Sólo falta un día para que se cumpla un mes desde mi última actualización y realmente lo siento muchísimo... no tengo palabras para disculparme, en parte porque creo que la excusa siempre agrava la falta... no prometí actualizar semanalmente, pero si esperaba hacerlo, sin embargo, fueron semanas dificiles y el tiempo vuela cuando estás en período de pruebas... sólo puedo decir que lo siento de todo corazón y espero que si siguen leyendo, disfruten de este capítulo... Un punto importante respecto a él, es que para mi misma, la historia dio un giro que no tenía previsto, porque tengo claro el final, pero debido a la forma en que escribí este cap puede que cambie un poco... creo que con dos capítulos más podré terminarla satisfactoriamente...me parece que no tengo nada más que decir, así que a leer! :)
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Sé de sobra que no eres el chico ideal para mí
Sé que temes enamorarte
Sé que no quieres lastimarme
Pero después de saber todo eso, sigo queriendo estar contigo
- Hikari Yagami -
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Capítulo 9:
Convencer a Tai de que nada había pasado entre Kari y yo fue una tarea difícil, e incluso cuando se marchó con ella, me dirigió una mirada llena de recelo, no estaba mintiendo, no la había tocado más de lo debido, por lo menos no en el sentido que él se imaginaba, aunque omitir el hecho de que nos habíamos besado en más de una oportunidad, implicaba una mentira, una que me tenía muy inquieto. Lo único que tenía claro es que estaba perdiendo el control sobre mi mismo, y eso no estaba nada bien.
Ya había tenido la oportunidad de ver su reacción al imaginar que yo había "abusado" de su hermanita, no quería imaginar como sería cuando se diera cuenta de la verdad, pero no quería alejarme.
Detuve la moto frente a la secundaria y observé mi reloj, aún faltaban cinco minutos para que acabaran las clases. Preferí no sacarme el casco para evitar que alguien pudiera reconocerme, sin embargo, cuando el timbre sonó y una marea de estudiantes atravesó las puertas de entrada, una castaña se detuvo en mitad de la escalera, viéndome fijamente, luego se despidió de su amiga y caminó hacia mí.
- Hola…- sonrió - ¿qué se supone que haces aquí?
Me quité el casco y sonreí de lado.
- Pensé que te gustaría dar un paseo… creo que aún tenemos un asunto pendiente…
- ¿Es tuya? – preguntó con curiosidad.
Adoraba mi motocicleta, siempre me habían gustado, pero sólo en Estados Unidos mi padre había aceptado que tuviera una.
- La compré hace un año… acaba de llegar hace unos días, suelen tardarse un poco…
- Ya veo…
- ¿Y bien? – pregunté extendiéndole un casco.
- Tendrás que decirme cómo…- sonrió al quitármelo de la mano para ponérselo.
La ayudé a cerrarlo y luego le indique como subirse.
- Sujétate fuerte…- le advertí mientras me ponía mi casco y encendía el motor.
Apreté el acelerador y sus manos se aferraron con más fuerza a mí, traté de no pensar en eso, pero era imposible. La velocidad más su cercanía eran una mezcla perfecta.
Recorrimos varias calles antes de llevarla al lugar que había pensado en un principio, simplemente era una buena excusa para tenerla cerca.
Me detuve frente a una plaza, en la que solíamos juntarnos cuando seguíamos siendo los niños elegidos. Me baje primero para ayudarla y quitarle el casco.
- Gracias…- susurró y nos quedamos mirando un tanto incómodos. No la había besado frente a la escuela, porque había mucha gente, no habría sido prudente, y ahora tenía la insensata necesidad de hacerlo, pero no sabía si era lo correcto, no éramos nada.
Ponerle un nombre a una relación casi siempre resulta algo complicado, y era precisamente lo que había evitado los últimos tres años de mi vida, así que me aparté.
- Creo que T.k. nos vio…- dijo de pronto, con un tinte de preocupación.
- ¿Nos reconoció?
