Bueeno, pues un fic más que llega a su fin… porque si amigos, este es el último capítulo de mi historia. Sé que he tardado mucho en acabarla y por eso no podía alargarla más, además de que no tenía intención de hacerlo. Tenía muy claro que había llegado el fin, pero no tenía palabras para escribirla. Aún así no sé si será un buen final. Solo espero no defraudaros.
Y ahora, sin más dilación y después de mucha espera por vuestra parte. Os dejó con el capítulo
-Hermione… - habló Draco. Los murmullos se hicieron más altos y la gente se giró en busca de la dueña de ese nombre.
Hermione, que le había estado mirando con el corazón en un puño hasta el momento, se levantó asustada de que él la estuviera llamando cuando debería estar aceptando ser un hombre casado. En cuanto se levantó, todas las miradas se dirigieron a ella, la cual, mirando una última vez al rubio, salió corriendo hacia el jardín, huyendo de la ceremonia y de su corazón, que quería lastimarla de nuevo.
-¡no! – gritó Draco Malfoy antes de salir corriendo de su propia boda.
Draco llegó al jardín, había escuchado a Daphne soltar un sollozo, seguramente de alegría, a su madre gritarle que volviera y a los invitados murmurar levantándose cuando él había salido de su propia ceremonia, pero ya nada le importaba. Theo tenía razón, su madre podía ser muy dramática. Si en realidad estuviera enferma, en lugar de gritarle que volviera le habría pasado algo, y entonces él habría regresado, pero no para casarse, pues después de verla después de tanto tiempo había comprendido algo, no quería vivir sin ella, pasara lo que pasara. Porque su vida durante esos últimos años no había sido vida, solo su recuerdo le había mantenido fuerte.
Delante de él, Hermione corría agarrándose el vestido, pero lo hacía con dificultad a causa de los tacones, ella también pareció darse cuenta, porque con un movimiento ágil se deshizo de ellos y continuó corriendo descalza por las piedras del camino que llevaban a la puerta principal.
Draco se detuvo. Si tantas eran sus ansias por alejarse de él, no tenía derecho a impedírselo.
-¡corre! – escuchó decir a alguien tras él. - ¡se va a marchar!
Se giró y encontró a prácticamente todos los invitados mirándole desde la distancia. Su madre se dirigía hacia él con cara de furia. Luna, que era la que le había chillado le instaba a continuar con la mano y le sonreía y Theo le hacía un gesto afirmativo con el dedo mientras también sonreía. Eso le bastó.
-¡Hermione, espera! – y continuó corriendo. La simple orden bastó para que la castaña se detuviera.
Si… el siempre hablaba con órdenes, de forma autoritaria, pero nunca le había importado pues no lo hacía con maldad, al menos no cuando se dirigía a ella, o eso pensaba ella antes.
Ese pequeño descuido en el que se quedó quieta hizo que él la alcanzara. La cogió del brazo para darle la vuelta y cuando volvió a mirarle a los ojos por fin reaccionó. Él la había dañado, un dolor del que aun no había podido recuperarse, y no iba a dejar que lo volviera a hacer. Una vez le prometió que no volvería a dejar que llorara y le mintió, no podía confiar en él de nuevo.
-¡suéltame! – gritó deshaciéndose de su mano que sujetaba con firmeza el brazo de ella.
-por favor Hermione – le suplicó – solo quiero hablar…
Sus ojos también desprendían dolor, podía verlo, y por ello sus ojos se llenaron de lágrimas.
-tengo que irme… - Hermione caminó los pocos pasos que le quedaban hasta la puerta principal, fuera de allí se desapareció sin volver la vista atrás.
Pero Draco también fue rápido. Cuando vio que se desaparecía, que la perdía de nuevo, volvió a sujetarse de su brazo, desapareciéndose con ella ¿Qué sufría una despartición? No le importaba…
Por suerte, aterrizó sobre el suelo con todo su cuerpo intacto. Estaba en una sala de estar de una espaciosa casa, todo estaba muy ordenado, seguramente allí vivía su Hermione.
-como te atreves a seguirme – a estas frases le siguió un golpe en la cabeza. Hermione le había tirado una figurita que se rompió al golpear el suelo.
