definitivamente lo que no incluía era atarla, amordazarla, vendarla y aterrorizarla. Desde luego tuve que decírselo a mis padres y no solo porque James tendría que firmar el finiquito de Goyle y Crabbe y una factura del hospital (le romí la nariz a uno de ellos), sino porque cuando entre a casa con Hermione en brazos mis padres se encontraban en la sala. Mamá se puso pálida cuando les conté como ese par de imbéciles la trataron y me dio un merecido jalón de orejas, mientras que papá negaba con desaprobación pero con me miró con una pisca de orgullo cuando supo lo de la fractura de nariz.

-¡Oh, Harry!-exclamó arrogándose a mis brazos y la apreté con fuerza para no tener que abofetearme a mí mismo. ¡Maldita sea! ¿En qué estúpido momento se me pudo siquiera cruzar por la mente semejante idea? Ella era tan frágil, tan delicada que haberla sometido a una experiencia semejante era simplemente una aberración, y el jalón de orejas que mi madre me dio no era nada comparado con lo que sentía al verla llorar. -No sé que hubiera sido de mí sino me encuentras-me dijo con la voz rota por el llanto.

-Por cursi que suene: hubiera movido cielo, mar y tierra, por ti-le dije y tome su cara entre mis manos para poder verla a los ojos.- Me importas mucho, Hermione y no dejare que nada ni nadie te haga daño, ni siquiera yo.

Y no lo pensé. Fue un impulso. Algo que simplemente me nació: acerqué mi cara a la suya y capturé sus labios con los míos.

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-¿Qué rayos fue lo que pasó?-preguntó Ron nada más entrar la mañana siguiente a la mansión Potter y sobándose la mejilla derecha.

-Nada. Harry lo soluciono ayer-respondió Lizzy fulminando a su hermano con la mirada mientras ponía una bandeja con leche y galletas.

-Pues ese nada ha hecho que Luna me golpeara hoy y exijo saber por qué- demandó le pelirrojo cojiendo un plato con galletas.

-Secuestraron a Granger ayer-respondió Draco tomando la mano de Lizzy para hacer que dejara de gruñir.

-¿Ge?-interrogó el pelirrojo con la boca llena.

-¡Eso es asqueroso, Ron!-lo reprendió Harry.-Y lo otro ya lo solucioné-dijo en voz queda y acercando más hacia sí a Hermione que se encontraba sentada le su regazo.

-¿Serías tan amable de ilustrarnos cómo?- preguntó Lizzy con sarcasmo.

-¡Ya basta, Elizabeth!-exclamó Harry.-Le partí la nariz a Goyle y ella está a salvo. No volverá a ocurrir.

-¿Goyle?-Ron preguntó mirando extrañado a los mellizos que se fulminaban con la mirada y no le prestaban atención.-¿Goyle, tu guardaespaldas?

-¡¿Qué?-la exclamación salió de dos gargantas. Draco tenía la boca abierta en forma de O, mientras los engranes de su cabeza giraban a toda velocidad relacionando hechos, actitudes y palabras. Mientras que Hermione se había separado de golpe de Harry y lo miraba con terror.

-¡Herm…!-Harry al verla al borde de la histeria intentó acercarse a ella, pero la chica retrocedió dos pasos y se abrazo así misma dejándose caer al piso de rodillas

-¡No me toques!-gritó la castaña cuando Lizzy intento acercarse.- ¡Tú eres igual que ellos!- le espetó furiosa la castaña.-¿Te divertiste burlándote de mí? ¿Era parte de su plan el que te hicieras pasar por mi amiga?

-¡No!-gritó Lizzy con lágrimas en los ojos.-¡Yo me enteré ayer! ¡Harry dile!

-Yo…-Harry se puso de pie y se rasco la nuca con desesperación. Intentó acercarse a Hermione pero, aun hincada, la chica retrocedió. La mirada asustadiza y la pose defensiva dispararon la cólera de Harry.-¡¿Qué querías que hiciera?-gritó.-¡Tu no querías hablar conmigo!

-Harry, tranquilízate.-Le dijo Draco mientras consolaba a una llorosa Elizabeth.

-Pero es…-Harry se talló la cara en un intento de controlar su enojo.-Tú me golpeaste,-le dijo a Hermione con tono molesto y derrotado-no te vi en una semana y tenía tantas ganas de verte… y cuando eso pasa tú vas y me golpeas y me ignoras. ¿Qué querías que hiciera?

-Desde luego no amordazarla.

-Elizabeth, cierra la boca-siseo Harry

-Pero….

-Admito que quizás di mal la orden. Yo solo les dije que tenía que hablar contigo como fuera. ¿Quién iba a saber que harían semejante estupidez?

-Pudiste solo preguntar-bufó Hermione.