- A mi si… - susurró mordiéndose el labio – nunca había estado enfadado conmigo por tanto tiempo… lo extraño…
- Dile la verdad…
Ella alzo la mirada abruptamente y me observo unos segundos antes de hablar.
- ¿Qué se supone que debo decir?... ¿que te he estado cubriendo, porque…hay algo entre nosotros?... es absurdo, nunca me había comportado así…
- No necesitas protegerme…
- Lo sé, pero simplemente no puedo dejar de hacerlo… - se acercó a mí y sujetándose de mi cuello me besó, sólo que no se apartó enseguida como la vez anterior. Le correspondí, inclinándome ligeramente y hundiendo una de mis manos en su cintura, mientras con la otra acariciaba su mejilla y profundizaba el beso.
Un beso sólo es un beso, me había repetido ya durante bastante tiempo, y es que hace mucho que no sentía nada con uno, de hecho, desde la primera vez que había besado a Sora, pero esto no se comparaba a eso, Kari hacía que perdiera la cordura en pocos segundos, haciendo que mis ganas por besarla se convirtieran en una adicción.
Nos separamos un poco, nuestras narices aún se rozaban.
- Esto es una completa locura… no podemos seguir adelante, te haré daño… y eso es lo último que deseo…
- ¿Por qué estás tan seguro de que me lastimarás?
- Es simple…-sonreí irónicamente – soy todo un experto en eso…
Hikari dio un paso atrás, alejándose suavemente.
- No te entiendo… fuiste tú quien comenzó con esto…
- Y luego tú apareciste en el departamento…
- Pero no me apartaste… si realmente me quieres lejos, no lo parece…
- Las cosas se salen de control cuando estoy contigo, quiero algo que no puedo tener…eso es todo…
- ¿Por qué no?... ¿qué es lo que lo hace algo tan malo?
- No soy el chico para ti… será mejor si lo entiendes ahora…
- No me interesa… no estoy buscando al chico para mi, estoy tratando de entender qué me pasa contigo…
- Yo no tengo idea…
- Yo tampoco…
- Podemos intentarlo…
- ¿Y qué tal si todo acaba mal?... ¿tienes idea como se pondrá Tai cuando se entere de la verdad?
- Es mi hermano…-se rió ella – por supuesto que lo sé, pero no quiero pensar en eso ahora…
Sonreí, concediéndole la razón.
- No puedo… no hasta que solucione las cosas con Sora…
Vi que su mirada inmediatamente cambió, parecía más sombría que hace un segundo.
- ¿Qué ocurre?
Bajo la mirada unos centímetros antes de hablar.
- ¿Aún sientes algo por ella?
La pregunta me pareció tan obvia en ese momento, que me sentí idiota por no haberlo supuesto antes.
- No…- contesté con seguridad – pero Kaoru tenía razón en algunas cosas que me dijo…una de ellas fue que no podré estar con nadie hasta que solucione los asuntos de mi pasado…
- Cuéntame un poco de ella…- pidió caminando hacia uno de los columpios, en el que se sentó y comenzó a balancearse ligeramente.
- Pensé que ella te había contado lo suficiente…-dije esquivamente
- Dijo que fueron amigos…y que una noche te emborrachaste, la besaste y…- sus mejillas se encendieron de rojo, no hacía falta que continuara, sabía muy bien como había terminado esa noche.
- Eso es todo…- concluí, sentándome en el columpio contiguo.
- Pero… salieron un tiempo… ¿qué viste de distinto en ella?
- No lo sé… era confiable, comprensiva, inteligente… es una chica genial y la lastimé…
- ¿Pero sentías algo especial?
- La quería, y aún la quiero…
Ella asintió en silencio, bajando la mirada al suelo.
Me paré enfrente y la tomé del mentón.
- Sólo no me dejes quererte…- pedí
- ¿Por qué?
- Porque de una forma u otra siempre acabo lastimando a quienes quiero…
- Yo confío en ti, cuando tú lo hagas todo será más simple…- dijo levantándose del columpio.
