N/A. La frase que hace el título del capítulo es de Horacio ("Anger is momentary madness, so control your pasion or it will control you").

N/T. Yeaaaaah, aquí vengo XDD Me apetecía escribir algo, pero estoy demasiado distraída para hacer algo serio, así que voy a traducir un poquillo. Os dejo con el xapi ya!

Joanne

HIELO

III. LA IRA ES UNA MOMENTÁNEA LOCURA, CONTROLA TU PASIÓN O ELLA TE CONTROLARÁ A TI

-Lucius Malfoy ha preguntado por ti, Narcisa.

Narcisa alzó la vista cuando su hermana, vestida con una túnica rojo sangre y con una sonrisa de satisfacción en la cara, entró sin prisa en el comedor. Narcisa dudó un momento cuál había sido el momento en que Bellatrix perdió la capacidad de sonreír sin ese retorcimiento cínico de sus labios. Sus ojos de párpados caídos centellearon extrañamente en la silenciosa luz de la mañana del comedor.

Narcisa dio un sorbo a su café y contó hasta diez antes de contestar a su hermana.

-Pareces esperar algún tipo de reacción por mi parte, Bella. No estoy muy segura de lo que quieres.

Bellatrix suspiró y se dejó caer en una silla enfrente de su hermana. Como siempre, sus movimientos eran intensamente dramáticos, más adecuados para un escenario que para el comedor.

-Te juro, Narci, que eres tremendamente difícil de sorprender.

Narcisa elevó una ceja y sonrío serenamente a Bellatrix.

-¿Por qué voy a estar sorprendida de que Lucius Malfoy haya estado haciendo preguntas sobre mí? Hablé con él justo anoche, Bella, en la fiesta de McNair, y sé que los dos sois amigos.

Bellatrix puso los ojos en blanco.

-Debes saber, Narci, que el heredero de los Malfoy es uno de los más solteros más deseados de Inglaterra –dijo Bellatrix en una voz que se parecía demasiado a la de su madre.

Ante eso, Narcisa la miró frunciendo el entrecejo.

-Oh, no. No se lo has dicho a Madre, ¿no? Se desmayará de placer y me casará antes del almuerzo.

-Claro que no, Narci. He venido directamente a hablar contigo esta mañana, y podrás hacer con la información lo que tú quieras –dijo con dulzura Bella. Narcisa continuó dando sorbos a su café, sin creer ni una palabra de las garantías que ella le daba. Si había un drama para ser causado, Bellatrix lo buscaría.

Espero que Bella no haga nada drástico para superar a Andrómeda, pensó Narcisa, estremeciéndose. Era algo demasiado terrorífico de imaginar.

-¿Entonces qué? ¿Qué información tienes para mí? –Su tono de voz fue regular, como si el que Malfoy preguntara por ella no fuese más excitante que decidir qué túnica ponerse.

-Malfoy ha preguntado qué es lo que has estado haciendo desde que dejaste el colegio –contestó Bellatrix, pasándose la lengua por el labio superior y entrecerrando los ojos. Narcisa estaba acostumbrada a esa mirada de su hermana, ya que normalmente precedía a la información que Bellatrix pensaba que era probable que hiriese el recipiente. Narcisa sabía que Bellatrix no tenía un deseo intrínseco de hacerla daño. Su hermana simplemente disfrutada causando dolor en general y no se preocupaba mucho sobre a quién se lo infligía, fuese su hermana o no-. También ha mencionado que no te pareces en nada a mí –Bellatrix susurró-, y que tampoco actuabas como yo. Me ha preguntado si estaba segura de que éramos hermanas.

Narcisa rió; no pudo evitarlo.

-¿Me estás diciendo que está sorprendido de que alguien emparentado contigo puede estar molesto sin volcar los muebles? Su voz fue burlona. ¿Siempre tendré que ser comparada con mis hermanas y ser juzgada inferior?

-Le dije a Malfoy que te parecías más a Madre y yo a Padre –dijo Bella, cogiendo un bollo de la mesa. Constantemente se movía. Narcisa tuvo la infantil urgencia de golpear a su hermana para que se estuviese quieta y se calmase. La continua movilidad de su hermana era agotadora de ver.

-¿Y le dijiste que Andrómeda se parecía a nosotras? –preguntó Narcisa, soltando un suspiro internamente cuando Bellatrix saltó de su asiento, sus ojos salvajes, amenazando gestualmente a su hermana.

