Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a la gran Stephenie Meyer y Todo el Credito de la historia va para Red Roses ^^
Nota**Sorpresaaa! jijiji Bueno Le Traigo Un Capi Unos dias antes espero que lo disfruten xD Es un poco corto :D
*Capitulo 9*
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*Esperanza... rota*
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Llevó ambas manos a sus cabellos y hundió sus dedos en ellos halándolos hacia atrás. Levanto su mirada esmeralda del suelo y la centro en los orbes celestes de la mujer frente a el. Respiro hondamente y movió su cabeza de un lado a otro cerrando los ojos.
-Eso es lo mejor… no puede ir a vivir contigo Edward… y no puedo seguir posponiendo su salida del hospital… ya ha pasado una semana desde que despertó y esta en perfectas condiciones como para poder atravesar por si sola la puerta de salida.- explico la rubia con un ápice de preocupación en la voz. Sabia muy bien que la decisión era muy difícil para Edward. Lo que le pedía no era para nada sencillo, pero era explícitamente necesario sacar a Bella de ese lugar. Tal vez afuera del hospital, en un ambiente mas cálido y conocido para ella, los recuerdos empezarían a llegar a su cabeza. Todo debía ser lentamente y el primer paso seria llevarla a su apartamento, el mismo que habían compartido cuando ambas eran solteras y aun estaban en la universidad. Estaba totalmente segura que eso ayudaría mucho a su amiga.
El cobrizo simplemente asintió dándole una respuesta positiva. Decir que aquello era fácil seria mentir, Joder, incluso el asentimiento con la cabeza dolió figurativamente pero sabia que aquello era lo mejor para su mujer.
-Todo por su bienestar.- se dijo a si mismo.
-Edward … ella recuperara la memoria esto solo será temporal.- le dijo la ojiceleste con algo de optimismo tratando de levantar aunque sea un poco las esperanzas que lentamente iban decayendo. El cobrizo la observo por un momento y luego hizo un absurdo intento por sonreír, algo que realmente preocupo a la rubia.
-Rosalie … gracias por todo… y cuídala.- se limito a decir antes de levantarse de la silla frente al escritorio de la rubia y salir del consultorio. Camino profundamente metido en sus pensamientos. Las cosas cada día se complicaban mas. La situación empezaba a sofocarlo. Esos últimos días había evitado por todos los medios ir al hospital, aunque sinceramente fuera difícil, pero era plenamente consciente de que no podía estar cerca de Bella sin hacer algo que a lo largo solo la perjudicaría a ella. No se perdonaría eso… volver a dañarla nuevamente, era algo que no se perdonaría a si mismo. Esa mañana cuando Rosalie le llamo y le dijo que fuera al hospital urgentemente, lo primero que paso por su cabeza fue que Bella habría recuperado la memoria, pero de la alegría interior paso a una profunda preocupación al pensar que tal vez no era eso… que tal ves ella estuviera mal… muchas estupideces pasaron por su cabeza y no lo pensó dos veces para encaminarse al hospital.
Las noticias no eran buenas y cada día parecían empeorar. Bella saldría del hospital y se iría a vivir con Rosalie al apartamento que cuando eran jóvenes compartían. La rubia le había explicado algo que sinceramente no escucho. Su mente se estanco de un momento a otro. Bella se iría del hospital. Ese simple hecho le hacia sentir que la estaba perdiendo. No sabia el porque de la sensación, pero lo sentía y no le gustaba en lo absoluto. Paro de repente y se apoyo de espalda en una pared. Masajeo con sus dedos su frente tratando de pensar en algo que calmara la sensación asfixiante en su pecho. Respiro profundamente.
-Edward.- oyó, su cuerpo se estremeció al oír su voz y lentamente levanto la mirada. Ella se encontraba frente a el, a un escaso metro de distancia. La observo fijamente y tuvo unas inmensas ganas de maldecir su suerte, últimamente carecía de ella… a montón. Aparto su mirada de la castaña. Se veía muy hermosa con ese sencillo vestido blanco. Algo corto para su gusto y que hacia resaltar su figura mas de lo que el podía soportar.
-Edward … ¿Cómo estas?.- pregunto ella acercándose. La observo centrando su mirada en sus ojos, evitando por todos los medios desviarla a otra parte, especialmente a sus labios resplandecientes con un ligero brillo.
-Bien… ¿y tu?.- contesto seriamente irguiéndose en su sitio.
-Perfecto… Rose por fin me dará de alta.- dijo ella con una sonrisa. La miro y algo dentro de el se contrajo. Hacia mucho no la observaba sonreír. Mucho tiempo y hasta ese momento se daba cuenta de cuanto le gustaba que lo hiciera.
-Me alegro por ti.- dijo luego de un momento. La sonrisa en el rostro de ella se borro y un sonrojo pinto suavemente sus mejillas. Aparto la mirada rápidamente. Aquello era mas de lo que sinceramente podía soportar. Verla alegre. Sonriendo. Tan bella. Maldita sea. La necesita a horrores. La necesitaba demasiado y debía irse ya antes de cometer una verdadera idiotez.
