Hola!

Sólo tengo algunas cosas que decir antes del capítulo.

En primero lugar perdón por la tardanza, la verdad fueron semanas dificiles, confío en que lo entenderán, pero de todas formas pido una disculpa.

En segundo lugar muchísimas gracias a las personas que dejaron reviews en el capítulo anterior.

Y en tercer lugar, aquí está el link de la canción que utilicé http: / www .youtube. com / watch?v=VTiRnv0MZLw

es de Taylor Swift, y se llama Sparks Fly, el estracto corresponde a la primera estrofa.

Espero que lo disfruten!

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Te mueves como si fueras una gran tormenta

Y yo soy una casa de naipes

Eres esa especie de imprudencia de la cual debería escapar

Pero si lo hiciera, sé que muy lejos no voy a llegar

Cuando mi despertador sonó, sentía que apenas había cerrado los ojos y con resignación me levanté de la cama y fui hasta el baño, vi que unas marcadas ojeras adornaban mi rostro y mi piel lucía algo pálida, no me sentía bien, pero pensé que un poco de maquillaje lo solucionaría.

- Buenos días, Kari…- me saludó mi madre

- Buen día, mamá… ¿y Tai? – pregunté al notar su ausencia

- Ya se fue a la universidad

- Ya veo…yo me voy a la escuela

- ¿No vas a comer nada?

- No tengo hambre

- ¿Otra vez, hija? – frunció el ceño en un gesto de preocupación

- Ok… me llevaré una tostada, ¿de acuerdo? – consolé, sacando un pan de la mesa y dándole un mordisco – te quiero, ma… - me despedí y le di un beso en la mejilla.

Camino al metro arrojé el pan a un basurero, realmente no tenía hambre. Me parecía extraño que mi hermano se hubiera ido temprano, nunca había sido lo que se dice puntual, por lo general caminábamos juntos al metro, pero no podía hacerme la desentendida, era lógico que estuviera molesto.

- ¡Kari! – me volteé en la entrada de la escuela al oír el grito de Yolei y la vi correr hacia mí - ¿cómo te fue anoche?... ¡tienes que contármelo todo!

- Eso…- suspiré – no es fácil de explicar…

- ¿Está todo bien? – la emoción que había demostrado hace unos segundos se disipó en un gesto de preocupación.

- No lo creo, yo… - repentinamente me sentí débil, mis piernas comenzaron a temblar, pestañeé con pesadez, y cuando volví a abrir los ojos todo parecía dar vueltas a mi alrededor.

- ¿Kari? – esa era Yolei, llamándome.

- ¡Kari! – fue el grito que escuché a lo lejos, era la voz de un chico, por un segundo tuve la absurda idea de que era Matt, pero no tuve tiempo de corroborarlo, porque justo entonces todo se volvió negro.

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- ¡Tai! – hace un segundo había sonado el timbre, pero nunca pensé que se tratara justamente de él - ¿qué haces aquí tan temprano?

- Sólo pensé que podríamos irnos juntos a la universidad…

- Suena genial, pero… aún no estoy lista…- sonreí algo apenada

- Puedo esperar…- me sonrió de vuelta y entonces lo dejé pasar.

No necesitaba preguntar si algo le pasaba, sabía que era así, habíamos sido amigos durante demasiados años como para no saberlo, su inesperada visita tenía demasiadas cosas que no cuadraban con su personalidad. Y su expresión, intentaba en vano ocultar algo que lo preocupaba, pero no sería fácil averiguarlo, solía ser muy testarudo.

No hablamos mucho dentro de casa, luego de subir a mi habitación y terminar de vestirme, bajé con mi mochila y caminamos hacia el metro.

- ¿Sora?

- ¿Si? – pregunté mirándolo

- Necesito preguntarte algo… y quiero que seas sincera conmigo

Me asusté por su seriedad, había pocas cosas que Tai tomaba de esa manera.

- Siempre lo he sido…

- ¿Qué sientes por Matt?

La pregunta me pilló simplemente desprevenida, no entendía a que venía eso ahora. Era demasiado directa y no tenía una respuesta para eso, no lo había pensado, seguía tan incrédula por su regreso, que había momentos en los que me parecía que todo había sido un sueño.

