Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la gran Stephenie Meyer y todo el crédito de la historia va para Red Roses ^^

Nota** Bueno Mis niñas aqi tiene otro capi ^^ Disfrutenlo :D


Notas:

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Recuerdos o sueños: (cursiva)

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Entre recuerdos (*¨¨*¨¨*)

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Omisión del nombre (x-.-x-.-x)

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*Capitulo 8*

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"Recuerdos"

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Abrió la puerta y se hizo a un lado dándoles paso a las otras personas tras ella, ambos hombres entraron a la habitación y la rubia les siguió cerrando la puerta a su espalda.

-Siéntense.- dijo señalando los sillones de cuero tras ellos y así lo hicieron, Rosalie se acerco al único escritorio en el lugar y suspiro soltando el aire que en un principio se negó a dejar escapar, con firmeza agarro los exámenes entre sus manos y los miro por un momento, luego dio media vuelta sobre sus talones; sin decir nada se acercó a una pantalla en la pared frente a ambos hombres y coloco las radiografías en esta, suspiro nuevamente y guió su mano a un costado de la pantalla prendiendo la luz, que ilumino ambos exámenes.

Movió sus dedos impaciente sobre el brazo de madera del sillón creando un pequeño sonido que irrumpía en el silencio del lugar, gruño por lo bajo frustrado, llevaba cuatro horas esperando… cuatro malditas horas, desde que llego irremediablemente tuvo que sentarse a esperar en una silla con Jasper a su lado, le estaban haciendo unos exámenes a Bella… luego de un infierno de dos malditas horas la miro a lo lejos salir de la habitación en silla de ruedas con Rosalie, no se acerco, no quiso hacerlo, no sabía cuánto podría contenerse, así que, simplemente la siguió con la mirada hasta perderla de vista; espero con ansiedad a que la rubia reapareciera para darle noticias, buenas o malas, pero, nuevamente la espera se alargo, otras dos malditas horas pasaron para que Rosalie apareciera por el pasillo y se acercara a ellos, inmediatamente se había levantado de la silla al verle, pero, la rubia solamente le hizo una seña para que la siguiera, algo que no cuestiono y ahora, es ahí donde se encontraba en esa maldita habitación en un silencio que lo desquiciaba, gruño nuevamente y miro a la ojiceleste.

-Le hice unas radiografías a Bella.- dijo con simpleza volteándose hacia ellos, les miro brevemente y luego se puso de perfil fijando su mirada en los exámenes, con su mano señalo la radiografía del lado derecho golpeándola levemente para que ambos centraran la atención en ella.

-Tuve un paciente hace más de medio año, el sufrió un accidente automovilístico, su estado fue sumamente delicado… cuando despertó parte de sus recuerdos se habían ido, esta es una de las radiografías que le hice.- explico con una inquietante tranquilidad para gusto del cobrizo.

-Ahora miren las diferencias entre ambas.- dijo seriamente, el cobrizo las miro de manera intercalada observándolas meticulosamente, sin dificultad encontró algo que pensó no debía estar en el examen del paciente de Rosalie.

-Esta mancha.- dijo señalando con el dedo índice en el examen de su ex-paciente, un punto blanco que contrastaba con el color oscuro de la lámina-. Es una contusión interna en el hemisferio derecho, fue lo que ocasiono la pérdida de memoria.- explico.

-Ahora… miren la radiografía de Bella, como es obvio y totalmente visible, no tiene ningún daño y su cerebro funciona perfectamente.- expreso mirando fijamente el examen.

-Eso me pareció extraño, pues, como ustedes llegue a creer que su amnesia se debía al accidente, pero, no fue así.- dijo seriamente cruzándose de brazos, ambos hombres se mantuvieron en silencio esperando a que continuara.

-Lo que Bella tiene es psicológico.- declaro lanzando un suspiro al final.

-Rose explícate… ¿Qué es?- pidió el rubio en un tono grave.

-Bella tiene amnesia, si… a esta se le llama amnesia disociativa… la característica principal de este trastorno es la pérdida de memoria en general para hechos reciente… importantes, la amnesia disociativa se centra habitualmente alrededor de acontecimientos traumáticos, una parte del cerebro se reprime a recordar.- el cobrizo bajo la mirada… no había necesidad de mas palabras, el había entendido a la perfección lo que aquello significado.

