Ninguno de los personajes me pertenecen, todos ellos son creación y propiedad de Sunrise.

Capítulo 2:

Las estaciones vienen y van, los cambios con ellas también.

El olor de la pintura fresca le hizo arrugar la nariz. Golpeaba como un puñetazo, fresca sobre las paredes. Era de un color uva fuerte, sobrecargado para una casa, pero justo para el bar que habría sólo de noche, confundiendo colores y olores por igual. Cerró tras de sí la puerta corrediza, parte de la tradición que no habían sacado de la casa vieja, y se encaminó en medio de las bombas de olor que parecían gritar de alegría en las paredes. El pasillo de entrada y la parte trasera de la barra ya estaban listas, empapelado su suelo con diarios para evitar las gotas sobre el viejo piso de madera, más allá, el escenario

Mi escenario

Era empapelado, aprontándose para pasar por el mismo tratamiento. Una corazonada le cruzó con rapidez, por lo que siguió hacia el interior del local, sin voltear hacia el escenario para buscar al responsable del pequeño caos que reinaba dentro. Atravesó las puertas corredizas abiertas y subió las pequeñas escaleras que conducían al segundo piso y administración del local. El hombre de espaldas a ella no volteó para saludarla, simplemente levantó una mano en señal de reconocimiento.

-¿Y a qué debemos el arreglo del local?- Inquirió la castaña, depositando con cuidado el estuche de cuero rígido, que contenía su guitarra, en una de las sillas dispuestas a los costados.

-Estaba algo descolorido, ya era hora de darle una nueva cara, ¿no crees?- Contestó distraído, revisando algunos papeles dispersos sobre su mesa.

-Ara, ara, y yo creí que Takeda-san era un tacaño...- La joven sonrió, casi podía ver la vena que empezaba a reventar en su frente. Odiaba el sufijo san, sobre todo cuando provenía de ella. Era ironía pura, cada sufijo de respeto que dedicaba había perdido siempre su verdadero valor. Sin embargo, sólo quienes la conocían desde hacía un tiempo eran capaces de averiguarlo.

-Sólo cuando se trata de tu sueldo, Viola- Refunfuñó, sin dejar de revisar sus papeles. -Por cierto... la mujer que está pintando está muy...- Espacios sin rellenar, la mujer dejó que su imaginación rellenara con una palabrota cada uno de los espacios vacíos. Era la forma de su jefe de ser políticamente correcto. El hombre moreno no conocía el suficiente vocabulario para llenar de eufemismos, la omisión era su mejor arma. -Una morena...- Siguió, archivando las hojas y por fin dándole la cara. "¿Una morena?", el rostro de la mujer de ojos verdes la asaltó de inmediato, su corazonada, al parecer estaba en lo correcto.

-Entonces, creo que iré a 'darle la bienvenida'- Ronroneó, sin poder controlar el temblor que le recorrió la espalda. Al parecer su jefe no lo notó, porque simplemente levantó los hombros dándole bandera verde para seguir adelante. Entre ellos existía una regla no escrita ni dicha: Si le gustas, te la ganas. Shizuru tomó su guitarra y se encaminó de vuelta, hacia el piso de abajo, mientras descendía por las estrechas escaleras no sintió como su respiración se agitaba. Sin darse cuenta, se ponía ansiosa, muy ansiosa. Saltó los últimos tres escalones, haciendo resonar los tacos bajos de sus botas. Atravesó la barra y dobló hacia la derecha, el escenario estaba aún a medio pintar, las sillas y mesas apoyadas en las esquinas y en el centro la mujer morena de la otra noche, con un par de botas, una polera suelta y algo rasgada, manchada de pintura, el pelo amarrado en una coleta alta de la que se escapaban mechones juguetones. Una ligera descarga eléctrica la cruzó, sí, recordaba bien, era preciosa. Se apoyó en el quicio de la puerta, contemplando el trabajo absorto de la mujer. Una subida, una bajada, sólo con una brocha gruesa en la mano y el tarro de pintura colgándole de la otra mano. Se detuvo unos momentos, analizando la pintura fresca, antes de seguir con la siguiente sección. Shizuru se sonrió, antes de carraspear y levantar la voz para hacerse escuchar. -Creí que habrías buscado un lugar más entretenido para pasar el invierno- elevó una carcajada cuando la morena pegó un respingo y se dió vuelta, con la brocha en la mano como un arma mortal. La observó unos momentos, y su cara pasó desde el trigueño normal a un rojo tomate y luego, al parecer recordando algo, a un fucsia fuerte.

-¡¿No te enseñaron a saludar mujer?, joder!- Natsuki se volteó de nuevo, untando groseramente la brocha y descargando salvajemente una capa de pintura que se repartió sobre la pared, su ropa y su rostro. Resopló con fuerza un par de veces y, ante la sorpresa de la ojirubí, empezó a cantar muy bajo.

-I feel pretty, oh so pretty, I feel pretty and witty and gay*...- Entonó, antes de que la castaña perdiera su voz entre murmullos irreconocibles. -Sólo... olvídalo- Comentó al fin la morena, cuidando esta vez que la pintura se quedara en la pared.

-Ara, ara, así que Kruger-han también sabe cantar- Jugueteó con su susceptibilidad, acercándose un poco, buscando el rostro de la mujer.

-Y un carajo... mejor canta algo tú, ya que sólo has venido a interrumpir mi importante labor- Aún seguía roja, pero el color que subía por su cuello se había detenido, junto con el latir de un par de venas. "Eso no es normal, definitivamente", se dijo a sí misma la castaña. Ahora la veía de perfil y no se le escapó la media sonrisa que se le formaba en el rostro a la morena "Veamos, es hermosa y le gustas... podrías sacar algo de aquí" gritó desde dentro de ella su líbido, levantándose como un animal hambriento. Inconscientemente posó una mano sobre su estómago, acallando el fuego que le subía desde él.