- ¿Por qué…? – intenté indagar, pero no me lo permitió.

- Sólo quiero saberlo… - su mirada inquisidora me ponía algo nerviosa.

- No lo sé, Tai…- suspiré – es complicado… supongo que no lo he pensado…

- No se trata de pensarlo… el amor se siente… ¿qué sentiste al verlo?

- Demasiadas cosas… sorpresa, miedo, ansiedad, angustia…

- ¿Amor? – sugirió - ¿aún lo amas?

Tragué saliva con dificultad.

- Yo… sabes que no lo he olvidado…pero eso no significa que lo siga queriendo…simplemente significa que aún hay algo que me une a él… las cosas han cambiado mucho…él cambió, yo… todos lo hicimos…

- Tienes razón…-murmuró con lo que parecía ser melancolía – pero hay algo que no ha cambiado… lo que siento por ti Sora…

- Tai…

- No pretendo nada con esto… sólo he estado cuestionándome algunas cosas… ¿cuan diferente podría ser todo si no te hubiera besado esa noche?... tal vez ustedes seguirían juntos…

- ¿Qué quieres decir con eso?...

Se quedó callado e intentó esquivar mi mirada, siempre me había sido fácil darme cuenta cuando me ocultaba algo, y ahora mismo lo estaba haciendo, lo vi mover los labios en silencio y negar con la cabeza, como si estuviera discutiendo consigo mismo.

- ¿Qué sucede? – pregunté con suavidad, no quería obligarlo, pero realmente me estaba inquietando.

- ¿Te arrepientes?

Estaba tan ansiosa por una respuesta, que me costó un poco asimilar su preguntar y entender a lo que se refería.

- No, Tai… hemos tenido esta conversación antes… lo que hicimos estuvo mal, pero sucedió porque ambos lo sentimos…

- Yo te besé…fue mi culpa…

- Si yo no te culpo, no veo porqué tu deberías hacerlo…

- Si no es mía… ¿entonces de quién?

- De nadie…no hay necesidad de buscar un culpable…

- Si no hay culpables, ¿por qué sigues sufriendo por él, Sora?... ¿por qué sigues cuestionándote que habría pasado si…?

- ¡Porque fue importante para mi, Tai!... deberías saberlo mejor que nadie, fue mi primer amor…

- Y quizás aún lo siga siendo… durante tres años has esperado que regrese… si no lo amaras habrías desistido, tan solo…

- ¡Suficiente!... ¿quieres decirme de una vez por todas qué es lo que te pasa, Taichi Yagami?... sé que estás ocultándome algo, no soy tonta…

- Pues a mi me parece que si… - eso fue un golpe bajo, estaba actuando como un niño pequeño y caprichoso, como el niño que había crecido junto a mí para transformarse en un adolescente maduro y comprensivo, no podía entender el cambio – si aún lo quieres luego de todo lo que te hizo… no eres muy lista…- y sin decir nada más se alejó de mi, dejándome parada frente a la entrada del metro, me quedé mirándolo hasta que lo perdí de vista, la gente seguía pasando por mi lado, pero tardé un par de minutos en reaccionar y cuando lo hice entré al metro sintiéndome terriblemente confundida.

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Entreabrí los ojos con dificultad y la luz del lugar me cegó por algunos segundos. Cuando pude abrirlos por completo, vislumbré el techo de una habitación que se asemejaba a la de la enfermería de la escuela. Alguien se acercó a mí hasta estar dentro de mi campo de visión.

- T.k… ¿qué sucedió?

- Te desmayaste…

- ¿Qué hora es?

- Las nueve y media…

Me sorprendí, pues llevaba una hora inconciente.

- ¿Por qué no estás en clase?

- No podía entrar sin saber si estabas bien…

- Creo que lo estoy…aún me siento un poco mareada, pero…

- ¿Seguirás insistiendo en que todo está bien, Hikari?

La forma en que me habló me produjo una profunda inquietud, nunca me decía por mi nombre, sólo lo había hecho en contadas ocasiones, en las cuales se había molestado conmigo.

