Bueno, pues aquí regreso de nuevo después de muuuucho.
Agradezco todos vuestros reviews y gracias por vuestra comprensión.
Y sin más rollos, a leer!
Hermione estaba preocupada y le era imposible disfrutar de la cena que había organizado la señora Weasley con toda la familia. La noche anterior había recibido una carta de Draco en la que le pedía que todavía no dijera nada a nadie, que tenía que hablar con ella y que lo haría cuando regresaran al colegio.
Algo no andaba bien con el chico, no le había escrito como solía hacerlo, o como solía hablarle. Parecía alterado y, sobre todo, parecía que ocultaba algo. Hermione tenía un mal presentimiento.
Esa noche, ya acostada, llamó a ginny en la oscuridad, tuvo que llamarla un par de veces hasta que le contestó.
-mmm ¿Qué pasa Hermione? – preguntó la pelirroja somnolienta.
-ginny, voy a ir a casa de Draco.
-espera, creo que todavía no he despertado ¿Qué vas a hacer qué? – preguntó Ginny incorporándose en la cama y encendiendo una tenue luz.
-tú sabes donde está su casa ¿no?
-su castillo querrás decir… pero piénsalo con calma Hermione, no puedes…
-¡Ginny! Voy a presentarme allí tanto si me ayudas como si no, solo que será más fácil si tú me ayudas.
-vale, tranquilízate, te ayudaré, claro que te ayudaré, pero vamos a hacer las cosas con calma, no puedes salir en mitad de la noche…
-no te preocupea Ginny, ahora no hay peligro, además, me apareceré en la puerta de su casa, no pasará nada.
-muy bien, entonces te acompaño.
-no Ginny, no hace falt…
-si no me dejas acompañarte, no te diré donde está la mansión Malfoy… - le amenazó la pelirroja.
-vale, muy bien – dijo Hermione saliendo de la cama.
-ahora llena la cama de cojines – le indicó la pequeña de los Weasley.
-ginny ¿has hecho esto más veces?
-alguna vez, tu hazme casa, ahora dame la mano, yo te guiaré hasta allí.
-gracias Ginny…
-vamos antes de que alguien note algo.
Las dos chicas se aparecieron ante las verjas de una impresionante mansión, aunque lejos de ser bonita, era demasiado tétrica, por lo menos por la noche donde halla donde miraran se veían sombras proyectando figuras escalofriantes.
Hermione empujó la puerta de la verja, estaba abierta…
-Es muy raro que este abierto Hermione, esto no es buena idea.
-no te preocupes Ginny, tu espérame aquí, enseguida vuelvo – le pidió la castaña
Ginny sacó su varita y observó a su amiga alejarse por el serpenteante camino hasta la gran puerta principal, que pronto se abrió y volvió a cerrarse engullendo a Hermione.
-preguntaré al señor si puede recibirla, señorita…
-Hermione Granger – dijo Hermione amablemente al elfo.
-espere aquí.
Cinco minutos después bajaba Draco las escaleras como un torbellino. Hermione sonrió, pero Draco solo la agarró del brazo y la condujo a una habitación, cerrando la puerta tras ellos.
-¿Qué estás haciendo aquí – gritó enfurecido.
-Draco… - susurró Hermione apenada por las formas de hablarle del rubio – me preocupé cuando leí tu carta…
-te dije que hablaríamos en el colegio ¿sabes lo que podría haber pasado si llega a estar mi madre?
-yo… lo siento.
Draco miró a su Hermione, con la cabeza gacha susurrándole una disculpa después de que él le hubiera gritado. Caminó hasta ella y la abrazó con fuerza. Hermione tardó un poco en devolverle el abrazó, pero se sintió mejor al sentir el cuerpo del rubio junto al de ella.
El chico se separó lo bastante para poder coger la cara de ella y conducirla hasta sus labios. La besó con todo su amor, tragándose el dolor que sentía al saber que ese sería el último, pues ya había tomado una decisión, por mucho que esta le doliera.
-hermione – dijo separándola y dejando de abrazarla – lo siento mucho.
-¿pero que está ocurriendo? – preguntó ella.
-tenemos que dejar de vernos. – dijo el firmemente.
-¿Qué? Oh vamos, que estás diciendo…
-no podemos seguir juntos Granger – dijo aun a sabiendas que el volver a llamarla por su apellido le haría daño – voy a casarme.
Hermione se quedó callada unos instantes inspeccionando los ojos de Draco, que permanecían fríos y tajantes.
-no lo dices enserio ¿verdad? Estas jugando…
-no estoy jugando Granger, cuando acabe el curso me casare con Daphne Greengass y te agradecería que te fueras ahora de aquí, tu y yo ya no tenemos nada que ver.
La castaña se acercó al chico con lágrimas en los ojos, le miró unos segundos y le abofeteó con fuerza. Draco permaneció inmóvil y no dijo nada.
-¿Cómo te atreves a echarme de tu casa…? – susurró entre dientes con ira – si esto es una broma te ruego que la pares ahora mismo.
-esto no es una broma, y vuelvo a pedirte, por favor, que te vayas y no vuelvas a molestarme.
Hermione en lugar de caminar hacia la puerta, se acercó a una mesita cercana y cogiendo un jarrón de cristal se lo lanzó al rubio, atinándole en la cara y haciendo que uno de los cristales que se desprendieron de la pieza al romperse le hiciera un profundo corte en la mejilla. Cuando volvió a mirar, Hermione ya no estaba, y en su lugar aparecía un elfo atraído por el estruendo.
-señor… le curaré ahora mismo – dijo la diminuta criatura acercándose a él.
-no – se negó rotundamente el chico quitándose la sangre con la mano – no quiero que nadie me cure.
-pero si no lo hago se le quedará una fea marca, señor…
-pues que así sea. – pensó que ese sería su castigo por haber roto la promesa que le hizo de que nunca le haría daño, y así, cada vez que se mirara al espejo, la recordaría.
Ginny vio a su amiga correr hacia ella y supo que algo no estaba bien, lo confirmo cuando pudo ver las gruesas lágrimas en la cara de la castaña y cuando esta se lanzó a sus brazos.
-me ha echado Ginny – lloraba la chica.
-¿Qué? ¿Pero qué ha pasado?
A Hermione le costaba articular por el berrinche, el cual le hacía hipar y respirar con dificultad entre lágrimas y más lágrimas que se derramaban.
-va a casarse – consiguió articular – con otra…
-Está bien Hermione, vámonos a casa ahora mismo.
Siguiendo los consejos de su amiga, y tras mucho dolor por parte de la castaña, en los meses que siguieron hasta acabar hogwarts, Hermione no volvió a tocar, mirar o dirigirse a Draco Malfoy.
Draco Malfoy hizo lo mismo, aunque seguía observándola desde lejos, como había hecho y haría siempre.
Bueeno pues aquí acaba mi historia. No ha podido ser, no todos los finales son felices… además, simplemente me he basado en como ocurren las cosas en el libro en la realidad, solo que metiendo en el la pequeña historia de amor de estos dos personajes, y como sabréis, en el libro no consiguen estar juntos. Asi que ya está.
¡es bromaaa! La historia no está acabada, todavía queda un poquito, aunque no os penséis que queda demasiado.
Besitosss
