Capitulo 12
Aquí estaba ella, en una de las habitaciones de la escuela de Francia, una rubia de 19 años, estaba sentada en su cama, con una preciosa niña rubia en sus brazos, tenía poco mas de 5 meses, era preciosa, tenía la piel pálida igual que su madre, y unos ojos, grises plateados, como... como los de su padre. El día llegó, el día que tenía que volver a Londres, con los Malfoy, con el padre de su hija, la hija a la cual el no conocía, ya que el la había dejado antes de saberlo.
Pero la beca terminaba, y tenía que marcharse de nuevo a Londres, tenía todas las cosas preparadas, con ayuda de magia las cargaba, pues ella tenía que llevar el carrito de su hija, y no tenía a nadie que le ayudase.
Si, ese tiempo había estado sola, con su embarazo no tuvo tiempo de hacer amigos, por suerte, pudo hablar con el director y profesores, para hablar de su situación y pudo estudiar los primeros meses normal como los demás alumnos, y cuando tuvo al bebe, pudo dejar a cargo de las enfermeras a su hija, y pudo graduarse sin problemas, pero el curso había acabado, y ahora tenia que volver.
Se dirigió a la estación, donde llegaría al andén 9 y ¾ y de ahí partiría a casa de los Malfoy. Ese tiempo, se estuvo escribiendo con Narcisa, pero no le había contado nada de su niña, aun no sabía su reacción, tenía miedo. Pero no dejaría que su pequeña niña, sufriese eso jamás. Elizabeth Jean Lovegood. Elizabeth por su madre, y Jean, por su abuela, las dos personas más honorables y respetables que había conocido jamás. Se sentó en uno de los asientos vacios del tren, y delante dejo el carro con su hija. La pequeña Lizzie, aun recordaba como había nacido, la pobre nació casi en uno de los pasillos de la escuela, por suerte una de las chicas, la ayudo a llegar a la enfermería, nació sola, sin nadie que le ayudase. El pequeño de Ginny y Harry, nació dos meses antes que Lizzie, su nombre era James Sirius Potter, como no, las dos personas a las que más admiraba debían de estar de alguna manera representadas en su vida. Tenía el cabello castaño y con tonos pelirrojos, y según la foto que le habían enviado tenía los ojos azules como Ginny. Era un niño muy guapo, igual que sus padres, pero solo verle, se veía que ese niño sería el sucesor de Fred y George Weasley, que por cierto, se me olvidaba comentar George y Angelina, también habían tenido un niño, si al parecer Angelina estaba embarazada uno o dos meses antes que ella, así que era el mediano entre los tres niños, y como no, era pelirrojo como todos los Weasley, su nombre era Fred II, en honor a su tío, era de suponer.
El tren se detuvo, estaba en la estación 9 y ¾ bajo, lentamente, para llevarse una gran sorpresa en el andén, Ginny, Harry, Hermione y Ron, la esperaban en el, Ginny con su pequeño niño en brazos.
- Chicos!- dijo Luna bajando del tren- Que alegría veros!
- Luna!- dijeron los cuatro abrazando a su rubia amiga.
- Haber tu precioso niño- dijo luna a Ginny.
- Mira- dijo destapando un poco al pequeño.
- Oh! Ginny es precioso!- dijo Luna mirándolo con ojos brillantes- se parece mucho a ti, más que a Harry.
- Y tu pequeña?- pregunto Hermione, mirando el carrito.
- Mirad, os presento a Elizabeth Jean Lovegood- dijo tomando a su hija en brazos.
- Es preciosa Luna, idéntica a ti- dijo Ron mirándola.
- El... lo sabe?- pregunto Ginny.
- No, hoy se lo diré, que remedio- dijo Luna volviendo a dejar a su niña en el carro- bueno, mejor enfrentar a los problemas todos de golpe.
- Si necesitas ayuda, nuestra casa, siempre será tu casa- dijo Ginny y Hermione.
- Gracias chicas, bueno, rumbo a lo que me depare el destino- dijo Ginny, mientras se marchaba hacia casa de los Malfoy.
Camino a paso lento no tenía ganas de llegar, y más sin saber que se le presentaría cuando llegara a la mansión. Pero el camino no era muy largo, y paso tras paso acabo delante de la puerta de la gran Mansión, cuando una voz dijo.
- Nombre y motivo de su visita- dijo una voz grave.
- Luna Lovegood, vivo, vivía aquí, vuelvo a casa- dijo temerosamente.
- Adelante- dijo la voz monótona.
Luna se encamino hacia la puerta de la casa pasando por los jardines, dejo el carrito con su niña en uno de los jardines, desde donde la poda vigilar y una vez estuvo delante, las puertas se abrieron, saliendo una mujer morena.
- Luna!- dijo Narcisa abrazándola.
- Narcisa!- dijo la rubia abrazando a su segunda madre.
- Mi niña, como has estado? Te ves genial- dijo la morena mirando a su ahijada.
