Chapter One:
Cologne's Deceit
El engaño de Cologne
Akane no estaba segura de que le había llevado al Nekohanten aquel día. Imaginaba que debía haber sido cosa del destino de alguna manera. En cualquier caso, destino o no, fue bueno que entrara dentro. Ahora sabía la verdad.
Ranma no estaba muerto. Una alegría extraña, nunca antes experimentada, la embargó por milésima vez mientras caminaba. Como Mouse le había indicado, se dirigía al puente del canal. Obviamente, tenía más información acerca de Ranma que no podía explicarle en el restaurante o poner en código.
Mientras caminaba, consideraba todas las preguntas que formularía a Mousse cuando llegara al canal. Por ejemplo, ¿por qué les había dicho Cologne que Ranma estaba muerto – que se había ahogado rescatando a una niña – cuando estaba con vida? ¿Qué planeaba hacer que le obligara a contar una mentira de ese calibre? ¿Estaba Shampoo implicada? Es decir, tenía que estarlo si se trataba de Ranma. ¿Dónde estaba Ranma, si seguía con vida? ¿Le había encerrado Cologne en la parte de atrás del Nekohanten?
Mientras que todas esas preguntas y más se arremolinaban en su cabeza, alcanzó a ver el puente. Se apresuró a llegar a la colina que la conduciría debajo, acelerando el ritmo a medida que aumentaba su adrenalina. Caminó bajó el puente y divisó a Mousse de inmediato vestido con su túnica blanca de costumbre, lo que le hacía más visible en la oscuridad de la noche. Akane tuvo que acercarse para que la reconociera debido a la mala vista del muchacho.
"Akane Tendo," le reconoció. "Gracias por reunirte conmigo."
"Por supuesto," dijo Akane "Así que vayamos directos al meollo de la cuestión, Mousse. Esto no será una trampa o algo así, ¿verdad?"
Mousse sonrió con sorna. "Aunque lamento un poco que no confíes en mí, a la vez tengo que admirarlo" dijo. "Para responder a tu pregunta, no, esto no es una trampa" El chico se colocó las gafas de culo de botella en el puente de la nariz. "Seguro que tienes un montón de preguntas para mí"
"Por supuesto que las tengo." Contestó Akane.
"Bien, para eso estamos aquí." Dijo Mouse. "Escuchémoslas"
Akane entró de lleno. "¿Por qué Cologne le dijo a mi familia que Ranma se había ahogado?"
"Porque," replicó Mousse. "no quería que estuvierais al tanto de sus planes."
"¿Y que planes son lo bastante importantes como para que se viera obligada a contarnos esa horrible mentira?" preguntó Akane, con la rabia a punto de ebullición.
"Lo de siempre, lo de siempre." dijo Mousse. "Quiere la sangre de Ranma en nuestra tribu."
"¿Entonces, que le pasó realmente a Ranma si no se ahogó salvando a una niña?" inquirió Akane.
"Como os contó Cologne, Shampoo le estuvo persiguiendo" Mousse puso mala cara, y su tono se volvió más amargo. "Ella le retuvo en un lugar aislado y comenzó a usar sus...encantos femeninos...para coger a Ranma desprevenido. Sabes como se ofusca con las mujeres. De todas maneras, una vez hecho, Cologne usó un punto de presión y le noqueó. Algunos miembros de nuestra tribu habían llegado antes en barco; Shampoo se encontró con ellos y se apresuraron en volver a China, mientras que Cologne se quedaba por la ciudad contándole a todo aquel que conociera a Ranma la falsa historia para encubrirlo."
"¿Pero, por qué una mentira así?" preguntó Akane, en voz baja pero firme "¿No le importaba lo mucho que hiriera a mi familia?... ¿No podía haber dado una excusa diferente para secuestrarle? ¿Tenía que decirnos que se había ahogado?"
"Intenté decirle que era demasiado cruel," dijo Mouse con cara comprensiva. "A ella le tenía sin cuidado."
"¿Entonces, si has sabido la verdad todo este tiempo, por qué esperar a decírmelo ahora?" preguntó Akane, en tono triste "Quiero decir, no he salido de casa, he llorado más que en toda mi vida… pensando que Ranma estaba… se había ido…cuando en realidad sigue con vida" las lágrimas que se iban formando se atrevían a extenderse. Akane apretó los puños.
