Bueno, en este capi no hay mucho Draco Hermione, pero solo estamos al principio de la historia.

Es más, creo que después de esto vais a querer matarme por lo que he hecho, pero así es mucho más interesante jeje.

Muchos besoos y espero que os guste.

chaoo y gracias por los reviews, nos leemos.

"-¿alguien ha visto un sapo? Un chico llamado Neville ha perdido uno.

Los dos chicos que ocupaban el compartimento negaron con la cabeza.

-tú eres Harry Potter. Encantada, soy Hermione Granger, y tu eres… - dijo la chica castaña mirando al pelirrojo que ocupaba el asiento de enfrente.

-Ron Weasley…

Esa fue la primera vez que se vieron, que se hablaron, que sin buscarlo el destino los busco a los tres. Se encontraron y nunca más se separaron."

Eran las 05:30 cuando Hermione llegaba a su sala común acompañada de Draco Malfoy, que se había empeñado en hacerlo, aunque ella le había asegurado que no le hacía ninguna falta.

-¿Qué es eso de que te estás reformando? – preguntó Hermione con la confianza que le procuraba una noche entera hablando con el chico.

-en el pasado fui un capullo, no tenía buenas influencias… Me porte como un completo idiota contigo, y ahora quiero compensarte.

-¿vas a compensar a todas las personas que heriste en el pasado? Creo que necesitaras años… - le dijo la chica entre divertida e incrédula.

-no. Solo a ti.

A Hermione le subió un cosquilleo hasta la nuca, los colores acudieron a sus mejillas y unas cuantas mariposas revolotearon en su estomago antes las cuatro simples palabras de el rubio.

Se enfado con ella misma y por ello contesto un poco mas borde de lo que habría pretendido.

-si solo quieres acercarte a mí para calmar tu conciencia, creo que esto no…

-no es eso, Granger. Nos vemos pronto.

Dicho esto se dio la vuelta y camino dejando a una castaña desconcertada. Muy desconcertada. No había sacado nada en claro de la última conversación. Tendría que pensar en ello. Pero más tarde, después de unas cuantas horas de sueño.

Cuando despertó ya era medio día, así que bajo a la sala común a ver si estaban sus amigos para ir a comer, si no, estarían ya en el gran comedor.

Efectivamente la esperaban, pero solo uno de ellos.

-¿desde cuándo Hermione Granger duerme hasta medio día? – dijo Ron sonriendo.

Hermione le devolvió la sonrisa. Con solo sonreírle el pelirrojo había eliminado los nervios que la chica había acumulado al verle esperándola.

-ni me di cuenta, parece que estaba cansada – medio mintió la castaña. Por mucho que Malfoy fuera a cambiar no era momento de decir que había estado con él, y menos que habían pasado la noche juntos. – ¿bajamos a comer?

-sí, pero no al Gran comedor, te voy a invitar a comer a Hosmeade – dijo el pelirrojo sin que los nervios se le notaran en la voz, pero sin poder evitar que lo hiciera en sus orejas que se pusieron rojas.

Hermione no le pregunto a que se debía, porque creía saber la respuesta, simplemente aceptó y ambos cogieron un carruaje tirado por thestrals hacia Hosmeade.

Ron había elegido un restaurante intimo y acogedor, lo prefería a que la hubiera llevado a cualquier lugar pastelón como hacían algunas parejas (pensó en Cho y Harry).

Durante el trayecto habían hablado de todo y de nada, habían recordado, se habían reído y lo mejor de todo, ambos se habían sentido a gusto y tranquilos, como meses atrás.

Hermione volvió a notar un pequeño cosquilleo en su tripa cuando él le tendió la mano para ayudarla a sentarse, un cosquilleo que hacía mucho no sentía cuando la tocaba. También podría ser porque no le daba la oportunidad de hacerlo.

Ahora, después de estar un rato a solas con él, no entendía su comportamiento de estos meses.

Era él, siempre había sido él. Siempre habían estado juntos, se habían apoyado, él siempre la había protegido, antes y durante la guerra y estaba segura de que si hubiera sido necesario habría dado su vida por ella, al igual que Hermione haría por él.

-Hermione, primero quería pedirte disculpas si he hecho algo que te haya herido durante estos meses.

-claro que no has hecho nada Ron. – ahora se sentía más culpable por haberle estado rehuyendo.

Ron sonrió y en ese momento les sirvieron la comida.

-lo siento, no puedo permitirme más – dijo el chico apenado al ver el plato, el único que comerían junto con el postre.

-es perfecto Ron, no quiero nada más. Tu compañía me basta. – la chica se sonrojó al descubrirse diciendo eso, al igual que su acompañante, aunque este comentario hizo que Ron se sintiera mucho más seguro.

Fue en el postre cuando el joven Weasley se armó de valor para hablar a la castaña.

-¿recuerdas el día en que atacaron Hogwarts? ¿El día de la guerra final? – la chica solo asintió sabiendo a que se refería. Ron continuó, se había aprendido lo que iba a decirle, y no precisamente porque fueran palabras que le salieran fácilmente, si no porque sabía, o creía que era lo que ella quería escuchar. – fue sincero Hermione, quiero estar contigo, me gustaría que empezáramos una vida juntos.