-¡au! Eso ha dolido… - dijo él mirándola al fin. Ella tenía un libro en la mano y ya lo levantaba sobre su cabeza – ¡espera! Solo quiero hablar – pero Hermione no le hizo caso y le lanzó el libro. A Draco le dio tiempo a cubrirse el rostro. La castaña buscaba más objetos a su alcance mientras comenzaba a llorar.
Se acercó a ella y la rodeó por detrás con sus brazos. La chica forcejeó con él e intentó alejarle, pero él no se daba por vencido, así que, ya sin fuerzas, Hermione se dejó abrazar y acariciar con esas manos que en un tiempo le había pertenecido solo a ella. Tembló sollozando y ocultando la cara en su pecho, pro sin atreverse a tocarle aun, sus brazos colgaban a sus lados.
-te odió… - susurró Hermione entrecortadamente a causa del llanto.
-te amo… - le contestó él sin más.
Hermione recuperó las fuerzas entonces y le empujó lejos de ella.
-¡eso no es cierto! – le gritó con la cara empapada - ¡ibas a casarte, por Merlín! ¡me dejaste por una mentira! No puedes imaginar las noches y noches que te lloré, el dolor en mi pecho que aún no ha desaparecido, los días perdidos sin ganas de hacer nada, solo llorar y llorar – Draco quería acercarse, pero Hermione se alejaba de él cada vez que lo intentaba. - ¡te crees que puedes tenerlo todo por ser un Malfoy!
-sabes que odio mi apellido… sabes que soy Draco ¡lo sabes! – el chico también temblaba, no sabía si de miedo o de rabia.
-tú eres un Malfoy de los pies a la cabeza y lo único que te han enseñado es a dañar a las personas ¡y eso es lo que vas a hacer siempre! ¡dañarás a todos los que estén cerca de ti! – Hermione vio los ojos brillantes del chico, le estaban doliendo sus palabras y se sentía mal por ello, aunque no debía hacerlo – y no quiero volver a ser una de esas personas de nuevo… - susurró. – jamás volveré a estar con un Malfoy – terminó segura de sí misma.
-¿es tu última palabra? – el chico lo dijo con voz temblorosa, como si no la pudiera controlar. Parecía estar a punto de ponerse a llorar el también.
Hermione asintió.
-vete de aquí… Malfoy.
Draco se llevó la última palabra de ella cuando abandonó la casa.
"Malfoy" "Malfoy" "Malfoy" "Malfoy" "Malfoy" se repetía una y otra vez en su cabeza.
No fue a dormir a su casa, se presentó en casa de Theo, donde sabía que también estaría Luna. Pero también sabía que no les importaría acogerle por una noche, como tantas otras que había necesitado huir. Theo siempre tenía un sitio para él. Sabía que no habría aguantado esos años sin él. Incluso Luna le había ayudado.
Le abrió Luna, y con solo verle se lamentó.
-lo siento Draco…
El rubio entró en la casa sin decir nada y Theo le dio unas palmadas cariñosas en la espalda.
-ya sabes dónde está tu habitación, amigo… - dijo Theo refiriéndose a la habitación de invitados que solo usaba Draco de vez en cuando.
El chico continuó sin decir nada, subió las escaleras y poco después escucharon un suave portazo.
-es tan triste… él la quiere de verdad y ahora… nunca estarán juntos – susurró Luna triste.
-no te preocupes Luna, conozco a Draco y no va a quedarse de brazos cruzados. Sé que no se rendirá tan fácil…
Y Theo tenía razón. Al día siguiente Draco se levantó cambiado. Cuando entró en la cocina donde Luna y su novio desayunaban una leve sonrisa de satisfacción adornaba su rostro.
-creo que alguien no ha dormido esta noche… - dijo Theo divertido al ver así a su amigo – ¿qué has estado maquinando con mi almohada?
-hoy voy a hacer una pequeña visita al registro. – dijo sin más el rubio. Luna soltó una carcajada y Draco le sonrió.
-¿qué? – se preocupó Theo en cambio - ¿estás seguro de lo que vas a hacer? Tu madre te matará, no tendrás derecho a la herencia, ni a tu casa, ni…
-Theo ¡cállate! – le riñó Luna – Draco va a hacer algo precioso.
El moreno se relajó. Su novia tenía razón.
-tengo mi propio dinero y lo único que necesito es a ella, no quiero nada más.
La pareja sonrió.