"Um...bueno...perdóname, pero... eso fue, en parte, por tu culpa," dijo Mousse, avergonzado y temeroso de la ira de Akane después de ver cómo vapuleaba a Ranma cuando le provocaba.
Akane apartó las lágrimas, y miró a Mousse con asombro. "¿Huh?"
"Verás, Cologne ha estado con el ojo puesto en mí desde que idearon este plan. No podía ir a contártelo, lo habría sabido. Incluso contrató personal extra para que yo no saliera a cumplir encargos. Sólo podía esperar a que tú vinieras a verme."
"Entonces, ¿qué planea Cologne hacer con Ranma? Él no quiere a Shampoo, eso es más que obvio – no se casaría con ella de ninguna de las maneras. ¿Va a utilizar alguna extraña poción de amor amazona?" preguntó Akane con el ceño fruncido.
"Ella está sopesando sus opciones," dijo Mousse. "Shampoo puede haber usado pociones de amor en el pasado, pero ahora no quiere hacerlo. Quiere intentar que Ranma se enamore de ella sin ningún hechizo."
"Es una sorpresa, viniendo de Shampoo." Se quejó Akane.
"Escuché a Cologne hablando por teléfono acerca de Ranma," continuó Mousse. "Ella ordenó que nadie hiciera nada con él hasta que regresara a la tribu, y hasta entonces, mantenerle vigilado. Cologne sabe que, probablemente desde el momento que llegara, Ranma iba a luchar para volver. Lo más probable es que le tengan encerrado en una celda o algo así."
El pensamiento enfadó a Akane profundamente.
"Así que, recapitulemos," dijo. "Ranma no está muerto. En realidad, está secuestrado, le han llevado a China y ahora le mantienen cautivo."
Mousse asintió. "Eso es."
"¿Soy la única a la que le has contado esto?" preguntó Akane.
Mousse asintió de nuevo. " Sí. No podía arriesgarme a que llegara una palabra de esto a oídos de Cologne. Por eso, te pido que no le cuentes nada a tu familia de esto."
Akane meditó por un momento, mordiéndose el labio. Eso sería difícil para ella, viendo a todo el mundo tan desconsolado en casa. Haría cualquier cosa para hacerles felices de nuevo, para simplemente poder contarles la verdad. Pero sin embargo sabía que era por el bien de Ranma, para rescatarle. Asintió firmemente.
"Además," continuó Mousse, "Espero que seas tan buena mentirosa como Cologne."
Akane quirked an eyebrow. "¿Y eso por qué?"
"No me digas que no es obvio a estas alturas" dijo Mousse con una carcajada. "Te voy a llevar a China."
"¡Estoy en casa!" dijo Akane, entrando por la puerta principal de la residencia Tendo. Kasumi salió del salón y sonrió a su hermana.
"¡Bienvenida a casa, Akane! ¿Podrías venir al salón, por favor? A Papá le gustaría hablar contigo."
Akane parpadeó confusa ante lo que le pedían mientras se desataba los zapatos, y luego asintió. Kasumi guió a Akane hasta el salón y se sentó. Akane permaneció cerca de la puerta, mirando a su padre, que la enfrentaba sentado en la cabecera de la mesa. Era fácil adivinar que Soun, como el resto de los Tendo, estaba aún de luto. Kasumi lo escondía con su felicidad habitual y su estilo maternal, pero incluso en ella, la pena era patente. Sus ojos brillaban tan resplandecientes como siempre. Soun, por otro lado, mostraba su depresión a las claras. Tenía la piel pálida, ojeras bajo los ojos oscuros y los hombros caídos. Akane le había visto así hacía mucho tiempo; tiempo atrás, cuando su madre había fallecido.
"¿ Qué ocurre, papá?" preguntó Akane, intentando mantener el dolor en la voz mientras miraba el rosto mortecino de su padre.
"Entra y toma asiento, Akane." Dijo Soun en voz baja.
Akane asintió y entró en el salón, sentándose a la derecha de su padre, de cara a Kasumi, sentada a la izquierda.
"Sé que será...un tema muy delicado para ti, querida, pero me temo que tenemos que tratarlo." Empezó Soun. "Akane, como bien sabes, eres la heredera de la escuela de artes marciales Todo-vale."
"Sí." Replicó Akane.
"Esto sigue en pie, por supuesto." Continuó Soun, mirando ahora a Akane a los ojos. "Sin embargo, no puedes cumplir con esto hasta que te hayas casado."
"Lo sé, Padre."dijo Akane, tranquila.
