Nuevo capítulo... he tardado un poco más en subirlo esta vez, pido una sincera disculpa, pero entré a la universidad esta semana y mi tiempo libre se reduce bastante...espero que lo disfruten...
~.~.~.~.~.~.~
Capítulo 5:
Es gracioso como pelear con tu subconsciente resulta tan imposible como nadar contra la corriente, puedes seguir intentando, pero sabes que no lo lograrás.
Me di cuenta de mi derrota, cuando me encontré a mi misma frente a la puerta de su departamento y comprobé con hastío que me había memorizado su dirección. Era absurdo, había roto el papel luego de haberlo leído sólo una maldita vez, me convencí de que lo mejor que podía hacer era apartarme de su camino, pero a pesar de todo lo que me había dicho Kaoru, aún había muchas cosas que no me cuadraban, dicen que la curiosidad es buena, pero en algún punto se convirtió en algo realmente odioso para mí.
Había tomado una decisión, sin embargo, mi cabeza se empeñaba en convencerme de lo contrario, y para empeorarlo todo, Yolei insistía en que tenía que ir a verlo.
- Bien, ya escuchaste el consejo de tu madre… ahora escucha el de una amiga… tú quieres ir, ¡hazlo!... puede terminar bien, o puede acabar en un desastre, pero nunca lo sabrás si no vas… escucha esto, Hikari…no puedes dejar de hacer algo por temor a equivocarte…
Ahora que lo pensaba, tal vez ese pequeño discurso había contribuido a mi completa desesperación.
- Pues aquí estoy…- susurré, tan sólo había decidido dar un paseo por el parque para distraerme un poco y sin darme cuenta había acabado justo frente al edificio que señalaba la dirección.
Finalmente respiré profundo y toqué el timbre. Sabía perfectamente porqué había llegado hasta ahí y no me iría sin obtener algunas respuestas.
- ¡Voy! – la voz de Yamato sonó lejana, sin embargo, no tardó mucho en abrirme.
Cuando lo hizo, inmediatamente me sonrojé y me cubrí el rostro con ambas manos tratando de borrar la imagen de mi mente, quizás no debía haberme presentado así sin más, pero nunca pensé que me abriría, cubierto únicamente por una toalla alrededor de su cintura, obviamente acababa de salir de la ducha, pues todavía su cabello goteaba ligeramente.
Que perturbador
- ¡Lo siento! – exclamé casi en un chillido que detesté – yo…no creí que…
- ¿Qué haces tú acá?... ¿cómo sabes dónde vivo?
- Pues… no es algo que quiera discutir viéndote así… ¿podrías…?
- ¿Matt?... ¿quién está en la puerta? – habló alguien, interrumpiendo mi petición.
Entonces bajé las manos lentamente y vi aparecer una chica tras él. No era Kaoru.
Si hace un minuto estaba avergonzada, aquello lo empeoraba. Sentí como si me hubieran dado una fuerte cachetada. Entreabrí los labios, pero no supe que decir.
- Hikari…yo…
- Comprendo… - musité – pensé que…- ¿qué diablos había pensado?... ¿qué necesitaba ayuda?, pues estaba claro que no…él sabía buscarla por su propia cuenta – sólo…perdón por interrumpirlos… adiós…- la última palabra tembló en mis labios, antes de darme la vuelta y avanzar rápidamente por el corredor, lo suficientemente rápido como para huir, pero sin correr para disimular mi desesperación por desaparecer de allí.
- ¡Hika…! – Matt quiso gritar su nombre, quiso correr tras ella, aunque estuviera en toalla, pero no lo hizo, porque antes de que pudiera hacerlo, se dio cuenta de que no sabía porqué quería hacer eso, ¿qué le diría?... no tenía nada que explicarle, no eran novios, ni siquiera amigos, pero entonces… ¿por qué se sentía tan mal?.
~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~
Salí del edificio y sin poder evitarlo volteé a mirar su departamento, era el único que mantenía las cortinas cerradas, aún siendo las doce del día, pues ahora sabía el motivo.
Estúpida – me dije a mí misma. No podía explicar cómo me sentía… ¿estaba triste?... ¿molesta?... ¿decepcionada?... la última palabra me hizo algo de sentido, tenía la garganta apretada, como si estuviera apunto de llorar. Me estaba comportando como una novia celosa, cuando la verdad no podía estar más lejos de eso, ni siquiera éramos amigos… ¿qué éramos?...nada, por supuesto.
Me alejé lentamente del edificio, mientras sacaba mi celular del bolsillo y marcaba un número, sólo había una persona con la que podía hablar en ese momento.
- ¿Alo?... ¿Hikari? – preguntó desde el otro lado de la línea.