-¡No te atrevas nunca más a volver a decir su hombre delante de mí, Narcisa! ¡Porque, si estuviera aquí, arrancaría esos ojos traidores de su cráneo y clavaría su cabeza en una pica! –gritó Bellatrix, su voz elevándose-. Te juro que algún día la veré a ella y a ese marido Muggle suyo muertos, ¿me oyes? ¡Muertos!

Bellatrix terminó su alegato cogiendo un plato de la mesa y estrellándolo contra el suelo furiosa. Narcisa brincó cuando la delicada porcelana se hizo añicos en el lustroso parqué.

Destrozada como su cordura, pensó Narcisa, llamando a un elfo doméstico. No había nada que hacer cuando Bellatrix se enfadaba así, y lamentó haber sacado el tema de Andrómeda. Mientras veía a Bellatrix gritar y destrozar la valiosa porcelana contra el suelo, mantuvo firmemente agarrada su taza de café. El pelo negro de su hermana caía alrededor de su rostro, lívido por la ira, sus ojos centelleando. Bellatrix era hermosa en su furia; era imposible negarlo.

-Lo siento, Bella –dijo Narcisa suavemente después de que Bellatrix hubiese descargado su furia y se hubiese colapsado, respirando pesadamente, en una de las sillas-. No debería haberlo mencionado.

No quería decir que algo de Malfoy la trastornaba. Si no, ¿por qué iba ella a hablar sin pensar? Estaba al tanto de la rabia terrible que Bellatrix sentía contra su hermana. Su ex-hermana, se recordó con firmeza. Si sentía una punzada de tristeza por su pérdida, sería suicida decírselo a Bellatrix. Narcisa no ambicionaba ser la próxima cosa que Bellatrix destrozase esa mañana.

-Lo sé, Narci. Sólo que no puedo soportar lo que hizo... a nosotros, a su familia.

Bellatrix negó con la cabeza, y Narcisa vio las lágrimas en los oscuros ojos límpidos de su hermana. Ah, pasamos al llanto dramático. Quizá recorra toda la gama de sentimientos antes del mediodía de forma que pueda hacer algo que merezca la pena esta mañana.

-Sólo que... Nos traicionó, Narcisa –se lamentó, enterrando su rostro entre sus elegantes manos. Su anillo de bodas plateado, engarzado con diamantes, resplandeció a la luz del sol.

-Lo sé, querida –canturreó Narcisa, echando un vistazo a El Profeta que descansaba sin abrir al lado de su plato. La rabieta de Bellatrix había arruinado su rutina de la mañana.

-Es simplemente impensable, de verdad. Quiero decir, piensa tan solo en lo que el escándalo podría habernos hecho, Narcisa. Porque tenemos suerte de que yo estaba casada con un Sangre Limpia y de que tú eres lo suficientemente sensata para no hacer nada que dañe el nombre de la familia...

Narcisa hizo un ruido gutural, poniendo los ojos en blanco ante las palabras de su hermana. ¿Sensata yo? De nuevo, sintió que la oscuridad nacía en ella, urgiéndola a hacer... algo... pillándola desprevenida. El pensamiento de romper algo fue atrayente por un momento hasta que recordó lo ridícula que le había parecido su hermana lanzando la porcelana de la familia al suelo. Eso no serviría para nada; Narcisa aborrecía parecer ridícula. Eso sin mencionar que si rompía algo esperaba que fuese algo más importante que porcelana, sin importar lo adorable o valioso que fuese.

-Tengo que decirte, Narcisa, que nada de esto habría ocurrido si tuviéramos leyes apropiadas en relación a la inviolabilidad de la sangre...

Apretando los dientes, Narcisa asintió distraída, desesperadamente deseando que Bellatrix parase su sermón y la dejase terminarse el café y el periódico en paz. Durante un segundo consideró decirle: estoy al tanto de tus sentimientos sobre ese tema. ¿Por qué me sermoneas? Difícilmente me casaré con un Muggle. No soy nuestra hermana.

Para no variar, el humor de su hermana cambiaba como un relámpago, y Bellatrix sonrió a su hermana después de terminar su alegato de la pureza de Sangre y del linaje, diciendo solamente:

-Bueno, creo que es muy interesante que Malfoy haya preguntado por ti, Narci. A pesar de que no me parece tu tipo –dijo Bellatrix, su voz sonando ligeramente cortante.

Narcisa la miró, interesada y con un deje de diversión centelleando en sus ojos azul medianoche.

