Hola a todos de nuevo.
Primero y principal esta historia está basada en la magnífica novela de J.K. Rowling y todos los personajes (menos los que no conocen) son propiedad de ella. Quiero aclarar que todas las escenas en las que aparece Harry son sacadas del libro y que este fic se basa en otra versión del séptimo libro de HP. En fin si no lo leyeron y no quieren Spoilers NO LEAN ESTE FIC. Pero si no son bienvenidos a leerlo y a dejar reviews con cualquier comentario/critica o lo que se les venga en gana (se aceptan puteadas al igual que halagos, es todo bien recibido).
¡Gracias por los reviews ya recibidos, me hacen tener más ganas de escribir!!
Ahora si no los molesto mas y los dejo con el segundo cap. de este fic.
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Al salir del hospital, decidieron ir a tomar algo a un bar que quedaba camino a la casa; ya que no había pasado más de una hora y media desde que habían salido de la casa. Luego de pedirle a la moza dos tés y un tostado para Ginny, Hermione fue la primera en hablar.
-¿Qué vas a hacer ahora que el embarazo no solo está confirmado, sino que también tienes una foto de tu futuro hijo?-preguntó Herms.
Capitulo 2: Guerrero caído
-No lo sé, Herms. Pero de lo que estoy segura es de que no le contaré nada a Harry.- afirmó suspirando perezosamente mientras miraba melancólica por la ventana.
-¡No puedes ocultarle esto, Ginny, no a Harry!- respondió su amiga, preocupada, intentando mirarla a los ojos, aunque Ginny no despegaba la mirada de la ventana.
-No tengo otra opción y lo sabes. –Su amiga la miró con reproche cuando dijo esto, pero continuo sin hacer mucho caso y la miró a los ojos- Herms, sabes porque me dejo Harry. ¿Y si tiene razón? ¿Y si Él se entera de que estoy esperando un hijo de Harry Potter, que voy a tener al hijo de su peor enemigo?
En el momento en que dijo esas palabras se le vino a la mente una sola cosa; la charla que había tenido con Harry, la charla que tenía grabada en lo más profundo de su dolor y su alma:
-…No podemos seguir saliendo junto. Tenemos que dejar de vernos- le dijo y ella le sonrió a medias.
-Es por una razón noble y absurda ¿verdad?-replicó ella.
-Estas semanas contigo han sido… como un sueño -prosiguió Harry- Pero no puedo… no podemos…
''Ahora tengo cosas que hacer y debo hacerlas solo.- la pelirroja lo miro a los ojos intentando ocultar la tristeza que le producían esas palabras- Voldemort utiliza a los seres queridos de sus enemigos. A ti ya te utilizo una vez como cebo, y únicamente porque eras la hermana de mi mejor amigo. Imagínate el peligro que correrías si siguiéramos juntos. Él te encontrará, lo averiguará. Intentará llegar hasta mí a través de ti.
-¿Y si no me importara?- objetó haciendo el mayor esfuerzo por no gritarle y decirle que iría hasta el infierno si de eso dependiera estar con él.
-A mí sí me importa- repuso Harry- ¿Cómo crees que me sentiría si este fuera tu funeral…- la cara de Harry se oscureció por un momento- y si yo tuviera la culpa?- Ginny no pudo mirarlo y desvió la mirada.
Sacudió la cabeza para olvidar ese recuerdo y continuó -¡Ya de por sí, es peligroso que lo sepas tú! ¡Por Merlín, incluso que yo lo sepa! No puedo hacerlo, no puedo hacerle esto.- Le explicó mientras se tocaba el vientre. Hermione la miraba con tristeza y desaprobación.- Mira, te lo diré de la siguiente manera. Cualquiera que se entere de que estoy embarazada, sabrá que es de Harry. Sobre todo en el colegio; TODOS… sabían que estábamos saliendo, Malfoy y sus amigos mortífagos incluidos. Él se enterará, y no quiero ni pensar en lo que puede llegar a pasar si Él tiene siquiera la más mínima sospecha sobre mi embarazo. Y no precisamente por lo que pueda pasarme a mí. Sacando eso, si Harry llegará a enterarse del embarazo no sé qué podría hacer; no quiero que se angustie por algo por lo que no puede cambiar ni hacer nada. Bastante tiene ya con la famosa misión esa que les encomendó Dumbledore antes de morir.