- Yolei…- mi voz se quebró al pronunciar su nombre
- ¿Qué tienes?... ¿estás bien?...- su preocupación se hizo patente en el tono de su voz
- No exactamente…no es nada grave…sólo me preguntaba si podría ir a tu casa ahora…
- Claro que si… te estaré esperando…
- Gracias, no tardo…- y corté la comunicación.
Tomé un taxi en la esquina y le avisé a mi hermano que no llegaría a almorzar.
Cuando me abrió la puerta, nos quedamos mirando unos segundos y entonces ella me sonrió comprensivamente, como si pudiera intuir lo que pasaba, a lo que yo respondí con una sonrisa desganada.
- Pasa…no hay nadie en casa… así que…estaremos tranquilas, por lo menos unas horas…- me explicó.
Me dejé caer en el sofá y ella se sentó a mi lado.
- ¿Quieres algo para beber?
- Nada, gracias…
- ¿Entonces…?
- Fui a verlo…ya me quité las ganas, así que supongo que puedo olvidarlo y ya…
- ¿Así de simple?...hay algo que no me estás diciendo, ¿verdad?
Me volteé a mirarla, sabía que no podía mentirle, y no es que quisiera hacerlo, pero sentía que sonaría tan estúpido si lo decía, no tenía motivo para sentirme como me estaba sintiendo, aunque no pudiera descifrarlo.
- Él… estaba con una chica… - confesé
- Ohhh… ya veo…
- No lo sé… es que…no esperaba encontrármelo así…no sé que me pasa… supongo que estoy decepcionada… pensé que estaría triste y confundido, que necesitaría ayuda… pero en lugar de enfrentar los problemas, sigue haciendo lo mismo que hace tres años, huir de ellos…
- Entiendo tu decepción, pero… ¿estás segura de que es nada más eso?
- ¿A qué te refieres?- inquirí alzando la mirada hacia ella
- Hikari, supongo que él…no te gusta ¿verdad?
- ¿Cómo podría gustarme?.. pensé que ya habíamos hablado de eso, sólo quería ayudarlo… tú me conoces…
- Te conozco… y confío en ti… pero nunca te había visto tan preocupada por alguien… menos, por una persona que casi no conoces… sólo me preguntaba si no te atraía un poco…
- Pues…no puedo negar que es guapo…. Y que cuando lo vi en la tienda, intentando coquetear conmigo… sentí algo…diferente, pero nada más… no estoy celosa, si es lo que estás tratando de decir…
- Por supuesto que no, Hikari…- sonrió mi amiga de forma extraña, sentí que no lo decía en serio, pero sólo quería olvidar el tema, así que no pregunté.
- Al menos… ya pasó, estoy más tranquila ahora que sé que no necesita ayuda, por lo menos no la mía…
- Pues me alegra oír eso…entonces… ¿tienes planes para esta noche?
- No, no había pensado en eso…
- Perfecto…porque está noche saldremos a divertirnos…
- ¿Qué tienes en mente? – curioseé
- Ya lo verás…- dijo guiñándome un ojo – tendremos que pasar a tu casa por algo de ropa
- Está bien…- acepté, un poco de diversión no me vendría mal y realmente no tenía nada mejor que hacer.
~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~
- Quiero otra…- pedí al cantinero, cuando recogió mi vaso
- ¿No crees que ya es suficiente, chico? – gruñó él
Ja… lo que me faltaba… ni siquiera papá trataba de controlarme, sabía que no le agradaba que bebiera tanto, pero ya era mayor de edad
- No lo creo… te estoy pagando, así que tráeme otro o hablaré con tu jefe….- repliqué molesto
- Como quieras… sólo no te metas en problemas- me dijo y depositó una nueva cerveza frente a mí.
Ni siquiera había bebido tanto, era la sexta o séptima que tomaba, quizás la octava, no recordaba bien, tenía la vista un poco borrosa, pero no estaba borracho. Me levanté del asiento y baje por las escaleras, un par de chicas me coquetearon en el camino, pero las ignoré, había llegado ahí para intentar olvidarme de Hikari, y no me parecía lógico, involucrarme con otra chica, al final siempre acababa pensando en ella, ya había confirmado esta mañana que no era la solución.
Abajo era una pista de baile, así que tuve algo de dificultades para atravesar el lugar y llegar hacia los baños, entre toda esa gente, pero cuando finalmente los divise a pocos metros de mí, escuché un grito.
- ¡Suéltame, idiota!
- Ya no te resistas, preciosa…sólo un besito…
Me volteé, buscando el lugar desde donde provenían las voces y lo encontré.
En una esquina alejada, cercana a los baños de mujeres, un tipo acorralaba a una chica contra la pared.
- ¡Déjame! – pidió ella y esta vez noté la desesperación en su súplica. No podía dejarla ahí, tenía que ayudarla.