- No estás comiendo bien, ni durmiendo lo suficiente… algo te sucede…y me preocupa…

Cerré los ojos unos segundos intentando ordenar mis ideas. Quizás había llegado el momento de decirle la verdad, pero confesárselo le generaría más dudas, dudas que ni yo sabría contestar.

- Está bien…- suspiré – no creo que sea correcto que yo te lo diga, no quería que lo supieras de esta forma…

- ¿De qué hablas?

- Tu hermano… está en Japón… - no siempre las cosas suceden como nos gustarían, pero si iba decírselo, prefería no andar con rodeos, esa simple frase implicaba tantas cosas.

- ¿Qué? – estaba impactado, podía verlo claramente en su expresión - ¿qué tiene que ver él con que…?

- Lo he visto un par de veces…él no está del todo bien, tiene miedo a verlos…he querido ayudarlo todo este tiempo, me preocupa y eso me ha hecho descuidar un poco mi salud…- solté todo de pronto y sin pensarlo mucho, confiaba en Takeru, más que nadie en el mundo, al igual que en Yolei, pero con T.k. era distinto, lo conocía de pequeña, nos habíamos convertido en los mejores amigos y juntos habíamos experimentado el primer amor, pero eso había sido hace mucho tiempo.

- ¿Qué?... ¿todo esto es por Matt?...- dejó ver su extrañeza ante la situación, me observaba con suspicacia y aquello me erizaba la piel, siempre había sentido como si él pudiera mirar dentro de mí, por primera vez no quería que lo hiciera así que aparté la mirada.

- No lo entiendo… ¿cómo supiste que había regresado?

- Me lo encontré de casualidad en una tienda… él se fue y dijo que no lo buscáramos…pero nos volvimos a encontrar en algunos lugares…

- ¿Por qué no me lo dijiste?

- Porque no me correspondía a mí hacerlo…él no está listo para retomar lo que dejó… es complicado

- Hablas como si lo conocieras muy bien…

- Simplemente he tratado de entenderlo… la mayor parte del tiempo no lo consigo y eso me frustra, pero tiene miedo…todos hemos sentido miedo alguna vez…

- Soy su hermano, podría entenderlo…o por lo menos intentarlo…debió haber confiado en mí… tú también…

- No se trata de la confianza… confío en ti, lo sabes, pero no es un tema personal cuando implica a otra persona…sólo trataba de hacer lo correcto…

- ¿Es correcto ocultarle algo tan importante a tu mejor amigo?

- No – suspiré – de la misma manera que no es correcto contar un secreto de otra persona…

- Así es… siempre hay que elegir, y tú optaste por encubrirlo a él…por un extraño motivo que no logro entender… al menos puedes decirme dónde está…

Negué con la cabeza.

- Eso pensé…- murmuró desilusionado

- T.k….

- Hay algo que no me estás diciendo… lo veo en tus ojos…

Me congelé al sentirlo acariciar mi mejilla, su mirada había atrapado la mía, necesitaba escapar.

Aparté suavemente su mano.

Me observó dolido y aquello me rompió el corazón.

- ¿Los mejores amigos, recuerdas?... prometimos que nunca tendríamos secretos…

- No puedo…- suspiré

- Lo sé… - comentó resignado – sólo búscame cuando estés lista…

Asentí en silencio y T.k. salió de la habitación. Sólo habían pasado unos segundos cuando otra persona ingresó. Era Yolei.

Se quedó de pie en la puerta, mirándome con cautela.

- Kari… - su tono me hizo saber que había escuchado todo.

Cerré los ojos y las primeras lágrimas surcaron mis mejillas. Enseguida sentí unos brazos alrededor mío y me aferré a ella, siempre estaba en el momento que más la necesitaba.

