Notas traductora: -bostezo- ¡Capítulo tres, al fin! -sonrisa- La verdad tenía pensado subirlo el domingo, ¡pero ni los fines de semana parecen querer dejarme descansar! Al menos ya está aquí. Seriamente, me alegra tener ya algunos, sino ahora mismo estaría tirándome de los pelos. ¡Por cierto, conseguí entrar en la EOI! Lo que significa que tendré menos tiempo y seré menos humana por no dormir, pero yo estoy feliz -sonrisa-. Intentaré hacer todo lo posible por subir más o menos un capítulo a la semana, aunque no pueda decir lo mismo (ni de lejos) de mi fanfic. ¡Y muchísimas gracias por los reviews, me dan ganas de quedarme traduciendo hasta las tantas y me alegran el día!
DISCLAIMER: No, nada de esto me sigue perteneciendo. Este fanfic NO es mío, y D Gray-man lo es mucho menos (-llora-). Pertenecen a Yuu-chi y a Hoshino Katsura, respectivamente (como creo que ya sabemos todos -sonrisa-)
Capítulo tres – Soñando
Tres horas de deberes habían dejado a Allen agotado y exhausto. Apenas parecía razonable en su cabeza, todo este trabajo. Recordándolo, la única educación que había tenido era la que Cross le había brindado por internet, solo así sería capaz de decir que había aprobado la educación media.
Así, estaba más que seguro de que solo había hecho el mínimo de los deberes y estaba preguntándose seriamente por qué había insistido Cross en matricularle como un estudiante de secundaria aun si su educación era actualmente del nivel de primaria.
Refunfuñando, Allen se puso en pie y decidió que si esperaba aprobar los cursos sería mejor espabilarse un poco.
"¿Kanda?"
"..."
"¿Kanda?" Repitió Allen y el joven adolescente japonés giró para mirarle con frialdad. Allen tragó saliva y siguió adelante.
"¿Dónde está la biblioteca?"
"Che. Pregunta a Lenalee o a ese maldito conejo." Habló Kanda entre dientes y regresó la atención a sus deberes. La ceja de Allen tuvo un peligroso tic. Lenalee y Lavi le habían proporcionado los números de sus habitaciones pero la última cosa que Allen quería hacer era molestarlos. A Kanda, sin embargo, no le importaba.
"Vamos." Suplicó Allen. Kanda se giró ligeramente y a Allen no le gustó la sonrisa que jugaba a lo largo de sus labios. Nada en lo más mínimo.
"Quizá... Si me lo ruegas."
Allen balbuceó sin palabras por un momento mientras Kanda se colocaba para volver a verle con una sonrisa autocomplaciente ahora en plena floración. No había forma de que Allen fuera a rogar. Tenía su orgullo.
"No importa. La encontraré yo solo." Dijo bruscamente, girando para salir airadamente por la puerta.
"Buena suerte." Llamó Kanda a su espalda en retirada. Allen pausó y giró ligeramente para mirar con sospecha por encima del hombro al varón más mayor. "¿Qué quieres decir con eso?"
"Has visto el tamaño de este colegio. ¿Crees honestamente que puedes encontrar el camino hacia allí sin alguien para agarrarte de la mano?"
Allen dudó, fulminando con la mirada a su compañero de habitación. Se quedó en silencio por un momento.
"¿...Por favor?"
"¿Qué fue eso?" Preguntó Kanda, pero a juzgar por la expresión de su cara lo había oído. Había ganado la batalla y lo sabía. Ahora solo tenía que hacer sufrir a Allen.
"Puedes por favor mostrarme el camino a la biblioteca." Dijo Allen a través de los dientes bien apretados. Kanda era un sádico. Eso era evidente. Estaba disfrutando a fondo de la incomodidad de Allen. Bueno, si Kanda disfrutaba algo.
"Eso no es rogar, Moyashi."
Allen había desarrollado un tic sobre la ceja izquierda, una que solo aumentó cuando los dos chicos se miraron fijamente el uno al otro, ni acobardándose, ni echándose atrás.
"¡Bien! Lo encontraré por mi cuenta." Dijo Allen bruscamente y le dio la espalda a Kanda, saliendo airadamente de la habitación y resistiendo la infantil urgencia de dar un portazo. En una residencia como esta, no sería solo Kanda quien lo escuchara sino todos los demás del edificio. No deseaba molestar al resto de los habitantes de la escuela.
No podía ser tan difícil encontrar la biblioteca. Con un nuevo propósito Allen partió.
Apenas había dejado el edificio cuando escuchó a alguien llamándole, girando vio a Lavi corriendo hacia él. Chocaron y el par se tambaleó hacia atrás mientras Lavi revolvía el pelo de Allen.
