Capitulo 4: De Guatemala a Guatepeor.

Al día siguiente la casa estaba totalmente revolucionada, y como a las doce del mediodía, las dos amigas comenzaron a vestirse para la boda. Hermione se había puesto un vestido lila con zapatos haciendo juego; además luego de al menos una hora consiguió alisarse el pelo y le había quedado reluciente. Por otro lado, Ginny lucía el vestido dorado que se había probado la tarde anterior, y mantenía el pelo suelto con unos bucles que Herms le había hecho mediante magia. A las dos de la tarde ambas amigas estaban listas; Hermione bajo para ayudar a la Sra. Weasley, y Ginny se dirigió a la habitación donde se encontraba Fleur para ayudarla, ya que estaba tan histérica que le gritaba a todo el mundo.

-Mira- comenzó Ginny, cuando estaba tan harta de que le grite que en cualquier momento la hechizaba.- Si queres que te ayude, tenes que tranquilizarte.- su cuñada la miro mal y ella le devolvió la mirada. – Te lo voy a hacer fácil, ¿si? Soy la hermana de tu novio; es decir, ni tu hermana ni tu novio, por lo que no tengo porque aguantar tu histeria. Si estoy acá ahora es porque Bill me lo pidió. Así que te calmas y me tratas bien o me voy a ayudar a mamá. Tengo demasiados problemas para agregarte a mi lista, ¿ok?

-Está bien. ¿Qué sugerís para tranquilizarme?-preguntó.

-Cerrá los ojos- pidió Ginny, después de tomar aire. Al ver que ella no lo haría, adicionó- Confía en mi, por favor.- Aunque sin confiar aún del todo, lo hizo- respira profundamente, y luego exhala muy despacio.- ella lo hizo- ¿Te sientes mejor?- Fleur asintió- Bien, ahora deja que te ponga la diadema y te peinaré; No te preocupes porque lo que te voy a hacer en el pelo es súper fácil y lo he hecho un millón de veces tanto a mis amigas como a mí misma.- Un rato después, Fleur estaba más tranquila y le preguntó si se había topado con tía Muriel, a lo que respondió:-¡Por suerte, no! Muriel siempre encuentra defectos a todos, y no tengo ganas que me digan lo pálida o lo flaca que estoy por enésima vez.

En cuanto las damas de honor y la novia terminaron de arreglarse y estando una más linda que la otra, bajaron y le dijeron a Fred que avise que se daría comienzo a la ceremonia. Diez minutos más tarde Fleur y su padre estaban entrando a la carpa seguidas por Gabrielle y Ginny.

-Damas y Caballeros…- comenzó el ministro de ceremonias- Hoy nos hemos reunido para celebrar la unión de dos almas nobles…

-Sí, mi diadema le da realce a la escena- observó tía Muriel, tan fuerte como pudo, para que todos lo escuchen.- Sin embargo debo decir que el vestido de Ginevra es demasiado escotado.

Ginny volvió la cabeza, sonriente, hacia donde estaba Harry, disfrazado de su supuesto primo ''Barny" con la poción multijugos y le guiño un ojo, y él le sonrió.

-William Arthur Weasley ¿Aceptas a Fleur Isabelle Delacour como tu legitima esposa, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza hasta que la muerte los separe?

Las dos madres de los novios no dejaron de llorar ni un minuto, y Hagrid les hacia compañía con su propio llanto en el fondo de la carpa. En un momento en que miró a sus amigos, vio que Herms tenía lágrimas en los ojos.

-Y así pues, los declaró unidos de por vida.- finalizó el ministro y luego alzo la varita por encima de las cabezas de los novios, acto seguido una lluvia de estrellas plateadas descendió sobre ellos trazando una espiral alrededor de sus entrelazadas figuras.

Todos aplaudieron y se pusieron de pie, luego las sillas en las que estaban sentados desaparecieron para dar lugar a las mesas en las que se sentarían.

Ginny y Gabrielle fueron las primeras en felicitar a la pareja recién casada y luego se alejaron para que el resto de los invitados pueda hacer lo mismo. La pelirroja miró a la gente que había en la fiesta y decidió ir a saludar a unos parientes; en cuanto los saludó a todos, vio a Luna Lovegood cerca y cuando comenzó a encaminarse para saludarla se dio cuenta de que la acompañaban sus tres amigos y desistió. Poco después, con el vals, Bill y Fleur fueron los primeros en acercarse a la pista de baile; seguidos por su padre y la Sra Delacour y de su madre y el Sr. Delacour. En seguida sintió en el hombro la mano de Charlie que la invitaba a bailar. Gran parte de los invitados estaban bailando, incluidos para su sorpresa Ron y Hermione, que al verla le guiño un ojo. En cuanto terminó la pieza del vals, Ginny fue a hablar con Luna que estaba parada cerca de la pista y Charlie se quedo en la pista de baile con una prima veela de Fleur.