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Salí corriendo sin pensar en nada más, no sabía hacia donde estaba yendo ni hacia donde quería ir, las lágrimas me nublaban la vista y la copiosa lluvia sólo hacía más complicado ver. Me estaba empapando, pero no podía detenerme y no lo hice hasta varias cuadras más allá, lo que esa mañana había comenzado como una ligera llovizna, se había convertido en una tormenta, no quería regresar a casa, había vuelto a discutir con Tai luego de no habernos hablado en toda la semana, pero sabía que no podía continuar bajo la lluvia. Podía ir donde Yolei, pero sería el primer lugar al que llamarían. Observé a la gente a mi alrededor, todos iban hacía un lugar, la gente avanzaba por las calles con sus paraguas, intentando protegerse de la lluvia, los autos avanzaban en filas, pero yo estaba de pie en medio de la nada, me sentía terriblemente perdida. La semana había transcurrido tortuosamente lenta, Takeru apenas me hablaba, y aunque sabía que no estaba molesto conmigo, percibía cierta nostalgia y decepción de su parte, a pesar de que lo entendía, su indeferencia me dolía, me sentía sola, sin él y mi hermano los días parecían más largos, no sabía si estaba haciendo lo correcto, desde que Matt había vuelto todo había cambiado, sin proponérselo había remecido mi vida y mis convicciones. Al final todo pensamiento volvía a él, no importaba lo que estaba haciendo, ni el lugar, ni la hora, de alguna u otra forma volvía a recordarlo por más que intentaba sacarlo de mente. Suspiré, mis lágrimas se habían detenido, ya sabía donde iría, el único lugar al que podía y deseaba ir.

Cuando estuve frente a su departamento me demoré unos segundos en tocar el timbre, recordé la primera vez que había ido, cuando mi curiosidad me había vencido, esta vez era algo más que eso. No tardó mucho en abrir, pero cuando lo hizo se quedó boquiabierto en el marco de la puerta.

- ¿Qué estás haciendo aquí? – preguntó luego.

- Yo… yo… - traté de articular alguna palabra coherente, pero no sabía como explicarlo, tenía un torbellino de emociones que no sabía materializar, tenía la desesperante sensación de querer pronunciar un montón de palabras al mismo tiempo, lingüísticamente imposible, así que hice lo único que se me ocurrió.

Me alce en puntas de pie y asiéndome de su nuca deposité un beso en sus labios, fue algo precipitado, sólo duró unos segundos, pero al apartarme él me jaló del brazo y volvió a besarme con más intensidad. Me empujó ligeramente contra la pared y lo sentí cerrar la puerta con una mano, luego me agarró de la cintura con firmeza y prácticamente dejé de sentir al suelo bajo mis pies, quedando obligada a sujetarme con más fuerza de su cuello. Mi mente estaba completamente nublada y todas mis emociones a flor de piel, sentía como si una corriente eléctrica recorriera mis venas y mi cuerpo quemaba, en cada zona que estaba en contacto son el suyo, un suave calor comenzó a extenderse por mi vientre, sin embargo, todo se detuvo cuando sentí una de sus manos deslizarse sigilosamente por mi muslo. Fue como despertar de un transe, mi pierna se contrajo involuntariamente y me aparté dejando un pequeño espacio entre nuestros labios, cortando el beso de forma abrupta.

En el momento que nos separamos me di cuenta de que no me quedaba oxigeno, por lo cual lo recuperé a grandes bocanadas, sintiéndome demasiado acalorada, él apoyó una mano en la pared, por sobre mi cabeza y se mantuvo inclinado sobre mí, su respiración también se había vuelto agitada. Me sentí nerviosa al saber que me miraba y tragué saliva con dificultad, observando la punta de mis zapatos, el problema de los impulsos, es que luego de que haces lo que sientes en el momento, la razón vuelve a tomar el comando y te muestra que acabas de cometer una soberana estupidez, algo que nunca habrías hecho de haberlo pensado por un segundo más, pero ya era algo tarde para el arrepentimiento.

Suspiré y alcé la mirada, encontrándome de frente con sus ojos, y nos miramos durante varios segundos, casi como si nos preguntáramos con la mirada qué diablos estábamos haciendo.

- Fui demasiado rápido, no quise…-intentó excusarse y me percaté de su incomodidad, así que lo detuve, si nos habíamos estado besando así era porque ambos lo deseábamos.