"¡Moyashi!" Cantó felizmente mientras Allen luchaba por liberarse.
"¡Me llamo Allen! ¡Allen!"
"¿A dónde vas Moyashi?" Allen dejó escapar un suspiro de exasperación. Se sentía como si estuviera hablando a una pared de ladrillo.
"Voy a la biblioteca. Creo..." Allen frunció el ceño. "Pregunté a Kanda cuál era el camino a la biblioteca pero no me lo dijo."
"¡Oh!" Lavi parpadeó sorprendido. "Ahí es a donde voy. Te llevaré allí." Sonrió. "Pero si es la biblioteca la que buscas, estás yendo por el camino equivocado."
Allen se sonrojó ligeramente. "Aun no conozco muy bien este colegio." Admitió mientras seguía a Lavi – En la dirección correcta esta vez.
"Hablando de eso, ¿por qué te trasladaste al principio del tercer año?" Preguntó Lavi con curiosidad.
"Ahh…" Allen se frotó torpemente la nuca. "¿… Circunstancias?" Dijo tímidamente. Lavi elevó una ceja pero no hizo más preguntas.
La biblioteca resultó no estar demasiado lejos de la residencia de Allen y era más grande de lo que Allen había previsto. Elevó una ceja blanca nieve mientas aparecía.
Un edificio de ladrillo habilidosamente construido con mano de obra parecía asomarse sobre el campus ya bastante grande, utilizando la puesta de sol para proyectar una sombra sobre los muchos edificios esparcidos alrededor de su impresionante forma. Allen lo miró estupefacto por un momento.
"Es uh... Más grande de lo que imaginé que sería." Dijo Allen de una forma que tenía la intención de tener tacto pero se quedó corto. Lavi rió y le hizo señas hacia delante mientras abría las puertas de cristal.
"El viejo panda se las arregló para presionar al gobierno por cada centavo que pudiera para conseguir este lugar. Creo que eso podría ser el porqué el gobierno se viene abajo todo el tiempo."
Apenas habían puesto los dos los pies en el edificio cuando un libro fue volando de al parecer ningún lugar, golpeando violentamente la cara de Lavi y enviándole hacia atrás, tambaleándose mientras el polvoriento libro despedía una nube de motas de polvo y caía en sus brazos.
Alarmado, Allen dio varios pasos hacia atrás y debatió la posibilidad de ser capaz de irse corriendo por la puerta antes de que se encontrara víctima de un libro volador. Las posibilidades se veían bastante inestables.
"Cuida a quién estás llamando un panda mocoso insignificante." Una voz gritó en voz alta y Allen se encontró mirando fijamente con asombro al anciano que justo había doblado la esquina.
Bajo y ojos oscuros con pelo largo y ralo y protuberantes orejas tipo elfo, Allen podía ver inmediatamente de dónde había venido el sobrenombre de 'Panda'. Si no fuera por el hecho de que estaba vestido y llevaba una brazada de libros Allen habría tenido un momento difícil distinguiéndole de su animal homónimo.
"Uhhh..." Allen no podía pensar en ninguna maldita cosa que decir. El panda – hombre se corrigió Allen – ante él le ladeó una ceja – al menos Allen pensó que lo hacía, el hombre estaba sospechosamente ausente en la sección de cejas.
"Caray, ¿crees que podrías ser cuidadoso con lo que estás tirando, abuelo?" Farfulló Lavi mientras volvía a trompicones a una posición en pie, un brazo sosteniendo distraídamente el libro contra el pecho mientras que el otro frotaba la magullada nariz y miraba con resentimiento al anciano.
"Entonces aprende a dirigirte a tus mayores apropiadamente." Dijo bruscamente el imitador de un Panda, arrebatando el libro a Lavi y añadiéndolo a la pila en sus brazos antes de dejar el montón en una mesa cercana. Giró para mirar a Allen y el chico no pudo evitar retroceder unos pocos pasos.
"Allen Walker." No era una pregunta sino una declaración de absoluta certeza. Allen asintió y le sonrió. Le ofreció una mano la cual apretó con alegría ahora que la amenaza de ser decapitado con un libro volador había disminuido un poco.
"Yo soy Bookman."
Aunque Allen creía que 'Bookman' apenas era un nombre pensó que era mejor no mencionar el hecho después de que Bookman había tenido poco o ningún pensamiento acerca de lanzar el libro a Lavi antes. En cambio Allen se conformó con, "¿me conoces?"
"Pero por supuesto. No sería un bookman si fuera ignorante sobre una cosa tan simple. Sé todo sobre ti." El agarre sobre su mano se apretó un tanto y Allen se encontró mirando fijamente a esas aparentes profundidades sin fin de los ojos de Bookman.
