Capítulo 2:
Pegué la dirección de los Yagami en el refrigerador. Eso me recordaba día a día mi primer asunto pendiente, de tantos en realidad. No le había prometido nada a Hikari, pero sabía que debía visitarlos, era algo que tenía que hacer, y dentro de mí quería hacerlo, sólo que tenía miedo. Me había ido por tres años, no tres días ni tres meses, y durante ese tiempo no me comuniqué con ninguno de ellos, sólo con Takeru, por el simple hecho de que no podía desligarme tan fácilmente de mi propio hermano. Aún recordaba la corta llamada que le había hecho desde un teléfono público.
- ¿Hermano?... ¿eres tú?...- aún no había dicho ninguna palabra, pero por su tono de voz noté que el esperaba que cada persona que llamaba fuera yo
- Soy yo Takeru…- murmuré
- ¿Dónde rayos te metiste?... fui al departamento de papá, pero vi que está en venta… y…
- Nos mudamos…- le interrumpí
- Bien, dame tu dirección y…
- No, T.k… nos hemos mudado fuera de Japón… a papá le han ofrecido un trabajo y me pidió que le acompañara…no sé cuando regresemos…
- Hay algo más ¿no es así?...tú no te habrías ido así, no sin despedirte…
- Takeru…
- No me mientas, hermano…
- ¿Si te digo que si, prometes no hacer más preguntas?
- Lo prometo…
- Necesito alejarme T.k… no quiero saber nada de Japón y si eso implica alejarme de ti… debo hacerlo… perdóname…
- Hermano…
En ese momento corté la comunicación. Fue como cortar un hilo, el último que conectaba mi vida con Japón. Y así comencé una nueva vida.
No había mentido con lo de mi padre, pero mi hermano había sido lo suficientemente astuto para descubrir que había algo más, y es que el cambio de trabajo que le habían ofrecido se había presentado como la excusa perfecta para escapar de Tokio.
El domingo en la mañana finalmente tomé la determinación. Me levanté, me duché, desayuné e hice todo lo necesario, intentando retrasar mi salida, hasta que ya no me quedó más que hacer y tomé mi chaqueta para salir del departamento. Caminé lentamente por las calles, con las manos en los bolsillos y la espalda tensa, traté de no pensar mucho en lo que haría, de no pensar en nada, hasta que llegué a la calle que señalaba la nota. Me introduje en el pasaje y comencé a contar los números, hasta llegar al 36. Caminé hasta la puerta y estuve varios minutos allí, ignoro cuantos, pero tuve que hacer uso de toda mi fuerza de voluntad para tocar el timbre. Di un paso atrás y aguardé a que abrieran. Al cabo de unos segundos, alguien tiró la puerta desde adentro y la imagen de una hermosa joven apareció ante mis ojos, ella sonreía, pero la sonrisa se desvaneció en cuanto me vio a mí, yo me paralicé. Nos quedamos mirando, mi corazón golpeaba con fuerza mi pecho.
- ¿Sora?... ¿quién es? – reconocí la voz de Tai, acercándose – Yama… eres tú… ¡realmente eres tú!... ¿dónde diablos has estado todo este tiempo? – su emoción logró calmar un poco la tensión del ambiente y antes de que lo notara, se abalanzó sobre mí, dándome un fuerte abrazo. Se sintió tan extraño. Hikari bajaba las escaleras en ese momento, y al divisarme me sonrió, pero cuando mi amigo me soltó y mi mirada volvió a chocar con la de Sora me di cuenta de que no era capaz, necesitaba salir de ahí.
- Perdón… - musité – no puedo hacer esto… - me di la vuelta y comencé a correr, ni siquiera volteé a mirarlos, pero esta vez alguien me siguió.
- ¡Yamato – sama!... por favor espera…- me suplicó Hikari en plena carrera. No sé porqué lo hice, pero me detuve permitiendo que ella me alcanzara.
- Lo lamento…no sabía cuando vendrías, debí prepararlos…- se disculpó atolondradamente
- No es tu culpa…- repliqué con rudeza – tú no sabes nada… - me volteé hacia ella, mirándola con frialdad
- Sé que algo tuvo que pasar para que te fueras… y que ese algo tiene que ver con Sora… - hizo una pequeña pausa y no pude ocultar mi sorpresa, no había forma de que ella se hubiese enterado de eso – quiero ayudarte…
Me quedó mirando con compasión, no podía soportar que me mirara así, que me tuviera lástima.
- No necesito tu ayuda… nunca he necesitado la ayuda de nadie… esto fue un error…- me volteé y seguí mi camino con el convencimiento de que no me seguiría, y tuve razón, aunque sentí su mirada clavada en mi espalda, pero no volví a mirarla para confirmarlo. Sentía que si lo hacía, me arrepentiría, sin embargo, me equivoqué, pues a pesar de que no lo hice, me arrepentí, los días siguientes fueron tan difíciles como los que precedieron a nuestro primer encuentro. Creo que me sentía culpable por haber rehusado de forma tan cortante su ayuda. Ella era así, no podía evitar ayudar a las personas, tal como yo no podía evitar herirlas, sobre todo a quienes quería.
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- ¡Hikari Yagami!, ¿acaso estás escuchándome?