- No… no tienes que hacerlo…hay algo que olvide mencionarte esa noche…- dije pasando por su lado, no podía hablar estando frente a él, me sentía atrapada aunque no estuviese tocándome - algo importante que me ha estado dando vueltas en la cabeza desde que nos encontramos en el bar…- susurré y sentí su mirada en mi espalda, así que me volteé, no sabía cómo sonaría lo que estaba apunto de decir, me costaba hablar si lo miraba a los ojos – me gustas Yamato – kun... aunque imagino que ya lo sabías…

Sin embargo, al buscar algún indicio en su mirada, lo vi sorprendido, fuera de eso su expresión permaneció inmutable, durante esos segundos de silencio deseé poder leer su mente, ya que por más que lo miraba me era imposible leer algo en sus ojos. Las cartas estaban sobre la mesa, sólo faltaba que dijera algo, me sentí inquieta. Sólo había tenido un novio, y él había sido quien se me había declarado a mí, y aunque Matt había reconocido que yo le gustaba, era distinto, los dos eran muy diferentes, resultaba una ironía que fueran hermanos.

- No soy bueno para ti…ni nunca lo seré…

- ¿Qué quiere decir eso? – pregunté enfadada – sólo estoy diciendo que me gustas…simplemente es así y no me importa si eres bueno o malo para mí…

- No sé que hacer con lo que me pasa contigo… - confesó con penumbra, casi como si fuera un crimen.

- Yo tampoco… - admití – pero no voy alejarme de ti… ya lo intenté durante estos días y volví a fracasar… esto que sentimos, sea lo que sea, no puede ser tan malo…

- No sé si eres demasiado positiva, o simplemente muy ingenua…

- Quizás las dos…- sonreí con ironía y él me sonrió de vuelta.

- ¿Y qué quieres hacer? – preguntó sin dejar de mirarme a los ojos.

No respondí… no lo hice, porque en realidad no sabía qué quería, y no entendía muy bien todo lo que me pasaba con su simple cercanía. Cuando lo veía aproximarse a mí, me sentía como una torre de cartas, él era la tormenta que me derribaría sin ningún esfuerzo, sólo bastaba tocarme.

No sé si fue él o yo quien se acercó, tampoco quién besó a quién, pero habíamos vuelto a besarnos en la soledad de su departamento, esta vez de forma más sosegada, sintiendo los escalofríos recorrer mi espalda.

- Estás empapada…- susurró sobre mis labios – deberías cambiarte…

Me tomó de la mano y me condujo a su habitación, sacó unas toallas de su clóset y me las tendió.

- Ahí está el baño…puedes darte una ducha y escoger lo que quieras… aunque todo te quedará grande…- lo último me sonó como una burla, pero no pude molestarme porque sentí que me observaba de los pies a la cabeza con intensidad – yo esperaré en la cocina…- dijo precipitadamente antes de salir de la habitación, cerrando tras de si.

No quería pensar en lo que había estado pensando cuando me miraba, aunque me hacía una idea, ni siquiera había cogido un abrigo al salir de casa, así que la delgada blusa que traía se traslucía en varias zonas. No me asustaba la forma en que me había mirado, ni siquiera que pudiera suceder algo entre los dos, lo que me daba miedo era sentir por primera vez el deseo de estar con un chico.

Sentir el agua tibia caer por mi cuerpo fue lo más aliviador del día, sentí que todos mis músculos se relajaban, recién en ese momento me daba cuenta de lo tensa que había estado. Al terminar, me cubrí el cuerpo con una toalla y me sequé un poco el cabello con otra, salí del baño y comprobé que él seguía en la cocina, creí sentir el sonido de una tetera, por lo que me situé frente a su clóset y abrí las dos puertas, buscando con la mirada algo que ponerme. Todo estaba muy ordenado, camisas, pantalones, chaquetas; la verdad no me sorprendía.

Escogí una de las camisas y luego de secarme bien me la puse, me llegaba hasta pocos centímetros por encima de la rodilla y las mangas me quedaban largas así que las doble y me observe en el espejo del baño, era de un tono gris.