-¿Me sermoneas durante veinticinco minutos de la importancia de la pureza de la Sangre y del linaje, y luego te lamentas de que un hombre de una de las más poderosas y respetadas familias de Inglaterra pregunte por mí?

-Es que él... no es exactamente tu tipo, querida, es a lo que me refiero –dijo Bellatrix, pasando de largo al elfo que estaba limpiando la evidencia de su rabieta para abrazar a su hermana-. Los hombres como Malfoy deben ser evitados por las chicas como tú. Es demasiado...

Bellatrix dejó la frase a media acabar, su mano moviéndose en un gesto despreocupado. Su ojos fueron al reloj; Narcisa supo que su hermana estaba perdiendo rápidamente interés en la conversación.

-¿Rico? –preguntó Narcisa, mordiendo su labio con consternación. Por supuesto, Bellatrix saldría con un pretexto para ese comentario, tomándolo como una calumnia contra Rodolphus y el hecho de que la fortuna de la familia Lestrange no pudiera compararse a la de los Black, mucho menos a la de los Malfoy. ¿Qué diablos pasa con ese hombre que me hace arrojar la prudencia al viento y hablar cuando no me corresponde de esta manera? ¡Pensé que me había educado mejor!

Bellatrix debía de estar saciada por su anterior rabieta porque se limitó a sonreír burlona a Narcisa y dijo:

-No, tonta. Es solamente demasiado... peligroso.

Besó a su hermana en la mejilla y se despidió, saliendo rápido del comedor sin una mirada atrás.

Narcisa se quedó sentada en la mesa, su periódico olvidado, y contempló los rayos de sol centelleando en los trozos de porcelana antigua mientras el elfo se ocupaba de recoger el estropicio del suelo. De repente, se puso en pie, agarró la taza y la levantó como si estuviese imitando a su hermana para lanzarla al suelo. El elfo doméstico brincó, esperando que Narcisa lanzase la taza a su cabeza por ser demasiado lento. Obviamente me ha confundido con Bellatrix.

Se quedó quieta con la taza en la mano, y el pensamiento más extraño se le ocurrió. Ésta no es tu manera de actuar, Narcisa. Bellatrix pilla rabietas y destroza valiosas antigüedades sin pensar en su valor. Su mente es tan frágil como la porcelana que tienes en tu mano, y se destruirá con la misma facilidad. Narcisa volvió a dejar la taza en la mesa y alzó la barbilla. Lanzó una mirada dura al elfo doméstico y dijo imperiosamente:

-Asegúrate de que todo esto queda limpio, y encuentra sustitutos para la porcelana.

Narcisa salió de la habitación, y mientras se vestía para pasar el día con una túnica de un encantador y apreciable azul, imaginaba las ropas de Bellatrix de color rojo sangre con algo de envidia. No hay ninguna razón para llevar ese color, que no fuese el que todos se desmayasen por el impacto de ver a la correcta Narcisa pavoneándose en una túnica del color de la sangre. Eso se espera de Bellatrix. Las palabras de su hermana irrumpieron en su mente, perturbándola más de lo que le gustaba admitir.

Él es demasiado… peligroso.

Sin duda Bellatrix había dicho esto para advertir a la sensata, práctica y apacible Narcisa que se mantuviese apartada del mago rubio. Después de todo, nadie asumiría que un hombre con "reputación de peligroso" recurriría a ella, la sumisa y quieta Narcisa. Sin embargo, estaba dándose cuenta de que la idea no la aterrorizaba tanto como los demás habían supuesto.

Malfoy la intrigaba. Estaba fascinada por la idea de que fuese peligroso. Y estaba determinaba a averiguar por qué.

N/T. Bueno, este ha sido muchísimo más sencillo de traducir que el anterior, casi me salía solo jeje. Aquí Bella tiene un papel importante, así que estoy contenta xD Me gusta la Narcisa de Sionnain, y también su Bellatrix. Está loca, aunque le falte esa vena psicótica post-Azkaban que consigue luego. Yo nunca consigo hacer a Bella así xD En cuanto a Narcisa... francamente admiro a Sionnain. Yo siempre la había visto como la típica mujer mueble, que acompaña a su marido, muy machista todo. Pero Sionnain fue capaz antes de sacar el sexto de imaginarse su personalidad verdadera : ) Es un buen punto la verdad jeje. Y como veis, la cosa se va poniendo interesante juju. Os espero en el próximo xapi!