Me incliné y la besé en la frente, ella me abrazó y por los escasos segundos que duró ese abrazo me sentí seguro.
Nos miramos fijamente, sentí el impulso de besarla, pero me contuve, tuve que hacer uso de toda mi fuerza de voluntad para conseguirlo.
- Ya es tarde… debería irme… - musitó pasando por mi lado.
- Te llevo a casa…
- No hace falta…será mejor así…- dijo sacando su mochila de la motocicleta, luego regresó hasta donde yo estaba y me besó en la mejilla, cerré los ojos ante el contacto y entonces ella se apartó – nos vemos… - la observé alejarse conteniendo las ganas de ir tras ella y besarla.
Sería demasiado fácil enamorarme de ti, Kari – chan… - suspiré.
No sabía que me había hecho, no podía entender como en pocos días me había obsesionado con la chica que hace tres años, sólo era la hermana de mi mejor amigo, una niña muy dulce, que ahora me parecía una joven hermosa y sensual, no hacía falta que intentara provocarme, su inocencia era mucho más cautivadora que eso.
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Es inútil vivir en el pasado, pero no puedes dejarlo atrás cuando has dejado un asunto pendiente, entendí eso demasiado tarde. Pensé que escapando lograría empezar una nueva vida y olvidarlo todo, pero los recuerdos siempre estuvieron ahí para atormentarme.
Abrí los ojos y me vi a mi mismo en medio de la nada. Me asusté enseguida y al tratar de levantarme aplasté algo con la mano, me di cuenta de que era mi digivais, me había dormido con él anoche, ¿acaso sería un sueño?, porque mirara donde mirara, no veía más que un interminable desierto y no había forma de que hubiera llegado ahí.
- ¡Matt! – ese grito me sobresaltó, se escuchaba lejos, pero no podía distinguir desde donde venía.
Me levanté y di algunos pasos.
- ¡Matt! – aquella voz no se detenía, cada vez sonaba más cercana y algo en ella se me hacía muy familiar.
- ¿Gabumon? – pensé y a lo lejos distinguí una pequeña figura - ¡Gabumon! – mi antiguo Digimon corría hacía mi, pero si era él y esto no es una sueño, sólo podía estar en el digimundo.
- ¡Matt!
- ¡Gabumon! – corrí a su encuentro, y cuando estuvo a mi alcance lo abracé con todas mis fuerzas.
- ¡Matt!... que bueno que has vuelto…
- No sé como he llegado aquí…
- ¿No lo recuerdas?.. aquí fue donde comenzó todo… el día en que fueron trasportados desde su campamento…
- Es verdad…- asentí observando a mi alrededor – pero aún no entiendo como llegue hasta aquí…
- Estabas pensando en tu pasado ¿no es así?
- Si…
- Hace tiempo sentí que te alejabas… ya casi había perdido la esperanza de volver a verte, pero entonces regresaste…
- ¿Cómo sabes todo eso?... ¿puedes verme desde aquí?
- No exactamente… pero puedo sentir lo que piensas y sientes… algo hizo que te fueras y he estado llamándote desde entonces…
- ¿Tú has hecho que volviera a Tokio?
- Aquí es donde perteneces… con tus amigos…
- Yo…- titubeé – las cosas han cambiado Gabumon… ya no soy como antes…
- Si lo eres, sólo te has perdido… - dijo tomando mi mano con fuerzas, y en cuanto la apartó sentí algo frío sobre mi palma, lo observé extrañado y vi mi emblema
- Me deshice de él hace años… ¿cómo es que…?
- No puedes deshacerte de tu emblema…
- No me lo merezco…- repliqué – siempre fue un error, la amistad no puede ser mi emblema… los lastimé a todos…
- Pero estás arrepentido, ¿verdad?
- No puedo regresar el tiempo atrás, el daño ya está hecho…
- Aún puedes hacer algo…si lo intentas, ellos te perdonarán… son tus amigos, Matt… nunca han dejado de serlo…
- ¿Qué hago entonces, Gabumon?
