Capitulo 3: Guerrero Solitario

En ese momento se sentía completamente solo, traicionado, ni siquiera su propio padre lo ayudaría. Ahora podía entender perfectamente a Luke, él había sido el orgullo de Hermes y éste le había dejado a su suerte. Justo así se sentía el. Había sido el orgullo de Poseidon cuando salvó el Olimpo, y ahora lo había dejado solo a manos de Triton, de ese bastardo, escudándose en la estúpida excusa de las reglas de los dioses.

Las reglas de los dioses le importaban una mierda, no se iba a quedar con Triton, por que para empezar, el amaba a Annabeth, y para seguir, el no era un jodido marica, para colmo, incestuoso. Así tuviera que matar a Triton, no permitiría que, ni muerto, ese bastardo le volviera a violar.

Aun no podía creerse que su padre hubiese dado la orden de que lo escoltaran a las habitaciones de Triton, aún podía recordar las palabras que le había dicho:

-Pon de tu parte Percy, ya no puedes salir de esto, pero puedes llegar a ser feliz con Triton.

-Ja, si claro- rió amargamente.- Y seremos felices para siempre- dijo con ironía.- No en esta vida bastardo, ni aunque este solo me ganaras- rumió en las habitaciones de su hermano.

No había duda de que Tritón era el heredero de su padre, sus solas habitaciones lo demostraban: las grandes perlas como bolas de boliches que alumbraban la habitación, la hermosa cama de conchas y algas, las suaves sábanas y cortinas que parecían hechas de alguna suave gasa, los corales que formaban el mobiliario… Todo exudaba clase y elegancia.

Triton entro nadando y sonrió al ver a Percy. Percy lo fulminó con la mirada.

-No te vas a salir con la tuya bastardo- le juró al ver su sonrisa de triunfo.

-Ya lo hice Percy, ya me salí con la mía- le aseguró Triton con una sonrisa triunfante.

-Eres un bastardo. ¿Por qué haces esto? ¿Qué ganas con esto?- le reclamó saber, pues no entendía por que le hacia daño.

Ciertamente, la única vez que se habían visto no había sido la mejor, pero tampoco era para estar en la situación en que ahora estaban, no era para que su propio hermano le hubiese traicionado así, le hubiese infringido semejante daño, más teniendo en cuenta que Percy nunca le había hecho ningún mal a él.

-Te gano a ti Percy y tú… tu eres el premio mayor.- le aseguró Triton.

-No te entiendo- le dijo Percy con desprecio.

-Lo harás en su momento, lo harás- le aseguró Triton con una sonrisa triunfante.

-Nunca y nunca dejaré de despreciarte por esto que me has hecho, eres un bastardo.

-No, en realidad, técnicamente no lo soy. Técnicamente el bastardo eres tú, dado que mis padres si están casados, los tuyos no- le recordó Triton divertido.

Percy contuvo el impulso de atacarlo, aunque el agua a su alrededor se movió agitada.

-Tienes mucho carácter hermanito- sonrió Triton al ver el movimiento del agua alrededor de su hermano.

-Si, deberías recordarlo si alguna vez tratas de volverme a tocar- le advirtió Percy.

-Oh hermanito, pienso hacer mucho mas que tocarte. Entre tus piernas se siente como el mismo paraíso y, créeme, yo pienso probar de nuevo ese paraíso.- le aseguró Triton acercándose a el, tomando forma humana y cambiando sus dos colas por dos pies humanos.

Percy retrocedió a cada paso que Triton daba hacia el.

-Aléjate de mi Triton, te desprecio y te odio, ¿es que no tienes orgullo?- le preguntó Percy.

-Claro que lo tengo, tendré el orgullo de doblegarte. Cuando acabe contigo caminarás sumisamente atrás mío, obediente y entregado.

-Eso no pasara jamás- le juró Percy, sin posibilidades de retroceder más.

Triton se ciño sobre el, atrapándole.

-¿Cuánto apostamos hermanito?- le preguntó divertido susurrando a su oído, haciendo a Percy estremecer.

-No me ganarás Triton.

-Ya te gané y aún no lo sabes Percy- le aseguró mirándolo directo a los ojos, antes de atrapar los labios que se resistían a el.

Pero Triton era más fuerte que su pequeño hermanito semi-dios, y se lo demostró con facilidad. Percy lo miró con rabia, con los ojos llenos de fuego cuando liberó sus labios.

-Pelea hermanito, pelea todo lo que quieras, eso solo encenderá más mi pasión, mi deseo por ti- le aseguró.

-No obtendrás nada de mi Triton, nada más que un cuerpo- le aseguró Percy quedándose quieto como una estatua.

Si Triton quería un muñeco se lo daría, pero uno que cuando el otro se descuidara, le mataría.

Continuará…