Es tu culpa.

Es tu culpa.

Es tu culpa.- repitió una voz en su cabeza, gruño por lo bajo y negó levemente despajando su mente en un intento por escuchar a la rubia.

-En pocas palabras, Bella recuerda su infancia, su adolescencia e incluso su graduación, sus amigos… ella lo recuerda todo… a excepción de lo que vivió contigo Edward, eso incluye a Tony… Edward… Bella no quiere recordar todo lo que vivió contigo.- cerró los ojos fuertemente y esa presión en su pecho se intensifico, aquello dolió mucho más de lo que nunca un golpe físico podría dolerle… le golpeo la realidad, en forma de un castigo que debía pagar la persona equivocada y una culpa de cargaría en sus hombros por quien sabe cuánto tiempo, un nudo se formo en el centro de su estomago… dolor. Se dijo a si mismo que a pesar de todo debía mostrarse frío y fuerte para el siguiente golpe, respiro hondamente y en un último suspiro de frustración su rostro se volvió duro e imperturbable.

-Ahora lo único que queda es esperar.- dijo seriamente-. Sé que es difícil pero debemos ser pacientes.- dijo la rubia con tristeza y resignación, el cobrizo mantuvo su semblante frío con la mirada fija en un punto indefinido, sin la intención de agregar alguna palabra.

-Maldición no puede ser.- soltó Jasper sin contenerse, sus codos estaban apoyados en sus rodillas y su cabeza estaba entre sus manos halando sus cabellos, un silencio incomodo y largo se formo en la habitación y la único que fue capaz de romperlo fue la rubia.

-Cálmate Jasper… poco a poco ella ira recordando… pero, debemos evitar forzarla a recordar, eso, a lo largo podría ser muy malo para su salud… ¿entienden?... la amnesia disociativa es mas complicada, es pura psicología y es por ello que no podemos brindarle demasiada información… ella sola recordara.- dijo suavemente tratando que calmar el tenso ambiente, aunque lo que decía no era para nada mentira.

-Está bien… gracias.- dijo secamente el cobrizo levantándose de su asiento, se encamino hacia la puerta y salió sin decir nada.

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Suspiro con fuerza una vez fuera, soltando el aire contenido y con la mirada perdida se encamino por el pasillo adentrándose inevitablemente a sus tormentosos pensamientos, metió las manos en los bolsillos del pantalón de tela color negro y apretó los puños tratando de liberar con aquella acción la frustración que en ese momento sentía, luego de un par de minutos soltó un suspiro liberando la presión en sus manos, paro al final de pasillo y levanto la mirada hacia el frente, sin querer volteo la mirada al pasillo a su izquierda y sus piernas se movieron por voluntad propia, unas puertas después y detuvo su andar, frente a esa habitación, miro los números de metal enganchados en el centro, en la parte superior de la puerta y luego bajo la mirada a la perilla, dudoso la agarro entre su mano y con lentitud la giro, la puerta se abrió, tomando aire, empujo suavemente la puerta hacia adentro y la vio.

Se encontraba sentada en un sillón de cuero a un lado de la ventana con los brazos entrecruzados sobre sus piernas, su mirada antes fija en el paisaje se poso en la suya por un largo tiempo y por un momento ambos se olvidaron de todo… absolutamente todo, con sus ojos fijos en los del otro. Esmeralda y chocolate.

-Hola Edward.- susurro luego de un momento desviando la mirada.

-Hola.- saludo en un susurro-. ¿Cómo te sientes?- pregunto entrando totalmente a la habitación, cerró la puerta con suavidad y luego la volteo a ver, se veía simplemente hermosa.

-Bien… yo… bien.- dijo con un leve temblor en la voz, su corazón había empezado su marcha rápida, una pequeña sonrisa se formo en los labios de Edward al escucharla, le agradaba mucho oír eso. Un extraño e incomodo silencio se formo en la habitación, ella tenía la mirada fija en el paisaje o al menos lo aparentaba, estaba más concentrada en controlar el trémulo de emociones que se aglomeraban en su pecho y Edward con la mirada fija en ella sin ser consciente de lo que eso le causaba, observándola sin cohibición, ni pudor, olvidándose por un momento de su realidad.