Caminé hacia ellos lo más rápido que pude y a medida que me acercaba, el rostro de la muchacha me parecía más y más conocido. El cabello, esos ojos…
- ¡Hikari! – grité con desesperación.
Ambos se voltearon hacia mí y el sujeto comenzó a reír.
- Lárgate, rubiecito…yo la vi primero – y su sonrisa se acentuó de manera grotesca.
- Simplemente suéltala y no te haré nada – advertí.
- ¿Qué?... ¿acaso eres su novio? – me preguntó con actitud desafiante, pero al menos logré que la soltara.
Hikari me observaba entre sorprendida y aliviada a la vez, traté de decirle con la mirada que se alejara y pareció comprender, porque de a poco fue alejándose hacia atrás.
- Eso no importa… ella te pidió que la dejaras, ¿qué parte no entendiste? – de solo pensar en lo que podía haber sucedido si no la hubiera encontrado ahí, me enfurecía más y el miedo crecía en mi interior. Era una niña, maldito depravado.
- Así son todas… se resisten al principio, pero terminando cayendo… al final son todas unas pros…
- No te atrevas a decir eso…- amenacé, como fuera capaz de decir eso de Hikari, lo mataba ahí mismo.
- ¿Qué?... ¿te sorprende saber que tu noviecita ande provocando a los hombres con esa faldita tan corta?... es una mujerzuela como todas…
- Tú te lo buscaste – gruñí por lo bajo y le lancé un puñetazo.
- ¡Matt! – el grito de Kari fue agudo y estoy seguro de que atrajo a varias personas, pero no había vuelta atrás, seguí golpeando al tipo. Había estado en varias peleas antes y conocía las consecuencias, pero no iba permitir que hubiera intentado abusar de ella, y menos aún que la culpara por ser un maldito depravado.
Ambos acabamos en el suelo y la gente se aglomeraba a nuestro alrededor.
- ¡Kari! – escuché a lo lejos, y supuse que sería alguna amiga
- ¡Yamato!...por favor detente…- me suplicó
- ¡Deténganlos! – gritó otra persona y entre varios lograron separarnos.
Observé iracundo al tipo frente a mí.
- Aquel sujeto intentaba abusar de una chica… - acusé, mientras alguien me mantenía sujeto de los brazos.
- Es mentira… este idiota montó la escena, porque se puso celoso de ver a esa preciosura conmigo…
- Vuelve a decirle preciosura y…
- ¡Silencio! – gritó uno de los administradores del local – no me importa quien comenzó… llamaré a la policía…
- No, por favor…- suplicó Hikari y salió de su escondite junto a Yolei – aquel tipo me tenía acorralada…mi amigo sólo intentaba defenderme…-explicó
Mi amigo- esas dos palabras se quedaron dando vueltas en mi cabeza, no éramos amigos, pero nuestra extraña relación no era algo relevante en aquel momento.
- Es mentira… esa zorra se me ofreció y luego…
- ¡Cállate! – grité – nunca vuelvas a llamarla así, maldito…
- Suficiente… llamaré a la policía – repitió el encargado
- ¡No lo haga!... prometo que nos iremos de aquí y nunca volveremos…
- Señorita, mi deber es…
- Por favor…- suplicó Hikari
- Está bien… lárguense de aquí… - accedió finalmente y antes de poder decir algo, Hikari me tomó de la mano y me dirigió hacia la salida.
- Kari…- llamó alguien desde atrás
- Yolei… me iré con él, ¿de acuerdo?
La chica me observó unos segundos, como si no confiara en mí y luego asintió con un débil momento de cabeza. Enseguida la abrazo y le susurró algo al oído.
- Cuídala Ishida – san…- me pidió, aunque sonó más como una exigencia
- Lo haré…
- Y Yolei…por favor dile a mi hermano…
- Tranquila, yo me encargo…
Sin más que decir, Hikari y yo salimos del local.
- ¿Estás bien? – me preguntó ella, tocando ligeramente mi mentón. Me imaginé que mi labio estaría sangrando, el tipo había logrado asestarme un par de golpes en el rostro.
- Si…realmente no es nada… ¿tú estás bien?
Asintió temblorosamente con la cabeza.
- Gracias…- musitó y entonces me guió de la mano por la vereda.
Algo se regocijó en mi interior y recién entonces me percaté de que estábamos tomados de la mano.
- ¿Adónde me llevas?
- A tu departamento… - me dijo, y cuando tomamos el taxi le dio mi dirección al chofer sin problemas. Por segunda vez en el día me pregunté cómo la habría averiguado, pero pensé que no era el momento, ya lo haría más tarde.