Las dos amigas se saludaron, pero Luna parecía muy pendiente de la música y a los diez minutos de que no le daba bolilla, fue a sentarse y se dio cuenta demasiado tarde de que tía Muriel estaba sentada en la misma mesa que ella había elegido sentarse, junto a su madre y otros tíos que hacía mucho que no veía.

-No me has saludado cuando llegue, Ginevra- le recriminó la tía cuando ella se sentó.

-Disculpa, tía ¿Cómo estás?- preguntó ella con la sonrisa mas falsa que pudo.

-¿Cómo quieres que este? Tengo 107 años- le contestó prácticamente gritando. ¿Para qué me pide que le pregunte si ni me va a responder? Se preguntó Ginny en ese momento. –Y tú tienes un escote muy pronunciado para tu edad.- censuró su tía y añadió para Molly que estaba justo en frente de ella- No deberías dejarla ponerse eso.

-No entiendo porque. Es joven, hermosa y no tiene novio; además de que el vestido le sienta muy bien. – Opinó Molly Weasley- definitivamente puede dejárselo puesto.- luego de decir eso le sonrió muy tiernamente.

-También he notado que esta algo distinta, tiene algo que no tenía la última vez que la vi- aseguró Muriel.

- Tía Muriel, la última vez que me viste no tenía ni doce años todavía; me preocuparía si no estuviera distinta.- lo dijo lo más segura que pudo aunque por dentro estaba preocupada de que la vieja arpía que era su tía se diera cuenta de que estaba embarazada.

-No me refiero a que hayas crecido, niña tonta. No puedo explicarlo pero hay algo distinto en ti, una luz interior distinta a la que tenías antes. Lo note cuando caminabas hacia el altar; Una luz que no tenía ni la novia ni la otra niña.- reiteró tía Muriel.

-Ya está bien de asustar a la niña, Muriel, la vas a terminar traumatizando- dijo uno de los tíos sentados en la mesa.

-Me iré de aquí, si no aprecian mi compañía. – acto seguido se paró y fue hacia la mesa en la que se encontraba Harry disfrazado hablando con un amigo de la familia.

-No le hagas caso a lo que dice esa vieja arpía. Solo se divierte asustando a los más chicos de la familia- la reconforto el mismo tío que había hablado antes. Aun así, estaba bastante preocupada por las palabras de su tía abuela. ¿Y si se daba cuenta de su estado? ¿Y si le decía sus sospechas a alguno de sus padres?

La fiesta continuó sin que nadie se diera cuenta de la preocupación de la menor de la familia. Cuando ya faltaba poco para que empezara a oscurecer, una figura plateada y enorme descendió desde el toldo hasta la pista de baile. Grácil y brillante, el lince se posó con suavidad en el medio. Todos giraron para mirarlo y comenzó a hablar con la voz de Kingsley Shacklebolt:

-El ministerio ha caído. Scrimgeour ha muerto. Vienen hacia aquí.

Ginny quedo paralizada con la noticia, y no supo qué hacer en un principio; pero luego saco la varita. Los sortilegios que cuidaban la casa era probable que hubieran desaparecido y todos estaban preparados para pelear, en un momento escucharon a Lupin y Tonks diciendo ''Protego''

Algunos invitados estaban paralizados por el miedo y no se movían de donde estaban; todo parecía en cámara lenta y Ginny cada vez estaba más nerviosa, tenía miedo, mucho miedo; pero no permitiría que este la derrotase, no se iba a dejar llevar por miedo, era una Weasley después de todo.

-¡Ginny, a la casa! ¡Ahora!- vociferó su padre en cuanto la vio.

-¡No!- contestó ella- ¡Me quedare para ayudarles!

-¡No discutas, Ginevra! ¡Metete en la casa!- gruñó su padre enojado.

Sin discutir más la hija Weasley se dirigió a la casa pero antes de poder salir de la carpa, esta se disolvió y todos gritaron; el Sr. Weasley alzó la voz más fuerte para poder decir:- les recomiendo a todos los invitados que vayan a casa.

