Capitulo 2
John estaba seguro de que su corazón se había roto, destrozado en mil pedazos por el segundo disparo.
A el no le importo cuando su cuerpo protesto dolorosamente el ser maltratado mientras era sacado de la sala. Su mente se había quedado atrás, llorando sobre la fría cáscara de la única persona que había logrado abrirse camino por sus defensas en mucho tiempo.
Ni siquiera le preocupaba su inminente muerte.
Su alma había dejado escapar su agarre a la realidad, su conexión mucho mas fuerte que cualquier influencia terrestre.
Pronto, todo terminaría. De alguna forma u otra…
Él sabia sin ninguna duda que Kolya utilizaría las bombas nucleares que había entrado de contrabando, destruyendo la ciudad que no pudo conquistar. Quizás parcialmente también para borrar cualquier rastro que quedara de Rodney McKay, el único que se había plantado enfrente de su gran plan. Rodney, que había logrado crear un irreversible bloqueo que eficientemente había contendido a los Genii a los segmentos de Atlantis que contenían la stargate y la bahía de los saltadores.
A John ya no le importaban las razones.
Pero de alguna forma, en alguna parte, había una chispa que se rehusaba a desaparecer. Levemente distraído, trato de apuntar de donde provenía ese molesto sentimiento. Molesto… McKay... una chispa del insensato desafío de McKay se estaba encendiendo como una hoguera.
El pudo escuchar las palabras de su amigo como si estuviera diciéndolas en voz alta.
"¡Oh, vamos, Sheppard! ¡Supéralo, llorón! ¡Utiliza esa única neurona que tienes y dales un infierno a esos idiotas! Haz tu cosa de Rambo. ¡Grita, patea, mata, elimina! y, no haría daño –oh, no se- ¿si activaras alguna cosa con ese arrogante gen superior que tienes? Por decir, ¿la mitad de Atlantis? ¡Quizás la mitad que no sabe que le lanzaran una bomba nuclear a sus cabezas!"
John sonrío, invisible tras la mordaza.
Oh, no, el no caería sin pelear. Y de seguro Atlantis no caería. No después de todo lo que Rodney había hecho para mantenerla a salvo.
No, el pelearía hasta el final. Haría orgulloso a Rodney…
Elizabeth estaba perdida por la tristeza, apenas prestando atención a sus alrededores, hasta que de repente, las luces del pasillo comenzaron a parpadear ominosamente. Por casualidad, ella logro divisar un brillo demente en los ojos de John.
La preocupación momentáneamente alejo la pena.
Que tipo de loco plan estaba concibiendo en su mente, ella no tenía ni la más minima idea. Pero era seguro apostar que probablemente incluiría abandonar cualquier tipo de autopreservación que le quedara.
Para ella, la situación parecía completamente desesperada.
En el momento que el agujero de gusano apareció, una sensación de frío espantoso se había asentado en su estomago. Recibir la señal de Carson cuatro horas antes de lo previsto y su urgente llamada pidiendo apoyo medico solo intensifico el sentimiento. El malestar no identificable se había transformado en completo horror después que el sangriento grupo de pobladores que Carson y el equipo del mayor Lorne traían acarreando se convirtió en una perfecta fuerza de ataque Genii. Con el elemento de sorpresa de su lado, habían tomado la sala del stargate casi sin resistencia.
Al menos cinco personas habían dado sus vidas en vano. Y el doble yacía herida ahora esparcida por la sala, entre las victimas de un verdadero pueblo asaltado.
Ella debió alertar a la ciudad. Ella debió avisar de la invasión por el sistema de comunicaciones, o por lo menos avisarles a Bates o Zelenka. Pero en realidad, ella había estado demasiado choqueada y antes de que alguien se diera cuanta de lo sucedido, el corazón de Atlantis estaba comprometido.
Los Genii habían sido completamente cuidadosos, interrumpiendo todas las frecuencias de radio, manteniendo su presencia un secreto en forma efectiva.
Pero no habían contado con el contraataque más rápido que un rayo, que tenia Atlantis.
Rodney había logrado iniciar un bloqueo que ni siquiera Elizabeth sabía que era posible con solo uno toques del teclado de una laptop cercana.
Decir que Kolya había estado más que molesto seria completamente innecesario.
Su dura represalia brevemente la había dejado sin esperanzas.
Pero ahora, mientras miraba a los ojos de John Sheppard, vio la misma determinación que había iluminado los ojos de Rodney. Y de repente se sintió avergonzada por no creer.
Carson se estaba golpeando a si mismo.
¡Todo era su maldita culpa! Rodney estaba muerto porque él, Carson, ¡había sido un maldito idiota! ¿Porque no se había dado cuenta de que la mayoría de la gente 'lastimada' solo estaba fingiendo? El jamás debió permitir que su 'sanador' lo dirigiera donde los mas heridos…
Santo cielo, ¡él era un maldito medico! Y no lo había hecho mejor que un medico vudú…
Se detuvo a mitad de su reto mental. Esas eran las palabras de Rodney. Él se había acostumbrado tanto a las constantes críticas despectivas del científico que se habían convertido en parte de su vocabulario mental.
Espontáneamente, se recordó de las palabras anteriores de Rodney, cuando fue culpado por Kolya.
"¡Elimine el bloqueo, doctor McKay! ¡Se que usted lo inicio!"
"¡No puedo anular el bloqueo! Ese es el punto de un bloqueo, ¿no es así? ¡Asegurarse que la gente que esta adentro no pueda salir! ¡La única manera de anularlo es por alguien que este afuera del campo de contención!"
"Bien…, ya que usted nos metió en este embrollo, usted tendrá el honor de elegir la solución.
