Chicas lo conseguí, he terminado el capitulo para esta semana, pero ahora mismo y por los pelos.

Esta vez solo hay un recuerdo al principio, el de el final, además de que no me da tiempo si quiero actualizar hoy porque entro a trabajar dentro de 10 minutos, no se me ocurre nada que poner, ando un poco falta de imaginación.

Bueno mil gracias por los reviews y espero veros el viernes que viene, intentare tenerlo listo pero no prometo nada.

Besitooos y a leer:

"¡espera un momento! – dijo de pronto Ron – se nos olvidan los elfos domésticos, deberíamos sugerirles que abandonen el castillo; no queremos que corran la misma suerte que dobby ¿verdad? No podemos obligarlos a morir por nosotros.

En ese instante se oyó un fuerte estrepito: Hermione había soltado los colmillos del basilisco que llevaba en los brazos. Corrió hacia Ron, se le echó al cuello y le plantó un beso en la boca. El chico soltó también los colmillos y la escoba y le devolvió el beso con tanto entusiasmo que la levanto del suelo.

-¿os parece que es el momento más oportuno? – preguntó Harry – estamos en guerra.

Ambos se separaron un poco, pero siguieron abrazados.

-ya lo sé colega – dijo Ron con cara de atontado – precisamente por eso. O ahora o nunca ¿no?"

Hermione no dejaba de pensar en el momento del su primer beso con Ron y se sintió triste por no volver a sentir con él lo que sintió en ese momento.

Le esperaba en la sala común, donde habían quedado para salir mientras pensaba en que iba a decirle.

"¿recuerdas lo que sentimos la primera vez que nos besamos, en plena guerra? Pues ya no logro sentir eso contigo, sino con otro chico"

Claro que no, Ron todavía no podía saber la existencia de ese otro chico, bastante daño iba a hacerle ya.

"Ron, ya no siento lo mismo, creo que el beso de la guerra fue un arrebato del momento y estos meses han sido una mentira"

No. No y no.

Se estaba empezando a poner nerviosa, y justo en ese momento apareció él por las escaleras.

-hola Herms – el pelirrojo le dio un fugaz beso en los labios. Un beso que sintió que hacía mucho que no le pertenecía.

La castaña se fijó que el chico llevaba un paquetito envuelto entre sus manos. Un regalo.

-¿Qué es eso Ron?

-bueno… hoy es una fecha especial ¿no? – pregunto el chico algo dubitativo.

La castaña repaso mentalmente las fechas importantes o especiales.

-pues… no que yo recuerde.

-oh genial – al pelirrojo se le pusieron rojas hasta las orejas – pensé que querías que quedáramos porque había algo que celebrar…

Hermione se dio cuenta entonces de algo. A Ron le importaba, mucho, pues había buscado un regalo aun sin saber si había algo que celebrar, solo para no verla triste si así fuera. Pero también supo que no era amor, que él tampoco estaba enamorado, porque entonces no habría olvidado una fecha especial ni pensaría que solo quedaba con él en esos momentos por algo que celebrar. Debería pensar que era normal que los novios quedasen para salir sin ningún motivo más que el estar juntos.

-acompáñame Ron – la castaña le cogió de la mano y se lo llevó a la parte de atrás de los terrenos, donde apenas transitaban alumnos.

Se sentó en un banco y él hizo lo mismo a su lado. Ambos observaron las huellas que habían dejado en la nieve unos segundos. Entonces ella suspiro y habló:

-¿no te sientes obligado con todo esto?

-obligado ¿con que? – pregunto Ron perdido.

-con esto, con lo nuestro. No sientes que solo haces lo que todo el mundo espera de ti.

Ron se quedó pensativo un momento, pues era justo lo que había pensado desde antes de estar con ella.

-claro que no Hermi, yo quiero estar contigo – dijo poniendo una mano sobre la suya y pensando que había hecho para que ella se diera cuenta de sus pensamientos. Pues no quería hacerle daño.

Hermione suspiro cansada, pues sabía perfectamente el juego del chico.

-ron, voy a ser sincera contigo. Tú siempre me has gustado, y creía que todavía sentía algo por ti, pero no es así, y creo que no es así desde que saliste con Lavender. En ese momento me rompiste el corazón y no lo volviste a recuperar. Lo que paso durante la guerra fue… el momento más feliz de mi vida hasta entonces, pues era lo que había deseado durante años y en ese momento lo sentí como mío, pero no ha vuelto a ser así. En todos estos meses no he vuelto a sentir algo parecido…

El chico que la estaba mirando atónito apartó la mirada al suelo.

