Cap. 2 Durmiendo con el enemigo
Quizás esté en una dimensión desconocida o tal vez me encuentre en la peor pesadilla que me pude imaginar...
Después de que Charlie diera a conocer esa noticia, juro que casi me paraba para saltarle encima y degollarlo. ¿Genial la idea de estar conviviendo con los Cullen, no?
¡Dios, que falta cometí para esta cruz!
Lo único que quería era sacarme a Edward de la cabeza, poder seguir con mi vida, y tal vez, hacerle pagar con la misma moneda todo lo que hizo. El "tal vez", era eso, una idea, posibilidad, pero al recordar todo lo que me provocó, la rabia se apoderó de mis sentidos, mi razón, mi cuerpo, bueno, me cubrió por completo.
Mi letargo fue interrumpido, cuando la voz de Alice, me llamaba.
-Bellie, por qué no nos llevas a nuestras alcobas, seguramente están cerca de tu habitación y quizás, podamos hacer una pijamada...
-Haber, Alice, que parte de que no quiero hablarles jamás no entendiste -le tenía que parar su tren para que no imaginara cosas que no sucederían, por ahora-
-No pretendas que continuemos siendo amigas como si nada. Óyeme bien, no quiero, ni puedo perdonarles.
Alice se fue con la cabeza agachada todo el trayecto hacia las habitaciones. A todos los alojé en el 2° piso; ya me iba a retira hasta que una voz que no quisiera reconocer, me llamó.
-Bell... Isabella, ¿en dónde dormiré?
¡Mierda! ¿Cómo no me acordé que sólo habían 4 cuartos en ese piso?
Sé que sobrarían, si durmieran con sus respectivas parejas, me refiero, Alice y Jazz, Rose y Emmett, pero conociendo a Charlie, rondaría las alcobas para ver si no hacían "travesuras".
-Ven, de guiaré a tu cuarto
No me quedaba más remedio que instalarlo al que estaba enfrente del mío.
¡Oh, Dios! ¿Qué hago? Sé que me hizo bastante daño, pero me seguía volviendo loca su olor, el recuerdo de sus besos y caricias me nublaba el pensamiento...
¡Basta! Recuerda todo lo que pasaste, las cortas, el llanto, el dolor, ese dolor que te quemaba el corazón para convertirlo en cenizas... en nada.
-Esta es tu habituación -entré para mostrarle cada cosa que había en ella, me detuve un momento en la ventana corrediza que se encuentra al lado de su cama y que da una vista hermosa, desde ese balcón, de la luna.
Tan perdida estaba en mis pensamientos, que no sé en qué momento me vi envuelta por unos brazos fuertes, pero tan suaves como el terciopelo, su toque hizo que recordara las noches en que dormí dentro de ellos, mientras sus manos acariciaban mi cuerpo, mi cara, mis labios...
-Suéltame -reaccioné- no quiero que pongas tus manos en mi
-Bella, sé que aún me deseas, aún me sigues amando como yo a ti, amor
Lo empujé con todas las fuerzas que me quedaban, -cómo me puede decir eso- Me volví para enfrentarlo, pero Oh sorpresa, quedé prendada de su mirada, sus ojos verdes como el bosque, estaban sin ese brillo que lo caracterizaba, opacos, y si mirabas bien, cosa que yo hacía aunque fuera sólo para lastimar todavía más a mi corazón, estaba ese rastro de dolor.
No sé ni cómo, pero mi mano voló a su mejilla; se oyó un golpe seco, tenía en su rostro la marca de mi mano.
-¡¿Cómo puedes decir que me amas?
-Es la verdad, no dejé, y nunca podré dejar de amarte -me lo soltó, mirándome a los ojos.
-Sí, claro, como todo lo demás. Sabes perfectamente que eso es una mentira más, dices que me amas, pero el que ama no miente, ni lastima. Me dañaste de una manera que no se puede reparar nada.
-No digas que es mentira, si dije esas palabras, es precisamente para protegerte, para que no salieras lastimada.
-Por favor, ¿quieres me crea ese cuento de protección?, nunca fuiste sincero...
-¡Maldición!, te probaré que mi amor sí es sincero
-¿Qué harás? -que no se le ocurra lo que estoy pensando- No te atrev...
En un parpadeo sentí las puertas de su aliento, por Dios, mi memoria no le hacía justicia, eran tan suaves, tan dulces, su lengua rozó mis labios para accesar por completo a mi boca y, tonta de mí, se lo concedí.