- ¿Kari? – preguntó golpeando la puerta

- Puedes pasar…- dije saliendo del baño, en ese momento estaba entrando y al divisarme en el marco de la puerta se quedó congelando viéndome.

Me sonrojé de inmediato, no podía soportar que me mirara por más de un segundo.

- ¿Su…cede… algo? – pregunté nerviosa

Matt movió la cabeza hacia ambos lados, negando furiosamente.

- Nada, perdóname…no quise incomodarte… es que…- por un momento pareció que iba decirme algo, pero se arrepintió – olvídalo… no tiene importancia… preparé chocolate caliente…

- Genial…- sonreí, aunque todavía me sentía algo tensa, pasé por su lado y él me siguió.

Sobre la mesa había dos tazones, el olor invadió mi nariz en cuanto cambié de habitación.

- Delicioso…- suspiré luego de darle un largo sorbo al mío.

- Tai no me perdonaría que te enfermaras por mi culpa…- ironizó él

- Sobre eso…mi hermano no sabe que estoy aquí…

- ¿Y dónde piensa que estás?

- No lo sabe… discutimos, salí corriendo de casa y… pensé en ir a casa de Yolei, pero quería verte… y…- dejé de hablar y lo miré, su expresión como siempre era indescifrable para mí – eso es todo…

- ¿Puedo preguntar por qué discutieron?...no fue por mi, ¿o si?

- No exactamente….bueno si, pero… las cosas se salieron de control, discutimos la noche que nos encontró en la torre, no nos habíamos hablado desde entonces, pero anoche mencionó el tema y sólo salí de casa sin pensarlo… jamás había hecho algo así…

- Acaso él… ya sabes… ¿nos vio?

- No…

- ¿Entonces por qué se enfadó?

- Porque te defendí… - tuve que apartar mi mirada al decirlo y tomé un nuevo trago de mi chocolate caliente para esquivar unos segundos su mirada.

- No tenías porqué hacerlo…- murmuró con frustración

- Lo sé, pero… no creo que tengas toda la culpa como piensa él…mi hermano es algo impulsivo, y quiere mucho a Sora… por eso reaccionó de esa manera…

- ¿Ellos…- a pesar de que dudó unos segundos, intuí lo que preguntaría – son novios?

Nuevamente nos miramos, no sabía porqué aquella pregunta me supo amarga.

- No… - respondí cortante – lo fueron hace un tiempo… y entonces lo dejaron, nunca supimos porqué…

- Ya veo…- suspiró desganado.

¿Todavía sientes algo por ella? – la pregunta me quemaba en la garganta, pero no me atrevía a pronunciarla, traté de buscar una respuesta en su mirada, pero por supuesto, fue inútil.

- Ellos son una buena pareja… tengo la seguridad de que acabaran juntos, tarde o temprano… - su tono era tan neutro, que no podía adivinar ninguna emoción respecto a su afirmación, ¿estaba molesto?, ¿desilusionado?, ¿celoso?

¿Y tú? – me dijo mi conciencia.

Si que estaba celosa.

- ¿Pasó algo? – me preguntó y por escasos segundos distinguí verdadera preocupación en sus pupilas.

- Nada…

- ¿No vas a llamarlo?... imagino que debe seguir siendo igual de sobreprotector…aunque esté molesto, estará muy preocupado por ti… igual que tu madre…

- No quiero hablar con él ahora… - contradije – lo haré luego…

- De acuerdo…

- Hay algo más que necesito decirte… no quería hacerlo, pero tuve que contarle a T.k…

- ¿Cuánto sabe? – por un segundo pensé que se molestaría, pero su tono de voz parecía apacible.

- Le dije que has vuelto a Japón, pero no has tenido tiempo de contactarnos… que nos habíamos encontrado por casualidad….sólo eso, lo demás no me corresponde a mí…

- Debo hablar con él…sólo esperaré el momento adecuado… creo que ya es tiempo de enfrentarlos a todos… - dijo con resignación.

- Todo estará bien…- le aseguré con una sonrisa y él se quedó mirándome, se inclinó ligeramente hacia mí y tomando mi mejilla con una mano, me besó, con demasiada lentitud, haciendo que las cosquillas se expandieran por todo mi estómago.

