Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la gran Stephenie Meyer y todo el credito de la historia va para Red Roses ^^


*Capitulo 6*

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"Consecuencias"

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Bajo del auto cerrando la puerta tras si mientras dirigía su mirada a los portones del edificio, ambos cerrados. Guió sus orbes esmeraldas al reloj en su muñeca y suspiro de manera casi imperceptible, apoyo su espalda en el vehículo y se cruzo de brazos dando un aire totalmente despreocupado, después de todo tal parecía que debía esperar.

Ignoro las miradas de las féminas que pasaban por ahí y se irguió al oír el característico timbre de salida. Los portones de la escuela se abrieron y varios niños salieron corriendo de ahí, distinguió entre los pequeños una peculiar cabellera cobriza con destellos rubios, ambas miradas esmeraldas chocaron y una agradable calidez se formo en su pecho al ver la sonrisa en el rostro de su hijo, el pequeño corrió hacia él y Edward se agacho a su altura recibiendo el intento de abrazo que hacia los pequeño bracitos entorno a su cintura, apoyo su barbilla en la cabeza del infante y paso un brazo por su espalda acercándolo un poco más a él, una pequeña sonrisa se asomo en la comisura de sus labios. El pequeño cobrizo poco a poco se alejo de él y lo miro.

-Papá.- dijo mientras la sonrisa que adornada su rostro se ensanchaba, se acerco a él y lo abrazo nuevamente hundiendo su carita en el pecho de su padre, acto que tomo totalmente desprevenido a Edward.

Estaba feliz de ver a su papá ahí, esperándolo como todos esos últimos días, lo abrazo con más fuerza… ahora su Papá lo quería, era pequeño pero se daba cuenta de muchas cosas, su papá antes nunca le dejaba darle un abrazo o cuando él le enseñaba sus trabajos de la escuela, el nunca les tomaba importancia, no importaba cuanto se esforzara en hacerlos lindos para que su Papá se sintiera orgulloso de él, aquello no sucedía, pero ahora… ahora se sentía muy feliz porque su papá por fin parecía quererlo. Se alejo de él y le sonrió hasta recordar algo que lo entristeció, su sonrisa poco a poco se desvaneció y miro a su padre fijamente.

-Papá … puedo ver a Mamá.- pidió con ilusión, hace mucho tiempo que no veía a su mamá, al principio era extraño pero ahora le hacía mucha falta, la expresión del cobrizo cambio, sus músculos se tensaron, la respiración por un momento le peso y su mirada se mantuvo fija en su hijo.

-¿Quieres verla?- preguntó quedadamente.

El pequeño simplemente emitió un "si", desvío la mirada hacia un lado observando a un punto indefinido, suspiro…Bella, exhalo silenciosamente y devolvió sus orbes jade los de su hijo.

-Yo… tío Jazz dice que mamá no puede venir porque está dormida pero… eso fue hace tiempo… dijo que mamá estaba en el hospital… papá porque mamá no despierta y viene a verme… yo quiero verla.- susurro con tristeza, el cobrizo desvío la mirada y frunció levemente el ceño… maldito Jasper luego se las vería con el… pero todo cambió al oír sus últimas palabras "yo quiero verla", cerró los ojos y sintió una presión en su pecho, al comprender la necesidad que sentía su hijo por que Bella estuviera con él, alboroto sus cabellos ante el problema que se le presentaba y nuevamente esa maldita culpa cayó en sus hombros.

-¿Quieres verla?- pregunto nuevamente y el pequeño asintió, se reincorporo sin quitar la mirada de su hijo, agarro la mano del pequeño y se acerco con él al auto, abrió la puerta del asiento trasero y metió al niño en el, abrocho el cinturón de seguridad y cerró la puerta, rodeo el auto y entro en este arrancándolo rápidamente.

Era consciente de que eso sucedería… maldita sea, sabía que su hijo se daría cuenta que Bella no estaba y empezaría a preguntar, no culpaba a Jasper estaba seguro que el mismo no podría haberle mentirle, pero, demonios, ¿que se supone que debía hacer?, chasqueo la lengua y alboroto sus cabellos mientras paraba el auto frente a un semáforo en rojo, ya no podía seguirle mintiendo… por lo menos lo llevaría a ver a Bella, arranco el carro cuando el semáforo cambio.

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Entro al hospital agarrando firmemente la mano de su hijo, camino directamente a la habitación que cada día visitaba, paso puerta tras puerta, cada una con un número asignado, paro frente a la habitación 215, suspiro y dirigió la mirada al pequeño, se agacho a su altura y el infante se paro frente a él.