A Hermione la palabra "vida" le pareció enorme, pero sonrió. No estaba segura al cien por cien de estar enamorada, pero le quería y no quería hacerle daño.

-me encantaría. – respondió sonriendo.

Se cogieron de la mano por encima de la mesa y se miraron. Parecía que ambos se habían quitado un gran peso de encima. El pelirrojo pagó la cuenta y salieron del lugar. Pasearon de la mano hasta la casa de los gritos, y allí, bajo la sombra de un árbol, se besaron.

Realmente a ninguno de los dos les supo como el primero. Aquel estaba lleno de pasión, de necesidad y de miedo a perderse. Este sabía a años de amistad. Nada más.

Pensaron que con el tiempo todo iría surgiendo. Siendo más fácil. Ninguno dijo nada al respecto. Por la noche, volvieron al castillo, contando la buena nueva a sus amigos que se alegraron, aunque como alguno comento "lo esperábamos"

Todos lo hacían.

/

Draco entro en su habitación lo mas sigilosamente que pudo. No quería que Theo se diera cuenta de la hora que regresaba. Se sentó en la cama y se quito la camisa, sonriendo al recordar las horas anteriores.

-¿A qué viene esa sonrisa boba? – su compañero de habitación ya se encontraba sentado en su cama mirándole. Se había estado haciendo el dormido para pillarle, el muy…

-no sé de qué me estás hablando – dijo el rubio desperezándose como si acabara de despertarse en ese momento.

-no cuela – dijo el otro levantando las cejas.

Draco suspiró.

-mira ya no me importa, no tengo a nadie a quien dar explicaciones, así que lo diré abiertamente. Me gusta Hermione Granger. Siempre me ha gustado y ahora estoy utilizando mi última oportunidad.

-vaya – le contestó Theo con aire aburrido – creí que ibas a contarme algo nuevo – dijo acostándose de nuevo. Ese chico le hacía perder los nervios. -un momento ¿pasaste la noche con ella?

-sí. – dijo el rubio sonriendo sinceramente, ahora, ya no lo tenia prohibido.

-Draco, hasta yo se que Granger no es de esas, pero lo que no entiendo es como ella aceptó, ¿pero qué hiciste Draco? – se alarmó su amigo.

-no te alarmes Theo, pasamos toda la noche hablando.

El castaño sonrió.

-sabes, no lo vas a tener fácil, pero espero que consigas lo que te propones. Te lo mereces. Siempre lo he sabido, no disimulas demasiado bien.

-pues nadie más se ha dado cuenta.

-no son muy inteligentes en este colegio. Yo soy el mejor, ya lo sabes.

-bueno – dijo el rubio acabándose de poner el pijama – si me lo permites, voy a dormir.

-está bien – dijo este volviendo a meterse en la cama – no babees la cama.

Draco no contestó. Cerró los ojos y se durmió pensando que por una vez en la vida, todo le estaba saliendo bien, ella había confiado en él. Se habían pasado la noche hablando, sin preocuparse por nada ni por lo que habían sido. No la conocía, sabía de ella lo que podía observar día tras día en las clases. Pero después de esa noche sabía que no había estado equivocado, que era una mujer maravillosa, inteligente, delicada y con los sentimientos a flor de piel. Era muy sensible, pero a la vez inmensamente fuerte, y haberle sacado unos colores había sido suficiente para él por el momento.

Durmió plácidamente, sin saber que horas después el castillo de arena que había construido sería pisoteado y derrumbado.

"- Draco, estos son Crabbe y Goyle – hizo las presentaciones Lucius después de buscar entre las antiguas familias a los dos más brutos y tontos que ingresarían ese año – irán contigo a Hogwarts, seguro que os llevaréis muy bien.

Después de dejarlos solos, alegando que tenia cosas que tratar con los padres de estos, Draco pasó las dos horas más aburridas de su vida.

Esos dos chicos eran estúpidos, no tenían nada en la sesera y parecía que ni siquiera hablaran el mismo idioma. Sus únicas respuestas parecían gruñidos y risas idiotas.

Fue probándolos y los muy imbéciles resultaron hacer todo, cualquier cosa que les dijera.

Cuando, ya desesperado les pidió que rodaran por la alfombra y estos lo hicieron, no le quedó duda de que esos muchachos eran idiotas.

Cuando por fin se marcharon, Lucius cuestiono a su hijo.

-¿Qué te parecieron?

-¿de dónde los sacaste? ¿Del zoo? No pienso volver a acercarme a ellos.

-que tonterías dices chico, guardaran tu espalda en Hogwarts.

-no necesito nada de eso, sabré arreglármelas solo.

-todo príncipe necesita sus súbditos – le explicó su padre, pero el rubio no pensaba ceder.

-ni lo sueñes. Seré el hazme reír.

-cuando vas a aprender a obedecerme sin más – dijo el hombre cogiéndolo por el cuello de la camisa que llevaba el chico – esos dos chicos te seguirán a donde quiera que vayas y tu no vas a poner objeciones ¿queda claro?

-sí, padre – dijo el chico resignado."