Hola a todos de nuevo.
Como siempre primero y principal esta historia está basada en la magnífica novela de J.K. Rowling y todos los personajes (menos los que no conocen) son propiedad de ella. Quiero aclarar que todas las escenas en las que aparece Harry son sacadas del libro y que este fic se basa en otra versión del séptimo libro de HP. En fin si no lo leyeron y no quieren Spoilers NO LEAN ESTE FIC. Pero si no son bienvenidos a leerlo y a dejar reviews con cualquier comentario/critica o lo que se les venga en gana (se aceptan puteadas al igual que halagos, es todo bien recibido).
¡Gracias por los reviews ya recibidos, me hacen tener más ganas de escribir!!
Ahora si no los molesto mas y los dejo con el segundo cap. de este fic.
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-Lo haré, lo haré, si es tan importante para ti no lo diré a nadie. Prometo que ni se lo diré a Fleur, y debo aclarar que no le oculto nada a ella- aseguro él, sinceramente.
- Es complicado- dijo y suspirando completó- Estoy embarazada.
Capitulo 3: Bueno, Feliz Cumpleaños de todas formas, Harry.
Al ver la cara de espanto de su hermano intentó explicarlo todo.- Hace más de dos meses Harry y yo… Empezamos a salir, éramos novios y no amábamos- cuando se dio cuenta de que a Bill no le convencía la idea del tiempo pasado, añadió- bueno, nos amamos para ser más sincera. Poco tiempo antes de que Dumbledore muriera él y yo… Bueno, lo que paso es que Ron y Hermione estaban, a decir verdad, bastante fastidiosos los dos y queríamos estar solos, así que nos fuimos a la sala de los menesteres para estar más tranquilos… y bueno, luego de algunos besos, y caricias, y… Bueno…-no sabía cómo describir lo que había pasado a su hermano, así que simplemente dijo -Es estúpido explicarte lo que tuvo que pasar para que quedara embarazada ¿verdad? –Él asintió- En fin, en el sepulcro de Dumbledore, Harry me detalló la decisión que había tomado de viajar y cumplir con la famosa misión para la que Dumbledore lo estaba preparando… O sea que, el día del entierro de Dumbledore, Harry me dijo que teníamos que dejar de vernos, que si Voldemort se enteraba de lo nuestro… no quería saber de lo que era capaz de hacerme para llegar hasta él.
Bill seguía con la boca abierta sin poder entender del todo lo que su hermana menor le estaba contando. ¿Qué ella, su princesita, estaba embarazada? Eso sí que no tenia sentía ningún tipo de sentido. Pero si ni siquiera tenía 16 años. ¿Cuándo había dejado de jugar con las muñecas que no se había dado cuenta? Y de repente se acordó algo que le había dicho hacia unos días su madre.
-¿Por eso mamá dijo que estabas mal porque tu novio te había dejado?- quiso saber después de un rato. Lo que hizo reír a la hija Weasley.
-Cierto que le dije eso a mamá. Sí, bueno, después de todo es cierto, el cortó conmigo… aunque nunca aclaré porque lo había hecho con mamá.-le contestó a su hermano pensativamente, y continuo, volviéndose a poner seria- El punto es, Bill, que si Harry se entera de mi estado, no sé lo que es capaz de hacer… Y estoy segura que es capaz de hasta dejar de lado la famosa misión o algo por el estilo y los dos sabemos que es él, el que tiene que terminar con esto de una buena vez. Por eso… no tiene que saber nada de nada.
-Princesa, esto es una locura. El padre de la criatura debe saber que va a tener un hijo. No tienes el derecho de ocultárselo- la reprendió Bill.
-Y lo sabrá, jamás le negaría la paternidad, no a él… Pero lo sabrá cuando todo esto haya terminado. Va a ser lo mejor para todos- le aseguró Ginny – Bill, prometiste…
-No te preocupes que no soy yo quien deba decir nada, si tu ya decidiste ocultarlo- se adelanto su hermano- ¡Por las Barbas de Merlín! ¡Mi hermanita está embarazada!
