Hola!

Primero que todo, nuevamente quiero disculparme por la demora, fue una semana difícil y subo el capítulo antes de comenzar a estudiar para la otra, porque sino tendría que esperar hasta la próxima...

En segundo lugar, este es el penultimo capítulo, así que queda muy poquito para el final... me costó mucho terminarlo y de hecho, acabo de hacerlo, así que pido disculpas por si tiene algún error.

Que lo disfruten :)

Capítulo 11:

Unos fuertes golpes en la puerta me despertaron aquella mañana, no tenía idea quién podría ser, pero fuera quien fuera, parecía desesperado.

Al abrir no tuve tiempo de enfocar la vista, cuando sentí un fuerte golpe en mi espalda, lo que me recordó un reciente suceso. Abrí los ojos y me di cuenta que había chocado contra una pared al ser empujado, por nada más ni nada menos, que Tai.

- ¡Qué demonios sucede!... – repliqué intentando soltarme, pero él me sostenía con fuerzas del cuello de la polera.

- Vas a traer a Kari de vuelta… tú hiciste esto, tú lo arreglas…

De pronto todo cobró sentido en mi cabeza y varias imágenes pasaron por mi mente… Kari debía haberle contado la verdad, algo dentro de mí me decía que ella no sería capaz de hacer algo como eso, pero no me importó… por fin alguien me daría una paliza, me la merecía, y no podía estar más dispuesto a recibirla, así que dejé de forcejear.

- Tienes razón… golpéame si es lo que quieres…

- Si fuera por eso… sería capaz de matarte Yamato… lo sabes… pero no es lo que quiero, tampoco busco explicaciones para lo sea que sucedió entre ustedes dos… sólo espero que la traigas de vuelta…porque si no lo haces, entonces si no respondo de mis actos…

- Tai… no entiendo de que hablas… ¿no has venido a recriminarme que me haya involucrado con Kari a tus espaldas?

- No lo hice hace días cuando debí hacerlo…no voy hacerlo ahora…

- ¿Lo sabías? – me sorprendí, no concebía la idea de que lo supiera y no hubiera hecho nada al respecto. – ¿desde cuándo?...

- Una cosa es que parezca idiota, y otra es que lo sea… ¿crees que no vi como se miraban el uno al otro, como se tocaban fingiendo que era sólo un accidente?

- No pensé que fuera tan evidente…- balbuceé avergonzado, me sentí como un adolescente descubierto por su padre con su primera novia.

- Pues lo fueron…ambos… pero cuando vi a Kari regresar llorando de donde sea que haya estado contigo y encerrarse en su habitación… supe que algo marchaba mal… peleé conmigo mismo para no venir esa misma noche y partirte la cara…te lo merecías y te lo sigues mereciendo, sin embargo, ahora no es mi prioridad…sólo quiero tenerla de vuelta…

- ¿Adónde ha ido?... ¿puedes explicarme? – seguía tan perdido como al principio, pero tuve un mal presentimiento al respecto.

- No lo sé… - murmuró con frustración – desapareció…esperaba que tú pudieras tener una idea de qué hacer…

- ¿Pero qué sucedió?... ¿cómo desapareció?

- Fue en la escuela hace una hora…Takeru me llamó…dijo que la vio sentada en una banca, sola… se acercó, pero antes de llegar a su lado se desvaneció…como un holograma…

La sensación que tuve entonces fue peor que un golpe, me sentí débil, simplemente no podía asimilarlo, era un vacío en el estómago, como si un puño me hubiera atravesado.

- El digimundo… - farfullé, pues me pareció la opción más factible.

- Fue lo primero que pensé…Agumon y los demás lo están registrando por completo… yo mismo fui apenas T.k. me llamó, pero no está….algo me dice que no está ahí, y Gatomon piensa lo mismo…

- Entonces hay que encontrarla…- repliqué con decisión – sólo dame dos minutos para vestirme… - prácticamente volé por la habitación y me calcé los primeros pantalones y camisa que encontré, tomé la chaqueta del perchero, me puse zapatos y los dos partimos rumbo a la secundaria Odaiba.

Estacioné la moto al frente y nos colamos en el interior, era técnicamente "ilegal", pero lo habíamos hecho bastantes veces cuando éramos niños.

Takeru e Izzy nos esperaban en la sala de computación.

- ¿Hay alguna novedad? – preguntó Tai apenas entramos.

