Mil gracias por vuestros comentarios!
Aquí vamos a tener bastante más de hermione y Draco, pero no os emocionéis.
Tengo que decir qué vais a ver a un Draco cambiado, pero no os preocupéis, habrá situaciones en las que podremos ver el viejo Malfoy, no quiero crear un personaje completamente distinto, si no, no sería Draco ¿no?
Pensar que es un Draco después de la guerra y sin su padre, pero sigue siendo él, arrogante, bruto y superior.
Besitos y espero que lo disfrutéis.
"-damas y caballeros, que momento tan extraordinario. Cuando el joven Harry entró en flouris y blotts esta mañana para comprar mi extraordinaria autobiografía mi libro el encantador, que casualmente hoy cumple su vigésimo séptima semana liderando la lista de los más vendidos del diario el profeta, no tenía ni idea que de aquí saldría con una colección de mis obras completas. Y gratis.
Draco se encontraba en el piso de arriba de la librería observando la escena que estaba dando Harry Potter. O eso le habría parecido a cualquiera, pero en realidad no podía apartar los ojos de cierta castaña que suspiraba mirando al hombre que agarraba por el hombro al niño que vivió.
Cuando vio que iba a irse fuera del lugar no pudo perder la oportunidad de estar cerca de ella después de todo el verano. Arrancó la página del libro que estaba leyendo, ya que era demasiado interesante para dejarlo, y bajo las escaleras dispuesto a fastidiar.
-te habrá encantado eh Potter. El famoso Harry Potter. Ni siquiera en una librería evitas ser el protagonista - ¿celos? Si. Pero no hacia Harry, sino hacia el hombre que la había hecho suspirar a ella segundos antes.
-déjalo en paz – le susurró ácidamente Ginny.
-vaya Potter, veo que tienes novia…
-eh, Draco – intervino el padre de este – se mas amable. El señor Potter. Lucius Malfoy – dijo el hombre tendiéndole la mano falsamente. – Al fin nos conocemos – le atrajo hacia sí y observo su cicatriz apartando el pelo con su bastón – tu cicatriz es una leyenda, al igual que aquel que te la hizo…
-Voldemort mató a mis padres – replico el moreno.
En ese momento llegó Hermione y se colocó con ellos. Draco se puso nervioso a la vez que enfurecido ¿Por qué había tardado tanto? Es que no podía despegar los ojos de ese viejo farsante presumido. Y para él, ni una sola mirada…
-has pronunciado su nombre. Eres muy valiente. O muy insensato – dijo el hombre sonriendo sádicamente.
-temer un nombre solo incremente el temor de lo nombrado.
Si, esa era Hermione. Su Hermione como él la llamaba internamente en sus pensamientos. Descarada, sin miedo a enfrentarse y proteger a los suyos. Toda una leona. Había olvidado como era de verdad durante ese largo verano.
-y tú debes de ser… la señorita Granger – dijo el hombre cuestionando a su hijo con la mirada, que alcanzó a asentir sin que se le notara el nerviosismo – Draco me ha hablado mucho de ti… - el rubio intento que no se le notaran los colores que habían acudido a él al escuchar a su padre – y de tus padres… muggles ¿verdad?
El muchacho no podía desviar la vista de la mirada desafiante de la chica. No se dejaba amedrentar ante las palabras de su padre y en ese momento Draco supo que la necesitaba, y que la iba a necesitar siempre. Por eso la mantendría cerca de él para siempre.
Llevaría su odio siempre consigo."
¿Es que estaban destinados a encontrarse entre libros?
Allí volvía a estar ella. Entre libros, pergaminos y plumas. Con el pelo mas alborotado que nunca de los nervios. Solo llevaban un mes de clases y parecía que a la chica el castillo se le echaba encima. ¿Por qué se tenía que tomar los estudios tan a pecho?
-sabes, necesitas un descanso – hacia una semana desde el último incidente, y pensó que era tiempo suficiente para que la chica se calmara.