No habían pasado cinco minutos cuando solo quedaban miembros de la orden y comenzaba a poblarse de mortífagos y miembros del ministerio. A pesar de que Ginny quería ayudar a deshacerse de los mortífagos, creyó que no sería conveniente tanto en el estado en que se encontraba, como para la paciencia de sus padres. Subió al piso más alto de la casa donde no correría tanto peligro. Decidió ir a buscar al ''ghoul'' que se haría pasar por Ron y en cuanto llego a la habitación lo metió en la cama e hizo aparecer una bandeja para aparentar que había ido a darle de comer a su hermano, en caso de que entrase a la habitación algún mortífago.

Estaba muy nerviosa, y tenía un miedo sobrehumano; pero lo que peor le hacía era saber que su hermano, su mejor amiga y sobre todo su ex-novio eran los que corrían mayor peligro. La tensión subía y los ruidos provenientes de abajo no eran una ayuda para sus nervios ni para sus miedos. Posteriormente, cuando ya no se escuchaba los gritos tan fuertes, decidió ir al pasillo para ver qué era lo que estaba pasando; pero en cuanto salió de la habitación, vio a un mortífago muy cerca de ella, apuntándole la varita directo al corazón.

-¡Pon tus manos en donde pueda verlas y no te muevas!- dijo el mortífago en cuanto la vio. Ella obedeció- ¿Quién está en la habitación? –preguntó viendo la bandeja que llevaba en las manos.

-Es mi hermano, está muy enfermo, tiene spattergroit – respondió la pelirroja de inmediato siguiendo con el plan que habían hecho los tres amigos junto con la orden.

Se asomo por la puerta, pero al instante saco la cabeza, espantado y creyó lo que Ginny le había dicho. La hizo bajar al living donde se encontraba su familia, los Delacour, Lupin, Tonks, y varios mortífagos más.

-Hay alguien más arriba, pero está enfermo y parece contagioso, no creo que vaya a causar problemas- le dijo su captor a los otros mortífagos.

-Bien, ahora que está toda la familia reunida, no creo que tengan problemas en responder.- comenzó otro de los mortífagos- ¿Dónde está Potter?- Nadie respondió- ¿Debo repetir la pregunta?

-No lo sabemos- respondió calmadamente Lupin.

-¿Nos toman por idiotas? ¿Dónde está?

-¡No lo sabemos! ¡No vino aquí!- insistió Bill.

-¿Quieren que lo empiecemos a hacer con nuestros metodos?- dijo el mortífago, cuando otro entro y empezó a cuchichiar con los otros mortífagos.

-No esta aca, ni lo estuvo. La última persona que lo vio, fui yo, antes de subir al tren que nos trae de Hogwarts.- mintió Ginny, con la voz más calma que pudo.

Los mortífagos le comentaron algo al mortífago que intentaba sacarles información, y un momento después se dirigió nuevamente a los dueños de casa y sus invitados.

-Esta vez tuvieron suerte, pero no crean que la próxima la tendrán. – acto seguido, se fueron de la casa, dejando perplejos a todos por la decisión de irse tan precipitadamente.

Ginny les informó a sus padres que el ghoul ya estaba instalado en la habitación de Ron y poco después partió a su pieza. Pasaron unos quince minutos, y seguía tan nerviosa que templaba de pies a cabeza; cuando sintió una punzada en el vientre y aulló de dolor; corrió tan rápido como el dolor la dejo a la cocina, gritando:

-¡Bill!... ¡Bill! ¡Ahhh!...- el dolor la segaba y no sabía cuánto soportaría su agonía.

-¿Qué te pasa, Ginny?- su madre se acercaba a ella con una mirada de profunda preocupación.

-Bill, llama a Bill. ¡Por… Ahhh... favor! ¡Ahhh… mamá!

-¿Qué pasa?- preguntó Bill asustado y apurado.

-¡Llévame con Mc… Ahhh… Flier! No soporto el dolor ¡Ahhh…!- suplicó su hermana.

-¡Tranquila, lo haré!- mientras lo decía la alzo en sus brazos y aparecieron en un callejón a media cuadra del hospital. En cuanto entraron, unos médicos le suministraron una pastilla para dormir y la llevaron a una habitación.

Cuando abrió los ojos, estaba en la misma cama en la que la habían dejado la noche anterior, y Bill se encontraba cerca ella sentado en la silla al lado de la cama, parecía que no había dormido en toda la noche, esperando que ella despierte.

-Hola, princesa- dijo en cuanto vio que habría los ojos- ¿Cómo te sientes?

-Supongo que bien…- respondió mientras intentaba recordar lo que había pasado el día anterior y porque estaba ahí.- ¿Cómo esta mi bebé?

-Bien, los dos están bien.- Ginny suspiró aliviada- Ginny… lo que tuviste ayer fue un pico de stress; lo que hizo que el bebé se debilitara mucho. Te dieron algo para dormir.- resumió su hermano.- Hay algo que tengo que contarte… Yo… tuve que decirle a papá y a mamá que estabas acá; discúlpame, pero necesitaba la autorización para internarte y que puedan cuidarte los médicos.