- Ninguna… Davis y los demás se unieron a la búsqueda…nos avisarán si encuentran algo…

- Tai, estaba esperando que llegaras para contarles algo… creo que sé donde puede estar… - la voz de T.k. nos alertó

- Entonces dilo de una vez, ¿dónde está mi hermana?

- Hace 5 años atrás…. Kari desapareció, tal como ahora… fue arrastrada por un mundo de sombras… que casi acabó por consumirla… yo fui en su búsqueda y logré rescatarla con la ayuda de los chicos…

- ¿Dónde es?... ¿por dónde podemos entrar?

- Ese es el problema… la puerta no está abierta… fui a la playa y logré abrir un portal que me llevó hasta donde estaba… no sé que lugar es… pero si está ahí temo que pueda pasarle algo malo…

- ¿Qué dices, Izzy? – preguntó Tai

- Pienso que puede ser muy probable… Hikari es muy sensible y lucha constantemente contra su propia oscuridad… creo que ese lugar puede ser creado por ella misma… si alguien tiene la habilidad de hacerlo entre nosotros, es ella…

- Entonces no hay tiempo que perder… hay que intentarlo… llama a Agumon por favor…

- ¿Agumon?... ¿están todos ahí? – llamó Izzy a través de la pantalla – tenemos un plan B, buscaremos en otro lugar….tienes que venir…

- También tú, Gabumon…- continué yo

- Y tú Patamon… - terció T.k.

- Yo los acompaño… Kari corre peligro…no puedo quedarme aquí por más tiempo…- habló Gatomon y a los pocos minutos los cuatro fueron teletransportados a la sala de computación.

- Vayan rápido… estaré aquí, cualquier cosa les avisaré de inmediato…- nos apresuró Izzy

- Confío en ti… - dijo Tai antes de que todos saliéramos corriendo.

¡Kari!... ¡Kari!... ¡Kari!

Todos habíamos gritado incansablemente su nombre, recorriendo la playa, pero nada parecía cambiar.

- Aquella vez T.k. consiguió abrir el portal…tienes que intentarlo…- explicó Gatomon

- Yo… no sé si pueda… - titubeó mi hermano

- Por favor inténtalo…- suplicó Tai, su desesperación era evidente y sentí la culpa crecer en mi interior, era como una soga que me asfixiaba

Si no hubiera terminado con ella… esto no habría sucedido…Kari, por favor… resiste…

Takeru se paró en el borde de la bajada mirando el cielo y entonces cerró los ojos, se mantuvo así por varios minutos, pero nada sucedió.

- ¡No funciona maldita sea! – replicó con frustración.

La desesperación aumentaba a cada segundo.

- Algo ha cambiado…- oí susurrar a Gatomon y entonces sentí su mirada sobre mí- Matt… inténtalo tú…

En el momento que dijo eso todos se voltearon a mirarme.

- ¿Yo?... no veo porqué debiera funcionar…

- Si es como creo lo hará…- me miraba misteriosamente, casi como si pudiera ver dentro de mí y hablaba con una convicción que me estremeció, parecía saber algo que yo no.

- Sólo hazlo…- musitó Tai

Tomé el lugar de T.k., quien me dirigió una mirada recelosa antes de apartarse.

- ¿Qué hago? – pregunté, sintiéndome absurdo, quería encontrarla, esperaba que funcionara, pero no entendía porqué Gatomon confiaba en mí, se parecía mucho a Kari.

- Cierra los ojos y piensa en ella… susurra su nombre… llámala con el corazón…- sus últimas palabras me incomodaron un poco, pero intenté seguir sus indicaciones al pie de la letra.

Primero cerré los ojos, entreabrí los labios y la nombré.

- Kari…- realmente necesitaba verla, saber que estaba bien, no podía concebir que saliera dañada por mi estupidez, tenía que estar bien, iría por ella donde fuera necesario.

Sentí una luz golpeando mis parpados y al abrirlos vi un portal abierto frente a mí.

- ¡Funcionó!... tenemos que irnos…

Alargué la mano y fui succionado por él.

- El amor abre la puerta entre dos mundos…- susurró alguien que me pareció T.k., y en aquel momento no lo entendí.

Al abrir los ojos el frío me golpeó el rostro. Miré a mí alrededor, todos estábamos tirados en un suelo de arena sobre el que caía una copiosa, pero ligera lluvia.

- Este es el lugar…- dijo Takeru

- Hay que encontrarla cuanto antes…

Todos nos pusimos de pie y comenzamos a caminar, había cientos de cuevas, era un lugar espantoso.