- Llámalos…
- ¿Llamarlos?
Mi Digimon asintió con un movimiento de cabeza.
- Sólo ponte el emblema, cierra los ojos y piensa en ellos… en cada uno…
Me levanté completamente e hice lo que me dijo.
- Tai… Sora… Kari…Mimi… Izzy… Joe…- repetí sus nombres una y otra vez.
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- ¿Kari?... ¿te sientes bien?...- preguntó Yolei
- Estoy algo mareada…- contesté.
Algo comenzó a sonar en mi mochila, era como un pitido.
- ¿Es tu celular?
- No lo creo…- susurré abriéndola, tras hurguetear unos segundos di con el aparato que ocasionaba el ruido, era mi digivais.
- ¿Ese no es un…?
Una fugaz imagen cruzó mi mente.
- Es Matt…- me preocupé
- ¿Señorita Yagami, ocurre algo?
- No me siento bien… ¿podría salir un momento? – pedí, y entonces sentí todas las miradas del salón sobre mi.
- Adelante…
- Gracias…-murmuré, y antes de llegar a la puerta escuché una voz a mis espaldas.
- Yo iré con ella...- sin duda era Takeru.
Me apresuré hacia la salida.
- ¡Kari!... ¿sabes qué es esto?
Al voltearme vi que sostenía su digivais en una mano.
- ¿También lo sentiste? – pregunté alzando el mío, pero antes de que pudiera responder una luz nos cegó y fuimos envueltos por ella.
Takeru me abrazó y en cuanto deje de sentir el suelo bajo mis pies me di cuenta hacia donde estábamos siendo transportados.
Abrí los ojos con dificultad y observé a mí alrededor, el lugar no me parecía familiar, pero estaba segura de que era el digimundo.
- Matt…- susurré al verlo de pie a unos metros.
Él abrió los ojos sorprendido.
- Funcionó…- dijo y corrió hacia mí, me abrazo alzándome del suelo y luego me bajo con lentitud.
- ¿Fuiste tú, verdad?... ¿el que nos llamó?
- Eso creo... ¿entonces no es un sueño?
Negué con la cabeza.
- Pensé que no era verdad…
- ¿Kari? – Tai comenzó a moverse entre los demás - ¿dónde estamos?
- Hermano… ¿acaso no lo reconoces?
- Es el digimundo…- acotó Joe, recién levantándose
- ¿Cómo llegamos aquí? – esta vez fue Sora quien habló
- Al parecer una fuerza nos arrastró…- explicó Izzy.
- Este es el mismo lugar al que llegamos la primera vez…- susurró Mimi
- Yo los llamé…- habló Matt.
Las seis miradas fueron dirigidas hacia él.
- ¡Matt!... que alegría verte… ¿dónde habías estado? – fue Tachikawa quien reaccionó primero.
- ¿Cómo conseguiste traernos?... ¿qué hacemos acá? – preguntó Joe.
- Sólo…lo hice… necesitaba verlos…
- Se han separado – continúo Gabumon – se han olvidado de quienes eran… han olvidado el significado de sus emblemas…
- Mi hermano fue quien se alejó…- dijo Takeru.
- ¡Kari!... ¡Tai!... ¡Mimi!... ¡Izzy!... ¡Joe!... ¡Sora!.. ¡!
Sietes voces nos llamaban, al voltearme distinguí inmediatamente a Gatomon. Todos nuestros digimons estaban corriendo hacia nosotros.
Corrimos a su encuentro y mientras lo hacíamos el cielo comenzó a cambiar y el desierto fue convirtiéndose en un agradable campo.
- ¡Gatomon! – grité en cuanto pude abrazarla – te he extrañado…
- Esto es lo que son, pero lo han olvidado…- dijo Gabumon.
