Capítulo 3:

Sé que algo tuvo que pasar para que te fueras… y que ese algo tiene que ver con Sora…

- No necesito tu ayuda… ¡no la necesito, demonios! – grité molesto, pero estaba solo entre las cuatro paredes de mi habitación, nadie iba oírme y menos aún el simple y vano recuerdo de Hikari. Se repetía una y otra vez en mi cabeza, sin que pudiera evitarlo, había intentado de todo para deshacerme de él, pero seguía ahí… podía verla en mitad de la calle, el rostro compungido por una disculpa, ¿cómo podía pensar que tenía la culpa?, era ridículo… ella no tenia nada que ver.

Me tiré sobre la cama y cerré mis ojos, pero su mirada bloqueó mi mente. Me levanté sobresaltado, necesitaba escapar de mis propios pensamientos y no tenía idea de cómo se hacía eso. Fui a la cocina y saqué una botella de whiskey, le di un largo sorbo y volví a ponerla en su lugar. Sentí el líquido bajar lentamente por mi garganta, quemaba…quemaba, pero al menos lograba calmarme unos segundos, era otra de la adicciones que había traído de mi viaje. Mi celular comenzó a sonar, así que fui a mi habitación para buscarlo.

Kaoru llamando…- señalaba la pantalla.

Llevaba una semana sin contestar sus llamadas ni mensajes. Este no era el mejor momento para hacerlo. Lo apagué y luego lo dejé en su lugar, dejándome caer sobre mi cama. Me quedé mirando el techo hasta que el sueño comenzó a ganarme, tal vez así me libraría un par de horas de la voz de Hikari.

Quiero ayudarte… quiero ayudarte… quiero ayudarte…

Me dormí más pronto de lo que esperaba y poco a poco aquella voz se hizo más lejana, permitiéndome descansar.

Me volteé en la cama y abrí los ojos con lentitud, pues aún me pesaban.

- ¿Kaoru? – pregunté aturdido al notar que alguien yacía a mi lado, observándome, sin embargo, al abrir bien los ojos, me di cuenta de que no era ella.

La chica recostada a mi lado, tenía ojos café, nariz pequeña, cabello castaño y labios delgados. Al bajar un poco la mirada noté que sólo llevaba una camisa mía, que escasamente cubría sus piernas, por lo cual evité a toda costa seguir recorriendo su cuerpo visualmente y volví a mirar sus ojos.

- ¿Qué estás haciendo aquí? – pregunté en un susurro

- Esto es lo que tú quieres… - contestó con suavidad y su tono me pareció demasiado inocente.

Traté de negarlo, pero me di cuenta de que en cierta forma era cierto. Yo había intentado coquetear con ella, y de no haber sido Hikari, habría insistido hasta llevarla a mi departamento, eso en el caso de que la chica se resistiera, pero no… mi hábil intento de seducción había quedado en el aire, nunca me hubiera acercado de saber que se trataba de la pequeña hermana de Tai, y es que jamás se me habría pasado por la cabeza mirarla con otros ojos, tenía más de un motivo para no hacerlo, sin embargo, debía reconocer que se había convertido en una hermosa adolescente, si me acerqué fue porque me atrajo, porque la encontré deseable, no obstante, todo retornaba al mismo punto, cuando recordaba quién era ella y quién era yo, no podía estar comportándome como un adolescente revolucionado.

- Eres una niña… - musité

- ¿Realmente lo crees? – inquirió con un tono deliberadamente sensual – quiero ayudarte… - su tono volvió a ser grave y entonces lo entendí todo.

Desperté sobresaltado y sudado, con el corazón latiendo apresuradamente en mi pecho, el sueño había sido demasiado real, la había tenido tan cerca cómo jamás la había tenido y como nunca la tendría.

- Maldito subconsciente – farfullé, moviendo la cabeza hacia los lados, como si así pudiese quitarla de ahí definitivamente.

Esto era lo que menos necesitaba ahora, lo que tenía que hacer era solucionar un problema, no buscarme uno nuevo.

Me levanté de la cama y tomé una ducha en un vano intento de que el agua se llevara consigo la imagen de Hikari en camisa. Al salir el reloj marcaba la una de la tarde, había dormido bastante, a pesar de tener la sensación de que hubiesen sido sólo unos minutos. Me vestí y salí del departamento sin pensármelo demasiado, ya tenía la solución a mi problema, ver a Kari debería calmar mi cabeza y mis malditas hormonas, así que mi destino estaba claro: la secundaria Odaiba. Cuando salí de la estación, pensé que estaba cometiendo una enorme idiotez, aún había muchas cosas sin resolver como para presentarme como si nada en la escuela, Takeru podría verme y no sabía que estaba de vuelta, eso si Kari no se lo había contado, eran mejores amigos, quizás hasta ya eran novios, por lo menos hace tres años todos teníamos claro que esa relación daba para más, menos ellos por supuesto, pero por una extraña razón confiaba en que ella no se lo hubiera contado. Cuando vislumbre la parte frontal del edificio, una ola de nostalgia me invadió, allí había pasado mis mejores años. Diez minutos más tarde sonó el timbre y una aglomeración de estudiantes salió ansiosamente por la puerta principal, haciendo dificultosa la visión.

