Vale! No quería asustaros con lo de que era el último capítulo, solo era una broma jeje. No sería capaz de que en mi propia historia Draco y Hermione no estuvieran juntos.
Por cierto, en el capitulo anterior puse que Draco se iba a casar con Daphne como en el libro, pues me equivoque, por ahí me han chivado que con quien se casa Draco es con Astoria, pero bueno me da lo mismo, la cuestión es que la novia no es Hermione. De momento…
Muchas gracias por vuestros reviews, la verdad es que no los merezco después de todo lo que he tardado en actualizar, pero me han encantado y me han hecho mucha ilusión, y ahora, sin más dilación: a leer!
He puesto una canción, si la quereís escuchar os dejo la dirección, para que la vayais cargando, pero no vale escucharla antes de que salga en el capitulo ehh…
.com/watch?v=E8NDLqmtY9E&feature=fvst
Hermione sonreía frente a gran salón mientras la proclamaban la mejor bruja de su curso. Veía a todos aplaudirla y eso le hacía sentir avergonzaba, sobre todo intentaba no mirar a la mesa de Slytherin, pues no quería esquivar la mirada de cierto rubio a que había decidido ignorar hasta ese dia. Día después del cual no volvería a ver.
Un conocido pesar le llegó al peqcho al pensar en él, como pasaba cada vez que lo hacía. Normalmente a ese pesar le seguían las lágrimas, pero esa vez las evitó.
Al no querer mirara a Draco Malfoy no pudo ver como una débil y disimulada sonrisa de orgullo asomaba en la cara del chico.
Theo miró a Draco, y después a la castaña que ya volvía a su lugar para comenzar la última cena en el castillo y sintió pena. Pena por lo desgraciada que era la chica, y pena por lo cobarde que era su amigo. Y así lo siguió observando, sin decir nada, durante los siguientes ocho meses en los que Draco intentó retrasar la boda una y otra vez, ayudado por una Daphne que al parecer tampoco tenía ningún interés en casarse con el chico y que por sus ojos, cada vez más rojos conforme se acercaba el día de la boda, también tenía ya a alguien a quien amar.
Pero así eran los hijos de este tipo de familias, no tenían decisiones propias, solo algo que heredar.
Durante ese tiempo, Hermione había conseguido lo que quería, había entrado como redactora en el profeta. Todavía no le asignaban los artículos sobre lo que a ella le gustaría escribir, pero todo vendría. De momento, solo se le permitía ocuparse de cotilleos sobre famosos, cosa que no le interesaba lo más mínimo, pero que hacía con un impecable estilo.
En ese momento, Hermione se dirigía a la oficina de su jefe, pues le había llamado, seguramente para ocuparse de algún artículo.
-pase señorita Granger. – Hermione entró en la sala y se sentó frente al escritorio de su jefe – lo primero, quiero felicitarle por su último trabajo, fue maravillosamente espléndido.
-muchas gracias señor. – le contestó ella contenta por el cumplido.
-si sigues así, no tendré más remedio que ascenderte, aún con el poco tiempo que llevas con nosotros.
-eso sería maravilloso, señor – contestó ella con ojos brillantes.
-si, si, pero antes, quiero otra de tus maravillas – dijo el hombre levantándose de su escritorio y comenzando a pasear por la sala, como hacía siempre que comentaba algún caso – se trata de una boda, quiero que asistas, ya he conseguido la invitación, tendrás que contar todo lo ocurrido, gente que asistirá, como transcurre, fotos, todo. Y sobre todo quiero que intentes averiguar porque han tardado tanto los novios en casarse después de que lo anunciaran hace tantos meses, eso podrás averiguarlo después de que los invitados lleven algunas copitas de más. – Hermione sonrió, la verdad era que ya había asistido a otras dos bodas de familias ricas, y en todas era lo mismo.
-muy bien señor, ¿de quién se trata?
-la boda del señor Malfoy y la señorita Greengrass.