Soun observó a su hija por un momento, sorprendido de que estuviera siendo tan pacífica.
"Bien, de nuevo, como sabes, el heredero iba a ser Ranma, cuyo padre acordó conmigo que un día os casaríais y tomaríais la escuela…" Él paró un momento para tomar una profunda inspiración. "Este acuerdo...Genma y yo le hemos anulado"
Ante esto, Akane perdió finalmente la compostura.
"¿Qué? Pero ¿por qué, Papá?" exclamó Akane sorprendida.
Entonces, se sintió increíblemente estúpida y Soun respondió rápidamente con la respuesta que se figuraba.
"Akane, cariño...Ranma...se ha ido." Contestó Soun.
Cuando realmente pensara en ello, Akane debería haber supuesto que algo como esto ocurriria en algún momento. Es decir, no puedes estar comprometido con alguien que estuviera muerto.
"Saotome y yo hemos roto el acuerdo, y ahora vas a casarte con otra persona." terminó Soun.
Las lágrimas habían comenzado a asomar en el borde de los párpados de Akane. Quería contarle la verdad tan desesperadamente; gritar a todo pulmón que Ranma no estaba muerto, que ella aún estaba comprometida con él, y que no se casaría con ningún otro hombre cuando ella sabía la verdad.
Pero no podía. Le había dado su palabra a Mouse. Mientras que ella sabía que Ranma estaba vivo, su familia y todos los demás lo ignoraban; era la única manera de de que tuvieran una oportunidad de rescatarle. Ella se había figura que el secreto sería difícil de mantener, pero esto lo cambiaba todo.
Por otra parte, este dilema podía ser la perfecta ocasión que la ayudaría a contar la mentira que necesitaba a su familia. Ya que, para su desgracia, no era una buena mentirosa como Cologne. En realidad, era una mentirosa atroz. No tenía ni idea de lo que podría contar a la familia para que la permitieran ir a China sin preocuparles o dejarles de lado
Es decir, ¿qué podía contarles?
"¡Chao, chao! ¡Me piro a China a rescatar a Ranma de una panda de amazonas tronadas! ¡Deseadme suerte!"
No. Definitivamente, no. Akane meneó la cabeza, tanto por la estupidez de sus pensamientos como de rabia por lo que su padre pretendía ahora de ella. No, no podía dejar escapar la oportunidad. Era su billete a China. Irónico, teniendo en cuenta que Ranma utilizaba esa frase de continuo.
Podría llegar a China, y hacerlo de manera creíble. Puede que no fuera una mentirosa demasiado convincente, pero, curiosamente, era bastante buena actriz. Además, no era como si estuviera mintiendo. Estaba legítimamente enfadada, después de todo. Una forma más adecuada de describir lo que iba a hacer sería el término exagerar.
Akane se puso en pie de un salto y apretó los puños.
"No..." gruñó. "De ninguna manera."
"Akane, querida, por favor" empezó Soun con preocupación.
"¡No!" gritó Akane "¡NO, Ni sueñes con que voy a casarme con otro! ¡No me importa si Ranma está muerto! ¡No me casará con nadie más, y no puedes obligarme!"
"Akane, por favor, cálmate..." le rogó Kasumi.
Akane no gritaría a Kasumi. Ya era lo bastante duro gritar a su padre. Decidiendo que ya había expresado su punto de vista, salió del salón corriendo, se apresuró por las escaleras y entró en su habitación, asegurándose de hacer ruido.
Cerró la puerta tan fuerte como pudo, mordiéndose el labio cuando la grieta que había hecho anteriormente se abrió un poco más. Se apoyó contra la puerta, y respiró tratando de calmarse, esperando a que la adrenalina disminuyera.
Entonces, esbozó una sonrisa. Fue hacia su armario con una sonrisilla satisfecha en los labios y sacó su bolsa de viaje.
He decidido irme a un viaje de entrenamiento. No sé adónde iré ni cuanto tiempo estaré fuera. Lo siento, pero no puedo seguir adelante con esto.
Necesito aclarar mis ideas durante un tiempo. Por favor, por favor, no os preocupéis por mí. Os quiero a todos.
