Los personajes no me pertenecen, ojala lo fueran, pero son de Stephanie Meyer, la historia es mía, basada en algunas experiencias personales.

Cap.1 El inicio de la venganza o ¿tormento?

Pov. Bella

Como cada día, me encontraba en mi habitación, tratando de olvidar, sacar de mi cabeza cada mentira, cada caricia, cada beso. Sin embargo, era algo inútil, cualquier cosa me recordaba a Él.

Desde el momento en que me dejó, traté de buscar alguna explicación de por qué me dijo tales palabras, cuando en la noche anterior a mi desgracia, me prometió amor eterno.

Ja!, ¡Que ingenua fui!

Trataba de negarme a la realidad, pero, aun así, tenía esa condenada espinita punzándome la conciencia a cada rato. Estaba tan concentrada es mis pensamientos, que ni cuenta me di, que mi nana estaba llamándome.

-¡Niña Bella!, otra vez recordando –me dijo nana Sue- Si sigue así, se enfermará. Y es hora que empiece a salir, como antes.

-Nana, no quiero salir, después de lo que me hizo, me da rabia saber que cada vez que doy un paso, alguna persona voltea a verme con lástima y eso quiero evitar.

-Bueno, está bien, no insistiré, pero debe arreglarse, en la noche vendrán visitas y su madre quiere que esté presentable.

Y cómo la chica de 22 años que soy, comencé a saltar, gritar, en fin, lo que comúnmente se le conoce como berrinche.

-¡Ay, nana noooooo! ¡No quiero ir!, ¡quiero estar encerrada, no pueden ni siquiera, permitirme un momento para mí! ¡No bajaré, nana Sue, dile a mamá que bote, done, o que haga lo que quiera con la ropa que escogió, nana!

-¡Isabella! –oh oh, cuando nana me habla así, "arde Troya", sólo me dice así, cuando está muy molesta.

-¡Quieras o no te vestirás! Sabes que no me gusta regañarte, pero es tiempo de que esa niña dulce y tierna que eras, vuelva. Ya es hora de que trates de olvidar lo pasado, pero eso depende de ti, además el vestido no lo compró tu mamá, sino que a petición de una de las invitadas, pidió expresamente que te pusieras esto.

Antes de que viera la ropa, lo que dijo nana, me dejó pensando, tenía razón en cuanto seguir adelante, pero olvidar, jamás, ese hijo de… la tostada me las pagaría.

Cuando pasó mi lapso de concentración, me fijé en lo que nana me tendía en la cama; era un vestido sumamente hermoso, pero un poco atrevido, a mí parecer, de color azul metálico, tenía un escote, que dejaba ver algo de mi encanto, y la espalda era entrelaza en cruz por las cintas que había debajo de mi pecho y mis hombros.

Tenía mi boca colgando, ¿yo me pondría ese pedazo de trapo? Ni lo sueñen…

….

Sí, aquí estoy a punto de salir de mi cuarto, con el dichoso vestidito puesto, nana casi me estrangula cuando me alcanzó después de correr como loca por mi cuarto, porque me negaba rotundamente a ponerme eso. Pero ahora, me tengo que aguantar, me prometí superar mi dolor, y buscar la forma de vengarme, aunque eso es algo que nadie sabrá.

Estaba bajando las escaleras, cuando me detuve en seco, las voces que escuchaba eran muy conocidas, eran de…. No, no puede ser, se supones que ellos se habrían ido hace 4 años, no, no, no, no, las noches en vela me están pasando factura, ya estoy imaginado cosas…

Al plantar mis pies en el último escalón, todo era silencio. La curiosidad me invadió y subí la mirada….

Me quedé de piedra… Las personas que se encontraban ahí, eran las que menos me pensaba ver. Ahí, a lado de mis padres, estaba Carlisle Cullen y su esposa, Esme. Junto a ellos, Alice, la que fuera antes mi mejor amiga, Emmet, el chico que soñaba fuera un hermano para mí, Rosalie, novia de Emmett y otra de las que fueran mis amigas, Jasper, hermano gemelo de Rose y novio de Alice y por último, estaba mi pesadilla andante, el idiota y desgraciado que arruinó mi vida sin posibilidad de que volviera recuperarme, Edward.

Estaba hermoso, mi memoria no le hacía justicia, como siempre, alto y con porte, el pelo rebelde de ese color cobrizo, vestido impecablemente con un traje gris oscuro y camisa blanca con los primeros botones desabrochados. Y yo, como la tonta que soy, me le quedé mirando un buen tiempo, hasta que recordé todo el daño que me provocó.

Compuse mi rostro y fui al encuentro. Sentía la mirada de todos, especialmente una, pero lo ignoré y fui con mis padres.