- Bien...- dijo la rubia un poco asustada- Narcisa, tengo que decirte otra cosa...- dijo con los ojos llenos de lágrimas.
- Que ocurre cariño- dijo Narcisa al ver a la niña casi al borde de las lágrimas.
- Mejor, ven, te lo mostrare- dijo bajando las escaleras, seguidas de Narcisa, hasta el carrito, Narcisa se extraño al verla- es mi hija...- dijo en un susurro.
- Pero, cariño...- dijo mirando a la niña.
- Es... es tu nieta- dijo la Rawenclaw derramando las lagrimas.
- Cómo?- dijo sorprendida la morena.
- Me entere poco después de que rompiese conmigo, lo sospeche el día que me fui, pero no lo confirme hasta que estuve en Francia- explico la rubia.
- Pero, por que no me lo dijiste, Draco lo sabe?- pregunto acariciando a la niña que se removía sonriente en el carro.
- No, Draco me dejo, me dijo que nunca me había querido, me dijo que solo había sido un juego para él, como después de lo que me dijo, voy y le digo que espero un hijo suyo, cualquiera que escuchase eso, pensaría que le miento para mantenerlo a mi lado- dijo Luna llorando desesperadamente.
- Tranquila mi niña, Draco no me conto el por qué habíais roto, ahora entiendo el por qué quisiste marcharte, yo no te voy a decir nada, entiendo tu razón, tampoco es que te marchases sabiendo cien por cien que estabas embarazada, anda entremos, no vaya a ser que la pequeña...
- Elizabeth, Elizabeth Jane Lovegood- dijo Luna- le llamamos Lizzie.
- Pues antes que la pequeña Lizzie se resfrié- dijo Narcisa.
- Y... ?- iba a preguntar Luna.
- Esta fuera, llegara por la tarde, a ido al ministerio, el... bueno, después de que te fuiste, volvió a ser el mismo que hacía ya mucho tiempo no era, el que estaba siempre de mal humor, triste, no ha salido de casa en todo este tiempo, ya ni va a ver a sus amigos, después de lo que paso... yo creo, que nunca ha dejado de amarte, porque si te quiso, no entiendo el motivo de por qué te dijo eso - dijo Narcisa cerrando las puertas de la casa- ven, dejemos tus maletas en el cuarto, y luego bajamos salón- dijo Narcisa- has traído las cosas de Lizzie?
- La ropa, y el carro, no tengo mucho mas, en el cuarto de la escuela no cabía mucho más- dijo la rubia.
- Pero una cuna tendrás verdad?- pregunto Narcisa.
- No, me obligaba a tener que dormir a la pobrecilla en el carro, muchas veces durmió en mi cama, con unas barreras protectoras, mientras yo dormía en la alfombra del cuarto- explico la rubia.
- Oh, mi niña, mañana iremos al callejón Diagon a comprar una, no pienso permitir que mi nietecita, vaya a dormir en un carro- dijo abrazando a la rubia una vez en el cuarto de esta.
Entre la rubia y la morena guardaron de nuevo la ropa de esta en el armario, volvieron a colocar las cosas de la rubia tal y como lo tenía esta antes. Después se sentaron en la cama de esta conversando, y jugando con la niña.
- Quieres cogerla?- dijo Luna, al ver como Narcisa no paraba de jugar con la pequeña-
- Puedo?- pregunto sorprendida.
- Claro- dijo Luna cogiendo a la pequeña del carrito- ven peque, mira quien esta aquí, la abuela- dijo sonriendo a la niña, que sonrió encantada, mientras la rubia la colocaba en los brazos de Narcisa.
- Abuela, que bien suena- dijo mirando a la pequeña- tiene tus rasgos físicos, y vuestro cabello, pero los ojos, los ojos son de Draco.
- Si- comento la rubia- era lo que me recordaba a el.
Pasaron la tarde jugando con la pequeña Lizzie, hasta que esta se quedo dormida, y la dejaron en la cama de Luna colocando unas barreras a los lados con magia, para que esta no se cayese, a demás dejaron una duende en la habitación para vigilarla, mientras Narcisa bajaba al salón, y Luna tomaba una ducha rápida y se cambiaba la ropa, por una camisa azul de tirantes, con unos pantalones negros ajustados, y unas converse del mismo color de la camisa, y encima una chaqueta que llegaba por debajo del pecho, y bajo junto a su madrina al salón, sin esperarse que cuando bajase por las escaleras se encontrase al hombre al que aun amaba, entrando por la puerta de casa, con un traje negro, típico de el, y daba sus maletas de mano a uno de los duendes para llevarlas a su cuarto. El rubio seguía igual que siempre, incluso podía verlo más guapo de lo que le recordaba, sus facciones habían madurado, se le veía mas hombre, se le veía estupendo. Luna se quedo estática en las escaleras al verle, y comenzó a tener miedo. El rubia alzo la mirada para encontrarse a la rubia, no había cambiado nada, seguía hermosa, más de lo que recordaba, seguía amándola como antes, siempre la amaría, pero como arreglaría el error que había cometido en el pasado... aun que... lo hiciese para protegerla. Entonces el elfo que estaba al cuidado de la niña, corrió hasta Luna.
