Hola!

Lo primero, espero no defraudaros con el resto de capitulos, ya que aquí vais a ver a un Draco más amable, hasta supongo que en algún momento veremos al antiguo Draco, pero por el resto está intentando cambiar.

Todavía no tengo muy clara la historia, tengo algunos capítulos pero no está terminada.

Hacedme saber que tal este capitulo, ok?

Y gracias por los reviews.

Muchos besitoos.

"Draco contaba ya con 11 años y recorría el callejón diagón en busca de todo lo necesario para entrar ese nuevo año en Hogwarts.

En ese momento se encontraba en flouris y blots con su padre, el cual hablaba con el dependiente. El rubio se aburría de escucharlos y sin decir nada a nadie, ya que era un Malfoy y no tenía que dar explicaciones, se esfumó entre las estanterías en busca de algún nuevo libro, porque sí, le encantaban.

Un chillido de emoción llamó su atención.

-¡justo lo que quería! – decía una niña de alborotado pelo castaño, mejillas sonrosadas y ojos muy abiertos por la emoción.

La pequeña sonreía, sonreía como a él no se le estaba permitido hacer, aunque no sabía exactamente por qué. "los Malfoys…" decía su padre.

La niña lo miró y Draco tuvo el impulso de dar un paso atrás ante penetrante mirada, pero se contuvo.

-hola! – la chica se acercó decidida – ¿sabes dónde puedo encontrar libros sobre Hogwarts? – preguntó con voz de marisabidilla.

Draco sonrió con autosuficiencia.

-yo podría contarte todo sobre Hogwarts – la sonrisa de la castaña le dio más fuerzas para continuar – verás Hogwarts es el colegio mas…

-Draco! – le interrumpió su padre con voz severa. Cuando él se acercó el hombre continuó sin importarle que la otra persona que ocupaba el pasillo pudiera oírle – como te atreves a acercarte a semejante porquería. No quiero que te mezcles con sangres sucia, ¡entendido!

El rubio se giró para ver de nuevo a la chica castaña, esta ya no sonreía, pero seguía mirándole.

-claro padre."

Su padre… todo había sido culpa de su padre. ¿Tan difícil habría sido dejarle hacer su propia vida? Draco había tenido que cargar el peso del apellido de los Malfoy por 18 años. Pero ya no más. Su espalda estaba destrozada de dolor y sus pies no podían más con ese peso.

¿Era posible que un hijo odiara a su propio padre? Lo era. Y Draco lo odiaba con todo su ser. Esperaba que se pudriera para siempre en azkaban.

Era cierto que en un último momento sus padres habían dejado las filas de Voldemort para protegerle a él, pero eso no quitaba que había destrozado su vida, podría haber sido un niño feliz, con amigos y… con infancia. Con una infancia llena de juegos y felicidad. Sin responsabilidades que un niño no tenía por qué llevar.

Draco pensaba en eso mientras entraba al gran comedor y se sentó junto a Theodore a desayunar. Eran muy pocos Slitheryn en su curso, ya que la mayoría estaban cumpliendo condena.

Nott nunca había despertado demasiado interés en Draco, y tampoco había ocurrido lo contrario. Siempre se habían ignorado, pero se respetaban, porque tenían mucho en común, y últimamente pasaban mucho tiempo juntos. El poco tiempo que no estaban solos, porque algo que tenían en común era que a ambos les gustaba la soledad, además de que eran hijos de mortifagos. Solo había una diferencia entre ellos, Theo había desafiado a su padre a tiempo y ahora no tenía una marca que ocultar en el brazo.

-te ves horrible Draco.

-gracias Theo.

-te dije que elegías demasiadas asignaturas. No podrás con ello.

-tú tienes las mismas asignaturas que yo.

-cierto – sonrió Theo con superioridad – pero yo soy mucho más inteligente que tu.

-también eres más feo, yo decidí repartirme entre inteligencia y belleza.

Ambos chicos rieron. Así solían ser sus conversaciones. Tonterías, sin ningún sentido y sin ninguna importancia, ya que las pocas veces que habían hablado en serio el tema no había sido muy feliz.

-¿irás a la biblioteca después de las clases? – le preguntó el rubio a su nuevo amigo, sabiendo ya la respuesta.

-sabes que yo no voy a la biblioteca. Estudio en mi cuarto.

Draco no entendía como podía hacerlo. En la casa de las serpientes siempre había ruido. Demasiado ruido. A él le era imposible concentrarse, pero Theo no tenía el más mínimo problema para hacerlo.

De pronto miró hacia la puerta. Siempre le pasaba cuando ella entraba, era como una atracción que llamaba a sus ojos cada vez que ella estaba cerca, y daba igual que estuviera haciendo, sus ojos anhelaban su presencia y la buscaban. No sabía cómo encontraban su presencia, pero lo hacían.

Desde que la conoció, su padre le había prohibido acercase a ella. Pero él había encontrado la forma de hacerlo, aunque había sido de la forma más cruel y vil, había logrado llamar su atención durante todos estos años, y así mantenerla a su lado. De la peor manera…

No había conseguido su amor, ni siquiera su amistad, pero había conseguido su odio, y prefería eso a la indiferencia de la chica que le había intrigado y llenado desde ese día en la librería.