- ¡Kari! – grité con fuerzas y de repente sentí un golpe en el pecho, como un presentimiento, alcé los ojos y la vi – chicos…- murmuré

Todos miraron hacia el mismo lugar que yo. Ella estaba en la punta de un altísimo acantilado, justo en la punta, sólo bastaba que se moviera un centímetro y caería al tenebroso mar negro que aguardaba abajo.

- Kari… - farfullé

- Tenemos que hacer algo de inmediato…- nos apresuró Gatomon

Tai dio un paso al frente, pero lo detuve.

- Déjamelo a mí…- pedí, no estaba en posición de hacer una petición como esa, que involucraba toda su confianza, pero por algún motivo él volvió a confiar en mí.

Asintió con un movimiento de cabeza y puso una mano sobre mi hombro.

- Sólo hazlo…

- Gabumon…- comencé a correr y él me siguió - ¡digievoluciona!

De mi digivais emanó una luz que lo envolvió.

- Gabumon…digievoluciona a…. ¡Garurumon! – me subí a su lomo.

- ¡Hermano!... ¿qué piensas hacer? – me detuvo T.k.

Sólo lo mire de refilón, por primera vez en mi vida sabía exactamente qué hacer.

- Salvarla… haré lo que sea necesario….vamos Garurumon… - comenzamos a avanzar por las rocas, ascendiendo rápidamente, cada segundo podía ser crucial.

Cuando llegamos arriba, Garurumon se detuvo y fue acercándose sigilosamente, pero pisó una piedra que produjo un pequeño ruido, el que atrajo la atención de Kari. Se volteó a mirarnos asustada.

Nuestras miradas se conectaron de inmediato.

- Kari… por favor, no cometas una locura…

Sus ojos estaban nublados, pero parecían algo vidriosos, apunto de llorar.

- Escucha a Matt… si saltas, no podrás salir… ¿vale la pena hacerlo?...

Ella no dijo nada, pero un milisegundo antes pude adivinar que lo haría. Extendió sus brazos hacia los lados y se dejó caer.

- ¡Garurumon! – grité y él me entendió a la perfección. Dio un enorme salto, y una vez en el aire me deje caer al vacío, atrapándola entre mis brazos.

La digievolución terminó, convirtiéndolo de nuevo en Gabumon.

Los tres caeríamos al mar, era inevitable, pero lo único en lo que podía pensar era en Kari. La sacaría de ahí a como diera lugar.

Una luz rosada la rodeó por unos segundos y llegó hasta Gatomon, permitiéndole evolucionar, sin embargo, antes de que lo hiciera caímos a las turbias aguas.

Fue como entrar en un fangoso lago, sentí que nuestros cuerpos quedaron atrapados entre la mezcla de barro y agua del profundo caudal. Si no hacía algo pronto, nos ahogaríamos ahí. Abrí los ojos e intenté elevarnos hasta la superficie, pero no logré avanzar mucho, entonces ella abrió los ojos y me miró un segundo, una mueca de sorpresa se reflejó en sus orbes y entreabrió los labios tragando agua. Tomé sus manos con fuerza e intenté transmitirle un mensaje.

Tenemos que subir…

Ella asintió y los dos empujamos con nuestras piernas hacia abajo para ascender, de alguna manera funcionó como palanca y poco a poco logramos subir, hasta emerger a la superficie, ésta era más liviana que el fango de la profundidad. Kari se desmayó en mis brazos.

- ¡Gabumon! – grité apenas el aire entró a mis plumones.

- ¡Matt! – lo vi nadar hacia donde estaba y mi corazón se tranquilizó, estábamos bien.

- ¡Chicos!... aquí estamos… - dijo Angemon descendiendo del cielo para tomar a Gabumon en uno de sus brazos.

- Yo me haré cargo…- dijo Angewomon tomando el cuerpo de Kari.

Angemon permitió que me sujetara de su otro brazo y me alzó del mar, todos subimos juntos y llegamos hasta la orilla del lugar, donde esperaban los demás.

- ¡Kari! – apenas tocamos tierra Tai corrió hacia ella y la recibió de los brazos de Angewomon.

Estaba cansado y había tragado agua, pero una sensación de alivio me invadió cuando mis pies tocaron suelo firme y caía de rodillas incapaz de sostenerme a mí mismo.

