Traición
Disclaimer: Los personajes de Sakura card captor no me pertenecen, son propiedad de CLAMP.
¡Disfrútenlo!
Te amé: con todas mis fuerzas
Te amo: más que a mi vida
Te amare: por el resto de la vida
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Su corazón palpitaba fuertemente. De un momento a otro, pudo ver su vida pasar frente a sus ojos. Un sentimiento de amargura lleno su corazón; ¿Acaso su vida terminaría allí? ¿Tan pronto… iba a morir? Sintió ganas de llorar, pero su cuerpo estaba tan entumecido que apenas si podía respirar.
Una horrible punzada de dolor atravesó su costado izquierdo, voces se escuchaban a lo lejos. ¿La estaban llamando? ¿Era llanto lo que oía? ¿Por qué? Las voces poco a poco se hacían más fuerte hasta convertirse en horribles pitidos para sus oídos. Intento abrir los ojos, mas su intento fue en vano. Se sentía tan cansada, su cuerpo no quería responder a sus mandatos y el estar entumecida no ayudaba mucho.
Los llantos, los gritos y los llamados no paraban. Quería decirles que se detuvieran, que ella estaba bien. Pero por más que lo intentaba, fallaba.
Apenas pudo sentir como alguien la cargaba, pero con lo poco que pudo sentir, reconoció quien la cargaba:
Eriol Hiraguisawa.
Reconocería esos cálidos brazos donde fuera. El impulso de querer separarse de él, hizo acto de presencia. Aun le dolía el tenerlo cerca, le dolía el tan solo verlo. Pero lo que más le dolía, era saber que, aun hoy en día, aun lo amaba. Más sabia que no sería fácil perdonarlo, el recuerdo de su traición seguía presente en sus recuerdos.
¿Qué hacer entonces?
Pudo sentir leves gotas de agua en sus mejillas. Con un esfuerzo sobrehumano, abrió levemente los ojos. Pudo observar como el cielo estaba nublado, y según lo que oía, estaba lloviendo.
Pero no sentía gotas de agua por su cuerpo, las sentía en sus mejillas; sus ojos captaron una mancha azul encima de ella, al parecer era un paraguas. Como pudo, enfoco su vista hacia Eriol. Su cara miraba al frente, por lo cual no podía ver bien sus ojos; pero pudo reconocer los puntos brillantes que salían de sus ojos y llegaban a sus pálidas mejillas.
Sintió como su cuerpo dejaba los cálidos brazos para hundirse en una suave seda. Podía oír la alarma de la ambulancia atrás.
Su mirada se encontró con la mirada preocupada de Eriol. Por un momento, deseo que siguieran siendo novios. Que nada de lo que recordaba hubiera pasado.
-Eriol…- susurro con esfuerzo.
-No te preocupes Tomoyo, pronto estarás bien. – aseguro con voz quebrada.
Con pesadez cerro completamente sus ojos. Deseando, que lo que le dijo su ex–novio fuera verdad.
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Templo Tsukimine…
-¡¿Cómo que no la mataste? – grito una histérica Kaho.
-Tsk, no es mi culpa. – dijo con molestia, el encapuchado. – La madre de la chica me miro y no tuve más opción que irme.
-Agg…esa tonta de Sonomi… - mascullo entre dientes con furia.
No era la primera vez que peleaba con ella. Aun recordaba con orgullo como pudo robarle a su marido, y ella se quedó consolando a su pobre hija.
Y si una vez pudo con ella, esa situación no sería diferente.
-Por lo menos pude dispararle a un costado de la chica, y por lo poco que pude ver; se estaba desangrando muy rápido. – informo con indiferencia el encapuchado.
-Ya veo… - dirigió su mirada al encapuchado. – Debo decir que hiciste un buen trabajo, ahora podre matarla yo misma. - sonrió con maldad.
-¿Qué vas a hacer con la madre de la chica? – cuestiono sin interés.
-Después me encargare de ella, por el momento mi único objetivo es Tomoyo.- con paso sereno, se dirigió a la salida del templo.
-¡Espera! – la detuvo el encapuchado.
-¿Qué quieres? – pregunto con fastidio la pelirroja.
-¿Qué pasara con…mi hermana?