Había algo en la forma en que esos ojos perspicaces miraban los suyos y el firme agarre en su mano que le dieron escalofríos a Allen. Sé todo sobre ti. Recuerdos que desde hacía tiempo Allen quería enterrar treparon hasta la superficie un momento antes de que Allen pudiera hacerlos retroceder hacia abajo.
"¿Sabes?" Preguntó, intentando mantener la voz tan tranquila y normal como fuera posible. Una pequeña sonrisa siniestra se arrastró por la comisura de la boca de Bookman y por un momento Allen pensó que iba a responder, pero no fue ese el caso.
Lentamente, Allen extrajo su mano del agarre de Bookman poniéndola conscientemente más cerca de su pecho, acunándola.
La fuerte tos de Lavi regresó a Allen a la tierra. "De todos modos abuelo."
Lavi fue recompensado con un manotazo en la cabeza por este pero persistió a pesar de eso. "Querías que viniera y ayudara, ¿verdad?"
Los ojos de Bookman se estrecharon y levantó un pulgar hacia la parte de atrás. Después de mucho rodar los ojos Lavi se escabulló, Allen podía verle y oírle hurgar en la habitación de atrás.
"¿Qué era lo que buscabas?" La voz de Bookman le recordó a Allen qué era lo que se propuso hacer.
"Bueno... Uh, No tengo muchos estudios que digamos y bueno... pensé que podía mejorar un poco mi conocimiento general. Ya sabes, para que no sea muy difícil cuando venga el trabajo más duro..." Allen no estaba exactamente seguro de si se había hecho entender considerando que de algún modo en el camino había destrozado la petición, pero Bookman asintió pensativamente e hizo gestos a Allen para que se sentara mientras él se precipitaba hacia una pila de libros.
Allen lanzó un suspiro agradecido y se acomodó en una silla. La biblioteca estaba desordenada incluso con la gran cantidad de habitación que ofrecía. Los estantes estaban alineados esmeradamente con libros y el lado de la habitación que ocupaba Allen estaba llena de escritorios bien ordenados, el otro lleno de muchas estanterías bien alineadas. Una hilera de ordenadores estaba alineada justo fuera del despacho en el que se podía escuchar a Lavi canturrear apagadamente y una retorcida escalera de caracol orientada hacia arriba a otro piso lleno de Dios sabe qué.
Mirando alrededor Allen rió por los muchos escritorios de apariencia más vieja acumulados alrededor de la puerta, con una pila alta de libros.
¡Pam!
Allen soltó una palabrota, saltando para mirar fijamente la gran pila de libros que acababan de ser depositados en el escritorio frente a él, un Bookman de apariencia impasible de pie a su lado. Allen alzó la vista con incredulidad a bookman y después hacia abajo a los libros.
"¿Todos esos son para mí?" Preguntó Allen con voz tímida. Bookman asintió.
"Conocimiento general." Confirmó antes de irse tan pancho, dejando a Allen mirar abatido el montón ante él.
Suspirando Allen alcanzó y abrió la cubierta del primer libro. Algo le dijo que estaría por aquí un rato.
oOo_oOo
Clic.
Kanda alzó la mirada cuando la puerta de la habitación se abrió, revelando un Brote de habas de apariencia muy cansada que parecía justo a punto de marchitarse. Mirando apenas a Kanda se abrió camino a través de la habitación hasta su armario, revolviendo en el cajón de abajo.
Kanda miró su reloj con incredulidad. Casi las doce y media de la mañana. "¿Has estado en la biblioteca seis horas y media?" Se burló. Allen le lanzó una mirada de odio sobre el hombro, farfullando algo y desapareció en el baño con un lío de ropas.
Kanda bufó y regresó al libro que había estado leyendo – si bien es cierto que a regañadientes. Imaginando que la mejor forma para ponerse a practicar con su amada Mugen era terminar pronto con todas las tareas que consumían el tiempo, había empezado con la novela asignada para el trimestre inmediatamente.
Unos minutos después el brote surgió del baño vestido con una holgada camiseta blanca de manga larga y pantalones negros sueltos. Los guantes aún en sus manos.
Kanda frunció el ceño. "¿Vas a dormir con esos guantes puestos?"
"Sí…" Allen no parecía estar prestando mucha atención a lo que era dicho, aparentando estar pensativo, molesto y exhausto todo de una vez. Sin decir ninguna otra palabra a su menos que amigable compañero de habitación se metió en la cama y se derrumbó sobre la almohada.
Kanda arrugó la nariz con disgusto mientras la respiración de Allen parecía convertirse inmediatamente en suaves ronquidos de adolescente con problemas durmiendo. Kanda a menudo estaba molesto y desconcertado por la extraña habilidad de algunas personas de caer dormidos a voluntad, algo en lo que él nunca había sido particularmente bueno.