Me asusté al ver a un joven rubio salir junto a una bonita muchacha de su edad. Me oculté justo a tiempo, tras un árbol, pues Takeru pasó muy cerca de donde yo estaba. Lo seguí con la mirada, hasta que desapareció en la esquina, y sonreí al constatar que ya no era el niño que había dejado hace tanto tiempo, había crecido, y físicamente se parecía bastante a mí, aunque sus ojos brillaban más, siempre lo habían hecho. Esperé varios minutos más, hasta que prácticamente el lugar parecía desierto y Hikari aún no aparecía, hasta que divisé un rostro familiar en la entrada, sin duda alguna se trataba de Inoue, lo supe en cuanto se detuvo abruptamente al verme y se volteó para hablar con una joven castaña. Tras intercambiar algunas palabras con ella se marchó, dejando sola a Hikari, quien se encaminó lentamente hacia donde yo estaba. Su falda se movía al compás de su paso, y mis ojos se desviaron hacia el lugar donde terminaba el tableado, pero inmediatamente quité mi mirada al recordar mi sueño. Necesitaba concentrarme y pensar qué diría.

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- ¿Matt? – reconocí aquella voz enseguida, sin embargo, no pude evitar voltear a verla. Sabía que nos debíamos una conversación, y yo un par de explicaciones, pero no había podido ser más inoportuno e incómodo. No es como si hubiera estado en una cita a sus espaldas, pero cuando Hikari se levantó y dejó el dinero sobre la mesa, no pude evitar sentirme culpable, como si a quien le debiera una explicación fuera ella y no Kaoru, como si hubiera intentado engatusarla, siendo que tenía novia, ¿acaso debía haberlo mencionado?, porque a pesar de todo sonrió, pero aquella sonrisa me dejo un vacío en el pecho, eso no era normal.

La seguí con la mirada hasta que salió del local, entonces Kaoru se sentó enfrente de mí, no podía tener menos ganas de hablar con ella.

- Necesitamos hablar – dijo con decisión.

- Lo sé, pero no aquí… - me levanté del asiento y ella me imitó.

Caminamos en completo silencio hacia el departamento. Apenas cerré la puerta el silencio se hizo abrumante, pero no sabía cómo comenzar y nuevamente fue ella quien tomó la iniciativa.

- ¿Quién era esa chica? – preguntó, y aunque tenía razones de sobra para sentirse celosa, su tono no fue el de una novia histérica, sino uno bastante sosegado, sólo quería saberlo.

- Ya te lo dije, la hermana de un viejo amigo… - expliqué, volteándome a verla. Parecía bastante calmada, pero sabía que debía estar sufriendo. – Kaoru, tú sabías como eran las cosas desde el principio… me conoces hace bastante tiempo, nunca te ofrecí una relación seria y…

- No me has engañado con ella, lo sé… - me interrumpió con decisión

- ¿Y cómo estás tan segura? – pregunté arqueando las cejas

- Simplemente lo sé…- murmuró desanimada – si hubiera querido hacerte una escena de celos lo habría hecho y lo sabes… respecto a lo que dijiste antes, sé exactamente la clase de relación que tenemos y te conozco bastante Matt… sólo me queda una duda… ¿es ella?

Debí suponer que aquello era lo que la atormentaba. Negué decididamente con la cabeza.

- Bien… eso creí…sé muchas cosas de ti…por ejemplo, sé que si me hubieras engañado ya habrías terminado conmigo, y que si no lo has hecho es porque te importo… no me amas como yo te amo a ti, pero te importo… y para mi es suficiente, es mucho más de lo que habría esperado ¿sabes? –las primeras lágrimas surcaron su rostro, pero ella se apresuró en secarlas, yo simplemente la observaba – también sé que no podremos estar bien mientras no soluciones tu pasado y que tal vez cuando lo hagas no me quieras más a tu lado… sería más fácil intentar retenerte a toda costa, creo que es lo que cualquier chica haría, pero no quiero que estés a mi lado porque sí, quiero que me ames…

- No puedo ofrecerte más…

- También sé eso…- sonrió desganada – pero tengo la esperanza de que cuando soluciones el problema de tu pasado, puedas hacerlo…

- Kaoru…

- Sólo déjame terminar ¿si?... no voy a esperar por siempre, te amo, pero no soy estúpida…en una semana más volveré a Estados Unidos… si para entonces has resuelto tu asunto y decides que me quieres… te estaré esperando… - entonces se acercó y poniéndose en puntas de pie, depositó un pequeño beso en mis labios.

Luego se apartó y salió de la habitación. No la detuve, no tenía motivos para hacerlo, la quería, era una gran amiga y me haría mucha falta, pero no quería seguir siendo egoísta, siempre lo había sido, era un error que había arrastrado toda mi vida.

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Kaoru se alejó antes de que nuevas lágrimas cayeran por su rostro. Se había quebrado en frente de él, pero no quería que volviera a pasar, esperaría a salir del departamento para soltar todo el llanto que había estado conteniendo, era una chica fuerte, se había prometido no llorar, porque aquello era dar lástima y no podía sentirse más patética en aquel momento, sin embargo, al pasar por la cocina, algo llamo su atención. Un pequeño papel estaba pegado en el refrigerador, no recordaba haberlo visto ahí antes.

Era una dirección, firmada con el nombre de Hikari, aquella chica del local. Sin pensárselo mucho, tomó la nota y salió apresuradamente del lugar.

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En el próximo capítulo se sabrá el motivo por el cual Matt decidió marcharse :)