-¿Yo… te puedo hacer un pregunta?- dudo ella luego de un lapso de tiempo, el asintió.-Tu… ¿Por qué me besaste?- pregunto suavemente, él la miro por breves segundos y luego desvió la mirada, pensando en que contestar.

-Debemos evitar forzarla a recordar, eso, a lo largo podría ser muy malo para su salud.

El recuerdo de las palabras de Rosalie resonó en su cabeza y es ahí donde supo que la verdad… la que quería salir de su boca sin restricción, debía ser callada, por el bien de su mujer.

-No lo sé.- mintió, desviando la mirada hacia la ventana.

-Por favor… no lo vuelvas a hacer.- pidió con dolor recordando el beso, reprimió el deseo de llevarse los dedos sus labios, no quería tener una esperanza con él, ya no era una niña… ya no era la adolescente que lo amaba en secreto, ella tenía una vida aunque no la recordaba y en ella Edward seguramente solo era su mejor amigo, aunque doliera debía aceptarlo, de eso se dio cuenta ese día. En esa habitación, sola, entre lagrimas se dijo que si no podía tener su amor quería siquiera su amistad, sería su amiga incondicional, lo apoyaría en todo, aprendería a olvidarlo, soportaría verlo con otras mujeres y pues, ella no sabía, tal vez Edward tuviera novia, estuviera comprometido o incluso casado pensó con dolor, todo pudo haber pasado en los 6 años que ella no recordaba… todo.

-Yo solo soy tu mejor amiga... te quiero.- pauso ladeando el rostro hacia la ventana-. No sabes cuánto.- susurro para sí misma, algo que no llego a oídos del cobrizo.

-Y es por eso… que es mejor que lo olvidemos.- susurro temiendo que su voz se quebrase, lucho contra las lagrimas que se empeñaban a querer salir y cuando por fin logro retenerlas volteo a verlo y le sonrió con toda la naturalidad posible, como lo hacía cuando eran jóvenes y le veía con una de sus novias, a pesar del dolor palpable en su pecho, le dedicaba una sonrisa mientras él se iba con cualquiera de ellas.

Le gustaría decir que oírla decir aquello no causo nada en el, en serio lo haría si pudiera, pero, no podía engañarse a sí mismo y fingir que no le dolía ni un poco, porque le dolió mucho más que un poco, algo en su pecho se contrajo de forma punzante, aun así, no por ello demostró lo que sentía, el efecto catastrófico que sus palabras habían causado en el, se mantuvo con su mirada en ella, observándola fijamente… ella recordara… ella lo hará… y todo volverá a hacer como antes… con Anthony a nuestro lado, seremos la familia que tú me dijiste una vez que querías formar, se dijo a si mismo.

La miro de una manera tan penetrante que la hizo estremecer y sin más, no pudo evitar el impulso de acercársele, se paro frente a ella tapando su campo visual con su ancho pecho y luego se agacho flexionando las rodillas hasta quedar a su altura, levanto su mano inconscientemente y la acerco a el rostro de la castaña mientras sus ojos se mantenían fijos en los chocolates, sus dedos se estiraron y con la yema de estos suavemente acaricio su mejilla izquierda sintiendo la piel tersa que se enrojecía bajo su toque en un adorable carmesí, y, lo que sintió fue como lo que había sentido antes y que hasta ese momento tomaba en cuenta… su cuerpo se había estremecido y unas formidables ansias de tocar su piel y explorar el delicado cuerpo de su mujer lo tentaron con fervor y crueldad.

La sintió temblar cuando movió sus dedos sobre su piel apenas en un leve contacto, los labios de ella dejaron escapar un minúsculo suspiro que a pesar de la prudente distancia que los separaba logro llegar a sus oídos haciendo que su corazón se acelerara que su antojo y voluntad… haciendo que un nudo se formara en el centro de su estomago… haciendo que su piel quemara por el deseo brutal de tocarla, besarla y hacerla suya en ese momento y en ese lugar, necesitaba sentirse unido a ella.