-Hiciste un buen trabajo. Pero el trato era que tú la mataras, no que la dañaras.
-¡¿Qué quieres decir con eso?
-Que tu hermana tendrá que esperar a tu visita. Pero no te preocupes, yo la entretendré. – sonrió con malicia.
El encapuchado apretó los puños con furia.
-¡No te atrevas a lastimar a Yuri! – rugió con furia.
-Oh! Vamos… no creo que le pase nada. – se encogió de hombros. – Después de todo… es una Tachibana. – dijo con sorna.
-¡No te atrevas a volver a decirlo!- chillo fuera de si – ¡Ella y yo dejamos de ser de esa familia hace años y lo sabes! – exclamo el encapuchado.
-Aunque lo niegues, sigues siendo uno.
-Maldita. – mascullo enojado.
-Vamos Taichí, sabes que mientras tenga a tu hermana en mi poder no podrás hacer nada. – La pelirroja salió del templo, dejando a un muy cabreado Taichí en el centro de la habitación.
-Un día… - con una mano bajaba lentamente la capucha. – Un día de esto me las pagaras, Kaho Mitsuki. – murmuro con odio.
El encapuchado termino de bajar su capucha. Revelando unos cabellos castaños alborotados. Sus ojos eran rojos, rojos como el fuego. Su tez ligeramente bronceada tenía ligeras gotas de sudor por el esfuerzo de no ir y matar a Kaho en ese momento.
-No te preocupes Yuri. En cuanto te libere, me asegurare de que Kaho y Hitori paguen por lo que nos han hecho. – susurro con veneno, mirando a la luna a través de la gran ventana.
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Hospital, habitación 187.
Eriol se mantenía sentado al lado de Tomoyo, sujetando fuertemente su mano.
-¿Cómo se encuentra? – pregunto Shaoran parado en el marco de la puerta.
-los doctores dicen que está mejor. – contesto Eriol en un susurro. – pero que no despertara en unos días.
-¿Tan grave fue?
-la bala quedo incrustada en su cuerpo y fue muy difícil sacarla. Tuvieron que darle mucho sedante por si se despertaba antes, el dolor no fuera tan intenso. – dijo Eriol mirando a Tomoyo fijamente.
-Tranquilízate Hiraguisawa, ya verás que pronto se pondrá bien. – intento animar el castaño mientras ponía una mano sobre su hombro.
-¿y si no lo hace? ¡Ni siquiera pude hablar con ella!, ¿Qué pasaría…si no…?
-¡Cállate! ¡No te atrevas a terminar esa frase! – chillo Sakura que venía entrando.
-Sakura. – musito Shaoran.
-Eriol, ¡no pienses así! Tomoyo nos necesita más que nunca, necesita que la apoyemos y que le demos fuerzas para salir adelante. – dijo Sakura tratando de no llorar.
-Tienes razón. – Eriol volteo hacia Tomoyo y recargo su cabeza sobre sus manos entrelazadas. – Te prometo que no te dejare sola nunca más, Tommy.
Sakura sonrió con ternura.
-Y yo te prometo que no permitiré que este tonto vuelva a decir algo así.
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-¿Tomoyo ya se encuentra mejor? – pregunto Sonomi con preocupación.
-Sí, pero necesita reposo. – dijo el Doctor mirando una tabla en su mano.
-¿Cree que pueda llevármela a casa, Doctor? – cuestiono Sonomi.
-en cuanto se estabilice y le ágamos unas pruebas más, se la podrá llevar. – respondió el Doctor viéndola con una sonrisa.
-Gracias a Dios. – suspiro con alivio.
Sonomi había sentido mucho miedo, ¡no quería perder a su hija! Ya le habían quitado a su esposo y a su prima, no quería perder a su máximo tesoro, a su preciosa hija.
Apretó con fuerza los puños, clavándose sus uñas en las palmas de las manos. Estaba segura de que Kaho había estado detrás del ataque, tenía que serlo.
Miro de soslayo por la ventana, su mirada recargada de ira y odio.
-¿Hasta cuándo nos dejaras en paz, Kaho? – escupió con odio al aire, esperando que sus palabras se las llevara el viento y la pelirroja las oyera.