-a ti que te importa – dijo dejando la pluma de golpe sobre el pergamino y mirándole.
-tranquila leona – dijo el rubio sonriendo. Pero esto pareció enfurecer más a la chica.
-lárgate Malfoy.
En lugar de eso, el muchacho rodeo la mesa y se puso tras ella, echando un vistazo a sus pergaminos.
-¿astronomía?
-si Malfoy. A pesar de lo que digas, no soy una sabelotodo, como ves.
Draco vio la oportunidad de ganar algunos puntos con la castaña.
-te ayudaré. Se trata de la constelación "ballena azul" ¿verdad? a las 00:00 en la torre de astronomía.
-de eso nada Malfoy, no pienso ir contigo a ningún lado.
-nos vemos allí, no me hagas esperar.
Hermione frunció el ceño. "Encima descarado", pensó la chica. Quien se creía para venir haciéndose el amable después de todos esos años. ¿Acaso quiere calmar su conciencia porque ella lo salvó de azkaban? Si solo era eso, no iba a darle el gusto.
Recogió sus cosas y se fue directa a su habitación.
Una vez allí se sentó en la cama. Desde luego no iba a ir a esa cita con Malfoy. ¡Vaya, ni pensarlo! ¿Quien se creía que era?
Se levanto nerviosamente y se metió en el baño, cogió un cepillo del cajón y se puso delante del espejo a cepillarse el pelo furiosamente.
No era nadie, nadie para pasarse seis años insultándola y ahora, así por que si, se mostrara amable con ella cuando nunca lo había hecho.
"error" le gritó su mente. Si lo había hecho. Una vez, hace muchos años…
Hermione dejó de cepillarse y se sentó en la taza del wáter.
Cuando iba a entrar a Hogwarts y buscaba cualquier tipo de información sobre el colegio, recordó a un pequeño niño rubio platino que había estado dispuesto a contarle todo cuanto sabia del lugar, hasta que alguien se lo prohibió.
Es más fácil olvidar los buenos momentos que los malos. Pues de él solo recordaba insultos, habiendo llegado a enterrar en su mente ese pequeño y único recuerdo bueno.
¿Y que había cambiado? ¿Que la guerra había terminado? ¿Que el hombre que le provocaba tantas ataduras estaba el prisión? Eran motivos suficientes para cambiar, o para volver a ser…
Está bien. Por esa noche iría. Como una prueba. Pero seguía pensando que ese rubio era un cobarde, por esperar a plantarle cara a su padre cuando este ya no podía hacer nada.
Pero en fin. Le daría una oportunidad. Y de paso saldría de esa rutina que odiaba tanto. De esas personas con las que ya no soportaba estar.
Pues ya sabía por qué huía de sus dos mejores amigos. No estaba preparada para quedarse a solas con Ron…
/
Draco ingresó como un huracán en su habitación y se lanzó a por pluma y pergamino.
"madre ¿Recuerdas el libro: constelaciones desconocidas. Una galaxia maravillosa. De Rodolphus pigmeno?
Sé que es una reliquia, que es prácticamente único y que tiene un gran valor económico, se lo que vas a decirme pero lo necesito urgentemente en este momento. Te ruego que me lo envíes.
Lo cuidaré bien. Lo prometo.
Te quiere. DRACO"
Llamó a su águila y le puso el pergamino enrollado en su pata.
-date prisa. Y no dejes de picotearle hasta que te entregue un libro. Sin pasarse claro – dicho esto le dio un empujón hacia arriba para que el animal tomara impulso.
Tenía poco tiempo, apenas unas horas para aprender todo sobre esa constelación si es que quería impresionarla. Eso en el caso de que se presentara. Si no, todo el trabajo habría sido para nada.
-¿a qué viene tanto nerviosismo?
Draco dio un respingo. Había entrado tan deprisa que no había notado la presencia de su compañero de cuarto.
-nada que te incumba Theo.