Me volteé hacia mi amiga, sobresaltada. Ella me observaba con una mezcla de reproche y preocupación.
- Lo siento, Yolei… no… - murmuré apenada
- Ya me había dado cuenta…- replicó con sarcasmo - ¿Estás así por Ishida – san, verdad?
Asentí en silencio, sabía que no tenía caso negarlo.
- Pues… a veces tienes que aceptar que hay gente que no quiere tu ayuda, Kari…ni la de nadie…
- Lo sé… es sólo que me preocupa, siento que está sufriendo por algo… y me gustaría poder…
- ¿Ayudarlo? – ironizó – ya te lo he dicho, no me estás prestando atención…
- Si te oí, pero no puedo evitarlo…
- Entiendo…- murmuró, suavizando un poco el tono – hey… no será que te gusta, ¿verdad?
¿Qué?... ¿gustarme? – pensé
- ¿Pero qué dices?... es el mejor amigo de mi hermano…
- Lo sé, pero eso no quita que esté guapo, ¿no?
- Pues… - murmuré pensativa - ¡no lo sé!... eso no me interesa… deja de distraerme…
- Ok… lo dejaré por ahora, ¿nos vamos ya?
- Cierto, no había visto que estábamos solas…- me sorprendí, viendo a mi alrededor.
- Por supuesto que no, Kari…hoy has estado en las nubes…- se rió mi amiga y ambas caminamos hacia la entrada de la secundaria.
Íbamos platicando tranquilamente, cuando Yolei se detuvo de pronto y volteó a verme.
- ¿Me dijiste que Takeru sabe que su hermano regresó?
- Te he dicho que no…no he querido decírselo, por si Yama…
- Pues entonces no ha venido por él, ¿verdad? – preguntó con suspicacia
- ¿Qué estás diciendo? – inquirí realmente confundida y ella me empujó hacia el frente, desde donde pude ver a Yamato – san - ¿qué estará haciendo acá? – me extrañé
- Pues tendrás que averiguarlo… nos vemos mañana – se despidió
- Pero…- intenté replicar, sin embargo, Yolei ya se había perdido entre un tumulto de estudiantes.
Di un vistazo alrededor, intentando localizar a Takeru, pero no lo vi por ningún lado, así que suspirando, me dirigí al mayor de los Ishida, deteniéndome frente a él.
- Hola…- articulé con una sonrisa dubitativa
- Hola… - contestó automáticamente y ambos nos quedamos en silencio.
Me miró unos segundos, quise decir algo, pero pensé que no me correspondía a mí.
Entonces él se decidió a continuar, comprendiendo que yo no tenía nada más que decir.
- ¿Darías un paseo conmigo? – preguntó, y yo pude notar perfectamente el titubeo en su voz.
Quizás él tampoco sabía que estaba haciendo ahí después de todo.
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Caminamos en silencio por la avenida, hasta dar vuelta en la esquina.
- ¿Adónde estamos yendo? – pregunté al cabo de unos minutos
- Pensé que podríamos tomar algo y hablar… - respondió él, algo inseguro
- ¿Qué tal Starbucks?... hay uno a dos cuadras…
- Perfecto…- dijo como toda respuesta
Y seguimos el camino sin decir nada más.
Entramos e hicimos el pedido para luego sentarnos junto a la ventana, desde donde podían verse los transeúntes. El día estaba nublado, ideal para un buen café.
Me mantuve mirando por la ventana sin saber muy bien como comenzar. Sentía que Yamato me miraba cada tanto, pero no me atrevía a mirar.
- Creo que quiero disculparme, pero no sé como se hace eso… - musitó.
Me volví a mirarlo y sonreí. Su mirada azul intenso me decía que estaba siendo sincero.
- Con eso es suficiente…- comenté – siento haber sido imprudente…mi intención no era inmiscuirme en tu vida… te lo dije la otra vez, no me debes ninguna explicación…sólo quería que las cosas fueran como antes… cuando estábamos los ocho
- Lo entiendo, por eso vine a buscarte…pero no creo que las cosas vuelvan a ser como antes… he cambiado mucho…
- Todos cambiamos ¿no?... – susurré – nada se mantiene igual…
- Es más complicado que eso… - me contradijo, y en sus ojos vi un manto de melancolía.
- ¿Matt? –una voz extraña a la conversación, nos interrumpió.
Ambos nos volteamos hacia la joven que lo había llamado y él pareció bastante sorprendido de encontrarla allí.
- Kaoru…- sonrió incómodo, mientras la muchacha se acercaba, tomó su mano y se volvió a mirarme – te presento a Hikari – chan…ella es la hermana de un viejo amigo… y ella es Kaoru, mi novia…
Por primera vez en mi vida sonreí de forma insincera. Parecía una agradable chica, no tenía nada de malo, pero sin saber porqué, sentí como si algo se desinflara en mi interior.
- Un gusto…- dije afablemente y luego me levanté – creo que con esto alcanza para mi parte…- expliqué presurosamente dejando dos billetes en la mesa
- Kari, no es nec…- intentó replicar, pero no se lo permití.
- Hasta pronto Yamato – san… adiós Kaoru…- me despedí, y tomando mi mochila salí del local sin voltear.
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Intenté hacer este capítulo un poco más largo
Gracias a las personas que comentaron en el anterior :)