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Dos días después, Tomoyo fue dada de alta, aun sin despertar. Los doctores les habían dicho que debido a la sobre dosis de sedantes en su cuerpo tardaría un poco más de 24 horas en despertar. Sonomi y Eriol llevaron a la pelinegra hasta la mansión Daidouji, donde la acomodaron delicadamente en su antigua cama.
-Iré a preparar un poco de café. – dijo Sonomi suavemente. - ¿Quieres un poco?
-Si, por favor. Si no es mucha molestia. – contesto Eriol.
Sonomi negó. – No es ninguna molestia, Eriol. Te lo traeré en un momento.
Sonomi salió por la puerta, dejando a Eriol solo en la oscuridad con el inconsciente cuerpo de Tomoyo tendido en la cama. Eriol tomo su mano suavemente, apretándola y llevándosela a los labios.
-Vamos Tommy, despierta pronto. – suplico besando el dorso de la pálida mano.
Los segundos se convirtieron en minutos y los minutos en horas, y aun así, Eriol se negaba rotundamente el marcharse del lado de su Tomoyo.
-Vamos, Eriol. Necesitas descansar, has pasado día y noche con Tomoyo en el hospital y no has dormido ni un poco, y eso no es bueno para tu salud. – razono Sonomi.
-No me importa mi salud, lo que me importa es que Tommy despierte pronto. – murmuro Eriol.
-Lo sé, Eriol, lo sé. – suspiro la mujer mayor. - ¿Pero no querrás que cuando Tomoyo se despierte, te encuentre todo ojeroso y con los ojos rojos, no?
Eriol se mordió los labios, negando suavemente con la cabeza.
-¿Lo ves? Lo mejor será que te marches a descansar un poco.
-Muy bien, Sonomi-san. Supongo que tiene razón. – Se rindió el pelinegrodestellosazules. – Pero sé que tal vez sea molesto, pero le aseguro que mañana en la mañana me tendrá por aquí.
Sonomi rio levemente, negando sutilmente.
-No te preocupes, Eriol. Sera para mí un placer tener por aquí.
El asintió, dándole un leve beso a la mano de la pelinegra, se levantó y se encamino hacia la puerta, parándose por un momento y ladeando la cabeza para ver a la castaña.
-Por favor, prométame que cuidara a Tomoyo. – pidió con la preocupación rondando en sus ojos y tono de voz.
-Te lo prometo. No dejare que le pase absolutamente nada. – Aseguro la castaña con una sonrisa.
Eriol asintió y salio por la puerta.
Sonomi suspiro cuando hoyo que la puerta se cerraba con sutileza, volteando a ver a su hija con una sonrisa triste y melancólica.
-Hija, espero que cuando despiertes, puedas arreglar todo con Eriol. – susurro, dándole un beso en la frente a su hija y saliendo de la habitación. No notando que la pelinegra fruncía un poco el ceño y se removía.
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Mansión Daidouji. 12:3O A.m.
Las horas pasaron poco a poco. La oscuridad y el silencio reinaban en la mansión, encubriendo a una figura encapuchada que caminaba silenciosamente por los jardines de la familia Daidouji.
La figura escalo hasta el balcón de la habitación, abriendo con cuidado la puerta y adentrándose sigilosamente. Camino hasta la cama de Tomoyo, sacando una filosa navaja de entre su capa, la cual brillo peligrosamente ante la luz de la luna. Llego a la orilla, alzando la navaja dispuesta a enterrarla en el delicado cuerpo de la pelinegra, pintando una retorcida sonrisa en su rostro.
El silencio se hacía cada vez más pesado, la oscuridad parecía solo rodearlas a ellas, esperando con ansiedad el asesinato. Sin embargo…
-¡No te atrevas a tocar a mi hija, maldita zorra! – rugió una voz desde la puerta.
…No contaba con que Sonomi Daidouji interviniera.
-¿Qué…? – alcanzo a decir la figura, antes de ser abruptamente tacleada por la castaña.
Ambas comenzaron a forcejear entre ellas. Una tratando de quitarle la navaja y otra tratando de quitársela de encima. Al final, la encapuchada lanzó a la castaña a un lado y se levantó con rapidez, retrocediendo un par de pasos.