Observo fijamente los labios rosas entreabiertos que dejaban escapar su respiración repentinamente agitada y nuevamente la tentación se hizo presente con ferocidad, pero, a pesar de ello se dijo a si mismo que aquello no podía pasar, se dijo que debía esperar… y solo atino a alejar con mucha dificultad sus dedos de la piel que más de una vez había besado y tocado.

Pero, otro impulso lo venció y nuevamente sus dedos hipnotizados por la piel de porcelana, se acercaron a ella acariciándola con mucha más delicadeza como si temiera romperla con el mínimo movimiento brusco, ella se estremeció y el se dijo dichosamente que muy en el fondo ella recordaba sus caricias. Bella cerró los ojos disfrutando y él se sintió arder, cubierto en llamas… pero, la parte razonable volvió reprendiéndole severamente… "amiga"… eso era ella su "amiga"… y por ello debía alejarse antes de cometer un error que podía dañar a su mujer… ya no… no podía… Por una vez Cullen.

-Solo somos amigos.- susurro con voz repentinamente ronca y con mucho pesar alejo nuevamente sus dedos de su piel y luego se alejo de ella rápidamente, la castaña se sintió extrañamente vacía y aturdida por todas las emociones, sensaciones y sentimientos que se agolpaban en su pecho; desorientada totalmente se tuvo que repetir a si misma las palabras que habían salido de los labios de Edward para entender su significado y cuando por fin lo hizo, asintió torpemente con el corazón latiéndole alocado.

El cobrizo la observo por un largo rato recorriéndola con la mirada una y otra vez, el calor lo sofoco a tal punto en que ella se estremeció y él se dio cuenta, pues, el mismo sentía el deseo, la pasión y el amor que fluían con facilidad a través de sus ojos, con una sola mirada. Dio un paso atrás temiendo hasta cierto punto de sus propias acciones… maldita tentación en la que se había convertido ella… maldita el momento en el que él se dio cuenta de su debilidad por ella, antes… antes aquello incluso hubiera sido un insulto hacia el… pobre ignorante que había sido.

-Luego nos vemos.- susurro dando un paso hacia atrás y con una última mirada dio media vuelta sobre sus talones.

-Adiós… Edward.- susurro con un aire de tristeza que no planeo en su voz y que el cobrizo no noto, tuvo el repentino impulso de querer levantarse del sillón, caminar hacia él, abrazarlo y pedirle que no se fuera y aquello la aturdió, sintió un vació en el pecho al verlo alejarse y en serio sintió la necesidad de que el se quedara… a su lado, se asusto. Cuando el llego a la puerta y se paro en el umbral de esta, pensó que el corazón se saldría de su pecho, Edward giro la cabeza mirándola por la altura del hombro y su cuerpo tembló, sacudiéndose levemente, la mirada esmeralda reflejaba nuevamente ese extraño brillo que le formaba un nudo en la garganta, sintió sus orbes arder y ladeo la cabeza evitando que él lo notara, le miro de reojo y al verlo abrir la puerta dirigió su mirada a él, le observo pidiendo en silencio que no se fuera y cuando el atravesó la puerta y finalmente salió cerrando a su espalda…algo en su interior se contrajo.

Estuvo un rato con la mirada perdida en la salida de la habitación hasta que sintió algo cálido recorrer sus mejillas, rápidamente llevo ambas manos a su rostro sorprendiéndose al sentir la humedad mojar sus dedos, puso sus manos frente a ella y observo esa agua salada que había brotado de sus ojos y que en ese momento escurría por su piel.

-¿Qué es esto? ¿Qué me pasa?- se pregunto a si misma llevando una mano a su aun alocado corazón, ella siempre había querido a Edward… siempre le había amado, pero, aquello que sintió ese mañana al despertar y mirarlo a su lado o lo que sentía en ese momento no tenía ningún punto de comparación, lo que sentía hacia Edward era mucho más fuerte de lo que puedo sentir cuando eran jóvenes… mucho más fuerte de lo que imagino sentir algún día, aquel sentimiento era demasiado para ella y eso le atemorizaba y aun mas era ese lazo que sentía la conectaba a él…¿Qué le pasaba?