- ¿Estás bien? – me preguntó T.k. poniendo una mano sobre mi hombro, lo miré a los ojos y vi algo que se parecía mucho al arrepentimiento.

- Eso creo…

- Kari…- farfulló Tai apoyando su cabeza contra su corazón.

- Ella estará bien…- aseguró Gatomon.

Él asintió y utilizó lo que sabía de primeros auxilios para reanimarla, hasta que finalmente abrió los ojos y se alzó en espasmos vomitando agua.

- Hermanita…- dijo, esta vez con marcado alivio en su voz.

- ¿Qué…?...

- No hables… te sacaré de aquí…

- Kari… sólo tienes que concentrarte en cualquier lugar… y nos iremos de aquí… ¿puedes hacerlo? – le indicó Gatomon.

Ella asintió en silencio y cerró los ojos, Tai la tomó en sus brazos y todos hicimos un círculo alrededor.

De pronto me sentí flotando en una especie de torbellino, y antes de darme cuenta de qué pasaba, los siete aterrizamos violentamente en la sala de estar de los Yagami.

- ¿Chicos?... ¿son ustedes?...

Perfecto….ahora tendríamos mucho que explicar.

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Kaaari… - la voz era casi un susurro y no podía distinguir de donde provenía, avancé un paso y me encontré de frente con el abismo. Sentí que había alguien a mis espaldas, me volteé pero sólo distinguí una sombra.

¿Matt? – pensé.

Pero algo me hizo retroceder y saltar al vacío.

Agua… agua… agua…

Desperté sobresaltada, como si acabara de emerger de las profundidades del mar, con la respiración y el pulso acelerado y las manos temblando incontrolablemente. Tenía la mente nublada, no sabía donde me encontraba, pero al percibir la sábana sobre mi cuerpo me di cuenta de que el extraño lugar era mi habitación. No recordaba nada más que esa horrible pesadilla, ¿dónde estaba antes?, ¿qué hacía aquí ahora?, al preguntármelo un punzante dolor de cabeza me impidió buscar la respuesta dentro de mi mente, y justo en ese momento alguien entró a la habitación.

- Hermano…- murmuré con voz temblorosa.

- Kari…- distinguí un enorme alivio en su forma de hablar y acto seguido se agazapó a mí, atrapándome entre sus brazos.

Respondí a ese abrazo con ansiedad y miedo, me sentía muy perdida.

- Estaba tan preocupado… ¿cómo estás?... ¿cómo te sientes?

- Confundida…- admití

- Es normal… Gatomon dijo que podría suceder… tranquila, todo estará bien…

- ¿Qué ocurrió? – pregunté acongojada – no puedo recordar nada…

- Creo que por ahora deberías descansar… luego hablaremos de esto, ¿bueno?... iré a avisarle a mamá…

Y mi hermano abandonó la habitación antes de que siquiera pudiera formular en mi mente una réplica. Me dejé caer sobre mi almohada, estaba demasiado agotada.

Minutos después mamá entró al cuarto seguida de un médico, que me tomó la presión y la temperatura además de un chequeo general, hice caso a todo lo que me dijo, pero seguía sintiéndome ausente.

- Pareces estar bien jovencita…- dijo afablemente al terminar – sólo agotada y con la presión un poco baja… pero es normal, dado el accidente que sufriste… te repondrás, sólo asegúrate de descansar y comer bien…le daré las instrucciones pertinentes a tu madre.

- Gracias…- dije y él se marchó.

¿Accidente?...

Agua… agua…. agua…

Tenemos que subir…

Fue tan rápido como un flash, me vi a mi misma bajo el mar, pero en medio del agua un par de ojos azules me miraban.

¿Matt?

Sentí la puerta abrirse, lo que me distrajo momentáneamente de mi recuerdo. Otra vez era Tai.

- ¿Ya te sientes mejor? – preguntó sentándose en el borde de mi cama y tomando mi mano.

- Eso creo… todo es muy extraño…

- Lo sé…

- ¿Responderás mis dudas? – pregunté casi en una súplica.

- Sólo hasta donde pueda hacerlo…

- Bien…- suspire - ¿qué pasó?

Mi hermano tragó saliva y apartó la mirada unos segundos, como meditando sus palabras.

- Desapareciste… T.k. te vio desvanecerte en una banca…

- ¿Adónde fui?... ¿cómo me encontraron?