- Entiendo tu punto Gin, pero aun así no lo apruebo. –Apuntó ella- ¿No dices que lo que más temes es que la escuela se den cuenta? ¿Qué harás cuando no te entre el uniforme porque te creció la panza?
- Bueno… Hay un hechizo muy fácil que no daña al bebé y que hace que no se note la panza.- dilucidó la menor de los Weasley.- Y en navidad se lo contaré a la familia, supongo que no me dejarán volver después de eso.
-¿Entonces solo nosotras lo sabremos?- quiso saber Hermione totalmente pasmada por lo que acababa de escuchar.
-Algo así, a Bill le prometí que se lo diría… y supongo que Nev y Luna lo sabrán también, por cualquier cosa que pase. Pero sacándolos a ellos, sí, solo nosotras lo sabremos.
Hermione estaba asombrada y espantada tanto porque Ginny había pensado en todo, como en que le parecía que su idea era totalmente descabellada. Pasaron un rato más en el bar aprovechando el tiempo que tenían, charlando de cosas sin importancia para olvidarse de los problemas y luego dieron un rápido paseo por el pueblo, para que Hermione que nunca había ido allí, pudiera conocerlo un poco; y como a Ginny le encantaba pasear por esas calles se lo podría mostrar sin perderse.
-¡Mamá! ¡Ya llegamos!- saludó al entrar en el living. Desde la cocina se escuchó a la madre saludando y dirigiéndose hacia donde estaban las dos amigas.
-¿Como les fue? ¿Tuvieron suerte en la florería?-preguntó su madre.
-Sí, sí. No hubo problema- contestó Hermione.
-¿Te hizo bien el paseo, hija?-pregunto la Sra. Weasley maternalmente.
-Si, ma me hizo muy bien, se me acomodaron bastante las ideas...
La casa estaba muy convulsionada por la llegada de Harry esa misma noche; Sin embargo Ginny ya no estaba nerviosa, sino más bien muy, pero muy ansiosa. Quería verlo de nuevo aunque no podía decirle nada de lo que quería; aunque no pudiera estar con él, o besarlo, o abrazarlo siquiera. Pero a pesar de ello, comenzaba a sentirse feliz de estar embarazada, después de todo, siempre había querido tener un hijo, y este además de ser su hijo también lo era del hombre más maravilloso de la Tierra, del amor de su vida; estaba feliz de tener en su vientre a su primogénito, su primer heredero. La familia entera notó enseguida su cambio de humor, y todos creyeron que se debía a la ''salida de chicas'' que había compartido con su mejor amiga.
En cuanto todos se fueron a buscar a Harry y tan solo quedaron la Sra. Weasley y ella, la tensión por la preocupación por sus seres queridos las absorbió por completo. Se quedaron esperándolos las dos juntas sentadas en la cocina sin siquiera cruzar palabras, esperando noticias. Cada rato miraban el reloj familiar esperando ver que las agujas mostraran a sus hermanos y a su padre en cualquier lugar menos en PELIGRO DE MUERTE, en seguida después de suspirar tristemente y casi automáticamente miraban sus relojes pulsera para saber la hora; se les estaba convirtiendo en rutina, y lo hacían cada 5 minutos. A Ginny tanto la ansiedad como la angustia que sentía y la que transmitía su madre la terminó venciendo y le abrió el apetito, haciendo que comiese todo lo que encontraba a su paso.
Pasaba el tiempo y nadie aparecía ni daba señales de vida. Ninguna de las dos podía controlar ni la angustia ni la ansiedad que sentían. Estaban tan alteradas que Ginny, mientras pensaba en abrir el quinto paquete de brujas fritas, decidió que sería mejor hacer té de tilo para las dos; y con manos temblorosas comenzó a prepararlo. En cuanto estaba a punto de poner la pava a calentar, madre e hija escucharon un fuerte ruido afuera y sin pensarlo dos veces, corrieron lo más rápido posible al patio de atrás. Mientras salían por la puerta vieron a Hagrid y a Harry tirados en el piso; y el corazón se les paró por un instante. Estaban bien, aunque les costó incorporarse, pero lo que más le importaba a Ginny era que Harry estaba sano y salvo.
-¿Harry? ¿Eres el auténtico Harry? ¿Qué les ha pasado? ¿Dónde están los otros?- grito la señora Weasley, ansiosa.