-¿Me hubieras escuchado?-preguntó escéptico Harry.

-Bueno… no-contestó la castaña poniéndose de pie y aceptando la mano que inmediatamente el joven Potter le ofreció.- Pero-se apresuró a decir antes de que Harry la interrumpiera,-había otras maneras no tan drásticas.

-¿Cómo cual?-dijo Harry elevando la ceja.

-No te hagas el tonto con migo, Potter. Bien que supiste como acorralarme para darme la FA. O tal vez aparecerte en mi salón de clases, o en mi casa, o…

-Vale, lo capto. Ahora dime ¿por qué me golpeaste?

-¡Eso!-intervino Ron. –Yo también quiero saber.

-¿Y tú, por qué?-preguntó Lizzy

-Fui golpeado por Luna, no sé si recuerdes-le dijo el pelirrojo señalando su mejilla derecha.- Y dado que es amiga de Granger, lo más lógico es que esté relacionado.

-¿Cómo es posible que sigan fingiendo?-les preguntó Hermione con desprecio- ¡Nos dieron una FA y toda la maldita escuela se entero!

-¿Qué?

-¡Oh, por favor!-Hermione hizo una mueca al ver las caras de sorpresa de los TD-No se hagan los inocentes conmigo se que…

-Espera un segundo-la calló Malfoy con un gesto de su mano.-Yo era el único que estaba en el país esa semana y no puse ninguna FA, es más, yo no he dado ninguna FA desde que le dimos una a Hanna Abbot.

-¡Me estas jodiendo!-exclamó Ron.- ¡Esa fue la primera FA que dimos!-Ron frunció el ceño y miró a Hermione.-Yo estuve con mis padres y no puse ninguna, de hecho no he puesto una desde la vez que dice Draco.

-Para, para, para-intervino Harry.- ¿Si ni tú ni Draco han puesto FA's, quien…?

-¿No lo has hecho tú?-le interrogó Draco.- Siempre pesé que el que las ponía eras tú.

-No,-dijo Harry-yo creí que era Ron.

-¡Claro que no!-exclamo el susodicho.-Yo pensé que era Draco.

-Esperen un segundo-intervino Hermione- ¿Me están diciendo que ninguno de ustedes ha dado una FA?

-Bueno,-Harry hablo rascándose la nuca-yo te di una al salir de la biblioteca y otra con el vestido. Tomé todas las precauciones para que nadie supiera, desconozco cómo se enteraron los demás.

-La FA que les digo-relató la castaña- estaba dentro de mi mochila. Alguien me llamó mi celular, fue un regalo de mis padres y acostumbro a tenerlo en su funda, pero es tan tosca que siempre lo meto en mi mochila, así que cuando sonó tuve que vaciar el contenido sobre la mesa de la cafetería y allí fue cuando…

-¿En la cafetería? Yo no puse ninguna allí-dijo Harry.

-Pero…

-Hermione,-la interrumpió Lizzy-creo que nadie en esta habitación te puso esa FA.

-Es más-hablo Draco,-salvo Harry que te dio a ti dos, nadie en esta habitación ha puesto más de una FA.

-Eso es ridículo-dijo Hermione.-Por más de siete años los alumnos becados de Hogwarts han recibido FA's de manos del TD y han sido torturados hasta el grado de dejar la escuela. NO me salgan ahora con que ninguno de ustedes…

-¿Pero es que no lo ven?-Ron se puso de pie y se sirvió más leche antes de mirarlos y continuar.- Nadie del TD ha puesto esas FA-le dijo a Hermione.- La primea, y ahora sé única vez, que lo hicimos fue como una muestra de respeto y admiración. Somos hijos de familias ricas e importantes, pero eso no quita que nos guste que nos cataloguen como "niños ricos y mimados". Solo una vez bastó para que odiáramos esos adjetivos y desde ese día nos propusimos sobresalir por nuestros propios medios. No te negaré, al menos en mi caso, que tuve maestros particulares y demás ventajas académicas como computadoras de última generación y demás, pero que quede claro que otro chico en mi lugar en vez de pasarse la tardes tomando clases de matemáticas y física avanzada, habría salido a perder el tiempo en fiestas y antros.

-Lo que Ron quiere decir-intervino Draco,- es que sabemos lo que es esforzarse por sacar un sobresaliente, dormirse hasta altas horas de la madrugada por estudiar pata un examen. Si nosotros dimos esa FA a Hanna fue porque queríamos premiarla por haber podido ingresar a un colegio tan exclusivo como Hogwarts.

-Bien, la gran interrogante es: ¿si ustedes no pusieron ninguna FA, quién lo hizo?-pregunto Lizzy en voz alta.