O mato a sus amigos. Sin líderes, Atlantis no tendrá oportunidad en el futuro, y espero simplemente que acepten mis demandas. Así tendré la ciudad intacta, de preferencia.
O destruyo la ciudad. Tengo unas armas nucleares a mi disposición, gracias a sus útiles comentarios, doctor. En ese caso, me los llevare a usted y a sus amigos conmigo a mi planeta, y exprimiré cada poco de información de usted que pueda. Después de eso, si es cooperativo, quizás lo dejare vivir para que vea como el mundo Genii adquiere el poder absoluto…"
"Realmente ya perdió la cabeza, ¿no es así? Ya se ve como el Rey de Atlantis, o –que Dios no lo permita-, ¿Quizás de toda la galaxia Pegaso? Quizás quiera pedirle a Carson algunas pastillas vudú contra la alucinaciones y las depresiones maniáticas…"
"No estoy bromeando, McKay. Sus amigos o la ciudad: la elección es suya…"
Carson adivino que pese a todas sus bravatas, Rodney se había sentido culpable también por sus acciones. Pero no se había detenido a mirar atrás, no se había perdido en lo que 'pudo ser'. Rodney había aceptado que la decisión que había tomado en un segundo vendría a morderlo en el trasero después, y él había mordido de vuelta con tanto fervor o mas, rehusándose a mostrar la otra mejilla.
Su propia desafortunada elección de palabras en el tema lo hizo dar una leve sonrisa tras la mordaza. Entonces, sus ojos divisaron un destello de color azul en su campo de visión periférico y la leve sonrisa se convirtió en una sonrisa que le cubrió el rostro.
Kolya nunca supo lo que lo golpeo. Un momento estaba marchando hacia la bahía de los saltadores, pensando en robar la mayor cantidad de naves espaciales de Atlantis antes de hacer volar el planeta en mil pedazos, y al momento siguiente yacía en su estomago, observando mareado un par de botas enfrente de su nariz.
"¿Vas a alguna parte?"
La voz era molesta, fácilmente colándose entre las varias capas de algodón en las que parecía estar envuelto su cerebro.
Su primer pensamiento fue que estaba soñando o muerto. Entonces este imposible hecho calificaría o como la peor pesadilla o estar en los abismos mas profundos del infierno.
"¿Acaso no te dije que el bloqueo no permitiría que te fueras?" el tono emanaba superioridad, la marca de arrogancia que Kolya solo podía asociar con una persona.
Pero eso era imposible…
"Veo que todavía estas aturdido. Aunque no estoy seguro si es por los efectos del aturdidor o de mi abrumadora brillantez…"
Una tos áspera rompió el sarcástico comentario.
Otra voz familiar comenzó a hablar, casi bullendo con alegría pero aun sonando preocupada al mismo tiempo. "¿Estas seguro de que estas bien? En realidad deberíamos ir a la enfermería…"
Losa ojos de Kolya finalmente obedecieron sus ordenes y los movió.
Se encontró con una sonrisa muy satisfecha grabada en un expresivo rostro.
"Esta vez, me temo que no puedes escoger…"
La ultima cosa que vio Kolya antes de que otro estallido del aturdidor lo envolviera, fueron dos claros ojos azules brillando con alegría, el fuego del desafío ardiendo brillantemente en ellos.
Rodney McKay miro hacia abajo burlonamente al patético y disturbado hombre a sus pies, antes de encontrar la mirada examinadora de John Sheppard. Preguntando sin palabras lo mismo que estaba en los labios y mentes de Carson y Elizabeth: ¿Como?
Poniendo el dolor y la fatiga a un lado por un momento mas, él magnánimamente decidió satisfacer su curiosidad antes de desmayarse… em, perder el conocimiento.
"Ilusiones, coronel. Humo y espejos." Explico Rodney, luciendo extremadamente complacido consigo mismo. "El bloqueo no era exactamente irreversible, y si Kolya o alguno de sus hombres hubiera pasado mas tiempo revisándolo probablemente podrían haberlo anulado. Le di a Kolya lo que esperaba. Una aterrorizada y asustada victima, suficientemente brillante para crear un bloqueo infalible y patéticamente débil, incapaz de mentir frente a la amenaza de tortura. Así que después que salieron de la sala, restaure las comunicaciones de radio y le pedí ayuda a Bates, anule mi propio bloqueo, me reuní con los refuerzos y tuve un poco de diversión con un aturdidor…"
Sheppard parecía adecuadamente impresionado.
"Por si acaso…" continuo Rodney, "el parpadeo de las luces inducido por tu gen nos sirvió mucho de ayuda para escondernos de los Genii hasta estar mas cerca y poder apuntar con mas cuidado. De otra forma, todos habrían terminado en la enfermería por lo menos un día…"
Sheppard aun parecía que estaba viendo un fantasma. "Pero,… te… dispararon… en el corazón…"
"Ah, si, acerca de eso." Rodney dijo de forma aparentemente descuidada "Tuve el presentimiento de que Kolya podía estar mas desequilibrado mentalmente que la ultima vez que nos encontramos." Sheppard se estremeció, recordando claramente el comportamiento maniático del comandante Genii en sus encuentros previos.
Rodney continuo, a propósito no insistiendo en la memoria, pero no pudo evitar estremecerse. "Era una suposición razonable que su rencor contra mi podría convertirse en algo… em… relacionado con balas… así que tome prestado algo de un marino caído mientras nos agachamos para cubrirnos…"
Rodney se bajo el cierre de su chaqueta y le dio a Sheppard una sonrisa torcida. Los ojos de su amigo se abrieron cómicamente, luego suspiro profundamente y se permitió caer en los brazos de John, hacia la oscuridad que lo llamaba.