Bufando, regresó a su novela.
oOo_oOo
Treinta minutos después Kanda había aceptado que era tiempo de acostarse. Estaba teniendo problemas en enfocarse en las palabras frente a él y las constantes sacudidas y giros y el ocasional gemido del Moyashi no estaban ayudando.
Frustrado, tiró el libro y giró a mirar con odio a Allen que estaba tumbado enroscado en el centro de la cama, las sábanas amontonadas en torno a él.
"Che."
Kanda empujó la silla del escritorio y fue indignado al armario, cambiándose en una suelta camiseta negra y pantalones. Otro gemino sonó de Allen y Kanda giró a mirarle otra vez mientras colocaba su uniforme doblado sobre el suelo del armario.
Refunfuñando con desaprobación desapareció en el baño. Completando el ritual de la noche al que casi todo miembro de la humanidad estaba atado, estaba justo secándose la cara cuando salió del baño.
"Mana…" El suave gemido de Allen se había convertido en una palabra real y Kanda observó mientras la respiración de Allen se dificultaba y se daba la vuelta.
Después de un momento de silencio la respiración irregular de Allen volvió y Kanda frunció el ceño, girando para lanzar la toalla que estaba sujetando de vuelta al baño.
"Para…"
Kanda se dio bruscamente la vuelta a tiempo de ver empezar la paliza.
Allen parecía estar rechazando un fantasma atacante, con cara de pánico incluso estando dormido.
"¡Para!" Repitió Allen, esta vez dicho temor filtrándose en su voz mientras Kanda no podía hacer nada excepto mirar fijamente mientras el chico más joven rechazaba los demonios de su sueño.
"¡Déjame en paz!"La voz de Allen había aumentado y su agitación ya había alcanzado la cumbre. Si esto seguía así iba a terminar lesionándose a sí mismo.
Kanda rápidamente se precipitó a su lado, agarrando sus brazos mientras luchaba contra él.
"¡Oi! ¡Moyashi! ¡Despierta de una puta vez!" Gruñó mientras Allen arañaba por el agarre – aunque inefectivo ya que sus manos seguían vestidas con los guantes.
"¡Vete!"
Kanda presionó el codo en los intestinos de Allen, conteniéndole con su peso mientras luchaba por control.
"¡Despierta de una puta vez! ¡Es un jodido sueño!" Dijo bruscamente Kanda, clavando firmemente el codo en los intestinos de Allen.
Jadeando, los ojos de Allen se abrieron y parpadeó al techo, cubierto en un ligero brillo de sudor, se mostraba desorientado.
Gruñendo, Kanda relajó su agarre de hierro en las muñecas y Allen pareció darse cuenta por primera vez de que Kanda estaba medio sobre él.
Reacción inmediata – Allen se revolvió hacia atrás mientras Kanda se sentaba recto en el borde de la cama, apretando su aflojada cola de caballo mientras miraba con el ceño fruncido al pequeño chico británico ante él.
"¿Qué estabas…"
"Intentando detenerte de destruir la jodida mierda en tu sueño. Si siempre tienes una rabieta así por la noche te quiero fuera de aquí."
Allen parecía presa del pánico. "¿Dije algo? ¿Qué dije?"
Kanda elevó una ceja ante la evidente ansiedad de Allen. "Dijiste Mana una o dos veces y seguiste maldiciendo a alguien para que se alejara de ti." Una mirada de alivio bañó los rasgos de Allen y exhaló un suspiro contenido.
"Ah, sí. Gracias, supongo."
"No me des las malditas gracias. Si lo haces otra vez juro que te estrangularé en tu sueño." Kanda dio un molesto 'che' y se rindió de intentar arreglar su cola de caballo, tirando de todo el asunto se pasó los dedos por él.
"Amable como siempre, ya veo." Murmuró Allen.
"Has dado en el clavo Moyashi." Kanda se levantó y se fue airadamente al baño.
"¡Es Allen! ¡Allen!"
"Deja de lloriquear Moyashi."
Allen estuvo en una silenciosa furia por un momento mientras Kanda se encabezaba al espejo del cuarto de baño para arreglar su cola de caballo. Conteniendo su enojo Allen llamó tan dulcemente como pudo.
"¿Kanda?"
"Che."
"Realmente deberías llevar el pelo suelto más a menudo. Se ve tan hermoso."
Una pastilla de jabón seguido de la lámpara del baño fueron volando hacia él y Allen dedujo con una sonrisa que esta batalla era suya.
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Nota Autora: Muchas gracias a todos por los reviews. Lo siento si tengo errores de ortografía pero he estado trabajando en ello todo el día y estoy agotada -.- Si pudierais dejarme otro review sería agradecido :D