-tienes razón Hermione. Yo siempre te he querido, y siempre va a ser así, porque te quiero mucho, de verdad. Pero no es amor lo que siento. En el momento en que te bese por primera vez te juro que te amaba, que me sentí el chico más feliz de la tierra porque me habías aceptado. – el chico se paro, porque no sabía si contarle lo que estaba pensando decirle, pero ya que se estaban sincerando, lo hizo. – cuando acabó la guerra, acompañamos a mi hermano a Rumania, allí… conocí a alguien, es de quien recibo las cartas, nunca te he engañado desde luego pero creo que me estoy enamorando….

-no sigas Ron, te entiendo perfectamente. Y me alegro mucho de que esto fuera mutuo. No sabias el miedo que tenia a hacerte daño.

-hermione… - Ron abrazó a la chica y Hermione por fin sintió algo: amistad verdadera. De las que nunca se romperían. – Te quiero – dijo soltándola al fin. – me alegro de que seas mi mejor amiga.

-y yo de tenerte a mi lado Ron. – ella se levantó.

-espera – Ron se levantó también - de todas formas quiero darte esto – le entregó el paquetito – por… ser la mejor amiga del mundo, por ejemplo – el pelirrojo rió como hacía tiempo que no lo hacía.

-gracias Ron – la chica lo abrió, eran unos guantes y una bufanda – es genial. Me viene perfecto.

-yo los hice.

-no lo creo – rió la castaña dándole un pequeño golpe en el brazo.

-en serio. Tantos años en casa de mi madre aprendí algunos trucos.

-entonces los guardare como un tesoro – y volvió a abrazarle.

Cuando Hermione estuvo sola por fin corrió a la biblioteca. Se moría por verle. Por ser suya al fin.

Pero él no estaba en la biblioteca.

Paseo un rato por los pasillos e incluso paso por delante de la puerta de la casa Slytherin, pero no podía decirle a nadie que le mandara salir, así que solo pasó de largo.

Al pasar por una ventana se fijo en que volvía a nevar y supo donde encontrarlo. Corrió como si Voldemort la persiguiera, pero tuvo que parar, pues la nieve que caía era tan espesa que no lograba ver nada. Suerte que llevaba puestos los guantes y la bufanda que Ron acababa de regalarle.

Por fin vio a alguien a la orilla del lago, sentado. No sabía si era el pero sus ropas negras le alentaron a correr hacia allí. Cuando estaba cerca la figura se levantó al verla y poco después vio su cabellera rubia. Cuando llegó hasta él se lanzo a sus brazos.

-hermione…

-lo hice! – Exclamó fatigada, casi sin poder respirar – lo hice Draco.

Draco se estremeció y le cogió la cara con ambas manos, que le temblaban, aunque no de frio, si no de emoción al saberla por fin suya. Le aparto el pelo, ya mojado por la nieve y acaricio sus labios, que a pesar del frio se notaban cálidos.

Cuando la miro a los ojos, los ojos de la chica también miraban sus labios y no pudo esperar más, ambos lo deseaban, y él desde hace mucho, muchísimo tiempo.

Atrapó los labios de la chica entre los suyos y se quedo quieto. Ese simple contacto le hizo apretar los ojos fuertemente para que no se escaparan de ellos lágrimas de felicidad infinita. Le apretó la cintura para atraerla mas hacia él y comenzó a mover sus labios, al ritmo de ella. La levanto un poco del suelo y ella se agarró mas fuerte a su cuello.

-hermione… - la llamo entre sus labios.

-¿sí? – le respondió la chica también sin soltar los suyos, entre beso y beso.

-te amo… - la castaña sí que se separó entonces. Nunca ningún chico le había dicho algo así – jamás he querido ni querré a nadie como te quiero a ti – dijo con más facilidad una vez sus labios estaban libres – quiero que seas mía.

Draco era posesivo por naturaleza, y esa era su forma de preguntarle si quería ser su novia. Hermione le entendió a la perfección.

-soy tuya Draco, claro que lo soy – y él volvió a besarla sin poder borrar su sonrisa entre beso y beso.

-volvamos dentro, te vas a resfriar. – draco le agarro la mano para acompañarla hacia el castillo.

-pero… ¿así vamos a entrar? – dijo la chica mirando sus manos entrelazadas.

-ya eres libre ¿no? ¿Hay algo malo en esto?

-bueno… pues es pronto, yo acabo…

-Claro – dijo el chico soltándola – ya entiendo, ve tu primero, yo esperare un poco.

parte de la felicidad que rodeaba a Draco desapareció en ese instante. Era suya, pero no podía disfrutarla.

Antes eso lo habría dicho el mismo, pero no esperaba que fuera ella la que se avergonzara de estar con él, porque estaba seguro de que lo hacía.