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El día había sido agotador- Luego de todo el asunto de las FA y de que se plañera cómo resolverlo. Ellos habían salido a pasear. Londres nunca le pareció una ciudad tan mágica como esa tarde. Tal vez se debiera a que pudo caminar tomando su mano, que la vio reír continuamente o que simplemente la pudo besar cada que quiso. Y es que besar a Lizzy era la cosa más increíble que le había pasado jamás. Era como esa sensación de querer comer una y otra vez ese helado que tanto te gusta.

Draco jamás había pensado en su futuro, a lo máximo que había llegado era a pensar con quién iría a la fiesta de fin de curso. Pero ahora, mientras Lizzy dormía entre sus brazos, supo que se casaría con ella ¿Qué otra cosa podría hacer si llevaba media vida amándola? Ella era todo lo que quería y anhelaba, era dulce, considerada y buena. Sabía, como ya lo había descubierto con anterioridad, todo lo que había que saber de él…

Apartó un mechón de pelo de su mejilla y se deleitó con la belleza de su rostro. ¡Demonios, como la amaba! Su cara de inmediato giró hasta su mesilla de noche, e intentanto no despertarla conla mano libre abrió el cajón y con cuidado sacó un hoja maltrecha y doblada de papel. Sonrió con dulzura ¿cuántas veces no la había leído ya? Se sabía cada palabra, conocía su significado y reconocería la letra en cualquier lugar…*

-No pensé que lo conservarías-le dijo la pequeña Potter luego de recitar el contenido de la carta. Había sentido como Malfoy se movía y con los párpados entre abiertos lo observo sacar la hoja con florecitas rosas en donde, antes de marcharse a N.Y., le escribió sus sentimientos y que el tiró al piso luego de responder que a él no le gustaban las chicas feas. con

-Yo pensé que estabas dormida-le acarició la cara con la misma mano con la que le quitó, momentos antes, el pelo,- y que no te acordarías.

-Yo jamás podré olvidarlo, Draco. Te amaba tanto en ese entonces que…

-¿Quieres decir que ya no lo haces?-la incertidumbre presente en su voz.

-Tonto,-le sonrió antes de acariciarle una mejilla- sabes que no he dejado de hacerlo.

-¿Por muy idita que he sido y lo mucho que te lastime?

-Bueno,- respondió ella desviando la mirada y apartándose un poco de él-no te negare que intenté olvidarte y que deseé con todas mis fuerzas no haberte conocido o al menos no quererte. Lo hice con tanto ahínco que nunca lo logré. De hecho aún no sé por qué regresé, solo… solo un día desperté con ganas de venir y…

Draco no la dejo continuar, giró sobre sí mismo para quedar arriba de ella y la besó y abrazó con desesperación. Fue una de las revelaciones más dolorosas que había tenido en su corta vida. Hasta ese momento no se habpia dado cuenta de lo afortunado que era la tenerla consigo. Tan sólo de pensar en que Lizzy pudo olvidarlo y hacer su vida con otro o no regresar jamás, se le paraban las entrañas.

-Funcionó-susurró Draco entre besos.

-¿El qué?

-No sé cómo, ni por qué. Pero te necesito. Te necesito.

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Harry era el prototipo "chico caballero del siglo XXI". No tenía un caballo blanco, tenía un Poche Cayene 2011. Tampoco era un duque, conde o príncipe, más bien era el heredero de una de las familias más ricas de Inglaterra. Por si fuera poco era guapo, o sea: ojos verdes, pelo negro. Además tenía modales exquisitos, era atleta, músico y el mejor de toda la escuela (esto último no se lo perdonaba aún). Pero, ¡oh, sí… había un pero!, era demasiado exagerado. Prueba de ello: el infierno que me había hecho pasar solo por querer hablar conmigo.

-¿No puedes hacer las cosas de la forma tradicional?-le pregunté luego de cerrar mi ventana por la que acababa de entrar a mi habitación

-No sería yo si lo hiciera- respondió mientras se acostaba en mi cama.

-¡Quítate los zapatos!-ordené con las manos en las caderas.

-¡Hermione!-exclamó poniéndose de pie y con una mano en el pecho.-Si quieres que me desnude al menos pídelo con cariño. Aunque suena interesante eso de la domina…

Lo corté aventándole un cojín a la cara.

-Pervertido-le dije antes de mostrarle mi lengua y de que él se riera y yo segundos después.

Peleamos un poco con las almohadas de mi cama y se burló de mi "obsesión" por tener mi cama limpia y libre de polvo, migajas y demás. Hablamos de lo bien que se veían Malfoy y su hermana juntos así como del martirio que le haría pasar al rubio si la lastimaba de nuevo. Charlamos acerca de lo que podíamos hacer para ayudar a Ron con Luna y sobre todo de lo mucho que teníamos que investigar para descubrir quién era el que ponía todas esas FA.