-¡¿Cómo te atreves a hacer eso, maldita bruja? – chillo con furia, alisando su gabardina y masajeándose las muñecas.
Sonomi se levantó velozmente, el ceño sumamente fruncido y los dientes apretados.
-¡¿Qué es lo que quieres aquí, maldita zorra? – escupió con odio.
La encapuchada sonrió de lado, destapándose la cabeza y dejando al aire sus largos y rojos cabellos.
-¿Qué, qué es lo que quiero? – repitió sin borrar su sonrisa. – Creo que eso ya lo sabes, Sonomi. Quiero matar a tu hija.
-¡Eso jamás lo permitiré! – rugió apretando los puños y mirándola con odio.
-Entonces… - Tomo la navaja del piso y paso la yema de sus dedos por el filo de la navaja. Ladeo su cabeza para ver a Sonomi, mostrando una cruel y malvada sonrisa en sus labios. -… Morirás con ella.
Ambas se lanzaron sobre la otra, forcejeando, lanzando golpes, patadas y jalándose el pelo con fuerza. Kaho obligo a Sonomi a levantarse, se puso de pie de un salto. Sujetando fuertemente la navaja en su mano, la encajo en un costado de la castaña, haciéndola chillar y gemir del dolor, y le propino una fuerte cachetada, lanzando a la castaña al suelo.
-Eres débil…siempre lo fuiste. – musito fríamente. – Ahora, Tomoyo, acabemos con esto de una vez.
Alzo la navaja de forma amenazante, caminando pausadamente a la cama, tratando de memorizar cada detalle de este momento. El filo de la navaja brillo con amenaza, preparada para mancharse de sangre de aquella víctima.
Sonomi se levantó con dificultad, sujetándose su costado con su mano.
-N-No te atrevas. – mascullo entre dientes.
Kaho rio, acercándose aún más a la pelinegra que – sintiendo el peligro – comenzó a removerse incomoda en la cama.
-¡Tomoyo, no! – chillo la castaña.
Se paró con dificultad, y comenzó a correr en dirección a las dos mujeres.
-¡Muere, Tomoyo Daidouji! – chillo con una sonrisa cruel, parándose en la orilla de la cama y alzando la navaja.
Sonomi miro con terror como Kaho bajaba la navaja abruptamente. Su respiración se congelo, tomo impulso y se lanzó a la pelirroja.
-"¡Por favor! Tengo que llegar." – pensó Sonomi con lágrimas en los ojos.
El tiempo se detuvo, hubo un sonido de la navaja clavándose en el cuerpo y el ruido sordo del cuerpo caer tendido.
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Cuando uno despierta, suele querer encontrarse con un día nuevo y brillante, y con el suave cantar de los pájaros.
En el caso de Tomoyo Daidouji, se espera encontrar su habitación iluminada y con su mama sentada a su lado, viéndola preocupada y lista para decirle cuan angustiada había estado.
Sin embargo, la escena que estaba frente a si, era completamente todo lo contrario.
La oscuridad llenaba toda la habitación, siendo la luz de la luna lo único que la iluminaba tenuemente. Parpadeo confundida y desorientada, pasando una mano por sus ojos y tratando de ubicarse.
-¿Mama? – llamo suavemente.
Se sentía adormilada y una fuerte punzada de dolor atravesaba su cuerpo con rudeza. Sus sentidos estaban desubicados, la vista estaba nublosa, sus oídos le zumbaban y su cuerpo estaba casi inmovilizado. Mas su sentido del olfato estaba más despiertos que los demás.
Capto el olor a sangre fresca cerca de su cama, haciéndola fruncir el ceño y mover su mirada a todas las direcciones, intentando encontrar la fuente del olor. Cuando volteo a un lado de su cama, se encontró con una figura encapuchada, sujetando fuertemente una navaja manchada con sangre fresca y su mirada fija en suelo.
-¿Quién eres tú? – pregunto recelosa, tratando de observar su rostro.
La encapuchada salto al oír su voz, mascullo algo entre dientes y salió corriendo hacia el balcón, saltándolo y perdiéndose de vista entre los jardines de la mansión.