- Te lo agradezco…

Asentí y me aparté un poco, me levanté de la silla y fui a buscar mi celular, al encenderlo había un listado de llamadas perdidas, diez eran de mi hermano, cinco de mamá y una de Yolei, presioné la opción llamar.

- ¿Alo?... ¿Kari, estás bien?... ¡estaba tan preocupada!... ¿dónde te metiste?... tu hermano me llamó hace un rato…

- Yolei, estoy bien… estoy en el departamento de Yamato – sama… pasaré la noche aquí…

- ¿Qué quieres decir con eso?... ¿acaso…?

- No puedo contártelo por teléfono… es complicado… ¿puedo pedirte un favor?

- ¿Quieres que llame a tu hermano?

- Si, sólo dile que…- me callé, no se me ocurría nada que decirle, si le decía que estaba con cualquiera de mis amigas, la llamaría y todo se arruinaría, no quería involucrar a alguien más en mi mentira.

Repentinamente sentí que me tiraban el teléfono y luego la voz de Matt a mis espaldas.

- No le digas nada… yo lo llamaré…- dijo con calma y luego de despedirse cortó la comunicación.

- ¿Qué haces?... si sabe que estoy contigo, aparecerá aquí ahora mismo e intentará matarte…creo que has olvidado lo extremista que es, podría pensar cualquier cosa…- dije alarmada

- No quiero que sigas mintiendo por mi culpa… es hora de que diga la verdad…- me explicó – tranquila… intentaré convencerlo de que venga mañana… no creo que piense venir con esta tormenta…

Asentí débilmente, parecía como si no lo conociera, mi hermano era extremadamente sobreprotector cuando se trataba de mí, ni siquiera con Sora había sido tan celoso.

- ¿Puedo usar tu celular? – me preguntó

Volví a asentir y él se fue a la cocina, preferí no escuchar lo que le diría, así que me senté en la cama a esperar, intentando concentrarme en el sonido de la lluvia.

A los pocos minutos volvió.

- ¿Todo bien?...

- Si, vendrá mañana…

- ¿Qué le dijiste?... ¿estaba enfadado?

- Lo conoces más que yo…- dijo y entendí que era obvio que estaría enojado – le dije que estabas conmigo y que sería mejor que viniera por ti mañana… se negó bastante, pero al parecer tu mamá lo convenció…

Suspiré aliviada.

- Debes estar cansada… acuéstate en mi cama, yo dormiré en el sillón…

- ¿Qué estás diciendo?... yo me presenté sin avisar, debería dormir en el sofá….

- Nada de eso… yo me voy al living y tú te quedas acá…

- Podemos compartir la cama… - dije sonrojándome de inmediato por mi sugerencia.

Matt pareció meditarlo unos instantes.

- ¿Estás segura?... no quiero que te sientas incómoda…

- No estaré cómoda si duermes en el sillón…- contradije.

- Está bien… me iré a cambiar…- dijo antes de sacar ropa del clóset e irse al baño.

Yo levanté la tapa y me acosté del lado izquierdo de la cama, mirando hacia afuera; era de dos plazas, había suficiente espacio para los dos. Cuando él regresó al cuarto apagó la luz y todo se sumió en una profunda oscuridad, lo sentí entrar en la cama y luego todo quedó en silencio. Afuera la tormenta caía ininterrumpidamente, sería difícil dormirme así, sentía mi corazón latir apresuradamente en mi pecho, estaba nerviosa, pero habría sido peor si él no hubiera estado conmigo. Me volteé cuidadosamente y vi que estaba acostado de espalda, así que me acerqué, recostándome parcialmente en su pecho, como preguntando en silencio si podía hacerlo, sentí que él se inquietaba ante mi cercanía, pero entonces me abrazó, poniendo una mano sobre mi cintura y yo cerré los ojos, sólo escuchaba el lento pálpito de su corazón, pero aquello me fue adormeciendo hasta que finalmente dejé de sentir todo a mi alrededor.