- Prometiste que no dirías nada.- reprochó su hermana; aunque agradecía lo que haya hecho.

-Lo lamento, linda, pero tenía que hacerlo- mientras hablaba se abrió la puerta, dejando pasar a Fleur.

-¡Que suerte que despegtaste!- fue lo primero que dijo- todos estábamos muy pgeocupados pog ti. Ah, y felicidades pog el bebé.

-Gracias- respondió, con media sonrisa.- Lamento haberte arruinado tu noche de bodas.

-No te pgeocupes, tenemos toda una vida de noches de boda si queguemos.-aseguró su cuñada guiñándole un ojo.- ¿Cómo te sientes?

-Creo que bien. ¿Cómo lo tomaron mamá y papa? –preguntó dirigiéndose más a Bill que a Fleur. Aunque no tuvo tiempo de responder, porque unos segundos después, sus padres y el Dr. McFlier entraron por la puerta.

-¡Oh, Ginny! ¡Qué suerte que despertaste, hija!- dijo con ojos llorosos mientras corría a abrazarla- ¿Por qué no dijiste nada de lo que te pasaba?

- Es complicado, ma… -dijo cuando su madre dejo de abrazarla- Doctor, ¿Cómo esta mi hijo?

- Estará bien- confirmó el médico y complementó muy seriamente- Pero tienes que cuidarte, Ginny. Lo que tuviste ayer, fue un aviso; Un pico de stress de ese tipo a esta altura del embarazo… Es un milagro que no hayas abortado. Con esto quiero decir que no debe volver a ocurrir; No quiero mala sangre, preocupaciones ni nada que te pueda hacer poner mal. Tu familia lo sabe pero depende de vos estar bien, y que el bebé también lo esté.

-No se preocupe, Dr. McFlier. Nada le pasará a mi bebé desde ahora.- prometió la chica.

-Eso espero, linda.- dijo sonriéndole el doctor.- Vendré a verte, después. Tengo que ir con otras pacientes.

Ni bien se fue el doctor, Ginny quiso saber quiénes sabían sobre el embarazo. Y la madre le dijo que solo los que estaban en casa en ese momento, es decir sus hermanos, los Delacour, Lupin y Tonks. Ella suspiró aliviada porque todos eran de confianza; a pesar de que no quería que nadie lo supiera.

-Les tengo que pedir que nadie más se entere- imploró la menor de los Weasley.- Ya lo sabe demasiada gente, y podría ser peligroso.

-Hija, hay cosas que todavía tenemos que aclarar- comenzó su padre- para empezar, ¿Quién es el padre de la criatura?

-No puedo decirlo, pa. Discúlpame pero ese es un secreto que prefiero guardarme por el momento.- sus padres la miraron desaprobatoriamente- No voy a decirlo, perdón, pero no puedo.

-Está bien, por ahora. –Accedió - El doctor dijo que estas de casi 11 semanas de embarazo, así que nos gustaría saber hace cuanto tiempo que nos ocultas semejante noticia- continuo el Sr. Weasley

-El día que volvió Harry a casa, cuando Hermione y yo vinimos al pueblo para supuestamente tomar aire y que yo mejore mi estado de ánimo, fue solo una escusa para venir al médico; queríamos saber si estaba o no embarazada…-relató la adolescente- Pero una semana antes había comenzado a sospechar de que esa podría ser la razón del retraso en mi periodo y los mareos que me daba cada rato.

Mientras narraba la historia sus padres cada vez parecían más preocupados y sorprendidos, Fleur no entendía porque ocultaba tanto el embarazo; y Bill no sabía cómo haría para que sus padres no lo maten cuando ellos les preguntasen cual había sido la causa de su silencio ante esa equívoca resolución de su hermana.

-…No planeaba decir nada a nadie hasta la navidad.- terminó la pelirroja

-¿Se puede saber cómo pensabas ocultar semejante noticia a todos?- preguntó entre preocupada y enojada su madre.- Porque supongo que sabrás que dentro de poco se hará notorio el embarazo ¿verdad?

-Existe un hechizo bastante sencillo, que no daña ni al embarazo ni a mí, y que oculta mi verdadero estado.-explico su hija menor.

-¿Y si te pasa algo o al bebé? Ginny estoy decepcionándome de ti por lo irresponsable de tu actitud- expresó su madre- No lo esperaba de ti, hija. Esto te podría haber ocurrido en el colegio, y eso si que podría haber sido una desgracia.