N/A. La frase del título pertenece a Alfred Lord Tennyson ("And out of darkness came the hands that reach thro' nature, moulding men").

N/T. Ayer me costó un montón dormirme porque acababa de terminar de traducir el xapi 4 y me había quedado enganchadísima. Hoy durante todo el día he tenido ganas de poder seguir leyendo la historia, pero tenía examen por la mañana (una de las partes muy bien, la otra la entregué en blanco. El tío es un hijoputa. ¿Podéis creer que ha preguntado retorcidamente SOLO 20 hojas de 120, y que justo eran las 20 que ni me había leído? Eran 10 preguntas... y el cabronazo sólo ha preguntado sobre ese tema. ¿Y las otras 100 que me sabía ¿eh? ¿eh? ¬¬ Voy a meterle la carpeta con los apuntes por el culo; sí, con carpeta incluida, que duele más. Afortunadamente el día 30 puedo volver a repetirlo, así que en fin, aumentemos el número de velitas a Voldy T-T). Dejemos esos temas tan espantosos xDDD Lo dicho, que tengo muchísimas ganas de averiguar como sigue. Lucius me vuelve loca ggg.

Joanne

PD. La traducción del título es muy relativa xD ¿Alguien me puede sugerir algo mejor?

HIELO

V. Y DE LA OSCURIDAD SALIERON LAS MANOS QUE ATRAVESARON LA NATURALEZA, MOLDEANDO A LOS HOMBRES

Varias semanas después de su extraño encuentro en casa de los Rockwood, Narcisa aún no estaba segura de qué estaba ocurriendo entre ella y el enigmático heredero de los Malfoy.

Debí haberle abofeteado, pensó mientras alzaba su mano para tocar su oreja. El mordisco había sido inesperado y extrañamente apasionante. Se horrorizó al darse cuenta de que había gemido, de que realmente había gemido en alto, en un sitio público. El pensamiento provocó que ardiese por la vergüenza, pero ésta no era la emoción que bullía en sus venas cuando recordaba el encuentro.

No tenía sentido verse cautivada por él. Bellatrix, a pesar de toda su dramática presentación del tema, tenía razón cuando dijo que Malfoy era peligroso. Malfoy tenía reputación de ser el tipo de hombre que cualquier chica con sentido común evitaría como pareja potencial. El nombre Black había sido tocado por el escándalo por la traición de Andrómeda, y ella sabía que sus padres insistirían en que cualquier posible pretendiente era irreprochable. Perdida en sus pensamientos, Narcisa frunció el ceño y renunció a su intento de leer El Profeta para pararse a mirar distraídamente por la ventana.

Malfoy era peligroso; eso era cierto. No estaba completamente segura de que fuese por las razones que otros describirían, sin embargo. Narcisa le había visto varias veces a lo largo de las pasadas semanas, y sus interacciones habían sido tan intensas como siempre. Era peligroso para ella porque la agitaba; desbarataba cuidadosamente su concertada fachada. La hacía sentir viva, y eso le encantaba. Los susurros que rodeaban su nombre –insípidas transacciones de negocios, crueldad, impresionante arrogancia-... Narcisa era lo suficientemente honesta para admitir que encontraba todas esas cosas extrañamente atractivas, pero no era eso sólo lo que la perturbaba.

Era la manera en que apretó su cintura con su mano cuando bailaron, dejando un pequeño oscuro cardenal en su piel. La marca, tan pequeña y poco llamativa en la cremosa perfección de su piel blanca, la hechizaba. La sentía como algo de alguna manera simbólico, ese cardenal... una mancha oscura en el mar de interminable perfección blanca.

No la había besado, aunque había tenido varias oportunidades para hacerlo en las semanas que habían pasado. Los oscuros, siniestros roces que él ofrecía eran su versión de besos, su intento de seducción. ¿Cómo sabe, pensó, acariciándose la muñeca distraída, que eso es infinitamente más atractivo para mí que besos robados en el jardín?

Pensaba que había algo mal con ella o quizá que era más parecida a Bellatrix de lo que creía. Su hermana tenía una vena de sádica crueldad que Narcisa recordaba de su infancia –un recuerdo de su hermana arrancando las alas a las mariposas que atacaba, y Narcisa recordaba a Andrómeda chillando y llorando, gritando a Bella que parase-. Narcisa trató de recordar qué había sentido en ese momento, pero el recuerdo la eludía. Aún así, tenía la vaga sensación de no estar tan horrorizada como Andrómeda por lo que Bellatrix estaba haciendo, sino tan solo la persistente molestia que Bella le producía.