-¿Puedo confesarte algo que no le dije ni a Hermione?
-Po supuesto, ¿Qué es?- quiso saber él de forma curiosa.
-Fue la primera vez que me dijo que me ama, luego de hacer el amor- confesó Ginny risueña mientras una lágrima se le resbalaba por la mejilla y a su mente llegaron recuerdos de esa maravillosa noche.
Ginny se encontraba acostada, desnuda, en una cama con sabanas de seda roja, y su cabeza descansaba sobre el pecho de su amado. Estaban en una habitación, decorada muy románticamente, por supuesto por arte de magia, que el colegio proveía a la habitación más mágica que tenía. Ambos amantes se sentían extasiados luego de haber hecho el amor por primera vez, y la vergüenza del primer momento ya solo quedaba en un pasado cercano, aunque muy lejano para sus mentes.
-Ginny- dijo el ojiverde, cuando ya había pasado mucho tiempo desde que habían hecho el amor- sabes que te amo, ¿verdad?
Ginny quedo pasmada con la declaración de su novio, y ahora amante- ¿Puedes repetirlo?- pidió sintiendo que su felicidad jamás podría ser mayor.
Harry se enderezó, y la sentó en la cama. La miró a los ojos y dijo: -Te amo, Ginny.
-Y yo te amo a ti, Harry- simplemente se dieron un tierno beso y se dejaron abrazar suavemente por el otro, los dos sentían que la felicidad extrañamente podría ser mayor a lo que ahora sentían el uno por el otro.
Ginny volvió al tiempo presente en cuanto Bill hablo.
-Estas perdidamente enamorada de él ¿cierto?-preguntó su hermano con dulzura y ella asintió enérgicamente mientras secaba la lágrima que se le había escapado.
-Sí, en cuerpo y alma. Como nunca podré amar a nadie.
Ambos se sobresaltaron al sentir que la puerta se abría de golpe y una voz femenina decía: -Buenas noches, chicos. Descansen.- Al darse cuenta de que se trataba de Hermione suspiraron aliviados.
-¡Lo siento!-dijo en cuanto vio a ambos hermanos sentados en la cama.- Calcule mal el tiempo, creí que ya habrían terminado de hablar.
- Ya lo sabe. Entra y cierra la puerta- pidió la pelirroja.
-¿Cómo lo tomaste?- preguntó su amiga a Bill.
-Cuando caiga, te contesto. Aunque estoy en total desacuerdo con no decirle a nadie, sobre todo a Potter.
-Ni yo, pero sabes cómo es; cuando se le mete algo en la cabeza es imposible sacárselo. Es parte de ser Weasley, sin ofender… la única persona más testaruda que ella es Ron. –sentenció Herms.
-¡Hey! ¿Podrían no hablar mal de mí? ¡El embarazo me pone sensible!- dijo bromeando Ginny.
-Aunque sea no te altera el buen humor-dijo la morocha.
-Bien, es hora de dormir; así que Hermione, te encargo a mi irresponsable hermanita y a mi sobrinito para que los cuides mientras no estoy- pidió Bill despidiéndose de ambas amigas.
-Lo haré, no te preocupes.- afirmó con una gran sonrisa en el rostro. En cuanto se fue Bill, Herms se puso el pijama, se metió en la cama, y antes de cerrar los ojos para dormir dijo: - Bill opina lo mismo que yo con respecto a Harry.- Y sin mas se durmió.
Esa noche durmió un poco mejor, aunque con la conciencia más intranquila. Quería gritarle al mundo que tendría un hijo del hombre más maravilloso de la Tierra y que ese simple hecho la hacia la mujer más feliz del mundo, a pesar de todas la guerras y de todas las razones que cualquiera pudiese tener para no ser feliz. Pero no podía… había demasiado en juego, incluyendo lo más importante de todo lo que la rodeaba: su futuro hijo.