-¡E-Espera! – exclamo, arrastrándose hasta la orilla de la cama y posando su vista hacia el suelo, quedándose sin respiración al instante.
Ahí, tendida boca abajo, estaba una mujer. Pero no cualquier mujer, si no Sonomi Daidouji, su mama.
Sus ojos se dilataron por el miedo, su mente entro en shock y su cuerpo comenzó a temblar violentamente.
Su mama estaba tendida en el suelo, sangrando.
Desangrándose.
Muriendo.
¡Muriendo!
Como si un martillo golpeara su cabeza, las palabras resonaron en su mente, sacándola de su trance y haciéndola soltar un gemido lastimero.
-¡Mama! – chillo, parándose de la cama e inclinándose al lado del cuerpo de su madre.
Ignoro el dolor en su cuerpo, y sujeto con fuerza el cuerpo inerte de la castaña.
-¡Mama, despierta! – sollozo. - ¡Mama!
La zarande levemente, sollozando y con las lágrimas rodando por sus mejillas con suma rapidez.
-T-Tomo…yo, hi…ja – el sonido ronco salió de los labios de Sonomi le dio un poco de alivio a la pelinegra.
-Mama, ¿Qué paso? ¿Por qué estas así?
-Hija, estas bien. Me…alegro mucho. – Sonomi abrió los ojos con pesadez y le dedico una suave sonrisa.
-Mama, no hables, tenemos que llevarte al hospital. – dijo Tomoyo de forma acelerada, con su corazón en la garganta y las lágrimas fluyendo sin parar.
Intento ponerse de pie, más el dolor en su cuerpo la hizo caer sentada de nuevo.
-No te esfuerces, hija. Ya no hay nada que hacer. – negó Sonomi. – Yo ya no tengo salvación.
-Shh… no digas eso, aun te puedes salvar, solo… solo no hables y tranquilízate. – susurro con la voz temblando. – Lla-Llamare a Sakura, ¡ella sabrá que hacer!
-No, Tomoyo. Ya es muy tarde.
-Mama, no digas eso… - sollozo. –… Por favor. – rogo la pelinegra con la voz quebrándose a cada palabra.
Sonomi elevo su mano hasta tocar la mejilla de su hija, manchandola con sangre espesa y fresa. Tomoyo cerró los ojos al sentir el tenue tacto, las lágrimas mojando sus mejillas y mezclándose con la sangre de la mano de su madre.
-Tomoyo, no sabes lo feliz que soy de haber sido tu madre. Nada me llena más de orgullo que el saber soy la madre de una niña inteligente, bonita, y por sobretodo, fuerte y decidida. – sus ojos comenzaron a cristalizarse. – Quisiera poder estar ahí cuando todo se arregle y por fin te puedas casar con Eriol.
Tomoyo negó con la cabeza, sujetando la mano de su madre con la suya, no importándole llenarse mas de sangre.
-Eso no va a pasar, mama. – negó con pesadez.
-Lo sé, hija. Yo no estaré ahí para verlos a ti y a Hiraguisawa.
-¡No, mama! Tú estarás aquí, conmigo. Lo de Hiraguisawa y yo es lo que jamás pasara.
Sonomi rio levemente, interrumpiéndose por una fuerte tos que incluía sangre y quejidos mezclados.
-Tomoyo, no me queda mucho tiempo. Así que te diré una cosa. – trago saliva y sujeto con firmeza la mejilla de su hija. – No dejes de Kaho te arruine la vida, ellas es capaz de muchas cosas terribles. Y el sepáralos es una de ellas. No te dejes engañar por lo que viste, todo tiene algo oculto tras los hechos, debes buscar, averiguar y desengañar la escena tras la traición de Eriol.
-Mama, ya no hables, por favor…
-Tomoyo, prométeme… que no importa lo que pase, seguirás siendo feliz y que lucharas por el amor entre tu y Eriol. – dijo en un susurro, las lágrimas escapando lentamente de sus ojos.
-Mama… y-yo… yo… te lo prometo, pero por favor, quédate conmigo. – suplico sujetando el cuerpo de su madre y apretándolo contra su pecho, manchando su pijama azul celeste de rojo sangre.