-¿Cómo que donde están? – pregunto Harry, jadeando. – ¿No ha vuelto nadie?
La respuesta se leía claramente en el rostro de las dos. Entonces Harry explico:
-Los mortífagos nos estaban esperando. Nos rodearon en cuanto levantamos vuelo: sabían que iba a ser esta noche. Pero ignoro que les ha ocurrido a los demás. Nos persiguieron cuatro mortífagos y nos costó mucho librarnos de ellos. Y después nos alcanzó Voldemort.
Ginny le veía una cara que suplicaba perdón a su madre por no haber traído a sus hijos de vuelta sanos y salvos, y quiso ponerse a llorar ahí mismo.
-Por suerte estas bien- dijo su madre y le dio un abrazo que Ginny supo al ver sus ojos, el no creía merecer. Por otra parte, deseaba haber sido ella quien lo hubiera abrazado en ese momento de tanta preocupación y angustia.
-¿Tienes un poco de coñac, Molly?- interrumpió Hagrid algo tembloroso- Es para fines medicinales…
La Sra. Weasley podría haber hecho aparecer el coñac mediante magia pero fue a la cocina, y Ginny supo que no aguantaría mucho más sin llorar. Entonces Harry la miro y ella se dio cuenta de que quería saber quién debería haber llegado antes que ellos, tan solo con la mirada; a lo que contestó.
-Ron y Tonks deberían haber sido los primeros en regresar, pero se les escapó el traslador, que llegó sin ellos- dijo señalando a una lata de aceite oxidada que yacía en el suelo- Y ese – añadió mostrando una vieja zapatilla de lona- era el traslador de mi padre y Fred, que deberían haber sido los siguientes. Hagrid y tú eran los siguientes, y… si se salvaron George y Lupin deberían llegar dentro de uno o dos minutos.
Quería abrazarlo y decirle que todo estaría bien; incluso estuvo a punto de hacerlo cuando sintió que la Sra. Weasley regresaba con la botella de coñac y se la dio a Hagrid. El guardabosque la destapó y bebió un largo sorbo. Mientras miraba a Hagrid su vista se dirigió hacia el cielo y su mirada se iluminó.
-Mira, mamá- grito Ginny, señalando a cierta distancia.
En la oscuridad había surgido una luz azulada que fue agrandándose y volviéndose más intensa, y entonces aparecieron Lupin y George girando sobre sí mismos hasta caer al suelo. La pelirroja cambio su actitud de alegre a asustada cuando vio que Lupin sujetaba a su hermano George, inconsciente con la cara cubierta de sangre.
Sintiendo unas terribles ganas de vomitar al ver a su hermano lleno de sangre intentó contenerse y corrió a ayudarlos. Entre Harry y Lupin lo llevaron a la sala y en cuanto lo dejaron, Ginny prendió la luz y lo que vio produjo que gritara. Al ver a su hermano se fijo en que le faltaba una oreja. Sus mareos empeoraron y salió hacia el baño a vomitar. Pero luego de hacerlo, volvió a ayudar a su madre intentando pensar en cualquier otra cosa y sin mirar a la ahora inexistente oreja de George. Cuando volvió ni Harry ni Lupin estaban en la sala. Sintió un pequeño murmullo desde el patio pero antes de poder reaccionar a sus sentidos, apareció Harry que parecía bastante preocupado por George.
-¿Cómo esta?
La Sra. Weasley volvió la cabeza y respondió:
-No puedo hacérsela crecer otra vez, porque se la han arrancado mediante magia negra. Pero habría podido ser mucho peor… Al menos está vivo.
-Si- coincidió casi en un susurro Harry- Por suerte.
-Me pareció oír a alguien más en el patio- dijo Ginny, reaccionando en ese momento al ruido que había sentido momentos atrás.
- Si, Hermione y Kingsley- confirmó Harry.
-Menos mal…- susurró serenada Ginny.
Ginny suspiró aliviada al saber que su amiga y Kingsley estaban a salvo. Se miraron por unos instantes y quiso gritarle que estaba embarazada, que tendría un hijo suyo; pero debía contenerse, además su madre estaba a unos centímetros de distancia, cuidando a George. De pronto escuchó un fuerte estruendo en la cocina.
-¡Te demostraré quien soy cuando haya visto a mi hijo, Kingsley! ¡Y ahora te aconsejo que te apartes!