- Akane
Kasumi miró la carta durante un minuto, releyéndola para asegurarse de que no estaba imaginando cosas. Para estar segura, subió presurosa las escaleras hacia el dormitorio de su hermana pequeña. Aparte de las grietas en el marco de la puerta y la cama, y el boquete de la ventana, no había nada fuera de lugar Fue hacia el armario, descubriendo que el paquete de viaje de Akane había desaparecido, así como la mitad de su guardarropa. Kasumi cerró el armario, cubriéndose la boca con la mano. De alguna manera, ella había sabido que algo como esto iba a pasar. Había intentado razonar con su padre, decirle que Akane estaba aún de duelo por Ranma. Al fin y al cabo, sólo habían pasado tres días desde que Cologne les había contado que se había ahogado. Sin duda no podía esperar que se tomara sus nuevas a la ligera.
Los ojos de Kasumi se llenaron de lágrimas. Todo se desmoronaba. No lo había visto, pero Ranma era el pegamento que mantenía a la familia unida. Desde la muerte de su madre hacía tantos años, habían luchado tanto emocional como financieramente. Cuando Ranma entró en sus vidas, devolvió a los Tendo la esperanza de que Akane y Ranma se casaran algún día, llevaran el negocio, y trajeran de nuevo la prosperidad al dojo y conservaran el estilo Todo-vale para otra generación. Y no sólo eso, sino que el estrafalario artista marcial con trenza ayudaba con su simple presencia.
Su alocada vida implicaba a cualquiera que entrase en contacto con él, y serían instantáneamente empujados al tornado de locura en la que vivía de manera constante. Bregar con los problemas de Ranma era un reto, si, pero mantenía a los Tendo ocupados, esperando siempre cosas que las familias normales no esperarían, y haciendo sus vidas emocionantes. Y todo era gracias a Ranma.
Ahora, sin él, su esperanza se había evaporado, ese fuerte pegamento que los había unido cuando fue llevado a la casa por primera vez (como una jovencita pelirroja en los hombros de un enorme panda) se estaba debilitando rápidamente, y todo se iba al garete. Reprimiendo un sollozo, Kasumi salió corriendo de la habitación.
"¡Padre!" gritó Kasumi. "¡Padre! ¡Se ha ido! ¡Akane se ha ido!"
"Bien hecho, Akane Tendo."
Mousse y Akane estaban bajo el puente del canal una vez más. Mousse ya estaba allí cuando Akane llegó con su gran mochila de viaje a la espalda. Le contó a Mousse lo de su compromiso anulado con Ranma y como su padre pretendía que ahora se casara con otra persona, y lo de la nota que había dejado en la mesa del salón a primera hora. Se imaginaba que la madrugadora Kasumi ya habría encontrado la nota a estas alturas.
"¿Entonces, cómo vamos a llegar a China?" preguntó Akane. "No iremos a nadar todo el camino como Ranma, ¿verdad?"
"Por supuesto que no." dijo Mousse. Akane dejó escapar un suspiro de alivio. "Vamos a ir volando."
Akane casi cae de cara al suelo.
"Vo..¿volando?" le espetó. "¿Quieres decir, como...con tu maldición, o...?"
Mousse le dedicó una mirada inexpresiva. Vale, quizá Ranma tenía razón con que a veces estaba un poco fuera de onda. "No, no vamos a volar sobre mí." dijo "Nos vamos en avión."
Esto no tranquilizó a Akane para nada. "¿De dónde demonios has sacado el dinero para los billetes de avión?" preguntó.
Mousse sonrió. "¿Te crees que trabajo en el Nekohanten sin ningún salario? He estado ahorrando desde que llegué a Japón.- de todas maneras no he comprado nada. Sin embargo, creo que Shampoo me roba a veces. Lo sé porque cuando descubro que me falta dinero ella aparece con un vestido nuevo, o cosas así."
Akane frunció el ceño. Que propio de Shampoo. "De veras, Mousse, no entiendo qué ves en ella. Está constantemente decepcionándote y tratándote como si fueras basura. Y te roba TU dinero para comprarse ropa. ¿Por qué la soportas?
Mousse sonrió. "Verdaderamente es útil hablar contigo." dijo. "¿Por qué soportas tú a Ranma?"
Eso pilló a Akane desprevenida. Rápidamente apartó la mirada mientras que el rubor se extendía por sus mejillas como un acto reflejo, aunque realmente no tenía demasiada importancia ya que Mouse apenas podía verla.
"Bueno... Desde luego soy la primera en admitir que a veces es un completo imbécil..." Akane se calló y apartó la mirada de Mousse y cambió el tono a uno de broma. "Quiero decir, él es realmente presumido e ignorante... pero dulce cuando quiere serlo. Sip, a veces puede ser dulce sin darse cuenta."