-¿Te gustó la sorpresa, Bella? –dijo mi madre, Renée, claro, ella no sabía lo que sucedió, sólo comenté que había discutido con Edw... él y por eso terminamos.

-¡¿Sorpresa? –pregunté con incredulidad, le iba a decir algo, pero mejor me callé.

-Hola, Bella –me saludaron Carlisle y Esme, con ellos no tenía ningún problema, pero sus hijos, eran harina de otro costal; les respondí el abrazo que me dieron y sentí de nuevo esa calidez que abarcaba todo mi pecho.

-¡Bellie! –dijo Alice, intentó abrazarme, retrocedí dos pasos, diciéndole de forma sutil que no se acercara a mí, y por lo que ví en su rostro, me comprendió al igual que los demás.

Mis padres se extrañaron porque yo no era así, y mucho menos con ellos, pero como dije, ellos no saben nada, asi que sólo me llamaron la atención con la mirada.

-Bueno, por qué no pasamos al comedor, ya debe estar la cena lista -anunció Charlie.

Esme, Carlisle, y Renée lo siguieron, yo iba tras ellos, pero una mano en mi muñeca me detuvo, conocía esa piel satinada, me provocaba un escalofrío por toda mi espalda.

-¡Suéltame! –apreté los dientes para no decirle todo lo que sentía y jalé mi brazo para liberarme.

Voltee y me fijé en todos ellos, estaban con la mirada triste, melancólica y… la culpa, era la que predominaba, pero ni así me compadecí de ellos, cada uno iba a saber lo que sufrí por su partida, aunque no sepa exactamente lo que haré.

-Bella –trató de decir Edward, pero lo callé

-Isabella, para ti y para todos ustedes. La verdad no sé qué diantres hacen aquí, pero entre más rápido se vayan, mejor –estaba al borde de las lágrimas.

-Perdóname – esa palabra me detuvo en seco; giré la vista hacia el ser que mencionó tal expresión, Edward.

-¡¿Perdón? – dije con incredulidad- ¿me estas pidiendo que te perdone?, ja, como que es un poquito tarde para eso, ¿no crees? –mencioné con sarcasmo.

-Tuviste cuatro años, cuatro miserables años para enmendarte y no lo hiciste –la rabia que sentía era demasiada para contenerla.

-Por favor, Bella –el timbre de voz de él, era entrecortada, parecía que tenía un nudo en la garganta.

-¡No!, ya estoy harta de recordar tontas ilusiones, todo era una mentira y cada uno de ustedes permitieron que siguiera jugando conmigo, nunca fueron realmente mis amigos, jamás me quisieron.

-Escuchen bien esto, esa Bella que conocieron murió, ésta que ven es lo que quedó después de que se divirtieran, no soy más esa estúpida que pueden manejarla a su antojo.

Toda esa decepción, rabia, coraje, todo fue expulsado con esas palabras. Ellos observaban cada gesto que hacía, y se encogían con lo que veían, un enojo tremendo, y sabían muy bien que no los perdonaría.

Haría lo que fuera con tal de que sufrieran como yo lo hice, de ver cómo las cosas que aman se van de sus manos, sus vidas, hecha pedazos.

-Edward –el susodicho, quedó helado cuando oyó su nombre de mis labios. –Prepárate para llorar lágrimas de sangre.

-Eres poca cosa para alguien como yo –lo recuerdas, amor.

Él se estremeció cuando mencioné la misma frase que me dijo, aquella noche.

-Jamás olvidé esas palabras, porque es el significado de lo que ahora eres para mí.

Me fui corriendo hacia donde mis padres, no soportaba estar con ellos ni un minuto más, empezaría mi venganza, ya estaba decidido, iba a destruir a cada uno de ellos por el daño que me hicieron. Entré al comedor; esperamos 10 minutos, porque los "hermanitos Cullen", no estaban para empezar la cena.

Durante el transcurso de la cena, sentí la tensión en el ambiente, incluso sabía que todos lo notaba. Hasta que Charlie habló cortando el silencio que reinaba.

-Bueno, hay algo que quisiera comentarles, y es más una orden que un anuncio. –algo me decía, que no me gustaría enterarme de lo que está a punto de decir mi padre.

-Carlisle y Esme se van de viaje, por unos meses, ya que se ha presentado un problema con una de las empresas que hay en Inglaterra y me han pedido que sus hijos se queden en nuestra casa –yo diría mansión pensé para mis adentros –

¡Queeee!, a ver, retrocedan la cinta y pongan play, ¡¿Cómo que quedarse aquí?

Dios! Por qué a mí.

Bueno eso es el comienzo quisiera sus opiniones, no importan si son tomatazos, porque contribuirá a que me esfuerce por hacerlo mejor, y también en tomar en cuenta lo que ustedes quieran que pase

Besotess ¡! Navy =)