Al día siguiente no tuvo ni un minuto de respiro con la cantidad de cosas que había que hacer en la casa. Casi no se despego de la cocina, junto con Molly, Herms y Fleur. Por su parte Bill, la trataba con un cuidado demasiado especial, tanto así que Fleur y su madre terminaron dándose cuenta. A la Sra. Weasley lograron evitarla, pero a Fleur, Bill tuvo que decirle que era un secreto de Ginny y que había prometido no decir nada, y aunque estaba molesta de que le ocultase algo, asentó que estaba orgullosa de tener un futuro esposo tan leal y que tenía palabra. Y a pesar de eso el día transcurrió bastante normal, bueno para lo que eran esos días.
Pero al día siguiente paso algo que temía que pasara; por primera vez desde que había vuelto del colegio se encontraba a solas con el amor de su vida. La Sra. Weasley les había dado una tarea a Harry y a Ginny juntos en la cocina.
-Me parece que mi madre confía en que si consigue impedir que estén juntos y hagan planes, podrán retrasar la partida- comentó mientras preparaban la mesa para cenar.
-¿Y qué cree que va a pasar entonces?- murmuró Harry- ¿Qué alguien matará a Voldemort mientras ella nos tiene aquí preparando vol-au-vent?- Ginny palideció del susto al escuchar semejante comentario.
-Entonces ¿Es verdad? ¿Eso es lo que pretenden hacer?
-Yo no… Lo dije en broma- rectifico él, evasivo.
Sus miradas se cruzaron durante un segundo; pero dieron un respingo unos segundos después cuando se abrió la puerta y entraron el Sr. Weasley, Bill y Kingsley. Ambos siguieron trabajando como si nada los hubiera perturbado, en cuanto recuperaron el aliento.
En los siguientes días los malestares empeoraron, no solo porque vomitaba todas las mañanas por el embarazo, sino también porque faltaba poco para que la familia de su cuñada apareciese en la casa.
Dos días antes del casamiento los padres y la hermanita de Fleur llegaron a la casa a las once en punto. Harry, Ron, Hermione y ella estaban un poco resentidos con los Delacour; por ello Ron subió rezongando a su habitación a cambiarse las medias desparejas y Harry intento peinarse también de mala gana, y aunque le molestase que su madre se ponga tan histérica, ver a Harry intentar peinar el remolino de pelo negro que tenía su cabeza que no conocía lo que era estar peinado hasta le causo gracia. Cuando Molly Weasley consideró que todos estaban presentables, desfilaron por el soleado patio trasero para recibir a los invitados.
Estaba todo tan ordenado como jamás en su vida lo había visto; y el extraño aspecto de abandono que enseñaba su casa siempre, había desaparecido por completo. Luego de un rato, la risa de Arthur los alerto de la llegada, a quien poco después vieron llegar a la verja, cargado de valijas y precediendo a una hermosa mujer rubia y con túnica verde, claro que solo podía ser la madre de su cuñada.
-Maman- gritó Fleur y corrió a abrazarla- Papa.
M. Delacour no era tan atractivo como su mujer, era bajito y muy gordo; lucia una pequeña y puntiaguda barba negra. Sin embargo parecía bonachón. Calzado con botas con taco, se dirigió a Molly y le planto dos besos en cada mejilla, dejando azorada a la mujer.
-Ya sé que se han tomado muchas molestias pog nosotgos- dijo con su voz grave. – Fleug nos ha dicho que han tenido que trabajag mucho.
-¡Bah, no es para tanto!- replicó su madre- ¡Lo hemos hecho encantados!
-Sí, que hable por ella -dijo Ginny lo suficientemente bajo para que solo Hermione la escuche, con lo que esta movió apenas la cabeza mostrando que estaban de acuerdo; mientras que Ron se desahogaba pateando un gnomo que había asomado la cabeza por detrás de un arbusto.
-¡Quediguisima mía!- exclamó radiante el papá de Fleur, todavía sosteniendo la mano de su madre.- ¡La inminente unión de nuestgas familias es un ggan honog! Pegmitame pgesentagle a mi esposa Apolline.
Mme. Delacour avanzó y se inclinó para besar a su consuegra.- Enchantée. –Saludó- Su esposo nos ha contado unas histoguias divegtidisimas. – El Sr. Weasley se rio, pero su esposa lo miró y él se puso serio; lo que causo que los cuatro amigos tuvieran que ahogar las risas para no dejar mal parado al Sr. Weasley.