Tenía razón, desde la última vez que habíamos viajado al digimundo, el grupo se había disuelto, cada uno preocupado de sus cosas, nunca había tiempo para juntarnos y cuando Matt se fue, el quiebre fue definitivo.
- Chicos…los he traído porque tengo algo que decirles…
Todos nos volteamos hacia él.
- Hace tres años me marché, porque pensé que era lo mejor… no quería seguir interfiriendo entre Tai y Sora, me di cuenta de que ellos debían estar juntos y no pude soportarlo… me fui tratando de olvidar todo, pero no pude… fui un tonto egoísta, jamás quise lastimarlos por mi estupidez… tenía miedo de enfrentarlos, creí que no podrían perdonarme… no los culparé si no pueden hacerlo, pero realmente lo lamento… volví a cometer el mismo error, los deje solos…
El ambiente se volvió algo tenso, nadie hablaba y apenas se escuchaban nuestras respiraciones.
Tai lo observaba fijamente y parecía algo indeciso, la mirada de T.k. parecía algo rencorosa, en cambio, los ojos de Sora brillaban ligeramente por las lágrimas acumuladas en ellos. Dio un paso al frente y todos la miraron, entonces se abrazó a Matt enterrando la cabeza en su pecho y comenzando a sollozar, le susurró algo al oído y él puso una mano en su cintura al tiempo que cerraba sus ojos. Cuando se separaron, ella parecía más calmada.
Mi hermano fue el siguiente en acercarse, con paso titubeante. Sora se alejó y ellos se miraron fijamente durante varios minutos.
- No sé si pueda perdonarte… no es mi intención guardar rencor, pero…
- Lo entiendo, Tai… sé que el perdón no arregla mucho…
- Así es, no lo hace…- sonrió con un deje de melancolía – pero me parece que es un buen comienzo… - añadió ofreciéndole una mano – vamos a comenzar de nuevo… no siempre fuimos los mejores amigos.
Matt sonrió con sinceridad y estrechó su mano.
- Hermano… - esta vez fue Takeru quien habló.
Tai se apartó, permitiendo que se acercara.
- No puedo entender porqué no confiaste en mí y tuviste que mentirme… te he extrañado mucho…
- No hay excusa que sea suficiente… si te he decepcionado, no puedo ofrecerte más que una disculpa…
- Eso es suficiente para mí…- sonrió abrazándolo con fuerzas.
Matt pasó una mano por su espalda.
- Enano…- bromeó
- Ya crecí…- contradijo al soltarse del abrazo. – han pasado algunas cosas desde que te fuiste…
- Quizás es tiempo de ponernos al día – sugirió Mimi.
Todos asentimos, al final de cuentas hay heridas que no sanan con tanta facilidad, pero el perdón siempre es un buen comienzo. No se trataba de que las cosas fueran como antes, sino de comenzar de nuevo.
- Somos un equipo…debemos permanecer juntos…- sonrió Izzy
- Siempre…- añadió mi hermano, poniendo la mano al centro, uno a uno lo imitamos hasta que estuvimos todos y una luz nos unió iluminando todo el lugar.
Al separarnos, la mano de Matt rozó accidentalmente la mía, una pequeña corriente eléctrica me recorrió el brazo, nos quedamos mirando por unos segundos, pero entonces mi hermano me llamó y la conexión se rompió.
- ¡Ha disfrutar el día! – gritó Agumon.
Pasamos horas jugando con nuestros Digimons y disfrutando del resplandeciente sol, corrimos, bromeamos, recordamos… con melancolía, pero también satisfacción… en ese lugar habíamos vivimos nuestras mejores experiencias, gracias al Digimundo éramos amigos. Cuando la tarde cayó y todos se recostaron a descansar, fui a la orilla del lago y me quité los zapatos para meter los pies al agua, cerré los ojos olvidándome de todas mis preocupaciones y sintiendo el agua chocar contra mi piel, hace tiempo no me sentía tan bien, tan en paz.
- ¿Puedo? – me sobresalté al sentir la voz de Matt.
Abrí los ojos y lo vi de pie a mi lado.