Ginny se asustó al escuchar la furia con la que había hablado su padre, jamás lo había escuchado gritar de esa forma e irrumpir de esa manera en la sala; sudoroso y con los anteojos torcidos se acercó a su mujer y a su hijo e inmediatamente detrás apareció Fred, ambos estaban ilesos y pálidos.
-¡Arthur!- sollozó Molly, Ginny sabía que delante de su esposo, su madre se sentía más segura de mostrarse débil y preocupada.- ¡Por Fin!
-¿Cómo está?
El Sr. Weasley se arrodilló junto a su hijo; y Fred además de estar pálido, estaba mudo, mirando boquiabierto el rostro de su gemelo por encima del sofá, cómo si no pudiera creer lo que veían sus ojos. George se movió un poco despertando por la abrupta llegada de su padre y su gemelo.
-¿Cómo te sientes, Georgie?- susurró su madre, mientras este se tocaba la cabeza.
-Echo de menos mí lenteja- murmuro él. Todos se asustaron.
-¿Qué le pasa?- preguntó Fred con voz ronca, al parecer profundamente consternado por su gemelo.- ¿Tiene afectado el cerebro?
- Lenteja, oreja…-explicó George abriendo los ojos y mirando a su hermano.- ¿No entiendes?
Ginny contuvo la risa, mientras su madre seguía sollozando intensamente al lado de su hijo. A Fred le volvió el color mientras decía:
-¡Patético! ¡Patético! Con el amplio abanico de posibilidades que ofrece la palabra ''oreja'' ¿tú eliges ''lenteja''?
-Bueno- dijo dirigiéndose a su llorosa madre- Ahora podrás distinguirnos, mamá- Volvió la cabeza a Harry y añadió- Hola Harry. Porque eres Harry ¿no?
-Sí, soy yo- se acercó más al sofá.
-Bueno, al menos hemos logrado traerte sano y salvo- dijo George- ¿Cómo es que ni Ron, ni Bill han acudido a mi lecho convaleciente?
-Todavía no han vuelto, George-repuso Molly. George borró la sonrisa.
Harry le indico con la mirada que saliera con él y ella obedeció. Cuando pasaron la cocina, Ginny dijo en voz baja: -Ron y Tonks ya deberían haber regresado. Su trayecto no era muy largo; La casa de tía Muriel no está muy lejos de aquí.
Ginny sintió un frío recorrerle el cuerpo, decir en voz alta su miedo a Harry le hacía sentir mal por preocupárlo, pero debía sacar ese miedo de su alma, decírselo a alguien. Por otro lado vio que Harry tenía miedo aunque intentaba disimularlo. Bajaron los escalones de la puerta trasera, salieron al oscuro patio y lo tomó de la mano, intentando sacar todo lo malo de su alma con un simple contacto con él, y sintiendo que era lo único que importaba en ese momento; ellos dos y nadie ni nada más.
Kingsley iba de un lado a otro dando grandes zancadas y mirando al cielo cada vez que daba media vuelta. Hagrid, Hermione y Lupin estaban de pie, hombro con hombro, mirando también al cielo. Harry y Ginny se unieron a la silenciosa vigilancia ahogando sus más temibles pensamientos para con sus compañeros vigilantes.
Los minutos transcurrían con una lentitud inaguantable e insoportable. De repente, un leve susurro los sobresalto, pero solo era un árbol moviéndose al que Ginny maldijo por lo bajo. La hija menor de los Weasley creía que moriría si no tenía noticias de nadie pronto y eso la asustaba, y le preocupaba que pudiera pasar cualquier cosa a los que todavía no habían llegado. Entonces, justo encima de sus cabezas se materializo una escoba y descendió un rayo.
-¡Son ellos!- exclamó Hermione.
Tonks aterrizo con un prolongado derrape, salpicando tierra y piedritas en todas direcciones.
-¡Remus!- gritó ella en cuanto bajo de la escoba. Tambaleándose, fue a abrazar a su marido quien, pálido y serio era incapaz de articular siquiera una palabra. Ron sin embargo, avanzó hacia sus amigos.
-¡Estas sana y salva!- farfulló a la chica antes de que ella pudiera decir nada, era tan hermoso ver a su hermano demostrar cariño por su mejor amiga, pensó en ese momento. Hermione se abalanzó sobre él y lo abrazó con fuerza.