-por lo que veo quieres superarme en el trabajo de astronomía. – ahora que lo recordaba, no solo Hermione tenía ese trabajo, también él tenía que hacerlo. Dos pájaros de un tiro. Se encantaba a sí mismo, su nuevo yo.
-como te atreves a leer por encima de mi hombro, podría ser privado ¿sabes? – dijo el rubio enfadado.
-vamos, estabas tan absorto que ni siquiera te has enterado de que estaba detrás de ti. Además, se que no tienes secretos para mi cariño…
-oh vamos Theo, no empieces con tu pluma gay, que se perfectamente de tus gustos de lunático.
-luna no está loca, es perfecta – dijo Theo sin pizca de vergüenza por que su amigo supiera de su secreto – y voy por mejor camino con ella que tú con tu castaña.
-¡que mierda sabes tú! - dijo el rubio mas enojado que antes con su amigo. ¿Acaso era tan transparente? – voy a ducharme. – dijo abriendo su armario.
-ducha a las 10 de la noche y no estás sacando tu pijama ¿me he perdido algo?
-¿Por qué no me olvidas? – cerró la puerta tras de sí con un portazo mientras su amigo reía con fuerza.
/
Hermione no se había molestado en quitarse el uniforme ¿Por qué habría de hacerlo? No tenía una cita, seguía dentro del colegio y solo iba a hacer una tarea con un compañero. Un compañero nada usual eso sí. Se hizo una coleta con las manos y bajo a la sala común.
No esperó que sus amigos siguieran despiertos a esa hora. Eran casi las 12.
-hola chicos. ¿Qué hacéis despiertos tan tarde?
-ya íbamos a acostarnos, ¿y tú? – Le pregunto Harry – estas desaparecida últimamente.
-si bueno, ya sabéis como me tomo los estudios. No he parado. Me voy a hacer una ronda rápida y regreso.
-Hermione – le dijo Ron levantándose - ¿podemos hablar?
-como no Ron, mañana ¿sí? Hasta luego chicos.
Una vez fuera del retrato la chica respiró como si acabara de correr una maratón. Ahí estaba el momento que tanto anhelaba y ¿temía?
¿Por qué hace unos meses tenía tan claros sus sentimientos y ahora no sabía nada? Muchas veces el pensar que no tienes tiempo te hace adelantarte a los acontecimientos, y ella no sabía que iba a pasar en la guerra. En ese aspecto todo era más fácil entonces.
Caminó escaleras arriba intentando despejar su mente. No se sentía nerviosa. Sabía que Draco podría estar tendiéndole una trampa o riéndose de ella, pero no se atrevería a molestar a una sangre sucia en mucho tiempo, no si no quería que el ministerio se le echara encima.
Por otro lado, dejaron un inicio de amistad muchos años atrás, este fue interrumpido, pero ¿Por qué no seguirlo ahora? No había nadie para impedirlo. Nadie más que él mismo.
Cuando llegó a la torre más alta, la de astronomía, encontró a un rubio mirando por la barandilla al infinito, un telescopio cerca de él y en el suelo una manta.
-pensé que habías dicho que no pensabas venir.
-es aquí donde traes a tus ligues ¿Malfoy?
El chico se giró y la enfrentó.
-no solía ser muy romántico, Granger, prefería ir directamente al grano, ya sabes, me bastaba con su habitación o la mía.
Había decidido tiempo atrás que "descarado no estaría mal para su nueva personalidad. Pues así se sentía que era.
Hermione puso mala cara. No quería detalles de la vida privada de su acompañante.
-hablas en pasado.
-así es – dijo el chico echando un vistazo por el telescopio – estoy… reformándome, creándome de nuevo. ¿Es esta tu constelación?
Hermione se acercó al telescopio que le dejaba el chico y echó un vistazo.
-¡lo es! – llevo noches intentando encontrarla.
-reconozco que me ha costado hacerlo. – Con un movimiento de varita hizo aparecer pergaminos y plumas - ¿manos a la obra?