Bellatrix y Rodolphus eran amigos de Lucius, de alguna clase. Narcisa pensaba en secreto que no estaba en la naturaleza de Bellatrix hacerse amigo de nadie, aunque ciertamente reunía a bastante admiradores. Su relación con Rodolphus parecía funcionar porque el hombre claramente adoraba su cabello oscuro de bruja, y compartía sus manías. Narcisa sabía, por supuesto, de la implicación de su hermana con las Artes Oscuras y con un extraño grupo de magos y brujas con el que siempre se fugaba a horas intempestivas. Hablaría de ello con un brillo en sus ojos oscuros que Narcisa conocía demasiado bien. Parecía como cuando capturó las mariposas, antes de quitarles las alas. ¿Qué capturará a continuación? Imagino que no será tan insignificante como un insecto.

Era natural asumir que Malfoy estaba envuelto en el juego oscuro al que Bella y su marido jugaban. Narcisa, no obstante, veía una gran diferencia entre su hermana y Lucius. Él era más como ella, un alma oscura atrapada bajo una apariencia de respetabilidad a ojos de los demás, aunque el alma de él quizá fuese algo más pronunciada que la de ella. Estaba segura de que nadie cuchicheaba sobre ella cuando entraba en una habitación, igual que estaba segura de que sí ocurría en presencia de Malfoy. Estaba tan atenta a las acciones y reacciones de los demás como siempre lo había estado. Malfoy no era un hombre agradable, y estaba segura que nadie se las había arreglado para determinar lo que era verdad. O, si lo habían hecho, tenía el presentimiento de que no estarían rondando lo suficiente como para compartir esa información. Algo oscuro centelleaba en sus ojos plateados, y ella estaba tan intrigada por eso como sabía a ciencia cierta que su hermana lo había estado con el brillo fanático de los ojos oscuros de Rodolphus. Tal vez su hermana no era la única Black intrigada por lo que se escondía bajo la superficie. El pensamiento era casi aterrador.

Fuera en lo que fuese en lo que Bellatrix estaba envuelta, Narcisa tenía la ligera idea de que tenía que ver con los rumores que corrían de un poderoso mago que odiaba a los Muggles y a los Mestizos y semejantes. En el momento en el que oyó hablar sobre él, Narcisa supo que incumbiría a su hermana. La traición de Andrómeda la provocó, y Narcisa no dudaba de que Bellatrix se lanzaría de cabeza en la causa si así de alguna manera pudiera vengar lo que su hermana había hecho. A pesar de que estaba segura de que Lucius compartía la opinión de Bellatrix sobre la importancia de la pureza de Sangre, Narcisa sabía que era por razones completamente distintas. No podía imaginarse tampoco a Malfoy permitiendo que algo lo consumiera de esa manera.

Tal vez eso era parte de su atracción por él. Andrómeda se había visto dominada por la pasión hacia su amante Muggle y la absoluta convicción de que lo que hacía al abandonar a su familia por él era correcto. Bellatrix se había visto dominada por odio, venganza y deseo de causar dolor. Había perdido a Andrómeda, y Narcisa sabía que era sólo cuestión de tiempo el que perdiese a Bellatrix también. Esa inquebrantable lealtad la matará algún día, pensó Narcisa, removiendo distraída el café que tenía en la taza. La golpeó suavemente con la punta de su varita haciendo un hechizo para calentarlo y se la llevó a los labios. Bella debería haber estado en Gryffindor, pensó divertida. Después de todo, esa clase de lealtad sin razón pega mucho más allí que en Slytherin. Malfoy, en cambio... Sobre él no tenía duda de que viviría según la reputación de su casa de independencia y de mantenerse alejado de problemas, sin importar lo que costase a los demás.

Había preguntado a Lucius sobre ello una noche, cuando bailaban.

-¿Entonces eres un conocido de mi hermana y de mi cuñado? –le preguntó.

Él había esbozado esa irritante sonrisa engreída, y dijo solamente:

-Los conozco, sí.