- Claro…- asentí.
Él se sentó a mi lado y yo clavé la mirada en el agua sin saber muy bien que decir, al parecer éramos los únicos que estábamos despiertos.
- Nunca pensé que volveríamos a este lugar…- comentó
- Tampoco yo…
- Quería agradecerte…por darme el valor suficiente para hacer esto…-me volteé a verlo, pero él no me miraba a mí, parecía avergonzado.
- Yo no he hecho nada… el crédito ha sido tuyo…- sonreí
- Ha sido de los dos…- me contradijo – tú ayudaste mucho… eres increíble, Hikari – chan… - cuando me miró a los ojos, mis mejillas se encendieron de inmediato y nuestras miradas parecieron quedarse enganchadas.
Estaba lo suficientemente avergonzada como para querer apartar la mía, pero algo me impedía hacerlo, y no sabía bien que era.
Mi corazón latía tan fuerte que por un minuto temí que pudiera oírlo, necesitaba decir algo, terminar con el incómodo momento.
- ¿Puedo tomarte una fotografía? – pregunté, jamás dejaba mi cámara – no tengo una foto tuya…
- Eso es porque nunca me han gustado…
- Sólo una…- pedí apuntándolo con la cámara
- Si lo haces te arrepentirás…- susurró, no sabía si la amenaza era en serio, pero necesitaba captar esa mirada, uno de los motivos por los que adoraba la fotografía, era precisamente porque me permitía capturar momentos que me parecían perfectos, momentos, lugares y situaciones que deseaba poder mirar cada vez de quisiera.
Apreté el botón y el flash lo cegó por un segundo.
- Tú lo has querido, ahora tendrás que entregármela…
- ¿Y si me niego?
- Dámela…- alargó el brazo para quitármela, pero yo me hice para atrás, y sacando los pies del agua me levanté para huir
- Lo haré si me atrapas…- me burlé y comencé a correr hacía un árbol.
Él se levantó y corrió tras de mi.
- Esto es absurdo… - me recriminó, sin embargo, percibí cierta ironía en su voz.
Me agarró de la cintura, así que traté de soltarme, pero perdí el equilibrio produciendo que los dos fuéramos a dar al pasto.
Él cayó sobre mí, pude percibir su cercanía incluso antes de abrir los ojos, y cuando lo hice, lo vi de frente, nuestros cuerpos estaban cerca, pero había apoyado las manos a los costados, impidiendo que la distancia desapareciera por completo. Sólo había unos cuantos centímetros entre nuestros rostros. Me quedé hipnotizada mirándolo, aunque quería moverme, era como si no pudiera hacerlo, me sentía desnuda frente a su mirada. Se inclinó ligeramente, de tal manera que nuestras narices apenas se rozaron, moví mi rostro hacía un lado, percibiendo el exquisito y sutil contacto, pero justo cuando pensé que me besaría, me susurró al oído:
- Nunca antes sentí esto, pero hay algo que me vuelve loco respecto a ti…
Mi corazón dejo de latir tan fuerte, pero en cambio, comenzó a brincar como si fuera una mariposa aleteando, ¿cuántas veces aleteaba una mariposa por minuto?, no sabía la respuesta, pero imaginaba que debía ser muchísimas veces.
- Y quiero saber qué es…no lo entiendo, es frustrante… - me acarició la mejilla y cerré los ojos ante su tacto. Nuestros labios se encontraron, pero no nos atrevimos a movernos, permanecimos quietos, labio contra labio, no sé por cuanto tiempo, quizás solo fueron segundos, pero a mi me pareció eterno. Se separó y lo sentí levantarse, me ofreció una mano, lo cual acepte, quedando a la altura de su mentón, pues era bastante más alto que yo.