Su sabor estaba impregnándose en mi lengua de nuevo, el beso era tan candente que tuve que enlazar mis brazos alrededor de su cuello, para no desfallecer, me apretó fuertemente la cintura y me pegó todavía más a su cuerpo, estaba perdiendo mi conciencia cuando reaccioné.
Lo solté de manera brusca y salí disparada a mi habitación.
¡Imbécil, cómo pudiste caer tan fácil?, me regañaba a mí misma, cerré con seguro la puerta y me arrojé a mi cama, con el vestido puesto y el maquillaje corrido, las almohadas estaban manchadas de negro y las lágrimas seguían corriendo por mis mejillas.
Es que no es posible, no es posible que lo siga amando como lo hago, después de tanto tiempo, habría jurado que sólo quedaba odio para él y, después del besó... Aahhgg... cómo pude corresponderle, ahora pensará que me tiene de nuevo, que me podrá conquistar otra vez y volver a ...
¡No!, tengo que pensar bien lo que haré, esto no se puede repetir, qué hago...
De tanto pensar, me dolía la cabeza, me levanté y fui al baño a quitarme el vestido, quedándome sólo en ropa interior, había tanto calor, que decidí dormir así, me lavé el rostro quitando rastro del maquillaje y al observarme en el espejo, examiné mis ojos opacos y rojos del llanto, el dolor que creí enterrado, permanecía en mí como una sombra.
Me fui directo a mi cama, dejándome llevar por los brazos de Morfeo...
Me despertó los rayos del sol ¡carajo! olvide cerrar las cortinas, di una vuelta, quedando mi cara pegada al colchón para seguir durmiendo, pero creo que alguien de allá arriba quiere seguir con penitencias, porque cuando estaba a punto de quedarme de nuevo dormida, tocaron la puerta.
-Niña Bella, a desayunar, sólo la están esperando a usted
-Nana Sue, ahorita voy - por qué no me dejan dormir a gusto!
Me levanté a regañadientes, me bañé en tiempo récord -5 minutos-, opté por vestir unos shorts de mezclilla, una blusa en color fucsia y unas bailarinas en color mezclilla.
Estaba bajando las escaleras, y alcancé a oír unos murmullos, eran Alice y Edward, me quedé plantada en una esquina para escuchar más, llámenme chismosa o cotilla, pero me ganó la curiosidad.
-¡¿Cómo que la besaste? -era la duende seguro-
-Sí, enana, no me pude contener, estando tan bella, pensativa, ¡Dios! no pude resistir sentir sus labios de nuevo, me mata que está cerca y a la vez lejos.
Mi corazón se aceleró, cuando Edward dijo esas palabras tan llenas de amor... ¡Bella, concéntrate!, sabes que eso no es verdad.
-Hermano, la sigues amando, y sé que, aunque Bella lo niegue y siga de terca diciendo que te odia, te ama
.Alice, no lo sé, si vieras la forma en que me miró, tan llena de dolor, no creo que me siga queriendo..
-Créeme, Edward, te sigue amando y creo que aún más;
-¿ En serio lo crees?
-No lo creo, lo sé
-Gracias, duende
-¡Oye, no me digas así! - le dio un manotazo en la nuca- Edward, ¿no crees que es tiempo de que le digas la verdad?
¡Woohh! ¿De qué verdad hablan? haciendo una mueca de incredulidad. O.o
-Alice, si le digo eso, después de lo que pasó, me tomará como loco y además de darme una cachetada extra
-¿Cachetada?
-Sí, antes de besarla, le dije que la amo, y se quedó un segundo ida y después, sentí un ardor en mi mejilla.
-No puede ser- la duendecillo soltó una carcajada que juro que se escuchó hasta China.
-Bueno, volviendo, al tema, todavía creo que no es tiempo, dejaré que pase algunos días y dependiendo de cómo avance mi relación con ella, soltaré la bomba
¡¿De qué rayos hablan, qué verdad, qué bomba?
-No tardes mucho, sabes que si no le dices lo que pasó en realidad, hace 4 años, la perderás y esta vez, para siempre
-¿Crees que no lo sé?, Alice estoy que muero por decirle, pero primero tengo que hacer que vuelva a confiar en mí.
-Ay, hermanito, no sabes lo que me duele verte así, sin embargo, cuentas con todos nosotros para apoyarte, lo sabes.
-Y te lo agradezco..
Se fueron abrazados al comedor, y yo me quedé como estúpida, petrificada, qué mierda ocultaban todos, de qué verdad habla Edward, como sea, lo descubriré, aunque en el trayecto surjan de nuevo obstáculos que enfrentar, empezando por mi corazón hacia él.