Le observo fijamente acariciando con sus dedos las facciones delicadas que sus ojos no veían, sonrió con ternura y se inclino sobre la cama acercándose a él, para luego plantarle un beso en la mejilla, el pequeño bulto entre las sabanas se removió, sonrió nuevamente y miro con fascinación a aquella personita sin rostro, luego de un lapso corto de tiempo decidió que era mejor dejarlo dormir en paz y se acerco a la mesita a un lado de la cama, apago la luz dejando la habitación en penumbras y se encamino a la puerta, no sin antes dirigirle una mirada, dejo la puerta entreabierta y se dispuso a retomar camino por el pasillo, un suspiro de nostalgia escapo de sus labios mientras pensaba que "el" aun no había llegado.

Unas grandes y fuertes manos tomaron posesión de su estrecha cintura y un pequeño sobresalto sacudió el delicado cuerpo de la mujer de cabellos castaños acompañado de una pequeña exclamación de sorpresa, su espalda choco contra un fuerte pecho y su trasero fue apretado por algo que hizo que un temblor la recorriera y un débil gemido escapara de su boca, jadeo y el aire abandono sus pulmones, unos cálidos labios empezaron a besar su cuello mordiendo suavemente su piel arrancándole un suspiro, su espalda de arqueo involuntariamente y un gruñido salió de los labios de su acompañante.

-Quiero hacerte el amor… Isa-be-lla.- susurro una voz sumamente ronca y sensual en su oído.

Despertó rápidamente con la respiración agitada a una delgada capa de sudor cubriendo su frente, se sentó de golpe en la cama y llevo una mano a su pecho sintiendo bajo su palma el latido de su corazón, miro a su alrededor tratando de recordar donde estaba y cuando por fin lo hizo, respiro profundamente tratando de tranquilizarse, las imágenes del reciente sueño vinieron a su mente y se confundió, sentía como si en realidad había vivido aquello, recordó como claramente en el sueño observaba a alguien con infinita ternura y amor, y en realidad sintió aquello… lo sintió tan real, pero, no veía su rostro, el bultito entre las sabanas no tenia rostro, luego la otra persona, estaba de espaldas por lo que era imposible saber de quién se trataba pero, su voz, un escalofrió la recorrió al recordarla… esa voz ella la conocía y le asustaba eso… esa voz era la de Edward.

Varias preguntas rondaban por su cabeza y ninguna de ellas tenia respuesta y tampoco sabía como obtenerla… el problema principal de su estado se centraba en un sola persona… Edward, el solo pensar en el le provocaba demasiadas sensaciones sin sentido, eran tantas que no sabía muy bien el significado de cada una. Se sobresalto ligeramente cuando la puerta se abrió de golpe, dirigió su mirada al lugar y sonrió.

-Hola Bella.- dijo efusivamente el rubio, la sonrisa en su rostro se ensancho al verle entrar con notable entusiasmo.

-Hola Jazz.- saludo con alegría pero su expresión cambio a una de confusión al ver a una pelinegra, ambos estaban agarrados de la mano.

-¿Alice?- susurro observándoles de manera intercalada... ¿Por qué ellos estaban tan juntos?, normalmente Alice se ponía demasiado nerviosa cuando estaba cerca de Jasper, hasta desmayarse, fijo su mirada en las manos juntas ¿Qué pasaba ahí? ¿Por qué estaban juntos?

-Hola ¿Cómo estás?- pregunto la pelinegra con ternura y una sonrisa, no pudo evitar devolvérsela, Alice era su mejor amiga al igual que Rosalie, además ella era una persona demasiado dulce y encantadora como para hacerle ese desaire a pesar de su reciente confusión.

-Bien.- dijo con suavidad sonriéndoles a ambos, un extraño silencio se formo entre ellos, Bella les observaba fijamente, frunció delicadamente sus cejas castañas en signo de desconcierto.

-¿Porque están juntos?- se atrevió a preguntar con duda y sin dejar la suavidad de su voz para cambiar el ambiente.