- T.k. y Gatomon dijeron que ya habías estado ahí antes, hace cinco años atrás… es un mundo oscuro… Izzy piensa que lo has creado tú en base a todo lo negativo que intentas canalizar en tu vida…

- Recuerdo esa vez… ellos me arrastraron hasta ese sitio, me llamaron… ¿hay algo más? – pregunté al ver la preocupación en su mirada.

- Matt fue quien abrió el portal…él te salvó… saltaste desde un acantilado…

Aquellas palabras fueron, de alguna manera, la mejor medicina. Todas las vagas imágenes en mi mente cobraron sentido armando el rompecabezas, simplemente de pronto todo era claro.

- ¿Matt? – pregunté titubeante.

- Así es…

Mi corazón se aceleró simplemente con escuchar su nombre, pero a la vez un intenso dolor me recordó lo que había sucedido en su departamento, recordé como me había dejado arrastrar por mi propio mundo de sombras y me espanté de lo cerca que estuve de perderme en él.

- ¿Cómo está? – pregunté súbitamente, no me importó la forma en que sonó ni que a mi hermano pudiera parecerle extraña mi preocupación, sin embargo, él no dio muestras de estar sorprendido por mi pregunta, más bien parecía estar esperándola.

- Bien…sólo agotado por todo lo sucedido, está descansando en mi habitación si quieres que lo llame…

No estaba segura de querer verlo, es decir, por supuesto que quería, pero estaba tan conmocionada por lo que había ocurrido, que no sabía si sería apropiado.

- ¿Estás bien? – mi hermano me regresó a la realidad.

Asentí débilmente con un movimiento de cabeza.

- Le diré que venga…- murmuró luego y no esperó mi respuesta, sólo salió del cuarto.

Esperé unos minutos, sin darme cuenta me puse nerviosa, un centenar de mariposas parecían aletear en mi estómago.

- Esto no está bien…- me dije a mí misma cerrando los ojos por unos segundos, justo entonces escuché unos golpes en la puerta – adelante…

Sólo mantén la calma…

Una cabellera rubia se asomó, ingresando cautelosamente en la habitación. Nos miramos, pero no dijimos nada.

- ¿Cómo estás? – preguntó al cabo de unos segundos.

- Bien…- mentí - ¿qué tal tú?

- Bien…- respondió secamente.

- Puedes sentarte si quieres…

- Aquí estoy bien…- replicó – Tai dijo que querías verme… ¿hay algo que necesites decirme?

Aunque lo mirara no podía ver más que un muro de protección del que no saldría, su actitud indiferente no me permitía saber lo que estaba pensando o sintiendo.

- No lo sé… ¿tú tienes algo que decirme?... ¿por qué mi hermano dijo que me salvaste?

Pareció tensarse con mi pregunta y tardó un poco en responder.

- Quizás lo hice…- esa no era la respuesta que quería, casi suspiré con frustración, pero preferí indagar más.

- ¿Por qué?

- Tai simplemente apareció en mi apartamento… me amenazó, no tuve otra salida que ir con él…- su actitud indiferente estaba hiriéndome, ¿acaso lo sabría?

- Ya veo… así que solo fue por eso… - murmuré.

- Si no tienes nada más que decir… creo que me iré, no creo que volvamos a vernos…

Recordé lo que le había dicho en su departamento y me arrepentí, pues no estaba segura de querer acostumbrarme a su ausencia.

- Si lo dices por…

- Volveré a Estados Unidos…

No pude reaccionar, simplemente me quedé atónita y no pude disimular, él permaneció cabizbajo junto a la puerta, ansioso por marcharse.

- Es…supongo que es…

Mi cerebro no lograba hilar la frase, las lágrimas se acumularon en mis ojos, pero no les permití caer, dejé de pestañear.

- Es lo mejor para ambos…

Sentía que no podía respirar, era como tener un agujero en el estómago, traté de reunir mis fuerzas para hablar, pero no lo conseguí.

Él avanzó lentamente por la habitación e inclinándose besó mi frente, sólo duró dos o tres segundos, sin embargo, me fue imposible seguir resistiendo y las primeras lágrimas se deslizaron silenciosamente por mis mejillas.

Luego se apartó y se fue, el golpe de la puerta hizo eco en mis oídos varios segundos y entonces me derrumbé, puse una almohada sobre mis rodillas y enterré la cabeza en ella ahogando mis sollozos, no quería que nadie pudiera escucharme, esta vez no podría disimular.