Con apenas 11 años recién cumplidos se había dado cuenta de que esa chica, esa castaña, Hermione, iba a ser especial e importante en su vida. Solo que en ese momento no tenía una vida, era solo una marioneta.

-ponte un plato para las babas…

Draco reaccionó al escuchar a su amigo.

-no sé de qué me hablas. – dijo el rubio cogiendo algo de zumo y sirviéndose unas tostadas.

-ya…

Otra de las cualidades de Theo era ser muy observador, y llevaba años viendo las reacciones de Draco cada vez que cierta castaña andaba cerca.

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-¿Puedo saber que fue aquello que dije para que te enfadaras tanto? Solo era una forma cariñosa de llamarte.

-no Ron. Esa es la forma de llamar a una cualquiera, no a tu mejor amiga.

-¿mejor amigo? ¿Solo eso somos? ¿Mejores amigos?

-¿y qué otra cosa? – soltó la castaña, pero se arrepintió en el momento, ya que no quería oír que eran algo mas, no en ese momento, necesitaba aclarar sus ideas.

Por suerte para ella el pelirrojo se quedó callado ante esa pregunta y Harry decidió intervenir.

-vayamos a desayunar.

Hermione cruzó la entrada tras ellos, parecía su sombra, parecía que les siguiera a todas partes sin que ellos le prestaran atención, y lo peor de todo es que lo provocaba ella misma. Sus amigos seguían siendo los mismos de siempre.

No sabía que había ocurrido ¿Qué había cambiado en ella después de la guerra? ¿Solo está la mantenía unida a ellos?

Se sentó junto a ellos y cuando, 10 minutos después, recibió el profeta, desapareció de allí con la excusa de pasarse por la biblioteca antes de ir a clases.

Pero no fue a la biblioteca. Salió a los terrenos del castillo y paseo por el césped. Pronto se quitó los zapatos para notar la hierba bajo sus pies, era algo que la relajaba. Cuando llegó a su roca favorita tiro su mochila cerca y se sentó a observar el lago.

"debes cambiar" se dijo "ellos no tienen la culpa de lo que sea que te ocurra, no deben darse cuenta"

Se le pasó el tiempo volando cuando escucho la campana que indicaba el inicio de las clases. Se colocó rápidamente los zapatos y corrió hacia el castillo, justo en la entrada, el impacto con alguien la hizo caer al suelo.

-vaya granger, parece que estas destinada a arrastrarte a mis pies – el chico lo había dicho como una gracia, pero la castaña no lo interpretó así.

-como la sangre sucia que soy ¿no?

Draco ensombreció la mirada al escucharla.

-no quise decir eso… - se excusó el rubio.

-y eso es lo extraño – le contestó la castaña entrecerrando los ojos con duda.

Como toda respuesta Draco le tendió la mano para ayudarla a levantarse y esta la aceptó por segunda vez.

-déjame compensarte, te invito a un café en la próxima salida a Hosmeade – "decidido" sería otra de sus nuevas características.

-por supuesto que no – se indignó Hermione y salió de allí a toda prisa.

Bueno, no todo iba a ser coser y cantar después de tantos años… pero no se rendiría, no el nuevo Draco.

/

-se porque se comporta así, Harry.

-¿a qué te refieres Ron?

-a Hermione por supuesto. Últimamente se aleja de nosotros y es por mi culpa. –Ron tragó saliva y los colores empezaron a subirle – la bese Harry, la bese y deje ahí la cosa, ella está esperando que dé un paso más.

-y ¿Por qué no lo haces? Pensé que ella te gustaba.

-lo haré – el pelirrojo bajó la vista – es lo que todos esperan – dijo mas para sí mismo que para su acompañante.

"la señora Granger dejo la carta encima de la mesa.

-cariño, debe ser algún tipo de broma, la magia no existe.

-pero mama – replicó Hermione – por que no iba a existir la magia, eso explicaría muchas de las cosas extrañas que me llevan pasando tiempo atrás. Además, la carta dice que si es necesario, el director se presentara para demostrarnos que es cierto.

El padre de Hermione que hasta ahora había permanecido aparte y pensativo se unió a la conversación.

-no dejaras tus estudios ahora que has conseguido tanto para ir a hacer magia. ¿Qué harás después? ¿Vivir en un circo?

A hermione le dolieron las palabras de su padre. Esa era la primera vez que no estaban de acuerdo en algo.

-siento que es lo que debo hacer. Siempre he sentido que no pertenecía a este mundo y ahora tengo la oportunidad de formar parte de algo nuevo, algo que se que será bueno para mí. Tengo la oportunidad de formar parte de mi propio mundo.

-mi vida, tu eres nuestro mundo – dijo al fin su madre.

-te apoyaremos en lo que decidas – terminó su padre haciendo que la castaña volviera a sonreír a sus padres. Feliz."