"no podía mas, su sexto año estaba siendo horrible. Tenía una misión que no quería cumplir y lo peor de todo es que no podía hacerlo.
Por más que lo intentara fallaba, fallaba una y otra vez y sabía que "paciente" no era una de las cualidades de su ahora señor.
Tenía un amo ¿acaso era un perro? En eso lo había convertido su padre. De que le servía tener poder y tener un apellido si lo trataban tal cual un elfo doméstico. Nada podía hacer por su propia cuenta. Solo seguir ordenes y hacerlo bien si no quería morir.
Escuchó un sollozo, un sollozo inconfundible, pues él mismo lo había provocado más de una vez.
Se asomó por la esquina y ahí estaba su Hermione, llorando. Llevaba todo el curso sin molestarla. No podía haber provocado él su llanto como solía pasar.
Pensó en olvidarlo todo, aunque fuera un momento e ir con ella. Preguntarle que le ocurría, después ya buscaría como salir de eso, como volver a humillarla para que no se hiciese ideas equivocadas. Pero en ese momento ya nada le importaba. Necesitaba un descanso en su vida.
Comenzó a caminar hacia ella cuando Harry Potter apareció tras la espalda de la chica, sentándose a su lado.
Lo odió, lo odió como a nadie, hasta que apareció la comadreja con una chica y Hermione le lanzó unos pájaros a la cabeza. Entonces entendió todo y tuvo que apretar la varita en su bolsillo. Si había sentido odio por Harry, lo de Weasley era un deseo de muerte.
Draco Malfoy se encerró en su dolor al saber los sentimientos de la castaña y ese día, consiguió su plan con éxito.
Quería ya olvidar todo."
Draco Malfoy despertó pasada la hora de comer.
Su compañero de cuarto ya no se encontraba allí.
Se asomó por la ventana de su torre hacía los jardines. Era un día precioso ¿la encontraría allí? ¿Quizá en la biblioteca? Estaba deseoso de volver a acercarse a ella y comprobar que no había sido todo un sueño. Que ella le estaba aceptando a él. A su enemigo por años. Sabía que todavía no había nada ganado, pero al menos había logrado que ella supiera que estaba ahí y que no era el mismo. Que por su parte no iban a haber más peleas y humillaciones. El resto vendría con el tiempo.
Solo tenía que cuidar el no cometer ningún error ahora.
Bajó al comedor a tiempo para los postres. No encontró a su amigo, así que comió solo. Miró hacia la mesa de ravenclaw y no vio a Lunática. ¿Estarían juntos? Theo no perdía ocasión…
Los había visto charlando alguna vez por los jardines. No entendía que podía ver el castaño en ese pelo rubio desaliñado y esos ojos saltones. Luna era una chica muy rara. Pero su Hermione era amiga de esta, así que algo especial debía tener.
Salió de los últimos del comedor y marchó a la biblioteca a probar suerte. Ya echaba de menos su voz, sus comentarios ingeniosos, la velocidad con la que hablaba cuando el tema era de su interés, el movimiento de sus labios. Esa chica le hacía estar atento a ella aunque no quisiera, si no lo hacía podía perder muy rápido el hilo de la conversación.
Había descubierto que tenían muchas cosas en común. Asignaturas favoritas, postres, autores…
Recorrió las estanterías, pero no había nadie allí. Era normal un domingo y con el buen día que hacia fuera. Fue a probar suerte en los jardines. Ya había intentado localizarla desde la ventana de su habitación, pero podría estar en la parte de atrás o en algún ángulo que no fuera visible desde allí.
Ni jardines, ni lago, ni campo de quidditch, ni invernaderos, ni cabaña de Hagrid…
No estaba.
No se resignó y se sentó en las escaleras de la puerta de entrada. Tarde o temprano saldría o entraría, y él estaría ahí por casualidad. Se saludarían y posiblemente intercambiarían algún comentario. Él le propondría dar un paseo y, ¡otro punto más!
Se sentía orgulloso de sí mismo. Seguía manteniéndose en forma después de todo, pero… había hecho planes demasiado pronto y sí, la vio aparecer. Se dignó a aparecer cuando ya empezaba a oscurecer. Y no iba sola…
Iba con Weasley e iban cogidos de la mano. Sintió una punzada en el pecho. Siempre iban juntos, si, eran amigos, pero ¿de la mano? Que quería decir eso.
Ella pasó con él por su lado, le dirigió una mirada, pero no le saludó. ¿Acaso se avergonzaba de él? ¿Se avergonzaba de llevarse bien con Draco Malfoy?
Está bien.
Si se avergonzaba, no le impondría más su presencia.
En la cena confirmó sus sospechas cuando la comadreja atrapaba los labios de su Hermione. Y le dolió.
/
Volvía de Hosmeade, iban cogidos de la mano. Ya atravesaban los terrenos cuando a lo lejos vislumbraron a alguien, alguien inconfundible por su cabello platino y su pose aristocrática.
Le habría gustado saludarle cuando pasó por su lado. Pero eso traería muchas preguntas por parte de Ron, y no quería dar explicaciones.
Le miró a los ojos y vio furia. Eso la asusto un poco. La noche anterior sus ojos parecían dos estrellas más del firmamento, y ahora no soportaba verlos. Pero bueno, ella ya tenía bastante con su vida y no iba a estar aguantando cambios de humor de un chico que le había hecho muy difícil la existencia.