Apenas entramos me preguntó si tenía un botiquín de primeros auxilios, y le indiqué que en el baño había uno, así que fue a buscarlo, mientras yo me dejaba caer pesadamente en el sillón.
Cuando regresó acomodó el botiquín en la mesa y se inclinó hacia mí con un trozo de algodón empapado en, lo que supuse, sería agua oxigenada, sin embargo, fue demasiado para mí, tuve que apartarme.
- Lo siento… ¿duele?
- No…- respondí
- ¿Entonces?
¿Cómo decirle que tener su rostro tan cerca, no era sano para mí?
- Creo que tenemos algo de que hablar…
- No que yo recuerde – replicó de forma esquiva y se levantó del sillón, dejando el algodón a un lado.
- Hablo de lo de esta mañana… yo… no quiero que malinterpretes…
Pero entonces se volteó hacia mí y noté una contradicción entre sus ojos y lo que decía
- ¿Por qué tratas de darme explicaciones?... no me debes nada…
Parecía molesta, a pesar de lo que afirmaba, lo cual era cierto, ella y yo no nos debíamos nada, pero eso no explicaba lo culpable que me había sentido.
- Aunque no quieras oírlo, lo diré…porque no he podido dejar de pensar en esto todo el día…
- ¿Así que necesitas calmar tu subconsciente?... pensé que para hacer eso buscabas a una chica con la que tener algo y ya…
- ¿Qué estás diciendo?... ¿cómo sabes eso?...- realmente fue un golpe bajo, uno de los motivos por los que evitaba el contacto con mi pasado, era porque no quería que supieran lo que hacía en Nueva York, y no tenía idea de cómo se había enterado.
- ¿Importa?
- Si dices que no quieres explicaciones, ¿por qué estás tan molesta? – fruncí el ceño
Se produjo un silencio entre los dos, sin querer me había exasperado, y ella me observaba con gesto dubitativo.
- No lo sé…- murmuró al cabo de unos segundos, yo no dije nada y hubo de transcurrir un pequeño lapsus de tiempo más, antes de que volviera a hablar- Kaoru fue a visitarme y…- pero no se atrevió a terminar, esquivaba mi mirada.
- Comprendo…todo tiene más sentido ahora…- sabía que no se lo había contado con la intención de perjudicarme, no estaba molesto, pero me sentía desnudo, Hikari había vuelto a mirarme y la sensación que tenía era extraña, muchas emociones chocaban en mi interior, sin embargo, lo único que tenía claro era que no me agradaba la idea de que ella lo supiera, ignoraba cuánto le había contado sobre mí, pero lo que me había reprochado bastaba para hacerme una idea.
- Ella dijo que quizás yo podría ayudarte y pensé que…
- ¿Pensaste que podrías? – dije con voz calmada
- Sólo me gustaría intentarlo…- murmuró con las mejillas ligeramente sonrojadas
- Nadie puede ayudarme… estoy descompuesto… deja de pensar que puedes cambiar eso…
- Pero si sólo me dijeras qué paso… es que no puedo creer que Sora…
- Basta…- pedí con determinación y me acerqué un poco más a ella, sólo un par de pasos – necesitas alejarte de mí…
- ¿Y si no quiero?
Tragué saliva. No sabía como decírselo, ¿cuáles serían las palabras indicadas para explicar lo que me pasaba?. Había intentado coquetear descaradamente con ella, lo había hecho un montón de veces con otras chicas y siempre acababa igual, excepto con ella, ¿por qué?, porque era la hermana de Tai y una puerta directa hacia mi pasado, necesitaba evitarla, pero mi cabeza no hacía más que recordarla a cada segundo, hice todo lo posible por sacarla de allí estos días y el resultado había sido involucrarme con la primera chica que encontré en un bar…¿qué salió de eso?... nada bueno… el remordimiento no había hecho más que aumentar mi maldita obsesión con ella.
- Sólo pídeme que me detenga…- murmuré cortando poco a poco la distancia entre los dos, ella permaneció quieta, viéndome avanzar, y cuando estuvo acorralada contra la pared y una de mis manos tocó su mejilla me miró a los ojos, estaba nerviosa, podía sentirlo…me incliné unos centímetros, sentí el suave roce de nuestros labios, pero entonces puso una mano en mi hombro, alejándome con suavidad.
- No…- dijo y se escabulló pasando bajo mi brazo – no seré otra chica más…
Esa afirmación me descolocó por algunos segundos, quería ayudarme, no tenía duda respecto a eso, pero el modo insistente con que reprochaba mi pasado, de manera casi infantil y celosa, no podía entenderlo.
~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~.~
- ¿Alo?
- Tenías razón…- suspiré – creo que me gusta Yamato – sama
Del otro lado de la línea, Yolei sonrió.