-Creí… Creí…
-Estoy bien- dijo Ron dándole unas palmaditas en la espalda- Estoy bien.
-Ron se ha comportado de una manera espectacular- explicó Tonks con entusiasmo y soltó a Lupin – Impresionante. Le ha lanzado un encantamiento aturdidor a un mortífago directo a la cabeza y ya saben que apuntar a un objeto en movimiento desde una escoba en vuelo…
-¿Eso hiciste?- se asombró Herms mirando a Ron, a quien todavía no soltaba y veía totalmente orgullosa.
-Siempre ese tono de sorpresa- refunfuñó Ron, soltándose- ¿Somos los últimos?
-No- respondió su hermana menor.- Todavía estamos esperando a Bill, Fleur, Ojoloco y Mundungus. Voy a decirle a mamá y a papá que estas bien, Ron- fue corriendo a la sala- ¡Mamá! ¡Papá!
-¿Qué pasa?- oyó la voz de su padre desde el living.
-¿Cómo sigue, George?- preguntó al entrar a la sala y ver a su hermano todavía en el sillón.
-Estoy mejor, pero mamá no me deja moverme- aseguró George.
-Bueno, pero es mejor que te quedes un rato más acostado ¿no? – señaló ella, se sentía su madre… pero a fin de cuentas pronto tendría que comportarse como tal, porque eso sería.
-¿Ves? Ginny opina igual que el resto de nosotros- dijo Arthur Weasley- pero en fin. ¿Qué venias a decirnos?
-Ah, sí. Ron y Tonks están sanos y salvos… Y por lo que dijo Tonks, Ron se comportó como todo un auror. – Contó su hija.- Están en el patio.
Los Weasley llegaron al patio corriendo seguidos por Ginny. Abrazaron a Ron y luego su dirigieron hacia Lupin y Tonks.
-Gracias por devolvernos a nuestros hijos- dijo la Sra. Weasley.
-No digas tonterías, Molly- replicó Tonks.
-¿Cómo se encuentra, George?
-¿Qué le pasó a George?
-Perdió… -comenzó Molly.
Pero unos repentinos gritos de júbilo ahogaron la respuesta de su madre, porque Bill y Fleur acababan de aparecer en el cielo. Tras descender a gran velocidad, se bajaron del thestral invisible a los ojos de Ginny y fueron donde estaba el grupo; Ambos estaban muy despeinados, pero lo más importante es que estaban ilesos.
-¡Bill! ¡Menos mal! ¡Benditos los ojos que te ven!
La Sra. Weasley corrió a su encuentro pero Bill solo la abrazó un momento y mirando a su padre, anuncio:
-Ojoloco ha muerto.
Nadie dijo nada, nadie se movió. Ginny sintió un gran hueco en su interior al escuchar esas palabras; como si alguien le hubiera clavado algo.
-Lo vimos con nuestros propios ojos- explicó Bill. Fleur asintió. La luz proveniente del interior iluminaba los surcos que las lágrimas le dejaban en las mejillas- ocurrió justo después de que salieron del circulo; Ojoloco y Dung estaban cerca de nosotros y también iban hacia el norte. Voldemort puede volar ¿saben? Y fue derecho hacia ellos. Oí gritar a Dung, que se dejo dominar por el pánico; Ojoloco intento detenerlo, pero desapareció. Entonces la maldición de Voldemort golpeo a Ojoloco en pleno rostro; cayó hacia atrás y… No pudimos hacer nada, nada. Nos perseguían una docena de mortífagos…- se le quebró la voz.
-Claro que no pudieron hacer nada- lo consoló Lupin.
Se quedaron todos allí, mirándose. Ginny no podía creer lo que acababan de escuchar, sabía que sería peligroso… pero una muerte… Luego de un rato entraron a la sala donde encontraron a Fred y George riendo.
-¿Qué ocurre?- pregunto Fred, escudriñando su rostro- ¿Qué paso? ¿Quién…?
-Se trata de… Ojoloco-aclaró su padre- Ha muerto.
Las sonrisas de los gemelos desaparecieron instantáneamente; parecía que nadie sabía qué hacer en esta situación. Tonks lloraba en silencio, bueno, después de todo era como su mentor; y Hagrid se enjuagaba las lágrimas con un pañuelo del tamaño de un mantel.