Se fue pronto a dormir después de cenar. Llevándose un beso más de su ahora novio. Pensaba que el día en que Ron y ella salieran juntos, su felicidad se desbordaría, no podría dejar de sonreír e incluso se había imaginado bailando como una tonta por su habitación mientras sonreía como una boba. Pero solo quería dormir. Como otro día cualquiera.
Al día siguiente vio a Malfoy en sus clases, ya que ambos tenían todas las asignaturas y se veían en todo momento. Le sonrió un par de veces, pero él solo apartaba la vista de ella, como ofendido.
¿Habría hecho algo la otra noche que le hiciera cambiar de opinión respecto a compensarla por todos esos años? A ella le pareció todo perfecto, y la despedida para ella fue increíble. Todavía podía notar las mariposas cuando él le dijo que solo a ella la compensaría.
Pensaba sobre ello en clase de runas cuando echó una ojeada unos pupitres atrás. Él la miraba, pero desvió la mirada en cuanto sus ojos chocaron.
Se sentía culpable y no sabía por qué. Lo que si sabía era que no tenía por qué sentirse así. El solo quería calmar su conciencia con ella, y al parecer, una noche le había parecido suficiente.
Y así se lo hizo saber una tarde en la biblioteca.
Estaban sentados cada uno en una mesa, haciendo la tarea y estudiando, como muchas tardes llevaban haciendo. Pero hasta ahí había llegado la paciencia de Hermione. Se levantó y se dirigió al rubio.
-¿Qué pasa Malfoy? ¿Ya tranquilizaste tu conciencia? – dijo la castaña apoyando ambas manos en su mesa, frente a él, con furia.
-¿Qué te pica Granger? – volvía a hacerlo. Volvía a fastidiarlo con ella.
Acaso había pretendido que lo eligiera a él, a quien la había humillado por años, antes que al que había estado a su lado, la había apoyado y protegido.
Cuando quiso disculparse la chica salió de allí enfurecida. Había tardado demasiado en reaccionar y ella se había cansado. Acababa de perder todo lo que había ganado la otra noche. Además, se lo tenía merecido. Cada vez que los veía de la mano, que se abrazaban o se besaban, Draco recibía todo el dolor que le había causado por años a su Hermione.
Más tarde, en su cuarto, su amigo le daba un consejo.
-confórmate con ser su amigo, después de todo lo que ha pasado esa chica, no pretendas ser algo más.
Esa noche Hermione dejo pasar a un águila a su cuarto, recogiendo un pergamino de su patita:
"ese café en Hosmeade sigue en pie.
Te espero el jueves a las 19:00 en la estatua de la bruja tuerta.
Espero verte.
Draco"
Hermione arrugo el papel.
-¿Qué le pasa a ese tío? – dijo para sí misma.
No merecía que volviera a caer en sus juegos, además de que ahora estaba Ron. Aunque por otra parte echaba de menos hablar con alguien como lo había hecho con él.
Hermione estaba confundida. Había algo que le impulsaba y le decía que fuera con él, y otra parte que le decía que si iba su vida se complicaría.
Ir con él, además, era romper las normas, ya que no podían salir a Hosmeade entre semana.
Decidió no pensar. Decidiría durante el día siguiente. Ahora iría a dormir. Todo era demasiado extraño para ella. Le gustaría desaparecer por una temporada para poner en orden sus ideas.
/
-no irá, lo sabes ¿verdad?
-lo sé Theo, pero no quiero pensar que todo está perdido. Ron Weasley no puede compararse conmigo y no voy a entregársela sin luchar.
-viva el ego – rió su amigo. – si sigues cometiendo más errores ella no regresará.
-si me da esta oportunidad ten por seguro que no la desaprovechare – "quiero hacerla feliz, se que ahora no es feliz" se dijo a sí mismo.
Draco quería compensarla, hacerla olvidar y darle todo, todo lo que tenia, que era mucho. Pues lo había estado guardando por años, nunca, jamás había expresado su amor por nadie y todo eso estaba guardado, esperando que ella lo aceptara.
El jueves, a las 18:45 Draco cruzaba su sala común. Vestía elegantemente, todo de negro, el cabello algo mojado con algunos mechones tapándole los ojos. Su corazón palpitaba con fuerza, se sentía nervioso. Sabía que su aparición decidiría si tenía una oportunidad o la había perdido ya por siempre.
Por suerte, diez minutos después, Hermione Granger aparecía por el pasillo, más hermosa que nunca.
"Hermione caminaba con Harry hacia sus clases. Ya apenas veía a Ron, pues se las pasaba besuqueándose con Lavender.
Era tonta, ella creía que le gustaba el pelirrojo, alguna vez lo había visto celoso, como cuando llego Krum al colegio. Alguna vez habían tenido momentos especiales y ahora…
Nada significaba para él.
La había sustituido fácilmente y parecía que ni siquiera la recordaba como amiga, no parecía echarle de menos.
Lo odió en ese momento, pues creyó haberle perdido.
Pero ella se valía sola. Decidió que no iba a sufrir más y que su amor por él ahí se había acabado.
¿Lo conseguiría?"