-Gracias, hija. – musito levemente. El color se le iba del cuerpo a cada segundo que transcurría, su respiración se hacía más lenta y la vida la abandonaba en cada palabra pronunciada. – Pe-Perdona que me vaya y ya no pueda pro-protegerte, pero recuerda que… te a-amo…mucho…
Dio su último respiro, cerrando los ojos y recostando su cabeza en el pecho de su hija, la mano que estaba en su mejilla resvalo totalmente inerte, dejando un camino rojo que resaltaba en la pálida mejilla de su hija.
Tomoyo abrió los ojos en terror, ella no podía estar muerta, ¡No podía!
-¿Ma-Mama? – llamo cautelosamente. No hubo respuesta. – Mama, por favor despierta.
Zarandeo su cuerpo levemente, este solamente se movió como una muñeca de trapo, fría y sin vida.
-Mama. ¡Mama! – llamo con más fuerza. Las lágrimas fluyeron con más rapidez. - ¡Mama, por favor! ¡Mama despierta! – chillo desesperada.
La zarandeo con más fuerza y sin delicadez alguna, llamándola como una niña pequeña que ha tenido una pesadilla; con miedo y desesperación.
Lloro más fuerte, las lágrimas cayendo al frio suelo consecutivamente, mezclados con la sangre seca del piso.
Hundió su cabeza en el pecho de su madre, abrazándola posesivamente y dejando todo su dolor en aquel llanto lastimero.
La luna fue la única testigo de la sangre derramada, del llanto desgarrador y de la huida de la culpable. Siendo una cómplice más y guardando silencio, viendo impasible el amargo llanto de la pelinegra y el grito que desgarro la noche.
-¡MAMA!
Notas de la autora:
¡Sí! ¡Sí! ¡SIIII!
¡Al fin! ¡Después de años!
Aquí está el verdadero cap 12 de "Traición"
¡Muahahaha! ¡Soy tan feliz! xD
Si, lo sé, me tarde MUCHO tiempo. Pero, mi inspiración para continuar se fue y apenas regresa TT^TT
Además, tengo más fics que continuar. No les prometo nada, pero intentare que el próximo cap no tarde tanto.
Agradecimientos a:
Luna Love: Bueno~ ahora ya sabes que paso. Sí, todos pensamos lo mismo de Kaho, y créeme, pagara muy caro lo que ah echo, *Risa malévola*, ¡Gracias por tu review! espero que este cap sea de tu agrado. ¡Saludos desde Mexico! :3
Cata06: Ehhh… ¿Quién creer que era? Perdón, soy mala recibiendo indirectas xD, pero igual, ella hace cosas MUY bajas ¬¬, pero ya tendrá su merecido. ¡Gracias por tu review! espero que este cap te guste, ¡nos leemos!
Music Of The Sun: ¡Por favor no me mates! *tiembla* esta vez intentare no tardar tanto ^^U, su reconciliación está ya más cerca, empezare próximamente (empezando por el próximo cap) a poner más momentos entre ellos, ¡Gracias por el review! espero te guste el cap, ¡Saludos!
Sunako-koike: Me alegra que te guste la historia, y espero que este cap también te haya gustado, ¡Gracias por el review! ¡Saludos!
Val-chan-Hime: Gracias por tus review, espero este cap te haya gustado, ¡nos leemos!
Vainyl-chan: Oh~ muchas gracias ^^, jejeje intentare no tardarme tanto en el próximo cap. Seh~ Kaho es una pedófila asalta cunas xD, ¡Gracias por tus palabras y tu review! espero este cap sea de tu agrado, ¡Nos leemos!
¡Me hacen muy feliz con sus comentarios! ^^
-En serio la hacen feliz. – dijo Pucca indiferente.
-.-U
No sé si recuerdan a mi inner, Pucca ¬¬
-Que hay gente. – saludo con un gesto con la mano.
Si, bueno, ella fue la que se encargó de traer mi inspiración de vuelta.
-Literalmente. – añadió Pucca frunciendo el ceño.
Como sea, ¡disculpen si este cap quedo un poco raro! ¡Pero espero igual lo disfruten!
Y díganme, ¿a poco no quedaron mejor los caps re-editados? Ahora se entienden mas xD
Bueno, ¡Nos leemos!
Bye xD
¿Algún review?