- Srta. Luna, la Srta. Elizabeth, ha comenzado a llorar- dijo un poco alarmado, era la primera vez que cuidaba a un bebe.
- En seguida voy- dijo la rubia corriendo hasta su cuarto, dejando al rubio aun sorprendido en la entrada.
Mientras la rubia iba a su cuarto, donde se encontraba su niña, el rubio subió al suyo, mientras se cambiaba el traje, por ropa mas cómoda, la rubia bajo con su niña al comedor donde se encontraba Narcisa.
- Narcisa, debo decirles a los duendes, que preparen el biberón- dijo yendo hacia la cocina- se ha despertado y tiene hambre.
- Claro cielo, cuando este hecho, ven quiero ver como come la pequeña- dijo Narcisa.
- Claro- dijo Luna sonriendo.
La rubia bajo a la cocina, saludando a todos los elfos domésticos, que había en ella, y preparo el biberón, luego volvió al comedor, por suerte Draco aun no había bajado. Entre la madrina y la ahijada, estuvieron dándole de comer a la criatura, y cuando termino el biberón, una elfina que si que había cuidado a otros bebes, se ofreció para cuidarla mientras ellas comían, y se la llevo a la cocina.
Entonces bajo Draco, la comida, estuvo silenciosa, Luna temblaba literalmente, tenia muchísimo miedo de la reacción del rubio. Este aun seguía perplejo, y fue de lugar. Narcisa se marcho después de acabar, pues los rubios tenían muchas cosas de las que hablar, y quiso darles intimidad, y cuando estaban los dos sentado en el comedor, Draco comenzó la conversación.
- Esto... como te ha ido?- pregunto por sacar algún tema de conversación.
- Bien... es una gran escuela...- dijo Luna.
- Has crecido, te ves más guapa- dijo el rubio mirándola embobado.
- Gracias, tu también te ves mejor- dijo la rubia.
- Te he echado de menos- confeso el rubio- se que te fuiste por mi culpa, pero... lo siento...- dijo el rubio.
- Draco, si quieres explicármelo hazlo, pero antes tengo que contarte algo, algo que puede que cambie tu vida- dijo la rubia temerosa.
- Qué ocurre?- pregunto extrañado el rubio.
- Espera- dijo mientras iba a la cocina, en busca de su hija y volvía, cuando Draco vio a la rubia acercarse, con un bebe en brazos se sorprendió- es mi hija.
- Tu hija?- pregunto sorprendido el rubio, ¿que tan rápido le había olvidado? Se preguntaba mentalmente- te has casado...
- No, en realidad aun no conoce a su padre...- comento la rubia- hasta ahora.
- Que quieres decir...- dijo confuso el rubio.
- Es tu hija- dijo Luna siento como se liberaba de una gran carga.
- M-m-mi hija?- exclamo sorprendido el rubio- pero, como?
- Fue, si no calculo mal, la primera vez, el día de noche vieja- dijo la rubia.
- Cuando te marchaste, lo sabías?- pregunto el rubio.
- No- dijo la rubia, Draco suspiro aliviado- cuando fui a casa de Harry y Ginny, dos días antes de marcharme, ella me conto que estaba embarazada de cinco meses, y que los dos primeros, no paraba de marearse y vomitar, en el viaje me di cuenta que desde ese día, yo tenía los mismos síntomas, y... en Francia después de una semana lo confirme- le explico la rubia.
- Puedo verla?- pregunto temeroso el rubio, Luna asintió, pasándole la niña, con mucho cuidado, pues Draco era un poco patoso- como se llama?
- Elizabeth Jane Lovegood- dijo la rubia- como mi madre, y abuela.
- Es un nombre muy bonito- dijo Draco mirando a su pedacito de él.
- No estás enfadado?- pregunto asustada la rubia.
- No, pues todo lo que ocurrió en el pasado fue culpa mía- dijo el rubio, entonces la niña comenzó a llorar- Lu-lu-luna, que hago?- pregunto asustado, la rubia volvió a cargar a la pequeña, y al meció en sus brazos para calmarla.
- Es muy fácil- dijo la rubia sonriendo.
- Claro, tú tienes experiencia- dijo el rubio mirando a la rubia embobado- te ves bien, digo, como madre-
- Gracias- dijo la rubia sentándose de nuevo al lado de Draco- que querías contarme antes?
- Esto...- comenzó Draco.
BUENO, EL OS HA PARECIDO?
SABEIS QUE? YA TENGO TOOODA LA HISTORIA COMPLETA, PERO... NO ACTUALIZARE SI NO LLEGAN REVIEWS...
ESPERO ALGUNO, ME ALEGRAN MUCHISIMO.
BUENO BESSITOS