-Y esta es nuestga hija pequeña, Gabguielle – dijo el padre de Fleur. Era una niña de once años de cabello rubio plateado hasta la cintura, algo así como una pequeña Fleur. Abrazó con una sonrisa a Molly y le lanzó una mirada a Harry pestañando; a Ginny le afloraron los celos al máximo y carraspeó para que dejara de mirarlo. Por supuesto Hermione se dio cuenta y pasado un rato la regañó por ser tan celosa al punto de molestarse porque una niña que apenas tenía edad para ir a Hogwarts miró a su chico, y sobre todo sabiendo que Harry nunca la miraría, por lo menos como algo más que una niña a la que ''salvo'' en el lago años atrás.
Esa noche estuvo pensando en Harry todo el tiempo; al día siguiente seria su cumpleaños y entre una cosa y otra no había tenido tiempo de pensar ni un minuto en que regalarle; y cuando le había preguntado a Herms, ella le había respondido: - No sé, pero sea lo que sea, que no ocupe mucho espacio porque eso es lo que más nos hace falta.
El 31 de julio, Ginny se levanto temprano, se alistó y fue a desayunar, a diferencia de los días anteriores que por el embarazo estaba comiendo bien, comió poco ya que estaba nerviosa por lo que pensaba regalarle a Harry. Y cuando subió a su habitación de nuevo, Hermione estaba lista para ir a desayunar, se saludaron y ella se fue.
Luego de un rato de esperar, escuchó al trio subir las escaleras; así que tomó mucho aire y se apresuró a salir al pasillo.
-¿Puedes venir un momento? – preguntó nerviosa a Harry, y él la siguió. Ahora que lo pensaba, él nunca había entrado a su habitación y lo primero que hizo fue examinar la vista. La chica tomó fuerzas para hablar-¡Feliz Cumpleaños!
-Ah… Gracias…- dijo- Que vista tan bonita- murmuró señalando la ventana.
-No se me ocurría que regalarte- murmuró sin prestarle atención al comentario.
-No hacía falta que me regalaras nada- Ginny tampoco presto atención a ello.
-Tenía que ser algo útil y no demasiado grande; de lo contrario no podrías llevártelo- Harry la miró y ella estuvo a punto de abrazarlo, pero solo se acerco un poco. – Y entonces pensé que me gustaría regalarte algo que te ayudara a recordarte a mí, por si… no sé, por si conoces a alguna veela por ahí haciendo lo que tienes que hacer.
-Me temo que ahí afuera no voy a tener muchas oportunidades de conocer a nadie, de verdad.
-Eso era lo único que necesitaba oír- susurró e hizo lo que se proponía hacer. Un segundo después lo estaba besando como nunca antes.
Harry le devolvió el beso y sintió que su felicidad no podía ser mayor, quería escaparse con él, irse para siempre sin que nada ni nadie les importe, solos los tres; pero de repente su sentido volvió a la realidad cuando la puerta se abrió de golpe y se separaron como si un hechizo muy potente los hubiera atraído hacia atrás.
-Bueno…-dijo Ron con tono significativo- Lo siento.
-¡Ron! – exclamó Hermione sin aliento detrás de él.
Durante un momento nadie hablo ni se miro, hasta que la pelirroja dijo: -Bueno, Feliz Cumpleaños de todas formas, Harry.
Ginny miró por la ventana y sintió que detrás de ella, Harry intentaba decirle algo pero no se atrevía, seguramente por la presencia de su hermano.
-Hasta luego- fue lo único que dijo, y se fue con sus amigos.
No aguantó más el llanto, y comenzó a llorar; aunque no estaba segura de porque lo hacía. Y en cuanto se le paso, le pidió a Bill que la acompañe al hospital para ver los resultados de los estudios que el Dr. McFlier le había mandado hacer.