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La mano de su esposa apretó fuertemente la suya, estaba nerviosa, con su dedo pulgar acaricio el dorso de su mano tratando de tranquilizarla. Cuando fue a su casa pensaba darse una ducha y volver al hospital para ver a Bella, no la había visto desde hacía dos días y esa mañana había despertado, ansiaba verla con esa sonrisa en el rostro que usualmente ella siempre mostraba, abrazarla y decirle que no lo volviera a poner en una situación tan dolorosa como la que había experimentado esos 3 meses, ella era una de las personas más importantes en su vida… era su hermanita menor. Cuando estaba dispuesto a salir de su casa apareció Alice frente a él diciéndole que lo acompañaría, ella también quería ver a Bella, al principio se negó, sería malo para Bella verlos juntos cuando no recordaba esos últimos años, pero, su mujer bajo esa faceta de timidez era un terca sin remedio y solo basto su dulce mirada y un beso de sus labios para sobornarlo… lo volvía loco, sin dificultad lo había convencido y luego de unos minutos se encontraban camino al hospital… maldita bruja dulcemente deseable... eso era ella, bien, la cuestión en ese momento era que Bella estaba confundida y el no podía decirle lo que había pasado en esos últimos años entre Alice y el ya que Rosalie se lo había advertido.

La castaña les miro buscando alguna razón justificable para que estuvieran juntos, se veían tan bien así… los dos… sonrió tras un pensamiento, seria que por fin Jasper se habría dado cuenta del amor de Alice, tal vez e incluso estuvieran casados… casados… la palabra resonó en su cabeza y un dolor intenso y punzante la hizo fruncir el ceño con fuerza mientras un gemido de dolor salía de sus labios, llevo ambas manos a su cabeza sosteniéndola con estas y otro gemido salió de sus labios… dolía mucho.

*Flashback*

En un enorme y exquisitamente decorado salón se encontraban varios jóvenes adultos sentados frente a una chimenea, con una copa de vino, algunos reían.

-Bien… bien… bien a lo que venimos, dejen de darle vuelta al asunto y digan de una vez a que se debe esta celebración… vamos desastre.- dijo una rubia mirando fijamente a su amiga, la castaña simplemente negó con la cabeza.

-Yo no sé… es Jasper al que deberías preguntarle.- dijo señalando al aludido que en ese momento se atraganto con un trago de vino, empezó a toser fuertemente tratando de respirar hasta que Bella se acerco a él y le dio una fuerte palmada en la espalda.

-Gracias Bells.- dijo llevando una mano a su pecho tratando de recuperar la respiración.

-Si serás tonto.- dijo el cobrizo rodando los ojos.

-Eso ya lo sabemos todos… la cosa aquí es a que se debe esta celebración.- dijo una chica de dos moñitos.

-Bueno es que yo quería anunciarles algo.- dijo ofreciéndole la mano a Alice ante la mirada de todos, la chica se sonrojo violentamente y con la mano temblorosa la cogió levantándose del sofá en el que estaba.

-Siempre hemos estado juntos desde el colegio… y aunque soy mas allegado a unos mas que otros a todos los considero mis amigos… mi familia y tal vez no sea la gran cosa lo que les anunciare, pero, para mi es muy importante que lo sepan… Alice es mi novia formalmente.- los gritos emocionados de las chicas se oyeron, todas se levantaron de su asiento y se acercaron a Alice felicitándola, la chica en ese momento estaba roja.

-¿Y cómo conseguiste que su padre te aceptara?.- pregunto Jacob.

-No fue fácil… si no fuera por la ayuda de su hermano estoy seguro que hubiera mandado a sus gorilas a sacarme a patadas de la casa.- dijo rascándose a la nuca, todos rieron.

*End flashback*

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*Flashback*

Una castaña se encontraba terminado de retocar su sencillo maquillaje, se levanto de la silla frente al tocador y se acerco para verse frente al espejo a cuerpo entero, miro a través de este a la pelinegra sentada en la orilla de su cama mirando fijamente su mano con una sonrisa en el rostro.

-Alice … estas rara desde que llegaste.- dijo volteándose hacia ella, la pelinegra levanto la mirada y le sonrió.