-¿Cómo? – la castaña empezó a notar como la respiración se le entrecortaba, hacía mucho tiempo que no oía ese nombre y hacerlo de nuevo le estaba produciendo ansiedad – no… no puedo… no puedo hacerlo…
-¿Qué no puede hacerlo? A qué viene eso…
-señor… por favor encárgueme otra cosa… pero esto no, no puedo hacerlo.
-eso no es suficiente señorita Granger, necesito un motivo de peso para que la mejor de mis reporteras no escriba la mejor noticia del año.
-señor yo… no me llevo bien con ese chico, en el colegio…
-¿Qué? ¿Me está diciendo que no va a hacerlo por una niñería de colegio? Señorita… si quiere conservar este puesto, será mejor que se lo piense bien.
Hermione intentó respirar hondo un momento y pensar con claridad. Ese chico ya le había hecho daño, le había roto el corazón ¿iba a permitir que también le quitara su trabajo?
-lo haré, señor. – dijo al fin.
El hombre, solo sonrió satisfecho.
Pronto llegó el día, y Draco se descubrió poniéndose una camisa blanca, ya vestido con los pantalones del traje. Se miraba en el espejo sin ver a nadie mientras se abrochaba los pantalones. En ese momento, asomó Narcissa Malfoy por la puerta.
-hijo, ¿necesitas algo? – preguntó la madre feliz y radiante. Y no por su hijo, si no porque la habladurías sobre la familia por fin iban a acabar.
-si, necesito que te largues – dijo el rubio de malas maneras.
-esta bien, estas nervioso, te dejaré un rato solo. – dijo la mujer seria por las palabras de su hijo, ya que nunca le había hablado así.
-dile a Theo que venga – le dijo antes de que la mujer saliera.
Draco se sentó en la cama, con la camisa a mitad de abrochar. Se estaba mareando, ahora por fin la realidad comenzaba a cernirse sobre él. Ya hacía mucho que había perdido a Hermione, pero desde ese día, sería algo oficial, irrecuperable. Volvió a recrear su imagen en la mente, como hacía siempre, desde que tenía memoria, solo que esa imagen cada vez era más borrosa, pues hacía mucho tiempo que no se veían.
Todavia yo siento tus caricias
y tu respiración sobre mi piel.
No hay quien me haga olvidar tu sonrisa
y sigo amandote hoy más que ayer
soñando con volverte a ver.
Cada día que pasa más me mata tu ausencia; y pierdo la fé.
Quisiera poder olvidarme de ti
con otra sacarte por siempre de mí,
decirte a la cara que no me haces falta
para poder vivir.
Quisiera borrarte de mi corazón
quitar de mi boca tu dulce sabor.
No echarte de menos al llegar la noche
y sin reproche resignarme a tu adiós.
Más cuando creo que ya te he olvidado
descubro aún te amo.
Se que soy culpable de mi suerte
y que mi sufrimiento no te hará volver
y en mí otra vez creer.
te hice llorar y me arrepiento,
amor cuanto lo siento;
si no te vuelvo a ver no sobreviviré.
Cada día que pasa más me mata tu ausencia; y pierdo la fe.
Quisiera poder olvidarme de tí
con otra sacarte por siempre de mí,
decirte a la cara que no me haces falta
para poder vivir.
Quisiera borrarte de mi corazón
quitar de mi boca tu dulce sabor,
no echarte de menos al llegar la noche
y sin reproche resignarme a tu adios
pero es que aún te amo.
En ese momento Theo llamó a la puerta del rubio y entro.
-¿Cómo estas? – preguntó el moreno preocupado.
-¿Qué pasaría si huyera ahora mismo?
-Qué sería lo más sensato que has hecho nunca… - le contestó Theo sinceramente. Draco sonrió.
-no quiero que algo malo le pase a mi madre, ya sabes como se pone.
-sabes draco, le tengo mucho respeto a Narcissa, pero creo que es demasiado dramática, a tu madre no le pasa nada. Tienes tres horas para decidirte amigo.
-he tenido casi un año para hacerlo… - se lamentó el rubio.