-Bella está ahí adentro… ella está dormida y no puede despertar… solo estaremos un momento.- dijo seriamente haciéndolo asentir, se reincorporó y dirigió su mirada a la puerta, suspiro nuevamente y agarro la mano de su hijo mientras dirigía su otra mano a la perilla de la puerta, giro esta y entro a la habitación.

Su mirada inevitablemente se dirigió a ella… Dios… daría todo porque despertara de ese maldito coma en el que ha estado hace 3 meses, agarro a su hijo en brazos y lo cargo a la altura de su cintura, se acerco a la cama y lo sentó en la orilla de esta, al lado de Bella, luego se alejo lentamente sin dejar de ver aquella imagen, la pequeña mano del infante se posiciono sobre la de la castaña acariciándola suavemente.

-Mami … yo… papá fue a la escuela por mi… el me llevo aquí a verte… Mami… tu despertaras ¿cierto?-

Desvió la mirada a un punto indefinido se cruzo de brazos como una auto protección de a si mismo ante aquella sensación de desolación y esa amarga culpa que lo atormentaban, era horrible ver a Bella postrada en un cama, en un estado del que no se sabía si despertaría y ver la necesidad y la ilusión en los ojos de su hijo por ella… algo que él mismo le había arrebatado. Era horrible. Se sentía la peor basura del mundo, el solo hecho de recordar el daño que le había hecho a su hijo y a su mujer así que la culpa que cada día sentía se hiciera aun más presente… verdaderamente no los merecía, ellos era demasiado para alguien como él.

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Estaciono el auto frente una hermosa casa, bajo de el, lo rodeo y abrió la puerta del asiento trasero, desabrocho el cinturón de seguridad con cuidado de no despertar a su hijo y luego lo cargo en brazos y lo saco, se acerco a la casa y paro frente a la entrada de la misma, observo fijamente a su hijo y sonrió, acerco su rostro al de él y pego su mejilla contra la del pequeño por un momento para luego alejarse y volver a su expresión seria, toco el timbre y después de breves segundos la puerta se abrió.

-Hey…¿como estas? Y dond…

-Shhh… calla tonto.- susurro con el ceño fruncido ante el escándalo de su amigo, el rubio al percatarse del pequeño plácidamente dormido, guardo silencio mientras una pequeña sonrisa se formaba en sus labios, el cobrizo le entrego al infante en brazos sin apartar la mirada del rostro de su hijo.

-Cuídalo.- susurro casi inaudible mientras se daba media vuelta

-Sabes que lo haré.- dijo suavemente con una sonrisa mirando la espalda de su amigo, aunque no veía su rostro una parte de él le decía que Edward sonreía, una pequeña risita escapo de su boca mientras entraba a la casa rápidamente después de todo para bien o para mal el accidente de Bella había hecho que Edward por fin apreciara lo que tenía. El cobrizo negó con la cabeza y sin poder evitarlo una sonrisa se formo en sus labios, se acerco a su auto sin dar una mirada a tras, sabía que Anthony estaba en buenas manos, cerró la puerta trasera que estaba aun abierta y dio la vuelta al auto, levantó su mirada al cielo y suspiro para luego entrar al vehículo.

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Entro a la habitación cerrando la puerta suavemente, se acerco a la cama sin apartar su mirada de ella, se quedo observándola un largo rato, luego de unos minutos salió del trance, agarro la silla al lado de la cama y se sentó en esta.

Todos los días la visitaba… preferiblemente en las noches, en las mañanas pasaba en la empresa, trataba de distraerse, olvidar por un momento todo, aunque aquello le resultaba imposible, había dejado a Ben, su mano derecha, a cargo de la empresa cuando no estaba, confiaba en él como lo había hecho su padre, en las tardes trataba de pasar el mayor tiempo posible con Anthony y en las noches no podía evitar dirigirse al hospital, era una necesidad el simple hecho de observarla, no podía reprimir esa maldita culpa que lo agobiaba, el solo quería que ella despertara, solo deseaba verla sonreír una vez más, solo eso.

No podía volver a su casa, solo lo hacía cuando era necesario y es que ya no era lo mismo, algo faltaba… faltaba ella, desde su accidente nada era igual. Los días pasaron, dando paso a las semanas y estas se convirtieron en meses, tres malditos meses, agarro la pequeña mano de ella entre la suya y beso el dorso de esta, luego se levanto de la silla solo lo necesario para inclinarse y pegar sus labios con los de ella por un momento, se alejo poco a poco de su rostro.

-Despierta.- susurro como todos los días, se sentó nuevamente y la observo fijamente, poco a poco sus párpados empezaron a pesar, se cruzo de brazos sobre la cama y recargo su cabeza en estos dejándose vencer por el cansancio… y aun en este nunca soltó su mano.