-Pero Kruger-han canta muy bien, además al parecer ayuda a mantenerla concentrada en su trabajo...- La brocha se detuvo unos momentos y luego siguió su camino. Natsuki más masticó que murmuró unos improperios, Shizuru creyó distinguir incluso a la madre de la pintora entre ellos, pero prefirió guardar silencio. Acarició el estuche de cuero con una idea indecisa dandole vueltas. Hacía mucho que se dejaba descuidaba tanto, ella siempre ponía un buen muro de distancia y cortesía entre el mundo y su verdadero yo. Pero esta mujer le daba una seguridad extraña, de pronto una suave voz, distinta a su voz libidinosa, habló desde muy atrás, "No te preocupes, recuerda lo que dijo a vuelo de pájaro, ella se irá en cuanto inicie la primavera". De pronto todo se irguió ante ella como juego que terminaría en un par de meses. Sintió el cosquilleo que la inundaba ante un reto y una sonrisa se le escapó hacia los labios. Natsuki la observó de reojo, sin dejar de pintar ya la última sección. -Además- Continuó, luego del prolongado silencio en que se habían sumergido. -Mi trabajo es cantar, ¿cómo pretendes pagarme?-

-¿Una cena luego de terminar esto?- Shizuru subió una ceja, en disconformidad con el trato. -¡Oh, vamos mujer!, ¿Sabes cuánto va a pagarme el tacaño de tu jefe por esto?, es un buen trato- Abrió los brazos, exigiendo su comprensión. Shizuru notó las marcas oscuras de un tatuaje que se vislumbraron con el movimiento. Un tatuaje que seguramente estaría en su espalda.

-¿Me llevarás y me traerás?, si es sólo una cena mínimo espero que me proveas del transporte...-

-Claro, claro, si no te molesta mi moto...- Enfatizó sus palabras con un gesto de la mano, mientras corría el papel de diario y empezaba con el último muro del escenario.

-Entonces...- Subió al escenario y estiró la mano hacia la morena, espero unos momentos, mientras la mirada desconcertada de Natsuki registraba su mano sin comprender hacia dónde quería llegar. -¿Tenemos un trato?- Interrogó, intentando hacerla caer en cuenta. La morena, de pronto, volvió a su color rojizo y se limpió una mano en el pantalón para estrechársela.

-Trato- Farfulló, antes de soltarle la mano y dedicarse con ahínco al resto de pintura. Shizuru volvió a sonreír, era graciosa, esa mujer era muy graciosa. Reprimiendo la sonrisa se dejó caer al suelo, abriendo el estuche de su instrumento, afinándolo y luego pulsando un par de acordes para calentar.

Have no fear
For when I'm alone
I'll be better off than I was before

I've got this light
I'll be around to grow
Who I was before
I cannot recall

Long nights allow me to feel...
I'm falling...I am falling
The lights go out
Let me feel
I'm falling
I am falling safely to the ground
Ah...

I'll take this soul that's inside me now
Like a brand new friend
I'll forever know

I've got this light
And the will to show
I will always be better than before

Long nights allow me to feel...
I'm falling...I am falling
The lights go out
Let me feel
I'm falling
I am falling safely to the ground.

"A pesar de ser una canción grave... ella la canta bien..." Natsuki detuvo la brocha de pintura, no entendía que decía la canción, pero, por alguna razón, hacía que se le alivianara el pecho. Shizuru se detuvo, respirando profundamente. La morena la imitó, en medio del pesado olor a pintura encontró su olor a vainilla mezclado con un regusto amargo a té. Su sueño volvió junto con la urgencia. Bajó la vista, poniendo todo su esfuerzo en mantenerse ahí, en recuperar la cordura y no devorarla ahí mismo, entre tarros de pintura y diarios viejos. Carraspeó, Shizuru seguía en su propio mundo, al parecer sin darse cuenta de sus divagaciones, desesperada buscó un tema de conversación que la permitiera volver al mundo real. -¿Cuál es su nombre?- Preguntó al fin, cuando estuvo segura que su voz no la traicionaría. Shizuru parpadeó un par de veces, antes de entender qué le preguntaba.

-Long Nights, de un compositor estadounidense...- Soltó algo las cuerdas de la guitarra antes de guardarla. -No canto temas propios, no todavía... tal vez la canción va contigo- Agregó, levantándose. Natsuki dejó las brochas en un cubo de plástico junto a los tarros de pintura vacíos. La mujer se golpeó un par de veces las manos contra los pantalones, antes de suspirar y mirarla enigmáticamente.

-¿Conoces algún buen lugar?- Preguntó, al fin, dando por terminada su trabajo de medio tiempo e iniciada su cita.

NdA: Las canciones son, respectivamente, "I feel pretty" y "Long nights" (Creo que en esta historia pondré mucho de mi gusto musical...). ¿Por qué I feel pretty?, bueno, por "Anger management" claro está. Además... es lo que me hacen cantar cuando empiezo a entrar en ira (algo un poco frecuente) en fin... Este capítulo lo saqué mientras se terminaba de votar el paro en mi universidad. Así, ahora, estoy en paro indefinido, como la mayoría de las universidades de mi país... espero que eso me ayude a avanzar más rápido en los capítulos, pero bueno... tendré que ir espoleando a mis musas para ir con actualización una vez a la semana. Espero les haya gustado, hasta la siguiente actualización, saludos.