-Edward … yo… ahh.-dijo la castaña de un momento a otro llevando una mano a su cabeza, emitió otro quejido mas alto y se tambaleo. El cobrizo la agarro de la cintura rápidamente.
*Flashback*
-Maldito desgraciado como se atrevió a tratar de tocarte.- pregunto para si mismo totalmente furioso. Apretó fuertemente el volante entre sus manos mientras respiraba de manera agitada debido a la rabia contenida.
-Lo siento.- sollozo la castaña a su lado acurrucándose aun mas mientras su cuerpo temblaba y su rostro se bañaba de lagrimas.
-Sabes que hubiera pasado si yo no hubiera llegado… tienes idea de que hubiera sucedido si yo no lo hubiera detenido.- le dijo fuertemente colérico.
-Seguramente te habría sacado a la fuerza y te habría… maldito desearía volver y terminar de partirle la cara.- gruño con furia y odio apretando los dientes.
-Perdóname Edward.- susurro ella abrazando a si misma.
-Te dije que no aceptara su invitación… te lo advertí.- le regaño toscamente en un tono duro.
-Yo… yo lo sien-to.- se disculpo nuevamente. Todo se sumió en silencio, solamente cortado por los sollozos que profesaba la castaña. Luego de un momento estos se detuvieron. Se atrevió a levantar la mirada y observo por la ventana a su lado.
-¿Adonde vamos?- susurro observando el camino que definitivamente no llevaba a su hogar.
-A mi casa… no encontré a Rose por ningún lado y no te quedaras sola en el apartamento que comparten.- corto duramente.
*End flashback*
-¿Que te pasa?.- pregunto el cobrizo con preocupación apegándola aun mas a su cuerpo al verla tambalearse nuevamente.
-Yo… tú me ayudaste.- susurro sorprendida por el reciente recuerdo. Lo observo fijamente y el la miro extrañado.
-¿De qué hablas?.- pregunto con el ceño levemente fruncido.
-Tú… golpeaste a Mike cuando trato de sobrepasarse conmigo en el baile de navidad… luego… dijiste, dijiste que iríamos a tu apartamento.- dijo llevándose un mano a la cabeza ya que un pequeño dolorcito aun persistía.
-¿Recuerdas algo más?.- pregunto rápidamente.
-No… luego todo es borroso.- dijo cerrando los ojos. El cobrizo la observo fijamente. Ella le devolvió la mirada. No pudo evitar fijar sus ojos en los labios de ella. Sintió através de las ropas como el delicado cuerpo de ella le transmitía ese calor que tanto había extrañado y tuvo unas inmensas ganas de llevársela de ahí y hacerle el amor con desespero. Trago con dificultad, y lentamente la soltó de su posesivo agarre.
-Será mejor que me vaya.- dijo dando un paso hacia atrás terminado de soltarla.
-No.- dijo ella acercándose nuevamente a el. Apoyo sus pequeñas manos en el amplio y duro pecho de el y fijo su mirada en ese lugar. Un escalofrío la recorrió erizándole la piel y con su mano derecha empezó a acariciarle solamente moviendo de un lado a otro su palma sobre su tórax. El cobrizo cerro los ojos un momento disfrutando de la sensación. La castaña siguió con la mirada clavada en ese lugar, era tan fuerte y extrañamente conocido que le provocaba acariciarlo. Sentía ganas de sentir su piel. Muchas ganas de sentirla. De un momento a otro se detuvo. Cerro los ojos y jadeo. El aire escapo de sus pulmones y entre sus manos apretó suavemente la camisa de Edward. Tenia una sensación extraña en el pecho. Apoyo su frente en el pecho de el y mordió su labio inferior, luego de un momento levanto la mirada sonrojada y le miro fijamente. Con el dedo índice le acaricio el labio inferior y el cobrizo paso una mano por su estrecha cintura apegándola a su cuerpo. El calor los embargo. Le acaricio la cintura y hundió los dedos de su mano libre en el largo y sedoso cabello de ella, corrió este y escondió su rostro en el cuello de Bella. La castaña jadeo. Edward aspiro su aroma. Le dio un beso en su piel y con dificultad finalmente te separo. Dio un paso hacia atrás. Bella inmediatamente se le acerco. El cobrizo sonrío y ella sonrojada bajo la mirada, y retrocedió.
-Me debo ir.- dijo roncamente haciendo que un estremecimiento le recorriera.
-Yo… ehh… yo ¿Te volveré a ver?-pregunto tímidamente y Edward simplemente asintió, y se dio la vuelta, sino no lo hacia estaba seguro que la haría suya ahí mismo sin importarle que estuviera en un hospital, en un pasillo y que ella no le recordara. Bella sonrío al verle caminar. Se veía tan lindo. Se sonrojo nuevamente, ¿Por qué se habia comportado de esa forma tan desvergonzada? Llevo una mano a su pecho sintiendo bajo su palma el acelerado latido de su corazón.
-Bella te busque en la habitación y no estabas… ¿Qué haces aquí?.- oyó a su amiga rubia a su espalda llevo rápidamente sus manos a sus mejillas tapándolas. Sintió como estas estaban calientes y no pudo evitar avergonzare aun mas.