Bill saco una botella de whisky de fuego del aparador y unos vasos.
-Brindemos- propuso y con una sacudida de la varita hizo volar 12 vasos por la habitación. Tomo el suyo y lo levanto- ¡Por Ojoloco!
-¡Por Ojocolo! – repitieron las once personas al unisonó y Ginny fingió beber un poco.
Todos comenzaron a hablar sobre lo que había pasado, pero a ella no le importaba saber los detalles del ataque. Pero no pudo evitar escuchar cuando Harry dijo:
-…Si alguien ha cometido algún error y revelado algún detalle del plan, estoy convencida de que no fue su intención. No es culpa de nadie- aseguró con tono más fuerte del que acostumbraba emplear- Tenemos que confiar los unos en los otros. Yo confió en todos ustedes y creo que ninguno fuera capaz de venderme a Voldemort.
Se hizo otro silencio, en el cual Ginny estuvo a punto de correr a sus brazos y besarlo, solo por lo que acababa de decir.
-Bien dicho- soltó Fred por decir algo y Lupin miró a Harry casi con expresión de lastima.
-¿Cree que estoy loco?- le preguntó Harry y Ginny se sorprendió al oírlo.
-No, creo que eres igual a James. Que habría considerado que desconfiar de sus amigos era la peor deshonra- Ginny sonrió con aquel comentario, que tan bien lo describía- Tenemos trabajo. Puedo pedirle a Kingsley que…
-No- interrumpió Bill- Iré yo.
-¿A dónde? – preguntaron Tonks y Fleur a la vez.
-A buscar el cadáver de Ojoloco- contesto Lupin- Debemos recuperarlo.
Ginny se disculpo con todos, y se retiro a dormir. Se sentía muy cansada; y a pesar de eso le costó mucho dormirse. Ojoloco muerto, George sin una oreja, Harry en la casa, ella embarazada… Eran demasiadas emociones juntas para un solo día y necesitaba digerirlas de a poco. Habían pasado más de las tres de la madrugada cuando consiguió dormirse. Incluso su amiga se había dormido hacía rato y tardaba mucho en dormirse.
Como a las ocho de la mañana Molly fue a despertarlas, pero Hermione se las ingenio para que la dejara dormir un rato más. Sin embargo después de estar dos horas dando vuelta en la cama y con el estomago rugiendo, se vistió y fue a desayunar.
Habían pasado dos días, y seguían entrando y saliendo miembros de la orden por la casa ya que luego de la muerte de Dumbledore, esta se había convertido en la sede prácticamente oficial. Por este hecho se le hacía muy complicado poder cumplir la promesa que le había hecho a Bill; pero esa misma tarde le contaría a su hermano mayor toda la verdad. La primera vez que lo intento, no pudo por que lo vio muy acaramelado con su futura esposa; y si la hubieran interrumpido a ella con Harry seguramente lo hubiese matado.
A sí que espero a que terminase la cena esa noche; primero le pidió a Hermione que tardase en llegar a la habitación. En cuanto se levanto para ir a su alcoba pasó por al lado de Bill y le susurró: -Te espero en mi habitación, si quieres saber lo que me pasa. Y siguió su camino; pero antes noto como su madre la miraba y luego a su primogénito interrogatoriamente.
A los 20 minutos, ella estaba con el pijama y ya acostada en la cama cuando tocaron la puerta e hizo pasar a su hermano. Él se sentó al pie de su cama y la interrogó con la mirada.
-Bien, soy todo oídos- dijo en cuanto se sentó. Y ella tomo aire.
- Antes que nada, me tienes que prometer que nada de lo que se hable en esta habitación lo vas a reproducir a nadie y por nada del mundo. La única persona que lo sabe además de mi es Hermione; y tiene que seguir así hasta que te diga que se puede contar a alguien más.
-Ay, Princesa… ¿En qué problema te habrás metido para que me hagas prometer eso?
-¿Lo harás?- insistió su hermana muy seria.
-Lo haré, lo haré, si es tan importante para ti no lo diré a nadie. Prometo que ni se lo diré a Fleur, y debo aclarar que no le oculto nada a ella- aseguro él, sinceramente.
- Es complicado- dijo y suspirando completó- Estoy embarazada.
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Bueno espero que les haya gustado tanto este cap. como a mí… No vemos el cap. que viene
Lallie Horrocruxes