- Esto no está bien, pequeña… perdóname por confundirte, pero no soy dueño de mi cuando estoy contigo…estoy tratando de alejarme, pero te veo y…
- Deja de dar excusas, por favor…- pedí, la voz me salió un poco temblorosa – si realmente crees que eres malo para mi… preferiría que te alejaras simplemente…
- Entiendo…-murmuró roncamente
- Estás haciendo un lío de esto… tú me gustas, yo te gusto…lo demás no debería importar, estoy tan asustada como tú respecto a lo que está pasando, pero me confundes… necesito que tomes una decisión… podemos intentarlo o puedes marcharte…
Se formó un silencio entre ambos, no pude soportarlo más, di un paso atrás pretendiendo marcharme, pero sus manos me sujetaron firmemente de la cintura.
- No soy lo suficientemente fuerte para alejarte de mi… y si no vas a poner impedimentos…prefiero…-tragó saliva – prefiero averiguar ya mismo qué me está pasando…-me besó tan repentinamente como la primera vez, podía percibir su miedo y su ansiedad, simplemente cerré los ojos y traté de seguir su ritmo, todo desapareció de mi mente, olvidé completamente el lugar en el que nos encontrábamos, mis manos temblaban en su cuello, mientras las suyas me agarraban más fuerte de la cintura. Al separarnos me sentí increíblemente acalorada y tomé todo el aire que pude en ese primer respiro.
Nos miramos y ambos sonreímos.
- Si realmente estás dispuesta a cometer esta locura conmigo… ¿quieres ser mi novia? – preguntó, por primera vez en los años que lo conocía, creí sentirlo algo nervioso, un poco inseguro.
- Si… vamos a intentarlo…
Apoyé mi cabeza en su pecho y él me abrazó ligeramente, podía percibir cada uno de sus dedos en mi espalda, pero a la vez era como si no me tocara, simplemente el roce perfecto, y pensé que a pesar de lo malo que él creía ser, no me había sentido tan segura en los brazos de alguien desde hace mucho tiempo.
- Pero aún hay un problema…
- ¿Qué puede ir mal ahora?
- Si hace tres años hubiera intentado algo contigo, Tai me habría matado, incluso siendo su amigo…no quiero imaginar como se pondrá ahora que no confía en mí… lastimé a la chica que ama, pero por mucho que ame a Sora, tú eres más importante para él que cualquier cosa en el mundo…
- Se lo diremos juntos… - sonreí, pero su inseguridad seguía patente en su mirada – no hay que hacerlo todavía si no estás seguro…
- No quisiera mentirle…
- Lo sé, pero tratándose de mi hermano, hay que buscar el momento indicado… dejemos que cada cosa vuelva a tomar su lugar…
- De acuerdo… creo que deberíamos regresar… se ha hecho tarde…los demás pueden estar preocupados…
- Es verdad…
Y ambos regresaron con el resto del grupo, sin percatarse de que alguien los observaba a lo lejos.
Cuando estuvimos todos listos para marcharnos, hicimos un círculo y nos tomamos de las manos. Sentí los dedos de Matt entrelazarse con los míos, pero traté de mantenerme impávida para que nadie lo notara.
- Muy bien…cierren los ojos y recuerden…no deben soltarse hasta que hayamos traspasado el portal, así deberíamos regresar a casa sin mayores problemas… sólo concéntrense…- indicó Izzy.
Todos le hicimos caso y sentimos la misma fuerza que nos había arrastrado hasta el Digimundo.
- ¡Ahora suéltense! – escuché su grito a lo lejos y aflojé el agarre hasta soltar la mano de Matt, pero mi hermano, ubicado al otro lado, no me soltó.
- ¡Auch! – me quejé al caer contra el suelo - ¿hermano, estás bien?
- Creo que lo estoy… todavía no arreglamos eso de las caídas… - bromeó
Abrí los ojos y descubrí que estábamos en el pasillo de la secundaria.
- ¿Por qué no me soltaste?
- Quería asegurarme de que llegaras bien…- me explicó, dándome la mano para ayudar a levantarme.