Durante los 20 minutos que siguieron se dedicaron a dibujar la constelación en su pergamino, acompañado de algunos comentarios, ingeniosos cabe decir, por parte de ambos, algunos chichones al ir a mirar a la vez por el telescopio y, aunque suene raro, algunas risas.
-La ballena azul es una gran y bella galaxia espiral a tan sólo unos 30 millones de años luz de distancia.
-¿tan solo? – rió la castaña, tumbada junto a él en la manta, observando el firmamento
El continuó como si no la hubiera escuchado.
-Esta galaxia ligeramente distorsionada en forma de cuña debe su nombre a la galaxia Ballena. Las oscuras nubes de polvo interestelar de la Ballena y los brillantes y jóvenes cúmulos de estrellas azules protagonizan una gran panorámica de color. No sólo parece similar a la banda de nuestra Galaxia Vía Láctea , sino que su tamaño es bastante similar a los de la Vía Láctea también. La galaxia es también conocida por tener un halo de expulsión de resplandeciente y caliente gas en rayos X. La Galaxia de la Ballena se expande unos 140.000 años luz y…
Draco hablo largo y tendido sobre el tema, mientras Hermione tomaba nota mental de todo en su cabeza.
No solo hablaron de astronomía. Con Draco era fácil hablar sobre cualquier tema. Era inteligente, eso se notaba, y no pudo evitar compararlo con sus amigos, cuya única conversación giraba en torno al quidditch. El rubio tenia respuesta para todo y podía discutir sobre un mismo tema por horas. Y cuando digo por horas, era por horas.
¿Qué tal si les digo que a Draco y a Hermione les sorprendió el sol por el horizonte?
Increíble ¿verdad?
Pues así paso.
Gracias a Dios que ese día no tenían clase. Pero ella todavía tenía algo que hacer. Una conversación que había prometido hacia horas a cierto pelirrojo.
"hermione repasaba herbología con Ron.
Se encontraban en su segundo curso y estudiaban en las gradas del campo de quidditch mientras esperaban que saliera Harry para verle entrenar.
-¿Qué haceis aquí Flint? – preguntó Oliver al capitán del equipo de Slitheryn.
-entrenar a quidditch, tranqui Wood, tengo permiso – le entregó un pergamino de Snape donde efectivamente, les daba su permiso.
-oh oh, me huelo a problemas – le dijo Ron a Hermione y ambos se dirigieron al grupo de jugadores de ambas casas.
-¿tenéis nuevo buscador? ¿Quién?
Draco estaba serio, no esperaba encontrarla a ella presente en ese momento, pero pronto cambió su seriedad por una sonrisa arrogante.
-¿Malfoy? – dijo Harry sorprendido
-y no es la única novedad – le contesto el rubio haciendo ver su escoba.
-son las nuevas nimbus 2001 ¿de dónde las habéis sacado? – preguntó Ron asombrado.
-a diferencia de otros, mi padre si puede permitirse lo mejor – dijo con superioridad.
-al menos en Griffindor nadie ha pagado su ingreso. Han entrado por su talento.
No. ¿Por qué tenía que intervenir ella? Delante de todas esas serpientes no podía dejar ese comentario ahí.
-nadie ha pedido tu opinión, asquerosa sangre sucia.
Esas palabras le dolieron más a él que a ella, podría jurarlo, y más al ver la mirada que a ella se le quedo.
Hermione se sintió terriblemente triste. Sabía que ese era el peor insulto que le podía soltar y lo peor de todo, la hacía sentirse inferior, algo contra lo que luchaba continuamente.
-vas a pagar por eso Malfoy – dijo Ron intentando proteger a su amiga – ¡tragababosas!
Pero todo salió al revés.
Aun así Hermione le estuvo muy agradecida por eso a su amigo, y siempre lo recordaría como la primera vez que Ron la defendió, la primera de muchas que vendrían."