-¿Qué vamos a hacer cuando lo sepamos?-le pregunté acostándome a su lado.

-Honestamente-respondió pasándome un brazo por los hombros,- no lo sé.

Lo miré extrañada e intrigante por su respuesta. Él beso mi sien y suspiró antes de responder.

-Por un lado, solo quiero que se valla del colegio, del país o del continente si es posible y no verlo jamás. Pero también quiero que sufra, que viva, que sienta lo mismo que le hizo sentir a todos esos chicos. Tal vez arruinarle la vida, sabes que puedo… que podemos hacerlo. Además-continuó luego de unos segundos de silencio,- quisiera poder, de alguna manera, compensar a todos ellos por algo que se creé que es mi culpa. Quizá pueda hacer que regresen a Hogwarts, o que mi padre los beque o…

-¡Ey!-lo llame bajito y acunando mi cara con sus manos.-No es tu culpa, Harry.

-Pero…-su mirada era atormentada y cargada de frustración.-Tú creías que era yo y no quiero que pienses que no hago nada y…

-¡Oh, Harry!-exclamé.- Pienso que si fueras más perfecto no serías real. Me encanta que dentro de toda esa arrogancia de niño rico, se esconda esta parte noble y vulnerable que me hace…

Por segunda vez en menso de veinticuatro horas sus labios tocaron los míos y cortaron mi emotivo discurso. Me congelé de inmediato, ¿qué debía hacer?, ¿cuál era el siguiente momiviento? Nunca había besado en mi vida y las mariposas en mi estómago no dejaban de revolotear. Sentía sus labios demasiado suaves al acariciar los míos. El sonido que hacían nuestras bocas hacía al momento real y cuando su lengua toco la esquina de mi boca un gemido se me escapó y me separé de golpe.

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Luna podría ser ilusa, creer en hadas, duendes y sirenas. Leía cosas que la mayoría de las personas ni siquiera miraría y, por si fuera poco, se temaba muy enserio eso del esoterismo. Ella era consciente de que todos la trataban como una loca, no por nada era Lunática-Lovegood.

Por otro lado, también creía en los cuentos de hadas. Ron era un ejemplo de ello. Primero logró que él hiciera algo impulsivo (la había besado en medio de la calle), después que le cogiera el gusto a las películas infantiles, ¿por qué entonces no le había llamado? Por si eso no era suficiente el muy… animal… le había puesto una FA a su amiga y eso era como si se la hubiera puesto a ella.

Las lágrimas corrieron por su cara de nuevo ese día, se sentía tan sola. ¿Es que acaso ella tenía una maldición que hacía que todas las personas con las cuales se encariñaba debían defraudarla?

El teléfono sacándola de su tristeza y sobresaltándola.

-¿Luna?

-Ella habla.

-Soy Ron, por favor no cuelgues.

-No quiero hablar contigo Weasley.

-Lo sé. Pero tengo una explicación, lo juro. Pero es por eso que te llamo.

-¿No?

-Yo… ¡Dios, como lo digo!... necesito tu ayuda. Mi padre está en problemas.

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Hola.

Sé que ha pasado mucho tiempo, pero si supieran la cantidad de cosas que pasaron… No quiero hacer una lista, porque no terminaría y ésta sería más larga que el cap. Pero sí debo de mencionar algunas cosas, como por ejemplo: el trabajo final que tuve que hacer sobre vampiros. Muchas gracias por la ayuda que me brindaron, los libros y las páginas web que me recomendaron fueron de mucha ayuda, por eso comparto mi diez con ustedes.

Por otro lado, algunos de ustedes (de los pocos o muchos que tengo como contactos) se enteraron que mi abuelito se perdió. Él padece Alzheimer y se salió de la casa, estuvo perdido diez días y afortunadamente lo encontramos. No tengo palabras para agradecer el apoyo y la ayuda que brindaron con tan solo reenviar el e-mail que mande. Gracias.

También debo de agradecer sus mensajes pidiendo que actualizara y sus alertas (tanto de historia como de autor) y favoritos. Eso es lo que me motiva a escribir.

Para ser sincera, no sé cuando vuelva a actualizar, se acerca final de trimestre y me empiezo a saturar. Si escribí esto fue porque en mi clase de Historia de la Lengua no entiendo nada y me aburro un monto (de hecho debería de estar estudiando, tengo examen el lunes). Además la señorita inspiración se tomó unas vacaciones muy, muy largas. Gracias por su paciencia.

Los dejo esperando leerlos pronto en un rr. Y verlos por mi blog donde pondré el contenido de la carta que Lizzy le escribe a Malfoy. Además ¡ya tengo cuenta de face! Así que intentaré subir algunas cosillas por allí (pondré un enlace en mi porfile) y leerlos también por esos lugares .

Kry