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Estaba sentado en el sofá, Takeru y Sora estaban sentados en el sillón del frente y mi madre a un costado. Todos habían llamado preguntando por Kari, a lo que respondí que ya estaba mejor, sin embargo, seguía algo inquieto por dentro. Los había dejado solos hace un par de minutos y creí que se tardarían, por eso me sorprendí al ver a Matt bajar rápidamente las escaleras.

Sólo se detuvo unos minutos al pie de ellas para farfullar:

- Creo que me iré…me siento mejor, pero gracias por atenderme…- y luego salió tan rápido que ninguno tuvo tiempo de reaccionar.

- Mamá… ve a ver a Kari… necesito hablar con Matt…- dije casi automáticamente y sacando mi chaqueta del perchero fui tras él - ¡hey! – intenté llamar su atención, pero no se detuvo, siguió caminando rectamente por la calle. – Yamato Ishida… ¿quieres detenerte? – al alcanzarlo lo sujeté ligeramente del hombro.

Él me miró a los ojos unos segundos y luego apartó la mirada al darse cuenta de mi expresión.

- Estás llorando… ¿puedes explicarme qué sucede?

- Nada…- susurró – sólo debo irme…

- No estoy enfadado contigo… es decir, aún hay cosas que no comprendo y me gustaría que me explicaras, pero…no tienes que irte, salvaste a mi hermana… lo que hiciste allá fue una locura… quiero saber ¿por qué?...

- Porque todo esto fue mi culpa…

- La verdad no estoy seguro de querer saber los detalles sobre lo que sucede entre ustedes dos… no creo estar preparado para escucharte y no querer partirte la cara… pero dame tiempo…

- Entre ella y yo no hay nada… sólo fueron ideas tuyas…

- Entonces no entiendo qué sucedió… - murmuré desalentado.

No sabía si creerle, estaba seguro de que había algo entre ellos, la idea aún me causaba extrañeza y enfado, pero no me lo había imaginado.

- No hay nada que entender, por favor Tai…sólo olvídalo… lamento haber vuelto, nunca debí hacerlo…

- ¿Qué estás diciendo?...pensé que las cosas serían como antes…

- Eso no es posible… ninguno de nosotros es el mismo… están mejor sin mí…

- No digas eso… - pedí, simplemente viéndolo así, me pareció ver al mismo chico que hace tantos años nos había abandonado en el digimundo, tenía un conflicto consigo mismo, y como siempre, no me dejaría ayudarlo.

- Adiós Tai… - se despidió, y por algún motivo, no fui capaz de detenerlo.

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Bebí todo el contenido de mi vaso, sabía muy bien que no arreglaría nada con beber, pero al menos por unas horas olvidaría todo, mañana tendría un horrible dolor de cabeza y esperaba que eso fuera suficiente para no pensar, así no tendría tiempo de arrepentirme.

Sentí tres golpes en la puerta, pero no me levanté de mi lugar, no quería visitas, sin embargo, la persona del otro lado insistió, esta vez con más fuerza, así que dejando el vaso sobre la mesa me dirigí a abrir.

- Sora… ¿qué haces aquí?

- ¿Podemos hablar? – pidió cautelosamente.

- Adelante…- accedí – pero no tengo mucho que decir…

- Eso está bien, porque si me lo permites… yo sí…

Cerré la puerta y al voltearme ella me abofeteó. No me lo esperaba, por lo cual no fui capaz de reaccionar.

- Eres un completo estúpido, Yamato Ishida… - me reprochó.

- Lo sé…

- No, no lo sabes… - me contradijo – si tuvieras unas mínima idea las cosas podrían ser diferentes esta vez…

- ¿Qué quieres decir?...

- La quieres… ¿por qué te vas?

- No entiendo de que hablas… pensé que se trataba de nosotros…

- Dije que te perdonaba y no mentí… esto no es sobre mí… hablo de Kari…

Traté de decir algo, pero ella me lo impidió.

- No intentes negarlo… sé lo que sucede entre ustedes…

- ¿Cómo te enteraste? – pregunté resignado.

- No tiene importancia…

- Para mí si… ¿ella te lo dijo?

- La verdad no fue necesario… sólo até cabos, la rosa blanca, la forma en que la mirabas, sus sonrojos, y lo que sucedió hoy... la vi llorando en su habitación y…me recordó a mí ¿sabes?... el día en el que supe que te habías ido…

No supe que decir, nunca me perdonaría por todo el daño que le había causado, si no hubiera sido tan impulsivo podría haberle evitado todo el sufrimiento.