Sus ojos y su tono de voz no revelaron nada. Esto sólo la desafió a ir más lejos, pero antes de que pudiera conseguir sutilmente más información, el baile había terminado, y más personas se habían unido a ellos. Bellatrix había permanecido extrañamente callada sobre la continua asociación de su hermana con Malfoy, y eso ponía a Narcisa nerviosa. Bellatrix no era de las que se guardaban sus opiniones, de forma que debía haber otro propósito para que se comportara así. Dejó caer insinuaciones, por supuesto, diciendo cosas como "Malfoy tiene el temperamento del mismo diablo, Narcisa", pero no le advirtió ni una vez que se mantuviese alejada de Lucius. Narcisa la había pillado intercambiando una mirada especulativa con Rodolphus en una cena después de haber regresado ella de bailar con Malfoy, pero no había dicho nada. Narcisa no sabía lo mucho que deseaba discutir la situación con su hermana, y quizá estuvieran manteniendo para ellas su opinión por alguna razón.

-¿Ama?

Narcisa se sobresaltó, sacada de su ensueño por la voz chillona de uno de los elfos domésticos.

-¿Sí? –dijo, escudriñando el pequeño rostro ansioso. La criatura retrocedió hasta el aparador, y se estremeció cuando una pequeña bola de cristal empezó a moverse por la superficie hasta pararse en el borde. Los malditos elfos domésticos se morían de miedo en su presencia por Bellatrix, que los encontraba excelentes víctimas en las que practicar sus maldiciones desde que era una niña hasta que se casó con Rodolphus y se mudó. Suspiró.

-No te preocupes, sólo entrega tu mensaje –dijo, resistiendo la urgencia de masajearse las sienes. ¡Qué cansada estaba de sufrir las consecuencias de las acciones de su hermana!

-Un mensaje para ti, ama. Me dijeron que se lo trajese y esperase una respuesta –dijo la criatura nerviosamente, tendiéndole la carta que sujetaba entre sus dedos temblorosos.

Narcisa abrió el elegante pergamino, sellado en verde oscuro por una elaborada M rodeada de dos serpientes. Alzó una ceja al verlo, sabiendo que sólo podía venir de una persona.

Señorita Black, empezaba la carta, estaré encantado de acompañarla a cenar esta noche al Callejón Diagon. Por favor envíe su respuesta a través del elfo doméstico, y la recogeré a las seis y media. Suyo, L.M.

La letra de Malfoy, notó, parecía severa en el papel. Escribía en con trazos fuertes y marcados que concordaban con su personalidad.

Narcisa se quedó mirando un momento la carta, y luego cogió la pluma que el elfo le ofrecía y escribió una respuesta con su propia límpida y elegante letra. Señor Malfoy, se sentiré muy honrada de acompañarle a cenar. Le estaré esperando a las seis y media de esta noche. Suya, N.B. Tendió la nota al elfo doméstico y dejó después la taza de café en la mesa. Miró al reloj y dudó distraída si tenía suficiente tiempo para ir a comprar ese nuevo vestido antes de la cita con Malfoy.

Sintió un ligero aleteo en su estómago por el pensamiento, pero al igual que con el resto de cosas que concernían al enigmático Malfoy, dudaba si era provocado por miedo o deseo. Narcisa estaba empezando a temer que ya no hubiese diferencia entre ambos.

N/T. Bueno, me he animado con los últimos reviews así que lo he terminado jeje. Después de la neura de "necesitar saber cómo seguía" traduje la mitad, y luego lo dejé colgado, porque seguí leyendo sin traducir (sí, me he leído ya hasta el xapi 10, la mitad, vamos). Como he visto que hay nuevos lectores y este xapi ha llegado a 7 reviews pues me he animado a subir el xapi 5. El próximo no creo que tarde mucho, y será más interesante que este jiji. Tiene una escena que uhhh ñummy xD ya veréis. No adelanto más cosas juju. Mientras a ver si me animo ahora a actualizar algo más, que me apetece escribir algo por mí y no traducido, pero es que llevo días dando vueltas a los miles de retos que tengo propuestos y tal, y tengo miles de parejas y eso, pero ni un mísero argumento, que es lo que más me cuesta. En fin, a ver si se me ocurre algo. Mientras os dejo con esto.

Joanne