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Abrí los ojos con lentitud, todavía estaba muy adormilado como para recordar algo, pero distinguí a otra persona a mi lado. Cuando pude ver con claridad, observé la silueta de Hikari a pocos centímetros de mí, entonces todo cobró sentido en mi cabeza.

Mi corazón se aceleró al observar que la camisa se había deslizado por su hombro, dejándolo al descubierto, ello porque parecía un juego del destino que ella hubiera escogido precisamente la misma prenda que traía en mi sueño, la vez que la había imaginado en mi cama.

Esto es lo que tú quiereseso había susurrado ella, y me pareció una verdadera ironía, sabía que probablemente no habría notado todo lo que me había causado la tarde anterior desde que apareció en la puerta de mi departamento, hasta que nos acostamos, porque a cada segundo deseaba poder tomarla entre mis brazos, besarla y llevarla hasta mi habitación para perdernos entre las sábanas, pero enseguida desechaba la idea, me sentía como un maldito degenerado con la sola idea de tocarla más de lo debido. Primero tuve que resistirme cuando me quedé mirándola con la ropa completamente empapada, que se traslucía en varias partes de su cuerpo y luego me paralicé cuando al entrar a mi habitación la vi con mi camisa gris, primero porque no podía imaginar un atuendo más deseable que ese y segundo, porque parecía una coincidencia demasiado insólita.

Bajé un poco la mirada, sólo hasta la zona de su abdomen, porque entonces me percaté de que se parecía demasiado a mi sueño. Un ser humano no puede luchar contra sus instintos, pero yo había hecho todo lo posible para frenarlos, no debía aprovecharme de la situación, ella seguía dormida y por lo visto tenía un sueño muy plácido, pues estaba completamente relajada. Quise acariciarla, pero me contuve, decidiendo que sería mejor levantarme de una vez. Salí sigilosamente de la cama y fui hasta la cocina.

Decir que estaba confundido era poco, y eso me frustraba. Los últimos tres años, me había relacionado con demasiadas chicas y siempre había sido muy fácil llevarlas a mi cama, pero ninguna de ellas me había hecho sentir todo lo que Hikari me hacía sentir.

Me gustaba demasiado y sabía que era mi culpa, no había hecho nada para evitarlo.

Lo había intentado, pero las cosas no habían salido del todo bien, la verdad me gustaba la idea de tenerla a mi lado.

El timbre interrumpió mis cavilaciones, eran las ocho de la mañana de un día sábado, sólo podía ser una persona. Respiré profundo y fui a abrir, posé la mano sobre la manilla y esperé unos segundos, esto no sería fácil.

Cuando retiré la puerta completamente, la imagen de un serio Taichi apareció frente a mí. De pronto, la realidad me golpeó con fuerzas, en el momento que se enterara de lo que había sucedido con Hikari, me odiaría de por vida. Hace tres años esto no habría sucedido, ¿qué diablos estaba pensando?, era la hermana menor de mi mejor amigo, o de quien lo había sido por demasiados años como para hacerle esto, pero no podía evitar esta atracción que había surgido entre los dos, las cosas se habían dado así.

- Hola…- saludé para romper el silencio.

- ¿Dónde está? – preguntó él, ignorándome.

- La llamaré… aún está dormida…

- ¿Matt? – Kari había aparecido en el marco de la puerta, vestida únicamente con mi camisa.

En menos de un segundo sentí mi espalda chocar contra la pared, Tai me había empujado violentamente del pecho.

- ¿Qué demonios le has hecho a Kari? – preguntó furibundo.

Definitivamente sentirme atraído por Hikari era una locura, pero por muy poco razonable que fuera me gustaba, y no podía hacer nada para remedirarlo.

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eeveelyyn: Hola!, gracias por tu review! me alegro mucho que te haya gustado la historia y espero que este capítulo también sea de tu agrado, saludos :)

yuri: Hola!, que bueno que has vuelto a comentar...el anterior también fue mi capítulo favorito a pesar de lo mucho que me costó... este también fue difícil, pero espero que te guste y me des tu opinión, saludos :)

yoyo: Hola!, gracias por tu review, espero contar con tu opinión nuevamente, saludos :)