- Ella está mal… y tú también, esto no tiene sentido… ¿qué esperas para remediarlo?

- No podemos estar juntos…lo sabes, no soy el chico correcto para ella…

- ¿Según quién? – exclamó ella, verdaderamente molesta – según tú ¿verdad?... no quieres ser egoísta, pero haz vuelto a hacerlo Matt… haz decidido por ella, en lugar de dejarla escoger…si ella te elige y se equivoca, será su error…no tuyo… no puedes decidir por los demás…

- Esto es diferente…

- No lo es… hace tres años me dejaste porque creías que Tai era el chico indicado para mí…

- Y es así… ¿o acaso vas a negarlo?

- No podría… yo lo amo, creo que siempre lo supe y nunca fui lo suficientemente valiente para enfrentarlo… pero cuando estuve contigo fue porque realmente sentí algo muy fuerte por ti, estaba confundida… nunca quise engañarte…

- Tai te lo dijo ¿eh?

Asintió en silencio.

- El punto es… que tal vez si te hubieras quedado, es probable que no hubiéramos seguido juntos después de esa noche, no habría sido capaz de ocultártelo, pero…en lugar de eso te fuiste… no estoy diciendo que Kari sea el amor de tu vida, sólo creo que esta vez deberías hacer las cosas bien… decirle lo que sientes y ver qué pasa… mentirle y salir de su vida de esta forma no es la solución…ambos están sufriendo con esto… lo veo en tus ojos…

- No quiero enamorarme de ella…- suspiré.

- ¿Por qué no?

- Porque no quiero lastimarla… yo te amé y aún así terminé haciéndote daño, aunque nunca fue mi intención, creí que sería mejor irme… no imaginé cuanto sufrirías por mi culpa…

- Ya la estás haciendo sufrir y no dejará de hacerlo porque te vayas…

- Se olvidará de mí… podrá ser feliz con T.k. o el chico indicado para ella… yo nunca seré ese chico…

- Y no tienes que serlo… si es por Takeru debiste preguntarle que siente por él… ellos terminaron hace mucho tiempo…

- Quizás deberían volver…- murmuré.

- Las cosas no son cómo las ves… te estás equivocando, vine aquí porque eso hacen los amigos, tratan de hacernos entrar en razón, y a pesar de todo lo que ha pasado…sigo considerándote mi amigo y me gustaría que te quedaras… que reconstruyéramos nuestra amistad desde el principio, no es necesario que las cosas vuelvan a ser como antes, podemos empezar de nuevo… tú te mereces empezar de nuevo, tienes que perdonarte por tus errores…sólo así podrás seguir adelante, y si crees que yéndote olvidarás todo, nuevamente te equivocas, escapar nunca es una buena solución…

No la miraba, pero escuchaba atentamente cada palabra, fue como una voz de cordura dentro de mí desesperación.

- Ya debo marcharme… creo que dije todo lo que tenía que decir… sólo espero que tomes la decisión correcta… y si sigues pensando que viajar es lo mejor, deseo que puedas ser feliz allá… - se aproximó a mí y me abrazó.

La sujeté delicadamente de la cintura y luego la dejé marcharse.

Sus palabras dieron vuelta en mi cabeza toda esa noche. Arrojé las últimas botellas al basurero, por primera vez el alcohol no me ayudaba a bloquear mis pensamientos.

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Me había costado convencer a mi hermano de que ya estaba bien, irónico considerando que de todo lo que había dicho lo único verdadero era que me sentía mucho mejor de salud, no así de ánimo, pero no quería quedarme en casa, eso sólo me haría recordarlo más, necesitaba distraerme y en ese momento el único escape que tenía era la secundaria. Cuando entré esa mañana, aún era muy temprano, por lo cual me sorprendió ver a alguien sentado en el primer pupitre. Las gafas de sol que traía puestas me impidieron darme cuenta de quien era hasta que me observó.

- Buenos días…- dijo sorprendiéndome, hace mucho tiempo que no hablábamos.

- Buenos días… - respondí con una tenue sonrisa, la verdad me alegraba que me hubiera saludado.

- ¿Ya te encuentras mejor?

- Si…creo que sólo fue el impacto de la caída, pero estoy bien…

Takeru asintió en silencio, pero no pareció muy convencido.

- ¿Por qué traes lentes?

- Yo…- no supe qué decir y antes de poder inventar algo, él me las quitó descubriendo mis ojos.