-Vine a distraerme y pase saludando a un chico, creo que era paciente mío.- se justifico omitiendo intencionalmente el reciente encuentro con Edward. No quería que Rosalie lo supiera. Aspiro profundamente y expiro de la misma manera, luego se dio media vuelta y observo a su amiga.
-Ven, ya termino mi turno, es mejor que nos vayamos de aquí.- dijo la rubia agarrandole la mano. Se dejo llevar prácticamente arrastras por Rosalie y antes de doblar en un pasillo no pudo parar el impulso de ver a sus espaldas esperando encontrarlo a el… a Edward… esa necesidad de querer tenerlo siempre cerca empezaba a ser demencial y fatigante… le necesitaba mas de lo que alguna vez imagino.
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Se sentó con pesadez en la cama y observo su alrededor cuidadosamente. No era como lo recordaba… bueno ya no tanto. Las paredes antes eran de un color salmón y ahora estaban pintadas de un suave amarillo. La decoración era diferente también, mas elegante. Tampoco recordaba esa lámpara de cristal que estaba colgada en el techo de la sala, hacia ver el lugar dotado de gracia y sencillez. Dirigió su mirada hacia su amiga y la observo acomodar algunas de sus cosas… las mas indispensables en un bonito tocador de madera. Suspiro bajando la mirada. Paso una mano por su rostro e inspiro con fuerza. Se inclino hacia enfrente centrando su mirada chocolate en el suelo de madera. Hizo una mueca con labios mientras llevaba una mano a su pecho. Frunció el ceño y empezó a acariciar con su palma ese lugar tratando de parar esa molesta sensación. No le gustaba en lo absoluto, le hacia sentirse mal y culpable. Triste y sola. Tenia ganas de llorar. Tenia la necesidad de tener a alguien a su lado y no sabia a quien. Algo estaba mal.
-Rose.- llamo a su amiga, cuando supo que tenia su atención levanto su mirada y la fijo en la celeste. -Ya se que es malo recordar, pero… por alguna razón siento que alguien me necesita… es como si yo debería estar con alguien… alguien que me necesita….- dijo con desesperación sintiendo un horrible nudo en el pecho. Cruzo los brazos y frunció mas el entrecejo. Se encogió de hombros ¿Qué era ese desespero que sentía?
-Necesito… necesito saber.- pauso y cerro fuertemente los ojos. Aspiro para luego centrar su mirada en su amiga-. Algo falta… alguien me necesita… si tu sabes algo… algo importante por favor, ahh, yo no se que es esto, por favor Rose… por favor ayúdame… ayúdame a recordar.- emitió mientras un par de lagrimas salían de sus ojos.
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-Papá… Papi.- dijo el pequeño cobrizo corriendo hacia el. Edward se inclino hacia enfrente y cuando su hijo paro frente a el, le agarro entre brazos y le cargo. Quito los mechones rebeldes que caían sobre la carita redonda del infante y observo la sonrisa en el rostro de su hijo.
-Hola.- dijo con una pequeña sonrisa. Dio media vuelta y se encamino a su auto.
-Luego de almorzar iremos a la barbería para que te corten el cabello… esta largo.- dijo agarrando un mechón.
-Sip… esta muy largo… Mamá siempre me lleva a… yo.- callo bajando la mirada. Edward suspiro. Cuando llego a su vehículo le sentó en el techo de este.
-¿Qué pasa?- pregunto sabiendo muy bien la respuesta.
-Papá … yo quiero ver a Mamá… ¿puedo verla?- pregunto el pequeño levantando la mirada. Paso una mano por su cabeza y chasqueo la lengua… oh si… la situación empeoraba.
-Tony … no podemos verla.- dijo seriamente plantándose frente a su hijo.
-¿Porque?.- pregunto inocentemente. Edward suspiro. No le gustaba mentirle a su hijo… nunca le agrado y últimamente lo que salía de su boca no eran mas que mentiras.
-Solo… ella aun esta dormida y el doctor dijo que si queríamos que se recuperara… no podíamos verla.- mintió desviando la mirada de los ojos esmeraldas del pequeño. Aquello le hacia sentirse aun mas mal.
-Pero… ella despertara y me vendrá a ver ¿verdad?.- pregunto el niño rápidamente, en un tono ansioso y esperanzado que le produjo una opresión en el pecho.
-Si.- susurro agarrandolo en brazos. Dio media vuelta al auto y lo metió en el asiento trasero. Cerro la puerta después de acomodarle el cinturón de seguridad, se irguió en su totalidad y paso una mano por su rostro.
-Eso espero.- susurro para si mismo con tristeza.
Adelando del Siguiente Capitulo.
-Bien… pierda cuidado… yo cuidare muy bien de Anthony.- dijo.
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-Papá… ¿ya te vas?-
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-No… no Rose ¿Dónde me escondo?-
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-Sorpresa.- gritaron todos saliendo de sus escondites.
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-¿Qué te pasa a ti? ¿Te sientes mal?...
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-Yo… Ehh… pues… me alegra verte.- susurro con una sonrisa.
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-¿Qué?... ¿Por qué me pides perdón?- pregunto ella...