-ve a por ella – le animó su amigo.
-y esta vez no metas la pata – le pidió Luna.
Hermione caminaba distraída por la librería del callejón diagón. Después de lo ocurrido el día anterior necesitaba tener la cabeza en otro sitio, y para eso iba a necesitar muchos libros. Aunque sabía que ni así lo conseguiría.
Suspiró resignada. Podría haberle aceptado, pero no tenía fuerzas para que volvieran a hacerle daño, por mucho que hubiera arruinado su propia boda y salido tras ella…
-siempre será Malfoy… - susurró al libro que sostenía entre las manos.
Pagó al dependiente y salió a la calle con tres pesados tomos en los brazos. Caminó un rato, ausente, pensando en si necesitaba comprar algo más o mejor regresaba a casa a lamentarse de sí misma. Iba tan perdida en sus pensamientos que no vio a la persona con la que tropezó, haciendo que todos sus libros cayeran al suelo. Solo consiguió sujetar uno.
Cuando miró al desconocido dejó caer también el libro que le quedaba en los brazos. Malfoy estaba de nuevo frente a ella. Al ver que la castaña no reaccionaba, el chico se agachó a recogerle los libros.
-disculpe señorita, no miraba por donde iba – dijo tendiéndole los libros a la chica.
Hermione recuperó los libros desconfiada ¿Por qué hacía como si no la conociera? ¿a que estaba jugando? ¿acaso ella se estaba equivocando y veía su cara en todas las personas? ¿se había vuelto loca?
-¿Malfoy? – preguntó dubitativa.
-se equivoca… - dijo el chico, y sonriendo, con esa sonrisa que conseguía enloquecerla, sacó un papel de su túnica y se lo entregó a Hermione.
La chica lo cogió algo mareada ¿se había equivocado? ¿acaso Malfoy tenía un doble?
Bajó su mirada al papel.
"nombre: Draco Spungen
Fecha de nacimiento: 5 de junio de 1980
Estado civil: soltero
Varita: madera de espino, 25'4 cen…"
Hermione no continuó leyendo. Sabía que tenía la boca abierta, así que procuró cerrarla. Miró a Draco que la miraba con ojos brillantes y cálidos y con una dulce sonrisa en la boca. Se había cambiado de apellido por ella, sabía que había sacrificado miles de cosas al hacerlo, y aun así lo había hecho por ella, porque ella había dicho que nunca estaría con un Malfoy.
-¿a quién voy a tener el placer de invitar a un helado? – preguntó Draco ensanchando su sonrisa al ver que Hermione también sonreía abiertamente.
No podía evitarlo, la sonrisa acudía sola a su rostro y su corazón palpitaba con la idea de olvidar todo el pasado y comenzar de nuevo con el que sabía que era el hombre de su vida. El había inventado un juego, hacer como si se acabaran de conocer para empezar de nuevo. Empezar sin un apellido a rastras. Decidió aceptar su juego e intentar volver a ser feliz.
-soy Hermione, Hermione Granger. – sonrió algo avergonzada.
-encantado preciosa – él cogió su mano y la besó dulcemente – llámame Draco.
Y hasta aquí llegó esta historia…
Buuu, ahora me siento triste, que tonta, si la tenía olvidad, pero aún así terminar una historia siempre me cuesta mucho, no se porque, supongo que cojo cariño a los personajes jejej
Espero que os haya gustado, he utilizado el apellido que JK iba a ponerle en un principio a Draco (menos mal que decidió cambiarlo, le queda mucho mejor Malfoy…).
Así que Draco tenía muy claro que Hermione no estaría con un Malfoy, bien, pues estaría con un Spungen, y si tenía que fingir que no la conocía y aguantar las ganas de besarle durante los meses que volvieron a "conocerse" lo hará, porque él sabe que la espera valdrá la pena, y una vez que ella le acepte de nuevo, os aseguro que él no volverá a perderla (os lo digo yo, que soy la autora de la historia jejej) y vivirán felices, y esta vez, Hermione solo llorará de alegría, porque nunca más volvió a sentir dolor.
Y bueno, no sé que más decir, parece que quiero alargar la historia más y más contando cosas, así que ya me callo, os doy mil gracias por haberme leído hasta el final y os dejo el turno de hablar.
¿os ha gustado?
Hasta otra…
CRIS