-Jasper … me propuso matrimonio.- dijo mostrándole la mano derecha, exactamente en el dedo anular descansaba un hermoso anillo; abrió y cerró la boca tratando de digerir la noticia, Jasper le había comentado algo al respecto pero no le dijo cuando, sonrió y se acerco a ella.

-No lo puedo creer… me alegra mucho por los dos… me alegra mucho por ti.- dijo abrazándola.

-Estoy muy feliz.- la oyó decir con un hilo de voz.

*End flashback*

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*Flashback*

Frente a ella estaban Jasper y Alice agarrados de la mano, sentados en un hermoso sillón de dos.

-Bien… bueno… es-es… que quería-mos.- balbuceo la pelinegra nerviosa.

-Queríamos saber si ustedes quieren ser nuestros padrinos de bodas.- dijo el rubio con efusividad interrumpiendo a su prometida al no poder contener la emoción.

-En serio.- pregunto la castaña con una sonrisa, estaba contenta que entre tantas opciones los hayan escogido a ellos dos.

-Si… ¿qué les parece?- pregunto dulcemente la pelinegra.

-Claro… me encantaría… y tu… que dices.- dijo ladeando el rostro hacia un lado, aquella persona junto a ella… no tenia rostro.

*End flashback*

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*Flashback*

El aire mecía sus cabellos castaños suavemente, sonrió ante la agradable sensación y desvió su mirada hacia un lado observando embelesada el paisaje, luego de un momento devolvió la mirada al frente y miro a la pelinegra con una sonrisa, esta se la devolvió, se encontraban en un hermoso restaurante, en la terraza donde podían tener aquella hermosa vista además la comida en aquel lugar era exquisita, todo era perfecto, pero, aun no sabía a qué se debía aquella cena.

-Queremos proponerles algo.- dijo Jasper llamando su atención, dirigió su mirada a él, se le veía más ansioso de lo normal.

-¿El qué?- pregunto con curiosidad, el rubio miro a la persona frente a él y ella dirigió su mirada hacia el lado, donde estaba "el", le sonrió y devolvió la mirada al rubio.

-Es que queremos que sean los padrinos de David tal como nosotros lo somos de x-.-x-.-x-.-x

*End flashback*

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*Flashback*

Observo fijamente al pequeño que extendía sus pequeños y regordetes bracitos hacia ella, sonrió con ternura y lo agarro, le oyó balbucear mientras agarraba un mechón su cabello mirándolo fijamente, siempre le daba curiosidad su color y lo llevaba a su boca, rápidamente le agarro de la mano con suavidad deteniéndole en el acto.

-No David… ya te lo he dicho… eso es malo.- le dijo acusándole con el dedo, el bebe simplemente rió y busco algo con que distraerse.

-Ven… traje a x-.-x-.-x-.-x le encanta jugar contigo.- dijo caminando hacia la salida, a lo lejos pudo oír una hermosa risa de otro pequeño, una sonrisa se formo en sus labios y apresuro el paso.

*End flashback*

Los recuerdos se disolvieron en su mente, con lentitud mientras otros tantos pasaban con menos frecuencia… un día de picnic… un parque de diversión… un pequeño rubio jugando con otro hermoso niño que no tenia rostro… y algunos otros, estos cesaron y el dolor de cabeza disminuyo, su respiración estaba alterada, su ritmo cardiaco había aumentado y una delgada capa de sudor cubría su frente, ignoro aquello y quito las manos de su cabeza mientras normalizaba su respiración, levanto la mirada encontrándose con dos par de ojos que reflejaban preocupación.

-¿Estás bien Bella?- pregunto la pelinegra con nerviosismo.

-Si es solo que…

-Segura te ves pálida, será mejor que llamemos a un…

-No… no es necesario… solo estaba recordando.- interrumpió al rubio con una débil sonrisa en el rostro.

-Segura… pero… estas bien Bella insisto que es mejor que llamemos a…

-No… en serio… no hace falta.- dijo negando con la cabeza-. Ustedes están casados… ¿Cómo está David?- pregunto cambiando de tema, la pareja se miro fijamente y luego devolvió la mirada a ella.

-Lo recuerdas.- pregunto el rubio sorprendido.