Este, dijo que tanto el bebé como la mamá estaban muy bien y que se podían quedar totalmente tranquilos; Después el médico le dio las recomendaciones que le había dado días antes cuando fue con Hermione por primera vez. Lo más importante era que no levantase cosas muy pesadas ni este mucho tiempo parada más adelantado el embarazo, que se alimentase muy bien y tomase las vitaminas que le había recetado.
Luego de salir del médico, Bill para festejar el embarazo (cosa que no podían hacer en la casa) la llevo a tomar un helado a una heladería a la que cuando ella era más chica, tanto él como Charlie la llevaban cuando volvían de Hogwarts. Unos 20 minutos después, volvieron a la Madriguera, a pesar de que les hubiera gustado quedarse más tiempo, ya que todavía tenían que arreglar varias cosas de la boda y del cumpleaños de Harry.
Al llegar, los hermanos se separaron, Bill fue a arreglar un tema de la boda y Ginny se dirigió a la cocina. Su madre estaba intentando decidir como seria la torta de cumpleaños de Harry. Al ver lo indecisa que estaba Molly, Ginny resolvió hacer algo por ella.
-Ma…-empezó- ¿Por qué no haces una torta en forma de Snitch?- Al ver que la mirada de su mamá, añadió- Yo la decoro si queres.
-Es una gran idea, Ginny ¿Cómo no se me ocurrió a mi? –dijo la Sra. Weasley emocionada.
- Porque yo soy la creativa de la casa, ma, no vos- dijo guiñándole un ojo, -avisame cuando este, ¿ok?- mientras Ginny se dirigió a su habitación a ordenar algunas cosas que estaban fuera de lugar.
En el camino se encontró a su hermano y a sus amigos. Hermione, sin que se dieran cuenta ni Ron ni Harry, le preguntó en un susurro como le había ido en el médico y ella le levantó el pulgar con una sonrisa en señal de aprobación.
Poco después entró a su cuarto y se encontró con una hermosa sorpresa.
-¡Llegaste!-exclamó mientras corría a los brazos de Charlie y le daba un gran beso en la mejilla- pensé que llegarías en la madrugada, que no llegarías siquiera para el cumpleaños de Harry.
- Pues, a decir verdad te extrañaba mucho y no pude aguantar más tiempo sin verte.-ambos se rieron y se separaron.
En cuanto miró a su cama vio que Bill y Fleur estaban sentados, mirando la escena. En cuanto preguntó qué hacían los dos en su habitación, le mostraron su vestido de dama de honor y le dijeron que se lo tenía que probar.
-Salgan un momento, así me lo pruebo- propuso, y se lo puso en cuanto salieron del cuarto. En cuanto terminó, los hizo pasar para mostrarles como les quedaba.
-Mmm… ¡Qué gago! Pensé que te quedagia bien de busto. –Dijo Fleur; Bill la miró y supo cual era el mal cálculo en la confección del vestido.- No importa, tu madre lo podrá aggeglar.
-¡No!- lanzó Ginny- No te preocupes, está bien como esta. – Se excusó y luego de ver que no convencía a Fleur, añadió- Me gusta así, te lo aseguro.
Lo único que le faltaba era que su madre se diera cuenta que algo en su cuerpo estaba cambiando; ya se había dado cuenta que ella estaba distinta y si notaba algún cambio más se daría cuenta, no sabía si de que estaba embarazada pero si de que lo que le había dicho era mentira, o no toda la verdad. Se quedo preocupada por si Fleur se hubiese dado cuenta de algo y por eso alrededor de una hora y media después fue a hablar con Bill; pero este le aseguró de que Fleur solo había creído que la modista había calculado mal las medidas. Luego su hermano mayor le aconsejó que se apacigüe que sino su madre se daría cuenta de que algo estaba mal.
Quince minutos más tarde, la matrona de la casa la buscaba para decorar la torta de su ex novio. Mientras ella lo hacía, las mujeres de la casa comenzaron a decorar y preparar todo para poder disfrutar del festejo del cumpleaños de Harry; A lo que Fred y George contribuyeron hechizando unos faroles morados, todos con un gran 17 estampado, y suspendidos sobre la mesa. Al rato, Ginny terminó con la torta y siguió preparando la mesa mientras miraba como Herms hacia aparecer unas serpentinas doradas de la punta de la varita y las colocaba en árboles y arbustos.
