Título: Las cuatro estaciones
Claim: Ushiromiya Krauss/Ushiromiya Natsuhi
Notas: Spoilers hasta el EP7.
Rating: T
Género: Romance
Tabla de retos: Abecedario
Tema: 91. Yate
No sabe cómo lo hace. Cuando Krauss la mira, escondido tras las cortinas de su despacho, donde debería de estar ocupándose de negocios importantes, donde debería estar procurándoles una mejor vida, él no puede descifrar del todo a su esposa, la mujer con la cual se casó hace tantos años por arreglo de sus padres, pero que después de todo llegó a querer. Natsuhi es muy fuerte, Natsuhi puede sobrellevar cualquier tempestad como si fuera una ligera brisa, como si los problemas sólo la hicieran más fuerte, problemas que casi siempre causa él.
El hombre se encoge de hombros ahí medio escondido entre las cortinas, pensando en que el asunto está perdido por más que piense en el. Su mujer se mueve abajo, en el jardín de rosas, hablando consigo misma, como un fantasma muy lejano a él, quizás como un demonio cuyo poder él no puede igualar. Esa idea se ciñe sobre él cuando recuerda el último incidente sucedido, la última vez en que ella logró salvarlos a ambos, cuando él ya había caído en desesperación, cuando ya pensaba en el divorcio y una vida en el destierro.
Esconder la muerte de Kinzo nunca le habría parecido tan fácil, nunca se le hubiese ocurrido, pero como siempre, ella logró salvarlo, idear el plan perfecto para no perder su dignidad, no perder los lazos que forjaron durante tantos años. Ella, tan fuerte. Él, un cobarde. A veces no puede perdonarse por eso, sobretodo cuando la hace llorar, cuando prefiere a Eva sobre ella, cuando la deja ser insultada por los miembros de la familia y sólo le pide que se calle, que no es asunto suyo. Y aún así, ella es tan fuerte...
Krauss cierra sus manos en puños blanquecinos, como si quisiera golpear a esa parte de sí mismo que es despreciable con la mujer que ama, que logró conquistarlo con cosas tan simples como una sonrisa o una mirada de desdén, en esos días de juventud. Ésta es la última vez, se promete, le promete a ella, quien sentada en el jardín parece estar muy alegre, como si hablara con alguien, una locura que seguramente él podría justificar. Ésta es la última vez que Natsuhi lo protege, no por su estúpido orgullo o por lo que su padre le enseñó, sino porque quiere retribuírselo, quiere pagárselo y ser él quien la proteja de ahora en adelante, quitándole responsabilidades, dándole más gustos...
Sólo un poco más, sólo faltan algunos meses, quizás un año, para que salga de la deuda que ha contraido, para que se vea libre de la opresión de los bancos, de los supuestos compañeros inversionistas, luego podrá darle todo lo que ella quiera. Quizás salgan de viaje de nuevo, se le antoja bastante y sabe que ella quiere conocer Europa, quizás salgan de viaje y él alquile un yate para ambos, para dar la vuelta al mundo en él, lejos de cualquier preocupación.
Claro que, primero tiene que convencerla de que esa no es una idea descabellada, porque conociéndola, seguramente lo pensará.