-Si… lo demás es algo borroso… pero eso… eso si lo recuerdo.- dijo con una sonrisa le alegraba empezar a recordar, ese es un avance, se dijo seriamente, aun recordaba algunas clases en la facultad de medicina y sabia de aquello.

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-No lo entiendo ¿sí?... como es posible que Bella recuerde que Alice y yo estamos casados… a David… recuerda a David… pero, no recuerde nada de su vida con Edward ni a Tony.- dijo pasando una mano por sus cabellos, le había alegrado que Bella recordara aquellas cosas… en serio se sentía muy feliz por ello… pero, su feliz jamás seria completa viendo como sufría su mejor amigo, su hermano… o Tony, cada día era más difícil decirle excusas sobre porque su mama seguía en el hospital o sobre su estado, cuando despertaría, el ansiaba verla, siempre se lo decía y cuando Rosalie le aviso esa mañana que Bella había despertado quiso ir a buscar a Tony y decírselo… decirle que su mama estaba bien y que podía verla… pero, todo se fue al caño ante la mala noticia.

-Siéntate.- pidió la rubia señalándole la silla.

-Vamos Jazz… siéntate… te lo explicare.- le pidió tratando de persuadirlo, el obedeció a regañadientes.

-Lo que Bella tiene se llama amnesia disociativa.- explico.

-Si lo sé.- corto con impaciencia.

-También sabes que es un trastorno que…

-Si eso lo entiendo perfectamente… pero…

-Déjame terminar… esto sucede debido a un trauma psicológico… una parte de Bella se reprime a recordar ¿entiendes?... ella no quiere recordar.- dijo seriamente, el rubio bajo la mirada con tristeza, el comprendía todo muy bien… en serio lo hacía, pero, aquella situación lo desesperaba.

-Es solo que…

-Te entiendo Jazz… yo también me preocupo por ella... quisiera que estuviera en mis manos la forma de hacerla recordar, pero, no puedo por más que quiera… debemos confiar en que ella lo ara… además eso será inevitable… solo que tomara un tiempo… no se cuanto, pero, ella lo recordara todo… te lo aseguro.- dijo firmemente, el rubio asintió aislado… esperar… tiempo… paciencia… maldita sea.

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-Hola.- saludo entrando a la habitación, la castaña levanto la mirada y le sonrió levemente.

-Hola.- susurro.

-¿Cómo te sientes?- pregunto sentándose en la cama.

-Esa pregunta me la han hecho todo el día.- dijo soltando un suspiro al final.

-Me lo imagino.- dijo quedadamente, miro a Bella estudiándola con la mirada, se le veía triste.

-Rose … tu eres mi mejor amiga ¿cierto?- pregunto, tenía algo rondándole la cabeza desde que los primeros recuerdos acudieron a su mente, algo que la tenia inquieta, sentía que algo no estaba bien… algo faltaba… algo le faltaba… en sus recuerdos faltaban personas… personas importantes, cerró los ojos y acudió a unos de los muchos recuerdos, y luego de breves segundos los abrió, no tenían rostro, sus nombres se distorsionaban al salir de los labios de otro o simplemente no salían… desesperación… sentía un ardor intenso en su pecho al no poder recordarlos.

-Claro que si.- dijo la rubia rápidamente.

-Entonces ¿me responderías una pregunta?- pregunto mirándola, la rubia asintió, devolvió la mirada a la ventana observando el cielo con diversos tonos rojizos… el atardecer.

-¿Porque siento que he olvidado algo importante?- miro como lentamente el sol se ocultaba. -Rose … ¿Qué es lo que me pasa?- pregunto devolviendo la mirada a ella y la rubia no supo que responder, las lagrimas brotaban de los orbes chocolates sin permiso.

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*Avances del próximo capítulo*

-Yo… tú me ayudaste…

-¿De qué hablas?…

-Tú… golpeaste a Mike cuando trato de sobrepasarse conmigo en el baile de navidad… luego… dijiste, dijiste que iríamos a tu apartamento…

-¿Recuerdas algo más?...

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-Siento que alguien me necesita…

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-Papá yo quiero ver a Mamá…