Un gesto de preocupación surcó su rostro al verme, lo entendía, sabía que lucía espantosa esa mañana, tenía unas ojeras horribles y lucía más pálida de lo habitual.

- No pase una buena noche… estaba preocupada por…

- No intentes mentirme, Hikari… te conozco demasiado como para creerte… esto es por mi hermano, ¿verdad?

Me quedé helada ante su pregunta y me fue imposible disimular.

- ¿Cómo…?

- ¿Cómo lo sé?... – preguntó con una sonrisa desganada – los vi en el digimundo…

- T.k… por favor, déjame explicarte… - supliqué

- No tienes nada que explicar… lo único que no entiendo es porqué estás así… se veían muy felices y él… te salvó la vida… nunca podré pagárselo…

Un nudo se formó en mi garganta, temía que al hablar mi voz se quebrara.

- Él…- comencé – se irá a Estados Unidos…

- ¿Por qué haría algo como eso?

- Supongo que… no soy lo suficientemente buena para él…- musité, la verdad una parte de mí no le creía y seguía insistiendo en que había algo más, que sólo intentaba protegerme, pero otra, la más vulnerable, le creía.

- Suficiente… - replicó Takeru – vendrás conmigo…

- ¿Qué estás diciendo?...tenemos clases…- le recordé, pero él me tomó de la mano y me sacó de la sala - ¿hacia dónde estamos yendo?

- Ya lo verás…- dijo como toda respuesta, y luego de llegar al final del pasillo dobló a la derecha, lo que me hizo intuir el lugar al que nos dirigíamos.

Cuando entramos en la sala de computación, mis sospechas se vieron corroboradas.

Sacó su divigais y apuntó a la pantalla, la cual automáticamente abrió la puerta al digimundo.

- Tienes que venir…- me dijo apaciblemente ofreciéndome su mano.

No entendía porqué tenía que ir, pero decidí confiar en él, así que simplemente accedí y ambos fuimos transportados.

Aterrizamos sobre un agradable campo que reconocí como el lugar en el que nos habíamos reunido la última vez.

- ¡Gatomon! – grité al verla a lo lejos y ella corrió hacia mis brazos.

- Kari… no esperaba verte… ¿ya te encuentras bien?

- Si, estoy bien ahora…

- ¿Qué los trae por aquí?

- No lo sé… Takeru insistió en venir…

- Gatomon, necesito que le expliques una cosa a Kari…- pidió él.

Ella lo miró unos segundos y luego asintió.

- Kari… hace cinco años, cuando tú fuiste arrastrada por ese mundo de sombras, sólo T.k. fue capaz de abrir el portal… la única forma de abrirlo era que fuera alguien que realmente te amaba… y a quien tú le correspondieras…

Lo observé de reojo y luego asentí en silencio.

- Pero esta vez él no pudo hacerlo… primero creí que era porque tus sentimientos habían cambiado, pero después… cuando le pedí a Matt que lo hiciera, la puerta se abrió casi enseguida…

- Entonces…él… ¿si me quiere?

- Es la única explicación, sólo el amor en su estado más puro es capaz de abrir la puerta entre dos mundos…

- Pero él dijo…

- Pensé que sólo estaba jugando contigo, temí que te hiciera daño…- intervino Takeru – yo hice algo que no debí hacer, Hikari… pero cuando me di cuenta de que él si te quiere era muy tarde para remediar mi error…

Me volteé hacia él sin poder creer lo que me decía.

- ¿Qué hiciste?

- Le dije que no era bueno para ti… que debía dejarte, que….realmente lo lamento…

En ese momento ni siquiera lo pensé, simplemente levanté la mano y le di una fuerte cachetada que me dolió a mi misma, Takeru era mi mejor amigo, siempre lo había sido, pero no podía entender su actitud. Las lágrimas nuevamente bañaron mi rostro.

- Eres un tonto…no tenías derecho a hacer algo como eso… es mi vida…

- Te quiero, Kari…sólo intentaba protegerte…

- Lo haz arruinado todo…- musité y entonces me marché de vuelta al mundo real.

Él trató de evitarlo, de explicarme, pero no quise oírlo, ya había sido suficiente.

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Estaba sentado en el avión, el vuelo se había tardado en despegar porque aún faltaba un pasajero. Cada segundo parecía eterno, sólo quería irme de una vez, porque las palabras de Sora seguían dando vueltas en mi cabeza, había intentado de todo para bloquearlas, pero nada parecía funcionar.

Ese día, el avión partió a las diez de la mañana.