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Frunció el ceño levemente ante el fuerte dolor de cabeza, trato de abrir los ojos pero sus párpados pesaban, se forzó a si misma a abrirlos y estos lentamente cedieron, la luz cegó levemente su mirada dificultándole esta tarea, poco a poco se acostumbro a ella y pudo abrir sus orbes en totalidad, observo el techo blanco del lugar y desconcertada ladeo el rostro mirando su alrededor, la habitación era completamente blanca.

Frunció el ceño aturdida ¿dónde estaba?, trato de apoyarse en sus codos pero su algo se lo impidió, observo por primera vez la cabellera cobriza y su respiración se altero, trato de apoyarse en el codo izquierdo pues no podía mover su otro brazo ya que su mano era bien sujeta por algo, se reincorporo con dificultad y dirigió su mirada a la persona a su lado, sorprendiéndose… era él… era Edward, no supo en ese momento como sentirse pero… Dios, no pudo evitar que en su pecho se instalara una sensación agradable.

-Edward.- quiso llamarlo pero su voz salió como un suave murmullo pues su garganta estaba seca, empezó a moverlo lentamente y su corazón se acelero al verlo levantarse al parecer aun no consciente de que estaba despierta, cuando sus miradas chocaron se sintió extraña por la forma en que el la miraba, algo había cambiado en los orbes jade.

El cobrizo la observo con incredulidad, su corazón empezó a latir alocado y solo Dios sabia como se sentía… era una alegría que creyó no volver sentir

-Bella.- susurro aun desorientado sin poder creer que ella estuviera ahí… despierta, se inclino hacia ella y tomo su rostro entre sus manos observándola fijamente a los ojos, paso su mano derecha por su cuello sintiendo como su piel se erizaba bajo su contacto y siguió hasta su espalda, bajo por esta lentamente y la acerco a su cuerpo rodeándolo con su brazo libre… sintiéndola… quería sentir que aquello era real.

-No lo vuelvas hacer.- dijo abrazándola fuertemente, queriendo sentirla aun mas, se alejo de ella y la tomo del rostro observando sus orbes chocolates mientras con sus pulgares acariciaba suavemente sus mejillas.

-No lo vuelvas a hacer Bella.- pidió con una sonrisa, la castaña lo observo aturdida, su corazón golpeaba fuertemente su pecho amenazando a salir y aun sentía la leve punzada en su cabeza pero lo que la tenía en estado de espetufaccion era la actitud de Edward y aun mas su sonrisa desde hacia mucho no veía sonreír… desde hacía mucho.

El cobrizo sonrió, se acerco a ella y sus labios atraparon desesperadamente los labios aun pálidos de su mujer, estrujo su labio inferior entre los suyos e hizo lo mismo con el superior, con la misma intensidad, necesitaba sentirla, beso sus labios con ansias, rememorando el sabor dulce de estos, se separo de ella cuando sus pulmones reclamaron oxigeno, la observo y la atrajo a si mismo abrazándola con fuerza… con mucha fuerza tratando de demostrarle todo lo que sentía y que no podía decir con palabras, se alejo lentamente de ella y nuevamente se apodero de su boca, pero esta vez ella puso sus pequeñas manos en sus hombros y lo alejo con la poca fuerza que tenia.

Sus orbes chocolates cristalinos se posaron en los suyos, el desconcierto que demostraban estos lo confundió, la castaña pestaño continuamente incrédula y dirigió sus dedos a sus labios tocándolo, miro al cobrizo mientras gruesas lagrimas caían de sus orbes, su cuerpo empezó a temblar y su respiración se altero más de lo normal… la había besado… Edward la había besado, el cobrizo la observo desorientado ¿qué le pasaba?

-¿Porque me besaste?… porque me besaste Edward … si soy… soy tu mejor amiga.- pregunto con dolor tocando aun sus labios temblorosos, el cobrizo la observo y su garganta se seco al procesar sus palabras

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Y es ahí donde supo que algo andaba mal

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Las consecuencias son inevitables

El vértigo es la perfección de la belleza

El invierno es peor que la primavera

Y el verano lo mejor e incuestionable


Siento mucho la demora :D esque he estado con muchos trabajos en el cole y no me a dado tiempo de actualizar. Espero les haya gustado el capi y gracias a todas por sus Reviews Bssttss...

Nos leemos

¿Review?

PD: Actualizare una vez por semana para que no me sea tan complicado cn la escuela nose que dia sera pero sera una vez por semana y si puedo subire un capi mas ^^