Un rubor cubrió rápidamente el rostro de Mousse cuando se dio cuenta de que Akane le estaba copiando las palabras del día anterior en el Nekohanten. Se aclaró la garganta ruidosamente, apartando la vista. Akane soltó una risita.
"Si, bueno...después de escuchar a Shampoo repetir hasta la saciedad lo increíble que era su Airen ...esto es un soplo de aire fresco."
"Desde luego, desde luego." Akane sonrió, y entornó los ojos juguetonamente.
"De todas maneras, será mejor que nos vayamos ya. Para cuando lleguemos al aeropuerto nuestro avión estará listo."
Akane asintió, y una enorme sonrisa se extendió en su cara. Iría a China, encontraría la aldea amazona, rescataría a Ranma y todo volvería a la normalidad.
Bueno, pensó Akane mientras que Mousse subía la colina para alcanzar la calle, tan normal como puedan ser las cosas por aquí, quiero decir.
Shampoo caminaba por la aldea lentamente con una mirada cansada y los hombros caídos por la derrota. La atmósfera alrededor era bullicioso; parecía que todo el mundo tuviera algún lugar al que dirigirse. Entrando en una tienda de campaña, escapando del flujo constante de gente fuera, Shampoo se encontró con el olor de la tempura.
Una mujer levantó la vista de su cocina con la llegada de Shampoo, y sus ojos se encontraron. Era de fuerte constitución y largo cabello del color de la berenjena, que estaba sujeto en intrincadas trenzas con cuentas de colores y plumas enganchadas mediante hilos. Tenía los ojos rojos como Shampoo, pero eran un rojo más oscuro, casi caoba.
"¿Hambrienta?" preguntó la mujer en mandarín. Su tono era firme. Si eras de corazón débil, una charla casual con esa te pondría nervioso, pero Shampoo estaba tranquila.
Shampoo sacudió la cabeza. Entró en la tienda y se sentó enfrente de la mujer. Esta observó a Shampoo durante un instante con ojos duros y la boca apretada en una línea. Entonces, se encogió de hombros, murmurando un "haz lo que te de la gana" y se preparó un plato para ella.
"¿No hay suerte con él, por lo que veo?" dijo la mujer después de dar un mordisco.
"No," dijo Shampoo. "Creo...que me odia."
La mujer levantó la vista de su comida para dirigirla hacia Shampoo, con las cuentas de su pelo entrechocando cuando movió la cabeza. Sus ojos mostraron una emoción que Shampoo no podía clasificar—pero sabía, conociendo a la mujer, que no era comprensión. Esta tomó otro bocado.
"¿Qué esperabas?" le dijo.
Shampoo la miró, confusa.
"¿Quién no lo haría tras haber sido secuestrado, después de todo?" continuó la mujer masticando.
"Esta es...la única manera." susurró Shampoo, pareciendo abatida.
La mujer tragó el bocado, y sus ojos duros se transformaron en hielo. "¿La 'única manera' que te queda es la violación?"
Shampoo se encogió ante el tono áspero de su voz.
"Yo—yo no he..." comenzó sin convicción.
"Pero recurrirás a ella."
La certeza en el tono de la mujer hizo que Shampoo temblara. "¡No!" gritó, levantando la vista. "¡Yo—no lo haría! ¡Jamás...!"
" Puede que no ahora," dijo, hurgando en la tempura con sus palillos verde. "pero una vez que él haya estado aquí el suficiente tiempo, y siga obstinado, lo harás."
Shampoo sacudió la cabeza, pero la mujer no discutió más, tomando otro bocado de su comida. Hubo unos minutos de silencio mientras que terminaba su plato.
"¿Seguro que no quieres un poco? Se está enfriando." Dijo finalmente con tono ligero, como si no acabaran de haber tenido una tensa discusión.
Shampoo se puso en pie. "No, gracias."
Inclinó la cabeza ligeramente y caminó de nuevo hacia la entrada de la tienda.
"Shan Pu."
Shampoo giró la cabeza. La mujer la miraba con sus duros ojos caoba y las manos cruzadas sobre el regazo.
"Sabes que siempre me importarás," dijo. "Pase lo que pase."
Shampoo se limitó a asentir una vez, con sus rojos ojos tristes.
"Sí, tía Luu Fa," murmuró Shampoo. "Lo sé."