- No soy una niña…- reproché
- No estoy diciendo que lo seas… ¿está bien?...sólo me preocupo por ti…
- Lo sé… y te lo agradezco, hermano…sólo quería recordártelo por si lo habías olvidado…
- Entendí que ya no eras una niña, cuando comenzaste a salir con T.k., gracias…- refunfuñó.
Había sido bastante complicado convencerlo de que estaba en edad suficiente para tener un novio.
- ¿Eso quiere decir que me dejarías tener un novio?
- ¿Por qué preguntas eso, Hikari?
- Sólo es una pregunta…
- Supongo que tendría que aceptarlo…- dijo con resignación - ¿algo que quieras decirme?
- No, nada…- le aseguré
- Muy bien… deberías irte a clase…son las cuatro, la misma hora que cuando nos fuimos
- ¿Dónde estará T.k.? – me pregunté
Pero en ese mismo momento mi rubio amigo apareció por el final del pasillo.
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Abrí los ojos y aparecí en mi cama, casi como si hubiera despertado de un sueño, pero sabía que esto era real. Había enfrentado mi pasado, pero ahora tenía un presente y futuro por los que luchar, era el momento de buscar mi lugar. Había vuelto deseando recuperar la amistad que había perdido por mi estupidez y había encontrado algo mucho mejor, quizás por eso debía regresar. Estar con Hikari significaba muchas cosas para mí, significaba desafiar mi quebrantada amistad con Tai, significaba enfrentar mi miedo a lastimarla y mi miedo al compromiso, hace tres años que no mantenía una relación establece con ninguna chica, menos con alguien que me produjera tantas cosas a la vez. Kaoru había sido lo más cercana a una novia real, pero esto era diferente.
Me atraía de una manera que bordeaba lo irracional, moría de ansias por poder tocarla, sentirla junto a mí, protegerla…era algo más que una obsesión o un capricho…
¿Estaría enamorándome?...porque si era así, estaba completamente perdido…
Quizás era muy pronto para decirlo, sabía que tendría que descubrirlo por mi mismo, pero me daba algo de miedo involucrarme demasiado y acabar arruinando todo… es muy fácil cometer errores, lo difícil es repararlos…
Me asomé a la ventana de mi habitación y observé el cielo, algunos de los rayos del sol se asomaban entre las nubes, eso me recordó que pronto comenzaría la primavera…
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Y hasta aquí el nuevo capítulo... ha sido más bien una etapa de reconciliación en que las cosas parecen estabilizarse un poco, pero la gran incógnita es...¿quién los habrá visto?
Infinitas gracias a los que dejaron reviews en el capítulo anterior :)
Yuri: Gracias por tu review! me alegro mucho que te guste el avance de la historia, así que espero que este también sea de tu agrado... la verdad me reí mucho escribiendo la parte en que Tai ve a Kari con una camisa de Matt, no me lo imagino reaccionando de otra forma jajaja lamento mucho haber tardado en actualizar, espero que puedas entenderlo... saludos
scarcrow: Este si que tardó un poco más, pero lo hice con mucha dedicación, espero que te agrade... y gracias por el apoyo :)
Azul kg: Hola, no sé si sigues esperando la actualización, porque me he tardado bastante, pero si lo lees espero que te guste.. se ha hecho un poco complicado escribir, pero espero terminar la historia pronto, saludos y gracias por tu review :)
AlekseiCld: Sólo sale tu nombre y no me deja responderte directamente :O agradezco mucho tu apoyo y estoy de acuerdo con tu comentario respecto a lo de que Kari se quedara con la duda, pero creo que esos pequeños detalles le van dando un cariz distinto a la historia,en la vida no siempre tomamos las decisiones correctas y a veces nos quedamos con preguntas por miedo a la respuesta, eso es lo que intenté reflejar... muchas gracias por tu review ^^ ah y respecto a Tai, simplemente adoro describirlo tan celoso, en la serie siempre fue aprehensivo con Kari, así que aquí no será distinto y causara algunos problemas, pero también puede ser muy razonable cuando quiere xD saludos...