-¡Qué bonito quedo!- dijo Ron cuando ella terminó. – Eres una artista para estas cosas.- Hermione se ruborizo y le agradeció sorprendida por el cumplido, y vio que Harry se daba vuelta para no reírse de la situación.
En cuanto se dio cuenta de que lo estaba mirando, le sonrió y entablo conversación con el Sr. Delacour.
Participaron de la cena la familia, los Delacour, Hagrid, Lupin y Tonks. Esta última especialmente bella y radiante de los pies a la cabeza; aunque su reciente marido por el contrario parecía aun más envejecido y destruido. Ginny y Tonks se pusieron a hablar de todo un poco para ponerse al corriente de sus vidas.
Un rato después, su madre salió con la torta que Ginny había decorado, y en cuanto la posó en la mesa, Harry exclamó:
-¡Es increíble, Sra. Weasley!
-¡Bah! No es nada, cielo- repuso y miró a Ginny reprochándole que le hubiera pedido absoluta discreción sobre la decoración de la torta. Molly se sentía algo preocupada por la tardanza de su marido, pero luego de un rato, al ver que no llegaba, anunció a los invitados en general- Creo que será mejor empezar sin Arthur. Deben haberlo entretenido en… ¡Oh!
Todo el mundo lo vio al mismo tiempo, un rayo de luz cruzó por el jardín y se paró en la mesa donde apareció como una comadreja plateada y habló con la voz del Sr. Weasley, diciendo: ''El ministro de la magia me acompaña'' y luego se esfumó. Tonks y Lupin pidieron perdón y se fueron.
-¿Qué el ministro viene…?- balbuceo la Sra Weasley, desconcertada.- Pero… ¿Por qué? No lo entiendo.
No habían pasado 10 segundos cuando su padre y Scrimgeour surgieron de la nada junto a la verja. Todos miraron expectantes.
-Lamento esta intromisión- se disculpó el ministro- Y más ahora que veo que me he colado en una fiesta- miró la torta en forma de snitch y agregó- Muchas felicidades.
-Gracias –respondió Harry.
-Quiero hablar en privado contigo-aclaró Scrimgeour- Y también con Ronald Weasley y Hermione Granger.
-¿Con nosotros?- se extrañó Ron- ¿Por qué?
-Se los explicaré cuando estemos en un lugar menos concurrido. ¿Algún lugar para conversar a solas? – Le preguntó a Arthur- No es necesario que nos acompañes, Arthur.
Su padre miró a Molly con preocupación, en cuanto el nuevo visitante y los tres amigos entraron a la casa.
Todos estaban expectantes por enterarse de que era lo que el ministro de la magia tenía que hablar con Harry, Ron y Hermione. Nadie hablo en el jardín, simplemente se quedaron en silencio esperando noticias.
Como a los diez minutos se escucharon algunos gritos desde la sala y sus padres salieron corriendo al patio trasero y en cuanto al ministro traspasó la verja ella grito:
-¡Ya se fue!
-¿Qué paso, mamá?
-No lo sé. Lo único que alcanzamos a escuchar fue que Harry le dijo que no le gusta la forma en que hacen las cosas.
Luego los su padre, su hermano, Harry y Hermione salieron y les dijeron que ido a entregarles lo que Dumbledore les había dejado en herencia: El libro de ''Beedle, the Bard'' a Herms, un ''desilusionador'' a Ron y la snitch dorada que se uso en el primer partido que jugó Harry a este; aunque nadie le encontraba mucho sentido a los objetos que habían heredado los chicos.
Luego de comer y cantar el feliz cumpleaños a Harry, comenzaron a acomodar las cosas para ir a dormir; cosa que alegro mucho a Ginny porque se moría de sueño. En cuanto se acostó en la cama se quedó profundamente dormida.
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Espero que lo hayan disfrutado y nos vemos en el siguiente cap, besos lallie
